¡BIENVENIDOS AL ULTIMO CAPITULO DE "El Cuerpo Del Deseo"!
Ojalá les guste este ultimo capitulo al igual que los anteriores capítulos jeje me esforcé mucho… la verdad quería que fuese más hot… pero aun no es el momento para esta pareja… tal vez en mi siguiente (que no es 100% mía) historia pase algo mas… además que descubrí que soy demasiado inocente como para escribir algo tan… así… u/u
¡Ok! ¡Me demore! Y subí otra historia… pero no me culpen… la otra ya estaba lista… esta aun no… imagínense que recién la termine de pasar al pc… xD
Gommen… amm debo responder comentarios ¿no? Bien… no lo are porque no tengo Internet… y la estoy subiendo en el pc de una amiga… créanme… no pude leer los comentarios…
T-T ¡soy pobre! ¡No tengo dinero para pagar la entupida Internet! Y mi amiga es un amor que me permite subir la historia… pero no leer comentarios… (La muy tacaña…)
Disclaimer: D Gray Man no me pertenece… es de Katsura… (Olvide su otro nombre… la verdad no distingo entre nombre y apellido -.-)
Advertencia: alguno que otro error ortográfico… jajaja seh soy mala para esto… ¡que haría sin ti! ¡Microsoft Word!
Bien esperaron mucho por esto… así que no retraso más…
Nº 4
Una vez en el piso de los dormitorios, Lenalee se dirigió a la habitación de Kanda entrando y, como si de un animal salvaje se tratara, prosiguiendo a buscar en el antiguo armario, las prendas necesarias. Una vez fuera del cuarto, la peliverde se acercó al barandal de piedra de la planta para saltar, pero fue sorprendida por una queja ahogada; se detuvo para cerciorarse que solo había sido producto de su mente, pero al escucharla otra vez su cuerpo automáticamente se movió en dirección de la queja oída.
-Estoy segura que proviene desde una habitación…- pensaba mientras buscaba con la mirada. Sus ojos repasaron una por una las puertas de las habitaciones, pero luego recordó que Lavi estaba en las mismas condiciones que Kanda - Lavi… - susurro y se encamino a la habitación del pelirrojo, pero Bookman le corto el paso.
-Señorita Lena… Lavi esta bien - se adelanto adivinando el interrogatorio que la china lo sometería - no se preocupe. El efecto de la poción ya debe estar pasando - observa a Lenalee y luego se vuelve a la puerta - seguro que el dueño de esas prendas lo está esperando.
-Si… pero…
-Señorita Lena… - la volvió a interrumpir - será mejor que valla - se volvió y le sonrió.
-Esta bien… - contesto dubitativa y se volteo para seguir su camino. Bookman, por su parte, entro en la habitación visualizando a Lavi acostado en la cama con el torso desnudo, sudado y dormido. Sus cabellos rojizos, se pegaban en su cara y en la almohada, húmedos gracias al sudor de la fiebre, su torso, desnudo y bien trabajado, húmedo daba una excelente vista: músculos bien formados, pero no exagerados, y firmes, una que otra cicatriz no muy marcada, y aquella piel levemente bronceada.
-Será mejor que la señorita Lenalee no te vea ahora, mocoso mega playboy.
-Eres todo un caso, viejo… - rió sin ganas por el cansancio, pero si le hacía gracia - ayudar a Yuu a cortar en dos a Komui no sería tan mala idea, después de todo. - luego de todo por lo que había pasado… tal vez cortarlo en dos sea poco. Lavi abrió su único y cansado ojo color esmeralda y miro a Bookman - vi…viejo… que son esos accesorios - soltó una carcajada recuperando el animo - no tienes derecho a llamarme "mega playboy" si tu eres el "conejito" - volvió a reír con burla.
-Veo que tu cuerpo ya volvió a la normalidad - intento ignorar lo dicho, pero el leve rubor en sus mejillas decían lo contrarío - descansa, que después tienes que ayudarme a empacar - le ordeno ya mas serio.
-Si, viejo - no contesto mas que eso, se dio la vuelta y se durmió. Estaba muy cansado gracias a la repentina fiebre y eso Bookman lo podía entender.
Lenalee ya había llegado a la puerta de la enfermería, golpeo antes de entrar pero entro sin esperar respuesta; se acerco a la cama donde había dejado a Kanda y suspiro aliviada al encontrarlo todavía ahí, dormido. Camino hacia el y notó que se había desatado la cola y sus cabellos caían cubriendo por completo la almohada y algunos mechones se pegaron sobre su cara. Como por instinto materno, su mano se dirigió a quitar aquellas mechas húmedas del rostro del chico, para que no le molestaran, pero el acto reflejo del japonés retuvo con fuerza la mano de la fémina, asustándola.
-¡Ah! Kanda… - grito sorprendida y asustada. El espadachín comenzó a abrir sus ojos perezosamente y sintió que su mano apretaba fuertemente algo, miro hacia arriba y se encontró con la dueña de la extremidad apresada.
-Tu… - susurro.
-Y-yo te traje tu ropa, Kanda… - interrumpió. Le señalo con un dedo de la otra mano donde había dejado las prendas, sintiendo de repente que sus mejillas poco a poco ardían - yo… es mejor que salga… - Kanda la miro interrogante - bueno… querrás vestirte y eso… y no creo que sea buena idea que yo este aquí… - se interrumpió al ver que el japonés se levantaba dejando ver su glorioso y bien formado torso; el efecto ya había pasado y el cuerpo de niño se había ido, ahora tenía en frente el cuerpo de un hombre. Se iba a retirar, pero una mano fuerte y a la vez suave la detuvo y luego vio que la distancia entre el y ella ya casi no existía - ¡K-kanda! - grito antes que su cara chocara con el amplio pecho del chico y luego sentir el suave tacto de las yemas de unos dedos en su barbilla, subiéndola.
-Así, en esta posición, pareces muy frágil… - le susurro acercándose lentamente hasta la cara de la china. - te dije que me la cobraría… y creo que ahora sería un buen momento - se dio el lujo de sentir como la respiración de Lenalee pasaba de tranquila a ser cortada y luego ir mas rápido.
-¿Kan…? - sus ojos se abrieron a mas no poder cuando sintió una presión en sus labios; tanto su pulso, así como su respiración, se detuvieron de golpe, su piel se erizó y una extraña sensación recorrió su cuerpo. Si, Kanda… Yuu Kanda la estaba besando lenta, tranquila y suavemente.
Ella siempre lo consideró una persona muy seria, de solo un punto de vista, que no se dejaba persuadir y que cosas como las que hacía ahora… no pasaban por su mente. Aunque también, así como todo ser humano, creía que tenía un lado sensible… pero nunca tan así.
El estilo de Kanda era torpe pero a Lenalee le gustaba, aunque fuese la primera vez que lo experimentaba. Lentamente comenzó a corresponderle, cerrando sus ojos de paso, se estaba dejando llevar aunque los labios del espadachín la guiaban a un juego que jamás había practicado y por ello se sentía un poco insegura. Con cada segundo que pasaba, los labios de Kanda se le hacía cada vez mas irresistible, la china se sentía incapaz de detenerse, aumentando la intensidad del beso, sorprendiendo a Kanda, pero este de inmediato le siguió el ritmo. El japonés tomo a Lenalee por la cintura y la ayudo a subir en la cama, por completo, para luego acomodarla en sus piernas y así ella quedar un poco mas alta, dando la sensación de que ella llevaba el mando. Las caricias, por parte del japonés, no se hicieron esperar, recorriendo suavemente la espalda de la china, mientras que esta enredaba sus manos en el cabello del chico. Un portazo los saco de ese maravilloso momento, separándose de inmediato e intentando recuperar el aliento.
-¡Oye Allen!... ¡Lenalee no esta aquí! - grito Komui.
-¡¿Estas seguro, Komui-san? - se escucho la voz de Allen que se acercaba - Kanda vino a ver a Lavi y Lenalee… - la voz se detuvo en seco.
-Maldito moyashi - murmuro Kanda, pero una rápida mano de Lenalee lo silencio de inmediato y con un movimiento con la otra mano le pidió que guardara silencio.
-Komui-san… - continúo el alvino - … ni siquiera entraste…- pero fue interrumpido.
-Hermano, Allen-kun - los llamo Lenalee saliendo desde las cortinas - ¿Qué es este griterío? - llevo sus manos a sus caderas - Kanda esta dormido, venga vamos afuera. - los volteo y los empujo a la salida.
-Pero mi linda Lenalee ¿Qué hacías a sola con Kanda? - la miro incrédulo, pero luego llevo sus manos a su boca en un acto dramático - no… no me digas que… - no fue capas de terminar sus palabras.
-Hermano, solo sufrió la última etapa de tu invento y volvió a la normalidad, solo que la última etapa fue muy violenta y quedo muy agotado. Además fui por su ropa.
-Pero… tu… sola… con el… - aun con su drama.
-No paso nada, hermano - le sonrío, pero cambio rápidamente a una mas enojada - además todo esto es tu culpa - le apunto con el dedo - si no fuese por tus tonto inventos, no hubiésemos ahorrado todo esto.
-Lenalee tiene toda la razón, Komui-san. Esto es todo tu culpa - intervino Allen - de verdad no me importa que mi cabello este un poco mas largo porque puedo luchar, pero Lavi y Kanda no pueden por su tamaño…
-¡Cierto! - interrumpió Lenalee, arrinconando mas a Komui - ¡¿que sucedería si nos atacan otra vez? Lavi y Kanda no podrían ayudar - le regaño muy enojada y dejando a su hermano con un gran sentimiento de culpabilidad, que logro disimular.
-Pe-pero… ¡tú estabas con él! - chillo dramático, pero los brazos de alguien lo tomaron del cuello y lo comenzaron a arrastrar - ¡¿eh? ¡¿Reever? ¡No! ¡Espera…! ¡Mi linda Lenalee…! ¡No…!
-¡Suficiente! Supervisor… ya se ah retrasado demasiado y hay mucho que trabajar - Reever miro a los jóvenes y se despidió sonriente - hay mucho trabajo… discúlpenme…
-No pasa nada Reever-san - dijeron unísono Lenalee y Allen. Vieron a Komui hacer su acto dramático hasta que se alejó lo suficiente para ya no oírlo.
-Mi hermano es muy difícil… - suspiro aliviada.
-Lenalee… - la llamo Allen con ojos de punto y raya (*). Lenalee volteo a verlo.
-Dime
-Nada… es solo que no estoy conforme… solo es una idea mía…
-Vamos, Allen-kun, dime…
-Es que hace ya tiempo que lo veo… pero es algo… te gusta Kanda ¿Verdad? - sus mejillas se ruborizaron a la vez por lo directo de la pregunta.
-A-Allen-kun - tartamudeo un poco, no esperaba esa pregunta. Quería decirlo, a su mejor amigo… pero algo la frenaba… ¿vergüenza? Lo que sea no la dejaba tranquila… pero tenía que sacárselo del pecho ya estaba que gritaba de felicidad, gritar ¡Kanda me beso! Y se dio ánimos internos para poder soltarlo - bueno… yo… hay algo que quiero contarte Allen-kun… - pudo sentir como sus mejillas comenzaba a arder más y más. Allen la invito a sentarse y ella lo siguió.
-Bien… te escucho… - por alguna razón se sentía algo incomodo ¿Por qué? Ni idea.
-Etto… bueno… a mi… Kanda… a mi… eh… yo… - sus mejillas ya no ardían… si no mas bien dolían mientras que el resto de la cara estaba hecha un mar de lava bien caliente. Allen sonrío y le tomo las manos.
-Tranquila, Lenalee… yo pude imaginarlo… aunque las miradas que le dedicabas a él eran mas que obvias - río un poco, pero eso a Lenalee le avergonzó más aun.
-Allen-kun… siento que si no lo grito ahora… se me reventara el corazón - Allen le comprendió y la animo a que lo hiciera, pero era muy vergonzoso. - esta bien… - suspiro y luego levanto la mirada firmemente - Allen-kun… ¡Me gusta Kanda! - grito justo cuando las puertas de la enfermería se abrían mostrando a un Kanda enojado y luego muy pero muy sorprendido. - ¿eh? - la china se avergonzó aun más ¿la tierra se podría abrir justo bajo ella para luego tragarla? ¡Y que sea ya!
Kanda, aun cansado por la fiebre, se decidió a caminar, aunque algo torpe, a su habitación.
-¡Oye Kanda! - le grito Allen, el aludido se detuvo.
-Creo que es mejor que valla a mi habitación - dijo secamente.
-¿Qué no te importa lo que sienta Lenalee por ti?
-Esto no te importa Moyashi
-Es Allen, y es por ella, claro que me importa. - pero un brazo le detuvo.
-Espera, Allen-kun… gracias - le sonrío - Kanda… ¿podría hablar contigo… ahora?
-Como digas… - Lenalee sonrío y Allen quedo un poco inconforme. Kanda se fue en el mismo paso torpe, pero más rápido.
-Lenalee…
-Allen-kun… de verdad, muchas gracias, pero tengo que aclarar esto… y por favor… mantenlo en secreto… todo esto…
-Esta bien… solo que si el te hace sufrir… deberás dejarme patearlo hasta cansarme - Lenalee asintió algo dudosa, pero igual lo hizo. Ambos miraron la dirección que Kanda había tomado y luego Allen volteó a ver a la peliverde, apoyo su mano en el hombro de esta y le sonrió - Animo… Lenalee.
-Gracias… Allen-kun - le sonrió ella también y se encamino a la habitación del japonés.
Quería hablar con él, quería saber si le correspondía de la misma manera o no. Sabía que Kanda es un hombre de pocas palabras… pero ¿besarla así sin más?… y luego ¿irse sin dar explicación alguna? ¿Que se suponía que ella debía pensar? ¿Cómo lo debía interpretar?
Su mente estaba demasiado ocupada como para percatarse de que ya había llegado a la puerta de la habitación del mayor, quien estaba parado frente a ella observándola y contando los minutos en que esta tardara en reaccionar al verse ya frente a el.
Lenalee ahora pensaba que ya era muy tarde y que tal vez sea mejor que descansara y en un par de horas más buscaría a Kanda y lo encararía. Pasaron algunos minutos cuando la china dio un respingo y subió la mirada encontrándose de frente con Kanda que la miraba fijamente, con un una ceja alzada; estaba apoyado en el marco de la puerta con lo brazos cruzados.
-¡K-Kanda! - grito sorprendida, luego miro en todos direcciones - y-yo pensaba ir a mi habitación… - se detuvo y volvió a mirar a su alrededor - pero… no se porque… estoy aquí…
-Ajam… - con tono de poca gana.
-Bueno… - comenzó a girar el cuerpo - será mejor que… - pero sintió un agarre y que la arrastraban dentro de la habitación - ¿Kanda? - estaba sorprendida y algo asustada. Kanda la soltó y se devolvió para cerrar la puerta.
-Dime - dijo secamente.
-Yo solo quería descansar… pero no se porque llegue aquí… - se volteó para ver la cara del espadachín, pero notó que los ojos de Kanda tenían un brillo extraño que internamente le decía que Kanda no le había creído nada. Cerró los ojos y suspiro - esta bien… pero que quede claro que esto lo quería hablar mañana… pero ya que insistes… - comenzó a ponerse nerviosa y las manos comenzaron a temblarle, se volteó a ver a Kanda y, pasando por su nerviosismo, le dedico una mirada segura - no quiero que pienses que siento esto desde hace un par de minutos… la verdad yo siempre te eh visto como alguien mas importante… que mi propia "familia" - bajo por unos segundos su mirada, pero la volvió a subir - desde que llegaste a la Orden… tu presencia nunca paso desapercibida por mi. Créeme que siempre te eh querido… pero nunca lo dije… porque nunca supe que era ese sentimiento en realidad y no sabía como enfrentarlo y menos sabía que significaba. - hizo una pausa, no sabía si se estaba explicando bien, la palabras salían solas por su boca (**) - lo que quiero decir es que siempre te quise, mas que al resto, y nunca me di cuenta… hasta que me besaste, Kanda - tomo asiento en la orilla de la cama, sus piernas estaban temblando y avisaban que en cualquier momento dejarían de hacer su labor. Junto sus manos en sus piernas y se quedo mirando, interesadamente, a la nada. Sintió que el japonés se movía, un sentimiento de angustia o ansiedad la invadió, su pecho se apretó y su garganta le exigió que expulsara rápido aquello que quería decir… - ¡Kanda…! Yo… yo… ¡Te quiero! - gritó por fin con las mejillas coloradas. Sus manos se dirigieron automáticamente a su pecho buscando refugio, su corazón latía a mil y casi podía sentir que se le saldría del pecho si no se tranquilizaba ahora. Lenalee se quedo callada un momento, Kanda se acerco hasta quedar frente a ella, iba a hablar pero la china no lo dejo - Kanda… yo solo… yo solo quiero saber que siente tu por mi… - cerró los ojos… ya no podía con tanta vergüenza… esto era demasiado.
Una de las cejas de Kanda hizo un tic, pero rápidamente tomo una de las manos de Lenalee y con no mucha fuerza (***) la jaló para que se levantara y quedara mas a su altura. Tan pronto como la china levanto la cara para mirar, con extrañeza, al japonés por tan brusco acto, este apretó más su mano y con la otra rodeo la estrecha cintura de la fémina. Acerco su rostro al cuello de la chica para sentir aquel embriagante aroma, pero se desvío un poco a su oído.
-Sabes que no lo are así de fácil… - susurro, dejando que su aliento chocara con el oído de la china, creando un recorrido eléctrico en la piel de Lenalee. Volvió al cuello de la china y mientras inhalaba, nuevamente, el aroma de ella, su nariz rozaba lentamente el cuello provocando que la piel, de la peliverde, se erice otra vez. Luego de jugar un poco, se alejo de aquel fino cuello para luego subir y apoderarse de aquellos labios que, por alguna razón, se le hacen tan adictivos, tan así como una droga. La china no se quedaba atrás, intentaba seguirle el paso, pero ya quería llevar el mando, por lo que de ves en cuando apasionaba mas aquel, en un inicio, inocente beso. Ya no podían más, el aire hacía falta, pero ninguno cedía, querían estar así un tiempo más, pero ya los pulmones reclamaron su alimento obligándolos a separarse.
-Pensé… que… "no lo arias tan fácil" - decía aun recuperando el aliento e imitando la ronca voz del espadachín. Una sonrisa picara apareció en los labios de Lenalee, colgándose del cuello de Kanda - pero… soy feliz - apoyó su cabeza en el pecho del peliazul - nunca dices nada… pero lo demostraste… y me eso me hizo muy feliz… gracias Kanda - se apego mas al pecho del chico. Sus cuerpos estaban cansados, el día había sido muy agitado y ya no podían más. Kanda tomó a Lenalee entre sus brazos y la levantó llevándola a la cama para que durmiera, no le importaba dormir en el piso o en la silla por lo que simplemente la dejo y se volteó, pero un jalon en su camisa lo detuvo.
-Duerme conmigo… también estas cansado - se hizo a un lado y abrió la cama invitándolo a acostarse.
-Tu hermano no lo aprobará - como si le importara, se volteo completamente y se metió en la cama, Lenalee se acomodo en el pecho del espadachín y el paso su brazo `por el hombro de la china apegándola mas a el. - Buenas noches - susurro casi imperceptiblemente.
-Buenas noches - respondió Lenalee quedándose dormida al instante, seguida de Kanda.
(*) Ojos de punto y raya: (¬¬)
(**) En realidad… yo no sabía si me estaba explicando bien kajkajakja solo escribí xD
(***) No se necesita mucha fuerza cuando de jalar mujeres se trata xD (eso dijo mi ex…)
¡GRACIAS A TODOS POR LEERME! Jeje de verdad los quiero mucho (emoción y lagrimas) nos leemos en mi otro fic… y comenten jajaja no sean malos xD
