Disclamer: personajes de JK. Rowling.

Este es un capitulo especial, puesto que como su titulo indica, ofrece muchas respuestas. Antes de que me insulten, no aparece Scorpius, porque lo bueno se hace esperar. Además que a este punto del fic, necesito que entiendan algunas cositas, para luego no volver al tema, además de que ahora le toca a Rose, tener mas participación en la historia. Sin duda les será muy revelador e interesante.

Espero que lo disfruten.

Banda sonora "Listen to your heart" de Roxette. Pues muy adecuada …asi lo veo yo.

Capitulo 23 Respuestas

Draco y Felicia Zabinni esperaban en la antesala de la habitación que había sido asignada a Rose. Felicia lanzaba miradas de reojo a Draco quien no ocultaba su impaciencia. El hombre se acomodaba en su silla cada cinco minutos y miraba puntualmente su lujoso reloj de pulsera cada vez que lo hacia. Felicia se limitó a esbozar una leve sonrisa. Sabía perfectamente lo que le estaba sucediendo a Draco. Ella misma lo llegó a experimentar con Fabián, era simplemente la consecuencia de ser Walpurgis, un nexo profundo que jamás desaparecería, ni siquiera con la muerte. Draco sentía que Rose era su responsabilidad, el vinculo de un Maestro y su alumno era fuerte, poderoso, algunos dirían hasta sagrado, pero cuando existía la clase de conexión mental que había entre Draco y Rose, simplemente era devastador. Draco percibía toda la confusión en la mente de la chica, su tristeza, su dolor físico y emocional, al mismo tiempo que Rose era capaz de sondearle la mente a él. Felicia y Draco nunca compartieron algo así, ambos se habían cerrado desde el principio uno al otro, la causa, Draco manejaba bien la oclumancia aun a corta edad, ella nunca pudo meterse, Rose Weasley lo hacia inconscientemente y sin que le representase gran esfuerzo.

Talento, la chica tenia mucho talento, derribó todas las barreras mentales de Draco Malfoy como si se tratase de un castillo de naipes. Y Draco estaba un poco mas que desconcertado, estaba hirviendo de molestia. Aunque para ser honestos, Felicia tenia que concederle que lo estaba manejando muy bien, cualquiera que no lo conociese lo suficiente, jamás se daría cuenta de su calvario personal, la expresión en la cara del hombre permanecía controlada, fría e insondable, sin embargo, Felicia estaba segura que representaba una verdadera tortura para él.

Draco Malfoy ya no era el guardián de sus propios secretos. Sin duda debía estar hecho una furia. Con el perdón de las Furias griegas, por supuesto.

Felicia salió abruptamente de sus pensamientos cuando escuchó la puerta de la habitación de Rose abrirse.

Un hombre anciano salió de la habitación con el rostro serio. Su cabello era cano y su cabeza estaba coronada por una calvicie incipiente, sus ojos eran escrutadores e inquietos. Por la vestimenta, una tunica blanca con un emblema constituido por una tibia y una varita cruzadas, podía deducirse perfectamente de que él era un medimago.

Draco inmediatamente se levantó de su asiento. Los dos hombres intercambiaron miradas, el tipo de mirada que está en un camino intermedio entre alarma e desasosiego. El medimago simplemente se la sostuvo un rato y luego se encogió de hombros.

-¿Cómo está?- preguntó Draco autoritariamente.

El estado de salud de Rose era precario, no había que ser medico, sanador o brujo para darse cuenta. La chica se sostenía por pura fuerza de voluntad. Dos días después de haberla traído al castillo de Duhm, ella se había recuperado lo suficiente para caminar unos pasos sin ayuda, pero nada más. Rose dormía la mayor parte del tiempo, comía solamente porque Draco la obligaba y apenas hablaba. Su locuacidad y curiosidad inicial había sido suplantada por una absoluta reserva. Draco no preguntó nada porque mediante su conexión mental con ella percibía lo que le pasaba, Rose, mas que confusa o desconcertada, estaba entendiendo finalmente, poco a poco, las consecuencias del ataque que había sufrido. Y con las horas, una rabia incontrolable estaba surgiendo en su interior, siendo dominada a duras penas por la lógica y la racionalización. Por lo que Draco conocía de ella, lo que vio en su mente y su corazón, ella era una persona justa, noble y hasta cierto punto candida. Hermione Granger había hecho muy bien su trabajo creando un ambiente inocente, calido y seguro alrededor de su hija, lejos de cualquier maldad. Obviamente, era un golpe para Rose, ver, saber y sentir como su mundo se había caído a pedazos.

Podría decirse que Draco estaba con justa razón identificado con Rose. Él también había tenido un duro despertar a la realidad cuando se vio sometido junto a su familia al poder de Lord Voldemort. Su vida acomodada y segura terminó de pronto, él se encontró en la difícil situación de ser sometido casi esclavizado y además poner en tela de juicio todo lo que había creído febrilmente hasta ese momento. Ser Walpurgis no le eximia de haber sido racista, eran dos cosas muy distintas y Draco aprendió por las malas que estaba equivocado. En esa época apenas él era un aprendiz de Walpurgis y al mismo tiempo un aprendiz de mortifago, no tuvo ninguna elección acerca de ninguna de las dos situaciones, pero Draco Malfoy siempre hizo lo que se esperaba de él, ser Walpurgis le abría un millón de posibilidades hasta el momento desconocidas, ser Mortifago le aseguraba la vida de sus padres. Que estuviese enamorado de una sangresucia solo le puso condimento al asunto. Draco aprendió a morderse la lengua, a obedecer, a fingir lealtad, a esconder sus sentimientos. Aprendió de sus amigos y sus enemigos, cometió perjurio, mató por obligación, asesinó también con firme convicción cuando tuvo que hacerlo, el fin justifica los medios se volvió su consigna y se convirtió en el mejor en el juego de sobrevivir a cualquier costo. Perdió su inocencia y a veces se preguntaba si con apenas dieciséis años también había perdido el alma.

La guerra contra Voldemort le enseño a hacer lo imposible y lo impensable para sobrevivir. Lo marcó de por vida. Cuando terminó, pasó seis meses en Azkaban y pensó que había llegado su final, hasta que Hermione, la chica que siempre quiso sin esperanzas, increíblemente y sin ninguna lógica, correspondió a sus sentimientos. Si fue por lastima, sinceramente no lo sabia, pero si de algo estaba seguro, era que él movió algo dentro de ella, a lo mejor simplemente fue que Hermione admiró su fortaleza, su negativa a arrodillarse ante los que lo derrotaron pero al mismo tiempo su sinceridad al admitir públicamente que se había equivocado y que estaba dispuesto a pagar sus crímenes. La amó, lo hizo porque ya no tenía nada y vio en ella su última oportunidad para ser feliz, pero ya la herida estaba hecha, el veneno esparcido, después de tanto tiempo, Draco entendía que ellos dos jamás tuvieron una oportunidad. Si él estaba destrozado, ella estaba peor que él. En el fondo, Hermione jamás perdonó lo que fue, un asesino, y él la odió por ello, por no poder olvidar. La odio y la amó, Odi et amo, nada mas cerca de la realidad. El infierno en su boca y el cielo entre sus brazos, así era estar con Hermione. Draco fue capaz de hacerle el amor como un poseso al igual que fue capaz de …..!NO! era mejor no recordarlo. Pero lo juró, esa misma noche lo juró, jamás, por su vida, volvería a amar de esa manera a ninguna mujer.

La guerra….esa maldita guerra y sus consecuencias. El enfrentamiento actual casi tenía los mismos protagonistas. Viejos mortifagos reaparecían con otro nombre, pero seguían siendo los mismos y luchaban también por motivos similares. La destrucción de los muggles y quizás….algo mas siniestro.

En la guerra con Voldemort, Felicia fue una experta manejando esa situación, como dueña del legado en funciones, no intervino en esa injusta guerra, ella opinaba que algo mas poderoso de los Walpurgis acabaría con Voldemort, que no era el momento. Draco comprendía que simplemente lo hizo para protegerse y analizándolo años después estaba seguro que quizás ella tuvo la manera de al menos ayudar, pero no se arriesgó. Ser Walpurgis tampoco eximia de ser cobarde. Así, Draco terminó su niñez con la misión de acabar con el mago más poderoso del planeta, Albus Dumblendore, asesinato que jamás cometió pero del que fue cómplice. Culpable de esa muerte y de muchas más. Luego tuvo que realizar actos de maldad sin paragón, eso destruyó cualquier confianza en él y en el generó humano. Era un cínico sin remedio y estaba plenamente justificado. Lord Voldemort traumo a toda una generación de magos, cierto, y también destruyo su vida. Pero jamás, nunca…todos esos hechos podían compararse con lo que le habían hecho a Rose Weasley. Una atrocidad, eso fue lo que cometieron Theodore Nott y Sebastian Montague con ella.

La joven estaba teniendo una dura lucha dentro de si misma, Draco podía percibirlo y hasta verlo con sus propios ojos, el odio hacia Theodore Nott amenazaba con consumirla viva pero su propia nobleza de corazón impedía enloquecer de ira. Rose no se permitía caer en la desesperación porque simplemente era inaceptable para ella sentir ese odio tan visceral, pero igual lo sentía. Draco tenia varios días sin dormir, las imágenes que podía captar de Rose eran turbadoras, recuerdos de la violación, del momento en que la golpeaban salvajemente, cuando le hundieron las dagas. Todo repetido una y otra vez, desde diferentes perspectivas, diseccionado cada momento hasta su más ínfimo detalle. Rose al parecer tenia la sangre fría necesaria para ir acumulando esa experiencia y revivirla a cada instante, para encontrar una razón, algún motivo, el significado de tal vejamen, entonces cuando se percataba de la gran injusticia que se había cometido con ella, explotaba de rabia en su interior pero sus ojos apenas si se llenaban de lágrimas. Draco deseó entonces verla histérica, gritando, insultando, arrojando objetos como una bestia enfurecida, pero Rose simplemente se limitaba a permanecer en estricto mutismo. Ella no hablaba, en gran medida, porque no existían palabras para describir lo que estaba sintiendo. Draco la dejo sola el mayor tiempo posible, él no podría intervenir, si ella preguntaba por algo, se dignaba a responder estrictamente lo necesario, sin agregar nada que pudiese romper ese delicado equilibro en el que se mantenía. Al filo del abismo, no existía otra manera de describirlo. Hasta ahora, ninguna imagen o mención al recuerdo de su hija o de Scorpius. Draco sinceramente temía ese momento, el instante en que Rose Weasley fuera plenamente consciente de todo lo que había perdido.

-¿Cómo está?- repitió Draco.

-Si pudiese darme un poco mas detalles del accidente de la joven- respondió el médimago- quizás pudiese hacer un diagnostico mas acertado.

-No se le dirá más de lo que sabe. Hable- contestó Draco bruscamente. Caminó unos pasos y luego se dio la vuelta. Estaba vestido formalmente como siempre, con un traje negro cerrado hasta el cuello, su cabello bien peinado y su infaltable bastón en su mano.

Su estilo era anticuado, cuando estaba en casa, solía vestirse emulando a lo que se usaba en el siglo XIX, la vestimenta moderna la dejaba cuando circulaba en el mundo muggle. Si no fuese por el cabello corto, cualquiera pudiese confundirlo con Lucius Malfoy, similar estatura (alrededor del metro ochenta), contextura delgada y las mismas facciones aristocráticas pero duras, en contraste, Scorpius era mas alto que ellos dos y mucho mas guapo, su cabello era dorado mas que platinado, aun así, se parecía bastante a su abuelo y su padre, una versión menos estilizada pero si mas hermosa, algunos decían que era la viva imagen de Lucius cuando joven,, los retratos así lo atestiguaban, pero la semejanza se antojaba mas interna que externa, el joven Malfoy había heredado el carácter impulsivo de su abuelo y nada de la frialdad de su padre, sin embargo los tres hombres poseían en común aquellos rasgos que eran la marca distintiva de un Malfoy, ojos grises y distinción.

Scorpius, aun intentando lucir extravagante y desaliñado con todos sus tatuajes y piercengs, no podía quitarse lo Malfoy de encima. En cuanto a su aspecto y manera de vestirse, Draco era como todos los sangrelimpia de su clase social, conservaba las tradiciones, aun cuando ya hiciera muchos años que había dejado de ser un racista, su apego al pasado glorioso de su familia, cuando todavía no había sido embaucada por una promesa de poder ni se había adentrado a la oscuridad, era lo que lo sostenía. Honor…tradición…nobleza, palabras inscritas en el escudo de armas de los Malefoy, como era antiguamente el nombre de su familia en Francia, palabras que iban en consonancia con las creencias de la Orden de Walpurgis. Su mirada acerada se dirigió penetrantemente al galeno de nuevo. .

-Las heridas que tiene en el tórax y el vientre fueron producidos por una daga. Sin duda el objeto estaba encantado, he intentado hacer desaparecer las cicatrices pero es imposible. Las cicatrices son permanentes, están malditas.

Mon dieu!- contestó Draco con exasperación en francés que era el idioma natal del médimago para volver rápidamente al ingles en consideración a Felicia- no me estás diciendo nada que ya no sepa Alphonse.

-Ayez une patience- contestó el medimago.

-Te llamé precisamente para saber algo mas- replicó Draco.

-Pero…- dijo el medimago.

-No me contredis pas Alphonse. Paciencia…creo que tenido suficiente paciencia para dos vidas- dijo Draco con disgusto. Él también había intentado desaparecer esas cicatrices, sin éxito. Había revisado concienzudamente el cuerpo de Rose mientras ella dormía bajo el efecto de un calmante, aparte de esas cicatrices, tenia otra en el cuello cabelludo bastante grande, de resto, ninguna otra evidencia externa de daños.

-¿Representan algún peligro?- preguntó Felicia.

-No, simplemente las tendrá de por vida- dijo el médico encogiéndose de hombros- en todo caso, esas heridas están sanas. También tiene una gran cicatriz en la cabeza, sin duda le fue practicada algún tipo de cirugía muggle, esa herida no fue hecha con magia. Detecte algunas lesiones cerebrales importantes secundarias a un traumatismo cerebral masivo.

-¿Lesiones de que tipo?- preguntó Draco.

-La joven esta parcialmente amnésica, sans mémoire pero sin duda se recuperara- dijo el sanador- la perdida de su fuerza muscular del lado derecho representa una lesión en su hemisferio cerebral izquierdo. La buena noticia es que es zurda.

-¿Cree que mejore?- dijo Draco-

Felicia rodó los ojos. Draco estaba frenético al punto de ser grosero. Quizás era mejor dejar a la chica recuperarse en calma y de manera natural. Ella se respondió automáticamente a si misma: ¡NO! De ninguna manera, el tiempo apremiaba. Rose Weasley tenia que ser iniciada en la magia Walpurgis inmediatamente y para eso debía ser sanada.

El medimago respondió afirmativamente.

-Con algo de magia y ejercicio creo que recuperara totalmente la fuerza muscular, usted monsieur Malfoy puede ahora con seguridad aplicar alguno de sus hechizos sanadores, está convenientemente adiestrado para eso. Yo solo estoy aquí para confirmar los diagnósticos. Lo único que perderá definitivamente es la audición del lado izquierdo, el nervio auditivo y todo el oído interno están completamente destruidos, ella tiene fracturado el cráneo de ese lado. No puedo repararlo, de hecho, no hay cura muggle o mágica posible. La joven quedara sorda de ese oído.

-Entiendo- dijo Draco. Eso no lo había visto venir.

-Aun así…es curioso- el medimago se rascó la cabeza- La audición y el equilibrio van siempre juntos, están en la misma región del cerebro, una a cada lado. Lo raro es que la joven, perdió la audición, pero su sentido del equilibrio está intacto, de hecho…..es superior a cualquiera de nosotros.

-Explíquese- Draco frunció el ceño. Toda esa peroata técnica le sabía a mierda. El solo necesitaba saber si Rose iba a estar bien o no.

-Los humanos tenemos todos nuestros sentidos por pares, ubicados en regiones específicas de cada hemisferio cerebral. Lo usual es que trabajen juntos, pero a veces, en algunas personas, ambos lados consiguen independizarse, las zonas motoras a veces también lo hacen, por eso existen personas ambidiestras. En el caso de la chica, ha sido su equilibrio, la región sana del cerebro ha tomado el control por completo de la zona dañada…y no solo eso, está funcionando mejor que nunca…mejor que en cualquier humano que yo haya visto. Como le dije, solo es une curiosité.

-¿Puede ser eso posible?- preguntó Felicia un poco escéptica.

-Si el humano en cuestión está dotado de un buen cerebro… un grand esprit , claro que es posible…se llama neuroplasticidad- explicó el medimago- y si a eso añadimos, una buena concentración de energía mágica, cualquier cosa puede ser posible. Esa chica es casi una batería mágica, mis instrumentos se volvieron locos en cuanto entraron en contacto con su piel. Es exactamente igual que ustedes dos, un contenedor de poder mágico, solo que en ella es mas intenso.

Felicia esbozó una sonrisa de autosuficiencia ante la mirada incrédula de Draco. Ella se lo había dicho, que la chica era especial, quizás uno de los Walpurgis mas poderosos en toda la historia de la orden y eso que todavía aun no había sido entrenada. Que sobreviviese a ese sacrificio no era casualidad, era el destino.

-Que hay respecto a lo otro- preguntó Draco. Le había insistido a Alphonse para que averiguase si Rose había estado efectivamente embarazada y si llegó a tener al niño.

-Imposible de rastrear- dijo el medimago disimuladamente- si lo estuvo, no tengo manera de saber nada más.

Felicia los miró a ambos sin comprender.

-Después te lo cuento todo- dijo Draco antes de que Felicia preguntase algo.

-La joven es fuerte, sanará- dijo el medimago.

-Aun así está medio sorda- dijo Draco sin poder creérselo aun.

-Podemos ayudarla con un dispositivo- dijo el medimago- puedo conseguirlo mediante algunos de mis colegas muggles, es de fácil instalación. Dentro de unos días puedo traérselo. También me gustaría probar un invento personal con ella.

-¿De que se trata?- preguntó Draco interesado.

Alphonse Rascar entonces sonrió ampliamente. Él era un innovador que mezclaba ciencia muggle y magia con métodos poco ortodoxos. Entre sus más revolucionarias experimentos estaba reconstruir a Alastor Moody, a quienes todos llamaron Ojoloco, luego de que Alphonse le instalará el famoso ojo, además de otros detallitos corporales. Rehacer a Ojoloco le había costado su puesto en Saint Dennis, el hospital mágico de Paris, al parecer a la sociedad de sanadores del famoso hospital le pareció una extravagancia. Aun así, a pesar del desprestigio entre sus colegas, el medimago no tenia porque quejarse de su suerte, era inmensamente rico, cuando un mago deseaba algo fuera de lo común y posiblemente ilegal, se recurría a Alphonse Rascar, Draco había confiado en él muchas veces en el pasado y sin duda seguiría haciéndolo, Alphonse era el mejor en su campo y también, quizás era uno de los pocos brujos en el planeta que sabían de la existencia de los Walpurgis, su silencio estaba asegurado por un juramento Inquebrantable y su curiosidad saciada , porque no había mas nada fuera de lo ordinario que un Caballero Walpurgis.

-Imagínense lo que seria combinar en una sola persona equilibrio y fuerza supernaturales- dijo Alphonse- tengo unos electrodos especiales que colocado en algunos músculos, pueden convertir a un humano en un arma mortal. Si esos electrodos están alimentados de una excepcional fuente de magia, sin duda trabajarían mejor.

-Como por ejemplo en un Walpurgis- dijo Draco sacando sus propias conclusiones

-Plus plus rapide, plus agile - respondió Alphonse- mas fuerte, mas rapido, mas agil.

Felicia y Draco se miraron. Ambos estaban muriéndose de la curiosidad pero no estaban seguros que fuese éticamente correcto. Pero si fuese posible…Rose no solo tendría el poder mágico sino la fortaleza física para llevar acabo cualquier cosa.

-¿Cuántos tienes?- preguntó Draco.

-Lo suficiente para dos personas- dijo Alphonse- la intervención es completamente indolora y es reversible. Pero que quede bien claro, esto no convierte a nadie en inmortal ni nada de eso, igual puede se puede morir.

-¿Los riesgos?- preguntó Draco.

-Que no funcionen- contestó Alphonse- de resto nada más. Pero…funcionaran…estoy seguro. La persona que los use deberá ser lo suficientemente joven para poder soportar el gasto extra de energía. No he tenido oportunidad de usarlos con nadie, no todas las personas están dispuestas a pagar lo que cuestan, de hecho nisiquiera ha llegado la oportunidad de proponérselo a nadie más que a ustedes. Son costosos, el material del que están hechos es escaso.

-Obviamente yo no puedo hacerlo- dijo Felicia con un poco de resentimiento- Mi energía mágica está en franca decadencia.

-No así su hermosura Madame- respondió el medimago haciéndole un cumplido. Felicia automáticamente sonrió ganada de si misma. Ella también era un experimento de Alphonse, su apariencia juvenil en gran medida era gracias a las pociones que le suministraba el medimago.

-Yo seré tu sujeto de prueba- respondió Draco- si efectivamente funcionan, entonces le plantearemos el tema a Rose.

-Es caro- dijo Alphonse- son cinco millones de galeones.

Felicia abrió los ojos como platos. Esa era una suma exorbitantemente alta. Enseguida miró a Draco, quien en apariencia lo estaba analizando concienzudamente, después de todo él era un hombre de negocios.

-Cinco millones- dijo la bruja- eso es bastante dinero.

-Cinco millones cada par- dijo Alphonse- y un millón mas si añadimos la exclusividad del invento a tu nombre con el método de costumbre Malfoy. Obviamente no querrás que nadie más obtenga ese portento.

-¿Otro juramento inquebrantable Alphonse? Un día de estos vas a vender el alma al diablo por dinero- dijo Draco conteniendo una carcajada- Dalo por hecho, pero solo te pagaré si demuestran ser útiles.

-Por eso me gusta hacer tratos con usted Malfoy. Entre sus virtudes destaca ser bastante osado, sin miedo a ahondar ciertos asuntos…fuera de lo común…. tout un homme excentrique - dijo Alphonse con una sonrisa de oreja a oreja.

-Soy ingles….se me permite ser excéntrico- respondió Draco restándole importancia al comentario que pretendía ser un elogio.

-¡Ja!- Felicia contuvo una carcajada- ¿Excéntrico? Yo le te definiría de otra forma.

-¿Cuál?- preguntó Draco.

-¿Demente tal vez?- dijo Felicia- Draco, no me gusta que experimentes con tu cuerpo.

-No hay problema querida, Alphonse se ocupara de que lo que realmente importa de mi cuerpo, siga funcionando tan bien como lo ha hecho siempre- respondió Draco sarcástico. Felicia tuvo la decencia de callarse y enrojecer hasta la raíz de los cabellos.

-¿Qué haces con tanto dinero Alphonse?- preguntó Felicia.

-Financiar mis investigaciones- respondió el medimago- la science va d'abord le plaisir après

-De acuerdo entonces- dijo Draco luego miró a Felicia- Ya sabes lo que tienes que hacer.

-Alphonse- Felicia le sonrió al medimago, ella llevaba su varita en su mano. Le haría un ovbliate al individuo para que no pudiese detectar la ubicación del castillo de Duhm y se olvidara del nombre de Rose Weasley. Obviamente puesto que el medimago vendría con cierta frecuencia, tendrían que repetirlo, lo cual seria un fastidio. Pero era la única forma -Lo acompañare a la salida.

-Hasta luego Monseiur Malfoy….espero que su protégée se recupere- dijo Alphonse.

-Merci - respondió Draco un poco tenso.

Cuando Felicia regreso y entró a la habitación encontró a Draco sentado al lado de la cama de Rose, leyendo aparentemente concentrado un libro mientras la chica dormía envuelta en sabanas. Por la naturalidad de la escena, Felicia suponía que esa era la manera usual en que los dos permanecían en el mismo sitio.

Felicia acudió al lado de Rose y la despertó, ella se incorporó bastante somnolienta. Felicia la ayudó a sentarse al borde de la cama, Rose vestía una dormilona de seda y la otra mujer le puso una bata encima para cubrirla.

-Gracias señora- dijo Rose titubeante. La mujer que tenia frente a ella era la antigua maestra de Draco, Felicia Zabinni, quien se había mostrado muy atenta con ella. No le inspiraba la misma confianza que Draco, pero al menos sabía que no tenía nada que temer de ella, otra Walpurgis.

-Llámame Felicia, ya nos conocíamos antes- dijo la mujer ofreciéndole una sonrisa, luego miró el cabello de Rose que estaba corto y enmarañado- Hay que hacer algo respecto a tu cabello, honestamente, está horrible.

-No tiene importancia- dijo ella mirando todo a su alrededor. En realidad poco le importaba su aspecto pero recientemente se observó en un espejo y vio que realmente dejaba mucho que desear, lucia enferma, de hecho ella se sentía enferma. Buscando de nuevo el espejo su mirada chocó con Draco, quien seguía sentado leyendo distraídamente un libro, haciendo caso omiso de las dos mujeres. Al parecer él dominaba a la perfección hacerse olímpicamente el desentendido, eso era otra cosa que Rose había descubierto, fingía no darse cuenta de nada cuando era al contrario. Draco al sentir la penetrante mirada de la chica sobre él, enseguida alzó los ojos del libro. De nuevo la sensación fue descarnada y de brutal intensidad, sin embargo, él ya le había agarrado el juego y cerró su mente lo mas que pudo a la intrusión de Rose, ella se retiró inmediatamente al sentirlo luchando contra ella y sobre todas las cosas, advirtiéndole mentalmente que se metiese en sus propios asuntos.

Rose se percató en los pocos días que tenia compartiendo con él, era que si bien Draco Malfoy podía ser educado y formal en su trato con ella, también era capaz de ponerse un poco energúmeno si lo forzaban a hacer cosas que no le gustaban. Sus palabras pasaban de ser amables a cortantes. Otra lección, no había que provocar la paciencia de Draco Malfoy, ella había visto en su mente, las consecuencias y el destino de quienes se atrevieron a jugar con fuego respecto a él. Draco era peligroso, mucho más de lo que dejaba ver a simple vista. No lo creía capaz de hacerle daño, él se lo había prometido, tampoco le temía, pero no quería provocarlo ni romper la frágil paz que existía entre ellos. Él estaba molesto porque no podía controlar el nexo mental ni que Rose se metiese en su mente cuando lo agarraba desprevenido. Ella no estaba muy de acuerdo con su reclusión en ese sitio, lo había aceptado porque no tenía mas remedio, estaba débil, enferma, algo o alguien la buscaba para matarla y su memoria apenas estaba reconstruyéndose. Aunado a esto, a pesar de todo lo dicho, visto y vivido, eran prácticamente dos desconocidos, existía una ilógica confianza pero también suspicacia entre ellos. También un montón de emociones extrañas circulaban entre los dos y eso elevaba la tensión. Al percibir la protesta de Draco, Rose se dio por advertida y se controló a duras penas. Sin embargo siguieron mirándose un rato mas, penetrantemente, midiéndose, valorándose uno al otro.

-Es hora de tu baño- dijo Felicia y Rose automáticamente frunció los labios, Draco y ella inmediatamente dejaron de mirarse. Felicia contempló fascinada la escena, cuando ellos dos estaban en lo suyo, se desconectaban de la realidad. Ahora la chica estaba muy malhumorada y poco dispuesta a salir de la cama, su cara mostraba una expresión disgustada sin lugar a dudas. Rose no quería que la ayudasen, la Rose anterior, lo hubiese aceptado agradecida, ese acto de consideración. Pero estaba tan furiosa, que lo último que necesitaba era que le tuviesen lastima.

-Déjame dormir- dijo Rose- por favor.

-Has lo que se te dice- dijo Draco sin levantar la mirada del libro- no es momento de que te comportes como una malcriada.

-Deseo descansar- replicó Rose.

-De ninguna forma, el medimago dice que el agua caliente te relajara los músculos, así que te llevaré a la tina o ¿Prefieres que lo haga Draco?- preguntó Felicia maliciosamente.

-De ninguna manera- dijo Draco inmediatamente. El recuerdo de ellos dos, solos, en ese baño, compartiendo pensamientos y sentimientos, él con sus brazos alrededor de ella, el aliento calido de Rose rozándole la piel del cuello, su confianza absoluta en él, le provocaba agobio y desazón. Era como si …como si se perteneciesen uno al otro…mas allá de cualquier implicación lujuriosa, que no la había por descontado, era algo mas a nivel espiritual. Solo se permitió abrazarla esa vez, luego se tornó mas distante. A Draco Malfoy no le gustaban las interrogantes, ni las emociones nuevas. Y Rose Weasley representaba ambas cosas para él.

-No- respondió Rose lanzándole una mirada llena de ofuscamiento a Felicia. Después del embotamiento inicial, había recuperado su sentido de la vergüenza. Cada vez que Draco Malfoy la veía sin ropa, sentía que iba a morirse de la pena. Aunque él era muy respetuoso con ella y no la tocaba más de lo necesario, cada vez que sentía su piel contra la suya, sus sentidos despertaban bruscamente y la sensación era asfixiante. Aunque para hacer honor a la verdad, luego de la primera noche, él se limitaba a vigilarla mientras ella comía, se bañaba o se vestía, ya tenia un poco mas de control sobre su cuerpo. Se recuperaba lento pero seguro, a Rose le parecía torturante. Confiaba en él, pero de alguna manera quería mantener la distancia, aun cuando la necesidad de meterse en su cabeza era urgente, le provocaba demasiada curiosidad, era una experiencia única.

-Se que no te gusta, pero por hoy yo te ayudaré, mañana traeré dos elfos domésticos de mi casa para que te asistan- dijo Felicia.

Felicia llevó a Rose hasta el baño y la dejó en la tina. La chica se encogió sobre si misma y apoyó la barbilla en las rodillas.

-¿Cómo te sientes?- le preguntó Felicia.

¿Cómo me siento? Rose estuvo tentada a reírse pero no lo hizo…Desgraciada, inútil…confundida…así me siento. Solo tengo una vaga idea de quien soy, de quienes son las personas que amo. Mi padre…mi madre….mi familia…lejos de mi, quien sabe cuando volveré a ver sus caras. Me siento sola y constantemente tengo una opresión en el pecho que no me deja respirar. Un recuerdo feliz y uno desgarrador….siempre gana el mal recuerdo. Cierro mis ojos y solo veo su rostro…la cara del maldito asesino que me violó y quiso acabar con mi vida. Percibo sus manos en mi cuerpo, tocándome, ultrajándome, su aliento pútrido sobre mi cara y su mirada despiadada haciéndome saber que no saldría viva de ese lugar, que él me mataría sin ninguna consideración. Siento el ardor de mi sexo cuando él lo profanó como una bestia, el dolor de ser acuchillada, la agonía de mi sangre derramándose como una fuente sobre mí, escucho sus insultos y sus burlas. Veo la muerte arropándome con su manto y la luz extinguiéndose frente a mis ojos. La fría oscuridad me envolvió por mucho tiempo y yo no sabia si era o existía, mi mente permanece confusa y aun cuando, él, Draco, quien dice ser un maestro de algo que aun no entiendo, me sacó de la casi muerte, no se si agradecerle o maldecirlo también, porque me despertó de un sueño intranquilo a una pesadilla mil veces peor, mi propia realidad. No se que pensar, ni que sentir, ni que hacer. Y siento la rabia apoderándose de mi ser, el deseo de venganza vibrando en mi cuerpo, emociones ajenas a mi, no lo recuerdo, pero lo se, yo no era así, Rose no sentía de esa manera, yo era dulce, alegre, una persona llena de vida, con vida, no este despojo humano en que me convirtió Theodore Nott y eso me provoca desesperanza y tristeza. Felicia…así me siento…la persona más infeliz del mundo.

Rose tembló perceptiblemente, al parecer iba a echarse a llorar otra vez. Felicia se acercó para consolarla y la chica levantó el rostro dirigiéndole una mirada intensa, descarnada repleta de sufrimiento y rabia. Felicia automáticamente retrocedió, percibía una especie de energía alrededor de Rose como si fuese un escudo.

-Vete, quiero estar sola- dijo Rose secamente, antes de volver a hundir su cabeza entre las piernas.

Felicia salió del baño inmediatamente, fue directa a sentarse frente a Draco.

-Es increíble que tardases una semana en llamarme- reclamó Felicia.

-Esta evaluando la situación- dijo Draco dejando su lectura de lado- no me costó nada hacerme cargo de Rose, ella colaboró bastante.

-Por lo visto colaboró a regañadientes- respondió Felicia- obviamente no le gustan los extraños.

-Yo no soy un extraño para ella, nunca mas- respondió Draco- esta arisca conmigo porque ella sabe que le estoy ocultando cosas aunque entiende que lo hago por su bien. También nuestra conexión mental es incomoda, para los dos. Aun así, Rose se ablanda en la noche, no quiere que la deje sola, le da miedo.

-¡Duermes junto a ella!- exclamó Felicia con sorpresa, Draco la miró un momento y luego enfocó su atención al libro- No respondas por favor…no quiero saberlo.

-Duermo con ella- informó Draco con frialdad- pero no en la misma cama si eso tranquiliza tú ataque de moralidad. Y ni siquiera duermo si a eso vamos.

Felicia esta vez fue la que se hizo la desentendida por completo. Aunque le provocase interferir, ella sabía que no era lo apropiado. Como manejase Draco su relación con su discípula…era exclusivamente asunto de él. Solo que debía mostrar al menos un poco mas de …..carácter. La chica no era ninguna cría ni él ningún padre consentidor. El deber de Draco era endurecerla para que se enfrentase al mundo, no protegerla de todo como al parecer estaba haciendo consciente o inconscientemente. Mucho menos velar su sueño.

-Debes decirle todo lo que necesite saber- dijo Felicia.

-Cada dia está mas lucida. Obviamente su aceptación inicial a esta nueva situación a cambiado. Ahora se hace preguntas, quiere respuestas…..todas las respuestas- dijo Draco- yo he contestado lo estrictamente necesario, pero ella intuye que hay mas. Estoy esperando que se recupere.

-Habla muy poco cierto- dijo Felicia.

-Menos de lo necesario- dijo Draco- pero poco importa, ella me deja ver en su mente lo que esta pensando. Esta muy confundida y molesta por su estado físico. Eso bastaría para poner maniático a cualquiera. Y para colmo no recuerda muchas cosas de su vida.

-Como por ejemplo tu hijo- dijo Felicia- No creas que no me he dado cuenta que evitas mencionarlo delante de ella.

-Con relación a Rose y a mi hijo- dijo Draco en voz baja- es necesario que sepas algunas cosas, el porque he decidido no tocar ese tema con ella por los momentos.

-¿Qué sucede?- preguntó Felicia.

-Cuando la atacaron, ella estaba embarazada de Scorpius- dijo Draco, Felicia endureció la mirada- no solo eso, Nott la violó.

-Esa bestia- dijo Felicia sin ocultar su desagrado- ¿Qué pasó con el bebé?

-Revise los archivos de los hospitales donde estuvo Rose ingresada todos estos últimos meses- dijo Draco- ni una sola mención a ningún embarazo. Alphonse tampoco pudo averiguar más. Supongo que lo perdió.

-Una verdadera lastima….era tu nieto- dijo Felicia. Draco asintió.

-Obviamente esto hace…que el asunto con Nott de alguna manera sea personal para mí- dijo Draco sin ocultar su amargura. El hijo de Scorpius….su nieta….una niña que pudo nacer segura y protegida en sus manos. Scorpius era un warg, poco podía hacer en esa situación, pero la pequeña, la niña era una Malfoy, sangre de su sangre. Draco estaba seguro que hubiese podido criarla, quererla, sin repetir los mismos errores que cometió con Scorpius, sin alejarla por supuesto de la madre, Rose hubiese sido su discípula igualmente, la niña junto a su madre. Una nueva familia que proteger para Draco, hasta pensaba que ante una expectativa así, incluso Astoria hubiese regresado al hogar para atender a su nieta mientras él se ocupaba de entrenar a Rose. Pues si, después de tantos años en mala convivencia y deseando cada día que su esposa se fuera de su vida, ahora que no estaba con él, la extrañaba. Un poco incongruente para Draco Malfoy, pero era así, estaba seguro que no amaba a Astoria, la apreciaba aunque la mayoría de las veces le fastidiaba enormemente, pero se sentía solo…terriblemente solo. Su nieta….otra esperanza mas desaparecida. Nott la había matado.

-No creo que necesitemos mas incentivos de ese tipo- replicó Felicia disgustada- Nott es un maldito psicópata.

-Peor….es un loco con poder- dijo Draco- uno muy peligroso por cierto.

-Las heridas sagradas- dijo Felicia de pronto recordando algo- ella ha recibido las tres heridas: la del alma, la del cuerpo y la del orgullo.

-No ha recibido la del alma- dijo Draco- ella no está loca.

-Ella no recuerda cosas- dijo Felicia inquisitoriamente- además ¿como estas seguro de su estado mental? Ella aparentemente está tranquila, acepta todo lo que le hemos dicho con calma, pero su mirada….es salvaje.

-Pura furia contenida….lo se- dijo Draco sin ocultar su preocupación ante el aparente estoicismo de Rose- por eso no voy a abordar lo de su hija y Scorpius por los momentos. Ella está ejerciendo un control excepcional sobre su rabia. Esa emoción deberá ser canalizada convenientemente.

-Comenzaremos la instrucción mañana- dijo Felicia- Yo le enseñare todo lo que se, sin embargo la mayor parte tendrás que hacerlo tú solo, no puedo venirme a vivir aquí, Blaise sospecharía.

-Rose y yo permaneceremos en Castle Duhm- dijo Draco- Malfoy Manor es inencontrable, este sitio también. Me dejare ver por el Trivuriato lo necesario para que no sospechen.

-Cuando esta lista- dijo Felicia con una sonrisa- le haremos frente a todo esto.

-Solo si ella está de acuerdo- dijo Draco-ella tomara la decisión. Su vida correrá riesgo de nuevo, así que Rose será la que elija. No la obligaré, ha pasado por mucho.

-Estás siendo demasiado complaciente con ella- dijo Felicia- Esa decisión no pertenece a Rose, fue tomada el mismo día de su nacimiento. Un Walpurgis se debe a su destino.

-No voy a obligarla a nada que ella no quiera- respondió Draco con fiereza. Si le dieran una moneda por cada promesa que alguna vez hizo, sin duda seria más rico de lo que ya era. Él le había jurado a Hermione Granger que protegería a su hija, pero lo mas importante de todo, era que le había prometido a Rose que velaría por ella. Y que lo ahorcaran si fallaba esta vez. Por su vida….lo había jurado por su vida.

-La proteges como un animal a su cría- dijo Felicia impaciente. La importancia de esa chica para ella era evidente, pero Draco, al parecer había cambiado la misión de entrenarla para protegerla a costa de lo que fuese. Felicia podía leer la determinación en sus palabras y en su mirada. Sin duda otra promesa a costa del honor de Draco Malfoy - Ver para creer. Te ves tan patético preocupado por esa niña. Te desconozco.

Draco se encogió de hombros.

-Tú fuiste la que lanzaste el discurso sobre el Maestro y el discípulo. No te quejes si tomo tus palabras como ciertas y las pongo en practica-respondió Draco.

-Un Maestro….un verdadero maestro está dedicado a su discípulo, pero es vital conservar la independencia. No puedes involucrarte más allá de tus deberes. No cometas el mismo error de Fabian Prewett o el mío. Ustedes tienen nexos emocionales y físicos, Rose es la hija de Hermione Granger, tuvo a tu nieto en el vientre, su sangre se mezcló con la tuya. Además tienen una conexión mental fuerte, que se hará más estrecha con el tiempo. Tienen demasiado cosas en común, historia pasada y rencores presentes, sus destinos al parecer estar irremediablemente unidos, mas allá de ser Walpurgis. Temo las consecuencias de algo así.

-No voy a negar la verdad en tus palabras Felicia- dijo Draco- entre esa chica y yo fluctúa una especia de energía distinta a todo lo que he experimentado en mi vida, ni siquiera contigo fue de esa manera. Me reconozco en ella y ella me reconoce a mí.

-Esa palabras….-Felicia le dirigió una mirada sombría a Draco- esas palabras…son muy parecidas a las de Fabian.

-La situación es claramente diferente- dijo Draco impaciente- yo no soy Fabian Prewett, no soy un estúpido Gryffindor idealista seduciendo a una chica coqueta e insensata- Felicia dio un respingo- ¿O quien sedujo a quien? Fueron ustedes dos quienes violaron la norma, convirtiendo su relación en un asunto de sexo, amor y lujuria, olvidándose de los deberes que tenían. Afortunadamente Fabian Prewett recuperó la cordura y tú tuviste que aceptarlo.

-Lo que te pasa con Rose, ese reconocimiento, es similar a lo que Fabian vivió conmigo, puedo sentirlo, pero al mismo tiempo, tienes razón, las cosas son diferentes para ustedes dos. Lo que los une en todo caso, es el amor y el rencor hacia las mismas personas. Pero sentir tan intensamente entre dos Walpurgis también lleva implícito el desastre- dijo Felicia con sabiduría- Estás equivocado respecto a Fabián, él no me botó o me alejó, solo puso su papel de Maestro de la orden de Walpurgis sobre el de amante de Felicia Zabinni, por muy atractivo que pudiese ser. No quería distracciones de ese tipo. Nos amábamos, pero amábamos mas ser Walpurgis. Hubiese llamado la atención sobre nosotros en esa época si nos atrevíamos a casarnos, no era conveniente, una sangre limpia como yo con un abierto opositor de Lord Voldemort. Tardé en entenderlo, pero luego me di cuenta que fue lo correcto. Ningún Maestro o Alumno Walpurgis se habían involucrado antes sentimentalmente o menos aún casado entre ellos. No está prohibido, pero representa un problema. Un dilema ético y moral. La orden está hecha al calco de la orden de los Templarios, el amor que exista, si es que se produce, deberá ser puro e inmaculado. Nosotros fuimos una interesante excepción.

-Si otros se desviaron del camino, yo jamás lo haré. Me alimento y respiro honor…jamás, nunca, me atrevería a saltarme alguna regla respecto a esto. Es como debe ser y así será.

-Yo amé carnalmente a mi Maestro y te enseñe a ser un hombre en la cama, pero eso no significa que deba ser condenada para siempre- dijo Felicia- asumo la culpa, pero el daño ya fue hecho.

- Me gusta que admitas que alguna vez estuviste enamorada- dijo Draco- porque te admiro Felicia, te quiero, eres mi maestra y me siento agradecido de que sientas como un humano, aunque la mayoría de las veces eres una manipuladora.

-No me ofendas- dijo Felicia, luego agregó- yo también te quiero Draco. Ya no como una amante sino como una amiga, como tu Maestra. Imponte a la chica, es lo único que te pido. Deja de simpatizar con esa niña y oblígala a ser un Walpurgis.

-¡NO!- contestó Draco bruscamente- no voy a imponerme. Ella aceptará por decisión propia.

Felicia iba a replicar pero se contuvo a último momento. Nadie escarmienta por cuenta de otros. Nada de lo que dijera ni ninguna advertencia podrían hacer recapacitar a su antiguo alumno. Él ya había hecho su elección. Noble, sensata…pero impractica. Felicia dio un largo suspiro.

Draco Malfoy, eres un necio, te estás poniendo la soga al cuello. Decidiste dejarla elegir, permitirle escoger si se queda contigo o no y luego estarás preguntándote eternamente sus razones. Porque ella lo hará para vengarse de Nott, escogerá ser Walpurgis solo para tener el poder suficiente para destruirlo, pero también lo hará porque meterte en tu cabeza va a ser lo mas irresistible que haya hecho en su vida. Lo se, porque yo haría lo mismo en su lugar. Ella lo ha perdido todo, tú como un caballero andante le has ofrecido un camino para reconstruirse. Y Rose Weasley apreciara que le hayas dejado elegir y llegará a quererte por ello, y no sabrás manejar eso, porque tú, Draco Malfoy jamás has sabido interpretar bien las emociones de las personas sobre todo si están dirigidas hacia ti, te desconcierta, te descolocan, te sientes culpable porque eres un verdadero invalido sentimental. Entonces te vas a equivocar, lo harás sin duda. Porque estás sin saberlo, actuando de la misma manera que Fabián hizo conmigo y no lo entiendes, tu deber es imponerte sin pensar en que si lo que estás haciendo está bien o está mal, no deben importarte los sentimientos de esa chica y sin embargo lo haces, estas cometiendo el mismo error que Fabian Prewett. Sumisión y obediencia, esa es la norma entre el Maestro y el alumno, asienta las reglas, deja claro el panaroma, pone en evidencia la jerarquía, luego con los años se convierte en amistad, pero al principio, solo obediencia y confianza ciega, nada mas. No, sin duda, yo no sentí lo mismo contigo. Quería enseñarte, eras el heredero del legado, mi discípulo, existía cariño y confianza, me preocupaba por ti pero estrictamente lo necesario, te veía como un hijo y luego como un amante y ahora como un amigo, pero no establecí ningún vinculo mas allá contigo. Aprendí la lección con Fabián. Esto es especial, ella llegará a tu corazón algún día y entonces quiero ver que diablos vas a hacer al respecto, se dijo Felicia a si misma.

Rose escuchaba las voces fuera del baño, pero no entendía gran cosa, su oído lesionado le impedía escuchar claramente en la lejanía, solo que Draco había elevado el tono de voz, sin duda estaba discutiendo….lo mas probable respecto a ella, últimamente todo giraba en torno a ella. Era un hombre muy autoritario, eso lo había notado, no le gustaba que le llevasen la contraria, pero también se preocupaba por ella, eso a Rose le daba un respiro, en ese sitio, sin su familia, él era la única persona que la acompañaba. La amable señora que conoció ese día se iría pronto, se lo había dicho, dejándola sola otra vez con su maestro.

Draco Malfoy era un enigma, le intrigaba, le atraía su mente y sus recuerdos, aun cuando ella sondeaba su cabeza, él todavía tenia mucho que ocultar y lo hacia de manera férrea, despertando una voraz curiosidad en Rose. Quizás por esa intromisión estaba tan disgustado con ella, siendo distante cuando al principio se había mostrado…tan solicito y Rose no quería ofenderlo, así que estaba tratando de controlarse. Él era un Walpurgis, al igual que Felicia Zabinni, ella también….una especie de orden mágica sagrada, con propósitos aun no del todo claros para Rose. De lo único que estaba segura era que permaneciendo allí, aprendiendo quien sabe que cosas, obtendría los medios para llegar a él…a ese maldito…a Nott. Quizás muriese en el intento, pero ella se debía así misma acabar con él, de cualquier manera. No solo era venganza, era que un hombre tan malvado como aquel no podría seguir viviendo y suponiendo una amenaza para cualquiera. No debía desaprovechar esa oportunidad, pero por otro lado le angustiaba su familia…demasiado. Draco le dijo que envió un mensaje, que sus padres sabían que estaba a salvo, y también le prometió que le explicaría lo referente a los Walpurgis, pero ya había pasado demasiado tiempo, Rose ardía de impaciencia.

Además, todo era muy extraño, ese castillo, la fortaleza, Draco quizás no llegaba a percibirlo, pero Rose si, el castillo tenia su propio ritmo, latía, era como si estuviese vivo, las paredes respiraban y cuchicheaban en voz baja, ese rumor le había inquietado al principio, pero luego la reconfortó, la estructura la hacia sentir cómoda y bienvenida. Magia…era magia, el poder que mantenía encantado a Castle Duhm, la recibía con los brazos abiertos. Rose todas esas noches tuvo la inquietud de vagar por el sitio, explorar, el castillo le atraía, la tentaba, era como si estuviese invitándola a descubrir sus secretos. Pero no lo hizo, porque Draco se lo había prohibido terminantemente, no hasta que estuviese más fuerte y conociese algunas cosas sobre la Orden de Walpurgis y el sitio donde se encontraban. Pero ella odiaba estar encerrada y además, quería respuestas, mas respuestas…cuales quiera que fuesen.

-Admito que es una combinación extraña de emociones- dijo Felicia sentándose en la cama- Fuerte, intenso, lo que pasa es que yo encontré la manera de lidiar con ellas.

Draco alzó una ceja.

-Conozco bien como manejas tú las situaciones- dijo Draco- sobre una cama.

-Que bueno para todos que tú no seas de la misma calaña que yo Draco Malfoy- Felicia se río a carcajadas burlándose de Draco.

Draco se levantó dispuesto a irse de la habitación hastiado de lidiar con Felicia. Ambos estaban tensos y proclives a hablar tonterías. .

-Atiende a Rose- dijo Draco- no vaya a ser que se enfríe en el baño. Y me gustaría que permaneciese en esta habitación, descansando. Mañana la sacaré al jardín un rato.

Iba a traspasar la puerta pero se detuvo.

-Quédate esta noche con Rose- dijo Draco.

-¿A donde vas?- preguntó Felicia.

-Justamente a hacer lo que se espera de mi, a resolver mis problemas entre las sabanas- dijo Draco dando un portazo- Estaré donde Sara.

0o0

Draco entró en la habitación sin ser invitado, Sara estaba frente a su cómoda, peinándose el cabello. Era una mujer muy hermosa, blanca como la nieve y con un cabello negro azabache que caía en ondas hasta sus hombros. Ella se giró y cuando lo vio, enseguida sonrió.

-Hasta que por fin apareces- dijo Sara- estaba pensando que jamás vería tu cara de nuevo.

Draco no se molestó en contestar, la atrajo hacia él por la cintura, le desgarró el vestido que llevaba hasta dejarla desnuda y luego la besó febrilmente arrastrándola hasta la cama. Ella mordisqueaba su cuello mientras lo ayudaba a despojarse de su camisa. Draco le apartó las manos y terminó de desvestirse solo.

Ella lo contemplaba fascinada. Su rostro estaba serio, pero era hermoso. El hombre más varonil y guapo que ella había conocido en su vida. Frío en la cólera, fuego puro en la pasión. Un hombre de contrastes. Se colocó sobre ella y enseguida volvió a besarla con ímpetu, dura y salvajemente, mordiéndole los labios y metiéndole la lengua hasta el fondo de la garganta y de otros lugares mas privados. Draco Malfoy le hacia el sexo a una mujer con todo lo que tenia, con sus labios, con sus manos, con su hombría, con todo su cuerpo pero nada de su espíritu. Su alma y corazón estaban cerrados para siempre, cualquier mujer que se relacionase con él debía entenderlo, era sexo y nada más. A ella le gustaba que la tomase así, casi a la fuerza, estrujando sus senos, apretando sus nalgas levantándola en vilo de la cama para que se clavase en él. Después de una hora él seguía poseyéndola una y otra vez, luego cayeron agotados en la cama.

Draco contemplaba el techo de la habitación, Sara se acurrucó en su pecho medio dormida y él empezó a acariciarle los cabellos distraídamente. Quizás venir esa noche había sido un error, quizás dejar sola a Rose era un error, pero necesitaba evadirse un rato. La chica lo azoraba demasiado. Sara y él eran amantes ocasionales, ella era su contacto en Gringgotts. Le gustaba mucho porque era una mujer muy comprensiva y sobre toda las cosas, discreta. Había acudido allí esa noche porque estaba muy tenso, buscaba relajarse, lamentablemente la calma duró solo el instante del clímax, luego el montón de preocupaciones que tenia encima volvieron a agitarlo.

Rose Weasley….siempre Rose Weasley. No podía sacársela de la cabeza, con intrusión mental o sin ella. Draco sabia que iba a ser duro, después de todo, su relación con la chica era estrecha. Mas allá de los Walpurgis, eran Hermione, Scorpius…era todo. Pero nunca se imaginó que la conexión mental fuese a ser tan demoledora, tan incomoda. Ella había traído recuerdos ingratos a su mente de nuevo, situaciones y hechos que él quería olvidar a toda costa. Rose no le decía nada, pero se sentía constantemente juzgado y evaluado por ella. Era insoportable. Pero al mismo tiempo, no podía evitar sumergirse en el mar azul de sus ojos, vaguear por la cabeza de ella, tan llena de sentimientos y emociones tan distintas a las de él y al mismo tiempo…tan similares.

-¿Qué te preocupa?- preguntó Sara mientras tocaba su pecho candensiosamente con ganas de mas. Draco era su amante, al mismo tiempo algo parecido a un amigo. Estaba más callado y hosco de lo normal, se acostó con ella pero al mismo tiempo era como si su mente estuviese totalmente en otro lugar. Tenía meses que no lo veía y le había hecho falta, a pesar de que ella estaba convenientemente casada e hiciese vida marital con su esposo, el hombre casualmente estaba de viaje en esos momentos. Que ambos tuviesen amantes no representaba ningún problema. Era una relación abierta.

-Has logrado encubrir mis transacciones- preguntó Draco.

-Con dificultad- respondió Sara- pero todo está hecho. Nadie en Gringotts sabe a donde va tu dinero. En todo caso la única que lo sabe soy yo.

-Bien- dijo Draco. Confiaba en Sara, ella ocupaba un puesto administrativo en Gringotts, la encargada de pasarle dinero a todos sus espías y a la resistencia en Irlanda, confiaba plenamente en ella porque la mejor manera de asegurarse la fidelidad de alguien era dándole algo a cambio. Y Draco había invertido mucho de su virilidad pagándole a Sara todos sus favores. No iba a negar que le gustaba tener sexo con ella, a él le gustaba el sexo con cualquiera, apreciaba a Sara, le gustaba, era una mujer hermosa, pasaban bien el rato …pero de allí a sentir la magia de hacer el amor, eso hacia tanto tiempo que no lo sentía que ni recordaba como era. El sexo ahora para Draco Malfoy era una necesidad, una satisfacción, pero más nada. No la fulgurante pasión que alguna vez sintió, no el palpitar acelerado de su corazón cuando tocaba la piel de una mujer que deseaba con toda su alma.

Lejos de estar satisfecho, Draco esa noche descubrió que estaba más insatisfecho de lo que alguna vez estuvo en su vida. No volvería a ella, ni a ninguna por mucho, mucho tiempo. Estaba tan inmerso en sus problemas, que no le veía la gracia en seguir perdiendo el tiempo con las mujeres, por los momentos.

Draco intentó dormirse, estaba muy cansado y Sara le calentaba bien el cuerpo, cerró los ojos y entonces sintió un intenso dolor de cabeza y muchas imágenes entraron a su cerebro. Rose…la sentía como si estuviese allí, a su lado, incluso podía olerla, percibir su calor. Ella estaba…en ese preciso momento….entrando a un lugar donde no se suponía que estuviese. Y estaba muy asustada.

-Maldita muchacha- Draco se levantó abruptamente de la cama. Sara se echó en el colchón resignada, la noche de lujuria había terminado.

-Sara- dijo Draco mientras se anudaba la corbata- Gracias, jamás olvidaré lo que has hecho por mi…todo lo que has hecho por mi.

-Salva el pellejo- dijo ella- cuídate y me daré por agradecida.

-Sal del país- dijo Draco- vete con tu esposo. Esto se va a poner feo.

-No se quien es…ni que es para ti- dijo Sara- pero no la trates mal.

-Claro que no- dijo Draco molesto- solo voy a ponerla sobre mis rodillas y darle la tunda de su vida.

Draco Malfoy iba y venia a su antojo. Era solo un momento efímero de placer y nada más. Cuando salió por la puerta, tan rápido como había entrado, Sara tuvo la sensación de que era la última vez que lo veía.

0o0

Rose estaba sentada en el muro de una especie de cripta. Sin saber como, había llegado allí, siguiendo las voces en los pasillos del castillo. No fue difícil deshacerse de Felicia, la mujer dormía profundamente a su lado, en la gran cama de su habitación y no se había despertado cuando Rose abandonó la estancia.

Bajó unas largas escaleras y las antorchas de las paredes, fueron encendiéndose una a una mientras ella avanzaba. Magia…pura magia.

Finalmente, llegó a una gran estancia subterránea, olía a humedad, a rancio, a podredumbre concentrada. En una pared de la estancia circular habían nichos, con estatuas acostadas en cada uno de ellos, Rose se acercó, entonces con sus propios ojos pudo ver que no se trataba de estatuas, eran cuerpos amortajados, muchos cuerpos, ubicados en las paredes como si fuesen parte de una siniestra decoración. Ella sintió nauseas y se alejó de los nichos, tuvo temor….muerte…en ese lugar solo había soledad y muerte. Con lentitud ella se sentó en un rincón, ya sin fuerzas para regresar por el camino donde había venido. La gran sala, era una catacumba, un cementerio. Ella estaba asustada, obviamente no le gustaba el lugar, lógicamente era escalofriante e intimidante. Su corazón palpitó violentamente, y un acceso de miedo estuvo a punto de hacerla gritar, pero se contuvo. Luego de un rato, mas que temor por esos muertos, lo que tuvo fue lastima. ¿Quiénes eran? ¿Por qué estaban allí? Apartando un poco la vista de los cuerpos, Rose vio infinidad de retratos ubicados en las otras paredes, algunos mágicos y otros no. Se levantó del suelo y fue con curiosidad a darles una ojeada.

En cada pintura, había una pareja, un hombre y una mujer, ubicadas una al lado de la otra, parecía corresponder a una secuencia. Debajo de cada retrato, estaban sus nombres y unas fechas que parecían corresponder al año de nacimiento y muerte. Le sorprendió porque al parecer se remontaban al menos mil años atrás, las figuras vestían de todos los estilos posibles, damas con extraños peinados, hombres con espada y armadura, según la época. Personas sentadas frente a frente, o en otras posiciones, caras adustas, tristes o alegres. En algunos, aparecían un hombre anciano y una niña, o en otros, al contrario, una matrona al lado de un adolescente que pudiese ser su hijo, pero a veces, más o menos tenían la misma edad.

En uno de los cuadros del siglo XX, la pareja le resultó familiar. El hombre era pelirrojo, alto, ojos oscuros, muy guapo, su cara le era extrañamente conocida. En el retrato, él estaba al lado de una muchacha de piel morena, largos cabellos negros y ojos verdes, la tomaba de la mano, la chica sonreía y él la miraba como si no existiese mas nada en el mundo que ella. Era una hermosa imagen, a Rose le pareció una pareja de recién casados, desbordaban complicidad y felicidad. Cuando leyó los nombres, se sorprendió muchísimo. Fabián Alexander Prewett 1945-1971, Felicia Allegra Rossi 1955-. Rose entendió que se trataba de la misma Felicia que conoció ese día, quizás el apellido que tenia allí era el de soltera. Era hermosa, tan bella que le provocó a Rose algo de envidia….excepcionalmente atractiva, su semblante estaba iluminado por la presencia del hombre, lucia enamorada. Además…

-Prewett…Fabián Prewett- Rose entonces recordó el nombre, el apellido de su abuela era Prewett, Fabián Prewett sin duda era su hermano, ese quien había muerto en la primera Guerra mágica. Todos los años sin falta, la abuela Molly encendía una vela por él y por su hermano gemelo Gideon, ambos asesinados por mortifagos.

-Que significa esto…quienes son….porque está Fabian Prewett aquí- se preguntó Rose. La próxima imagen fue mas esclarecedora para ella…Felicia…unos años mayor, pero igualmente bella, estaba de pie al lado de un jovencito adolescente que por el color del cabello y la expresión seria de su cara no podía ser otro que Draco Malfoy. La imagen pintada en el cuadro no podía ser mas distinta que la anterior, se notaba la tensión en los gestos de cada uno, ella seguía sonriente, pero esta vez en lugar expresar inocencia y felicidad, su sonrisa era falsa, artera. Una sombra velaba la mirada del chico, estaban bien separados uno del otro, ella posaba su mano en el hombro del joven como gesto de dominio y autoridad y él tenia una de sus manos contraída en puño. Mientras el cuadro de Felicia con Fabián parecía una oda a la felicidad este era todo lo contrario.

Rose iba sacando sus propias conclusiones, eran retratos de los Walpurgis, de cada pareja de discípulo y maestro a través de las generaciones. Cuando pasó al siguiente cuadro, su intuición le dijo exactamente lo que iba a encontrar. Pero nada la preparó para lo que vio.

Eran ella y Draco….ambos vestidos de negro. Uno a espaldas del otro, oponiéndose, ella miraba hacia un punto indeterminado en la lejanía, con la cabeza inclinada y los ojos llenos de nostalgia, aun así su mirada era incandescente, vivida, su boca esbozaba una discreta sonrisa, su cabello largo había sido pintando ondeando en el viento, estaban en una especie de acantilado cerca de un mar tempestuoso, justo al borde. Draco lucia concentrado, sus ojos cerrados, su cuerpo ubicado en una dirección contraria a la de ella. Sin embargo, la expresión de su cara, era tranquila, confiada, irradiaba paz. Rose jamás se hubiese imaginado a Draco Malfoy así, había visto su cara seria o retorcida en una mueca de disgusto, pero apacible y calmada nunca. Fue una sorpresa para ella, de las buenas, le ofrecía un aspecto diferente de ese complicado ser que era Draco, la imagen era sutil, sensible, cautivadora. Pero mayor sorpresa fue cuando observó sus manos, estaban unidas, amarradas por un cordón dorado, sus dedos entrelazados, aun cuando podía sugerir lo contrario porque estaban atados, los dos parecían estar tranquilos y aceptando esa situación. Él se aferraba con fuerza a ella, como dispuesto a no dejarla escapar de su lado y ella no parecía estar disgustada por ello.

-Así que al fin apareciste en el retrato- Rose dio un respingo al escuchar su voz. Cuando giró su cuerpo, Draco estaba frente a ella.

-Pensé que estarías fuera toda la noche….Felicia me dijo…que estabas visitando a un conocido- dijo Rose un poco apenada. Él le había dicho que permaneciese en su habitación y ella había desobedecido. Se sentía como una niña traviesa descubierta en el acto expuesta al regaño de su padre.

-Estaba con mi amante- dijo Draco disgustado- cómodamente instalado en su cama y de pronto, te siento asustada…obviamente arruinaste lo que prometía ser una buena noche.

-Lo siento- dijo ella apartando su mirada de él- no fue mi intensión que abandonases a tu mujer.

-No es mi mujer….es mi amante…una de las tantas…una amiga intima si te acomoda más el termino- dijo Draco quien se maldecía una y otra vez por estar dando tantas explicaciones- De todas maneras no importa lo que yo estaba haciendo sino lo que tú estás haciendo en este lugar.

-No quise alarmarte- dijo ella- no fue mi intensión.

-Aclaremos algo de una vez Rose- dijo Draco hosco- he logrado cerrarme un poco a tus emociones, pero si es algo fuerte, lo que sea, yo voy a percibirlo. Y déjame decirte que tú todo lo sientes intensamente así que me provocas un dolor de cabeza constante. Obviamente me alarmé…pero al parecer sobreactúe. Ahora estás tranquila, en calma y muy pero muy curiosa. Por si acaso, ir corriendo a salvar a la damisela en apuros no es mi estilo y a veces es un poco agotador.

-Me asusté pero solo fue un momento- contestó Rose- nada de que preocuparse.

-Te dije que no salieses de tu habitación. Este castillo, a veces le gasta malas jugadas a los incautos- dijo Draco un poco mas comprensivo -¿Qué fue lo que te asustó?

-Cuando llegué no sabia que era una cripta…Me azoré un poco viendo los muertos- dijo Rose dirigiendo su mirada a los nichos.

-¡Ah! Los antiguos caballeros Walpurgis…todos y cada uno o por lo menos la gran mayoría de ellos, sumidos de pleno en la inocuidad que les otorga la momificación…desprovistos de vida pero aun aquí entre nosotros - dijo Draco mirando a su alrededor- lógico, cualquiera se asustaría.

-¡Están todos?- preguntó Rose- ¿incluso Fabián Prewett, mi tío?

-¿Sabes quien es?- preguntó Draco, al parecer si era así.

-Recuerdo a mi abuela mencionar su nombre….muchas veces…un héroe de una guerra hace mucho tiempo concluida- dijo Rose.

-Esa batalla terminó…pero la guerra aun continua- dijo Draco enigmáticamente- Prewett no está aquí, su cuerpo fue reducido a cenizas, al igual que el de su hermano. Los mató un seguidor de Lord Voldemort.

-Voldemort- repitió Rose. Inmediatamente supo de quien se trataba y de la importancia que tenia para la historia de su familia.

-Tío Harry lo destruyó- dijo Rose.

-Potter sin duda ha hecho grandes cosas- dijo Draco- y por ello, todos los magos estaremos eternamente agradecido. Aun cuando tu tío sea insoportablemente heroico, se ha ganado mi estima.

Draco alzó su varita y conjuró un par de sillones en medio de la estancia. Tomó a Rose de un brazo con firmeza pero sin hacerle daño y la obligó a sentarse. Él tomo asiento frente a ella. Rose se apretujó en el abrigo de lana que llevaba encima, pero subió las piernas, tenia frío porque no se había puesto calzado. Lucia como la chiquilla desvalida que era y Draco se conmovió, así que de nuevo volvió a sus maneras suaves para dirigirse a ella.

-No deberías estar aquí- repitió Draco en voz baja, Rose asintió- no pretendo ocultarte nada, pero este lugar lo iba a dejar de ultimo, por lo evidente.

-Es bastante siniestro- dijo Rose- además….los retratos. ¿Aparecen todos los Walpurgis?

-Todos…incluidos tú y yo por lo visto. Como habrás podido deducir, Fabian Prewett fue el Maestro de Felicia así como yo fui su discípulo. Me ha sorprendido verte en el retrato. Usualmente estaba yo solo, pero ya estás ahí, he de decir que la imagen ha resultado un poco diferente a las demás… El castillo de Duhm ha hecho una reproducción muy fiel de nosotros dos y de nuestra relación. Al parecer estamos juntos pero pensando en direcciones opuestas. Te pedí que no vinieses y tú me desobedeciste.

-Sentí el impulso de venir aquí- dijo ella- era como si el castillo me empujase a recorrerlo. No pude evitarlo. Además, prometiste hablar conmigo y no lo has hecho ¿Por qué?- a Draco no le paso desapercibido la indignación de la joven.

-Estaba esperando el mejor momento- dijo él.

-Pues a mi me parece que esta es una buena ocasión- dijo ella tajante- tengo curiosidad.

-¿Qué quieres saber?- dijo él.

-¿Cual es la finalidad de la orden? – preguntó Rose.

-Salvaguardar la magia de la maldad, de los poderes oscuros- contestó él- Aun cuando la magia no es buena ni mala, el sentido común indica que no debe ser utilizada para malos propósitos.

-¿Qué tengo que ver yo en todo esto? ¿Por qué debo ser entrenada como tu discípula?- Rose estaba impaciente por conocer todo.

-Porque fuiste escogida por un poder superior para esto, porque debes ayudarnos a combatir la maldad que se cierne sobre el mundo mágico y sobre la magia…existen personas que desean el poder para hacer daño- dijo Draco- las mismas personas que te atacaron. Lo irónico de todo, es que los Walpurgis para combatirlos usamos las mismas artes oscuras de nuestros oponentes.

- Es Nott- dijo ella y Draco pudo sentir su rabia, flamígera, recorriéndola.

-Es Nott- afirmó él.

-No puedo ocultarte mi deseo de venganza- dijo ella con desprecio- lo odio.

-Se lo que piensas y lo que sientes- dijo Draco- es bueno que quieras hablarlo en voz alta.

-Si él pretende hacerle a otras personas lo que hizo conmigo, debe ser detenido- dijo ella, sin pronunciar verdaderamente lo que deseaba, verlo muerto.

-La magia Walpurgis no debe ser usada para beneficio personal- dijo Draco, hablaba en tono solemne y con sabiduría, sus palabras reflejaban en ese momento la actitud que había tomado, la de un verdadero maestro- si aceptas ayudarnos, ser entrenada, debes entender que es por un bien superior. Obviamente, Nott es nuestro objetivo y tu venganza será concretada. Pero existen riesgos, los Walpurgis somos humanos excepcionalmente diestros en la magia, pero somos mortales. Puedes morir…estarás en riesgo…aun así debes sobrevivir, cuando yo muera, tú serás la poseedora del legado y llegado el día transmitirás tus conocimientos a tu discípulo, así como ha sucedido a través de los siglos.

-¿Quiénes son los demás? ¿Los cómplices de Nott?- Rose se apretujo mas en su manta, un súbito escalofrío recorrió su espalda.

-Ya que recuerdas a Voldemort, sabes el motivo y causa de su guerra y también conoces como se llamaban sus secuaces.

-Mortifagos- respondió ella- deseaban eliminar a los muggles.

-Otra vez están entre nosotros. Actualmente se desarrolla una guerra. El ministerio mágico ingles ha caído y aquellos que no sean sangrelimpia han tenido que huir de sus casas. Tu familia tiene un papel importante en todo esto, gracias a Potter y a los Weasley´s muchas personas que podrían haber sido asesinadas o secuestradas, están a salvo en un país con un gobierno tolerante. Sin embargo, están formando una especie de resistencia. Yo, como heredero Walpurgis he decido estar del bando de tu tío, del lado de la justicia. Debo pagar una deuda.

-Tu fuiste mortifago….pero te arrepentiste…..por mi madre- dijo Rose, estaba viendo eso en la mente de Draco, porque él se lo estaba mostrando.

-En parte por ella…pero la principal razón fue que no era una guerra justa, su motivo era contradictorio a mis creencias de Walpurgis. La magia….es para todos los humanos. Al principio creía lo que mi padre me había enseñado, era un chico tonto y con ganas de destacar. Con el tiempo me di cuenta de mi terrible equivocación.

-Sin embargo, no olvidas lo que hiciste….alguna vez fuiste como ellos- dijo Rose- mataste…pero te obligaron a hacerlo. Siento tu pena…yo….no quiero ver mas….- Draco cerró de nuevo su mente a ella.

-No como ellos….pero si parecido….un mortifago…un asesino- contestó Draco- una vida entera he pagado con remordimiento mis errores. Por eso estoy aquí, en nombre de los que murieron por mi mano, quisiese hacerlo o no.

-¿Como puedo ayudar?- preguntó ella. Todo ese discurso había despertado el sentido de la justicia en Rose.

-En primer lugar….obedeciéndome- dijo Draco- en segundo lugar, dejando de fingir que no tienes rabia, que no odias lo que hicieron contigo. En el momento en que aceptes lo que consideras sentimientos odiosos que no corresponden a la imagen que tienes de ti, en ese momento estarás tranquila. Tercero, vamos a practicar un poco esto de la conexión mental.

-Empecemos….- dijo ella- estoy lista.

-Impaciente ¿no es así?- dijo él sacando un cigarrillo y un encendedor.

-No fumes delante de mi- dijo ella de pronto- un día de estos vas a morirte de cáncer de pulmón.

-Astoria me lo decía todo el tiempo- dijo Draco- fumaré…aunque no te guste. Me concentra y me ofrece una barrera contra ti.

-Astoria es tu esposa- dijo Rose, Draco asintió.

-Ex –esposa-corrigió él.

-¿Tienes hijos?

-Uno, un muchacho de tu edad- dijo Draco.

-¿Dónde está?- preguntó Rose de pronto muy inquieta- ¿Cual es su nombre?

-Él está lejos- dijo Draco tratando de conservar la calma y cerrando sus recuerdos de Scorpius, por lo menos los referentes a ella y su hijo- bien, basta de charla, empecemos.

-Mírame- dijo ella, Draco enfocó sus ojos en los suyos- ahora …entraré y tú intentaras bloquear aquello que no quieras que vea.

-Tengo una lista larga…muy larga- dijo él con sorna, Rose frunció el ceño.

Rose presionó dentro de él y Draco contuvo su muro, pero ella lo debilitó en unos pocos minutos. Los dos permanecían inmóviles, mirándose. Ella paseo por sus recuerdos, lo vio jugando con un niño rubio muy parecido a él, Draco sonreía, Rose sintió su alegría. El niño se colgaba de la espalda de su padre. Draco lucia joven, feliz. Rose cortó la conexión de pronto.

-¿Qué pasó con tu hijo?- preguntó ella- detecto en ti tristeza, preocupación por él, te sientes desolado por su lejanía ¿está enfermo?

-De alguna manera es así- dijo Draco y luego desvío completamente el rumbo de la conversación- Sabes una cosa….tú…antes me detestabas, peleaste conmigo una vez, de hecho, creo que estuviste a punto de abofetearme.

-¿En serio? ¿Por qué?- preguntó ella.

-Me puse condescendiente contigo, te estaba tratando como una cría, de hecho estaba tratando de arreglar un asunto contigo y reaccionaste…bueno reaccionaste como cualquier chica lo haría…me pusiste en mi sitio.

-¿Intentaste propasarte conmigo ? No me lo creo…hasta ahora has sido un caballero- dijo ella un poco alarmada.

-Estaba intentando convencerte de que tu madre no era mi amante- dijo Draco- pero creo que ahora eso está claro.

-Ya me lo dijiste, tú no tienes nada con mi mamá…me parece bien…la gente no debe engañar a otra- contestó Rose.

-¿En serio no recuerdas nada de esa pelea?- dijo Draco- créelo, llegaste a molestarme en serio. Te estaba haciendo un favor y tú te sentías agraviada.

-No recuerdo nada- dijo ella- pero lo que yo no recuerde tú me lo dirás ¿Verdad? De algo estoy segura…no me gusta que me mientan.

-Si, te contaré todo poco a poco, pero debes aprender perdonar, porque a veces la gente miente para proteger a los que quiere- Draco recordó a Scorpius- se que existe gente que te quiere que te ocultó cosas importantes…muy importantes..

-Escucharé todo lo que tengas que decir- dijo ella intrigada por el comentario- pero dudo que pueda perdonar. Odio las mentiras.

-Puesto que eres mi discípula, supongo que estaremos juntos un largo tiempo, te diré una cosa…suelo ser un patán cuando me lo propongo y eso es casi todo el tiempo- dijo Draco-es mejor que estés advertida. Me pongo insufrible, no te maltrataré ni faltaré el respeto, pero estás sujeta a mis ordenes, por tu bien, si al final quieres ir…no lo impediré, te vas así de simple sin mucho drama.

-Algo me dice que no me dejaras ir tan fácilmente- dijo Rose.

-Haré lo posible y lo imposible para que no te alejes de mí- contestó Draco con franqueza. Lo dijo con tal vehemencia que hasta él mismo se sorprendió. Pero era la verdad, la más absoluta verdad.

-Ya veo…- dijo Rose.

-No debes tomar una decisión precipitada, tu vida peligra y yo soy el encargado en protegerla. No me lo hagas más difícil. Rose, estás metida en esto quieras o no. Pero quiero que sea tu elección.

-No mi iré hasta que me digas todo lo que necesito saber- dijo ella- se que tienes muchas cosas que enseñarme, no me lo has dicho, pero se que algo planeas respecto a mi y tengo que saberlo para tomar una decisión, luego veremos.

-La convivencia no resultará fácil, estoy acostumbrado a andar solo por la vida- dijo él- ¿estás consciente que estás aceptando ser adiestrada como Walpurgis?

-Advertencia recibida, propuesta aceptada…no tengo otra opción …yo se que es importante- dijo ella mientras cerraba los ojos y empujaba dentro de la mente de Draco.

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