Ilusiones Rotas.
Lita estacionó su moto dentro de un estacionamiento exclusivo para motocicletas de los clientes del restaurante de comida italiana "Carmine´s" donde al bajar, Serena sintió como si sus manos sudaran y temblaran, como si fueran el aviso de algo que vendría, de que al llegar a ese lugar algo se develaría.
Quiso quitarse de la mente aquellos sentimientos extraños que estaba sintiendo y se trató de convencer así misma que el temor que estaba sintiendo se debía a que desde que había llegado a Nueva York era la primera vez que salía fuera de la casa de los Black. Ciertamente si había salido antes, a correr al parque con Lita, a ir al supermercado a comprar cosas para el restaurante, a rentar películas en un centro de videos y al restaurante de los Black que estaba a un lado de su casa, pero jamás a una salida donde estarían presentes personas que no eran miembros de la familia Black.
"Tranquilízate" Se repitió mentalmente, tratando de conservar la calma.- "Recuerda que los amigos con los que se reunirá Lita son japoneses, no hay nada que temer".
-¡Listo!- Escuchó la voz alegre de Lita tras de sí.- ¿Vamos Serena?... Nos divertiremos esta noche, la comida aquí es deliciosa, la pizza es exquisita y preparada con muy buenos ingredientes, un queso delicioso, pastas variadas y un delicioso pan que aquí preparan para acompañar, además venden vino italiano… a mí me agrada el prossecco.
-No he probado el prossecco.- Dijo Serena.
-Siempre hay una primera vez.
Ambas abandonaron el estacionamiento y siguieron caminando pero antes de llegar a la entrada al restaurante Lita escuchó sonar su teléfono y al ver en la pantalla se dio cuenta de que era Sapphire, su hermano mayor.
-Espera un momento Serena.- Dijo alejándose unos cuantos metros mientras hablaba por teléfono.
Serena se quedó de pie mirando a la gente entrar y salir del restaurante, cada que la puerta se abría el delicioso olor de la comida, los ingredientes utilizados en la gastronomía italiana que se filtraban por su nariz abriéndole el apetito.
"Papá, mamá… Shingo… ¿Cómo estarán?" Se preguntó en silencio.
La angustia estaba a punto de invadirla de nuevo, las lágrimas amenazando con salir de sus ojos, por lo que decidió entrecerrar sus ojos varias veces, enfocar su mirada en un punto, en la nada, diciéndose mentalmente que no debía perder las esperanzas como su madre siempre solia decirle, pero entonces a lo lejos lo miro a él, miro a Motoki, su amado Motoki, era el, su cabello tan dorado como el sol, sus ojos azules cual el cielo que cubre la atmosfera celeste, su altura, su porte, sus rasgos viriles que lo hacían lucir mucho más atractivo que en la fotografías, ataviado en unos vaqueros de mezclilla, camisa azul y sacó invernal en color café obscuro.
-Motoki.- Balbuceó en voz baja.- Mi Motoki.
Sintió un escalofrió recorriendo todo su cuerpo, su corazón golpear desesperado contra su pecho, las lágrimas salir de sus ojos producto de… ¿alegría?... ¿esperanza?
Quiso gritarle por su nombre, echarse a correr a sus brazos pero fue como si sus piernas no le respondieran, como si cada uno de sus músculos se paralizara, notó como el volteaba, clavando sus ojos celestes en ella y no pudo evitar esbozar una sonrisa y que una lagrima de felicidad resbalara por su mejilla.
Tan solo cruzar su mirada su instinto le dijo que él no podía ser un malvado y perverso como Jedite y entonces lo miró regalarle una sonrisa retorcida, mirarla con… ¿Amor?... ¿O cuál era el sentimiento en esos ojos azules que ella no podía descifrar?
-¡Motoki!- Gritó al fin sin moverse de su lugar, sintiendo que las lágrimas quemaban sus mejillas.
Sintió su cuerpo temblar cuando él se acercó a ella, pero era extraño… ¿Por qué no la estrechaba entre sus brazos?... ¿Por qué no le explicaba porque no se había conectado en varios días?... ¿Por qué de pronto a su llegada a Nueva York no había vuelto a saber más de el?... ¿Porque la miraba como si nada cuando eran la primera vez que se miraban en persona?
-¿Le puedo ayudar en algo señorita?- Lo escuchó dirigirse a ella en inglés, en el idioma que ella no podía descifrar… ¿Por qué le estaría hablando en inglés?... Él sabía que ella no hablaba ese idioma.
-Sabes perfectamente que no se hablar inglés tonto.- Le dijo ella en japonés echándole los brazos al cuello, llorando en su pecho pero extrañada al sentir que el apenas si la tocaba como con temor.
-Señorita… ¿Qué sucede?
Serena lloraba copiosamente y se separó de él mirándolo con desconcierto.
-Te busque por días y no te encontré… ¡Yo sabía que te encontraría Motoki!.- Lloraba ella mezcla de alegría, tristeza, tranquilidad, angustia.
-Señorita, creo yo que usted está…
-¡Andrew!- Escuchó Serena la voz de Lita tras de sí, interrumpiendo a Motoki quien tan solo escucharla volteó hacia donde venía Lita caminando y le sonrió, caminando hacia ella, estrechándola en un fuerte abrazo.
-Lita, que gusto verte.- Le sonrió.
-Feliz cumpleaños Andrew.- Lo abrazó ella de nuevo y lo tomó de la mano camino hacia donde estaba Serena.- Mira tengo que presentarte a… ¿Qué te sucede Serena?- Le preguntó al verla llorosa.
Serena se quedó mirando al joven frente a ella, sin responder a la pregunta de Lita, dentro de si no sabía que pensar, que decir. Lita llamaba Andrew a quien para ella era Motoki, "su" Motoki y el parecía como si fuera otra persona, no era el joven que con dulzura le hablaba por teléfono, el que le decía palabras amorosas y le escribía cartas románticas… ¿Qué se supone que estaba sucediendo?... ¿Acaso todo era una cruel pesadilla?... ¿Una broma de mal gusto?
-¿Ella es tu amiga?- Escuchó la voz del joven rubio dirigirse a Lita en japonés.
-Sí, es sobre la chica que te conté.- Respondió Lita.- Serena… ¿Qué te sucede?
Serena parecía sumida en sus pensamientos y las lágrimas comenzaron a brotar a borbotones de sus ojos, cayendo por sus mejillas, le era imposible comprender lo que a su alrededor estaba sucediendo… ¿Por qué Motoki actuaba con indiferencia?... ¿Por qué la trataba como a una desconocida?
-¡Motoki, soy yo!... ¿Por qué me ignoras?
-Señorita… discúlpeme pero mi nombre es Andrew.- Respondió el joven de cabello rubio.- Andrew Hansford.
-No entiendo nada.- Dijo Lita.- ¿Qué está sucediendo?
-Esto… no puede ser posible.- Se dijo Serena así misma, recordando el día en que había conocido a Motoki a través de una página de redes sociales en Internet…
8 meses atrás…
Era casi primavera y los cerezos florecían en todo su esplendor mientras ese "día blanco" las parejas de novios caminaban en el campus tomado de la mano. Hacía dos meses atrás que Serena había terminado su relación con Yuichiro Arima, un joven del último año de la universidad que al final había descubierto solo estaba con ella para llevársela a la cama, no lo había logrado, pero si le había rotó el corazón al pensar que su amor era sincero.
-No llores Serena.- Escuchó a su amiga Amy decirle.- Ese imbécil de Jedite no vale la pena, además él es quien pierde más porque se perdió a una gran chica y no logro su cometido de acostarse contigo.
-Pero creí que me amaba. Además en este día.- De los ojos de Serena las lágrimas comenzaron a caer a borbotones.- Odio el día blanco.
Michiru, su otra amiga y compañera le cedió su computadora portátil y le sonrió.
-Venga, deja de llorar Serena.- Le dijo.-No vale la pena…Podemos hacer algo divertido pero… aun no tienes tu computadora arreglada… ¿verdad?... ¿Quieres usar la mía?
Serena la tomó y entro a su página de redes sociales como de costumbre para ver si tenía algún mensaje de la página de internet donde subir los diseños que hacía, y entonces miró que un usuario le felicitaba por uno de sus diseños y le expresaba su necesidad de conocerla, por lo cual ella inmediatamente lo agregó a una charla privada.
Princess Moon: Hola… yo soy Serena, gracias por hacerme saber que te gustan mis diseños… ¿Cómo te llamas?... ¿Eres japonés?
Motoki: Mucho gusto en conocerte Serena, mi nombre es Motoki Furuhata, soy americano, pero tengo ascendencia japonesa… por cierto… ¿Tu eres la chica rubia de la única fotografía que tienes?... Eres muy bonita.
Fin del Flash Back.
-No.- Dijo Serena más para sí misma.- Esto no puede estar sucediendo.
De pronto sintió como si todo a su alrededor diera vueltas, como si sus músculos pesaran y la vista comenzara a nublársele, sintió como perdía el equilibrio y su cuerpo iba cayendo lentamente mientras escuchaba la voz de Lita y de aquel hombre tan idéntico a su Motoki como si estuvieran muy lejanos, a pesar de que sabía que estaban cerca, pero antes de que su cuerpo tocara el piso sintió como él la tomaba entre sus brazos.
-¡Rápido Andrew, tenemos que reanimarla!...
Algunos minutos después, Serena despertó dentro de una habitación de paredes pintadas de blanco, en una cama amplia con colcha color azul, un lugar que ella desconocía y conforme se aclaraba su vista la imagen del rostro de Lita y del joven rubio tan idéntico a su Motoki le hizo volver a la realidad, nada de lo que había vivido había sido un mal sueño.
-¿Te sientes mejor?- Escuchó la voz de Lita quien le apretó la mano.
-¿Dónde estamos?- Respondió ella.
-En la casa de Andrew.- Dijo Lita.- Es de confianza, es mi amigo.
Serena posó sus ojos en los orbes azules del joven rubio, tan idéntico a su Motoki, con aquellos rasgos viriles que la habían enamorado, pero ahora su instinto le hacía creer que lo vivido con Motoki había sido una ilusión, una inocente ilusión en la que había vivido engañada hasta ese momento en que sus ojos se posaron frente al hombre rubio que la miraban como una desconocida, haciéndola saber que había estado enamorada de la nada, tan solo de un fantasma, de alguien que no existe, que no era nada y sin embargo lo era todo para ella.
-¿Te llamas Andrew?-Preguntó Serena, sintiendo como si la mirada indiferente de él le doliera.
-Andrew Hansford.- Dijo el.- Mucho gusto.- Continuó hablando en japonés.- ¿Por qué me llamaste Motoki?
Serena se quedó en silencio cuando el lanzó la pregunta, aceptar que había vivido enamorada de una fantasía dolía como una daga profunda que se clavaba en su corazón, rabia al saber que alguien la había engañado, que alguien había jugado de esa manera tan ruin con ella… ¿Pero porque motivo lo abrían hecho?... ¿Por qué tanta maldad?... ¿Por qué jugar así con su corazón enamorado?
Pensó por un momento en confesar frente a Lita y a Andrew toda la historia, pero de solo pensarlo se avergonzó y no deseaba hablar de eso con nadie, no deseaba admitir que se había enamorado de la nada y que se había aventurado como una tonta a conocer a un hombre que ni siquiera había sido capaz de mostrarle su rostro a través de una web cam alegando que no la tenía y ella tonta siempre creyó.
-Motoki… es parecido a ti.- Respondió Serena lo primero que se le ocurrió.- Es rubio… pero ya veo que no eres tú.
-Definitivamente no lo soy.- Respondió el en un perfecto japonés, aunque con ese ligero acento propio de un extranjero.- Mi abuelo materno era Japones y amo la cultura japonesa, saber sobre mis raíces y lamento lo que ahora está sucediendo en Tokio, pero te aseguro que juntos averiguaremos como está tu familia y buscaremos a Motoki.
-Gracias.- Respondió ella haciendo un esfuerzo por no echarse a llorar ahí.
-Andrew.- Interrumpió Lita el silencio.- ¿Tendrás alguna bebida de cola en la cocina?.- Preguntó Makoto.- Creo que a Serena le vendría bien.
-Claro Lita, puedes pasar a la cocina con confianza.
Lita abrió su bolsa y sacó la caja azul adornada con un moño plateado:
-Después de todo lo sucedido ni tiempo tuve de darte tu regalo Andrew.- Dijo ella entregándole la cajita que él tomó gustoso.- Son las galletas de naranja con chocolate que tanto te gustan… No es la gran cosa pero espero que te gusten.
Andrew tomó el regalo y lo puso sobre la cama, atrapando una de las manos de Lita y besándole suavemente el dorso.
-No es insignificante nada que tú me regales preciosa.- Le sonrió el.- El mejor regalo de mi cumpleaños número 25.
-Gracias.- Respondió ella soltándose del agarre de él.- Ahora vuelvo y cuida de Serena.
Serena miró salir a Lita de la habitación y no le pasó desapercibido como Andrew miraba de manera especial a Lita, sonriendo al mirar el regalo, mirándola como solo un hombre enamorado puede mirar a una mujer y dentro de su alma le dolió que esa mirada no fuera dedicada para ella.
¿No era suficiente con que todo hubiera sido una ilusión?... ¿Ahora también tendría que soportar que el falso reflejo de Motoki no solo la miraba con indiferencias sino que mirara de manera especial a otra mujer?
Dentro de sí misma sabía que el hombre frente a él, quien para ella era Motoki, no tenía la culpa de nada de lo que estaba sucediendo, de que Lita tampoco era culpable de la forma en que el la miraba… ¿Pero cómo evitar que el desengaño doliera?.
Tan solo deseaba dejar escapar un gritó desde lo profundo de su garganta y sollozar acurrucada en el pecho de su madre que siempre la consolaba… ¿Pero y si ya no fuera así?... ¿Si acaso estuviera ya muerta también como lo estaban muchos de sus compatriotas en tierras niponas?
No se dio cuenta de que de sus ojos una lágrima salía resbalando por su mejilla hasta que la voz de Andrew la interrumpió.
-No llores Serena.- Dijo el ofreciéndole un pañuelo blanco que ella tomó para limpiarse las lágrimas.- Vas a ver que todo estará bien.
Serena limpió sus lagrimas y sonrió.
-Dentro de todo soy afortunada.- Respondió ella.- Los Black fueron muy amables al recibirme, todos menos…
Serena iba a mencionar a Diamante pero supuso que Andrew lo conocía y se quedó en silencio, un silencio que se vio interrumpido por una risa socarrona de Andrew.
-Dilo con confianza, todos menos Diamante… ¿Verdad?
Serena tan solo se limitó a asentir.
-Él es buena persona, es un buen amigo.- Dijo Andrew.- Solo que es un poco serio, callado, un tanto gruñón, podría parecer mal humorado pero te aseguro que es un buen hombre y también muy generoso de no ser así quizá te hubiera dejado ahí y se hubiera dado a la fuga. Así es el, callado.
-Tienes razón.- Dijo Serena que no podía sentirse intimidada y apenada frente a Andrew y dijo lo primero que se le ocurrió para salir del paso.- ¿Tu y Lita se conocen desde siempre?
-La conozco desde hace dos años cuando llegue a vivir a Nueva York y comencé a ir a la asociación de Japoneses viviendo en Estados Unidos.- Dijo el.- Es una chica muy linda, dulce, cariñosa y hermosa, siempre dispuesta a ayudar al prójimo, muy amable, además cocina delicioso y bueno, a veces, solo a veces puede ser un poco mal humorada pero solo cuando lo amerita.
Serena sintió que al haber preguntado por Lita tan solo la daga se hubiera clavado de manera más dolorosa en su pecho, no debería estar celosa, pero no podía asimilar que todo hubiera sido una fantasía, no podía.
-¿Con que mal humorada eh?- Escucharon ambos la voz de Lita que los hizo voltear hacia la puerta, mirando como ella cargaba con una charola con tres vasos llenos de refresco y tres platos con una gran rebanada de pastel de chocolate.
-Bueno.- Sonrió Andrew.- Pero también enojada te vez linda.
Ella le regaló una sonrisa y se acercó a Serena dándole un rebanada de pastel.
-Así es Andrew.- Le dijo a Serena.- Siempre que me hace enojar dice que enojada me veo linda, creo yo que es su táctica para contentarme… ¿Pastel de chocolate con licor Serena?
-No tengo ganas.
-No digas que no.- Respondió Makoto sin saber que el corazón de ella dolía.- Algo de azúcar te hará bien y te levantara los ánimos, además este lo prepare yo hace tres días aquí en la cocina de Andrew.
-0-0-0-
Algunas horas después…
Dentro de la casa de los Black, Diamante se encontraba en su habitación con la toalla enredada de la cintura hacia abajo después de haber tomado una ducha rápida tras llegar de la oficina donde había pasado algunas horas más después de haberse terminado la hora estipulada laboral.
Desde que Serena Tsukino había aparecido en sus vidas un cumulo de sentimientos que creía haber superado ahí estaban punzantes haciendo que su corazón doliera cada que la miraba, cada que miraba sus cabellos dorados, su mirada azul celeste de mirada inocente que ella emanaba.
Ansiaba con todas sus ansias que se largara, que todo en Tokio volviera a la calma que ella encontrara a su familia y verla al fin fuera de su vida, donde no le recordara con su parecido físico a la mujer que tanto amaba y que tan solo recordarla seguía doliendo profundamente en su corazón.
Abrió el guardarropa y tomó una camisa negra tipo polo y unos vaqueros de mezclilla y rápidamente se vistió, necesitaba salir de casa, salir y dar un paseo en moto, tomar aire, respirar, relajarse.
Estaba a punto de salir cuando escuchó que alguien llamaba a la puerta.
-Adelante.
La puerta se abrió y ahí estaba de pie Sapphire, su hermano mayor vestido con unos vaqueros de mezclilla, camisa blanca y una gabardina café.
-¿Qué se te ofrece Sapphire?
-¿No vas a ir a Atlantic City para celebrar el cumpleaños de Andrew en el Carmine's?
-No.- Respondió Diamante.- Supongo que iras con Rei… ¿Verdad?
-Si.- Respondió Zafiro.- De hecho me está esperando en la sala.
-Entonces saluda de mi parte a la cuñada y diviértanse.- Dijo Diamante.- Sirve que vas y cuidas a Lita.
-Diamante, por dios, Lita es una mujer ya, no es una niña.- Dijo Sapphire.- Además es una mujer fuerte y valiente que ha sabido salir adelante después de lo que le sucedió.
-De eso tienes razón, por eso la admiro y la respeto tanto.
-No iras porque no quieres encontrarte con Serena… ¿Verdad?
Diamante se quedó en silencio, su hermano mayor había dado en el blanco, en lo que aún le dolía y sintió como su garganta se cerraba impidiéndole siquiera articular palabras.
-¿Qué tonterías estas…
-No hermano.- Habló Sapphire.- Tu estas muy mal. No creas que no me he dado cuenta como miras a Serena, de cómo actúas desde que ella está aquí, evitas comer con nosotros en la mesa, pasas más tiempo en tu trabajo o fuera de casa o llegas tan tarde que evitas cruzártela y cuando llegas a encontrártela eres grosero con ella.
-¿Grosero?- Preguntó Diamante con un dejo de burla en su voz.- Jamás la he ofendido ni siquiera articulamos palabras.
-Pero cuando lo haces es para hacer tus estúpidos comentarios sarcásticos e hirientes.- Dijo Sapphire.- Serena ha sufrido primero al venir a un país donde ni siquiera habla el idioma nativo, no ha sabido de su novio, no ha sabido de su familia… ¿Crees que encima le hace bien darse cuenta de que por ti no eres bien recibida en esta casa?
-Creo que ya fue suficiente que estuviera aquí.- Respondió Diamante.- Ya Serena lleva mucho aquí y por algo hay un dicho muy sabio que dice que el muerto y el arrimado a los tres días apesta.
Diamante pasó de largo y cuando estaba a punto de salir le dirigió unas últimas palabras a su hermano:
-Nos vemos en la noche y de igual manera cuida de Lita.
-Y tú por favor recuerda que Serena es Serena, ella no es Mina y tú estas queriendo descargar tu frustración en ella.
Diamante tomó una bocanada, intentando asimilar lo que su hermano había dicho y sin responder siquiera salió de la habitación haciendo un esfuerzo por ser amable con Rei quien estaba en la sala. No es que Rei le desagradara pero en ese momento no deseaba hablar con nadie.
-Hola Rei.- Saludo a su cuñada.- ¿Cómo estás?
-Bien, aquí esperando a Sapphire
-Me da gusto verlos felices.- Respondió Diamante.- Pero tengo que hacer unas cosas, nos vemos después y diviértanse.
-0-0-0-
Algunas horas después…
Serena se encontraba sentada en una de las mesas del Carmine's en compañía de los jóvenes de la sociedad de japoneses en Nueva York, quienes se habían portado amables con ella y le habían mostrado su apoyo en lo que le estaba sucediendo, brindándole palabras de apoyo, pero con quien había congeniado muy bien era con Rei, la novia de Sapphire, una hermosa joven japonesa que junto con sus padres había llegado a vivir a Estados Unidos a la edad de 5 años, muy contrastante con el caso de… Andrew (aun le costaba no llamarlo para sí misma Motoki) con quien aún no podía sostener una conversación sin sentir ganas de echársele a los brazos o llorar por la natural amabilidad e indiferencia con que la trataba, sintiendo que una daga se encajaba en su corazón al notar como el miraba a Lita.
La música comenzó a sonar una pieza suave y melodiosa, algunas parejas de entre los invitados se levantaron para bailar y sintió su corazón estrujarse al escuchar la voz de Andrew:
-¿Quieres ir a bailar Lita?
Serena sintió como Lita se incomodaba por la pregunta y titubeaba, estaba segura de que era por no dejarla que dudaba en aceptarlo cuando se notaba que ella la pasaba bien a su lado.
-Si es por mí no te detengas.- Dijo Serena.- Anda Lita, ve a bailar… vamos Lita, en verdad acepta a Andrew o me enojare.
-Hazle caso a Serena.- Apoyó Rei.- Además aquí Sapphire y yo estaremos con ella.
Serena se quedó conversando con Rei quien desde un principio se había mostrado amable y comprensiva con ella, brindándole su amistad, haciendo todo lo posible por que la pasara bien; mas no era que Rei estuviera haciendo mala labor de compañía, pues era la misma Serena quien se sentía triste y fuera de lugar, trataba de no voltear a la pista de baile a ver a quien para ella era su Motoki bailando con otra, prestándole sus atenciones, viendo como él la tomaba de la cintura y la acercaba hacia sí y ella complacida sonreía.
De pronto sintió que esa imagen dolía, sintió que en cualquier momento se echaría a llorar y se puso de pie.
-Rei, ire al tocador ahora vengo.
-¿Quieres que te acompañe?
-No.- Respondió Serena tratando de notarse tranquila, de no dar problemas y preocupaciones.- Iré sola, ahora vengo.
Tan solo entrar al baño Serena se hecho agua en el rostro y al ver que estaba solo se sentó en el rojo sofá acolchonado que estaba dentro y se echó a llorar como hace mucho no lo hacía, recordando las largas llamadas telefónicas de… le costaba trabajo aceptar que Motoki no existía, que había sido solo una farsa:
Flash Back:
Princess Moon: ¿En verdad? A veces me cuesta creer que el amor exista.
Motoki: A mi también me costaba princesa, me era difícil pero desde que te conocí todo cambio… siento que te he amado desde siempre, desde otra vida…
Fin del Flash Back.
Seguía sumida en sus pensamientos, rememorando cada mail que recibía del supuesto Motoki, las llamadas telefónicas que muchas veces hizo que no se dio cuenta cuando la puerta se abrió hasta que sintió una mano posarse sobre su hombro.
-¿Estas bien?- Escuchó una voz femenina que reconoció y al voltear miró a Rei.
-Rei.- Susurró mientras con el dorso de la mano se limpiaba el rostro.- Yo no esperaba… perdón.
Rei se sentó a su lado y la rodeó en un abrazo.
-Llora si lo necesitas Serena.- Le dijo.- En mi tienes a una amiga para apoyarte se lo difícil que es todo esto para ti.
Serena comenzó a sollozar desconsoladamente, dejando que Rei creyera que en ese momento lloraba por su familia de la cual no sabía nada cuando la verdad era que en ese momento lloraba también por él, por su falso amor, por darse de golpe contra la realidad al salir de esa inocente ilusión en la que había vivido.
-Ten fe en el gran Kami en que tu familia estará con bien Serena, nunca debemos perder las esperanzas ante las adversidades.- Dijo Rei.- Nadie ha dicho que tus padres estén muertos, quizá estén por ahí sanos y salvos y mira, cierto que venirte así a Estados Unidos sin despedirte no fue lo más sensato pero todos cometemos errores y… ¿No crees que por algo el gran Kami te puso aquí?... No pierdas la esperanza Serena.
-¿Conservar la esperanza?- Preguntó Serena con un poco de molestia en su voz.- ¿Me pides que la conserve cuando no se de mi familia?... ¿Cuándo no se de mis amigos?... ¿Cuándo Motoki tan solo era…
Serena se quedó callada, arrepentida de haberle hablado así a Rei, arrepentida de haber estado a punto de mencionar a Motoki, le avergonzaba decir que había sido burlada y que había estado enamorada de un fantasma.
-¿Sucede algo con tu novio?- Preguntó Rei.- ¿Hay algo que quieras decirme?... ¿Qué es lo que en realidad sucede con tu novio Serena?... Y disculpa que me meta pero… ¿No crees que ahora que estas aquí es extraño que no sepas de él ni por correo electrónico?
-Me gustaría no hablar de Motoki.- Dijo Serena.- Suficiente tengo con mi familia.
-Mira Serena, sé que te duele no saber nada de tu familia y que quizá pienses que no te comprendemos.- Dijo Rei.- Afortunadamente mis familiares en Japón están bien y si piensas que no sé lo que es perder a un ser querido déjame decirte que se lo que es vivir con la angustia día a día de preguntarte si tu ser querido está bien y cuan doloroso es saber que murió. Hace ocho meses yo perdí a mi hermano mayor.
Serena levantó su vista y por un momento al ver cristalizados los ojos de Rei se olvidó de su propio dolor.
-¿Cómo?
-Mi hermano era parte del USA Army se fue a la guerra en Irak hace un año y medio y hace 8 meses murió en batalla.- Dijo Rei derramando algunas lágrimas.- Tenía 23 años, era joven, apuesto… tenía una vida por delante, era un hijo maravilloso, el mejor de los hermanos y adoraba a su novia.
Serena arqueó una de sus cejas, tan solo de pensar que tan grande debió ser para su amada.
-¿Tenia novia?
-Lita era su novia.
-¿Lita?- Desconcertada Serena, no podía creer que la siempre amable y alegre Lita Black siempre estuviera tan sonriente, tan radiante y positiva… ¿Cómo podría ser así cuando apenas hace 8 meses había perdido a su ser amado?.- ¿Te refieres a Lita Black?
-¿Conoces a otra Lita aquí en Nueva York?- Preguntó Rei.- Creo que no. Y si estamos hablando de la misma Lita. Ella y mi hermano tenían ya un año y medio de noviazgo cuando él se fue, los dos se adoraban y para ella no fue nada fácil perderlo, lloró como loca, estuvo algún tiempo en crisis pero si algo admiro de mi cuñada es que es una mujer fuerte que ha salido adelante y no se deja caer tan fácilmente además Darien no hubiera querido verla así.
-¿Darien?
-Si.- Respondió Rei.- Así se llamaba mi hermano, Darien.
-Cuanto lo siento.- Respondió Serena.
¿Vamos afuera?- Preguntó Rei.- La noche esta preciosa como para estar aquí adentro encerrada.
-0-0-0-
Diamante se encontraba sentado en la barra de un restaurante bar mientras bebía algunas copas, melancólico al recordar que ese fuera el lugar donde tantas veces fuera a cenar con su amada "Venus" como el solía llamarla, en el lugar donde solía llevarla y llenarla de besos y palabras de amor.
La música comenzó a sonar, una dulce melodía que hablaba sobre el amor a una mujer de belleza grácil, rostro de ángel y pureza del corazón y apretó una servilleta entre sus manos, recordando como muchas veces asocio esa canción a su amada venus.
¿Acaso siempre había idealizado a Minako?... ¿Había querido ver lo que no era ella?... Sonrió con melancolía, en verdad siempre había querido ver en Minako Aino a su mujer ideal y había sufrido al romperse esa ilusión ficticia en la cual vivía dándose cuenta que Minako Aino no era más que una chica interesada, superficial, caprichosa, egoísta; algo que tolero al principio, algo que estallo cuando descubrió su infidelidad con su mejor amigo.
Molesto al escuchar aquella canción y con un poco de copas de más dejó la cuenta con algo de propina extra y salió del lugar, mirando hacia la mesa que se encontraba en la esquina más alejada donde un hombre de cabellos azulados besaba y abrazaba a una rubia que estaba demasiado cariñosa con él.
Sintió su garganta secarse cuando descubrió en esa mujer a su amada "Venus" cariñosa con Tamahome el que siempre se dijo ser su mejor amigo. No pudo evitar sentir como la rabia, los celos, el dolor y la furia lo embargaban haciendo que la sangre le hirviera y alentado un poco por el alcohol se acercó a la mesa tomando tan fuertemente a la rubia del brazó que la levantó de la silla y la separo del que ahora fuera su novio o pareja.
Un gritó de la rubia se escuchó y al clavar sus ojos en Diamante lo miró molesta:
-¿Qué demonios te pasa?- Preguntó Minako.- ¡Suéltame imbécil!
-¡Suéltame imbécil!.- Se burló el.- Eso no decías cuando estabas en mi cama maldita zorra… tú te vienes conmigo.
El joven de cabello azulado se levantó molestó de la mesa y se interpuso entre su novia y Diamante.
-Suéltala Diamante, Minako no es tuya.
-¿A no?- Reclamó el.- ¿Y entonces de quién es?... ¿Tuya?... Cree entonces en su falso amor y en sus palabras de niña ingenua porque esta maldita zorra es juguete de todos, se va con el que le dé mas…
-¡No te atrevas a…
-¿Que no me atreva a qué?- Burlón Diamante.- ¿Me vas a golpear por defender a esta mujerzuela?... ¡Vamos Tamahome, hazlo!
Los golpes no se hicieron esperar y fue Tamahome quien le propinó un primer puñetazo en la mejilla a Diamante, haciendo que por poco perdiera el equilibrio, pero ese golpe fue como si alentara al platinado y lo tomó de la solapa lanzándolo contra la mesa haciendo que al caer los platos y copas crujieran en el piso.
Ambos hombres de se debatían a golpes, propinando puñetazos aquí y allá en el piso, mientras la hermosa rubia quien fuera la manzana de la discordia gritaba escandalizada haciendo que dentro la gente se alarmara y enseguida una patrulla llegara al lugar separándolos el uno del otro…
-0-0-0-
Dos horas después…
Diamante entró a su casa ayudado por su hermano mayor quien había acudido a la delegación por el luego de que le hablara al haber sido detenido por golpearse con Tamahome dentro del restaurante-bar.
-¿Acaso eres un imbécil?- Le preguntó Sapphire.- La fianza que pague para sacarte me la vas a pagar cuando te llegue tu sueldo idiota, ahora mismo te vas al cuarto que sería bueno que Okka-san y Otou-san no se enteraran, bastante grandecito eres ya para que des este tipo de espectáculos.- Dijo Sapphire con tono autoritario propio del hermano mayor.
-¡Esa mujer es mía, solo estaba defendiendo lo mío!.- Gritó Diamante aun influenciado por el alcohol.
-Nunca fue tuya y deja ya de vivir obsesionado por esa mujer.
-Eres un imbécil Sapphire, si Rei te hiciera eso…
-Rei es Rei y no es así y te llevare a tu recamara y ahí te quedaras sin dar escándalos porque aún tengo que llevar a Rei a su casa.
Sapphire llevó a Diamante hasta su cuarto, pero una vez que saliera de la casa para llevar a su novia a la suya, Diamante salió de la habitación buscando en el refrigerador si había algo que beber, después de todo al ser su familia dueña de un restaurante a veces guardaban algunos ingredientes en el refrigerador o incluso bebidas alcohólicas…
-0-0-0-
Serena abrió la puerta trasera del automóvil de Andrew una vez que llegaran a la casa de los Kino y bajo. En un principio había creído que tan solo terminar la fiesta con ello culminaría su malestar al tener presente a cada segundo que su Motoki era una fantasía, pero no había sido así, una vez que cerraran el restaurante Andrew (aunque le costara llamarlo así) se había ofrecido a que Lita llevara la moto a su casa para ser el quien la llevara en auto hasta su domicilio argumentando que dos señoritas no deberían andar solas a tan altas horas de la madrugada.
-No te preocupes Lita.- Lo escuchó Serena hablar con su voz que embriagaba sus oídos aunque sus atenciones y palabras no fueran dirigidos a ella.- Mañana después de trabajar te traeré tu moto, sirve que tengo un pretexto para venir a visitarte.
-Muy amable y lindo de tu parte Andrew.- Le respondió ella.- Serena… ¿Te sientes mejor?
-Claro.- Respondió Serena.- Pero si me disculpan ire dentro a descansar.- Dijo con el pretexto de alejarse y no atormentarse al ver que a pesar de que Andrew fuera amable con ella toda su atención de manera inconsciente estaba puesta en Lita.
-Buenas noches entonces Serena.- Dijo Andrew.- Espero descanses y un gusto en conocerte.
-Lo mismo digo.
Una vez que Serena se alejara de ellos entrando en casa, Andrew se recargó en el cofre del automóvil a un lado de Lita.
-Gracias Lita.- Dijo el sonriendo, tomándole la mano para besarla suavemente en el dorso.
-¿Gracias porque?
-Por ser tan linda.- Dijo el.- Me gustó mucho tu regalo y tener tu compañía en mi cumpleaños, por ser tan buena amiga con Serena, por ser tan noble, tierna y… no acabaría, sabes que te admiro como mujer y como amiga.
Lita se ruborizó ante el comentario de su amigo y sonrió.
-No me gusta que me hagas sonrojarme.- Dijo ella.
-Pero te vez linda…
Ambos se quedaron mirándose un momento y de pronto Andrew clavó sus ojos en un collar de plata el cual tenía un hermoso dije en forma de corazón el cual tenía dentro pétalos de rosas disecadas.
-No te había visto ese collar.- Comentó el.
Lita tomó el dije del collar jugueteando con él entre sus manos y sonrió.
-Solo la cadena es de plata.- Dijo Lita.- El dije fue formado con un poco de las cenizas de Darien que mi suegra amablemente me dio y mande a hacer este collar, los pétalos disecados son de la primera rosa que el un día me regalo… de esta manera al tener el collar siento como si lo tuviera siempre a mi lado.
La sonrisa en el rostro de Andrew se desdibujo y se separó de Lita.
-¿Sabes?... Ya es muy noche.- Dijo el.- Me voy a ir a dormir.
-¿Tan pronto?.- Preguntó ella.- Pensé que te quedarías.
-Tengo sueño mejor nos vemos luego.
-0-0-0-
Serena entró en la casa de la familia Black con pasos lentos, aun dolía todo lo vivido, pero no soportaba estar cerca de Andrew y que la cruda realidad la golpeara cruelmente.
Notó que la casa estaba en silencio y caminó sigilosamente a la habitación de Lita donde junto con ella dormía pero al atravesar el pasillo miró sentado en el piso a Diamante llorando en silencio y con una botella de vino. Jamás antes lo había visto así, no podía creer que el siempre duro y sarcástico Diamante llorara tan desconsoladamente, con verdadero dolor en el alma y sintió como si verlo así le conmoviera y se acercó a su lado, quitándole la botella de alcohol.
-Las tristezas no se quitan con alcohol Diamante.- Dijo ella.- Es mejor enfrentar los problemas
Sintió la mirada de Diamante sobre ella, mirándola con ira, sarcasmo, rabia y se sobresaltó al escuchar una carcajada burlona de el.
-¿Qué haces tú aquí maldita zorra?.- Le preguntó el mirándola de arriba abajo y quitándole la botella que lanzó al piso logrando asustarla.- ¡No eres tu quien me va a decir qué demonios hacer con mi vida!... ¡Lárgate maldita zorra hipócrita, no te soporto y no eres bienvenida a esta casa, lárgate a Japón o al infierno!
Si bien Diamante muchas veces había sido burlón con ella y sarcástico nunca se había portado grosero con ella ni llamándola con palabras altisonantes. Un poco atemorizada dio unos pasos hacia atrás y tembló al sentir que él se acercaba a ella.
-¡Estoy harto de tu cara de hipócrita, porque sé que bajo esa maldita cara de tonta se esconde la maldita zorra ponzoñosa que eres, lárgate de esta casa antes de que yo misma te saque a patadas aquí no eres bienvenida!
Los ojos de Serena se cristalizaron y las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, sabía que ella no le agradaba a Diamante, pero tampoco esperaba un trato así por parte de él…
-¿Ya vas a llorar estúpida?- Se burló el.- ¿Eso es lo único que sabes hacer?... ¡Deja tu maldito circo y sal de casa!...
N/A: Mis queridas serenitas (Patty y Ana) aquí está ya el nuevo capítulo de "Inocente Ilusión", espero que les guste, saben que las quiero y esperen el siguiente capítulo que hare sufrir al Diamante por tratar mal a Serena, gracias por sus reviews.
Jovidess, gracias por ayudarme a pensar en esta historia cuando tengo bloqueo mental, no sé si la leas completa, pero si es así espero que te guste la breve participación de Lita.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
