Disclamer: personajes de JK Rowling.

Hola, disculpen el retraso, además de que el fin de semana estaba en Aruba en una conferencia médica…FFnet ha estado imposible para publicar, el link estaba roto o no servia, gracias a todos los alert que he recibido, se que están locos por leer.

Noticias: 1) Josh Hutcherson hará de Peeta en Hunger Games, si bien no concuerda físicamente, estoy convencida que lo hará bien, Peeta necesita que lo interprete un buen actor, capaz de expresar la nobleza y la determinación del personaje, así como su dulzura, Josh me encantó en un Puente hacia Terabithia (me sacó muchas lagrimas por cierto) 2) la serie Juego de Tronos está por estrenarse por HBO, adoró los libros de Canción de Hielo y Fuego (de hecho hasta tengo un shoot publicado en FFnet), de todos los personajes que he visto en los teasers, deliro con Jaime y Thyrion Lannister, están exactos 3) City of fallen angels salió a la venta y ya he leído dos capítulos, además de la escenita sexy del teaser promocional, solo puedo declarar que babeo por Jace, j eje je 4) Alex Pettyfer sigue siendo la elección lógica para Jace en City of Bones, esta será filmada en 3D, hasta Cassandra Clare apuesta por él, incluso hablaron por teléfono, creo que la respuesta será afirmativa, antes no me convencía mucho como actor, pero lo vi en Soy el numero 4 y bueno, Alex es Jace, así de simple. 5) Sucker Punch quizás sea la película mas loca del siglo, que diablos, del milenio, pero de verdad la banda sonora está de muerte, es buenísima, viejas canciones noventeras bien versionadas. Y bueno, si viste Watchmen y te gustó, probablemente te encanté este tributo al otaki, los nazis, el surrealismo y los reformatorios de chicas.

Por cierto mi Twitter es arroba josblack, siganme.

Este capitulo tiene cosas importantísimas, pero apartando cierta escenita por ahí, yo lo considero de transición. Se que todas estaban esperándolo con impaciencia….a leer. Banda sonora: a su gusto, pero particularmente yo escuché Stronger de Cristina Aguilera, mucho de Maná y hasta Bon Jovi (Living a prayer), además de Velvet Revolver.

Capitulo 30 Amores prohibidos

Lily Potter estaba en la plaza principal de uno de los suburbios de Belfast acompañada de sus amigas muggles, las chicas charlaban despreocupadamente sentadas en las bancas de piedra alrededor de una fuente. Eran casi las cinco de la mañana, pero para todas todavía la noche era joven. El trío de chicas reía mientras se pasaban unas a otras un esmalte de uñas negros que compraron mas temprano en un centro comercial. De nuevo Lily había escapado de su casa, pero al menos Hugo sabía donde estaba, esa noche él estaba de guardia, a dos manzanas de donde ella se encontraba, junto con Gustav y Wilhen.

Hugo se tomaba muy enserio sus ocupaciones como auror en entrenamiento. Si bien no le asignaban misiones particularmente peligrosas, no se negaba a realizar algun mandado o a las guardias. Harry Potter se mantenía vigilando a la comunidad mágica en todos los rincones de Irlanda, atento a cualquier señal de peligro y sobretodo cuidando de que algún mago distraído no violase el estatuto del secreto, después de todo la mayoría de los magos ingleses exiliados estaban escondidos entre los muggles, viviendo al lado de sus casas, enviando a sus hijos al colegio como cualquier residente normal que no fuese mago, aunque la mayoría opto por educarlos en casa, a pesar del clima de aparente normalidad y de que el trivuriato no daba con ellos, la guerra estaba a punto de declararse y todos tenían el alma en vilo.

Lily sabia que no debia salir a escondidas en su casa, pero era la única forma de verse con Hugo, en contadas ocasiones habían estado a puntos de ser sorprendidos por su madre en alguna situación escandalosa en su habitación, así que la mayoría de las citas eran en el exterior, la chica suspiró frustrada al recordarse por millonésima vez que ella y Hugo mantenían una relación que se basaba en escaparse juntos cuando podían. Verse a escondidas era frustrante, la mayor parte del tiempo, ella languidecía de aburrimiento en su casa mientras él se entrenaba para auror. Pero lo importante era que, clandestino y todo, eran novios, estaban juntos. De pronto Lily miró su reloj.

-Es tardísimo….Hugo no tardara en venir por mi- dijo Lily, era importante llegar antes de que el sol saliese, sus padres no solian madrugar ni tampoco James, pero no era cosa de tentar al destino.

-Esas citas suyas son de lo más extrañas, llegan, pasan unos minutos juntos y luego él se va con los dos rubios- comentó una chica de cabello negro llamada Sandy- te deja aquí con nosotras y regresa casi al amanecer para buscarte y llevarte a casa.

-Gus y Will trabajan de vigilantes en una tienda- mintió Lily descaradamente, sus amigas muggles no sabían nada acerca de los magos. - Hugo los acompaña para ganarse unas libras extras, ya saben que como es menor de edad no puede tener un trabajo oficial, él me trae aquí para que pueda divertirme con ustedes.

-Si…..sabemos que tus padres te mantienen castigada y no te dejan salir- dijo Sandy encogiéndose de hombros- que caritativo de Hugo permitir que te diviertas mientras él trabaja. Yo quiero un novio así. ¿Son primos? ¿cierto?

-Si, es por eso que nos vemos a escondidas- dijo Lily- nuestros padres chillarían si supiesen que somos novios.

-Es una tontería, no son hermanos, solo primos- dijo Aisha, la otra chica que las acompañaba.

-Mi familia es católica, si me junto con mi primo me excomulgan- dijo Sandy- pero a mi me parece una exageración, solo salen, se besan. ¿No es que fueran a hacerlo? O ¿SI? ¿Ya se acostaron?

Lily se ruborizó de los pies a la cabeza al escuchar la pregunta. Sus amigas estaban obsesionadas con el tema del sexo, a esa edad era lo lógico, los adolescentes suelen ser bastantes curiosos respecto a eso. Al principio a Lily le pareció que el tema era bastante recurrente como en Hogwarts, solo que en el colegio mágico la mayoría de la gente que alardeaba de ello no había tenido ninguna experiencia, caso contrario con sus amigas muggles.

Antes de liarse con Hugo ella pretendía perder la virginidad con el primero que se atravesase solo por rebelde, ahora que tenia una relación formal con Hugo, se lo estaba tomando con calma, aunque eso era más mentira que realidad. Pero no, no lo habían hecho todavía. Ese pasó, era uno importante y con todo el drama en que estaban metidos los dos, lo mejor era aplazarlo lo mas posible, si podían. Hugo se aguantaba muy bien, era todo un caballero, la que se iba de olla era ella, cuando estaban solos, juntos, en medio de la noche, en su habitación, sobre la cama, con poca ropa y bastante curiosidad, el que paraba toda la situación era Hugo.

-No claro que no- dijo Lily intentando no evocar ciertas imágenes de ella y Hugo tocándose debajo de la cintura- apenas estamos conociéndonos.

-Si se conocen de toda la vida- dijo Aisha- además si lo hacen ¿Cuál es el problema?

-Mi prima se embarazó de su novio y aun no terminaba el colegio- dijo Lily, las dos chicas abrieron la boca intrigadas por la noticia- era la hermana de Hugo, digamos que eso nos ha enseñado a ser muy prudentes. Además tenemos suficiente problemas con lo de nuestros padres para echarnos otro más.

-Horror, ser madre a los 16 años, horror- Aisha hacia muecas de desagrado.

-Dieciocho, Rose tenia dieciocho cuando tuvo a Ángela- aclaró Lily- era mayor de edad, pero igual estaba en el colegio cuando se embarazó. De hecho, estoy segura que la concibió en algún lugar entre los pupitres y el pizarrón.

-El novio de tu prima debió ser un verdadero gamberro para tirársela sobre un pupitre- comentó Aisha- Hasta tengo ganas de conocerlo- Sandy soltó una carcajada.

-Estoy exagerando, no se si hicieron eso….allí- dijo Lily cada vez mas ruborizada- pero lo cierto es que él es muy guapo. Tienen la misma edad, eran compañeros de clase.

-Tienes razón, son muy jóvenes para eso- dijo Sandy- el sexo es algo serio.

-Si, no hay que precipitarse- dijo Lily mirando el suelo- Sandy pásame el…- de pronto Lily levantó los ojos y se dio cuenta de que sorprendentemente…Sandy había desaparecido, frente a sus narices, la chica se esfumó como una voluta de humo. Y Aisha también.

Ante esa asombrosa situación, ella se levantó de la banca y empezó a mirar por todos lados.

-Sandy….Aisha….¿Donde están?- Lily perpleja miraba a todos lados, los otros chicos que las acompañaban en la plaza tampoco estaban. De pronto sintió un escalofrió recorriéndole la espina dorsal y miró hacia el cielo, la noche era oscura, pero en el horizonte una nube negra, mucho mas oscura que la noche avanzaba por el firmamento, ocultando las estrellas.

La noche se hace más negra justo antes del amanecer. Era una frase que leyó en alguna parte alguna vez, de seguro en alguna novela gótica de las que se hizo aficionada los últimos meses para matar el tiempo. Pero Lily estuvo segura de que no se referían a lo que estaba observando. Ella, totalmente alerta sacó su varita y la blandió.

-¿Hay alguien aquí? – solo oyó el eco de su voz devolviéndose en el solitario lugar. Empezó a caminar por la calle, todo vació, los bares y pubs, las bebidas servidas sobre las mesas en diversos grados de consumo.

-Hola….¿Hay alguien aquí?- repitió Lily.

Nadie respondía, estaba completamente sola en ese lugar. ¿Qué rayos sucedió? Mientras caminaba se le atravesó un gato y Lily le lanzó un experliamus al pobre animal, el hechizo no le dio por suerte, pero ella estaba lo suficientemente asustada para echarse a correr de inmediato.

Mientras corría, seguía mirando a su alrededor, en las calles, en las ventanas de los edificios, nadie, ni un alma, no había nadie, Belfast era como un pueblo fantasma.

¿Y si Hugo también había desaparecido? ¿O sus padres? A este punto Lily estaba confundida y bastante asustada. En toda su vida, jamás había leído o escuchado que un montón de personas se esfumara de un momento a otro sin dejar rastro, a excepción de alguna que otra serie de TV o películas, claro ella vio en el cine 28 days later, donde el protagonista despertaba del coma para encontrarse con un Londres abandonado y un montó de zombies chupasangre persiguiéndolo, todo un escenario postapocalitico. Obviamente ella no estaba en la misma situación o ¿si? Esperaba que no, después de todo la película nisiquiera fue tan buena. Lily dobló una esquina y chocó con otra persona que también venia corriendo en dirección contraria, aparentemente directo hacia ella.

Los dos cayeron sobre el piso, ella abrió los ojos y se encontró con la mirada aterrada de Hugo. Tan aterrada como la de ella.

-Lily ¿eres tú?- dijo Hugo.

-Oh Merlín, eres tú- exclamó ella abrazándolo con fuerza mientras le besaba los labios ligeramente. Estuvieron abrazados unos segundos y luego Hugo la ayudó a levantarse del suelo, Lily se pegó a él enredando su brazo con el suyo. Gus y Will venían hacia ellos corriendo también.

-¿Qué diablos está sucediendo?- Will miraba a todos lados, con los nervios su pesado acento alemán hacia que la mitad de lo que decía fuese incomprensible- No hay nadie por aquí. La gente desapareció, así nomas, vimos como se desvanecieron en el acto mientras deambulaban por las calles.

-¡YA! Esto esta muy pero muy mal- dijo Gus meneando la cabeza sin salir de su estupefacción. Luego lanzó una serie de palabrotas en alemán.

-Es insólito….¿Que se hizo la gente?- preguntó Hugo aun todavía sin poder creérselo, lo bueno era que Lily estaba a salvo, cuando la gente empezó a desaparecer, lo único que pensó fue en ir a buscarla- debemos volver a tu casa. Will envía un patronus al cuartel de aurores, avísales que estamos bien.

-¿Y si ellos también se desaparecieron?- preguntó Will.

-No seas pesimista- dijo Gus contrariado- has el maldito hechizo y no hables pendejadas. Atraes la mala suerte.

-Y si es cierto, ¿si somos los únicos?- a este punto poco le faltaba a Lily para entrar en una fase de completo histerismo.

Si, decididamente todo el asunto estaba tornándose siniestramente cinematográfico.

-Estamos jodidos- dijo Will meneando la cabeza de un lado a otro.

-Cállate Will, me pones nervioso- dijo Gus tomándose la cabeza con las manos y cerrando los ojos.

-Vamos a morir- exclamó Will.

-Hugo…tengo miedo- dijo Lily- y ¿ si hay vampiros rondando?

-¿Vampiros? ¿Que tienen que ver los vampiros?- Will abrió los ojos descomunalmente.

-No fue buena idea mencionar vampiros- dijo Gus- definitivamente estamos jodidos. Moriremos desangrados.

-Calma gente…nadie va a morir…espero…si no desaparecimos…no veo porque tenemos que morirnos ahora…o eso creo, en cuanto a los vampiros, no se de donde demonios sacaron esa idea…- dijo Hugo usando todo su aplomo para darle confianza a los demás- pensemos en un problema a la vez. No sirve de nada que caigamos en pánico.

-De acuerdo….nada de vampiros- dijo Will, los demás asintieron con la cabeza nerviosos.

Lily seguía aferrada al brazo de Hugo cuando empezaron a caminar con las varitas blandidas, apuntando a todas direcciones, luego de dos manzanas, vieron a Harry y a Draco Malfoy junto con un bien nutrido escuadrón de aurores, caminando hacia ellos.

-Gracias a Dios estas bien, tu madre está muerta de la preocupación, no te encontrábamos por ninguna parte, no estabas en tu habitación y casi enloquecemos ¿Qué diablos hacías fuera de la casa a media madrugada?- dijo Harry, mirando a Lily y a Hugo juntos, la visión hizo que le hirviese la sangre. Sabia que estaban medio arreglados, que se hablaban, pero creía que solo era como antes, una relación inofensiva entre primos. Pero se estaba dando cuenta de su equivocación, esas miradas los delataban. Se lo advirtió a Hugo, que no quería verlo cerca de ella en plan romántico, ahora estaban los dos, abrazados como un par de pulpos, los dos chicos al percatarse de la feroz mirada de Harry se separaron de inmediato.

-Me escapé….con…con… con unas amigas muggles a una fiesta, tú las conoces, son…son… Sandy y Aisha, han ido a la casa a visitarme- explicó Lily tartamudeando- luego ellas desaparecieron y Hugo me encontró. Papá, lamento haberme escapado, pero tú no ibas a darme permiso.

-No y es obvio la razón por la cual no te permito salir- dijo Harry hosco.

-Estábamos de guardia Sr. Potter, nosotros tres y nos encontramos con Lily por casualidad- dijo Gus. Estaba tratando de cubrir a los chicos, después de todo, ese asunto de los primos era una soberana necedad a su criterio, Hugo le contó que Harry Potter estaba en desacuerdo que fueran novios.

- Toda la ciudad desapareció y existe algo relacionado con vampiros- Will intentó desviar el tema y lo logró.

-¿Vampiros? – Harry le echó un vistazo a Draco quien negó con la cabeza

-Solo los muggles desaparecieron, las otras criaturas mágicas de Belfast siguen aquí tal como nosotros. En cuanto a los vampiros, no les prestes atención a los chicos, están asustados y se inventan cualquier teoría alocada, si es que alguno está rondando por ahí, no creo que sean un problema, deben estar tan incrédulos como nosotros- dijo Draco quien permanecía distante, vigilante, mirando el cielo. La mayoría de los habitantes de esa ciudad desaparecieron como por arte de magia, solo que Draco estaba analizando el hecho fríamente, a pesar de que la perturbación que existía en la magia en ese momento le estaba provocando un estremecimiento en todo el cuerpo. Era imposible desaparecer a miles de muggles, todavía no sabía que había sucedido en otras ciudades, pero no tardarían en enterarse. La pregunta era: ¿Qué si los desaparecidos no eran los muggles sino los magos? Debía ir al castillo de Duhm y empezar a pensar.

Draco caminó un poco, de un lado a otro, observando detalles. Iba vestido de negro, como era su costumbre, con un largo abrigo hasta los pies, su cabello rubio destacaba así como su imponente apostura. Se inclinó en el suelo, recogió un poco de tierra y la frotó entre los dedos con expresión pensativa. Sus ojos grises estaban más acerados que nunca, nadie lo interrumpió, era obvio que estaba concentrado. El resto de los aurores aseguraba el perímetro.

-Tú y yo hablaremos en la casa-le dijo Harry a Lily, su tono de voz era seco- Hugo, de ahora en adelante estas relevado de tus funciones.

-Si tío Harry- dijo Hugo apretando los puños, estaba furioso, era una tontería, ella solo lo abrazó y veía la furia saliendo de los ojos de Harry Potter. Lily bajó la mirada. Si bien el asunto no era tan grave, ella se sentía culpable. Si su padre llegaba a descubrirlos en serio, se armaría la gorda y quizás Hugo perdiese todos sus privilegios de auror. Y últimamente, Hugo lo único de lo que hablaba era que en realidad le gustaba entrenarse para auror.

-No pongas esa cara, no es ningún castigo, aunque bien que lo mereces- dijo Harry- lo conveniente es alejarte un buen rato, ahora vas a ser el ayudante de Malfoy, ya habíamos quedado en eso.

Lily y Hugo se miraron fugazmente. Quizás no se verían en mucho tiempo. Lily forcejeaba con su padre.

-No, tú no entiendes papá- dijo Lily- no lo entiendes.

-Tú no sabes lo que es mejor para ti, eres demasiado joven y demasiada ingenua- dijo Harry y luego se dirigió a Hugo- yo te lo explique, creí que habíamos llegado a un acuerdo.

-Yo nunca acepté nada tío, lamento mucho que hayas pensando lo contrario, pero lo que mas lamento es que no escuches razones- dijo Hugo.

-Cuando pase algún tiempo, los dos me lo agradecerán- contestó Harry. No tenia nada personal contra Hugo, era un buen chico, quizás todavía le costaba digerir lo que pasó con Albus, pero no le guardaba rencor. El problema era que no le gustaba la idea de él y Lily juntos. Eran familia, habían crecido juntos, una relación amorosa en esos términos era difícil de llevar, sobre todo porque estaban siempre cerca, ellos eran muy jóvenes todavía, no estaban maduros, las tentaciones estaban allí y no deseaba para Lily lo que le ocurrió a Rose. Harry también se opuso al principio con Victoire y Teddy, hasta que los dos demostraron que no estaban jugando y que iban en serio. Harry adoraba la paz familiar y un noviazgo mal llevado entre primos seria una pesadilla. Hugo y Lily necesitaban tiempo para ver si sus sentimientos eran verdaderos y fuertes. Harry creía que dándoles la oportunidad de conocer otra gente, estar con otras personas, ellos descubrirían lo que en realidad querían. Y por ultimo, Hugo tenía buena cabeza, cierto, pero también poseía un gran poder mágico, al ser tan joven lógicamente todavía era inexperto e impredecible, su camino seria largo y lleno de dificultades como auror, no necesitaba justo ahora un problema de faldas. El chico debía estar concentrado estudiando. No era cuestión de oponerse eternamente, pero por los momentos no daría el brazo a torcer, esa noche lo discutiría con Ginny de seguro. Odiaba hablar ese asunto en público, detestaba convertir su vida privada en un espectáculo circense pero esos dos no le habían dejado otro camino, a los adolescentes les encantaba el drama.

-Papá, te odio, como puedes hacerme esto- dijo Lily antes de echarse a llorar. Hugo dio un paso adelante hacia ella pero se contuvo al ver la mirada de advertencia de su tío, sus manos seguían apretadas en puño, estaba indignado, quizás sacar a escondidas a Lily de su casa no fue buena idea, pero no existía nada malo o perverso en su relación, sus sentimientos por la chica eran honestos, su tío Harry lo conocía de toda la vida, que fuesen primos en realidad no era tan grave, ¿Por qué demonios no podía aceptarlo?.

- Voy a estar bien, buscaré la forma Lily, lo prometo- dijo Hugo lanzándole un desafió a su tío, quien le ofreció la mas extraña de las miradas, para luego llevarse a Lily del sitio casi arrastrada.

-Creo que es mejor que todos se vayan a sus casas- dijo Draco observando el cielo nocturno mas oscuro que había visto en su vida- tengo la sensación de que hoy no amanecerá- luego miro a Hugo- Weasley, andando, tenemos trabajo.

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6 horas antes…..

Siberia es uno de los lugares mas remotos del planeta, sinónimo de frió inclemente para muchos , un sitio inhóspito ubicado en la frontera mas septeptronial del mundo, la antesala de ese océano congelado llamado el ártico, así es descrita la mayoría de las veces, sin embargo, pocos se preocupan en mencionar también la belleza del sol de medianoche en el verano o las noches eternas durante el profundo invierno cuando el hielo refleja la luz de las estrellas en la vastedad de las llanuras congeladas, el verdor de la tundra en primavera que cubre la superficie como una verdadera alfombra viva o el color cobrizo de las hojas de los árboles en los aislados bosques al empezar el otoño, hasta los animales que subsisten allí saben apreciar la belleza de esos inaccesibles parajes, donde la libertad se huele en el viento y entra en cada poro del cuerpo, pero la vida es dura y precaria, ciertamente no es sitio para románticos o quizás si lo es, después de todo la soledad es la mejor compañera de los enamorados.

La noche era para olvidarse de los problemas y saciar los sentidos. En el campamento, los wargs adultos formaban pareja y celebraban la vida de la mejor manera posible, apareándose. Si Walter Rosemberg tenía razón, en la próxima primavera, quizás nacería toda una camada de pequeños wargs. Era el sueño y la esperanza de toda una raza maldita por algo que escapaba completamente a su control, su propia existencia.

El líder también encontró finalmente su pareja destinada, solo que para ellos, el asunto era completamente diferente, jamás habría un niño concebido por los dos de nuevo. Eran un lobo y una humana con diferencias irreconciliables, pero igualmente, con el amor y el instinto tomados de la mano, empujándolos hacia lo inevitable.

Tumbados en la nieve, se besaban con pasión incontrolable. Scorpius la sujetaba con tanta fuerza que sin duda le saldrían moretones. Pero a Rose no le importaba en lo absoluto. Cuando las manos de él subieron a su espalda e intentaron abrir su sujetador, ella sabía que estaba perdida. Scorpius desató la prenda y con una mano acarició el contorno de su pecho desnudo, deteniéndose en el erguido pezón, para acariciarlo. Rose cerró los ojos cuando la corriente de electricidad que ese contacto le produjo, fue directamente desde sus pezones hasta su sexo.

Scorpius dejó sus labios, para lamerle el lóbulo de la oreja y ofrecerle pequeños mordiscos en el cuello, mientras luchaba con las capas de ropa que los cubrían. Si no paraban, iban a terminar haciéndolo sobre la nieve.

Cuando el aire frió le dio por completo en el cuerpo, ella tembló. Scorpius se detuvo inmediatamente cuando se percató que parte del estremecimiento de Rose no tenia nada que ver con sus caricias. Le tocó el rostro y las manos, ella estaba helada.

-Te estás congelando- dijo él con la voz entrecortada. En la emoción del momento, ternura y lujuria se conjugaban en una curiosa mezcla. Reprimir el lobo que llevaba dentro no daba resultado en esas cuestiones, no quería hacerlo, pero no deseaba asustarla, sin embargo, con ella en brazos, en ese justo momento, el hombre y el animal se imbricaban uno sobre el otro y se sentía natural, cómodo. El conflicto en todo caso era el dilema si en realidad estaba haciendo lo correcto.

-Tú me das calor suficiente, no pares- dijo ella besándolo de nuevo haciendo caso omiso del hecho que no sentía la punta de la nariz.

-Creo que este no es el mejor lugar- insistió él apartándose con mucho esfuerzo- no te tomaré en medio del campo, como si fuéramos dos animales salvajes.

-¿Cuál es el problema? Tú eres un lobo, calificas como bestia salvaje - dijo ella enrollando sus piernas en la cintura de Scorpius para evitarle la huida.

-Yo soy un warg pero tú no. Estamos a cuatro grados bajo cero- dijo Scorpius firme- yo lo aguantaría, pero no se me antoja que te conviertas en una estatua de hielo.

-¿Que propones?- preguntó ella. Scorpius tomó la varita de Rose de su abrigo, y en un instante, estuvieron en su tienda, a resguardo de las inclemencias del tiempo. Una pequeña fogata ofrecía el suficiente calor para que un humano no se sintiese incomodo, la luz mortecina iluminaba lo suficiente pero no demasiado, la cama lucia invitadora, cubierta de pieles, así como también pieles cubrían el suelo, el ambiente era acogedor.

Ambos aparecieron de pie, uno frente a otro, en medio de la tienda de campaña. Scorpius se metió las manos en el bolsillo, Rose se apretujó en su abrigo. No dejaban de mirarse.

-Pensé que ….que tu magia había desaparecido- dijo ella un poco fuera de lugar. Lo último que pensó fue en Scorpius utilizando un hechizo de aparición. Rose suponía que la magia estaba acabada para él.

-Soy capaz de hacer hechizos….todavía. El hecho es que por elección, no llevo varita-dijo Scorpius atravesándola con sus inquietantes ojos amarillos- soy un warg y eso no cambiará.

Eso, el hecho mismo de que pertenecían a dos clases distintas, era lo que los separaba. Sin embargo, la fuerza del amor a veces es capaz de sobreponerse a todo. Ella estaba decidida, finalmente, estaba dispuesta a arriesgar su corazón de nuevo por él. A Rose no le importaba tanto lo que los separaba, sino los puntos que tenían en común. Con sorpresa y satisfacción, ella descubrió que Scorpius, aun después de convertirse en un warg, seguía queriéndola. No necesitaba escucharlo de sus labios, sus miradas, la forma en que la besaba y la tocaba era demasiado reveladora para ella.

-Tampoco cambiará lo que sentimos uno por el otro- afirmó Rose.

-No….nunca- contestó Scorpius- pero ese no es el problema Rose.

-Te lo repito, no me interesa si eres un warg o no, de hecho desde que te vi, no me importa en lo absoluto, simplemente eres Scorpius- dijo Rose.

-Este es el momento de arrepentirse- dijo él con dudas. Deseaba hacerla suya y al mismo tiempo no quería meter la pata de nuevo con Rose- quizás yo debería irme y dejarte en paz. Seria lo correcto para ti, no estás pensando con claridad

-No digas ni una sola palabra mas-contestó ella airada acercándose a él unos pasos- no soporto que me rechaces.

-Es evidente que no te estoy rechazando, apenas puedo pensar coherentemente cuando te tocó- contestó él retrocediendo a su vez por precaución, estaba utilizando toda su voluntad para seguir hablando y no desbocarse – te repito Rose, ese no es el problema entre tú y yo, la atracción, es todo lo demás.

-Lo demás puede irse al mismo infierno- respondió ella- y no es atracción, es amor.

-No se si estarás conforme en aceptar lo que puedo ofrecerte, yo no siento de la misma manera que un humano, no quiero decepcionarte, no deseo que sufras esperando algo que no puedo darte a un nivel emocional- dijo Scorpius. Tenia que dejárselo claro, muy claro, esta vez no quería engañarla u ocultarle la verdad de su situación. Mentirle a Rose, aunque fuese para protegerla, lo había conducido una vez al desastre, jamás cometería de nuevo el mismo error, ella le había reclamado, no sin razón y de alguna forma maravillosa lo perdonó. Todavía aun tenia pesadillas, el sentimiento de congoja de saber que ella pudo morir sin saber su verdad lo atormentaba. .

-Yo estoy dispuesta a aceptar cualquier cosa mientras te das una oportunidad a ti mismo- dijo ella- la clave no es como lo sientes, sino que eres capaz de sentir algo por mi cuando se suponía que me olvidarías al transformarte.

-Aun no se exactamente lo que siento por ti- confesó Scorpius. Rose al escuchar sintió como su corazón se le apretaba en el pecho, él vio la confusión y la tristeza en su rostro y procedió a explicarse de la mejor manera que podía- no es lo mismo que sentí como humano, ciertamente no lo es, pero al mismo tiempo es similar, pero con otros matices, es mas intenso, mas fuerte, mas desgarrador, no me deja respirar, no me deja pensar en otra cosa que no seas tú.

Los ojos de Scorpius brillaban en la oscuridad, reflejando ansia, lujuria pasión, su voz era ronca, las palabras entrecortadas, estaba haciendo un esfuerzo impresionante intentando conversar coherentemente con ella, cuando sentía todo su cuerpo vibrando por el deseo voraz que tenia por ella. .

-Te cuesta decirlo, hablarme ¿Por qué?- preguntó ella observando su incomodidad.

-Mis procesos mentales no son iguales a los tuyos Rose- respondió él- un lobo no tiene porque explicarse nunca, es mejor con hechos que con palabras.

-¿Es amor?- preguntó ella- eso es lo que sientes.

-Es todo….Rose…es todo…es una manera salvaje, implacable y loca de sentir por ti- dijo él.

-Con eso me basta….por ahora- dijo ella bajando su mirada, sin poder soportar la incandescente mirada que él le estaba dirigiendo, conteniendo a duras penas su propio deseo.

-Espero que sepas exactamente en lo que te estás metiendo estando conmigo- advirtió Scorpius, todo su cuerpo temblaba de lujuria reprimida.

-No, no lo se, de seguro no tengo ni puta idea, pero ese es el riesgo que voy a correr- contestó ella desafiante.

-Maldita sea Rose- gruñó Scorpius- se supone que la sensata aquí eres tú.

-Perdí hace tiempo la cabeza…..por ti- declaró ella sin un gramo de duda en sus palabras.

Los dos estaban separados uno del otro mirándose fijamente. Respiraban agitados debido al revuelo pasional de hacia unos segundos atrás. Scorpius todavía se debatía si seria lo mas conveniente entregarse a la lujuria, después de todos los problemas que tenían entre ellos que estaban lejos de resolverse. Pero la necesidad apremiante de poseerla le corría ardiente en las venas en lugar de sangre, y pronto dejó de lado sus cuestionamientos. Rose ni siquiera estaba pensando.

Ella se quitó el abrigo, se deshizo de sus botas, lanzándolas a cualquier lugar, luego se bajó los pantalones sin pudor alguno, quedándose solo vestida con unas bragas y una camiseta. Scorpius la miró de arriba abajo, observando como se desvestía, deleitándose admirando su cuerpo semi-desnudo y sin poder aguantar un minuto mas, se fue contra ella, tomándola en brazos con tal ímpetu que la suspendió en el aire por un instante, reanudando la furiosa sesión de besos que había quedado interrumpida hacia pocos minutos.

Rose le ayudo a quitarse la camiseta con rapidez mientras se besaban, él tomaba su rostro en las manos y le violaba la boca impunemente con la lengua. Las manos de ambos recorrían sus cuerpos, acariciándose encima de la ropa, buscando cualquier resquicio de piel para tocar. Los dos estaban frenéticos y verdaderamente desesperados quitándose la ropa, de hecho literalmente se la estaban arrancándose a pedazos. Scorpius le sacó la camiseta mientras ella levantaba los brazos, luego le quitó el sujetador y los desnudos senos de Rose pegaron contra su pecho, Scorpius sintió completamente la punta de los pezones erizándose ante el contacto, se sentía tan bien su calor, su piel contra la suya. Ella peleó con la cremallera del pantalón hasta que la bajó, Scorpius no usaba ropa interior, entonces Rose aprovechó para tomarlo en su mano e iniciar una enloquecedora caricia, desplazándose por su erecto eje de arriba abajo. Scorpius gruñó complacido al sentir sus manos sobre él.

Rose le respondió enredando su lengua con la suya, mientras mantenía la poderosa erección sujeta con las manos y apenas domada. Él estaba enorme, caliente y duro por ella. Mientras embestía su mano, Scorpius cerró los ojos, respiraba por la boca, su cuerpo temblaba, sus sentidos estaban sumergidos en la audaz caricia, después de soñar tanto tiempo con eso, con lo que creía perdido, con un imposible, estaba sucediendo, ella estaba con él. Rose aumentó la velocidad y Scorpius gimió sonoramente, si ella seguía haciendo eso iban a terminar todo demasiado pronto para su gusto

Scorpius le quitó a Rose lo que le quedaba de ropa, rasgando completamente sus bragas, apartó sus manos de su miembro y en un movimiento rápido, la tomó de las nalgas, la subió sobre él y la penetró hasta el fondo en una sola estocada. Rose gimió cuando lo sintió caliente dentro de ella, abrazó su pelvis con sus piernas y anudó sus brazos contra su nuca, para evitar caerse. Estaban haciendo el amor de pie, una posición insólita de mantener si se tomaba en cuenta de que no estaban apoyados en ninguna superficie, él controlaba hábilmente la situación, haciendo uso de su fuerza, maniobraba su cuerpo fácilmente como si fuese una muñeca, moviéndola arriba abajo sobre su pene, mientras ella empujaba sus caderas hacia él rítmicamente. Los movimientos de Scorpius eran precisos, con cada golpe la llevaba a un punto sin retorno. La fricción era enloquecedora y en cada embestida ella sentía como si el mundo estuviera estallando. El primer orgasmo la tomó desprevenida, fue demasiado rápido, pero las fuertes embestidas de Scorpius no le daban tregua. Él sintió como ella se contraía a su alrededor, como todo su cuerpo vibraba y como Rose de pronto hacia una pausa en su respiración para a luego gemir como una desesperada, pidiendo mas. .

Ella no se había recuperado cuando Scorpius se la quitó de encima y la echó al suelo boca abajo, Rose temblaba de pies a cabeza.

Scorpius mientras la posicionaba como él deseaba, juguetón metió un dedo en el interior húmedo y resbaladizo de Rose, bombeándolo, mientras le pasaba la lengua por el contorno de la columna vertebral, por la hendidura entre sus nalgas, finalmente llegando a su sexo, donde se detuvo a darle lametazos, tanteándola, provocándola, ella gimió de placer, y se movió para intentarse clavarse mas en él. Scorpius sacó el dedo y ella gruñó disgustada cuando lo hizo, estaba a punto de correrse de nuevo cuando la caricia fue interrumpida.

-No pares….no ahora- dijo Rose cerrando los ojos y respirando por la boca, intentó girarse para enfrentarlo pero él se lo impidió colocando una manos sobre la base de la espalda.

-Quieta- ordenó Scorpius demostrando un aspecto dominante que desconcertó a Rose un momento.

-Pero….-respondió ella. Scorpius le rodeó la cintura con sus brazos y le lamió la oreja.

-Quédate….quieta- repitió él arrastrando las palabras, su voz adquirió un tono ronco, oscuro y sensual.

Rose estaba demasiado aturdida y excitada para protestar de nuevo. Mientras su cabeza daba vueltas logró apoyarse sobre sus manos y sus rodillas. Scorpius terminó de quitarse la ropa, se arrodilló detrás de ella, tomó sus caderas y la sostuvo mientras se impulsaba hacia dentro desde atrás. De nuevo Rose sintió como él invadía violentamente su interior, lo percibió duro y grande dentro de ella, arqueó su espalda, levantó el trasero y separó las piernas para exponer mejor su sexo y recibirlo, luego impulsó sus caderas hacia atrás para encontrarlo. Scorpius la cubrió con su cuerpo, su boca buscó su cuello para lamerlo, sus manos apretaron sus pechos y juguetearon con sus pezones, vagaron por su plano abdomen y luego exploraron sus rizos hasta encontrar el tierno capullo de placer de ella. Rose casi colapsó debajo de él, cuando Scorpius empezó a acariciar su clítoris, él aprovechó que ella estaba muy húmeda y regó todo su roció en su sexo, ayudando al deslizamiento de sus dedos.

Rose perdió todo control y empezó a mover su pelvis con fuerza hacia atrás para estrellarla contra la de él. Scorpius arreció sus embestidas y el movimiento de su mano en su sexo, hasta que ella explotó de nuevo en mil pedazos. Esta vez, Rose lo jaló con su placer, en dos embestidas mas eyaculó dentro de ella, y aun después que se derramó, todavía estaba duro y necesitado, así que siguió embistiéndola sin piedad al punto de que ella creyó volverse loca, encadenaba un orgasmo con otro. Entonces, Scorpius sintió como el cambio empezaba, sus colmillos se alargaron, y sus garras empezaron a crecer, respiró por la boca para intentar parar su transformación, tener sexo, de hecho tener sexo con ella lo ponía vulnerable, el lobo en su interior deseaba salir en ese preciso momento. Al final, a duras penas logró controlarse, Scorpius se permitió nuevamente eyacular para acompañarla en su clímax. Fue tan poderosa la sensación, que por un momento él perdió su control ante la llamada del instinto, así que apartó los cabellos de Rose de su cuello y la mordió, en el preciso instante del orgasmo, marcándola como suya.

Ella percibió los colmillos de él penetrando su piel, pero lejos de sentir dolor, una emoción indescriptible surgió en su corazón. Era agradable sentirse deseada y poseída de esa manera tan territorial, la certeza de que ella era suya, la sumergió de lleno en su propio y particular cielo.

Rose desfallecida, con las rodillas temblado, finalmente se echó sobre el piso, Scorpius se acostó encima de ella. Lamió la mordida, se alarmó un poco al ver que le había sacado un poco de sangre, pero su saliva ayudo a que cicatrizara inmediatamente sin dejar marca, era buena cosa ser un lobo-warg, su saliva tenia propiedades curativas, mientras tanto acariciaba los flancos de su cuerpo, sus nalgas. Todavía estaba dentro de ella, y quería permanecer allí mucho rato. Rose le tomó una mano y la entrelazó con la suya.

A Scorpius le gustó poseerla así, rudo, fuerte, rápido, sin dudarlo, esa había sido la mejor experiencia sexual para los dos, los gemidos de ella le confirmaron que lo disfrutó tanto como él. Definitivamente existía algo extraño cuando un warg se apareaba con un humano. Se corrió dos veces seguidas dentro de ella y todavía estaba erecto y a punto, deseoso de seguir haciéndolo. Cuando ella le tomo la mano y se la besó, la ternura del gesto lo encendió otra vez.

Rose era una mujer muy sensual, abierta en el sexo, consciente de su cuerpo , dispuesta a sentir placer y ofrecerlo, siempre lo había sido, pero también era cariñosa y eso era lo que mas le atraía a Scorpius de ella. No solo era el sexo lo bueno que compartía con Rose en la intimidad, también era la placidez del momento después de hacerlo, donde solo eran ellos dos. Un espacio de calma para hablar, para hacerse confidencias, para mirarse y declararse sin palabras lo mucho que se amaban.

Solo que Scorpius no tenía muchas ganas de hablar, ahora solo quería sentir. Aunque si no decía algo, seguramente quedaría como el peor de los imbéciles.

-Espero que hayas obtenido lo que querías….lo que viniste a buscar- dijo él, mientras pegaba sus labios a la piel de su espalda.

-No vine solamente para una buena follada- contestó ella airada. Y si bien los hechos desmentían esa afirmación, lo cierto es que ella intentaba reaundar su relación en todos los sentidos. No era tonta, sabia que tenían casi todo en contra, que él habia cambiado de mil y una formas y ella también. Pero lo lograrían, juntos, como siempre debió ser.

-Lo se, viniste por mi….y esto es lo que soy- dijo Scorpius.

Rose entonces se giró para quedar frente a él. Scorpius se apartó un poco de su cuerpo para permitirle el movimiento.

-Rose ¿Quieres…que …de nuevo…yo?- preguntó él mientras contemplaba su rostro fascinado. Ella era tan hermosa para él, en todos los sentidos, preciada y apreciada.

-Si- dijo ella inmediatamente- pero después aclararemos unos cuantos puntos.

-Mañana- contestó él evasivo.

-Tú no te has convertido en un gran conversador ¿verdad?- dijo Rose.

-No particularmente- respondió Scorpius para entonces echarse encima de ella, rodeándola con sus brazos posesivamente, la besó en los labios y luego siguió una dirección descendente que lo llevó a las cimas de sus pechos, donde se tomó su tiempo para chupar y jalar con los labios los turgentes pezones. Las formas de Rose estaba cambiadas, sus piernas estaban mas torneadas, y sus pechos eran un poco mas grandes de lo que recordaba, sus pezones habían oscurecido de un rosa claro a un color vino. Los cambios de su cuerpo eran exquisitos, su cintura pequeña contrastaba con sus caderas redondeadas profundamente femeninas. Todavía era muy delgada, pero estaba más proporcionada que antes.

-De donde salió todo esto- Scorpius rodeó con sus manos ambos pechos y luego bajó hasta agarrarle las nalgas para estrujarlas. Siempre le gustó tocarla, ahora no podía apartar sus manos de ella.

-Un poco de ejercicio extra- dijo ella y luego dudo- también supongo que fue el embarazo.

Un tenso silencio los envolvió a ambos, Scorpius entonces se fijó en sus cicatrices, las de los hombros y la del bajo vientre, las acarició titubeante, eran la señal que representaba el recuerdo de una vejación brutal. Rose empezó a mirar el techo. Ninguno de los dos deseaba hablar del hecho de que ella fue violada salvajemente por Nott, Scorpius estaba consciente de que ella desconocía que Nott se lo había dicho, no estaba seguro si ella lo recordaba, pero jamás sacaría ese tema tan delicado, nunca si Rose no lo hacia primero, Scorpius no deseaba ese fantasma rondando entre ellos, tampoco deseaba presionarla haciéndola rememorar eso.

Rose sabia exactamente lo que él pensaba cuando lo observó mirando sus cicatrices, sus ojos anteriormente velados por el deseo, ahora transmitían rabia, apartó de su cabeza el recuerdo de todo lo que esa bestia hizo con ella. Deseaba ser sincera con Scorpius, compartiría todo con él, pero se guardaría dos secretos, todo ser humano ocultaba dentro de si, asuntos tan profundos que solo concernían a si mismos, Rose por descontado no seria la excepción: jamás le diría a Scorpius que fue violada por Nott y tampoco le confesaría el sentimiento que la unía a Draco Malfoy, eso pertenecía a ella y sacarlo a la luz solo dañaría a la persona que amaba. Pasó, Rose, se fue, ahora estás viva….viva….con Scorpius. Lo que te hizo Nott no fue nada….nada. Tú eres más fuerte que él….Sobreviviste…., eres capaz de amar, eres capaz de entregarte de nuevo a un hombre por amor, Nott quiso destruirte y le ganaste la partida

Pero Ángela era otro asunto, uno que le concernía a los dos, la perdida más importante que sufrieron en sus vidas, Scorpius tomó valor para decir unas palabras, hizo todo el esfuerzo para ordenar sus ideas y sonar coherente. Parte de lo que perdió a transformarse en lobo era la capacidad de transmitir emociones con las palabras precisas, solo podía demostrarlos.

-Deseaba tener a la niña, como nunca he deseado nada- dijo Scorpius observándola intensamente- la quería profundamente aun cuando todavía no nacía, no soy bueno con los discursos ni las palabras bonitas, pero necesito que lo sepas.

-No hables mas….por favor, no ahora…no puedo- dijo Rose mientras sentía que sus ojos se llenaban de lagrimas- no sabes como fue saberlo de pronto, estar consciente de que los había olvidado a ti y a ella. Que la había perdido para siempre. El dolor que sufrí, fue como si me hubiesen arrancado las entrañas.

Scorpius la abrazó con fuerza intentando consolarla, no diría nada mas, ella lo había expresado por él, perder a la niña era bien difícil de superar. Otra vez la beso, la besó hasta que la sensación de perdida apaciguó un poco y el deseo despertó de nuevo. Se besaron mucho y cada vez con mayor intensidad. Los dos estaban hambrientos uno por el otro y todo el desfogue que habían tenido esa noche aun no era suficiente para saciarlos.

Scorpius separó su cara de la de ella. Su visión agudizada podía ver los detalles del rostro de Rose, sus ojos nublados de deseo, sus labios entreabiertos hinchados por los besos que habían compartido. Le acarició el rostro con una mano, con delicadeza, conteniéndose a duras penas, porque quería arrasarla, todo su instinto warg apremiaba por una violenta y rápida nueva consumación. Sus respiraciones seguían entrecortadas, el deseo seguía allí presente, inclemente, desesperante, estaba duro y dispuesto por ella.

Todo ocurrió porque era inaguantable estar mas tiempo separados, la siguió esa noche fuera del campamento porque no pudo pensar en absolutamente nada cuando Rose descaradamente y sin palabras, usando todo su poder de seducción, lo guió hasta el sitio donde ella quería que estuviesen, absolutamente solos, alejados del mundo que se les oponía, fuera de las reglas, sin soportar las miradas de reproche de los demás ni dar explicaciones. Scorpius se dio cuenta que no podía hacer oídos sordos a sus propios sentimientos y fue tras de ella como un ciego detrás del lazarillo.

Y consumaron lo que sentían, esa noche. Y Scorpius pretendía al menos, tener unas horas de paz junto a ella. Cuando amaneciera verían en que punto quedaban, pero al menos ahora estaban juntos.

-Rose- dijo él con la voz enronquecida mientras fundía de nuevo su cuerpo con el suyo.

0o0

Marina estaba de pie en su habitación, miraba por la ventana, el lecho estaba vació, ella estaba esperándolo pero Nott no acudió. Extraño, muy raro, su esposo, se le había ofrecido esa noche, y sin embargo, no terminaba de llegar. Esperaba en febril expectación, pero con un profundo miedo. Nott dominaba su existencia y ella lo deseaba y odiaba a igual medida. Estaba confusa, temerosa y sobre todas las cosas, deseaba irse de allí, mientras permaneciese en su lugar, veía su muerte con más claridad. Era difícil tomar la dedición, porque el otro camino también conduciría a lo mismo, a una muerte segura e injusta para los dos.

Pero él se lo prometió, se lo juró, que ese camino no seria tomado jamás y era el único hombre que nunca intentó aprovecharse de ella, así que tenia que confiar en él, porque Marina en un momento de locura y desesperanza, le ofreció su cuerpo como siempre lo hacia con un hombre cuando su vida no tenia ningún sentido, como la puta que siempre había sido, que era y que sin duda siempre seria, una mujer hambrienta, una meretriz que solo conseguía placer en el dolor y la humillación. Y él amablemente la rechazó, haciendo que por primera vez en su existencia, Marina Merrey, fuese testigo de la bondad de una persona. Y ese extraño hombre se hizo brillante para ella, especial, aunque su corazón estuviese empeñado con otro en ese tiempo

¿Pero fue amor? ¿Realmente amó a un ser que nunca existió? Marcus Nott solo fue una fantasía de niña. Marina se aferró a él porque fue el único que le prometió algo, que no se aburría de ella, que no la escondía como un sucio secreto, ella se sintió importante junto a él ¿Ambición? por supuesto que si, de parte de los dos, eso estaba claro, ella deseaba una posición, Marcus su poder de videncia. Bajo esas reglas establecieron su compromiso. Pero ella nunca conoció a Marcus, era Nott, siempre fue él, Theodore Nott, su esposo, el ser que despreciaba con toda su alma pero al mismo tiempo no podía dejar de entregársele sexualmente como un animal irracional. Estaba enferma, asqueada de ella misma y de la soga que se puso en el cuello.

Molly y Theo Jr. llegaron a su habitación atropelladamente, con un pergamino en su mano. Los dos niños hablaban al mismo tiempo, rápidamente y con la esperanza dibujada en sus jóvenes rostros. Marina no entendía nada de lo que trataban de decirle.

-¿Qué pasa?- preguntó ella.

-Lo encontramos- dijo Molly – el pasadizo secreto que no aparecía en el mapa. Estábamos revisando por casualidad, y apareció.

-Tiene que ser hoy, esta misma noche- dijo TheoJr.- es nuestra única vía de escape. No sabemos si desaparecerá mañana.

-Marina, tienes que venir con nosotros, nos esconderemos en el bosque prohibido y desapareceremos cuando sea seguro- dijo Molly- ninguno de los dos sabe como hacer un hechizo de desaparición, tú tienes que venir con nosotros.

-Es demasiado peligroso- dijo Marina- yo….yo….no puedo….Nott…me matará, le he jurado.

-No puedes estar peor en otro lugar que aquí- dijo Theo Jr.

-Necesitamos ayuda para atravesar los peligros del bosque prohibido- dijo Marina, todavía dudosa, empezó a tantear las paredes, hasta que encontró un ladrillo suelto, dentro del muro en una cajita, estaba la única manera de comunicarse con quien sin duda le ofrecería protección. Él lo prometió una vez, cuando se la entregó, que acudiría hasta ella, aunque estuviese en el fin del mundo, pero solo si la cuestión era de vida o muerte.

Y el asunto era importante, tenía que salvaguardar la vida de los dos niños. Muchas cosas en el futuro dependían de ello.

Marina sacó una esfera de cristal del tamaño de una cuenta, la estrujó con su mano y está se rompió, los cristales rompieron su piel, la sangre cubrió su mano, mientras una ráfaga de luz que solo ella podía percibir salía disparada hacia el firmamento.

Walter Rosemberg sintió como una energía desconocida apuñaleó cada célula de su cuerpo, estaba sentado en una fogata, compartiendo con los otros wargs en medio de la fiesta. Su mente se nubló, entonces vio en cielo la luz que le indicaba el camino a seguir. Se levantó y se transformó en un cuervo, desplegando sus alas.

Mientras volaba, un pensamiento cruzó su cabeza. Lo que siempre trato de evitar, lo alcanzaría, el destino que tenía señalado finalmente se cumpliría, intentó escapar en vano. Después de esa noche habría vuelta atrás, pero se lo prometió alguna vez y él cumpliría. .

-Estoy perdido- fue su ultimo pensamiento antes de dejar que su consciencia animal lo empujase hacia su destino.

0o0

Nott echó un vistazo a su lado, la oscura presencia del Heraldo lo seguía a su lado, su forma era borrosa, intangible, pero allí estaba, pegado a él como una lapa mientras caminaba por los oscuros pasillos de Hogwarts. Nadie podía verlo, pero todos detectaban su oscura presencia.

Los guardias se apartaban a su paso, la personalidad negra y turbulenta de Theodore Nott estaba repotenciada con la presencia del ente. Una sensación de pánico y zozobra era lo que transmitían. Terror en su más vivida expresión. A los guardias le temblaban las manos, esa noche, el aura maligna de su jefe estaba mas fuerte que nunca.

Cuando llegaron a lo alto de la torre de Astronomía, ya Dolohov y Avery lo esperaban.

Antonin Dolohov, iba vestido con su equipamiento de lucha, su cabeza calva y sus crueles ojos casi transparentes. Era un leal seguidor de las artes oscuras, antiguo lugarteniente de Lord Voldemort, el hombre de acción, aquel que hizo de la tortura y el asesinato su forma de vida.

Michael Avery, desempeñaba el papel del sabio, la mente detrás de cada una de las acciones del Trivuriato, una inteligencia puesta al servicio de la más absoluta maldad. Inmoral, calculador y paciente. Lucia barba al igual que Nott, solo que la suya era blanca, era el único del Trivuriato que no lucia joven, no le daba importancia a su apariencia, para hacer uso de sus poderes oscuros no necesitaba juventud, solo fuerza.

Se citaron en ese lugar en medio de la noche, para decidir el siguiente paso en esa guerra de dominación que empezaron con el único objetivo de convertirse en los todopoderosos del mundo mágico, Nott llegaba retrasado así que la expresión de molestia de los otros dos hombres eran bastante reveladoras. Echaron un vistazo al Heraldo, que en esa ocasión se hizo visible para los ojos humanos y ambos dieron un respingo. No podían entender como Nott soportaba tenerlo cerca todo el tiempo.

Los tres se sentaron en tres poltronas ubicadas dentro de un círculo de poder dibujado en el suelo.

-Ha tardado, el final de esta guerra- dijo Dolohov- no era así como lo teníamos previsto.

-El Inominado espera…..el tercer sacrificio- dijo el Heraldo con el tono de voz afilado y sepulcral que lo caracterizaba, una voz espectral, esta sonó como un eco lejano, rebotando en las paredes de piedra.

-La chica esta fuera de nuestro alcance por ahora- dijo Avery- por lo que me ha contado Nott, demuestra poseer una clase diferente de poder mágico, al igual que Draco Malfoy, no debimos subestimarlo.

-Tú fuiste quien lo subestimó- dijo Dolohov molesto- yo siempre afirmé que algo escondía ese Malfoy, su interés en la chica, la invulnerabilidad de los dos a los hechizos corrientes y a otros poderes.

-Lee esto- dijo Avery entregándole un pergamino a Nott, quien lo empezó a leer y fruncía el ceño de vez en cuando mientras lo hacia-Es una declaración formal de guerra de parte de la resistencia, firmada por Malfoy, de su puño y letra, lo que nos pone en una situación incomoda.

-No estamos seguros, pero su magia, la de Malfoy y esa chica Weasley es algo a lo que nunca nos habíamos enfrentado- dijo Dolohov- al morir Aberforth Dumbledore, la protección principal de este castillo desapareció, hemos encontrado unos antiguos documentos encriptados. Avery está estudiándolos, él afirma que allí encontraremos las respuestas a algunas interrogantes que nos hemos planteado ante esta nueva situación.

-La solución es clara- dijo Nott cerrando los ojos, sus manos apretaron los brazos de la silla, incluso se mordió el labio hasta sacarse sangre- tenemos que apartar los mundos.

Dolohov y Avery lo miraron incrédulos por un momento. Apartar el mundo mágico del muggle, tal y como estaban al principio de la magia, en épocas inmemoriales, el tiempo de las primeras leyendas, cuando el pueblo antiguo caminaba en el mundo. Mucho mas fácil decirlo que hacerlo.

-No puede hacerse- dijo Avery.

-El poder necesario ya no existe- comentó Dolohov- lo que planteas casi suena como un delirio de borracho.

-No niego que estoy ebrio- dijo Nott esbozando una sonrisa maquiavélica- pero he estado pensando, además el Heraldo me ha ofrecido la opción.

-Bajo que razonamiento- preguntó Dolohov.

-Nuestros enemigos se esconden entre los muggles- dijo Nott- es técnicamente imposible detectarlos, saben como ocultarse demasiado bien. Nosotros no tenemos el tiempo para dedicarnos a una búsqueda sistemática por todo el mundo. La lógica indica que debemos sacarlos de su guarida. Que mejor forma que eliminando a los muggles, extrayéndolos, eso los dejaría expuestos e indefensos.

-Hallaran otra forma de protegerse, recuerda que Malfoy está con ellos – dijo Avery- y todavía ninguno de nosotros, incluyendo el Heraldo, entiende porque puede hacer lo que hace.

-Esta guerra en principio, ha sido para dominar el mundo mágico, no el muggle- contestó Nott- apartando los mundos, no tendríamos que lidiar con los humanos sin magia. Son molestos, pero representan la mayoría. El gran error de Lord Voldemort fue pensar que podía dominarlos, no es posible, no por ahora, no tenemos la fuerza necesaria, primero debemos derrotar a quienes se nos oponen, luego convocar al Inominado, y luego lo tendremos todo. Así como puede levantarse el velo, también puede caer en el momento que lo consideremos apropiado.

-Todavía tenemos el problema de Malfoy- dijo Dolohov.

-Eso lo resolveré yo, esa clase de magia que nos ha pasado desapercibida, yo encontraré su origen- dijo Avery.

-¿Qué dice tu esposa de esto? ¿Qué visiones ha tenido?- preguntó Dolohov.

-Marina vio como el velo se recompuso, solo eso- contestó Nott crípticamente- en estos momentos, ella está fuera de mi alcancé.

-¿Escapó con la niña y con tu hijo como lo previmos?- preguntó Dolohov.

-Si- dijo Nott- la semilla ya está sembrada. Dará sus frutos en el momento apropiado. Marina ha servido de ejecutora de una de las ramas de nuestro plan. Ahora todo depende de asegurarnos de todas las vías posibles que tengamos éxito.

-¿Instalaste la compulsión en la mente del niño? ¿Cuándo mató a Abeforth Dumblendore?- preguntó Avery- y ¿ella no lo sospecha?

-No sabrá nada hasta que sea demasiado tarde, ni Marina con sus dotes de vidente puede ver algo tan intimo- dijo Nott- la sangre es la sangre, la misma que compartimos Theodore y yo. Llegado el momento, él demostrará porque es hijo de quien es.

-¿No la echaras de menos? Si nos atenemos a sus costumbres, de seguro que ella, haciéndole falta su amante esposo, se echará en la cama de otro- dijo Avery puyando a Nott.

-Ella volverá a mi, después de todo ¿Quién va a quererla usada como está? Nadie, Marina volverá a mi como una oveja al corral, no tiene a mas nadie que yo, además por los momentos su videncia no es tan necesaria como el nuevo papel que le he asignado- concluyó Nott satisfecho de su obra, luego sus ojos se ennegrecieron- si piensas utilizar a mi esposa o a mi hijo en contra mía, siento decir pierdes el tiempo, son prescindibles, los dos.

Sin embargo Nott supo que Avery tenia razón en algo, no toleraría que ella se desviara, era su mujer, suya para golpearla, vejarla, violarla o matarla según lo que me provocase, suya, de nadie más. Una muerte dolorosa era lo que le esperaba a quien le pusiera un dedo encima. Escogerla para su plan fue difícil, pero él no era un hombre que se hiciese la vista gorda ante una buena oportunidad, ella se lo había puesto en bandeja de plata, interesándose por los dos chicos. Marina volvería, quizás mas desequilibrada de lo que estaba al darse cuenta de las consecuencias de sus actos, pero regresaría a su lado, él era el único que saciaba sus apetitos, que calmaba su angustia, que la poseía sin ton ni razón, él que le ofrecía lo que mas nadie podía, lo que ella desesperaba por tener, una unión carnal llena de violencia y sin inhibiciones. Suya, siempre suya, Marina se lo prometió en un altar, se lo juró en la cama, y un Nott hacia cumplir las promesas que le eran ofrecidas.

-Basta de hablar pendejadas- dijo Dolohov- ahora como vamos a separar los mundos.

-El Heraldo puede hacerlo, tiene el poder suficiente, pero antes, debe poseer un cuerpo humano….vivo- dijo Nott.

-El poseído estaría sometido a la voluntad del ente- dijo Dolohov- perdería toda su humanidad y quizás la cabeza.

-No si puede soportarlo- dijo Nott- no si es lo suficientemente fuerte para convivir con el Heraldo.

-¿Y quien seria el mago dispuesto a hacer tal cosa? - preguntó Avery.

-Yo- dijo Nott.

0o0

Al llegar la mañana, ella todavía permanecía acostada de espaldas y él entre sus piernas con la cabeza apoyada en su vientre rodeándola con sus brazos, Rose acariciaba sus cabellos, pensativa, mantenía los ojos cerrados, perdida en la emoción de estar con el nuevamente, Scorpius no sabia como diablos iba a encontrar la fuerza necesaria para alejarse de ella.

Había tomado una desición, la mejor salida para ella. No podía negarse que la amaba con todas sus fuerzas, que deseaba estar con Rose como jamás deseo nada. Pero lo justo era lo justo. Rose casi fue asesinada una vez y Scorpius no era supersticioso, pero cada vez mas le daba la razón a las leyendas que condenaban la unión entre wargs y humanos, miles de casos en los cientos de años anteriores daban fé de que siempre terminaban en desastre. Incluso Walter tuvo una visión, donde ofrecía su vida por la mujer humana que amaba, e incluso al parecer los dos terminaban muriendo, condenados por atreverse a estar juntos, no lo dijo directamente, pero Scorpius supo interpretar esas palabras. Quizás Walter encontraría algún día la manera de deshacer esa visión y conjurar esa maldición, pero Scorpius no se arriesgaría. Rose era demasiado importante.

Y aun cuando no pendiese una maldición como una espada de Damocles sobre ellos, estaba todo lo demás. No podían casarse, estaba prohibido, incluso no debieron acostarse pero obviamente se saltaron esa regla porque honestamente no pudieron evitarlo, aun así no fue lo correcto, ofrecerle esperanzas a ella y a él de algo que no iba a continuar. Scorpius no podría ofrecerle una familia, no podía darle hijos, tampoco una casa confortable, un hogar, ni siquiera podía ofrecerle la esperanza de una ancianidad juntos, él viviría más tiempo que ella, joven y fuerte. No podía darle nada. Y ella, estaba destinada a hacer grandes cosas, formaba parte de una orden que guardaba la magia, Rose seria venerada y protegida por los Walpurgis, quizás por todo el mundo mágico. No merecía de seguro pasar su vida en la yerma llanura congelada de Siberia, exiliada, alejada de su familia, intentando convivir con un animal. Ella seguramente pensaba que seria feliz, pero Scorpius estaba seguro de que extrañaría terriblemente estar con los suyos. Lo estaba haciendo por ella, alejarse, solo por ella.

Sin embargo, él jamás la olvidaría, Scorpius estaba seguro que nunca tomaría otra mujer en lo que le quedaba de vida. Solo seria ella, Rose para siempre. Era su promesa secreta, él no se uniría a mas nadie, ni emocionalmente ni físicamente. El recuerdo de Rose tendría que ser suficiente para los años que lo esperaban adelante, si es que sobrevivía al enfrentamiento con Nott.

Venganza, la seguía paladeando, el sabor metálico de la sangre, de la sangre de Theodore Nott. No descansaría en paz hasta vengar a su hija. Se lo debia a Rose, se lo debía a la niña. Cumpliría, aunque fuese lo último que hiciera.

Perdieron la cuenta cuantas veces hicieron el amor durante la noche, a juicio de los dos, no las suficientes, él no dejó en ningún momento de estar dentro de ella, como si fuese su lugar natural, el único sitio donde quería estar. Lo cierto es que él tenia arañada toda la espalda, raspadas las rodillas y Rose exhibía magulladuras y chupetones en los lugares mas insólitos de su cuerpo debido a la costumbre lobuna de Scorpius de lamer y morder cada parte de ella, le ardía la entrepierna y probablemente caminaría con las piernas abiertas un buen rato. En esa ocasión no se mostraron tímidos ni comedidos en el sexo. Se amaron con furia animal.

Scorpius se despertó primero, con pereza se separó del cuerpo de Rose y procedió a vestirse. Ella abrió los ojos y se cubrió el cuerpo con unas pieles.

-¿Dónde vas?-preguntó ella.

-Hay que levantar el campamento, debemos irnos antes del mediodía. Tengo mucho que hacer- contestó Scorpius malhumorado, no quería alejarse de ella, menos cuando quizás seria la ultima vez que estarían juntos, pero debía ocuparse de sus tareas. Era el líder de la manada, el responsable de todos allí.

-¿Cuando llegaremos al sitio del consejo?- preguntó Rose.

-En dos días si apresuramos el paso- dijo Scorpius- luego de eso te marcharas con tu familia.

-No- contestó ella de inmediato.

-Ese fue el acuerdo- dijo Scorpius- yo te dejaría estar con nosotros hasta llegar al consejo.

-Todavía no hemos discutido lo que vamos a hacer- dijo ella.

-No hace falta, tú te iras con tus padres, y yo intentaré convertirme en el líder supremo de los wargs para ayudar en la guerra de los magos- dijo Scorpius- pero te necesito segura en tu casa.

-¿Qué pasará con nosotros?- preguntó ella. Quería golpearlo con todas sus fuerzas por testarudo, se habían acostado, pero seguían en el mismo punto. Tratar con Scorpius era frustrante. Rose tenia la esperanza de mantenerse juntos, ella sabia que él, aun siendo un warg la amaba, la conclusión natural era que seguirían juntos.

-No quiero discutir eso ahora- dijo Scorpius evitando el tema por los momentos. No deseaba darle largas innecesarias, pero hablar de su separación justo después de hacer el amor y con ella desnuda en su cama se le hacia tarea de titanes.

-Me estás evadiendo- reclamó ella.

-Si…lo estoy haciendo…por los momentos, pero ya hablaremos mas tarde, todavía puedes descansar un poco más. Enviaré alguien que te ayude- dijo Scorpius colocándose un abrigo encima. Iba a ser una discusión terrible, pero ella tenia que entenderlo. No eran sus sentimientos lo que se estaba colocando el tapete, era el resto de la vida de ella. A lo mejor Rose terminaba despreciándolo, eso le rompería el alma, pero si era la única manera, que así fuese.

-¿Ayudarme? ¿Para que?- preguntó ella.

Scorpius levantó una ceja, una sombra de sonrisa picara se le atravesó fugazmente en el rostro, pero enseguida sus labios formaron una línea severa. Rose se dio cuenta que él reprimía la mayor parte de lo que sentía, la ausencia de risas era demasiado reveladora. El chico despreocupado que alguna vez fue Scorpius había desaparecido, eso le produjo desazón, pero se juró hacerlo sonreír de nuevo.

-Créelo, me lo agradecerás- respondió Scorpius mientras salía de la tienda. Al rato llegó Sheila con una jofaina con agua y unas toallas.

-Hola Rose ¿Qué tal la noche?

-Intensa- dijo Rose.

-Te he traído agua con manzanilla y caléndula, te haré una compresa, ya sabes, para bajar la inflamación.

Rose sintió que se sonrojaba, al parecer todos estaban muy conscientes de su situación física. Voy a matar a Scorpius, voy a retorcerle el pescuezo por chismoso.

-No te ruborices niña. Aquí todos sabemos lo que sucedió anoche- Rose escondió su rostro bajo las pieles, muy apenada- No te preocupes, nadie escuchó ni vio nada, estábamos ocupados festejando. La gente se dio cuenta porque el jefe anda esta mañana de buen humor, silbando despreocupado por todo el campamento, incluso bromeó con uno de los pequeños. Y Scorpius jamás silba y menos aun hace chistes, nuestro joven jefe es un hombre muy serio.

-¿Él te envió?- preguntó Rose.

-Me indicó que viniese aquí para ayudarte con un pequeño contratiempo femenino, sin dar muchos detalles por cierto- contestó Sheila- nada que me extrañase tomando en cuenta las circunstancias.

-Me duele todo el cuerpo- confesó Rose- y …bueno…allá abajo decididamente esta bastante hinchado.

-Estos lobos wargs son unos desconsiderados- rió la mujer- casi todas las chicas están igual o peor de estropeadas que tú. He tenido mucho trabajo esta mañana. Walter se niega siempre a ayudarme en estos asuntos tan mundanos. Creo que más bien le avergüenza. Siempre he dicho que los cuervos son raros, elitescos, fríos, pero este se lleva la medalla de honor, se cree demasiado importante para sucumbir al instinto de aparearse. No se revolcó con nadie, el hombre-lobo, Grayback es todo lo contrario, se llevó a tres a su cama al mismo tiempo o eso dicen por ahí.

-Me siento como si hubiese perdido la virginidad de nuevo, de hecho no recuerdo que me sentí tan mal en esa ocasión- dijo Rose moviéndose con cuidado en la cama y arrugando la cara de dolor de vez en cuando, Sheila se rió a carcajadas al verla en apuros.

-¿Es así todo el tiempo? ¿Todos los wargs son así de …vigorosos? No me quejo, realmente no me duele tanto, solo que esta mañana me sentí un poco incomoda- aclaró Rose.

-Apuesto que no te dejó un segundo tranquila toda la noche….típico. A los wargs lobos les encanta follar, todo el tiempo, si son machos, es peor y si sienten que están unidos emocionalmente a una hembra, simplemente son incontenibles. Te acostumbraras por supuesto….al…tamaño – Sheila hizo un gesto con las manos, Rose abrió la boca asombrada del desparpajo de la mujer-por supuesto, te acostumbraras con el tiempo y con el uso- de nuevo empezó a reír a carcajadas- pero te recomiendo que descanses un día al menos, Scorpius ha vivido el tiempo suficiente entre nosotros para saber que después de ese maratón no puede meterse contigo tan pronto. Ni aunque tú lo quieras. Es una norma de cortesía después del primer apareamiento.

-No es nuestra primera vez- dijo Rose- él y yo antes éramos pareja.

-Es tu primera vez con un warg- dijo la mujer.

-Ustedes tienen reglas para todo- dijo Rose.

-Es la única manera de poner un poco de orden en este caos- dijo Sheila- los machos wargs respetan a sus hembras, son considerados con nosotras, por eso después de la primera unión, dejan que nos recuperemos. Las mujeres-wargs somos tan fuertes como ellos, pero les dejamos a los hombres la guerra, nosotros nos limitamos a mantener las aldeas, cuidamos a los niños-wargs y los educamos. Somos la base de nuestra sociedad.

-Nadie tiene problemas de que su jefe se haya metido con una humana como yo- preguntó Rose.

-Algunas están celosas- dijo Sheila- pero la gran mayoría lo considera una extravagancia. Pocos han probado a un humano, existen leyendas sobre eso. Estamos conscientes de las prohibiciones, pero el pueblo llano nunca ha estado de acuerdo. Es del consejo de lo que tienes que cuidarte, si se enteran Scorpius perderá cualquier posibilidad de convertirse en el líder supremo. Ninguno de nosotros delataremos al jefe de nuestra manada. Pero vayan con cuidado.

Rose se detuvo un momento en ese asunto. ¿Cómo reaccionaria el consejo si se enteraban de que ellos estaban juntos? Y sobre todo ¿Cómo seria recibida su presencia en ese lugar?

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Cuando la manada se puso en marcha, Scorpius se retrasó para caminar al lado de Rose, lo hicieron en silencio, de vez en cuando ella le tomaba de la mano y él se la apretaba fugazmente para después soltársela, a Rose le pareció que se cuidaba mucho de que los demás lo vieran tan involucrado a ella, le molestó aunque ella sabia que estaba siendo solo precavido, pero la hizo preguntarse todavía mas en la actitud del consejo hacia ellos como pareja.

Después de lo que pasó la noche anterior y luego de las agrias palabras que tuvieron en la mañana, ninguno de los dos tenía muchas ganas de discutir acerca del futuro de su relación. Scorpius y ella se prometieron hablarlo mas tarde, pero ambos pospusieron la discusión casi inconscientemente, obviamente mientras mas se acercaban al sitio del consejo, más se sentían en el cuello de la botella. Los demás wargs de la manada tenían razón en un punto, el consejo jamás vería con buenos ojos el tipo de relación que los dos mantenían. -¿Dónde está Walter?- preguntó Scorpius a uno de los wargs que venia en dirección contraria.

-No lo hemos visto desde la noche, probablemente fue a volar solitario como es su costumbre- dijo el warg.

-Han pasado demasiadas horas, no me gusta- dijo Scorpius- dile a Grayback que en cuanto aparezca, debo hablar con él.

-¿Qué sucede?- preguntó Rose al percibir el tono de reserva de Scorpius .

-Walter nunca desaparece tanto tiempo, nunca- dijo Scorpius suspicaz- algo no va bien.

De pronto, Rose sintió una perturbación en el ambiente. Fue como un desagradable corrientaso de electricidad que la recorrió de pies a cabezas. Se sintió aturdida por un instante y se tambaleó, Scorpius la sostuvo por un brazo.

-¿Qué sucede?- preguntó él preocupado. Si bien decidió por prudencia no ser muy demostrativo con ella, durante horas no hizo mas que observarla y estar pendiente de sus gestos y sus reacciones. Ella estaba mortalmente pálida y eso lo alertó.

-No estoy segura- respondió ella, entonces fijó su mirada al cielo, una nube negra estaba cubriéndolo. Scorpius siguió la mirada de Rose.

-¿Qué demonios es eso? Atentos, algo se acerca- gritó Scorpius al resto de su manada que tomó posiciones de defensa.

-Tenemos que salir de aquí, inmediatamente- dijo Rose tomando su varita- voy a hacer un hechizo de desaparición, tómame del brazo.

-No- dijo Scorpius- no puedo irme contigo. Los otros wargs, me necesitan.

-De acuerdo- dijo Rose, se sentía idiota, por supuesto que él no iba a irse dejando a los suyos desamparados, pero el instinto de conservación en ella fue mas fuerte- no puedo hacerlos desaparecer a todos, tenemos que salir de aquí corriendo.

-Estamos en medio del descampado- aclaró Scorpius enfatizando el punto- sea lo que sea va a encontrarnos tarde o temprano. No podemos huir solo nos queda luchar.

-Lucharé contigo- dijo ella.

-No, tú te quedaras en la retaguardia- dijo Scorpius.

-Puedo ser de ayuda- dijo ella.

-Ni hablar- dijo Scorpius con autoridad- no es no.

-¡Diablos! Eres más pesado de warg que de humano- dijo ella.

-Gajes del oficio. - respondió Scorpius y luego siguió dando órdenes.

Rose tomó su varita y adoptó una posición de ataque. Él podría ser el lobo jefe, pero ella era Rose Weasley, la mujer que lo amaba, ni loca lo dejaría enfrentándose a un enemigo, que por lo que percibía y sentía, era mágico.

Pero aunque la oscuridad que se acercaba, al parecer no tenia intensiones de atacarlos, solo se limitó a cubrir el cielo, de pronto era como si fuese de noche otra vez. Los wargs estaban desconcertados y temerosos.

-Algo no cuadra aquí….¿Que fue eso?- dijo Scorpius.

-No lo se…- contestó Rose- no lo se- ella miraba alrededor totalmente alerta, entonces algo capturó su atención.

Mientras el sol se oscurecía y el viento arreciaba, en medio de la sabana, Rose vio un punto luminoso que iba hacia ella, era una persona, alguien se acercaba en la distancia, inexplicablemente ella no sintió temor, mas bien motivada por una curiosidad insaciable, fue hasta él. Desde que era Walpurgis, estaba acostumbrada a los sucesos sobrenaturales inesperados y también Rose aprendió a hacerle caso a sus corazonadas. Quien se acercaba, no representaba ningún peligro para ella.

-Rose….¿A donde vas?- Scorpius se dio cuenta de que ella de pronto dejó de hablar y fijo su mirada en un punto en medio del campo. Era como si ella pudiese ver algo que sin duda él no podía divisar. Visto que Rose empezó a caminar y no atendía a su llamado, inmediatamente la siguió.

Mientras se acercaba al visitante, Rose casi se quedó de piedra cuando observó como el hombre atravesaba a un warg. Ella pestañeó, sus ojos no daban crédito a lo que estaba viendo, quien venia hacia ella, no era un ser vivo. Escuchaba a Scorpius llamándola, pero su voz la escuchaba amortiguada.

Cuando estuvieron a una distancia prudencial, el hombre inclinó la cabeza para saludarla. Era joven, alto, vestía una túnica gastada color marrón, sus rasgos mas característicos era su cabello rojo largo hasta los hombros y unos ojos oscuros, sus facciones eran duras pero su expresión amable. Cuando le sonrió, Rose lo reconoció inmediatamente.

-Hola Rose, permíteme presentarme soy…..- comenzó a decir el hombre.

-Fabián Prewett, lo se, tienes la sonrisa de mi abuela y te pareces mucho a mi tío Bill- dijo Rose. Esa era la razón por la cual la presencia no la asustó en un primer momento, era alguien cercano, de su familia y por añadidura, otro Walpurgis.

-¡Rayos! yo que tenia la esperanza de sorprenderte- contestó Fabian alegremente.

-Y hablas exactamente como mi tío George- dijo Rose inmediatamente sintió simpatía por él- ¿Por qué estas aquí? Yo pensaba que tú…..

-Si, morí, una tarde de abril de 1970, junto con mi hermano gemelo- la sonrisa se perdió del rostro de Fabián- por lo menos morí con alguien a quien amaba. Pero no debió ser así…no debió ser así.

-Eres un fantasma o…..una alucinación- Rose entonces estuvo segura de que el hombre era semi-transparente, podía ver la hierba detrás de él. ¿Qué hacia él allí?

- No soy un fantasma o de pronto si, pero no del tipo que conoces. Solo soy una presencia…el eco de un recuerdo…a veces, un walpurgis si no ha terminado su misión no abandona este mundo. Conmigo sucedió de esa forma, me quede en la mitad de una situación por así decirlo y no me iré hasta terminarla…he estado a tu lado, desde que naciste, siempre te he acompañado…solo que hasta ahora he dejado que me veas- dijo el hombre con calma- también te he enviado sueños, de cosas que sucedieron y asuntos que no han pasado, para guiarte.

-Entonces, ¿Tú me enviabas esos sueños? ¿Conoces el futuro?- dijo ella.

-Me muevo en una dimensión distinta a la tuya, no existo en una época definida- dijo el hombre- puedo ver a la distancia en el tiempo, no todo, pero si algunas cosas. Algunos walpurgis nacen con un tercer ojo, una especial sensibilidad a lo sobrenatural, para intuir los sucesos futuros. Yo fui uno de esos walpurgis, uno dotado de larga vista, tú al parecer eres otro. La diferencia es que tú no eres vidente. Todo lo que viste, lo viste por mí.

-¿Eres como una especie de ángel guardián?- preguntó Rose y el hombre rió de nuevo. Ella al verlo recordó a toda su familia y sintió una oleada de tristeza recorriéndola.

-Es una buena manera de decirlo…mas o menos es así, soy una especie de guardián, pero creo que disto mucho de ser un ángel- dijo el hombre.

-¿Por qué estás aquí? ¿Por qué te revelas ante mi ahora?- dijo Rose.

-Se lo que enfrentaste- el tono de voz de Fabián bajó hasta casi hacerse imperceptible- se lo que viste…se quien te busca…las fuerzas del mal están tras de ti niña….debes vencer. Eres la esperanza de los Walpurgis.

-Estamos en peligro, lo siento en cada poro de mi cuerpo- dijo Rose- esta oscuridad no es normal. ¿Qué esta sucediendo? ¿Por qué se fue el sol?

-Los humanos, sobre todo los magos, siempre tenemos la tentación de jugar con fuego, solo que esta vez…alguien fue demasiado lejos. Han separado los mundos, el muggle del mágico, el velo ha sido impuesto de nuevo. Lo que permaneció dormido y oculto, despertó y debe volver de nuevo a su eterno descanso. De nuevo la orden y sus caballeros tienen una misión.

-Separar los mundos- exclamó Rose sorprendida- eso es imposible.

-No tenemos tiempo- dijo Fabian y luego hizo aparecer una espada, su hoja estaba cubierta de llamas, lucia incandescente, flamígera- tómala. Esta espada no fue hecha para manos humanas, pero curiosamente solo existe un humano capaz de aprovechar todo su poder, debes entregársela a tu maestro.

Rose tomó la espada con dificultad, era demasiado pesada, pero poco a poco, en segundos se acostumbró.

-Debes volver a el castillo de Duhm- dijo Fabián- en el ouroborus encontraras la solución. ¿No has oído hablar de la leyenda de la Hechicera y el Guerrero? Es hora de hagan acto de aparición…literalmente. Y todo guerrero necesita una espada.

-Prometí regresar cuando arreglará mi vida- dijo Rose – me debo a los walpurgis, pero también tengo un compromiso con alguien mas.

-Tu vida ni la de nadie valdrá un centavo sino me escuchas. No hay tiempo. Ve y busca a Malfoy.

-Entiendo. ¿Volveré a verte?- dijo Rose- tu ayuda será bienvenida.

-Regresaré, antes del final, es una promesa- dijo Fabián, entonces el hombre desapareció y Rose se giró hacia Scorpius, quien la miraba estupefacto. De la nada de pronto apareció una espada, directamente a las manos de Rose.

-¿Que sucedió? ¿Con quien rayos hablabas? ¿De donde salió esa espada? Se que debo esperar cosas locas ahora que eres un Walpurgis, sea lo que diablos sean- dijo Scorpius- pero esto es de lo mas raro que he visto en mi jodida vida. Aunque lo del cielo negro decididamente lo supera todo.

-Scorpius, creo saber porque el cielo está negro y lo que voy a contarte no te va a gustar nada - dijo Rose.

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Marina, Molly y Theo Jr. caminaban en la oscuridad, habían salido cerca del sauce boxeador, pero el árbol no impidió su huida. Ahora en medio del bosque, los tres se sobresaltaban al escuchar cualquier ruido extraño. Marina apuraba el paso, el bosque prohibido no era su sitio favorito en el mundo, de hecho estaba prohibido por una buena razón, todo tipo de criaturas mágicas malévolas acechaba.

Estaba bastante impaciente, pasado seis horas y con el alba acercándose, ella sabia que necesitaban salir de ese sitio lo más pronto posible, la luz del día no favorecería su huida y su ausencia seria notada en pocas horas, sino es que ya lo sabían.

Si Nott la descubría, suplicaría una muerte rápida como gesto de clemencia y rogaría por la vida de los chicos. De rodillas si era necesario. Marina mejor que nadie, sabia lo que se ese hombre era capaz de hacer. Y ella lo había traicionado.

Marina se detuvo de pronto cuando vio una figura alada aterrizando frente a ella, Molly y Theo Jr. ahogaron un gemido.

El hombre- cuervo estaba de pie, en todo su esplendor, sus alas batiéndose rápidamente, sus ojos negros mirándola inquisitivamente. Marina no le quitaba la mirada de encima.

Walter poco a poco fue transformándose hasta su forma humana. Los niños al reconocerlo se sintieron animados y se echaron a sus brazos, Walter les sonrió a cada uno.

-Están bien, perfecto- dijo Walter- lamento no haber venido antes, pero obviamente no era seguro. Molly Weasley, no sabía que estabas aquí, te dimos por perdida.

-Estoy viva y escapando profesor Rosemberg- dijo Molly ruisueña

Marina seguía mirándolo así como Walter le prestaba toda su atención a pesar de estar conversando con los chicos. Allí estaba ella, tan bella, tan rubia y tan fría como la recordaba, altiva como una reina, pero asustada, él podía ver eso también en la expresión de su rostro.

-Marina- dijo él.

-Antes que nada, Rose Weasley está viva, pensé que te interesaría saberlo- dijo Marina secamente incomoda ante la mirada oscura del cuervo, se retorcía las manos de puro nerviosismo.

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-Lo se, está con Scorpius en Siberia- dijo Walter- y si esta viva, fue porque tú llegaste para avisarnos en el momento justo. Todos te lo agradecemos.

-Excelente, están juntos, las aguas encuentran su cause natural. Estaba previsto…en algún momento se que se encontrarían…pero sucedió antes de que pudiese verlo con claridad en las cartas. No quise llamarte- dijo ella apenada- pero fue la única salida. Molly y Theo Jr. deben irse a terreno seguro, eras mi única alternativa. Tardamos meses en encontrar la salida del castillo, yo tenía varios planes, pero esta noche sorpresivamente tuvimos la oportunidad.

-Entiendo porque me llamaste- dijo él, se maldijo internamente. ¿Qué diablos esperaba? ¿Qué ella se echara a sus brazos así nomas? Ni él mismo se entendía, eso era seguro, había jurado nunca, jamás, acercarse, pero al sentir el poder de su llamado, al verla de nuevo, todas sus resoluciones se estaban yendo al mismísimo infierno.

-Dejaré a los niños contigo- dijo Marina, lo pensó mucho mientras caminaba, si ella volvía al castillo, quizás si le ofrecía alguna coartada coherente a Nott, a lo mejor podía salvar su vida. Ver a Walter fue como un golpe, le sacudió todo el cuerpo y le recordó la visión que ambos tuvieron alguna vez, lo llamó irreflexivamente y ella estaba segura que no debía irse con él, eso pondría en marcha todo- yo tengo que volver al castillo de Hogwarts antes de que noten mi ausencia. Encontraré alguna explicación que justifique la escapada de los chicos.

Los niños la miraron asombrada, eso sin duda, no estaba de acuerdo al plan, pero antes de que alguno protestara, fue Walter el que habló.

-No- dijo Walter. Y Marina se sorprendió ante la vehemencia de la negativa.

-Me casé con Nott, estoy unida a él, soy su mujer….

-Basta, no me importa, jamás me importó con quienes o con cuantos te acostaste- cortó Walter- lo que no fue en mi tiempo, no debe molestarme.

-Yo soy su esposa, prometí…prometí que…- dijo Marina.

-No- repitió Walter- No se si te has dado cuenta, pero el cielo se ha oscurecido, una magia antinatural se ha desplegado, el sol desapareció, hoy no amanecerá. No se lo que es, pero salió de Hogwarts, no te permitiré regresar a ese lugar.

-Tú no eres quien para decirme lo que voy a hacer- Marina le dio la espalda y echó a caminar rápidamente a paso firme y resuelto, ella ya había dicho su ultima palabra, no se involucraría mas de lo que estaba, salvaría su vida porque él era importante, era un acto de nobleza hacia el único hombre que valía para ella. Walter maldijo por lo bajo y fue tras ella, logró alcanzarla y jalarla de un brazo hasta que la rodeó con los suyos impidiéndole la huida.

-Es una locura- dijo ella- vas a matarnos a los dos. La visión….

-Tu rompiste la esfera sabiendo lo que iba a suceder si lo hacías, te lo advertí hace muchos años- dijo Walter- era un pacto lo que teníamos y esperábamos jamás romperlo.

-Tú me rechazaste una vez, no veo porque no puedes hacerlo ahora- dijo ella- además, yo no te quiero, nunca te quise, era solo sexo y nunca llegó a suceder.

-Tu problema es que tu mente gira siempre en torno a eso, es como una enfermedad que te carcome, porque no conoces algo mejor- dijo Walter taladrándola con sus ojos oscuros. Se veían diferentes, ella tan rubia, él tan moreno, ella tan pequeña y frágil en comparación con él, así abrazados, sus cuerpos unidos, pegados sin dejar espacio entre los dos- Marina, en tu corazón herido existen tantas posibilidades, incluso para alguien tan improbable como yo, tú lo viste y yo lo vi, solo que nunca lo aceptamos como era.

-No hables tonterías- dijo ella.

-Tú no eres la persona que muestras a los demás- dijo Walter- si fueses frívola, hueca y vacía ¿Qué demonios estas haciendo arriesgando tu vida por el bienestar de dos niños que no son nada tuyo?

-Tengo mis razones. Soy lo que soy, jamás he fingido ser algo distinto - dijo ella, conmovida por la fe que ponía en ella. Walter….el único hombre que la rechazó, el único que la trató como una persona alguna vez, él único en que confiaba. Tan especial y complicado lo que le generaba. …¿Que era lo que quemaba dentro de ella cuando él la miraba? ¿Lujuria? No, ella conocía la lujuria…era otra cosa mas difícil de precisar.

-No permitiré que regreses a una muerte segura, si me dijeses con seguridad que lo amas y yo lo creyese, te dejaría ir- Marina bajó la mirada- pero no estas unida por amor. Maldita sea, aun si lo amases, tampoco te dejaría ir. Soy un animal, soy egoísta, soy implacable, soy decidido pero he dejado esto por tu cuenta y cometí un error imperdonable, no luche por ti cuando tuve que hacerlo.

-Eso es agua pasada- dijo Marina.

-No dejaré que vuelvas con Nott. Por lo menos junto a mi tienes una oportunidad, podemos luchar, el destino no está escrito con fuego, ahora lo se, han pasado ciertas cosas recientemente que me han despejado la vista y enseñado lo terco que he sido respecto a esto. Rose lucha por estar al lado de Scorpius a pesar de que él es un warg y él la quiere, ella va a arriesgarlo todo por Scorpius y quizás él también, ¿porque yo no haría lo mismo?- dijo Walter- tú no eres solamente sexo, lo leo, te leo, te entiendo y te comprendo. Viniendo hasta aquí, cruce la raya, rompí la norma, y seguro me condenare eternamente por ello, perderé mi posición y mi influencia en el consejo. Pero si no venia hacia ti cuando me necesitabas, era como si no significaras nada, yo no he olvidado la visión y la promesa de felicidad que vino con ella.

-Una felicidad fugaz y luego la muerte- dijo ella – y yo no quiero morir y menos aun que tú mueras por mi.

-Nadie morirá si puedo evitarlo- dijo Walter-alguna forma habrá.

-No, tú no comprendes, solamente me tienes lastima, el caballero de brillante armadura quiere salvar a la damisela en peligro, pero tú eres un warg que cumple sus reglas y yo sin duda no soy ninguna dama- dijo ella tratando de deshacerse de su fuerte agarre.

-No, nunca te he tenido lastima- dijo él furioso tomando su rostro entre sus manos, obligándola a mirarlo- y si tengo que hablar tu mismo idioma para que me entiendas y te entiendas a ti misma, lo voy a hacer.

Entonces, la besó, en medio del bosque, con la oscuridad cerniéndose sobre ellos, la besó con rudeza al principio, peleando con ella para le ofreciese sus labios y quizás su corazón. Y Marina finalmente se rindió y le correspondió.

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