Disclamer: personajes de JK. Rowling.
Buenas noches, espero que estén bien, bueno aquí les dejo este capítulo, se que van a disfrutarlo mucho, me encantó escribirlo. Banda sonora: bueno aquí he de repetir canciones, We´re gonna die de Iggy Pop y Slash (mi himno warg) y Airplanes de Haley Willians con Boo (que es la canción de Rose y Scor oficial en este fic).
Esperen el próximo dentro de dos semanas. Besos y no dejen de comentar.
Capitulo 29 Deseo
-¿Qué se supone que estás haciendo? - Walter no esperó respuesta para sentarse al lado de Scorpius.
Pronto amanecería y debían ponerse en camino, la reunión del consejo warg seria en unos pocos días. Walter quería llegar de primero para afianzarse en el terreno.
-Pensando. Aunque no lo creas Walter, lo hago de vez en cuando- contestó Scorpius quien estaba sacándole filo a un cuchillo con una piedra a la luz de una fogata. Era tarde en la madrugada, y después de discutir con Rose fue a darle explicaciones a los otros wargs.
Resultó mejor de lo que pensaba. En su fuero interior Scorpius pensaba que tendría que luchar con uno y cada uno de ellos para evitar que fueran a herirla o matarla. La gente la aceptó a regañadientes. Le preguntaron la relación con la bruja y Scorpius contestó lo que consideraba era la verdad: ella había sido su pareja, en el pasado. En esos momentos, no tenia clara cual era la dirección en su relación, si es que es lo que ahora tenían podía llamarse como tal.
Ella y él discutieron de novios, muchísimas veces, por los asuntos mas intranscendentales y también por los importantes. Al final, usualmente encontraban un punto en común, los dos siempre tendían a ceder terreno a favor del otro, era natural. Ella siempre quiso complacerlo a él y viceversa. En líneas generales, sus respectivas personalidades se adaptaron, tenían un curioso contraste, ambos eran testarudos, pero ella era muy sensata y Scorpius debajo de la fachada de irreverente que demostraba a los demás, era bastante lógico y convencional, ninguno de los dos era naturalmente propensos a hacer locuras, a ambos les gustaba la estabilidad, Rose era hogareña y Scorpius siempre se la imaginó como su ancla en el mundo, ella le ofrecía seguridad. Si hubiesen llegado a casarse, lo más probable era que a esas alturas fuesen un matrimonio bastante sólido, una pareja joven criando un bebé y formando una familia. Los dos compartieron los mismos valores éticos y morales y sobre todo las mismas esperanzas.
Pero todo cambió, el mundo tal cual lo conocieron, su vida, había desaparecido. Él era un warg, ella…!Diablos! estaba claro que Rose era una bruja, pero era una hechicera con mucho mas poder de lo que siempre había dejado entrever.
El asunto era que no eran las mismas personas y estuvieron separados demasiado tiempo. A Scorpius le impresionó discutir con ella, por la simple razón que nunca pensó encontrarse con una Rose obstinada y dispuesta a sacarle cada gota de información de su cerebro sin ningún tipo de contemplación, fue incisiva, mordaz y bastante necia. Y tampoco esperó nunca que ella guardase secretos….porque los tenia. Su nuevo poder mágico, su asociación con su padre. Eso lo mantenía totalmente desconcertado. . A Scorpius le molestaba pensar que ella le estaba ocultando cosas acerca de su magia o que quizás siempre lo había hecho. Y de paso, ella se atrevía a reclamarle su falta de confianza.
Aun así, ese magnetismo que siempre fluctuó entre ellos estaba allí, como si nunca hubiese sucedido nada. En el fondo eran los mismos, solo que ahora tenían otros problemas y una actitud diferente hacia la vida. En realidad, fue una especie de milagro que los dos se mantuviesen cuerdos después de todo los que les sucedió. Eran dos personas convencionales que estaban metidos en una situación nada convencional.
-¿Rose? ¿Cómo está?- preguntó Walter mientras sacaba otro cuchillo de una funda en su cintura y se disponía a sacarle filo imitando a Scorpius.
-Cabreada conmigo por todos los buenos motivos que tú y yo sabemos- dijo Scorpius con desgana.
-Supongo que ella ya lo sabe- dijo Walter.
-Todos y cada uno de los detalles- dijo Scorpius sin establecer contacto visual con Walter- Lo que no recordó con Nott, se lo dijo mi padre.
-¿Y que es lo que piensa?- dijo Walter- está horrorizada, asustada o….
-Está molesta porque no se lo dije- contestó Scorpius cortándolo en seco. Al principio, antes de que ella despertase se hizo las mismas preguntas que Walter, fue agradable pero a la vez turbador, observar la actitud tranquila de Rose ante el hecho de que él ya no pertenecía a la especie humana, pero en honor en la verdad, ella no había dicho lo que pensaba realmente ante su situación- pero en líneas generales creo que lo aceptó bastante bien.
-¿Entonces que haces aquí y no estás…..?- Walter dudó- digo…. no estás en estos momentos con ella reconciliándose o lo que sea que ustedes hagan para apaciguar los ánimos.
-Discutimos….enérgicamente….ella fue bien clara y yo ….se me fue la olla por un momento y dije unas cuantas cosas que nunca debí haber dicho en mi vida- Scorpius dio un largo suspiro- Me asombra que me preguntes por Rose, tú nunca fuiste partidario de mi relación con ella. De hecho me dijiste unas cuantas veces que la olvidara.
-Me opuse por que los aprecio a los dos, yo sabia que su camino estaría lleno de dificultades- dijo Walter- solo que nunca me imaginé todo lo que pasaría.
-Se supone que eres un vidente, que tienes el don de la profecía- dijo Scorpius- ¿Cómo es posible que nunca lo vieras? Su ataque, el hecho de que sobrevivió.
-No soy ningún vidente, no según la definición de los magos, ese dudoso honor lo tiene Marina Merrey- dijo Walter- solo soy un sujeto muy perceptivo…..es como los centauros, ellos ven en las estrellas las corrientes de los acontecimientos en el mundo. Yo leo el porvenir en todo, en la dirección del viento, en el color del atardecer, en la mirada de las personas. Pero la mayoría de las veces, solo soy capaz de percibir la tendencia general del futuro, no sucesos particulares, es excepcional que pueda enfocarme en una sola persona. Si quieres que te lean la suerte, Marina es mejor que yo en eso.
-¿Y que has visto últimamente?- preguntó Scorpius sumamente interesado-¿ganaremos?
-Intuyo peligro, uno que no solo se cierne sobre el mundo de los magos, sino sobre todas las criaturas mágicas- dijo Walter solemne- no es solamente un problema de cambio sistema político de una democracia a un régimen genocida totalitario, eso ya de por si es detestable, es una especie de Oscuridad, que se acerca, que está tejiendo su red para atraparnos a todos, como si deseara recuperar la influencia que perdió hace milenios. Una voluntad maligna coloca las piezas en el tablero de ajedrez y ya ha empezado la partida. ¿Qué es? No lo se, solo la siento. No se si ganaremos o no, pero tendrás el liderato de los wargs, depende de ti que harás al respecto. Veo que nuestra raza sobrevivirá después de esto, pero si bien no puedo calcular el costo, se que será alto. Es una guerra a muerte y nadie puede evitar involucrarse, quieran o no. Muchos morirán, personas que conocemos y queremos. Sus rostros están velados para mí.
-Una vez me contaste que habías visto tu propia muerte- dijo Scorpius.
-Si- dijo Walter- pocas veces a un "vidente" como me has llamado, aunque no me guste el término, se le ofrece esa oportunidad.
-Nunca me has contado como fue- dijo Scorpius.
-Me encontré de frente con la persona que va a causarla- dijo Walter- la persona que tendrá la culpa. Lo vi inmediatamente, mi sorpresa fue que ella también lo vio.
-¿Quién fue?- preguntó Scorpius. Walter esa noche en particular, estaba dispuesto a hablar de su vida personal, algo que sin duda era una ocasión excepcional. Scorpius estaba preocupado por Rose, pero no dejó pasar el momento de descubrir algunas cosas sobre su mejor amigo.
-Marina Merrey- dijo Walter secamente, luego de considerar por un segundo si decirlo o no- fue entonces cuando supe que ella también tenía el don de la videncia. Es raro que dos profetas se encuentren en vida y menos que tengan una visión al mismo tiempo sobre el mismo asunto, aunque nosotros seamos muy distintos en el manejo de nuestro don.
-¿Por qué no la mataste en cuanto lo viste? Si va a matarte, es lo justo- dijo Scorpius apurado-Marina es un rara, siempre estuvo bajo la influencia de Nott y eso pone alerta a cualquiera. Es difícil confiar en alguien así. Se que nos avisó lo de Rose, pero ella tiene muchas cosas que explicar sobre el secuestro de Rose, intuyó que estaba allí con ellos cuando sucedió y no hizo nada por evitarlo, solo se limitó a avisarme.
-Si Marina no te hubiese encontrado a tiempo, Rose estaria muerta- dijo Walter- no lo olvides jamás. Le debes su vida.
- No lo olvidaré. En realidad, Marina no es mala persona, pero es obvio que ella esta un poco trastornada. Claro, es divertido que una chica se te ofrezca, significa nada de trabajo por un poco de sexo- Scorpius lucia bastante contrito al hablar, él siempre había pensado que su comportamiento con Marina fue el de un aprovechado- Yo era un adolescente estúpido cargado de hormonas. Al principio me divirtió, luego empecé a analizar el asunto y comencé a preocuparme seriamente por su salud mental. Fue así como me interese en ella como persona y Marina creo que me lo agradeció eternamente, que no la viese como un objeto sexual. Fue una amistad extraña, pero amistad al fin al cabo. Por eso me daba rabia que estuviese liada con unos tipos como Nott y Montague, que los siguiera como un perro faldero o mejor dicho, que siguiese a Marcus Nott como una perra en celo. Me da temor pensar en lo que se ha convertido ahora, se casó con Theodore Nott y eso no augura nada bueno.
-No, para nada es bueno. Pero de hecho no me sorprendió cuando lo supe- dijo Walter mas reservado que nunca- ella siempre declaró a los cuatro vientos que estaba enamorada de Marcus Nott.
-Marcus Nott nunca existió- dijo Scorpius- ella estaba enamorada de una persona que no era real. En conclusión no estaba enamorada de nadie- Walter lo miró atentamente con interés como si estuviese reconsiderando toda la situación. Quizás Scorpius no fuese un orador elegante ni nada de eso, pero tenia una capacidad de deducción muy buena.
-Marcus y Theodore Nott son la misma persona- dijo Walter.
- Si, pero por lo que se no se comportaban igual. Theodore Nott fingió ser otra persona. Ella estaba enamorada de una ilusión. Y todos sabemos aquí que ya sea con Marcus o con el otro Nott, la cosa no era reciproca, ella estaba patéticamente enamorada sola. Es obvio que Theodore Nott sabe que ella es una vidente, Marcus lo sabia, me consta, ese matrimonio obviamente es para controlarla, para tenerla trabajando a su favor. Ahora que lo pienso, recuerdo que cuando te la presenté hace años, Marina y tú….tuvieron un comportamiento bastante extraño por unos segundos, luego ella se fue de la fiesta toda espantada.
-Fue la visión- dijo Walter.
-Y luego, un año después, nos encontramos con ella en su fiesta de dieciséis años. Y yo vi. como se acercó a ti con su famosa mirada seductora y los observé subir a su habitación, luego tú bajaste dos horas después , yo supuse que…..en fin…no creas que me puse celoso o algo así, en ese tiempo compartíamos las mujeres. Y Marina tampoco era que fuese tan difícil de llevarse a la cama. Si ella te gustaba y tú le gustabas…si querían echar un polvo para pasar el rato, por mi no existía problema, pues yo andaba enredándome con la prima y no me provocaba que las dos chicas hiciesen una escena, entonces fue providencial que ella se fijase en ti y….. – Scorpius empezó a parlotear y Walter lo miraba con una expresión entre crispado y divertido.
-Puedo contarte un secreto- dijo Walter.
-Sácalo- dijo Scorpius, aliviado de seguir que tener explicándose con su amigo. En ese tiempo era un niño tonto con ganas de marcha. Ahora por descontado, seria incapaz de compartir su mujer con nadie, ni siquiera con su mejor amigo. En primer lugar, su parte warg era increíblemente territorial, en segundo lugar, estaba profundamente enamorado.
-Tú y yo jamás compartimos ninguna mujer- dijo Walter, Scorpius frunció el ceño.
-¿Qué dices?- preguntó Scorpius.
-Tú y yo jamás hemos compartido una mujer, por el simple hecho de que yo jamás he tenido sexo con un ser humano, es contra las reglas, soy miembro del consejo warg, jamás pasaría esa raya. No se porque crees que lo he hecho- explicó Walter intentando conservar la seriedad, se estaba divirtiendo de lo lindo viendo la expresión perpleja de Scorpius.
-Porque hablabas con tanta propiedad acerca del sexo, fuiste mi maestro por así decirlo- respondió Scorpius un poco estupefacto por la noticia. Era un hecho, mientas creía que le tiempo pasaba y conocía mejor a Walter Rosemberg, entonces él sacaba un as debajo de la manga y de nuevo llegaban al punto inicial de intriga. Scorpius conocía bastante gente misteriosa, de hecho contaba a su padre y a su abuelo entre los personajes crípticos de su vida, pero Walter, sin duda se merecía un lugar de honor- ¿Me estás diciendo que eres virgen? O todo lo que sabes es por leer tanto.
-Antes de la transformación, no tuve oportunidad, nací y crecí en otra época, mucho más puritana que esta y no se me antojaba pagarme una puta, que era lo que un joven caballero tenia a disposición para desahogarse, de todas maneras mis padres jamás lo hubiesen permitido, eran dos personas demasiado religiosas. Luego me convertí en warg y por un tiempo estuve demasiado ocupado intentando adaptarme a mi nueva situación, tratando de ordenar mi vida y la de mis padres, diciéndoles adiós definitivamente. Luego las aguas llegaron a su cause, para aclarártelo de una buena vez, lo que se del sexo no es solo por los libros, aunque concedo que el Kama Sutra es un texto bastante instructivo, no soy virgen, lo he hecho con wargs y con mujeres-lobo. Quizás con alguna vampiro y probablemente debo incluir dos o tres veelas. Pero jamás con un humano.
-Entonces ¿que hacías con las chicas?- preguntó Scorpius confuso.
-Bueno, hay muchas formas de divertirse con una mujer que no implican sexo duro contra la pared, aunque tú jamás estarías de acuerdo- dijo Walter esbozando una sonrisa picara. Scorpius tuvo la decencia de incomodarse con el comentario, pero terminó soltando una carcajada culpable- Esa dos horas que me viste desaparecer con Marina, fueron dos horas bien aprovechadas en una reveladora, incomoda pero interesante charla.
¿-Es tu amiga?… viste como ella te mataba y aun así ¿Te convertiste en su amigo?- Scorpius estaba incrédulo.
-No es mi amiga, de seguro que no lo es- a Walter se le oscureció la mirada- y en cuanto a lo otro….es mi problema y yo lo resolveré en su momento…si es que puedo.
-Ella no va a matarte ¿no es así?- dijo Scorpius- es otra cosa, algo te une con ella y no quieres decírmelo.
-Cada quien guarda su propia cuota de secretos- dijo Walter tajante, dando por concluida la conversación sobre su vida personal o por lo menos intentándolo- tú tienes los tuyos, déjame a mi vivir con los míos.
-¿Qué fue lo que ella vio? En la visión…digo si es que puedes decírmelo- insistió Scorpius.
-Nunca he hablado de esto con nadie, pero tú mi amigo, como buen lobo, jamás soltaras la presa hasta conseguir lo que quieres. Eres demasiado averiguador para tu propio bien. El asunto es complejo, un poco extraño, Marina también vio su muerte….en mis manos- dijo Walter.
-Tú vas a morir por culpa de ella y ella morirá por culpa tuya- dijo Scorpius- es imposible ¿no será una especie de acertijo?
-No….no lo es- dijo Walter.
-¿Y eso sucederá pronto?- dijo Scorpius- Sabes Walter, eres mi mejor amigo….lo cual quiere decir…que no quiero que te mueras y menos ahora, te necesito, se que soy un cabeza dura autosuficiente, pero dios y toda su corte celestial saben que yo estuviese muerto, loco o quizás algo peor sino fuese por ti.
Walter le sonrió. Scorpius era un warg, eso era indiscutible, de hecho, cambió mucho su personalidad durante todo ese tiempo, pero desde que había encontrado a Rose, algo de su antiguo yo, estaba empezando a emerger de pronto. Era como su anterior personalidad hubiese estado solapada y escondida, temerosa de mostrarse, dolida porque su otra mitad había desaparecido, sobrepasada por la conducta instintiva warg. Desde que sabia que ella vivía y estaba a salvo, a su lado, Scorpius lucia menos amargado y mas proclive a parlotear como un loro. Justo como siempre había sido antes de los terribles acontecimientos que había vivido, quizás un poco más hosco y con menos paciencia, pero su amigo había regresado. Él se dio cuenta de inmediato del cambio…esperaba que Scorpius también se percatase de lo que sucedía en su interior.
-No….no moriré…ella tampoco, o por lo menos eso espero, aunque los astros y el destino digan lo contrario- dijo Walter- a veces…no todo está escrito. Como te dije…para cada cosa existe una solución.
De pronto empezó a reír de buena gana. Scorpius lo miró consternado
-Me parece un poco escabroso que te tomes tu muerte a la ligera- dijo Scorpius.
-¿Alguna vez has leído la historia de Tristan e Isolda?- preguntó Walter, Scorpius negó con la cabeza-es un antiguo cuento celta, muy viejo, pero que podría adaptarse perfectamente a mi situación. Es una historia de amor imposible. Solo que aquí, Gorlois no ha sido traicionado carnalmente por su esposa, es más, en caso de que sucediese, creo que no le importaría, Isolda no ama a Tristan, y Tristan… bueno Tristan es incapaz físicamente y emocionalmente de demostrarle su admiración a Isolda.
-Al final…como queda todo- dijo Scorpius.
-Como siempre terminan esas historias, los amantes mueren- dijo Walter- pero como te dije, estoy recreando una versión diferente y bien bizarra del asunto.
-¿La amas?- preguntó Scorpius.
-Los wargs no entendemos el concepto del amor- dijo Walter- la gran mayoría somos incapaces de sentirlo. Podemos experimentar ternura, cariño, lealtad, odio, lujuria…pero amor no.
-Eso es lo que tú crees- masculló Scorpius, afilando furiosamente la navaja.
-Algo que tengas que comentar al respecto- dijo Walter.
-Nada en concreto, solo que a veces tú eres mas idiota que yo- respondió Scorpius incisivo-¿Por qué Marina? ¿Por que si ella esta completamente loca? Si querías fijarte en un humano, había bastantes de donde escoger- Scorpius usando su implacable lógica había llegado al quid del asunto.
-Nadie tiene elección en estas cosas. Porque veo en ella lo que mas nadie ve y por eso la admiro profundamente, su interior está lleno de defectos, pero tiene la virtud mas poderosa que existe, es capaz de amar sin condiciones y es leal- dijo Walter- y antes que me lo diga, no estoy rompiendo ninguna regla warg. Ella no es para mí, pero me he propuesto, que a pesar de sus equivocaciones, Marina sea una persona feliz con ella misma.
-Nunca lo hubiese imaginado. Tú no eres del tipo pasional- dijo Scorpius- ya entiendo el porque de tus advertencias sobre Rose. Tú ya habías pasado por lo mismo.
-Superé esa prueba, por eso pensaba que tú podrías hacer lo mismo. No….no soy del tipo pasional - dijo Walter- no es de extrañar, los cuervos no somos wargs especialmente lujuriosos, eso se los dejamos a los lobos.
-Y el humano en ti…¿es capaz de sentir algo asi?- preguntó Scorpius, tomando nota.
-Eso….querido amigo…es una pregunta que no voy a contestar- dijo Walter- demasiada información personal.
-Si…demasiada información…de seguro que lo es- respondió Scorpius a regañadientes.
-Cuando vi a Rose delante de mi, por un momento pensé que era un fantasma. Es increíble que haya sobrevivido.
-Es un milagro- contestó Scorpius- no se como lo hizo, pero te juro que agradeceré todos los días de mi vida el hecho que ella esté viva.
-Rose es mas fuerte de lo que piensas- dijo Walter- y no solo es el hecho de que tiene algunas habilidades físicas fuera de mi comprensión. Es su carácter, maleable y al mismo tiempo duro, se adapta a cualquier situación. Tiene fortaleza inferior.
-Ella….ahora es diferente- dijo Scorpius- eso me ha sacado un poco de los papeles. Es la misma persona que recuerdo, pero al mismo tiempo no lo es. Y no se trata de su carácter, es algo dentro de ella, que emana de su interior. Ese poder mágico que destella. Fluctúa a su alrededor como un manto protector. La toque y lo sentí inmediatamente.
-Yo también lo sentí…asusta un poco- dijo Walter.
-A mi no me asusta para nada, de alguna forma lo siento familiar- afirmó Scorpius- es como si yo hubiese estado expuesto antes a eso.
-Rose me dijo que deseaba hablar con nosotros un asunto importante referido a la guerra que se desarrolla en el Reino Unido- dijo Walter- también me dijo que la niña murió. Lo siento mucho.
Scorpius no contestó absolutamente nada. Hablar abiertamente de Ángela era algo que no podía hacer todavía. Ni siquiera con Rose, quien era la única que podía entenderlo.
-¿Qué sientes por ella?- preguntó Walter.
-No es tu problema- dijo Scorpius.
-Ciertamente no lo es, en realidad lo que quiero preguntar- dijo Walter- es si sientes por ella como hombre o como lobo.
Scorpius de pronto le prestó demasiada atención a su cuchillo. Luego de un rato respondió.
-Creo que siento atracción por ella de cualquiera de las dos maneras…como hombre y como animal- dijo Scorpius- en igual medida y lo controlo a duras penas.
-¿Y que piensas hacer al respecto?- preguntó Walter.
Esa era una pregunta bien difícil de responder. Porque el mismo Scorpius se estaba debatiendo entre el poder y el deber.
-Nada - dijo Scorpius, Walter levantó las cejas sorprendido, imaginó un montón de respuestas menos esa- ella no debería estar aquí bajo ningún concepto. Mañana ella y yo hablaremos. Debe regresar donde sus padres. Es peligroso para Rose estar aquí. Nott la busca y yo pronto iré por él. No la quiero en medio de la línea de fuego.
-Algunos wargs se sienten inquietos por su presencia. Algunos nunca habían visto un mago en su vida, menos en acción- dijo Walter-pero la mayoría está de acuerdo en aceptarla por los momentos, porque es una buena peleadora y luchó de nuestro lado.
-Nunca pensé que ella….jamás me hubiese imaginado que seria capaz de enfrentarse a unos wargs, vi como corrió, ¡Merlín!, es rápida, ágil, me fracturó la mandíbula cuando me golpeó, esa fuerza no es normal en un humano, ni siquiera en un mago- dijo Scorpius- Tú la examinaste ¿Encontraste algo diferente?
-Ella tiene insertados unos electrodos en sus músculos, justo debajo de su piel. Eso le aporta energía y fuerza- dijo Walter- por lo que me contó, sin ellos no podría mover el lado derecho de su cuerpo. Rose fue muy malherida cuando la atacaron.
Scorpius bajó la cara, sus manos temblaron y se contrajeron en puño.
-Mataré a ese maldito aunque sea la última cosa que haga.
-¿Crees necesario continuar con esa venganza que puede costarte la vida? Ella está aquí, viva, no murió- dijo Walter- por dios santo, no sigas auto compadeciéndote ni menos lanzarte a una expedición suicida detrás de Nott.
-Haré lo que tengo que hacer- dijo Scorpius- tú mismo lo dijiste, él es parte de una amenaza se cierne sobre nosotros.
-Se que esto te podrá sonar raro viniendo de mi- dijo Walter- pero te lo diré de todas formas, creo que ella y tú deberían llegar a un arreglo. Presiento que hagan lo que hagan, su destino no es estar separados.
-Un arreglo- Scorpius estuvo tentado a reírse- ¿A qué tipo de arreglo podemos llegar Rose y yo? Somos especies distintas, no podemos unirnos sin desafiar un montón de gente. Tú que estas casi en mi misma situación, has elegido apartarte. En otro caso no me importaría, yo siempre rompo las reglas, pero ella está en medio. Me he jurado protegerla de todo y de todos. No, yo no haré nada que potencialmente pueda dañarla.
-Nott la busca para matarla ¿Cierto?- preguntó Walter.
-Esa es la razón por la cual debo matarlo, esa es la razón por la cual debo asumir el dominio de las manadas- dijo Scorpius- y el consejo warg no aceptará mi liderato si yo estoy unido a un humano. Le he dado vueltas al asunto, tú crees que no te escucho, lo hago…todo el tiempo.
- ¿Qué siente ella por ti? Después de todo lo que ha pasado ¿sabes que siente por ti?- dijo Walter.
-No lo se, lo intuyo de alguna manera, pero no hemos hablado de eso, quizás nunca lo hagamos, no tiene caso ya que no llegaremos a ninguna conclusión. Es lo que es y nada mas- dijo Scorpius.
- Scorpius, para mi está claro que ella te ama. Recorrió medio mundo buscándote para advertirte del peligro- dijo Walter.
-Eso no significa nada, Rose lo haría por cualquiera, es demasiado Gryffindor para su propio bien- dijo Scorpius a la defensiva.
-En el asunto de la negación, eres un maestro Scorpius. Eso significa todo- dijo Walter- no veo que otra razón la empujaría a buscarte como una loca en medio de la nada…..Se que digo todo el tiempo que los wargs no pueden amar ni relacionarse con gente. Pero obviamente existen excepciones. Ella no aceptará jamás separarte de ti otra vez, no emocionalmente al menos.
-Tendrá que hacerlo- dijo Scorpius- es por su bien. Además ¿Qué clase de vida llevaría conmigo? Errante por el mundo, exiliada del mundo mágico por cometer la atrocidad de unirse a un animal, a un ser de clase inferior, condenada a envejecer y morir mientras yo sigo viviendo, sin poder criar a una familia, tener hijos. Ella adora a los niños, estaba feliz con la perspectiva de ser madre, no puedo negárselos, pero no puedo dárselos tampoco. Mi vida y la de ella van por rumbos distintos. No es justo para ella, ni para mi, ni para nadie. Rose se merece a alguien …. alguien que pueda ofrecerle lo que yo no puedo.
-Matarías a quien se atreva a tocarle un pelo. El animal en ti no permitirá que otro se adueñe de lo tuyo.
-Me alejaré de ella…para siempre- dijo Scorpius.
-Si modificamos nuestro estatus mágico, quizás seria posible que ustedes…pudiesen estar juntos sin sufrir el oprobio- dijo Walter.
- ¡No estas escuchando!- exclamó Scorpius disgustado- no es un asunto de romper reglas o no. Es el hecho de que quiero verla feliz, quiero que sea madre, que tenga un esposo que la acompañe en las noches sin temor de perder el control y matarla en un arrebato de furia animal.
-Tú no serias capaz de dañarla- dijo Walter- no ahora, no en este momento que sabes que existen mas cosas humanas en tu interior de lo que revelas. Te he visto, observado todo este tiempo, lo lograste, con mucho esfuerzo pero lo hiciste.
-Pero aun soy lo que soy- dijo Scorpius- y eso jamás cambiara- luego miró a Walter- es tan difícil entender que no quiero verla morir, que se que voy a perderla algún día. Y ella se irá, y será solo un recuerdo en mi memoria, que estando conmigo se niega al hecho de tener un hijo, una familia. Estará condenada a la soledad como yo. Y yo me maldeciré todos los días de mi vida, porque sabré que ella abandonó todos sus sueños por mí.
-Y serás un desgraciado toda tu vida por no tenerla contigo- dijo Walter- estas jodido, pero insistes en cavarte tu propia tumba. Siempre te digo que hagas casos a mis consejos, ahora te digo olvida lo que una vez te dije y sigue este…quédate con ella, como sea, quédate con ella.
-Además…ella no ha dicho que quiere estar conmigo. Lo único que ha salido de su boca son reclamos y preguntas para las que no tengo respuestas- dijo Scorpius.
-¿Qué quiere saber?- dijo Walter.
-Quiere saber como es, como me siento- dijo Scorpius- trato de explicárselo, pero no puedo. NO….NO me salen las palabras.
-El animal en ti razona casi como un humano- dijo Walter- pero los wargs no somos buenos expresando nuestras emociones con palabras igual que las de un humano. No tenemos problemas con los asuntos instintivos: lujuria, rabia. Pero nos cuesta lo demás. Eso puedo entenderlo perfectamente.
-En realidad no quiero que ella se de cuenta que he cambiado mas de lo que piensa- dijo Scorpius.
-No has cambiado tanto como crees. Encontraré una salida para ti…para los dos- dijo Walter- debe haberla. He visto muchas cosas en mi larga vida. Muchas historias relaciones de wargs y humanos, he presenciado el sufrimiento de ambas parte y como los sentimientos cambian, de lado y lado. Pero hoy me di cuenta de algo.
-¿Qué cosa?
-Quizás su situación cambió, sus personalidades cambiaron, todo se modificó- dijo Walter- pero creo…me atrevería a decir, que en esencia, ustedes son los mismos, está allí dentro de ustedes, el entendimiento que tenían, sobrevivió a todo….solo tienen que encontrarlo de nuevo.
-Eres todo un poeta- dijo Scorpius sarcásticamente.
-Y tú en escéptico- dijo Walter- Te das cuenta que ninguno de los dos seguimos ni nuestras propias opiniones ni los consejos de otros. Estamos convertidos en dos animales descerebrados por dos mujeres humanas. Yo tomé una decisión hace tiempo por motivos que no son de tu incumbencia, poderosas razones, tú no tienes porque seguir mi camino ¿Harás guardia esta noche?
-No me queda mas remedio- dijo Scorpius- Rose y yo discutimos, si regreso a mi tienda, pueden suceder dos cosas: O ella me termina matando con sus propias manos o yo terminó poseyéndola a la fuerza lo quiera ella o no. Debido a que los dos nos hemos convertido en personas sumamente volátiles, esta noche no considero conveniente acercarme otra vez. No hemos dejado la situación en claro.
-Haré la guardia contigo- dijo Walter- Sabes Scorpius, ya se que ustedes están peleados y todo lo demás , pero…..
-¿Pero que?- preguntó Scorpius.
-Estoy bastante contento de verlos juntos de nuevo- dijo Walter estirándose para echarse al lado del fuego.
0o0
Nott estaba sentado en su escritorio, había escogido como su despacho personal el aula de pociones que estaba en las mazmorras. Estaba meditando, su cabeza estaba apoyada sobre los puños que descansaban en la mesa. Sus largos cabellos le ocultaban la cara.
No tenían noticias de Scabior, no desde hacia unos días. ¿Dónde estaba metido el maldito carroñero? Nadie lo sabía. Nott temía que hubiese fallado en su cometido. Rose Weasley….el odiado nombre le rondaba un y otra vez.
-Te tendré en mis manos….pronto- dijo Nott en voz baja- pronto.
Una risa espectral resonó por la habitación, burlandose impunemente de él. Nott no le prestó atención, estaba demasiado acostumbrado a esa entidad para turbarse.
"Esa mujer no es lo que pensamos….algo esconde…ve con calma…espera"
Si bien tenían todo el poder en el Reino Unido, el avance era lento, demasiado para no sentirse inquieto.
-Morirá- dijo Nott- como sea- Aunque últimamente las cosas no estaban saliendo según sus planes. ¿Por qué se extrañaba, la suerte últimamente estaba en su contra?
Y luego Draco Malfoy…..traicionando al trivuriato, uniendose a la maldita resistencia comandada por Harry Potter.
Marina entró a la habitación con una bandeja de té acompañado de panecillos, caminaba silenciosamente. Nott solo le prestó atención cuando ella depositó la bandeja en la mesa. Entonces se incorporó y la miró fijamente. Marina lo contempló sin expresión, lo logró a duras penas, existia algo acerca de Nott que era imposible pasar por alto. Magnético y peligroso como una planta carnívora, de hecho era el hombre mas cruel que había conocido, el largo cabello castaño le caía sobre la cara, se había dejado crecerla barba, sus ojos azules eran brillantes y repletos de malicia, labios gruesos, profundamente sensuales, facciones duras bien esculpidas, un hombre despiadado pero sumamente atractivo. Sin duda alguna, él atraía sexualmente, cierto, ella trataba de comportarse con él como una esposa sumisa, pero en el fondo, lo detestaba. Era difícil manejar el hecho de que le gustaba tener relaciones con él, pero la asustaba de sobremanera estar en su presencia en un lugar que no fuese la cama.
-Pensé que estarías hambriento- dijo ella- no comiste nada en la cena. Si no deseas mas nada, me retiró.
-Ven- dijo él, su voz sonó ronca y gutural-Acércate.
Marina caminó unos pasos a regañadientes, cuando estuvo lo suficientemente cerca, Nott la agarró y la sentó sobre sus rodillas. Ella bajó el rostro evitando su mirada y él le agarró la cara para establecer contacto visual. Ella era una mujer muy hermosa, su cabello era rubio como el oro y sus ojos de un verde intenso. Nott se recreó un rato mirándola. Lejos de su costumbre, en lugar de toquetearla impúdicamente, solo se dedicó a acariciar su mejilla con el pulgar. Ese gesto, le puso los vellos de punta a Marina.
-¿Qué sucede?- preguntó ella.
-Solo admiro un poco lo que es mió- dijo Nott- estás loca Marina, eres tonta, pero eres una mujer muy bella, de eso no hay duda, y yo…yo atesoro objetos hermosos. También eres rara, me odias y cuidas mi salud. No te he mandando a llamar y sin embargo vienes aquí con tu estúpida bandejita con pastas. ¿Curioso no? Cualquier otro esperaría que estuviese envenenada. Pero yo no, yo confió y me como tu comida como un imbécil. Y tú lo haces todas las noches, traerme la cena. ¿Me pregunto? ¿Por qué?
-Soy tu esposa- dijo ella en apariencia calmada, apoyó sus manos sobre los hombros del hombre porque le estaban temblando incontrolablemente, de hecho todo su cuerpo lo hacia, era una mezcla de excitación y miedo bastante intensa, Marina perdía literalmente la cabeza cuando él la tocaba- hice el voto de cuidarte en la salud y en la enfermedad. Yo siempre honró mis promesas. Acepté someterme a tu voluntad y eso hago.
-¿O será que quieres algo de mi? –Nott dibujo una sonrisa maquiavélica en su rostro- Digo, algo diferente a que te meta la polla todas las noches en cualquier agujero disponible de tu cuerpo.
El hambre que se tenían los dos era legendaria en el castillo. Nott se la había follado en todos los lugares posibles. Los elfos, los criados y los guardias habían aprendido a no abrir la puerta o interrumpir mientras la pareja se encerraban solos en alguna habitación. Avery y Dolohov se burlaban de él en su cara por el apetito desmedido que le tenía a su mujer, algo jamás visto en una pareja de sangrelimpias casados por conveniencia. Nott se limitaba a declarar que el sexo era el mejor ejercicio físico posible, pero no respondió cuando le preguntaron la razón de que no buscase otra mujer para tener un poco de variedad. Lo curioso es que jamás tenia sexo públicamente con Marina, la amenazó dos o tres veces con poseerla frente a todos, pero nunca llegó a concretar sus amenazas. Contrario a sus inclinaciones habituales, ahora a él no le provocaba que nadie admirara la belleza de su cuerpo desnudo retorciéndose debajo del suyo mientras la embestía con violencia, no quería que nadie mas que él viera su rostro mientras ella se corría, no deseaba que ningún otro la deseara. Porque ella era suya, suya para follarsela o para matarla, según lo que le provocase. Ella era su propiedad.
-Dame a la chica Weasley como criada personal- dijo Marina inmediatamente.
-¿Por qué?- preguntó Nott.
-Porque quiero vigilarla de cerca. Tu hermano….mejor dicho…tu hijo, se muestra especialmente interesado en ella, un interés bastante particular…los encontré desnudos en una cama- dijo Marina.
Nott frunció el ceño. Le había dicho claramente a Theo que no se acercase a esa niña, pero entonces….inesperadamente le encontró gracia al asunto lo que hizo que soltase una carcajada.
-Ese mocoso no tiene la edad suficiente para que se le empalme- dijo Nott.
-Pues déjame decirte que tu hijo no tiene ningún problema con ese asunto- dijo Marina.
-En eso puedo decir que se parece a su padre- Nott seguía divertido con el asunto- ¿Que solución propones? Esa niña es un rehén, no murió en su momento porque me convenía tener algo con que negociar. Ahora no veo las cosas tan claras, pero no molesta mucho y no tengo tiempo de ocuparme de ella. Y además, el solsticio de invierno se acerca y el trivuriato piensa que podemos hacer una ofrenda en el Samhain con ella al Dios, para aplacarlo.
Marina sabia de que se trataba la ofrenda. Enseguida sintió pánico por Molly. Estuvo tentada de salir de allí corriendo pero se contuvo.
-Dámela y yo vigilaré que esos dos se mantengan a distancia, ambos sabemos que no tendremos hijos, lo he visto en el tarot y tú….no quieres tenerlos de todas formas- ella vaciló. Ella siempre quiso tener hijos. Maldito hombre….maldito hombre…..Merlín que he hice, que hago casada con él….- entonces el linaje Nott depende de que Theo encuentre una esposa adecuada a su posición cuando sea oportuno. Un bastardo no seria conveniente. Deja a la niña conmigo y veré que nada suceda.
-Haz lo que quieras con esa niña. Pero la necesito virgen para el ritual- dijo Nott- Ahora vete, tengo mucho que pensar.
Marina se levantó de su regazo, antes de salir por la puerta, lo miró, de nuevo Nott había apoyado su cabeza en la mesa. Su posición era extraña….todo en él era extraño. Incluso el hecho de que aceptase su petición sin discutir.
-Gracias- dijo ella. Pensó que iba a ser difícil, pero todo salió mejor de lo que esperaba.
-No me lo agradezcas todavía. Tú y yo sabemos como pagaras este favor…con sangre….en mi cama…esta noche- dijo Nott mientras cerraba los ojos.
Marina cerró la puerta tras de si y se apoyó en ella. Todo su cuerpo temblaba, estaba asustada. Entre más tiempo pasaba, estaba más asustada de él. Temía todo el tiempo acostarse una noche y no despertar el día siguiente. Estaba sometida a su brutalidad y su crueldad, la excitaba igual que le provocaba pánico, pero esa relación sadomasoquista estaba llegando a los límites. Su cuerpo no aguantaría mucho más tiempo, Marina lo sabía. Estaba literalmente durmiendo con el enemigo.
0o0
-Chicos, les presento a Draco Malfoy, quien dirigirá se encargará personalmente del adiestramiento de este regimiento y fungirá como su capitán de ahora en adelante. Los acompañara a la hora de los enfrentamientos, pero no esperen que se pasee por el cuartel, tiene otras cosas que hacer- dijo Harry a su contingente de aurores.
Los murmullos de desaprobación fueron en aumento hasta alcanzar un ruido ensordecedor, Draco quien se había mantenido hasta entonces al lado de Harry sin decir ni una palabra, rodó los ojos exasperado y maniobró su varita. De pronto todos los presentes se llevaron la mano al cuello y sacaron la lengua como si estuvieran asfixiándose, en este caso tratando de pronunciar palabra, súbitamente, se quedaron sin voz. Draco sonrió maquiavélicamente, si bien le parecía un fastidio estar allí con esos mocosos haciéndole un favor a Potter, de pronto estaba empezando a divertirse. Hugo no daba fe a lo que había presenciado. Draco Malfoy acababa de romper al menos cuatro normas ministeriales sobre el uso indebido de la magia, sin contar que francamente era de mala educación silenciar a una audiencia.
-No pudiste evitarlo ¿verdad? Te recuerdo que el uso de maldiciones de tu parte está regulado por el ministerio, fue una de las condiciones para tu libertad condicional- dijo Harry entre dientes, lanzándole una mirada de reprobación a Draco.
-Primero que todo: no les lancé ninguna maldición, sino un encantamiento silencius, tú mejor que nadie debería reconocer la diferencia. Segundo: obviamente esa prohibición me sabe a mierda, siempre hice lo que me dio la real gana sin que nadie se diese cuenta, pero, si quieres que haga mi trabajo como dios manda, arregla los aspectos legales de mi situación. Tercero: estoy cansado de la misma cháchara todo el tiempo, al parecer después de veinte años todavía la gente lo único que recuerda es que fui un mortifago- dijo Draco- aun si el ministerio me otorgó el perdón hace mucho tiempo, la gente tiene un concepto equivocado de mi como miembro de la sociedad.
-Aja- dijo Harry no muy convencido, rodando los ojos. Si bien él fue quien insistió para que Draco les enseñase algunas cosas a sus chicos, se estaba arrepintiendo muy pronto. Sin duda, Draco era un maestro con métodos nada convencionales. Harry se preguntó si sus aurores dentro de poco no se comportarían como una banda de mercenarios en manos de Draco.
Poco a poco, los miembros del cuerpo de aurores dejaron de reclamar a señas y se asumieron una actitud firme y cautelosa. Draco entonces caminó frente a la hilera delantera, observando cada uno de los rostros. Cuando llegó hasta James, quien en esos momentos le dirigía una mirada asesina muy parecida a la que Harry le dedicó en sus días escolares, Draco se colocó frente a él.
-Este sin duda es tuyo Potter- dijo Draco mirando fijamente a James- tiene tus ojos.
-Se llama James, como bien sabes. Albus, el menor, se parecía más a mí- dijo Harry, su voz sonó inusualmente dura, sus ojos brillaron fugazmente al recordar a su hijo.
-Eso me han dicho- dijo Draco, reanudando su inspección - me sentiré complacido en ayudarte a vengar su nombre. Un hijo jamás debe morir antes que su padre. Es antinatural.
Se detuvo ante un chico regordeto, de pelo oscuro, ojos azules y rostro pecoso. Draco lo reconoció, porque se parecía mucho a su padre. Además Harry le había comentado que era uno de los mejores. Draco analizó uno y cada uno de los expedientes del cuerpo de aurores. Obviamente se quedó con los mejores. Curiosamente, eran los más jóvenes.
-Julián Lombotton- el chico asintió- tus abuelos fueron dos grandes aurores, Franz y Alice Lombottom, unas verdaderas leyendas del mundo mágico-el muchacho asintió de nuevo.
-Julián le hace honor a su tradición familiar de buenos aurores- dijo Harry- es el hijo de Neville y Susan Bones.
- Lo se. Conocí a tu padre en Hogwarts, me burlaba de él impunemente todo el tiempo, lo consideraba un imbécil- el chico apretó los labios ante el insulto de Draco hacia su padre- pero debo decir que estaba completamente equivocado, tu padre, Neville, es el hombre con mas cojones que he conocido. La esperanza no desapareció en Hogwarts gracias a él, organizó una resistencia y mantuvo en pie lo poco de decencia que tenia el mundo mágico. La lección mas importante que me enseñó tu padre es que no importa lo diestro que seas en la magia, sino como la utilizas. Y el valor mas que la fuerza, puede darte la victoria.
Julián sonrió e inclinó la cabeza en señal de respeto, Draco se lo ganó incondicionalmente en ese momento. Harry tuvo que conceder, que cuando se lo proponía, Draco Malfoy tenia una lengua de plata. Quizás por eso era que le llovían las mujeres.
El hombre se detuvo ante dos chicos rubios.
-Ustedes dos- gruñó Draco - Wilhem…..Gustav….leí sus informes y no me lo podía creer, ¿que rayos hacen aquí? Pensé que seguían su eterna juerga recorriendo todos los bares de Hamburgo.
Los chicos le tendieron la mano cordialmente, Draco se las apretó. Esos dos fueron los compinches de su hijo Scorpius en Dumstramg. Cuando chicos los tuvo muchas veces, veraneando en su casa, ahora se habían convertido en dos hombres. De pronto Draco estuvo consciente de su propia edad, el tiempo pasaba, para todos, incluso para él.
-Ambos vinieron de voluntarios- dijo Harry- fueron tan insistentes que tuve que aceptarlos. Han progresado rápidamente de nivel. Ya se sabían casi toda la teoría de la formación de los aurores, estudiaron un año completo como autodidactas. Se declaran fanáticos de los aurores ingleses, demasiado entusiastas para mi gusto. Pasaron los exámenes con buenas calificaciones. He de reconocer que tienen un buen programa de Defensa contra las Artes Oscuras en Durmstrang.
Wilhem intentó decir algo, su rostro se volvió rojo por el esfuerzo, tratando inútilmente de hablar. Harry lo entendió perfectamente.
-Perdón, no es defensa contra las artes oscuras, es simplemente Artes Oscuras- dijo Harry visiblemente fastidiado- ellos insisten que en Durmstrang no se enseña algo tan patético como la DCAO.
Wilhem y Gustav sonrieron complacidos.
-Es lo mismo que decía Scorpius- dijo Draco, sintiendo una punzada de preocupación. No sabia nada de Rose ni de Scorpius, al menos, Bill Weasley había ido por ellos, los encontraría en el consejo warg- ciertamente, después de todo esto, ante la evidencia, considero que cabe una reforma en nuestro sistema de enseñanza.
-Todo a su tiempo, primero hay que ganar una guerra- contestó Harry, quien no estaba muy convencido en cambiar la dirección de enseñanza en Hogwarts.
-Y es por eso precisamente que te estoy ayudando, San Potter- replicó Draco.
-Muchos extranjeros se han unido en la causa- dijo Harry.
-Y vendrán mas, te lo aseguro, las alarmas suenan por toda Europa- respondió Draco- mis contactos me mantienen informado de los disturbios.
Draco finalmente se dirigió a toda la audiencia.
-Se que el apellido Malfoy es despreciado por la gran mayoría de ustedes- Draco entonces apartó la manga de la túnica de su brazo y lo levantó para que todos vieran la marca tenebrosa, si no se oyó ningún gemido de temor, era porque todos estaban silenciados. La gran mayoría de los presentes, jamás había visto una persona que luciese la marca tenebrosa. Todos estaban muertos, encarcelados o exiliados. Pero aun después de veinte años, la sombra del recuerdo de Lord Voldemort, era el coco de la pesadilla de los niños del mundo magico - la razón es esto: fui un mortifago cuando joven, cometí atrocidades en nombre de Lord Voldemort. También fui juzgado y condenado por mis crímenes. Pague mi error en Azkaban y lo seguiré pagando el resto de mis días. Ningún insulto que me hagan hará mella en mí. Estoy acostumbrado a que me desprecien, así que no pierdan su tiempo. El hecho es que se me ha ofrecido la oportunidad, gracias a su jefe aquí presente, para enseñarles algunos trucos que sin duda le servirán en batalla. Ahora les devolveré la voz, pero me gustaría que permanecieran con la boca cerrada, no tengo mucha paciencia y no me gusta oír necedades. Quiéranlo o no, soy el nuevo jefe de este regimiento.
Draco entonces agitó su varita y deshizó el hechizo.
Los chicos del regimiento de aurores se miraron unos a otros. Harry se mantenía inmóvil frente a ellos, imponiendo toda su sacrosanta autoridad. Algunos intentaron hablar pero entonces Harry les hizo una señal con la mano para que se contuvieran de interrumpir a Draco quien caminaba por la formación examinándolos a todos, deambulaba como una pantera, esbelto, ágil y peligroso.
Luego de que observó y analizó cada uno de los veinticinco chicos, uno de ellos, Julián alzó la mano.
-Habla Lombottom- dijo Harry, Draco manteniendo su posición altanera y dominante, ni siquiera miró al chico cuando habló.
-Aquí todos menos Weasley- dijo dirigiéndose a Hugo- somos aurores. Recién graduados de la academia, pero aurores al fin y al cabo ¿Qué puede enseñarnos el señor Malfoy que no hallamos aprendido?
Draco consideró lógica la pregunta y se digno a responder.
-Vengo a enseñar en lo único que Potter no puede adiestrarlos- dijo Draco- Magia Negra. Y además de eso, algún que otro truco creación mía.
-Señor….¿trucos?…¿Cómo cuales?- preguntó otro chico sin ocultar su escepticismo. .
Draco entonces se movió casi en un parpadeo gracias a sus electrodos musculares, quienes lo vieron solo pudieron divisar un borrón que se desplazaba a gran velocidad. Pronto Draco estuvo detrás del chico que preguntó, se situó detrás de él, lo empujó bocabajo al piso, le puso un pie sobre la cabeza para sujetarlo al piso y lo apuntó con su varita. Los demás aurores se apartaron y apuntaron todos por reflejo a Draco quien mantenía su expresión relajada a pesar de que estaba francamente en desventaja. Alzó una mano, y con un movimiento leve de esta, logró desarmar a todos quienes lo apuntaban en un santiamén, cuando se dieron cuenta ya las varitas habían volado de sus manos.
Harry sonrió complacido por el rapapolvo que le estaba propinando Draco a sus hombres. La demostración era sin duda para bajarles los humos a todos. Si bien nadie ponía en entredicho la autoridad de Harry Potter (después de todo él había matado a Voldemort) el cuerpo de aurores a veces era una verdadera jungla: egos inflados, gente con mala actitud y sabelotodos, pero Draco Malfoy con sus habilidades extraordinarias y su personalidad volátil, estaba destinado sin duda a convertirse en el rey de la selva.
Los aurores se miraron unos y otros estupefactos. Hugo estaba con la boca abierta, no lo admitirá en voz alta ni bajo tortura, todavía le quedaba algo de lealtad hacia su padre, pero Draco Malfoy se estaba convirtiendo en una figura casi mítica para él, el bastardo era muy bueno en lo que hacia, patear culos. Además que era un mago tan bueno como su Tío Harry y eso era mucho que decir. Y lo mejor de todo, exudaba liderazgo natural por los cuatro costados, claro, en su único y particular estilo Malfoy, la capacidad de cabrear a la gente de ese hombre estaba fuera de discusión, pero se imponía. De pronto a Hugo no le pareció tan terrible ser su ayudante extra-oficial, sin duda aprendería cosas que su tío jamás estaría dispuesto a enseñarle.
-Esto es uno de mis trucos….fue tan fácil como quitarle a un crió su chupete, creían que por estar en ventaja numérica me ganarían, pero se confiaron y perdieron….de ahora en adelante, deben aprender a esperar lo improbable en el campo de batalla- dijo Draco bajando la varita y tendiéndole la mano al chico para que se levantase, este la aceptó dócilmente- Todo aquello que se mueva, lleve varita o no, potencialmente puede matarte.
Los aurores asintieron pero no agregaron ningún comentario. Nadie se explicaba como, pero Malfoy se movió tan rápido que fue casi sobrenatural y los hizo morder polvo a todos. Era …mejor dicho…fue una humillación publica, mas de uno estaba cabreado, pero la mayoría estaba dispuesto ahora a aprender algo de ese tipo.
Draco se mantenía tranquilo, como si nada hubiese sucedido. El factor sorpresa había sido determinante, los agarró desprevenido y por eso logró desarmarlos. Su misión era prepararlos para enfrentarse con el ejército del trivuriato, para que no cometieran los usuales errores del cuerpo de aurores, valentía sin nada de malicia. Eran muy pocos y tenían que conservarlos vivos, por eso debían modificar su estilo de lucha. Debido a eso Harry estaba confiando en él.
0o0
Molly jugaba con los dedos de la mano de Theo, ella estaba absorta en el juego y él seguía mirándola hipnotizado. No volvieron a dormir juntos desde que Marina los encontró. La regañina era merecida, él sabia que no estaban haciendo algo apropiado para su edad. Pero Molly se lo pidió con lágrimas en los ojos, y él no pudo resistirse. Si no lo hacia él, lo haría cualquiera de los hombres del castillo. Ellos se habían dado cuenta que debajo de las ropas holgadas de la jovencita, existían unas incipientes curvas de mujer. Además, Theo tenía curiosidad. Y le gustó lo que vio, le gustó besarla y le encantó tocarla. Marina lo había prohibido, pero él no dejaba de soñar con eso todas las santas noches.
En ese solitario castillo, muertos de miedo la mayoría del tiempo, Theo y Molly habían afianzado las bases de lo que seria la relación más importante de sus vidas. Amor, lealtad, cariño, amistad, su relación tenia todos esos matices y mas. Solo que todavía no lo sabían. O si lo sabían, pero no tenían la edad suficiente para entenderlo. En la zozobra de no saber que pasaría con ellos, en la soledad de su confinamiento, se habían unido emocionalmente. Eran uno para el otro. Eso jamás cambiaria, ni en el tiempo ni en la distancia. La niña era la única esperanza de Theo jr. para alejarlo por siempre de la nefasta influencia de su padre y seria el único amor en la vida de Theo Jr.
Todo colgaba de un delgado hilo, si Molly moría, Theo jr. corría el riesgo de convertirse en algo peor que su propio padre, sumido en la desesperación de perder su corazón. Nott estaba esperando ese momento, provocar la suficiente rabia en su hijo para aprovecharse de ello y conducirlo por una senda siniestra mas allá de cualquier comprensión humana. El hombre pensaba naturalmente que su legado debería ser transferido al niño, era su heredero lógico y natural. Por eso lo obligó a matar a Aberforth Dumblendore, por eso lo obligaría a cometer mas actos viles, deseaba corromper la natural nobleza de corazón de ese niño, mutilar sus esperanzas, convertirlo en una criatura cruel y despiadada. Dos posibles futuros, dos alternativas. Eso era lo que Marina Merrey había visto en sus cartas, y por eso, estaba jugándose el cuello por los chicos. Para salvar la vida de la niña y la del chico.
-Molly….- dijo Theo, ella seguía jugueteando.
-Si…¿que quieres?- preguntó ella distraída.
-¿Puedo besarte?-preguntó él.
Molly enseguida soltó sus manos. Esa pregunta captó inmediatamente su atención.
-Marina dijo que no podíamos estar haciendo esas cosas, que somos muy chicos todavía- respondió Molly titubeante. Estaba insegura pero quería besarlo también, desde hace muchos días atrás. Para que negarlo, ella también seguía soñando con …eso.
-Es solo un beso- dijo Theo Jr. mientras veía como ella levantaba el rostro. Luego de unos minutos en silencio, Molly decidió hablar.
-Hazlo- dijo ella con expresión bien seria.
-¿Lo hago?- él estaba ahora dudoso, Molly ya no sonreia, su rostro estaba serio, no se veía como la niña traviesa que era, era como si fuese mayor. A Theo le pareció que ella se veía más bonita cuando estaba seria y pensativa. Le gustaba….mucho….la quería….también mucho. Aunque no se lo dijera. Porque honestamente le parecía muy cursi decírselo. Pero ella lo sabía, tenia que saberlo.
-Si….hazlo- dijo ella- pero no te pases. Nada de tocarme el pecho o meter la mano debajo de la falda.
-Hecho- dijo él de mala gana. Era un fastidio ahora cumplir con las normas. La otra noche ellos se habían tocado todo lo humanamente posible.
Theo se acercó a Molly, entonces sujetó su rostro y lo acercó al suyo. Sus labios se tocaron suavemente, ella al principio estaba un poco cohibida, pero Theo Jr. mordió su labio inferior para obligarla a abrir la boca. Entonces profundizaron el beso y él insinuó un poco la lengua en su interior. Ella lo recibió soltando un gemido de expectación. Theo le soltó la cara y la tomó de las manos, estrujándoselas con fuerza frustrado de no poder tocarla más íntimamente. Cuando el beso terminó, los dos se separaron jadeantes. Fue un beso diferente a los que se dieron la última vez cuando los interrumpieron, en esta ocasión ya estaba un poco mas diestros y pudieron concentrarse no en sus inseguridades sino en el placer que les generaba.
-¿Te gustó?- dijo Theo Jr. Molly estaba ruborizada hasta la raíz del cabello.
-¿Tú que crees?- preguntó ella sonriente.
-A mi me encantó…siento…siento como si tuviese mariposas en el estomago- dijo Theo Jr. – es raro, pero es agradable. Y solo me pasa contigo.
-¿Has besado a alguien mas?- preguntó Molly furiosa.
-Antes de conocerte, a una chica en el colegio- confesó él atropelladamente todo apurado- pero a más nadie, te lo juro Molly a mas nadie.
-Bien- suspiró ella aliviada- ¿Qué nos pasa? Lo de las mariposas también lo siento yo contigo. Todo ha cambiado desde que…..bueno desde que tú sabes…cuando estuvimos…en eso- dijo ella un poco apenada. Luego de analizar su comportamiento, había decidido que se comportó como una especie de descarada.
-Creo que nos estamos haciendo mayores, pienso que sentimos cosas distintas porque estamos creciendo, pero también creo que es porque somos tú y yo- dijo él, sonando seguro, haciendo uso de la proverbial sabiduría de la vida de un chico de catorce años- Molly, cuando sea el momento de tomar esposa, yo quiero que te cases conmigo.
-¿Y eso será pronto?…..- preguntó ella un poco extrañada.
-¡BAH! Faltan como unos veinte años- dijo Theo Jr con pasmosa tranquilidad- pero esta guerra tendrá que acabar algún día, y cuando suceda, tú te reunirás con tus padres y bueno, mi padre cuando murió me dejó mucho dinero. Puedo convencer a los tuyos de que no te faltará nada, organizaremos el cortejo y luego te casarás conmigo. ¿Tú crees que ellos me aceptarían? No tengo a nadie, mi unica familia eres tú.
Molly sintió que las lágrimas llegaban a sus ojos. Sus padres…su familia…la guerra. No sabía si estaban vivos o muertos. Enseguida empezó a llorar. Theo Jr. la abrazó.
-No llores, Molly-Molly, no soporto verte llorar- dijo Theo Jr. mientras la rodeaba con sus brazos- Nos iremos de aquí, escaparemos, Marina va a ayudarnos.
-Ella correrá peligro- dijo Molly- no quiero que nadie muera por mi culpa.
-Lo lograremos- dijo Theo Jr.- como sea. Y si podemos, nos llevamos a Marina con nosotros. Entonces Molly-Molly. ¿Vas a decirme que si? O ¿Tengo que rogar?
-De acuerdo, voy a casarme contigo, pero dentro de veinte años- dijo ella- ni un día antes….todavía tengo que hacer muchas cosas en mi vida antes de convertirla en un infierno casándome con un tonto de capirote como tú.
-De acuerdo- dijo Theo Jr. besándole la frente- yo tampoco tengo muchas ganas de casarme con una maniática controladora como tú. Pero casi te deshonré llevándote a la cama antes de tiempo y yo soy un caballero.
-No veo tu armadura por ninguna parte- dijo ella.
-Se oxidó- dijo Theo jr. brindándole una sonrisa.
0o0
-Tú no me gustas para nada niña. Me parece que estás echando a perder mi obra, apareciste y mi chico no deja de rondarte como perro en celo- Grayback estaba sentado en una silla, inclinado hacia delante, mirando amenazante a Rose.
-Usted tampoco me cae bien Grayback, mi tío tiene el dudoso honor de ser su victima- contestó Rose sin amilanarse ante esa mirada despiadada y cruel. Después que todo lo que le había sucedido en la vida, no iba a intimidarse debido a un lobo maleducado y con malas pulgas.
-Bill y yo somos algo parecido a amigos, ese problemita lo superamos hace años, me gustaría mas que me dijeras que me tienes miedo- dijo Grayback utilizando su mejor tono de amenaza.
-Me he enfrentado a traseros mas peludos que el suyo, Sr. Hombre-lobo, además no veo porque debo sentir miedo por un pedazo de alfombra ambulante como usted- respondió Rose sin ocultar lo mal que le caía el hombre. Toda su vida escuchó los cuentos de Fenrir Grayback el asesino de niños, a Rose le desagradaba de sobremanera los crímenes que ese hombre había perpetrado. No entendía como diablos Scorpius estaba con él y soportaba su presencia. Grayback soltó una carcajada al escuchar el comentario de Rose.
-Esa lengua va a traerte problemas un día de estos- Grayback seguía riendo. La mocosa tenía su carácter. Pensándolo bien, no podía culpar a Scorpius si se le iban los ojos detrás de ella, la chica además de tener personalidad, era muy atractiva. Pero su presencia no era pertinente ni oportuna. Al consejo warg no le gustaría sin duda alguna un mago en una aldea warg, y tampoco era conveniente que Scorpius se distrajese con ella. Nada conveniente y muy peligroso
-No creo que usted haya sufrido mucho por la suya- respondió Rose.
-Ni te imaginas niña- respondió Grayback- ni te lo imaginas.
Scorpius iba entrando a la tienda acompañado de Walter, le lanzó una mirada gélida a Grayback, había escuchado gran parte de la conversación antes de entrar.
-Déjala en paz- le dijo Scorpius a Grayback de mala manera, todavía evitando contacto visual con Rose al principio. No quería que nadie viera cuanto lo perturbaba ni a que niveles la presencia de ella.
Los dos wargs tomaron asiento, Walter fue el primero que habló.
-Dijiste que tenias algo que contarnos- dijo Walter a Rose- habla.
-Tenia mis dudas si sabían la situación actual en las islas británicas- dijo Rose- pero me he dado cuenta que ha pesar de su aislamiento están al pendiente. Eso me ahorrara tiempo.
-Escuchamos- dijo Scorpius.
-Te he contado que tu padre me sacó de un sanatorio muggle y salvó mi vida- dijo Rose- lo que no te he contado es como me encontró y porque he estado a su lado los últimos seis meses.
-¿Estabas con mi padre?- dijo Scorpius gruñendo- ¿Por qué? Pensé que estabas con los Weasley´s
-No he visto a mis padres desde que Draco me rescató, pero ellos saben que estoy bien. Creo que es evidente para todos que poseo un tipo de magia muy especial- dijo Rose – una clase de magia que también tiene Draco Malfoy. Los dos somos Walpurgis.
Scorpius seguía sin entender nada, Walter y Grayback se miraron. Los dos eran lo suficientemente viejos para conocer los rumores y las leyendas. Los Walpurgis, los guardianes de la magia.
-Pensé que desaparecieron hace cientos de años- dijo Walter.
-Estoy esperando que me expliques porque tú y mi padre estaban juntos y que son los Walpurgis- dijo Scorpius sin ocultar su molestia. Era inevitable, cada vez que mencionaban a su padre, tenía una sensación de hormigueo e incomodidad. Era un conflicto constante.
-Draco Malfoy es mi maestro, mi magia y la suya están unidas por designios superiores. Era nuestro destino encontrarnos- dijo Rose haciéndole frente a Scorpius. Se miraron por un rato en silencio, ella entendía que él debía estar muy desubicado con esa información, él no tenia ni puta idea de que estaba sucediendo. De nuevo su mundo estaba al revés- Si no me interrumpen, les contaré todos y cada uno de los detalles. Estoy autorizada para hacerlo. Sobre todo a ti Scorpius, quiero decírtelo a ti.
Durante mas de dos horas, Rose procedió a contar la historia de la orden de los Walpurgis, sus dones y su implicación con ellos. Scorpius escuchaba con atención, fluctuando entre la molestia y el asombro. Su padre prácticamente había tenido una vida paralela, oculta de su familia, eso lo cabreaba muchísimo, después de ver el efecto que tenia mantener una mentira a los seres queridos, Scorpius no podía creer que su padre lo hubiese hecho, pero Rose con paciencia le dijo, que la existencia de los Walpurgis siempre fue un secreto, Draco hizo una promesa antes de casarse y solo lo reveló en circunstancias excepcionales.
-¿Mi madre lo sabia? La tuya obviamente lo sabia si le ocultó tu nacimiento a mi padre, pero que pasa con mi mamá- preguntó Scorpius.
-Astoria Malfoy lo sabia- dijo Rose, sin añadir que ella lo había visto en los recuerdos de Draco, no hizo mención a esa particularidad, no por los momentos. No deseaba que todos los presentes lo supieran y se lo diría a Scorpius a solas cuando tuviese oportunidad.
-A veces parece que mi vida es una constante mentira- dijo él frustrado- sin embargo, siempre sentí que existían algo diferente en mi padre. Un aura distinta. La misma clase de poder que siento en ti. Ya sabía yo que me era familiar.
-Esto cambia las cosas- dijo Walter- obviamente no es un asunto para todos los oídos. Debo pensar que decir frente al consejo. No lo dices, pero es evidente que has venido buscando ayuda para tu guerra. La mayoría de los wargs no quieren luchar a favor de los magos, pero nosotros, intentaremos convencer al trivuriato de lo contrario.
-Y si no aceptan, yo iré igualmente, he perdido muchas cosas, pero pretendo que lo que me queda permanezca vivo- dijo Scorpius mirando a Rose intensamente.
-Grayback- dijo Walter, cuando sintió el ambiente tenso- Vámonos. !ahora!
Grayback se levantó de la silla exasperantemente lento. Le dedicó una reverencia en son de burla a Rose y se fue con Walter.
Cuando se quedaron solos, ambos jóvenes se sintieron más incómodos que nunca.
-Veo que no te gustó que te dijera mi asociación con Draco, me lo temía- dijo ella- se que tú y él tienen mala relación. Deberían arreglarse, es tu padre, te quiere, a pesar de los errores que cometió contigo.
-Te lo dije una vez y vuelvo a decírtelo, mi padre y yo tenemos nuestra manera de arreglar nuestros asuntos- dijo Scorpius sin quitarle un ojo encima.
-No sabes nada de tu padre, si lo supieses….-Rose se interrumpió- en fin, creo que ustedes dos se deben una segunda oportunidad y al menos una charla sincera.
-Deja de intentar arreglar mi vida- dijo Scorpius- como ves, no tengo muchas opciones de arreglo.
-¿Cuando partiremos al consejo warg?- preguntó ella.
-Tú no iras con nosotros. He decidido que debes marcharte a Irlanda con tus padres o con el mió, como mejor te acomode ya que te la llevas tan bien con Draco- Scorpius no pudo ocultar que estaba un poco celoso de la importancia que en apariencia su padre tenia para Rose, asunto que no quería ahondar por los momentos, pero que lo incomodaba de sobremanera- no te quiero aquí, es peligroso.
-Pues no me da la gana de irme, me quedo, aun no he terminado con lo que vine hacer aquí- dijo ella enfrentándolo.
-Se que viniste a advertirme de Nott y ya lo has hecho, además viniste a hablar con nosotros los wargs para ver si consentimos a ayudarlos, por mi parte, no tengo ningún problema en convertirme en su aliado. Entonces, si ya hiciste todo a lo que viniste, no entiendo para que rayos quieres quedarte. Dime una cosa Rose, exactamente ¿Qué es lo que deseas de mi?
Esa pregunta la dejó impávida por un momento. ¿Qué quería de él? Entre otras cosas, que lo dejase conocerlo, que permitiese que ella compartiera un tiempo con él, que le dijese que seguía siendo el mismo Scorpius del cual se enamoró, que dejara de comportarse como un verdadero imbécil con ella.
-Quiero quedarme contigo- dijo ella, Scorpius sintió como todo su cuerpo era recorrido por una oleada de calor. Merlín, ella quería estar con él, a pesar de todo. Eso, fue bastante agradable de escuchar. Pero no, no cederia, él tenia su punto también.
-No puedes…..mejor dicho….no debes- dijo él- soy un warg, esta prohibido que estemos juntos, de cualquier forma. No puedo ofrecerte ni siquiera mi amistad, tú no sabes lo que provocas en mí, no tienes idea del esfuerzo que implica verte y no tomarte….
-Hazlo….maldita sea….hazlo- dijo ella poniéndose de pie, Scorpius también se levanto de su silla, ambos se acercaron lo suficiente para que sus narices se rozaran. Scorpius le tomó la cara, y acercó sus labios hasta rozarlos, el beso parecía inminente y las pupilas de Rose se agrandaron ante la expectativa, pero él la soltó de pronto bruscamente. Rose se quedó paralizada, jadeante.
-Es un peligro para ti estar cerca de mi- dijo Scorpius alejándose de ella a distancia prudencial antes de cometer alguna locura- un warg no es un cachorro juguetón, es un animal salvaje. Lamento la forma en que te hable anoche, pero es la verdad. No podemos estar juntos. Yo jamás volveré a poner tu vida en peligro.
-Estas haciéndolo de nuevo- dijo Rose furiosa y frustrada- estas de nuevo decidiendo por mi. Es increíble que no me conozcas y lo mejor de todo, que no me respetes- Scorpius intentó replicar pero ella lo interrumpió- Escúchalo bien Scorpius, dime que no sientes nada por mi y me iré de inmediato de aquí, pero mientras no lo hagas tendrás que aceptar que yo he venido a luchar por ti y por mi.
-Rose, vete a tu casa, por dios, no me gusta nada ese asunto de los walpurgis, no quiero que participes en esta guerra. Deseo que vivas, es tan difícil que lo entiendas- Scorpius le dedicó una mirada nostálgica y melancólica. Su corazón iba a estallar a mil pedazos. Sufria con la expectativa de no verla mas y también con la posibilidad de perderla en esa guerra.
-Entiendo que lo pasaste muy mal creyendo que estaba muerta- dijo ella tratando de conservar la calma, el tono de su voz era conciliador- mientras que yo no recordaba nada de nada. Comprendo que quieras que me aleje y que permanezca segura al abrigo de mis padres. Pero ya nada es seguro, ningún lugar en este mundo, no mientras Nott y el Trivuriato existan. No puedo hacerlo, evadirme, cargo sobre mis hombros una gran responsabilidad, una que con el tiempo espero que entiendas. Además jure vengarme, vengarte y vengar a nuestra hija- esta vez la voz de Rose fue firme y tajante- No se si al final moriré o viviré, pero lo único que se es que jamás me perdonaré no intentarlo contigo.
-No voy a cambiar de opinión….seguro me odiaras por ello al principio….pero se que con el tiempo comprenderás que fue la mejor salida- dijo Scorpius en sus trece.
-Lo harás….cambiaras de opinión, mi amor te va a vencer- dijo ella mientras salía de la tienda rápidamente, dejándolo con la palabra en la boca.
0o0
Tenían dos días que no se dirigían la palabra, Rose ni siquiera lo intentó, temiendo otra discusión que los hiriese mas, pero lo bueno es que Scorpius dejó que se quedara con él, por lo menos hasta llegar al lugar donde se desarrollaría el consejo. Rose estudio sus mapas para tratar de localizar su ubicación. Se estaban desplazando al norte, el terreno ya estaba cubierto de nieve. La mayoría de los wargs asumieron su forma animal y corrían en manadas adelantes de ellos. Pero las mujeres que estaban cuidando a los niños- wargs, se mantenían con los pequeños caminando a ritmo lento. Rose iba en ese grupo. Scorpius en lugar de ir en el grupo de avanzada, prefirió ir a la retaguardia, obviamente para vigilarla. Sin embargo, no le dijo ni una sola palabra, se limitó amablemente a cederle su tienda de campaña para su uso exclusivo, mientras él dormía con los guardias cerca de una fogata.
Rose estaba consciente de que permanecer solos durante un rato suponía una tentación muy grande para él, bueno para ella también. Jamás había estado tan consciente de la presencia física de alguien como con Scorpius. Percibía cuando la miraba y el modo que la miraba. Hambre absoluta, admiración, deseo, lujuria apenas contenida. Ella tampoco podía apartar sus ojos mucho tiempo de él. Se descubrió observándolo de reojo, a escondidas, disfrutando de cada uno de sus detalles físicos, de sus tatuajes, de sus hermosos ojos amarillos, de su rostro serio e inexpresivo pero atractivo, de cómo caminaba moviendo su cuerpo en perfecta armonía.
Rose se propuso conocer el mundo warg, si bien al principio fue recibida con un poco de cautela, después de dos días, ya las mujeres hacían chistes con ella. Provenían de distintos países, pero la mayoría hablaba ingles. Ella se deleitó con cada una de sus historias personales, como se habían transformado y que significó para ellas ese cambio de vida, era una buena oyente. Rose descubrió, que si bien los wargs era hoscos y desconfiados por naturaleza, tenían muchas costumbres y modos que sin duda eran humanos. Claro, a veces era difícil el hecho de que se transformaran frente a ella, o que algunos usasen poco o nada de ropa. Los niños eran huraños y hablaban poco. A Rose le pareció increíble que muchos de ellos sufrieran la trasformación siendo muy chicos, ella tomaba nota de cada detalle, de cada situación. Iba a permanecer con Scorpius, debía tener todas las armas posibles para adaptarse.
-No voltees ahora, el jefe no te quita la mirada de encima- dijo una mujer llamada Sheila mientas caminaban una tarde- reconozco esa mirada en un warg. Quiere echarse un buen revolcón…contigo.
Rose enseguida se ruborizó, al parecer todo el mundo estaba al tanto de las miraditas que se echaban uno al otro.
-Le gustas…mucho- dijo Ivanna, una rusa de cabellos color miel muy atractiva- Tienes suerte humana, casi todas lo hemos intentado con él y no hemos llegado a nada. Llegamos a pensar que tenia algún problema físico o que no le gustaban las mujeres….pero es obvio que su único problema eres tú.
-Rose fue su mujer cuando era humano- dijo Sheila- es lógico que le siga gustando. Si yo me encotrara otra vez con Stefan, de seguro no perdería la oportunidad. Pero está prohibido, wargs y humanos no se relacionan.
-Un polvo esporádico no hace mal , además nadie está contento con esa regla- contestó Ivanna- y el jefe por dios que lo necesita, ha estado últimamente de un humor de perros.
Las dos mujeres se echaron a reír estruendosamente. Rose no pudo evitar contagiarse de su buen humor. Se sintió complacida con la información, Scorpius me ha sido fiel…no ha tocado a mas nadie.
-Me dijeron que los wargs no sienten amor- dijo Rose- es ¿cierto?
Las dos mujeres se miraron
-Los sabios dicen que no podemos, no al menos como los humanos- dijo Sheila- pero yo estoy en desacuerdo. Siento, recuerdo mi familia, los hijos que tuve y deje, lo recuerdo todos los días y siento que los quiero. Si eso no es una clase de amor, que por favor alguién que me informe que es.
-Los sabios siempre se equivocan. No ves lo que paso con el bebé warg- dijo Ivanna.
-¿Qué bebé?- preguntó Rose curiosa.
-Una compañera de nuestra aldea se embarazó. Fue increíble. Ella no sabia que le sucedía. El chaman pensó que era un tumor. Pero yo fui madre cuando humana y lo supe inmediatamente, llevaba un hijo en el vientre. Fue raro, siempre nos han dicho que somos estériles, pero sucedió con ella. Lord Walter dice que posiblemente estemos "cambiando".
-Evolucionando fue lo que dijo Sheila, eres tan vieja que no entiendes el concepto- dijo Ivanna- pero será el consejo quien de una explicación clara a esa situación. Igual el chico murió al nacer.
-Es una lastima- contestó Rose sin dejar de impresionarse. Otro descubrimiento más. Se preguntó porque ni Walter ni Scorpius se lo mencionaron.
-Esta noche habrá fiesta- dijo Sheila- Lev y Marcia harán los votos.
-¿Qué votos?- preguntó Rose un poco perdida.
-Los wargs entre nosotros a veces nos juntamos- dijo Sheila- es una vida muy larga para pasarla sola. Entonces prometemos ser fieles ante toda la manada. El jefe será el testigo y los inscribirá en el registro.
-Se que Scorpius tiene a su mando mucha gente. ¿Cuántos exactamente son?- preguntó Rose. Esos dos días ella se percataron de que a pesar de su juventud, los wargs aceptaban a Scorpius como su jefe naturalmente y sin problemas. Lo vio tomar decisiones, escuchar opiniones con atención, servir de árbitro en desacuerdos. Todo con una actitud de autoridad y dominio, pero a la vez amable y considerado, al parecer no evadía ninguna responsabilidad. No lo vio sonreír ni una sola vez, eso no le gustó, el Scorpius que ella conoció siempre reía de todo, pero de resto, él se conducía perfectamente en el papel que tenia asignado. Ella sabia que Scorpius era muy inteligente, pero sintió orgullo cuando se dio cuenta de que él había nacido para eso, para ser un líder, para conducir a las personas, para cuidar de ellas. Quizás fuera un necio de primera línea con respecto a ella, pero de resto, él había madurado. No era el chico adolescente de quien se enamoró, lo que ella tenía frente era un hombre. Aunque él insistiese que solo era un warg.
-Estamos muy dispersos. Pero las manadas del este son mas de 10.000 mil entre wargs y hombres lobos.
-Vaya- dijo Rose- es mucha gente.
-Te pondremos bonita para la fiesta- dijo Sheila.
Al llegar al anochecer, la manada se dispuso a levantar las tiendas. Rose fue empujada a la suya, y un verdadero ejercito de mujeres se dedicó a soltarle el cabello y ponerle una guirnalda de flores invernales en el cabello. También se acicalaban unas a otras, en una confraternidad femenina bastante caótica, casi todas estaban emparejadas y las que no, tenían esperanzas de hacerlo esa noche, los wargs eran un poco ligeros de cascos en cuanto al sexo, no importaba mucho con quien, siempre y cuando lo tuviesen. Rose no aguantaba bien el frió como las demás, por lo que tuvo que mantener sus ropas abrigadas, pero las demás usaban vestidos ligeros. Se sentía un poco ridícula con las flores, pero no quiso despreciar la buena voluntad de las mujeres.
Lev y Marcia hicieron sus votos frente a Scorpius y la gente aplaudió complacida. Rose intercambio una mirada con él por una fracción de segundo pero Scorpius no se la sostuvo. La fiesta comenzó y el alcohol pasaba de mano en mano. Rose hizo el intento de tomar un trago de vodka pero se le atoró en la garganta, escupiéndolo de inmediato. Grayback le dio unos golpecitos en la espalda condescendientemente para evitar que se ahogara y ella se lo agradeció.
-No te equivoques, todavía me caes mal niña. Pero estás muy guapa esta noche- dijo Grayback antes de guiñarle un ojo y alejarse. Rose no tuvo mas remedio que sonreír ante el cumplido.
Un grupo de niños se acercó a ella, todos vacilantes. Rose les prestó toda su atención educadamente y no sin recelo. Los niños wargs eran muy traviesos, mas que lo habitual en los humanos.
-¿Puedes hacer magia ahora?- dijo un chico de unos diez años- nunca hemos visto la magia. Puedes crear algo para nosotros.
Rose se vio asediada por un coro de voces infantiles que le pedían en cinco idiomas diferentes que aceptase, los reunió en circulo, ella cerró los ojos y entonces conjuro unas volutas de fuego mágico y las suspendió en el aire. Los niños soltaron gritos de asombro y jubilo. Rose rió.
Scorpius la miraba en la distancia. Notó complacido que la manada había pasado de la cautela a la franca simpatía con Rose. Ella, a su modo, comportándose amable e interesada, se ganó la aceptación de todos ellos. Era un hecho, los wargs como buenos animales que eran, olían la sinceridad en la gente y Rose era brutalmente honesta. Terminaron aceptando su presencia de buena gana. Viéndola entretener a los niños, se dio cuenta que a pesar de sus duras palabras, la Rose que conoció estaba allí, frente a él, quizás solapada por capas y capas de dureza recién adquirida, pero seguía siendo Rose. Ella siempre había tenido buena mano para los niños. Ahora los pequeños wargs, que la mayoría de las veces se comportaban como unos verdaderos demonios incontrolables, estaban tranquilos e hipnotizados mirando a Rose hacer sus trucos.
Ella se quitó la guirnalda de flores y se la ofreció a una pequeña niña, que le sonrió, Rose le devolvió la sonrisa y su cara se iluminó. Sin la guirnalda, el cabello de Rose ondeaba en el viento, sus mejillas estaban arreboladas, su frágil figura estaba completamente marcada con el corto abrigo que lucia. Scorpius no pudo dejar se sentir el deseo ardiendo en su bajo vientre. La quería, la deseaba, no era lo correcto ni lo propio ni lo mejor para Rose, pero no podía evitar sentirlo. Era una tortura tenerla cerca, pero aceptó que los acompañase para que Rose se diese cuenta como era su vida, lo dura que era la existencia de un warg, el aislamiento al que estaban sometidos. Ella pidió su oportunidad, él estaba dispuesto a dársela. Scorpius no podía dormir con el temor de que ella finalmente lo despreciase, pero a la vez también tenia miedo si la decisión era la contraria, porque si ella insistía en permanecer justo llevándole la contraria a todo, él no tendría fuerzas para oponerse. En el fondo de su alma, también quería estar con ella.
Tenia que conceder que Rose estaba demostrando ser más valiente que él en ese asunto, pero Scorpius tenia derecho a ser un cobarde debido a ella, moriría si sufría algún daño por su culpa. Pero por alguna inexplicable razón ella confiaba en él más que si mismo. Y por eso la amaba, por eso ella era su ancla, su puerto, por eso era y seria la única mujer de su vida. Y los duchos en la materia afirmaban que los wargs no sentían amor, que equivocados estaban.
Rose se giró cuando percibió que los vellos de su nuca se erizaban, cuando levantó el rostro se encontró con Scorpius de nuevo mirándola intensamente. La situación no podía ser mas incomoda, la tensión sexual que despedían los dos era palpable en el aire. Ella despidió a los niños y empezó a caminar lejos del campamento. Pasó por un lado de Scorpius y ni siquiera le prestó atención. Scorpius inmediatamente la siguió.
Después de unos diez minutos caminado, ella se detuvo y él, que la estaba siguiendo de cerca también. Estaban bastantes alejados del campamento, las fogatas eran luces apagadas a la distancia, Rose se giró de nuevo y lo enfrentó con la mirada. Era ya tarde en la noche, las estrellas brillaban en el cielo, titilantes, era una oscura noche invernal sin luna, la fría brisa movía sus cabellos. Los ojos de ambos ardían en deseo contenido.
-¿Como puedes ser tan tonto? ¿Como puedes hacernos esto?- dijo ella, mientras su cuerpo se estremecía en una oleada de calor producida por la mirada de él.
Scorpius no dijo absolutamente nada, dio unas largas zancadas, se acercó a ella, la tomó entre sus brazos con brusquedad y la besó, con furia, con fuerza, con desesperación, la besó dispuesto a robarle hasta el último aliento de su boca.
Scorpius sin apartarse en ningún momento de sus labios, la tumbó en la hierba congelada y se puso encima de ella, colocándose entre sus piernas, poniendo su dura virilidad directamente encima de su centro femenino. Su pelvis se movía incontrolablemente contra la de ella, a un ritmo instintivo, animal, rozándola, buscando satisfacción sin importar que todavía estuviesen cubiertos de ropa, ella percibió como cada célula de su cuerpo palpitaba y despertaba por el contacto, como su interior se humedecía ante el avasallante ataque y se movió igual que él, buscándolo, demostrando un deseo primitivo que no soportaba cuestionamientos. Rose cerró los ojos, se sentía tan adecuado estar allí, los dos solos en el descampado, sintiendo el cuerpo de él pegado al suyo. Scorpius arreció los besos, sus manos vagaron por su espalda hasta tomarla de las nalgas para pegarla más a él. Ella metió sus manos debajo de su camisa y acarició su espalda. Él lanzó un gruñido de satisfacción cuando sintió su piel desnuda contra la suya. Rose luego anudó sus manos en su nuca, atrayendo su rostro hacia ella y correspondió a ese intenso beso como si fuera lo ultimo que haría en la vida.
0o0
DEJEN REVIEWS
