Disclamer: personajes de JK Rowling.

Hola nenas, me disculparan que no haya publicado el día convenido (justo a las dos semanas) pero lamentablemente, mi tía, la que estaba muriendo de cáncer, pues falleció el día 16 de Enero y realmente yo estaba (todavía estoy) muy triste y a duras penas acomodé lo que llevaba de este capitulo. De nuevo extrañaran a Scorpius, pero es que su parte debe ser revisada concienzudamente porque realmente es muy importante y quiero hacer honor a su historia. Sigo diciéndolo…lo bueno se hace esperar.

El soundtrack de este capitulo es libre. Pongan en su playlist lo que mas les guste. Realmente no he escuchado mucha música estos últimos días por razones obvias….quizás si me obligo a elegir seria "Utopia" de Alanis Morrisette.

Muchas gracias a los que leen y se que en este capitulo recibirán una muy buena sorpresa, algo que muchos han estado esperando. Besos, saludos y dejen reviews.

Capitulo 24 Entre el querer, el poder y el deber

Ya entrada la madrugada, Rose y Draco estaban todavía sentados uno frente al otro en medio de la cripta de los antiguos caballeros Walpurgis.

-¿Tú estás infiltrado con el Trivuriato?- preguntó Rose, después de haber escuchado toda la explicación de parte de Draco.

-Es así- respondió Draco.

-Estas asumiendo un riesgo muy grande- dijo ella sin ocultar su admiración- eres un hombre muy valiente. Doble espía de nuevo.

-Háblame de tus sueños- dijo Draco.

-Es extraño como trabaja mi memoria- dijo Rose- se que soñaba antes porque tú me lo has dicho, solo es que justo ahora que puedo recordarlos. Me siento incomoda, puesto que hay otras cosas que no puedo recordar.

-La mente nos hace jugada extrañas a todos, solo que en tu caso te muestra poco a poco lo que necesitas saber en el momento- dijo Draco- existen lugares dentro de ti, que ni tú misma todavía puedes accesar, con el tiempo lo harás.

-Primero que todo, yo sabia que te necesitaba - dijo Rose- por eso te pedía ayuda. Luego, esa sala, la biblioteca y el ouroboros. ¿Existen?

-La biblioteca está dentro de este castillo- dijo Draco- tú me la mostraste. Tienes un poco de videncia, eso no es inusual en los Walpurgis, yo también soy muy intuitivo ¿Tenias presentimientos cuando eras pequeña?

-Algunas veces- dijo Rose- por ejemplo, a veces sabia con antelación si recibiremos visitas en la casa, quienes eran y como estaban vestidos. Se lo dije a mamá un par de veces, pero luego me apenaba, no siempre acertaba. Así que lo deje correr. Luego fue más ocasional, pero nunca pierdo una apuesta, de lo que sea…es como dices…presentimientos.

- Mañana iremos allí. El ouroboros es el símbolo del poder de los Walpurgis. Significa conocimiento infinito.

-Perfecto- dijo Rose- luego está el asunto de las heridas sagradas. Por lo que se, he recibido dos de ellas, son claras, la herida del cuerpo y la del orgullo. Pero no estoy segura de la herida del alma. ¿Enloqueceré? ¿Acaso es eso lo que significa?

-No lo se- dijo Draco-ahora mismo no veo que estés tan loca. Quizás se refiere a otra cosa.

-Quizás- dijo Rose en un susurro- a lo mejor un sufrimiento extremo que perfore el alma. Pero no puedo concebir sentirme peor de lo que me siento en estos momentos. No puedo quitarme la tristeza de encima, está metida en cada una de mis células. Siento…que no estoy completa…algo me falta.

-Te encontraras a ti misma….algún día- dijo Draco.

-Las tres heridas me señalan como alguien importante dentro de los Walpurgis- dijo Rose- mientras estuve en coma, escuché muchas voces…muchas historias…..me contaron de un Guerrero y una Hechicera.

-Es una leyenda- dijo Draco- mañana hablaremos mas del tema. Creo que ambos estamos muy cansados.

-Draco- Rose entonces levantó la mirada y lo encaró, Draco pudo leer algo de angustia en sus ojos- ¿Por qué mi madre se alejó de ti? ¿Por qué se fue? Vi algo en tu mente que no me gustó, necesito que me lo digas, se que tú necesitas confesarlo para alejar esa culpa que te está consumiendo desde hace años ¿Qué sucedió?

Draco apretó los puños, una oleada de indignación lo recorrió. Eso era quizás lo que más detestaba de esa conexión mental, ningún secreto estaba a salvo de las indagaciones de Rose Weasley, ¿Por qué diablos tenia que ser tan curiosa?

-La golpeé como el canalla que soy- comentó de pronto Draco secamente, con hosquedad, la violencia de sus palabras estuvo expresada en la forma tan directa de cómo lo dijo – la golpeé porque me llamó asesino en medio de una estúpida pelea. Casi la mató, solo paré de golpearla porque ella perdió el conocimiento. Nunca sentí tanto miedo en mi vida como en ese momento. Pánico por ella…odio hacia mi mismo por descubrir hasta donde era capaz de llegar.

Rose se tensó en su silla, a su mente acudieron fragmentos de la escena que Draco estaba recordando en ese momento. Sintió su dolor, su arrepentimiento. Enseguida cortó la conexión, antes la imagen fue borrosa porque Draco intentaba ocultarle eso con todas sus fuerzas, pero ahora él se la estaba mostrando con claridad.

-Ella me perdonó y creo que eso fue lo peor, estar consciente de que tu madre es una mujer tan noble, que fue capaz de disculparme a mí, quien le faltó el respeto de esa manera. Nunca la mereci...nunca fui digno de Hermione. Yo la amaba, ella a mi también, sin embargo creo que esa noche ambos estuvimos conscientes de que todo entre nosotros había terminado. Al día siguiente Hermione se fue de nuestra casa…para nunca mas volver a mi- dijo Draco levantándose de la silla y caminando hacia la salida.

-Lo siento- dijo Rose apenada de haber preguntado.

Draco se detuvo, le daba la espalda, Rose podía ver y sentir la tensión de su cuerpo.

-Escúchalo bien Rose- dijo Draco- no puedo controlar…por ahora…lo que ves en mi cabeza…pero sin duda dentro de poco lo haré. Interpreta mis recuerdos como te de la gana, pero nunca…jamás….vuelvas a preguntarme sobre tu madre.

0o0

Cuatro meses después…..en una ciudad de Irlanda

Existe una clara diferencia entre querer, poder y deber. La oportunidad siempre existe, el deseo está allí, empujando, pero a veces, aunque los motivos sean suficientes, una pared se impone, corta el camino, aparece como un potente disuasorio para evitar que concretar aquello que se ha soñado durante mucho tiempo, lo que se retuerce en la mente, la esperanza de que todo sea diferente. Deber, es la consecuencia natural del raciocinio, la ética, la moral o de una promesa. En los casos que nos ocupan, es debido a todas ellas. Uno desea a la mujer que nunca podrá tener, otro ni siquiera sabe lo que quiere pero pronto se dará cuenta y el infierno se desatará para él.

Poder, es una palabra que lleva implícita la capacidad de llevar un acto a ejecución. El corazón se agita y las manos sudan, anticipándose al momento donde lo que anhelas finalmente esté a tu alcance, pero luego la lógica, la razón y a veces vergüenza o la culpabilidad, evitan que efectúes el próximo movimiento. Algunos no son tan valientes o ¿si? Nada más excitante que lo prohibido, nada se mete mas profundo en la cabeza de un hombre, que el deseo por una mujer que le está vedada por todos los motivos que valen y son importantes. El deber anula el poder y entonces la impotencia se apodera del cuerpo, de la mente pero el corazón sigue latiendo desbocado y las manos sudando, porque no puedes hacer absolutamente nada.

La boda de Victoire Weasley y Teddy Lupin alguna vez estuvo destinada a ser el evento social del año, debido a la importancia de esa familia en el mundo mágico. El evento seguro iba a ser reseñado en multitud de revistas y periódicos mágicos, los más renombrados miembros de la comunidad mágica sin duda estarían invitados. No importaba que el padre de la novia fuese un antisocial hombre-lobo, ese pequeño "gran" detalle podía pasarse por alto en esa ocasión, la chica era una Weaseley, quienes eran héroes de guerra, algunos de ellos con puestos importantes en el gobierno mágico de Inglaterra. Quizás esa hubiese sido la historia, si el ministerio mágico ingles no hubiese caído y las cosas siguiesen tal y como estaban. Pero no podía ser así de ninguna forma, en el exilio, Victorie tenia una boda a escondidas, en la mayor intimidad posible, puesto que poderes oscuros amenazaban todo lo bueno que había en la magia. El peligro acechaba en cada esquina e incluso algunos de los miembros de su propia familia estaban muertos o desaparecidos.

Algunos decían que celebrar un matrimonio en medio de tanta tristeza, era un mal augurio. Solo los Weasley´s sabían que simplemente era una declaración de principios, pese a todo, a la adversidad, a la persecución, a estar fuera de su país, a haber abandonado sus hogares y vivir en el completo anonimato, a perder a sus seres queridos, la vida seguía, se reconstruirían a si mismos y sobreviran. La unión de Victoire y Teddy Lupin era una luz de esperanza. Victoire, sin estar consciente de ello y solo por coincidencia, siempre era la protagonista en los eventos importantes de su familia, su nombre se debía en gran medida a la necesidad de su padre por honrar la victoria de Harry Potter contra Lord Voldemort y ahora su boda servia para afianzar la unidad familiar. Pero, aun cuando, no hubiese sido su boda soñada, ella estaba feliz. Enfundada en un vestido de novia con una cola de al menos dos metros, con su cabello rubio ceniza suelto coronado por una diadema hecha por duendes, su cara resplandecía, no le soltaba la mano a Teddy, cuyo cabello había cambiado de color al menos cincuenta veces esa noche, expresando la profunda emoción que sentía. Estaban juntos desde hacia mucho tiempo, él estaba enamorado de ella desde que tenia memoria, toda su vida había estado al lado de Victoire, desde que eran niños, ningún recuerdo infantil estaba completo sin ella. Victoire era su vida, su destino y ese día era el primer día del resto de su existencia.

La familia había decidido que el evento se organizase en casa de Harry, el padrino del novio. Todos habían asistido, la tarjeta mencionaba que debían ir formales, pero la mayoría de los hombres, desistieron de la idea de ir de corbatín, total, era una reunión familiar. Sin embargo las damas de honor si cumplieron su palabra y estaba enfundadas en largos vestidos azules, los caballeros también. Hugo se colocó el uniforme de gala de los aurores y lucia bastante guapo. Las primas francesas de Victoire le hacían ojitos y él sentía que el sonrojo en sus mejillas rivalizaba con el color de su cabellera. No le gustaban las fiestas, solo había ido allí con la esperanza de ver a Lily, sin embargo, la chica no había asistido, a pesar de que la boda fue en su casa. Hugo observaba la cara de consternación y disgusto de sus tíos, no era tonto, de seguro estaban furiosos con la chica. Harry y Ginny hablaron en susurros toda la ceremonia , sin embargo en algún momento en la fiesta, Hugo quien caminaba por toda esa casa con una copa de vino y un canapé, pudo escuchar a escondidas.

-Estará castigada lo que le reste de vida- obviamente, Harry no solo estaba molesto, estaba furioso. No era un padre consentidor, de hecho era bastante estricto, pero adoraba a sus hijos. La actitud de Lily desde hacia meses era un dolor de cabeza, había hablado con ella muchas veces, sobre todo, el asunto referente a la implicación de Hugo en la muerte de Albus, ella había mantenido su promesa, no hablaba del tema, pero se rehusaba a reconciliarse con su primo. Harry le explicó con detalle todos los hechos y ella aceptó de alguna manera que quizás había malinterpretado todo lo que vio y escuchó debido al impacto que le causó ver morir a su hermano, pero igual culpaba a Hugo, por miles de razones todas incongruentes. Finalmente Harry intuyó la causa del rechazo, tanto rencor y negación ante un hecho que estaba mas que claro para él y de hecho para ella, la actitud ciega de Lily solo respondió una interrogante que se hizo a si mismo cuando supo que su sobrino gustaba de su hija. ¿Seria que Lily le correspondía? Meterse en la mente de su hija usando la legeremancia estaba fuera de consideración, la experiencia con Hugo, le enseñó a Harry que a veces era mejor hacer preguntas.

Después de un tiempo, fue obvio para Harry que Lily sentía algo mas que cariño fraternal por Hugo Weasley, al mismo tiempo ella sabia que no podía ser, que estaba prohibido y puesto que no podía quererlo dejándose llevar por los impulsos de su corazón se dedicaba a odiarlo con todas sus fuerzas, alejándolo de ella. Era enfermizo, prácticamente ella estaba huyendo de él, en realidad para ser honestos, Lily estaba huyendo de todos. Nunca se lo dijo directamente a Harry, pero él leía las actitudes de su hija. Su imprevista rebeldía era simplemente la expresión de la inconformidad que sentía, eso lo entendía su padre, él alguna vez también uso ese método para huir de las tragedias de su vida. Harry deseaba ayudar a Lily, pensó que lo superaría, igual era muy chica, los dos necesitaban estar lejos uno del otro para no confundirse mas de lo que estaban y olvidar ese enamoramiento infantil. Pero viéndolo en perspectiva, al parecer se había equivocado, lejos de mejorar las cosas, Lily se había convertido en una ermitaña y Hugo si bien lo respetaba y cumplía sus órdenes al pie de la letra, en su interior estaba furioso con él, sentía las miradas de reproche del chico en la nuca casi todo el tiempo.

Le daba lastima la situación de los jóvenes, de alguna forma podía solidarizarse con ellos, era terrible desear algo que nunca poseerías jamás, pero Harry no iba a ceder en su posición, era inimaginable un noviazgo entre ellos, un completo tabú, no iba romper la paz y armonía familiar de los Weasley permitiendo que dos primos se relacionasen románticamente, su parentesco era demasiado cercano, quizás si hubiesen sido primos segundos o terceros a lo mejor hubiese sido posible pero no iba a aprobar esa relación que recordaba demasiado el incesto entre las familias sangre pura de antaño. Además, eran unos niños, unos adolescentes inestables, que después de provocar un escándalo, de seguro terminarían en pocos meses. No iba a arriesgar la reputación que tanto empeño había construido por el capricho pasajero de dos crios. Y ahora menos que nunca, que la familia era el valuarte donde se afianzaban las esperanzas e ilusiones de la comunidad mágica en el exilio. Los Weasley´s estaba en la mira de todos…de absolutamente todos. De ninguna forma, era impensable y su consternación llegaba a las nubes de solo imaginárselos juntos. No le preocupaba Hugo, le había prohibido acercarse a ella de esa forma, el chico estaba claro, quien lo tenía en vilo era Lily, totalmente impredecible. Mientras meditaba, el cabello de Harry estaba más revuelto que nunca y tenía las gafas torcidas. Hugo lo miraba a escondidas.

El aspecto enclenque de su tío no había disminuido con los años, ni tampoco la parquedad de sus gestos. Harry era un hombre muy taciturno, disfrazaba su gran timidez con su expresión siempre seria, pocas veces sonreía, hablaba muy poco y siempre era mucho menos de lo necesario, en publico, se mostraba amable, correcto pero distante y generalmente era Ginny quien relajaba la situación, abrazándolo y haciéndole bromas. La otra era Hermione, que era casi como una hermana para él. Ellas eran las únicas que derribaban sus defensas. La vida lo había hecho un hombre duro, las responsabilidades y la muerte de Albus solo sirvieron para agriar su carácter. La gran mayoría de los aurores hacían gala una presencia mucho más intimidante que el jefe, sin embargo, Hugo sabia que detrás de esa apariencia bastante convencional, se escondía un hombre de sólidos principios, férrea voluntad y bastante poder mágico. Su tío Harry, con sus penetrantes ojos verdes y sus largos silencios, merecía ser una leyenda en los anales de la historia del mundo mágico y no solo por el hecho de haber destruido a Voldemort, en el curso de veinte años, era mucho lo que el mundo mágico le debía a sus habilidades. Si existía un ser humano que mereciese que lo llamaran héroe, ese era Harry Potter. De eso estaba seguro Hugo, también era muy consciente, que mientras su tío viviera, él jamás podría acercarse a Lily de manera romántica. Se lo había dicho una sola vez, a modo de velada advertencia, sin brusquedades y con mucha paciencia. Hugo admiraba a su tío, lo quería, había aprendido muchas cosas de él durante todos esos meses. Gracias a Harry, él estaba convirtiéndose en un hombre. Pero no podía perdonarle en su fuero interno, que no entendiese lo que sentía por su hija. La gran tragedia de Hugo, a sus cortos dieciséis años, era que a pesar de que no la veía o hablaba con ella, cada día que pasaba, el recuerdo de Lily Potter se afianzaba más en su corazón.

-Harry- dijo Ginny. Hugo se quedó lo suficientemente cerca para escuchar y no ser advertido- ¿no crees que exageras?

-Le he aguantado de todo- dijo Harry tajante- pero que no haya asistido a la boda de su propia prima por malcriadez es el colmo. La familia es importante….lo sabre yo que nunca tuve una familia hasta que los conocí. Ninguna hija mía va a despreciar lo que tanto trabajo hemos logrado obtener, unión familiar.

-No quería obligarla- dijo Ginny- ella me dijo que no tenia ganas de celebrar. En realidad, yo tampoco me siento muy cómoda….Albus….

-Albus estaría feliz estando aquí- dijo Harry- en parte ofrecí la casa, porque se que él le hubiese encantado todo esto, la gente bailando, riendo, celebrando. Ginny, hemos estado demasiado mal durante muchos meses, necesitamos que la alegría vuelva a nosotros.

-Tienes razón- dijo Ginny abrazando a su esposo y ofreciéndole un beso en la mejilla- por eso te pido, que no discutas con Lily hoy, no esta noche. Déjala tranquila en su habitación.

-Esta bien, lo hare- dijo Harry devolviéndole un beso casto a Ginny.

Ella estaba en su habitación..a solas...las manos de Hugo estrujaron la copa hasta casi romperla. Ella estaba allí, a pocos metros de él. Tenia tanto tiempo que no la veía, que no hablaba con ella. Lily lo odiaba, pero él no había tenido ocasión de explicarse. Hugo sintió como su pulso se aceleraba y su respiración se alteraba. Pensar en ella siempre le provocaba una respuesta física, de hecho, muchas y variadas consecuencias físicas. Deseaba verla…tocarla…besarla.

-¡Diablos!- masculló entre dientes. Iba a meterse en problemas. Si subía e iba a su habitación, si alguien los descubría allí solos, mejor dicho, si su tío Harry los encontraba, se armaría la gorda. Pero debía hablar con ella, aclarar algunas cosas. No soportaba que Lily lo odiase, quizás lo suyo no prosperara jamás, era un asunto en donde nadie de su familia los apoyaría, eso estaba claro, pero la necesitaba a su lado, como siempre había sido. Hugo cerró los ojos y tomó su decisión. Con bastante sigilo y consciente de que nadie le prestaba atención, enfiló rumbo hasta las escaleras.

Ron fue hasta la pareja Potter con Ángela en brazos, la niña tenia cuatro meses y estaba jugando con la corbata de su abuelo. Harry y Ginny enseguida sonrieron cuando la vieron y la bebé les devolvió la sonrisa. Ángela era una nena de muy buen temperamento, rara vez lloraba y ya estaba acostumbrada al revuelo que significaba ser el objeto de atención de casi todos los adultos en esa sala.

-Ángela….que grande estás- dijo Ginny abriendo los brazos, la niña enseguida fue hasta ella para que la tomase.

Ron le dio a la bebé y empezó a acomodarse la corbata. Harry le revolvió el cabello a Ángela con torpeza y un poco de azoramiento, tenía siglos que no trataba con niños tan pequeños. Ella empezó a reír y a juntar las manitas intentando aplaudir, su incesante gorgoteo indicaba que estaba contenta. Ángela vestía un conjunto de blusa y falda color rojo, medias blancas y zapatitos de bebé rojos, con un cintillo de lazos en su todavía calva cabeza, su escaso cabello era muy fino, liso, de un tono castaño claro, su piel era de un blanco traslucido, pero lo que más impresionaba de la niña eran sus grandes ojos azules, adornados por unas largas pestañas. Los mismos ojos de su madre, mientras más crecía, el parecido era más que evidente, Rose y Ángela eran dos gotas de agua. Ángela estuvo tranquila en los brazos de Ginny, jugando con su collar, hasta que vio a Hermione en la lejanía, entonces empezó a estirar una mano inquieta intentando llamar la atención de la mujer que era la única madre que conocía.

Hermione estaba distraída conversando con algunos invitados y no la vio, Ángela empezó a gimotear y Hermione la escuchó a pesar de que estaba a cierta distancia, inmediatamente dejó lo que estaba haciendo y fue a ver que le pasaba a la bebe.

Se la quitó de las manos a Ginny y Ángela entonces se calmó, colocó su cabecita en el hombro de Hermione y cerró los ojos, estaba cansada, tenia sueño y solo necesitaba que su "madre" la arrullara. Hermione hundió la nariz en sus cabellos y le besó la cabeza, enseguida empezó a tararearle una nana, caminado por toda la estancia, alejándose de los demás.

Ron la seguía con la mirada, sus ojos brillaban, le emocionaba ver a Hermione con Ángela, le traía demasiados recuerdos felices de la infancia de sus hijos. Estaban reviviendo una época con la niña. Al principio se repetía miles de veces a cada instante en su cabeza que ellos no eran sus padres, pero con el tiempo, Ron y Hermione poco a poco y sin quererlo se estaban olvidando que Ángela era su nieta. Ella había deseado no hacia mucho otro bebé, él se lo negó porque otro embarazo podía arriesgar su vida. Entonces inesperadamente llegó Ángela a sus vidas y de alguna manera, sus sueños se habían cumplido. Estaba mal, lo sabia, pero no podía dejar de sentir ese conflictivo sentimiento de posesión sobre su nieta.

-Veo que Hermione está dedicada en cuerpo y alma a la niña- comentó Harry.

-Si…..se la llevan muy bien- dijo Ron.

-Ángela no es su hija- dijo Harry quien era mas observador de lo que aparentaba- Nuestras esperanzas están cifradas en que su madre regrese pronto con ella.

-Hermione y yo sabemos que no es nuestra- dijo Ron disgustado y sintiéndose un poco culpable- no tienes porque recordármelo. Pero dolerá el día que se separe de nosotros.

-Así deberá ser- dijo Harry- es lo justo. Igual no es tan trágico, ustedes son sus abuelos, unos excelentes y dedicados abuelos.

-Unos abuelos demasiado jóvenes por cierto- respondió Ron no si un dejo de amargura. Adoraba a la nena, pero sin duda hubiese preferido otras circunstancias para que Rose la engendrase.

-No he sabido nada más de Draco Malfoy- dijo Harry- no se que rayos está haciendo ni donde está metido. Me preocupa Rose.

-Se que Rose está bien- dijo Ron- lo se. Malfoy es un cabrón la mayoría del tiempo, pero lamentablemente para mí, también es incapaz de faltar a una promesa con Hermione. La protegerá como una fiera y es lo único que voy a agradecerle en su maldita vida.

-Bien, al parecer no tengo que temer que el día que ustedes dos se vean las caras se maten uno al otro- dijo Harry.

-No te hagas tantas ilusiones, razones me sobran- contestó Ron hosco- pero es un hecho de que estamos unidos debido a Ángela y Rose, seria insensato levantar la mano en su contra, ha demostrado que es un aliado, nos ha salvado el pescuezo mas de una vez, he tenido tiempo de acostumbrarme a esa situación. Y además después de todo, Hermione es mía, yo se la gané y él lo sabe. Si hay alguien jodido aquí, es él y no yo.

Harry no dijo palabra para rebatir su razonamiento. Sin embargo, estaba consciente, que lamentablemente para Ángela, la relación entre sus abuelos seria fría y casi inexistente.

-Bill ha tenido noticias de Scorpius Malfoy, está en Siberia, vivo- comentó Harry.

-¿Qué mas?- preguntó Ron. No negaba en lo absoluto que le interesaba de sobre manera Scorpius Malfoy, su interés principal radicaba en corroborar la fragmentaria información de que tenían. Si él era un indomable animal salvaje, no lo dejaría acercarse a su nieta ni de casualidad. Fuese su padre o no, con derechos o sin ellos. La seguridad de Ángela estaba ante todo.

-Nada mas- dijo Harry- este asunto de los wargs es complicado. Por lo que se, todas las manadas europeas orientales se están moviendo hasta Siberia, es casi imposible detectarlos, son muy buenos ocultándose. Al parecer hay un asunto grande gestándose, porque las manadas del este se han hecho más herméticas de lo que usualmente son, no dejan entrar a nadie. Las noticias son fragmentarias, solo sabemos que Scorpius está vivo. Bill está esperando que el gran consejo warg se reúna, él sigue siendo el jefe de las manadas occidentales, que están dispuestas a ayudarnos en esta guerra, pero las necesitamos a todas.

- El trivuriato también desea a los wargs de su lado- dijo Ron- por eso le pidieron la lista a Hermione. Los necesitamos a todos, sobre todo a los del este porque son los más numerosos.

-Bill me ha dicho que el plan sigue, Walter Rosemberg y Grayback están haciendo su papel perfectamente, Scorpius Malfoy debe ganarse el gobierno de todo el este, luchando con los jefes de cada una de esas manadas, si todavía está vivo, es que ha ganado unas cuantas peleas, el motivo de que haya aceptado me deja mucho que pensar, si está ayudándonos es porque recuerda a Rose y quiere venganza, él piensa que ella está muerta. Bill esta tratando de hacerle llegar un mensaje, que Rose y su hija viven, pero es inaccesible, ya han muerto dos personas intentándolo.

-¿Los asesinó él?- preguntó Ron espantado.

-Ni siquiera se acercaron a Siberia, como te dije el territorio está cerrado a cualquiera que esté buscando a un warg, así que no pudo ser Scorpius, pero él es un warg, es perfectamente capaz de matar si se siente amenazado- dijo Harry-mientras tanto, solo queda esperar.

-Esperar…al parecer esa es la palabra clave- dijo Ron- también nosotros estamos quietos y ocultos.

-El momento llegará- dijo Harry- mientras tanto ocupo mí tiempo organizando un pequeño ejército. Muchos magos irlandeses se han sumado a nuestra causa, algunos otros extranjeros también. Si bien los gobiernos mágicos en Europa no se declaran ni a favor ni en contra de la dictadura en Inglaterra, la gente no es tonta. Es solo cuestión de tiempo, para que uno a uno, los otros gobiernos mágicos europeos caigan.

0o0

Hugo encontró la puerta de Lily cerrada a cal y canto. Luego de algunos toques bastantes disimulados, la llamó por su nombre un par de veces, nadie respondió. Hugo tomó aire, realizó un Alohomora y entró a la habitación. La chica no estaba allí. Se sintió un poco desilusionado y medio arrepentido por ir por ella, decidió regresar a la fiesta, tampoco era cuestión de buscarla en toda la casa. De seguro estaba en el baño. Se disponía a salir de la habitación cuando algo llamó su atención.

La ventana estaba abierta.

Enseguida Hugo tuvo un presentimiento, una corazonada, que le indujo a caminar rápidamente hasta la ventana. Se asomó y vio una figura pequeña y delgada saliendo a escondidas por el jardín trasero. A pesar de que tenía el cabello mas corto de lo que recordaba, el color rojo la delató por completo ante él.

-¡Demonios!- dijo Hugo frunciendo el ceño. ¿Qué rayos hacia Lily escapándose de su habitación a las 11 de la noche? ¿A dónde iría? Y la ultima pregunta que hizo que se le retorcieran las tripas. ¿Iba a encontrarse con alguien? No sabia mucho de la vida de Lily en el año y medio que tenían sin tratarse. Estaba enterado de que ya no tenia al estúpido de Liam de novio…pero ¿Y si tenia otro novio?

Hugo no lo pensó dos veces, tenia que seguirla a como de lugar, saber a donde se dirigía y que pensaba hacer, esperó un rato hasta estar seguro de que ella no lo descubriría, bajo de la ventana por unas escaleras auxiliares que estaban pegadas a la pared, puesto que no debía hacer hechizos de levitación en un vecindario muggle y empezó a caminar detrás de ella.

La vio entrar a una casa cuatro manzanas abajo. Las luces estaba encendidas y la música a todo volumen. Era obvio que se desarrollaba una fiesta en el sitio. Hugo utilizó su varita para cambiarse de ropa, escondiéndose detrás de un árbol. Podía realizar hechizos, puesto que su tío le había quitado el rastro para su entrenamiento de auror, pero la condición fue que tenía que ser responsable con su magia y respetar el estatuto del Secreto Mágico. Hugo sabia que no estaba siendo ni la mitad de responsable de lo que su tío esperaría de él, después de todo, al quitarle el rastro, de seguro no se lo imaginaba persiguiendo a Lily, pero también pensó que en las actuales circunstancias, Harry Potter tendría que agradecerle que estuviese allí, averiguando que rayos hacia Lily en una fiesta a medianoche, escapada de su casa. Esperó mas o menos una hora antes de decidirse a entrar, lo hizo cuando un grupo de jóvenes ingresaba en la fiesta, camuflageandose entre los demás.

Vestido como un adolescente común y corriente, con jeans desteñidos, chaqueta y camiseta, Hugo entró en la fiesta como un invitado más. Había una multitud de jóvenes en todas las estancias de la casa, mas o menos de su edad, algunos unos años mayores, todos inmersos en el total desenfreno juvenil. Sin duda eran muggles. Mientras la mayor parte de los asistentes bailaban o bebían, en los rincones, varias parejas se dedicaban a besuquearse despreocupadamente. Un chico le ofreció una botella de cerveza, él estuvo a punto de negarse, puesto que no le parecía que beber alcohol era lo mas apropiado en esa situación, pero la aceptó porque se dio cuenta que si no lo hacia, llamaría la atención. Deambuló un rato por la casa, la gente estaba bastante ebria, algunos estaban fumando cigarrillos y otras cosas que definitivamente no era tabaco. Una nube blanca se alzaba sobre su cabeza y el ambiente, entre la música rock y el olor a hierba, estaba bastante cargado. Era la clase de fiestas desenfrenadas que siempre veía en las series de TV. En Hogwarts fue a bastantes fiestas, pero de seguro, ninguna como esa. Y lejos de estar maravillado, como cualquier adolescente normal, Hugo lo que estaba era totalmente desubicado y molesto, quizás tantos meses en el cuartel de Aurores, compartiendo no con chicos, sino con hombres, había enseriando un poco su carácter. Siguió caminando, Hugo buscaba con su mirada a Lily ¿Dónde rayos se había metido?

De pronto la vio, subiendo las escaleras con un joven alto y rubio. Ella estaba riéndose y el tipo casi la arrastraba consigo. Cuando vio las mejillas sonrosadas de Lily y su caminar torpe, para Hugo fue bastante obvio que ella estaba ebria. Su indignación alcanzo niveles astronómicos…y también los celos. No tenia que ser ni sabio ni adivino para saber las intensiones del chico alejándola de los demás en esa fiesta. Pasar bastante tiempo con gente mayor le había enseñado unas cuantas cosas de la vida y bastantes tretas para seducir a una mujer. Una chica borracha y de seguro una habitación solitaria escaleras arribas simplemente era lo que se suponía que era. Apretó los puños de pura rabia y se bebió la cerveza de golpe, tirando la lata al suelo, se abrió paso entre la gente a empujones, de lejos era uno de los chicos mas altos de ese lugar así que nadie le plantó pelea pero si tuvo que oír bastantes insultos. Entonces Hugo subió las escaleras.

-Estoy buscando una chica de cabello rojo llamada Lily- dijo Hugo cuando se encontró a dos jóvenes fumando en un rincón de la planta de arriba. Los dos chicos eran tan altos como él y destacaban por poseer un cabello bastante rubio cortado al ras sobre sus cráneos.

-Segunda puerta a la derecha. Te aconsejo que no interrumpas- dijo uno de ellos, un muchacho de grandes ojos oscuros que se estaba fumando un porro, miró a Hugo con suspicacia-quien eres ¿su novio?

-Soy su primo y vine a llevármela- contestó con hosquedad Hugo, el otro chico se levantó, pero Hugo le pasó por un lado golpeándole el hombro.

-Hey….para…para …no entres ahí…espera a que salgan…te invito un cigarrillo- le dijo el chico de los ojos castaños.

-No fumo- contestó Hugo secamente.

-Huy…se va armar una aquí- dijo el otro chico, riéndose tontamente. El muchacho de los ojos castaños le dio un golpe por detrás de la nuca para que callase.

Hugo se colocó frente a la puerta, adentro se escuchaban murmullos y las risas de Lily, luego un largo suspiro que se le antojó bastante revelador. Sin muchas intensiones de aparentar calma, puesto que ya estaba cabreado y celoso mas allá de lo imaginable, pateó la puerta con fuerza, esta se abrió de un tirón, entró y entonces se quedó paralizado ante lo que vio.

Lily y el joven estaban echados sobre la cama….bocaabajo….ambos, uno al lado del otro…bastantes distraídos….fumando una pipa de agua. Y gracias a Dios, los dos completamente vestidos.

Lily escuchó el ruido de la puerta al abrirse y levantó la mirada. Su acompañante, llamado Willy, rodó por la cama y quedó con la cabeza colgando fuera de esta observando también a la puerta. Lily había conocido a Willy hacia unas dos semanas en otra fiesta y le había caído muy bien. Él estaba estudiando en la Universidad de Belfast su primer año, Historia o algo así, ya ni se acordaba. El chico era un sujeto bastante gracioso, ocurrente y despreocupado. Era extranjero y bastante guapo. Estaba recién llegado a Irlanda, no tenia ni dos meses en el país. Al principio él fue bastante insistente con ella con eso de besarla, pero Lily se lo había quitado de encima unas cuantas veces con bastante diplomacia. Sin embargo, esa noche, había dispuesto ser un poco mas receptiva, a ver que sucedía, después de todo, tenia que sacarse a Hugo de la cabeza….Hugo….Hugo Weasley, precisamente el mismo chico que la miraba penetrantemente justo en ese momento de pie en la puerta de la habitación.

-¿Qué rayos estás haciendo?- preguntó Hugo, cerrando la puerta tras de si.

-¿Qué haces tú aquí?- preguntó ella incorporándose. Su voz le salió ronca y con un tono indignado. Sin embargo, no podía quitarle los ojos de encima. Estaba absolutamente sorprendida, suponía que Hugo estaba en la fiesta de Victoire, donde ella se negó en redondo a asistir, para no tener que verlo. Hugo, que luego de la primera semana posterior a la muerte de Albus, jamás intentó hablar con ella de nuevo. Hugo, aquel que sembraba todo tipo de contradicciones en su corazón, el chico que ella se había propuesto olvidar como fuese. Hugo estaba allí, aparentemente…buscándola. Lily ladeó la cabeza y parpadeó intentando despejarse la mente, ¿era una alucinación? Pues al parecer no lo era, porque lucia tan furioso que prácticamente despedía humo por las narinas, además del daño evidente de la puerta. No, definitivamente no era una alucinación. A decir verdad, apartando el hecho de que seguramente quería retorcerle el pescuezo por idiota, de verdad estaba muy guapo, cualquier descripción de Dominic se quedaba corta. Había crecido mucho, el cabello ahora lo usaba corto, parecía mucho mayor de los dieciséis años que tenía.

-Nos vamos- Hugo se acercó a ella con toda la intensión de llevársela arrastrada si era necesario.

-¿Quien eres tú?- dijo Willy saliendo de su impresión. Estaba bastante fumado y somnoliento, pero luego de la interrupción, ahora se sentia curioso y algo cabreado. Enseguida volvió a acomodarse sobre la cama- Vete de aquí, estamos ocupados.

Hugo observó al chico, lucia mayor, quizás más de veinte años. Tenía toda la pinta de ser un estudiante universitario y seguramente así era. Tan rubio como los dos chicos de afuera y con un acento al hablar extraño. ¿Qué diablos estaba haciendo Lily con ese tipo? Luego vio a Lily, con su falda corta, sus medias de mallas y su top ajustado. Jamás la había visto con una apariencia tan provocativa. El escote del top dejaba muy poco a la imaginación. Su mirada se detuvo en los senos de la chica y casi…casi pierde la concentración…pero se repuso enseguida. Estaba furioso.

-Lily ….nos vamos- Hugo entonces la agarró por un brazo y la arrastró de la cama hasta ponerla en pie.

-¡Suéltame!- dijo la chica, sus ojos estaban enrojecidos, Hugo lo notó.

-Hey…hey…amigo….sin violencia…la chica no quiere irse contigo- Willy se levantó y Hugo le dio un empujón tan violento que lo lanzó al piso

-Estabas fumando hachis- dijo Hugo con consternación al reconocer el característico olor que inundaba la habitación- por dios Lily, tienes dieciséis años y estas drogándote.

-¿Dieci….seis?- Willy se sentó en el suelo y asomó su cabeza al borde de la cama, un poco desconcertado con la información- Lily tiene dieciséis….ella me dijo que era mayor de edad.

Lily se soltó del agarre de Hugo con brusquedad. Esa noche se había sentido un poco más rebelde de lo usual y decidió probar hachis, después de todo, había leído que no provocaba adicción ni nada de eso. Simplemente estaba pasando el rato. Escapando de su triste realidad, huyendo….de ….Hugo.

-¿Qué rayos haces aquí? ¿Estas siguiéndome?- preguntó ella ofendida.

-¡SI! y cual es el problema- contestó Hugo bastante sarcástico.

-¿Qué cual es el problema? Tú no tienes ningún derecho a seguirme, ese es el problema, voy a donde me plazca y hago lo que me de la gana- contestó con ella.

-Deja de decir estupideces y vámonos, hablaremos en tu casa, o en la mía, o donde quieras, pero de aquí nos vamos- contestó Hugo.

-Yo no tengo nada que hablar contigo- contestó ella indignada.

Willy seguía en el piso y sus dos amigos entraron a la habitación debido al escándalo.

-Gus- Willy se reía a carcajadas, estaba demasiado drogado, dirigiéndose al chico rubio de los ojos castaños y señalando a la chica- A que no adivinas que….nuestra Lily es menor de edad…me he estado drogando con una menor de edad.

-¡Diablos!- exclamó Gus, bastante consternado- solo eso suficiente para que nos deporten de Irlanda. Muévete, nos vamos de aquí antes de que nos denuncien a la policía, el chico es el primo de Lily.

Gus miró a Hugo y entonces fue hasta él.

-Te juro que no lo sabíamos- explicó Gus- en general no hacemos esto con gente que no sea de la universidad. Ella nos mintió.

-No deberían drogarse con nadie y punto- contestó Hugo bastante tenso.

-Tampoco es que lo hacemos todo el tiempo eh. Todo el mundo se fuma un porro de vez en cuando- dijo el otro chico encogiéndose de hombros.

-Como tú digas- respondió Hugo bastante cortante.

-¿Como te llamas?- preguntó Gus.

-Hugo Weasley- dijo Hugo

-Weasley…Weasley…¿no es a unos Weasley´s a los que estamos buscando?- preguntó Willy saliendo de su aturdimiento.

-Yo soy Hugo Weasley - dijo Hugo.

-Al parecer…al menos encontramos ya a un Weasley- dijo Gus bastante complacido

Hugo enseguida entendió la implicación de la pregunta y la satisfacción del chico ante su respuesta…el interés súbito en sus apellidos, el auror en ciernes en él enseguida se puso alerta. Quizás no era una trampa en el sentido estricto de la palabra …pero quien sabe, tal vez si lo era. Porque ¿Quién diablos estaría tan interesado en su familia sino sus enemigos?

Hugo rápidamente sacó su varita y apuntó a Gus, el chico también lo hizo. Lily pegó un grito.

-Hugo…¿Qué crees que estás haciendo?- Lily abrió los ojos como platos.

-Eres mago- dijo Hugo en posición de ataque. Jaló a Lily hasta colocarla detrás de él, la chica esta vez no hizo ningún intento de escaparse. Ella no era tonta, cualquier encuentro con magos desconocidos podía ser peligroso. Hasta ese momento ella no sabia quienes eran ni ellos tampoco sabían nada de ella. Pero al revelarse como magos, la cuestión era averiguar de que lado estaban, ella se inclinó un poco y tomó la varita que ocultaba dentro de una de sus botas. Lily se dedicó a guardarle la espalda a Hugo.

-Ustedes también por lo que veo- contestó Gus- tranquilo, no pretendo atacarte si no lo haces primero.

-¿Quiénes son?- preguntó Hugo serio.

-Me llamo Gustav Morgtenssen- dijo Gus- el que estaba fumando con Lily es mi amigo Wilhen Lahm, puedes llamarlo Willy, el otro es Peter Swinz, somos alemanes, estamos buscando a alguien de apellido Weasley.

-¿A quien?- preguntó Hugo todavía apuntando la varita, sin bajar la guardia. Alemán, ese era el acento extraño que tenían esos chicos, aunque tenia que conceder que al tal Gustav apenas se le notaba.

-Necesitamos encontrar a Rose Weasley- dijo Gustav- es la novia de un amigo nuestro llamado Scorpius Malfoy. No hemos tenido noticias suyas desde hace un año. Lo cual es muy raro porque somos sus mejores amigos, estudiamos con él en Dumrstrang. Es como si se lo hubiese tragado la tierra, fuimos a Inglaterra buscándolo, pero tuvimos que salir de allí huyendo, el ambiente era muy hostil para mestizos como nosotros. Solo supimos que estaban en Irlanda, cuando un hombre llamado Aberforth en un bar de Escocia, luego de contarle nuestra historia nos dijo que los Weasley´s estaban escondidos en este país. Queremos saber donde están Rose y Scorpius y que ha pasado con ellos.

-Rose es mi hermana- dijo Hugo con un poco mas de confianza, si el viejo Abe les dijo donde estaban, de seguro había indagado en los tres chicos y detectado que no eran una amenaza. Además conocían a Scorpius y sabían que era el novio de su hermana, suficiente para él por los momentos- y Lily es la hija de Harry Potter, me imagino que saben quien es.

Gustav sonrío y le dijo a Lily.

-Jamás nos dijiste tu apellido verdadero- dijo él- ni el apellido ni la edad.

-Yo pensaba que eran unos estudiantes de intercambio- dijo ella- eso fue lo que me dijeron.

-Obvio nena que no vamos a ir por allí diciendo que somos magos- dijo Gustav.

-¡Gus!…drogamos a la hija de Harry Potter- dijo Wilhem a carcajadas- esto va a estar bien jodido.

-¡Cállate!- gritaron todos al unísono. Wilhem respondió con otro ataque de risa tonta.

-Esto es increíble- Lily se sentó en la cama e hizo el intento de tomar de nuevo la pipa.

-Ni se te ocurra fumarte de nuevo esa porquería- Hugo le gritó a Lily, con toda la furia de la que fue capaz, la chica dio un respingo y soltó inmediatamente la boquilla de la pipa, pasado unos escasos segundos Hugo bajó la varita- Bien chicos, creo que lo mejor es que salgamos de aquí. ¿Saben hacer la desaparición conjunta?

Los tres chicos asintieron, Gustav tomó a Wilhem del brazo y lo puso de pie no sin dificultad. Hugo agarró a Lily de nuevo por el hombro.

-Hazme el favor de sacarme las manos de encima- dijo ella furiosa.

-Y tú hazme el favor de cerrar la boca, estas metida en más problemas de lo que imaginas- dijo Hugo hosco.

-¿Adonde vamos?- preguntó Gustav.

-Al parque que está enfrente de esta casa, en la arboleda, allí hablaremos con libertad- dicho esto los cinco chicos se desaparecieron.

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-Así que entonces es cierto lo que oímos en Inglaterra, los rumores, ustedes están haciendo resistencia desde aquí, todos los mestizos, traidores a la sangre e hijos de muggles exiliados….interesante- Gustav estaba sentado en una banca en el parque, mientras Peter intentaba espabilar a Wilhem ofreciéndole un café, Hugo permanecía de pie junto a ellos todavía con la varita en la mano y Lily estaba sentada en un columpio cercano ignorándolos olímpicamente a todos. Estaba furiosa, Hugo le había quitado su varita y la vigilaba. Ya le había advertido que si ella intentaba escaparse otra vez la llevaría amarrada a su casa. Lily conocía lo suficientemente bien a Hugo para saber que seria perfectamente capaz de eso y mas. Cuando se lo proponía, era terco, pesado y patán, ¿Cuándo demonios se había vuelto tan autoritario? Quizás el entrenamiento de Auror se le estaba subiendo a la cabeza.

-Es así….yo mismo estoy entrenándome para Auror- dijo Hugo.

-¡Ja! Y eso le da derecho a seguirme según él- exclamó Lily en la distancia. Hugo la miró de reojo y ella le hizo una señal grosera con el dedo del medio.

-Un poco orgullosa ¿no crees?- dijo Peter.

-Me parece que lo que le hace falta es una tunda- dijo Willy o mejor dicho Wilhem- como se le ocurre no decirme su edad.

Hugo en ese momento, compartía los mismos deseos de Wilhem. Lo que había hecho Lily era un desatino de los peores. Y todavía tenia el tupe de hacerse la ofendida.

-Wow…eres un auror ¿Cuántos años tienes?- preguntó Gustav.

-Aprendiz de auror mas bien. Acabo de cumplir dieciséis- dijo Hugo, Gustav lo miró incrédulo- en realidad soy una excepción, mi tío Harry no recluta gente tan joven.

-¿No saben nada de Scorpius?- preguntó Wilhen un poco mas recuperado.

-Solo sabemos que está en Siberia con Walter Rosemberg y Fenrir Grayback-respondió Hugo.

-No conocemos a ese Grayback pero Walter también es amigo nuestro- dijo Gustav- Es un warg, no se si sabes lo que son.

-Conozco el término- dijo Hugo, sin atreverse a revelar mas nada acerca de Scorpius, su madre le había pedido discreción.

-Me pregunto la razón por la cual ha huido- Gustav se rascó la cabeza- hace años cuando estábamos en el segundo curso en Dumrstrang, Scorpius tuvo un accidente con un warg-lobo, lo mordieron. Estuvo a punto de morir, todo el colegio especuló sobre si se transformaría en una bestia, pero no sucedió nada. Después llegó Walter, y se unió a nosotros a pesar de estar unos cursos mas adelantado. Nunca lo dice, pero Willy y yo sabíamos que era alguien diferente. Años después Walter nos confesó que también era un warg, para mi es obvio que fue a vigilar a Scor, y también es muy obvio que si Scor está en medio de la nada en Rusia es que definitivamente se convirtió en un Warg.

-No debes decir nada de esto- dijo Hugo- mucha gente lo sospechaba en tu colegio, pero nadie tenía alguna seguridad. Por lo que se, él fue bastante discreto.

-No diremos nada- dijo Wilhem- él es nuestro amigo. Lo defendimos durante años en Dumsrtrang cuando lo llamaban "prospecto de bestia". En realidad lo apoyábamos, Scorpius era lo suficientemente capaz de darle una paliza a quien se le atravesase en el camino.

-Pero es un buen tipo- dijo Peter- confiable cien por ciento.

-Dumstrang no es lo mismo, siempre fuimos una escuela dedicada a las artes oscuras, pero la pureza de sangre jamás fue un asunto importante.- dijo Gustav- hace alrededor de un año, mataron a Ivanna Krum en una especie de sacrificio porque su tío, Viktor Krum, era un traidor a la sangre declarado. Nosotros no lo vimos, puesto que huimos cuando se corrió la voz de que la escuela estaba siendo invadida por unos tipos llamados El Trivuriato y que volvería a ser exclusivamente solo para sangrespuras. Que yo sepa, todo el profesorado ha sido desplazado por unos sujetos verdaderamente detestables.

-Son una completa mierda…- afirmó Wilhen- ¿Qué pasa con Rose?

-Rose fue atacada – dijo Hugo, los tres chicos se miraron consternados, por lo cual tuvo que agregar- pero ella está bien, recuperándose en un lugar lejano. Tengo muchos meses que no la veo.

-Lo siento mucho- dijo Gustav- la conocimos en Hamburgo y nos pareció una chica esplendida, muy buena persona. Nosotros deberíamos ir por Scorpius y por Walter, donde quieran que estén.

-Mi tío está buscándolos desde hace meses- explicó Hugo- y creo que él tiene mas posibilidades de éxito que ustedes, es un hombrelobo.

Gustav y Wilhen se miraron, Peter de nuevo se encogió de hombros.

-¿Tú crees que exista la oportunidad de que hablemos con Harry Potter?- dijo Gustav- después de estos últimos meses echando un vistazo por aquí y por allá, hemos llegado a la conclusión de que no nos gusta el rumbo que ha tomado todo esto. Ese Trivuriato que gobierna el Reino Unido y los colegios mágicos europeos, se me antoja una especie de dictadura, en cualquier momento empiezan a masacrar muggles. Esas ideas extremistas son contagiosas, si dejamos que esto siga así, no tardará mucho tiempo en expandirse en otros países en Europa. Tememos por nuestras familias.

-Eso es justo lo que piensa mi tío Harry- dijo Hugo.

-Quizás no seamos unos aurores, pero somos buenos en magia oscura…podríamos serles de ayuda- afirmó Gustav.

-Denme sus direcciones y yo hablaré con mi tío- dijo Hugo- solo les pido una cosa, no mencionen lo que estaban haciendo con Lily, yo no lo haré.

-Si te sirve de algo, jamás tuvimos malas intensiones con Lily- aclaró Wilhem- no íbamos a abusar de ella, ni nada de eso, no somos de esa clase de personas, solo nos estábamos divirtiendo. Además, Lily es linda, cualquier chico se acercaría solo por admirarla.

-Váyanse a su casa y yo les avisaré- dijo Hugo con algo de fastidio. Si seguían hablando de Lily, iba a perder la paciencia.

Los chicos se fueron y Hugo se acercó a Lily quien desvió el rostro.

-¿Ya estás algo despejada?- preguntó Hugo frente a ella con las manos metidas en los bolsillos.

-Ya me bebí el café- dijo ella secamente.

-Estás conscientes de que lo que estás haciendo es una estupidez…consumir alcohol, drogarte- dijo Hugo- nunca pensé que llegarías a eso.

-No es tu problema- contestó ella.

-Quizás sea cierto- dijo él- pero no me gusta ver como destruyes tu vida.

Lily entonces lo miró y Hugo se sorprendió al ver tanto resentimiento y dolor en la mirada de ella.

-Fue solo una vez- dijo ella- no suelo emborracharme y drogarme como estás insinuando.

-Siempre hay una primera vez- dijo él- y luego te queda el gusto. No me contenta verte así.

-Si ya terminaste el sermón llévame a mi casa- dijo ella desviando su mirada-no quiero hablar contigo.

Hugo sintió esas palabras como puñaladas en el pecho. Respiró profundo y entonces se decidió a hacer lo que tenia planeado desde hacia mucho tiempo…explicarse con ella.

-Lily…yo entiendo que tú me odies- Hugo fue entonces quien bajó el rostro, profundamente apenado- se que crees que yo asesiné a Albus.

Ella lo miró con intensidad, prestándole toda su atención, pero no contestó absolutamente nada. Sin embargo, Lily sintió desgarrarse su interior cuando lo escuchó, apenado, avergonzado, sufriendo igual que lo hacia ella. Era tan difícil explicar lo que pensó todos esos meses respecto a la muerte de Albus, como trató de interpretar lo que vio, como poco a poco, después de pronunciar esas palabras tan hirientes, acusándolo de asesino y otras tantas cosas mas, ella se dio cuenta de que se había equivocado, que culpó a un inocente, que se comportó estupidamente y que lo había echado todo a perder con Hugo para siempre. Ni siquiera eran amigos…no eran nada…dos extraños. Pero aun así, sentía tantas cosas por él…y si, rabia…mucha indignación, porque el destino había jugado con ellos dos de tal forma, que no le veía la salida ni la feliz conclusión. Ella se levantó del columpio y se paró junto a Hugo. La diferencia de estatura entre los dos era considerable, ella en comparación lucia como la chiquilla que era.

-No fue mi intensión….él estaba sufriendo, solo lo hice para calmar su dolor y evitarle la agonía- dijo Hugo sintiendo que todo ese dolor volvía a él como en los primeros momentos que sucedió, los ojos de Lily se llenaron de lagrimas- él era como mi hermano, no creas que ha sido difícil para mi y luego tú….culpándome…evitando hablar conmigo.

-No quiero escuchar mas- dijo Lily temblando- no deseo que sigas hablando, no puedo….

-Tienes que escucharme- dijo Hugo levantando su mirada hacia ella- lo siento tanto.

-Yo también lamento todo esto, créeme- dijo ella secamente.

-Yo no maté a Albus- dijo Hugo con furia- no lo hice.

Lily entonces abofeteó a Hugo con toda la fuerza de la que fue capaz. El rostro de él giró por el golpe y su mejilla se enrojeció de inmediato. Ella respiraba agitadamente de la ira que sentía, intentaba desahogarse y la única manera que encontró fue esa. Enseguida que lo hizo, abofetearlo, se arrepintió enormemente.

-Lo siento- dijo ella- no debí hacerlo…pero no soporto que lo digas…que no asesinaste a mi hermano, no puedo escucharlo.

-Yo no lo hice- dijo Hugo.

-Se que no lo hiciste con intensión, pero me perturba que lo menciones.- dijo Lily, necesitaba descargarse con él y lo hizo, luego del bofetón se tranquilizó un poco…pero no demasiado, aun estaba alterada y temblorosa- se que amabas a mi hermano, que él te pido que acabaras con su sufrimiento, lo escuché, lo recuerdo. Rememoró ese momento todo el tiempo, no dejo de tener pesadillas con eso. Tú no asesinaste a mi hermano, pero le lanzaste la maldición imperdonable que lo mató. Pero acepto que fue un acto caritativo de tu parte. Así de sencillo. Perdonarte….puedo perdonarte lo de Albus, es mas, creo que ya hace bastante tiempo que lo hice. De hecho, yo me comporté injustamente contigo, lo admito, espero que algún día tú puedas perdonarme. Pero ese…Hugo…. no es el problema entre tú y yo.

-Entonces ¿Qué es lo que diablos te pasa conmigo? ¿Por qué me evitas?- preguntó Hugo- Lily…te he extrañado demasiado….se que antes de lo de Albus, tuvimos demasiado malentendidos….luego de que nos besamos…todo fue diferente.

-¿Qué es lo que pasa?- Lily tomó aire y dejó que las lagrimas corrieran- ¿Qué es lo que pasa? ¿Es que no tienes una maldita idea de nada Hugo Weaesley?

-No entiendo de que rayos me estas hablando- dijo Hugo.

-Yo estaba furiosa…cierto….no quería hablar contigo…cierto- dijo ella con la cara cubierta de lagrimas- me porte como la malcriada que soy….cierto. Pero quizás si tú me hubieses obligado a escucharte, yo hubiese entendido, me sentía tan sola, tan desgraciada, te odiaba pero a la vez te necesitaba. Se que fui injusta, egoísta, pero eso era lo que sentía. Confiaba en ti…siempre confíe en ti, a pesar de nuestros problemas, tú me protegiste del fuego maldito, en ese momento supe que darías la vida por mi y estoy segura que yo la ofrecería por ti sin dudarlo un segundo- Hugo sintió que su corazón latía frenéticamente al escuchar sus palabras, estaba demasiado emocionado para interrumpirla, jamás Lily le había hablado de eso, nunca, de sus sentimientos hacia él- He estado toda mi vida contigo Hugo, toda la vida. Cuando Albus murió, yo estaba dolida, confundida, pero quería escucharlo de tu boca, quería que TÚ me dijeses que no mataste a mi hermano. Pero no, no lo hiciste, mi padre te prohibió verme y a ti te importó mas obedecer a Harry Potter que ir a hablar conmigo.

-¡Tú no querías verme!- insistió Hugo, sus ojos azules brillaban-Yo también necesitaba de ti.

-Lo se y me odio por ello, por haber sido tan ciega, por pensar en mi misma. Después no quise verte, por vergüenza debido a mi egoísmo y también por rabia, tú elegiste, elegiste a mi padre sobre mí. Eso es lo que no puedo perdonarte-dijo Lily.

-Tú padre me prohibió verte por una buena razón Lily- dijo Hugo- una muy buena razón.

-Hugo, tú y yo siempre estuvimos ahí uno para el otro, toda la vida…yo te fallé dudando de ti pero tú me dejaste sola….sola – gritó ella- ¿Cuál es esa maldita razón tan importante?

-Esto- Hugo se acercó tan rápido que ella ni siquiera pudo moverse. Le agarró la cara de Lily con sus manos y la besó torpe y ansiosamente. Había pasado demasiado tiempo desde que había probado sus labios la ultima vez, y lo deseaba tanto que estaba bastante desesperado.

Lily cerró los ojos y maldiciéndose internamente su debilidad se dejó llevar por el beso, lo había extrañado tanto, que no tenia palabras como describirlo, pronto estuvo correspondiéndole, ella lo rodeó con sus brazos y profundizó el beso. Una plenitud desconocida la llenó y se sintió tranquila, en paz, feliz, ansiosa, excitada…todo junto. Aquello que los separaba hasta ese momento simplemente dejó de existir. Ningún beso anterior podía compararse con ese. Ambos lloraban y al mismo tiempo se acariciaban frenéticamente por encima de la ropa. Era un beso melancólico que poco a poco fue volviéndose apasionado. . Lily percibió una sensación desconocida abriéndose paso dentro de ella, hambre, necesidad, estaba hambrienta de Hugo Weasley.

A la luz de la luna, dos jóvenes estaban abrazados, expresando sus más profundos sentimientos por medio de un beso. Hugo saboreó sus lágrimas, posó los labios sobre sus ojos cerrados, con las manos temblorosas sujetándole y el corazón ardiendo, ella sentía lo mismo que él, una deliciosa vorágine, la sensación de estar lanzándose al vacío. Luego de un rato…los dos se separaron, todavía sorprendidos por la contundencia de sus emociones. Ambos chicos estaban uno frente al otro jadeantes.

-Yo pensé que te habías olvidado…que solo fue un juego- dijo ella en un susurro.

-Empezó como un juego, luego ya no lo fue-dijo Hugo sin quitarle los ojos de encima, su cuerpo estaba ardiendo por ella- jamás he sentido por nadie lo que siento por ti Lily.

-Tú estabas con Trisha- dijo ella. Necesitaban hablar, no solo besarse, no resolverían nada sino lo hablaban de una buena vez y por todas.

-¿Con Trisha? ¿Quién diablos te dijo eso? Además tú te hiciste novia de Liam- respondió Hugo-. ¿Por qué diablos crees que lo golpee? ¿Por defender tu honor? No Lily, lo hice porque me estaba muriendo de los celos.

-¿Por qué diablos no me lo dijiste?- preguntó ella. Escucharlo admitir que estaba celoso la hizo enrojecerse hasta la raíz de los cabellos.

-¿Por qué demonios no me dijiste tú nada a mi?- dijo Hugo- ¿Era que de veras te gustaba estar con ese tipo?

-Tú estabas con Trisha- repitió ella- fuiste al baile con ella.

-Oh dios Lily, como puedes ser tan tonta- dijo Hugo haciendo un gesto exasperado con los brazos- yo no estaba con nadie, ni siquiera fui al maldito baile si a eso vamos, me pase la noche con Molly y Scorpius Malfoy en Cabeza de Puerco. Tú llegaste con ese chico al baile y yo creí…..

-Creíste que después de estarme besando contigo a todas horas me había aburrido de ti y me fui con otro- dijo Lily- nunca pensé que me consideraras una coqueta sin remedio.

-¿Y que quieres que piense? Jamás me dijiste nada…si sentías algo…si te gustaba que te besara- gritó Hugo- yo pensé que te habías arrepentido…puesto que tú y yo somos..-Hugo tragó grueso- somos los primos que no debieron enredarse jamás.

-Somos unos idiotas- dijo Lily- los dos.

-¿Qué es lo que estas haciendo Lily? Fumando, bebiendo, acudiendo a escondidas a fiestas con un montón de muggles extraños- dijo Hugo- no hablas con nadie de la familia, te metes en un cuarto sola con ese….alemán de pacotilla ¿Qué rayos te pasó?

-Ya te expliqué que era la primera vez que lo hacia. Simplemente estoy tratando de huir de mi soledad- dijo Lily- distraerme. Y para aclararlo de una buena vez, no tengo nada con Willy.

-Pues a mi me parece que él si quiere algo contigo- dijo Hugo.

-¿Estás celoso?- preguntó ella.

-¡SI! Y me importa un cuerno lo que pienses al respecto- contestó Hugo airado.

-No tienes que estar celoso de Willy ni de nadie- dijo Lily bastante impresionada- yo..yo…tú eres quien me gusta.

-Lily, necesito que estés conmigo- dijo Hugo dándose un respiro- y creo que es más que evidente lo que quiero contigo.

Lily sintió todo el peso de su mirada sobre ella y la contundencia de sus palabras. Entonces ella fue consciente de la realidad de su situación, de la implicación de los deseos de Hugo y los de ella. Su padre le había prohibido verla, ella nunca estuvo segura, pero ahora veía claramente el motivo. Su padre sabía lo que sentían uno por el otro. Y si bien a Lily no creía estar haciendo nada malo estando con Hugo, temía las consecuencias, sabia que las habría y que afectarían a toda su familia, no aceptarían con agrado su relación. Ella no quería hacer sufrir a sus padres.

-Mi padre tiene razón, no deberíamos vernos nunca más.

-¿Qué quieres decir?- preguntó Hugo, él también era muy consciente de las implicaciones. Pero era imposible dejarla ir, aceptarlo todo sin luchar, no podía hacerlo, era injusto- Lily….hace un rato nos besamos otra vez. Se que sentimos algo uno por el otro y es fuerte…después de tanto tiempo, esta allí dentro de ti, dentro de mi. .yo he sufrido mucho tu lejanía, tú también, me lo acabas de confesar, te extraño, añoro hablarte, besarte.

-No se como diablos padre se ha enterado- dijo Lily angustiada- pero es obvio que sabe que nosotros dos. Jamás va a permitirlo. No lo entiendes, no tenemos ninguna posibilidad.

-No- dijo Hugo y fue hasta ella para abrazarla, Lily intentó deshacerse de él, pero Hugo se lo impidió.

-Hugo no lo hagas mas difícil- dijo ella- cuando esto empezó, ninguno midió consecuencias, era un juego, tú lo dijiste, pero ahora…ahora.

-No- dijo él mientras buscaba sus labios ansiosamente. Lily se rindió ante él y volvió a besarlo.

Rato después los dos estaban sentados uno junto al otro en la sombra de un árbol con las manos entrelazadas, ella descansaba su cabeza en el hombro de él. De alguna forma, después de mucho tiempo, estaban tranquilos, los dos permanecieron angustiados durante meses por la ausencia del otro. Quizás fue la peor declaración de la historia, puesto que la palabra "amor" nunca fue mencionada, pero ambos estaban conformes de cómo sucedió…por los momentos.

-Lo mantendremos en secreto- dijo Hugo- no le diremos a nadie por los momentos. Confío que el tiempo nos ayude y poco a poco logremos que tu padre y el resto de la familia entienda.

-¿Y si no lo comprenden?- preguntó ella consternada.

-Entonces nos iremos…aunque nos duela, tú y yo… lejos….donde a nadie le importe que seamos primos o lo que sea- dijo Hugo.

-No podemos hacerlo, tú lo has dicho, nos dolería y ahora nuestra familia nos necesita y nosotros a ellos. No deseo abandonar a mis padres, a mis abuelos- dijo Lily- después de lo de Albus, seria un golpe mortal.

-Yo tampoco deseo alejarme de mis padres y de Ángela- dijo Hugo- entonces lo que nos queda es ocultarnos, mantener las cosas delante de todos como hasta ahora, para que no descubran lo que sucede entre tú y yo. Yo veré como buscarte…lo prometo. Lily, vamos a intentarlo, nos sentimos bien uno con el otro, queremos estar juntos, ver hasta donde llega esto. No voy a perder esta oportunidad, necesito vivir lo que siento por ti.

-Yo también- respondió ella.

-Prométeme que no harás mas locuras como lo de esta noche- dijo él.

-No fumare ni beberé- dijo ella- pero mis amigas me caen muy bien. Ellas nos ayudaran.

-De acuerdo- contestó Hugo.

- Hugo ¿Tú crees que Albus nos hubiese apoyado?

-Después de golpearme hasta casi matarme por meterme contigo, por supuesto que nos hubiese apoyado- contestó Hugo con toda la seguridad del mundo.

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