Lagrima congelada
Summary: Luego del accidente, perdí mi memoria, Rose y Alice siempre me han ocultado cosas, pero no me intereso hasta que aparecieron ellos-¡Edward Masen!-¿Masen? De donde salió eso, de pronto la realidad me llego de golpe... Engaños, Secretos, Odio, Amor NEW SUMMMY
Disclaimer: Los personajes no son míos, son de la maravillosa S.M. solamente la locura es mía… por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Eres como una lagrima congelada
Capitulo nueve
"El instante mágico es aquel momento en el que un sí o un no, pueden cambiar toda tu existencia"
Paulo Coelho
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Eran las nueve y con mi poca experiencia iba por el segundo; en ese momento Bella entro, insegura y se acerco a mi escritorio.
Bella pov
Parpadee lentamente, la luz se colaba entre las cortinas iluminando la habitación, aleje las sabanas y me dirigí hasta la ventana; fuera se podía ver el resplandeciente sol, la mayoría de personas caminaban presurosas con café entre sus manos otros gritaban "taxis" a la orilla del asfalto… enfrente de mi ventana crecía un árbol, totalmente frondoso; un pequeño canario cantaba sobre la rama, alzando su pico; quite el seguro del ventana, pero… demasiado rápido el canario salió volando. Bostece desilusionada y me dirigí hacia el baño con mi necer.
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-Bella, es tarde- me grito del otro lado Alice.
Al salir de mi relajante baño, tome la ropa que Alice me había colocado en la cama. Un vestido rosado de cuello cuadrado con un cinturón debajo del busto color café que se amarraba atrás junto a él una sandalias con pequeños tacones cafés. Me lo coloque de manera inconsciente y deje mi cabello en sus suaves ondas, me maquille levente con un labial rosado. Al salir de mi habitación Rosalie me esperaba con unas tostadas y jugo de naranja, se lo agradecí con la mirada.
-pensé que sería mejor que lleváramos cada una su auto- dijo Alice entre el armario, buscando nuestros abrigos "indicados".
-¿por qué?- pregunte dándole un mordisco a mi tostada.
-¡Bella!, hace mucho que no vamos de compras- respondió sacando su cabeza con una enorme sonrisa.
-¿piensas llenar los carros de prendas?- pregunto Rosalie que cambia los canales de televisión, sin decidirse por ninguno.
-¡para!- exclame, Rose me miro dudativa; en la televisión pasaban un pequeño avión a control remoto y por primera vez estuve feliz de comprar -sabes, me parece buena idea- cogí mis platos hasta el lavatrastos, luego los lavaría; tome mis llaves y mi bolso. –Me adelantare- dije cruzando el umbral de la puerta. Sentí que algo chocaba en mi espalda, era un suéter.
-llévatelo- me grito Alice mientras cerraba la puerta en mis narices. Observe el ligero suéter café, de botones grandes; lo coloque sobre mi antebrazo y camine el pasillo, nuestro vecino "Garret" el padre de Irina me saludo con un buenos días, se lo devolví y entre en el pequeño elevador.
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Ya estaba en el edificio, caminaba hacia mi oficina, pasando la de Rose y Alice, ellas compartían, junto a esta la oficina de Tanya, se supone que debería tener alguien para compartirla pero recientemente la habían despedido, era impuntual. Pare frente a esta, Tanya de seguro iba a perder su trabajo, era demasiado incumplida, y casi siempre estaba ausente, recientemente había sido buena con migo aunque sin dirigirme ni una palabra… quizás ella simplemente necesitaba un poco de ayuda, digo… ¿a quién le molestaría? A una persona muy orgullosa respondió mi conciencia. Bueno al diablo con la conciencia, tome una bocana de aire, y pensé en tocar la puerta, ella era demasiado orgullosa como para permitirme entrar, si pensar más en eso gire la perilla, la rubia levanto la vista y yo camine hasta quedar frente a su escritorio, observe la pila de tareas, descripciones y todo lo que tenía en su escritorio, trabajaba en un garaje, le faltaba demasiado.
-¿te ayudo?- le pregunte dando una pequeña sonrisa.
-emm- respondió atolondradamente, su mirada viajo hacia la pila de papeles y luego hacia mi –si, es decir si no tienes nada que hacer no me…- tome un informe y me ubique hacia el escritorio vacio de al lado, comencé a trabajar.
-oye y ¿realmente te gusta diseñar?- pregunte intentando iniciar una conversación mientras continuaba con el diseño de un baño.
-no, nunca me gusto, el arte nunca fue para mí- respondió, sentí que me miraba, no voltee a verla –me gustaba la actuación- la mire por el rabillo de ojo, me imagine que sería muy buena en eso.
-¿y porque estás aquí?- era demasiado curiosa.
-complicado- asentí
-¿y porque te gustaba la actuación?- recalque la a.
-supongo que la actuación es algo falso; ahora hace que lo mire con otros ojos, la mayoría de personas actúan, todos son muy buenos en eso, porque saben mentir-
-con migo no te preocupes- solté una pequeña risita –no se mentir- ella rio también.
-lo sé- ¿lo sabía?; ¿Cómo lo sabría? fruncí el seño.
Así continuamos trabajando…
Flash back
La lluvia caía sobre el estacionamiento, empapaba a todos aquellos que se atrevían a cruzarla, no encontraba a Rosalie, seguramente había pensado que la abandone y se había marchado, Alice se escabullo durante clases con Jasper y Tanya estaba al lado mío; insistía en comenzar una caminata antes de que pusiera peor, la mayoría de los estudiantes continuábamos bajo el refugio del edificio. Era nuestro primer día de clases, Edward no había venido a estudiar, estaba enfermo aparte también castigado, se escapo para permanecer la última noche de vacaciones con migo; me sonroje de solo pensarlo y las risas de Tanya no se hicieron esperar, estaba informada y me conocía demasiado bien para saber en lo que estaba pensado.
-¡oye! ya vámonos, mira que esta arreciando- dijo sosteniéndose con una mano en mi hombro y tapando su boca para no liberar las grandes carcajadas.
-¡Tanya deja de reírte!- exclame, las personas volteaban a vernos.
-bien- dijo calmándose –ya que insistes en no largarnos, vamos a ver las actividades extra... extraule… esculi…-
-extracurriculares- rodé los ojos.
-exacto, extrauli… eztacila… esciles…
- ¡extracurriculares!- exclame ya enfadada.
-bien, eso… vamos- tomo mi mano y me guio por los corredores.
Lejos se podía leer unas cuantas hojas pegadas amontonadamente sobre el viejo pedazo de corcho.
Corrimos, nuestros pasos resonaban por todo el pasillo, actuación, fue la primera cosa que vi en la pequeña lista, Tanya grito: "¡allí esta!", empezó a dar brincos, continúe leyendo la lista: gimnasia, futbol americano, basquetbol, volibol, animadora, debate, la lista continuaba y hasta abajo se podía leer con una letra garabatada a lapicero rojo "baile".
-Tanya, hay baile- mi grito hiso eco en los pasillos.
-SIII- se tiro sobre mí mientras me daba un abrazo de oso, y caíamos revolcándonos de la risa.
-BELLA, TANYA- el grito resonó por todo el pasillo, volteemos al reconocer la aterciopelada voz. Edward me levanto de suelo, estaba empapado, pero eso no impidió que yo le devolviera el beso.
Fin del fhashback
-son las once- dijo Tanya, observe mi trabajo, ya los había terminado, igualmente ella.
-Toma- extendí los diseños mientras ella los mira como su única salvación, los coloco en su escritorio, camino frente a mí y me envolvió en sus finos brazos, apretándome y yo se lo devolví.
-gracias- susurro contra mío oído, los tomo nuevamente y corrió como alma que lleva a diablo hasta la oficina de Victoria.
Entre a mi oficina, mientras encendía la computadora y revisaba mi correo.
Extrañaba a Tony, es decir ayer lo había visto, pero era mi pequeño, Edward lo cuidaba, pero… yo soy su madre y tenía más derechas que él, Anthony era mío, y ya vería como…
Mi teléfono comenzó a sonar, lo cogí por inercia mientras repetía las mismas palabras: "oficina de Isabella Swan ¿en qué puedo ayudarle?"
-¡En que te calles y me cuentes de una vez!-chillo la voz cantarina del teléfono, lo separe levente.
-Alice, luego no tendré mi oído-
-¡habla Isabella!- rodé los ojos, era tan insistente.
-¿Qué quieres que te cuente?-
-tus recuerdos- dijo como si fuese lomas obvio.
-bien, primero recuerdo que alguien gritaba por la casa que tendríamos un pequeño Eddy y alguien se desmalla, algo así-
-claro, Emmett se entero primero mientras husmeaba tus cosas, encontró una varios ultrasonidos-
-¿ya lo conocía?-
-hehe, sip- no le prestarle demasiada atención, después de todo que más valía discutirlo si ya lo sabía.
-oooh, bueno. Recuerdo cuando desperté del hospital; también mi última noche con la memoria…
-ALTO, tu recuerdas e-s-a noche, cuando los encontraste haciéndolo y recuerdas cuando le disparaste a Edward y cuando chocaste…
-si Alice…
-no quiero parecer chismosa, pero… esa bala, wow lo dejo tirado una semana, bueno continua… Rodé los ojos nuevamente, ya no sentía ningún remordimiento por ello.
-recuerdas que él me dejo tirada por más de una semana, me alejo de mi hijo, me quito mi familia, mi hija se murió, me inten-nt…- mordí mi lengua antes de continuar -y recuerdo que cuando era pequeña, tenía un "hermano" eso creo-
-hahaha- entre los ojos suspicazmente, ella no lo podía ver pero estaba segura de que lo sabría.
-también recordé cuando tu y Jasper se conocieron…
-¡Enserio!- exclamo -o bueno, es decir, es genial Bella, ¡ME RECUERDAS!- reí escandalosamente por su efusividad, ella era una amiga que sin duda estaba cuando la necesitara, era una hermana, una hermana de corazón.
-¿entonces…?- pregunte suspicazmente, ella sabía a lo que me refería aunque seguramente pensó que lo pasaría por alto.
-estábamos comprometidos, me llamo bruja, y rompimos- dijo con la misma voz cantarina, estaba sorprendida de ver que lo tomara todo tan ligeramente pero podía asegurar que le dolía, le dolía como decía en su diario.
-recordé la primera patada de mi bebe…
-SI, puedes creer que no pateara cuando su tía Alice estuviese presente- suspiro en forma de reproche, mordí mi labio divertida.
-como decía… una pelea con Rosalie; jugando con un niño llamado Tayler; y también me recordé de adolecente, estaba con Edward, bastante ca…caar…cariñosos- tartamudee. La risa de Alice no se pudo esperar, bufe enojada por su poca comprensión.
-Bella, tu y Ed han sido novios desde los catorce años, no debes preocuparte por eso- me sonroje, desde los ¿catorce?
-o sea que él y yo…
-claro que si, ¿Qué pensabas? Que serian unos santos- rio- créeme Belly Bells que serian TODO, menos santos-
-emm, yoo y… ¿y Rosalie?- pregunte cambiando de tema.
-Habla con Emm ya sabes, saldrán a almorzar, oye ¿comes con migo hoy?-
-¿eso suena a una cita?-
-¡claro!- me estremecí ligeramente –es broma, te veo a la una. bye- colgó.
Continúe revisando mi correo, nada irrelevante se encontraba allí. Observe unos papeles que se apilaban al lado de mi escritorio, en el suelo. Eran de una importante compañía, victoria deseaba que investigara sobre esta y recopilara información.
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-olla Bella, te acuerdas… el almuerzo- me dijo Alice sentada frente a mi escritorio, levante la vista, hasta ese momento no la había presenciado.
-o claro, si perdón- dije colocando todo en orden y tomando mi abrigo del perchero, Alice me dio la bolsa, se lo agradecí y partimos en su porche.
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-una ensalada- pidió Alice amablemente al mesero.
-dos- repuse, asintió; lo observe de reojo, cabellos rubios y ojos azules. El típico niño bonito.
-oye Bella- me llamo Alice – se que tienes un hijo, pero creo que deberías de darte una oportunidad- lo estaba haciendo ¿no?, es decir estaba intentado algo con Jacob aunque no tuviese siquiera su número de teléfono. Quise pegarme en ese mismo instante, ¡no tenia su número! ¿Cómo Diablos lo pensaba contactar? Isabella eres una estúpida me regaño mi consciencia.
-emm… Alice, por ahora pienso que es importante recuperar el tiempo perdido con mi hijo- asintió –he estado pensando… que- suspire –debería de vivir con Tony-
-¿piensas regresar con Edward?- sus ojos no mostraban sentimientos pero por el tono de voz supuse que se encontraba impaciente.
-no Alice, como crees- relajo su postura –simplemente pensé que yo soy su madre, así que debería vivir con migo- explique.
- tienes razón; pero recuerda que el pequeño no te conoce, simplemente sabe que tu olvidaste la memora o sea que lo olvidaste a él. No debes precipitar las cosas, Tony podría odiarte por alejarlo de su padre-
-si- me sentí frustrada, quería a mi pequeño, a mi lado, sentía celos, de Edward, Tony estaba siempre con él.
-no te digo que no debas tenerlo, estas en todo tu derecho, además una madre jamás será sustituida y a él le falta ese cariño; debes ir paso a paso, y así quizás hasta Tony pida vivir contigo- asentí.
Así continuo el almuerzo…
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-¡Bella!- me llamo victoria mientras atravesaba el pasillo, voltee a verla.
-ya tienes a tu secretaria, lamento haber tardado tanto en este… asunto, su nombre es Kristi: -asentí mientras me entregaba varias revistas de decoración de interiores, adolecentes famosos y mucho mas-
Cerré la puerta de mi oficina, no quería tener una secretaria, era como alguien mandándote, ¡arrg! eso significaba rendirle cuentas a alguien.
Tome asiento en mi escritorio y cruce las piernas, abrí el expediente de mi nueva secretaria, Kristina Turner, graduada de secretaria, veintiún años, así continuaba la lista, no le di importancia, la pequeña imagen adjuntada mostraba a una pelinegra, su cabello caía, debajo de los hombros, o eso pensaba al solamente tener una fotografía de su rostro, un pequeño lunar arriba de su ceja, ojos totalmente negros, grandes y pestañas largas, una nariz respingada y labios pequeños pero proporcionados, era muy hermosa.
Tome una de las revistas de adolecentes, quizás yo leía cuando también era más joven, pero esa idea la descarte, no creía que llegase alguna vez a ser alguien normal, mucho menos de aquellas adolecentes que leían revistas como si la vida se les fuese entre las manos, comencé a hojearla, hablaban sobre una nueva pareja "Robert Pattinson y Kristen Sweart, así continuaban varias páginas sobre ellos, tips para el cuidado del cabello, Posters de un tal "Justin", al final el horóscopo, géminis, mi signo, viaje mis ojos por aquella pagina llena de pequeñas decoraciones; "Inicia una nueva etapa de tu vida, luche por lo que quiere, no se permita caer. No viva en el pasado aprenda a pasar la página, Abra su mente a nuevas posibilidades…" deje de leerlo. Tome otra revista, de venta de artículos para oficina…
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6:30
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-Bella, Alice dice que si no sales y conduces tu auto hasta el centro comercial en este mismo instante hará que te salgan canas verdes- Rosalie entro por mi habitación tomando mis cosas y sacándome jalada de la mano.
-oye Rose puedo caminar- continuo tomando de mi mano-… sabes- llegamos al estacionamiento ¡uy! Que rápido… Alice salió pitando mientras Rose le seguía chirriando las llantas de sus autos, rodé los ojos mientras subía a mi Audio y lo hacía de forma lenta y segura, no quería chocar, pero… de repente oí un pequeño chirrido, mire por mi retrovisor y efectivamente era lo que más temía ¡había rallado un mercedes!, pise el acelerador a fondo, mientras miraba la salida más próxima, alejándome de lo que probablemente sería mucho dinero, cosa que no tenia.
Seguí el BMW de rose, estacionamos juntas mientras y estas entraron corriendo y subiendo por las escaleras eléctricas, es decir ellas subían las escaleras eléctricas, rodé nuevamente los ojos esperando pacientemente a que estas llegaran a final.
En la esquina del centro comercial se podía ver una librería, observe como Alice corría hacia una pequeña venta de cremas y como Rosalie entraba a una venta de bolsos, creían que el centro comercial era todo suyo, pero yo tampoco me quedaba atrás, corrí hacia la librería esperando que nadie me viese entrar, no quería que hicieran un escándalo como el de la vez pasada.
El lugar era ameno, varias personas se sentaban en los sillones a leer un poco sobre el libro de su elección, otros salían con pequeñas bolsas en mano y otros solo husmeaban entre las grandes estanterías; contemple la mesa del centro, mostraban a los libros más vendidos recientemente, me acerque como loca desperrada tomando varios de los cuales ya había leído su reseña, luego fui a la sección de clásicos y cogí otros, llevaba las manos totalmente ocupadas, vi un libro de ficción que capto mi atención me acerque a leer, una señora al lado mío leía el mismo, volteo a verme y quede impresionada, era igual a Alice, solo que un poco más grande de cabello azabache, ondulado hasta debajo de la cintura y unos preciosos ojos ¿morados?, me sonrió mientras retomaba su lectura, leyó en voz alta: "Eres como una lagrima, una lagrima congelada. Lograste bloquear tus recuerdos, prácticamente el tiempo; para que estos no te causen daño. Pero no contaste con que durara para siempre" voltee a verla sorprendida y asustada y ella nuevamente me sonrió entrecerrando los ojos.
-¿me hablo?- hay tonta que bruta sonaste me regañe.
-eso lo deduces tu, querida- coloco el libro sobre la mesa y salió de almacén, voltee a ver para comprobar si realmente era el mismo libro, pero… ya no estaba, el montón de libros ya no estaban.
-ISABELLA MARIE SWAN!, SABIA QUE AQUÍ ESTABAS- las mismísimas demonios aparecieron frente a mis ojos, mientras jalaban de mis manos intentándome sacar de la librería.
-¡NO!- grite mientras abrazaba una columna, vi que estaban dispuestas a llevarme arrastrada aunque fuese necesario y eran dos contra una, -bien Alice, pero déjame pagarlo- hice el puchero que la había visto tantas veces practicarlo en el espejo.
-pero ¡YA!- me grito, tome los libros con mis atolondradas manos mientras los llevaba a la caja, la señora me miraba asustada y divertida; comenzó a escribir los códigos, lentamente, lenta, muy lentamente, Alice pareciera que le salieran humo por las orejas.
-mire usted, tengo madamas tengo cinco horas, ¡CINCO HORAS PARA COMPARA!, COMO DIABLOS ESPERA USTED QUE ME ALCANCE EL TIEMPO- grito mientras su ojos tenía un leve tic, la cajera comenzó a escribir más rápido, pero se confundía mucho mas, cuando por fin termino, Rosalie arranco la bolsa de sus manos, coloque el dinero sobre el mostrador y solo esto falto para que Alice Brandon jalara mis manos metiéndome en Victoria Secret y lanzándome una pila del… coff, coff… cosas… Entre al vestidor y extrañamente me gusto todo lo que había elegido, observe la pequeña cicatriz en mi abdomen, era la cesaría.
Salí ya cambiada mientras colocaba todas las cosas sobre la vitrina…
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Compre cinco bolsas…
Dieciocho pares de zapatos…
Diez rameras…
Cinco faldas…
Seis pantalones de vestir…
Cuatro pantalones de mestilla…
Doce vestidos…
Tres medias…
Dos abrigos…
Varias cosas…
Ocho botellas de ¡agua pura!
Y el avión a control remoto para mi hijo.
-¡chicas ya no queda ninguna tienda abierta!- exclame por centésima vez, estábamos recorriendo el centro comercial vacio, ni un ánima y ellas insistían de que algo debía de estar abierto, a lo lejos observe como cerraban una venta de electrónicos.
-ESPERE- grito Alice, corrió hasta quedar frente,-quiero ese, ese y ese.-
-señorita, ya está cerrado- dijo negando.
-noooo, mire le comprare un montón ahora, ABRA LA MALDITA PUERTA- mi rostro se coloco de un rojo escarlata. El señor resignado abrió la puerta dejándonos pasar, claro con varios inconvenientes, no podíamos atravesar la puerta debido a la cantidad de bolsas.
-¡bien!- exclamo Alice –quiero esos audífonos, no mejor esos. Quiero esa portátil pero color rosa; quiero la USB morada, quiero... quiero… quiero- así continuo.
-Rose iré a dejar las bolsas- dije mientras caminaba hasta el estacionamiento… abrí la cajuela de mi coche y metí, unas cuantas bolsas, luego comencé a llenar el asiento traseros,, incline mas mi espalda intentando en vano buscar espacios huecos, cerré esa puerta con todavía bolsas en mano, que coloque desmanotadamente sobre el haciendo del copiloto. Me coloque en el asiento del copiloto, arranque el coche dirigiéndome a casa para entregarme a los brazos del Morfeo…
-¡Alice esto es genial, te ha quedado maravilloso!- exclame viendo la decoración del pequeño jardín, era una reunión intima, de su cumpleaños número veinte, según ella esto era muy importante.
Las mesas estaban decoradas de un mantel crema y uno arriba color verde, las rosas amarrillas daban un toque aun más cálido que el mismísimo sol, estábamos bajo una pérgola a lo lejos se podía ver un establo, había arboles y el césped perfectamente cortado. El piso de madera que replicaba contra los tacones al pasar de Alice, era algo que ella amaba "el sonido de sus propios tacones". Edward mantenía firmemente mi mano agarrada sobre la mesa. Jasper seguía a Alice a donde fuera que esta se dirigiese, ya estaban comprometidos, esperarían un poco más para casarse, se sentían demasiado jóvenes. Rosalie y Emmett platicaban animadamente frete nuestro, mi hermana adoptiva acababa de conocer a mi hermano de sangre y realmente parecían llevarse bien aunque llevasen el mismo apellido, quise burlarme de eso.
Había música de salón y una pequeña pista donde nadie bailaba, todo el mundo parecía muy animado hablando o soltando risotadas.
-¿me concede esta pieza?- pregunto Edward ya parado extendiéndome su mano. Me sonroje.
-como podría negarme- coloque mi mano sobre ya suya y nuevamente estuve en mi lugar. Edward bailaba extremadamente bien era una de las cosas que amaba de él, y sin duda el de mi, nos movíamos deslizando nuestros pies sobre la suave madera, con nuestras manos unidas, y otra en mi cintura mientras, yo rozaba levemente con mis dedos la tela de su hombro. Bailamos una o dos melodías mas hasta que varias personas se nos unieron, pronto la pista se nos hiso demasiado mullida para nuestros gráciles movimientos.
El me invito a dar un paseo. Nos dirigió por un pequeño sendero de piedras, incomodo para caminar, mis pasos atolondrados no ayudaban demasiado, Edward me llevo sobre su espalda; cosa que fue demasiado graciosa yo llevaba un vestido largo, color gris perla y me era incomodo, mis mejillas se sonrojaban, llegamos a un pequeño prado, de lejos se podía observar el riachuelo, y el establo quedaba mucho más cerca. Lo observe con anhelo, adoraba montar a caballo.
-¿quieres subirte a unos de eso?- pegunto cuando ya estaba en el suelo con su mano apretada firmemente sobre mi cadera. Sonreí.
-claro- me llevo nuevamente sobre su espalda mientras me dejaba al lado de un hermoso caballo color café, deje mis tacones al lado y agrande un poco más la abertura del vestido, monte en el caballo y tome las riendas, siguiendo a Edward.
El viento azotaba mi rostro, se sentía tan libre, corrimos por el gran prado, el ocaso se asomaba y las nubes tomaban un color naranja.
-para- grito Edward al lado mío, amaramos los caballos en un árbol, me coloco sobre su regazo y nos sentamos sobre una raíz sobresaliente.
-Estas hermosa- dijo jugando con mi cabello alborotado, me sonroje. El levanto mi barbilla, me miro a los ojos, estaban llenos de duda, pero sobre todo amor; poso sus labios con una dulzura infinita mientras me depositaba en el suelo.
Me pare mientras buscaba una superficie plana para la planta de mis pies, Edward poso su rodilla sobre la tierra, y saco una pequeña caja de terciopelo negro.
-Isabella Swan, eres tu quien ilumino mi vida, eres tu quien roba mis pensamientos y sonrisas, eres tú la mujer que amo y que quiero compartir mi vida, solamente eres tú a quien quiero como madre de mis hijos; amor mío… ¿te casarías con migo?- abrió la cajita de terciopelo, con un hermoso anillo, un anillo de diamantes.
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CHICAS! Lamento tanto haber tardado pero es que el ultimo capitulo me fue difícil, haha, pero aquí esta; gracias por sus review y sé que merezco la tortura de Jane por no haberles enviado el adelanto, lo lamento enserio, no he tenido tiempo y me encuentro demasiado ocupada, pero miren que aquí esta y prometo que en el capi 12 (ósea el próximo) no me tardare, de hecho ya tengo lo que pasara, ya sé que pasara en toda la historia y si tienen alguna duda, díganmela que la responderé, y quizás les revele algo.
Las personitas que me dejaron review en capitulo cuatro sabrán quien era la extraña de la librería, y si ya apareció! Pero es tan antisocial que dudo que aparezca pronto, haha. Bueno les cuento que en el próximo capi aparecerá ROICE, si Roice King, ¿Qué hace el allí?...quién sabe, aparte les cuento que nuestra querida Bella hará una visita al hospital, y ojala fuese que se quebrara una pierna.
Déjenme un review sip, aww, aunque sea para regañarme, para decirme que no les gusto, o que sii! O un "te leo". (y les dejo un adelanto, les juro que ahora si los tengo, enserio :3 )
Bueno me voy, cuídense, las quiere:
Roxii Cullen
