Besos robados.
Después de más de dos horas de esquiar, Andrew y Serena decidieron regresar caminando a la cabaña, conversando amenamente entre risas, mientras ella se aferraba a su brazo.
-No sabía que se te diera el esquí Serena.- Comentó Andrew.
-Me encanta.- Sonrió Serena sintiéndose feliz al ir tomada de su brazo.- A veces solía ir a las montañas con Papá, mamá y shingo.
Serena se quedó en silencio y Andrew se sintió incomodado pues sabia sobre lo ocurrido en el Tsunami con la madre y el hermano de su acompañante.
-Esos recuerdos son hermosos Serena.- Respondió Andrew.- Veras que pronto podrás regresar a Tokio.
-Lo se.- Respondió Serena.- Aunque ustedes son amigos que nunca voy a olvidar y me encantaría volver a venir una vez más, de alguna manera me he encariñado con este país, más que nada con esta ciudad donde a pesar de tantas tragedias he conocido a personas tan lindas.
Andrew sonrió y acarició cariñosamente el cabello de Serena.
-Y te aseguro que nos volveremos a ver Serena, me encantaría algún día poder ir a Japón.
Serena lo miró extrañada, no esperaba que Andrew no conociera Japón después de estar en una comunidad japonesa y ser descendiente de japoneses, además de haber escuchado que había viajado mucho.
-¿Nunca has ido a Japón?
-En realidad no he tenido la oportunidad.- Respondió Andrew.- Algunos hermanos de mi abuela viven en Kyoto y otros en un pueblo llamado Kakunodate, la abuela ha viajado para allá pero nunca he tenido la oportunidad de ir y me gustaría conocer ese hermoso país del que descendemos mi madre, mi hermana y yo.
-¿Tienes hermanas?- Preguntó Serena.
-Sí.- Respondió Andrew.- Tengo una hermana menor llamada Unasuki, en mi familia como vez es típico usar nombres japoneses y bueno ella vive en Carolina del Norte con mis papás.
-¡Qué lindo!.- Exclamó Serena.- Algún día me gustaría conocer Carolina del norte.- Mintió para ver si por casualidad Andrew la invitaba, suponía que de vez en cuando iría a ver a sus padres.
-No voy seguido para alla.- Dijo Andrew.- Pero en estos días de navidad iré a pasarla con mi familia, supongo que si para entonces no has regresado a Japón pasaras la navidad con los Black pero en otra ocasión prometo invitarte… ¿De acuerdo?
Serena asintió y al llegar y entrar se encontraron con todos ya despiertos, desayunando un poco de lo que había sobrado del día anterior.
-Buenos días chicos.- Saludó Rei.- ¿Tan temprano a esquiar?
-Así es Rei.- Respondió Serena.- La hemos pasado divinamente… ¿Verdad Andrew?
-Así es.- Respondió Andrew buscando la mirada de Lita que parecía evitarlo.
-Siéntate aquí junto conmigo Serena.- Dijo Lita llamándola para invitarla a que se sentara en el lugar que estaba disponible junto a ella y Serena sin más se acercó siendo Andrew quien se sentara a un lado de Rei.
El desayuno trascurrió entre platicas triviales sobre la navidad, sobre música, sobre los planes que cada uno tenía para navidad y sobre los que tenían a futuro hasta que al final Makoto y Rei se acomidieron a lavar los trastes, Sapphire a limpiar un poco el desorden y Andrew salió afuera para revisar que el auto estuviera en buenas condiciones, dejando al último a Diamante y Serena que no supo si quedarse o seguir a Andrew, pero al fin cuando había decidido salir tras Andrew escuchó la voz de Diamante que la hizo detenerse.
-Veo que al fin se te hizo acaparar la atención de Andrew.
Serena se giró sobresaltada al escuchar la voz de Diamante tras ella y al encontrarse con sus orbes azules que la miraban con dureza sintió como si él joven lindo y amable con el que hubiera conversado y reído con ella fuera un desconocido.
-Pierdes tu tiempo si crees que él se fijara en ti.
Serena sintió peor que si la hubieran abofeteado, se sintió humillada por las palabras de Diamante… ¿Cómo se atrevía a hablarle así?
-¿Por qué me hablas de esa manera?.- Preguntó Serena con un hilillo de voz.- ¿Hice algo que te molestara?
-¿Tú?... Por supuesto que no Serena, jamás harías algo que me molestara.- Dijo Diamante.- Sólo que es gracioso ver cómo te esfuerzas por acaparar la atención de Andrew, si quieres un consejo no te hagas ilusiones porque aunque poco lo conozco me consta que él siente algo mas por mi hermana, lo presentía, pero ayer después de lo que vi todas mis dudas se disiparon.
-A veces cuando te lo propones sueles ser odioso.- Molesta Serena.- ¿Lo sabias?
-Más bien a ti no te gusta escuchar la realidad.- Sonrió Diamante.- A veces es demasiado… ¿Cierto Coneja?
-¡No me llames así!.- Se quejó Serena.- Tengo un nombre, me llamo Serena.
-Pues pareces una coneja y anda, si gustas corre y ve tras Andrew, desvívete por llamar su atención.
Serena sin más que decir salió molesta de la cabaña, dando un fuerte portazo, las palabras de Diamante le habían parecido duras y sintiéndose dolida salió de la cabaña, sentándose en una de las escalinatas mientras miraba a Andrew dándole mantenimiento al auto.
-¿Sabes de mecánica?- Se atrevió a preguntar Serena haciendo que él volteara a verla.
-Serena, no sabía que estuvieras aquí.- Sonrió Andrew.
-Justo acabo de salir.
Andrew caminó hacia donde se encontraba ella y se sentó en las escalinatas.
-¿Te sucede algo?... Te noto triste.
-Es solo que saber que las fechas navideñas están cerca me deprime, quisiera pasarlas al lado de mi familia.- Dijo Serena una verdad a medias, pues aunque la perdida de sus seres queridos le dolía, lo que en ese momento le había causado malestar eran las duras palabras de Diamante queriéndole hacer ver la realidad.
-Lo supongo Serena.
Ambos se quedaron conversando entre risas y bromas, sin imaginarse que desde la ventana Diamante los miraba con mirada rabiosa, apretujando sus puños, deseando ser él quien estuviera a su lado en vez de Andrew.
-Hermanito… ¿Sucede algo?- Escuchó la voz dulce de su hermana y se giró, tratando inútilmente de dar una explicación, pero antes de que siquiera pudiera hacerlo Lita llegó a la ventana y sonrió al ver a Andrew y Serena juntos.
-Serena y Andrew, me da gusto que se lleven bien.
-Sí, eso parece.- Dijo Diamante.- ¿Lo dices así tan tranquila?
Lita al escuchar a su hermano enarcó una de sus cejas y lo miró fijamente.
-¿Qué tiene de malo?... Es bueno que se lleven bien.
-¿Y si a Serena le gustara Andrew?
-No tendría nada de raro, Andrew le gusta a todas las que lo conocen, es atractivo, es amable, gentil y caballeroso, todo un galán.
-¿Y a ti eso no te importa?
-Nada me gustaría más que ver a mi amigo feliz con una chica que lo merezca.- Dijo Lita.
Lita se dio media vuelta, a punto de alejarse de su hermano, pero su voz la hizo detenerse.
-Quizá si no te pones lista otra más inteligente pueda quitarte a tu galán.
-No digas tonterías.- Volteó Lita a ver a su hermano con un dejo de molestia.- Andrew sólo es un amigo muy querido, lo que dices no tiene razón de ser. Sabes que no estoy interesada en tener novio.
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Algunos días después…
Los días siguientes después de aquella salida a las montañas todo había transcurrido con tranquilidad y normalidad para Serena: su padre le hablaba todos los días y se la pasaba al tanto viendo los noticieros, dándose cuenta de que al parecer todo poco a poco volvía a la normalidad en Japón lo cual la llenaba de felicidad, pues dentro de todo aún tenía a su querido padre, su amistad con los nuevos conocidos en Nueva York se iba haciendo cada día más sólida, con Andrew después de dos días de haber regresado de las montañas había tenido la oportunidad de ir a solas al cine, puesto que aunque habían invitado a Lita esta no había aceptado (sabía que Andrew sentía algo por Lita, pero tenía la esperanza de que él se diera cuenta de que ella no lo amaba y entonces quizá un día el posara sus ojos en ella), los Black en general seguían siendo muy amables con ella inclusive Diamante, aunque distinto al día que habían intimado emocionalmente en las montañas, a veces solía ignorarla o ser sarcástico y burlón en cuanto al tema de Andrew, algo que a veces lograba irritarla.
Estaba sumida en sus pensamiento dentro del cuarto de Lita, cuando escuchó que tocaban a la puerta escuchó la voz de Diamante.
-Odango… ¿Puedo pasar?
-¡Déjame tranquila!
-Habla tu padre.
Tan sólo escuchar de quien era la llamada rápidamente abrió la puerta y salió arrebatándole de las manos prácticamente el teléfono a Diamante.
-¿Papá?... Bien… ¿Y tú como has estado?... ¡Lo dices en serio, papá no sabes cuanta alegría me da escuchar eso, te adoro!... ¿Pero ya están mejor?
Diamante estaba alarmado al ver como Serena sollozaba, temía que algo sucediera, y entonces cuando la llamada finalizó la rubia se le fue a los brazos.
-¿Estas bien Serena?... ¿Qué sucedió?
-¡Mamá y Shingo están vivos, están vivos Diamante!
-¿Cómo?... ¿Estas segura?
-¡Sí!.- Exclamó Serena.- Fueron encontrados en unos escombros, mamá está mal herida pero está vivo y Shingo está bien… ¡No sabes cuanta alegría me da!
Serena lloraba copiosamente, abrazada a su amigo, hasta que la puerta del departamento se abrió y Lita llegó acompañada de Rei y Sapphire a quienes inmediatamente pusieron al tanto de las buenas nuevas.
-El kami siempre sabe porque hace las cosas Serena.- Dijo Rei.- Y esto te ayudara a valorar más a tu familia amiga, no sabes que gusto me da por ti.
-No solo es eso chicos.- Rió Serena limpiándose las lágrimas.- Papá me dijo que mañana mismo me va mandar dinero para que compre un vuelo de regreso a Tokio, los vuelos se han reanudado y todo parece estar bajo control así que con suerte el día de navidad estaré con mi familia.
-Me da mucho gusto Serena.- Dijo Lita abrazándola fuertemente.- Deseaba que pasaras la navidad con nosotros, pero saber que tu familia está viva, que todo fue un mal entendido me llena de felicidad y estaré contenta de que tengas una linda navidad con ellos, sabes que aquí en Nueva York siempre serás bienvenida y que puedes ver la casa de los Black como tu casa.
-Gracias Lita por ser mi amiga desde que llegue aquí, siempre te voy a llevar en mi corazón por ser la primera amiga que conocí en Nueva York, la primera que me ofreció su mano amiga.
Todos felicitaban a Serena dentro de casa, celebrando que su madre y su hermano estuvieran vivos, a excepción de Diamante que se había limitado a decirle que le daba gusto y esbozar una media sonrisa. No comprendía porque, pero el hecho de saber que esa rubia alegre, llorona, ingenua e inocente no estaría más en su casa era algo que le causaba nostalgia aun cuando todavía no se había ido.
Dos días después…
Tras enterarse de que sus padres estaban vivos, los días para Serena habían transcurrido con alegría, en los últimos días sus padres le habían mandado el dinero necesario para el vuelo de regreso a Tokio y ella feliz había comprado su boleto de regreso, por si fuera poca la suerte que ya había tenido con tan buena noticia, los señores Black al saber que Serena regresaría a su país le habían regalado algunos souvenirs para su familia y alguna pequeña cantidad de dinero para que se comprara algo para navidad, algo a su gusto, además de fotos de la familia.
Los días siguientes habían transcurrido entre salidas a cenar a restaurantes, a centros comerciales, al cine y a la comunidad japonesa donde a Serena se le había dado una fiesta de despedida; mas sin embargo en esos días había notado a Diamante alejarse de ella, como si la evitara, pero poca atención le prestaba al hecho diciéndose que tenía que aprovechar esos días para vivirlos al máximo con Andrew; mas el día en que tenía que partir llegó, y aunque Andrew siempre se mostró amable con ella, no era muy diferente del tipo de amabilidad que tenía para con Rei, distinto a la manera en que trataba a Lita.
-Bien Serena.- Comentó Saphire que estacionó su auto a las afueras del aeropuerto en el que iban también Rei y Makoto.- Hemos llegado.
Todos bajaron del auto y se encontraron con Andrew quien también había acudido al lugar para despedirse de Serena y en un momento en que él se excusó para ir al baño fue en el que Serena se escabulló aprovechando que Rei y Lita hablaban sobre vestidos de novia para preparar el terreno para el "encuentro casual" con Andrew, mas sin embargo, cuando lo vio salir del baño de hombre antes de que pudiera acercársele sintió que alguien la tomaba del brazo por detrás haciéndola girarse bruscamente, sus ojos entonces se clavaron con los orbes siempre indescifrables de Diamante, pero antes de poder decirle algo sintió los labios de él que se estrellaban contra los suyos; al principio no supo cómo reaccionar, intentó separarlo de su lado, mas sin embargó él la aprisionó entre sus brazos y ella al fin sucumbió ante aquel beso que le provocó un cosquilleó en el estómago, la sensación de que miles de mariposas revolotearan a su alrededor y enredó sus brazos alrededor del cuello masculino, entregándose a aquel beso pasional y desenfrenado.
-Diamante.- Susurró ella con voz entrecortada cuando se separaron por la falta de aire, más él no la dejó decir algo mas y la besó nuevamente, soltándola bruscamente hasta que a él se le dio la gana.
-¿Qué se supone que es esto?- Preguntó Serena sintiéndose ruborizada y con el corazón golpeando violentamente contra su pecho.
-No me iba a quedar con las ganas coneja.- Respondió él jalándole una de las coletas y sin decir más la tomó de la mano y le entregó una pequeña cajita negra de terciopelo.
-¿Qué es eso?
-Espero nos veamos algún día Serena.
Serena estaba a punto de abrir la cajita, pero entonces escuchó la voz de Lita llamándola y la guardó rápidamente, se sentía apenada y no quería hablar en ese momento de lo ocurrido con Diamante.
-Serena, te estaba buscando… ¿Dónde estabas?
-Sólo vine al baño.
Ambas iban a regresar pero entonces se encontraron con Andrew, quien posó sus ojos en Lita.
-Chica, por lo que se ve Rei y Zafiro están muy cómodos solos, aún falta una hora para que salga el vuelo de Serena.- Dijo Andrew.- ¿Quieren ir a comer?... Aquí afuera hay un restaurante de comida italiana.
Serena lejos de sentirse bien por la invitación sintió como si aquello fuera una daga profunda en su corazón, pues aunque él las había invitado a las dos nunca dejó de clavar sus ojos en Lita y para variar había escogido ir a una cadena de restaurante que estaba entre los favoritos de Lita.
-Supongo que Serena tiene hambre.- Dijo Lita con frialdad.- Vamos entonces.
Mientras Andrew avanzada a un lado de Lita, quien se encontraba en medio de ambos, Serena no pudo evitar voltear hacia atrás, encontrándose con la mirada de Diamante, quien sólo levantó su mano en señal de despedida y la vio partir, no sabía si sería la única vez que lo vería, si sería la última en su vida, pero aquel beso robado, había removido extrañas sensaciones en su corazón.
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Tres meses después…
Tres meses habían transcurrido desde que la pesadilla para Serena hubiera terminado, había vuelto a Tokio al fin, a estar en compañía de su seres queridos, en su hogar que ciertamente aún estaba dañado por el terremoto poco a poco lo habían estado restaurando.
Su vida había vuelto a la normalidad, había regresado a la universidad donde seguía estudiando diseño gráfico junto con Amy y visitando a Michiru quien aún estaba deprimida debido a la perdida de sus padres y al hecho de encontrarse lisiada en una silla de ruedas, mas Serena y Amy cada tarde iban a casa de los tías de su amiga, donde solían visitarla.
En cuanto a su corazón, dentro de sí misma no sabía que sentir, solía chatear a través de Messenger por largas horas con sus amigos en Nueva York, sobre todo con Lita y con Andrew y conversar con él le había removido sentimientos en su corazón albergando la esperanza de que quizá algún día él se fijara en ella:
Andrew: La amo Serena, estoy enamorado de Lita pero ella… ella es tan confusa, siempre se empecina en recordarme el profundo amor que le tiene a su novio, pero a veces siento como si sintiera algo por mí.
Serena se quedó pensativa leyendo lo que Andrew le decía, definitivamente odiaba haberse convertido en su confidente, en su paño de lágrimas, dolía que aquel hombre tan rematico estuviera enamorado de otra mujer que no fuera ella y entonces recordó cuando el día que habían llegado a las montañas Lita le había dicho no sentir nada por él:
Serena: Andrew, sé que te interesa, lo note cuando estuve allá.
Andrew: No, me interesa no es la palabra correcta Serena… LA AMO
Serena: El día que estuvimos en las montañas… mira sé que esto duele Andrew, pero más vale una verdad que duela que una duda que mate…
Serena siguió conversando con Andrew, narrándole sobre el día que había ido a la habitación de ella en la cabaña que habían rentado cuando fueron a las montañas Castkill, narrándole como Lita le había dicho no amarlo, no sentir nada por él.
Andrew: ¿Eso te dijo?
Serena: Sé que duele Andy, pero así fue.
Serena en ese momento no sólo se encontraba chateando con Andrew, sino también con Lita que le comentaba sobre un premio que se había ganado por crear el mejor platillo en una de sus clases y cada que Lita le decía extrañarla no podía evitar sentirse culpable por sus acciones.
Estaba sumida en aquella charla virtual, hasta que escuchó que su madre la llamaba:
-Serena baja a cenar.
Rápidamente y sin más se puso de pie, pero antes caminó al tocador para desatarse las coletas, algo que hacía en la noche siempre y entonces miró colgando de su cuello aquella cadena con dije dorado en forma de media luna y lo tomó entre sus manos.
-Diamante.- Susurró el nombre del mediano de los hermanos Black, recordando desde un inicio la extraña manera en que se habían conocido, pasando por el trato hostil que le había dado al principio, después recordando lo bien que lo habían pasado el día que habían ido a las montañas, cuando con cinismo se burló de ella por sentirse atraída hacia Andrew y al final venían los mejores recuerdos que tenia del platinado, el momento en que le había robado aquel beso y después cuando ella sola varias horas después de haber subido al avión hubiera abierto esa cajita, encontrándose con ese dije en forma de media luna.
¿Cómo estaría?... ¿Cómo se encontraría?
Muchas veces esas preguntas resonaban en su mente una y otra vez pero al charlar por Messenger con Lita o con Sapphire jamás se había atrevido a preguntar por el enigmático Diamante Black.
¿Por qué no se atrevía a hacerlo?
Ni ella misma lo sabía, pero más de una vez se había sorprendido al estar pensando en aquella charla en las montañas o en la forma tan deliciosa como la habia besado.
Ciertamente muchas veces había llamado a Nueva York, había quedado un vínculo entre ella y los Black, un cariño que les guardaría por siempre por haberle tendido la mano cuando más sola y necesitada estaba, pero jamás había hablado de nuevo con Diamante, mas sin con los demás miembros de la familia.
-¿Qué será de ti Diamante Black?
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Diamante se encontraba en el restaurante de su familia a la hora del almuerzo, comiendo un poco de Teriyaki de pollo mientras a su mente trataba de pensar en lo que escribiría para la sección de mañana del diario local donde trabajaba, mas sin embargo su mente parecía estar nublada, recordando a cierta rubia de ojos azules que no era su ex novia Minako.
Recordaba como muchas veces había deseado que se largara, que desapareciera de su vida, que las cosas se restablecieran en Tokio para que así regresara y no estuviera recordándole a Minako… ¿Pero ahora?
Ahora llegar a casa se había convertido en algo triste y vacío, extrañaba llegar y mirar a esa rubia tonta e ingenua riendo de cualquier tontería, tratando de hacer algo que luego le salía mal pero que con su chispa de alegría le hacía olvidar los problemas del día tan sólo verla.
¿Cómo estaría Serena?
No sabía en qué momento se había sentido atraído por ella… ¿Acaso seria desde que la atropello?... ¿Desde que la supo sola y desvalida?... ¿Desde qué sintió aquella molestia por verla cerca de Andrew?
No lo sabía, pero si sabía que era toda ella a quien no se podía sacar de su pensamiento, que se había atrevido a darle un regalo por navidad y robarle un beso a la fuerza pero… ¿Por qué no hacerle una llamada a Japón?
Muchas veces había tomado el teléfono dispuesto a llamar, mas sin embargo cuando escuchaba que ella levantaba el teléfono del otro lado del océano de lo único que era capaz era de colgar.
¿Preguntarle a Lita, Sapphire o sus padres?
Podía hacerlo, pero era algo de lo que tampoco se sentía capaz de hacer.
Estaba sumido en sus pensamientos, tratando de sacarla de su mente, cuando sintió que alguien le pasaba las manos por los hombros y lo besaba en una de las mejillas.
-¡Hermanito!... ¿Adivina qué?
Diamante sonrió y volteó a ver a su hermana.
-¿Qué sucede pequeña torbellino?
-Me ha llegado una postal de Tokio, me la envió Serena… ¿Quieres verla?
Diamante tomó la postal mirando un hermoso paisaje de un jardín japonés en Tokio y sonrió.
-Valla, así que Serena se acuerda de ti.
-Se acuerda de todos hermanito, de mí, de Sapphire, de mis padres y por supuesto de ti. Ella no nos olvida. Iré a la cocina para mostrársela a mamá.
Una vez que Lita se retirara, Diamante se llevó las manos a la cabeza… ¿Cómo sería posible olvidarla si siempre en su casa se la estaban recordando?
Definitivamente no sabía cómo.
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Un mes después…
Era fin de semana en Tokio, un domingo en el que afuera de la casa se podía ver el viento correr y se notaba que tan sólo salir el frio haría sentir quedar los huesos, razón por la cual Serena se levantó a medio día, bajando las escaleras para ir a desayunar, cuando encontró reunidos a sus padres que charlaban, escuchando sin querer que era sobre ella que hablaban:
-Pienso que esa sería una gran oportunidad para Serena, siempre lo tuve en mente.- Escuchó que dijo su padre.- ¿Qué te parece Ikuko?
-Me parece una gran idea Kenji.
-¿Se puede saber de qué hablan?.- Preguntó Serena caminando hacia el comedor, donde su madre la recibió con un abrazo.
-Sientate Serena, tengo algo que decirte.
Serena inmediatamente tomó asiento, temerosa de lo que fueran a decirle sus padres.
-Hija, sabemos que este es tu tercer año universitario, ya estas por terminar uno mas dentro de un mes y entonces tu padre y yo estábamos comentando que sería bueno que estudiaras Ingles, es un idioma muy importante hoy en día y una herramienta muy útil en el mundo de los negocios.
A Serena no le entusiasmo mucho la idea de sus padres, poco le gustaban los idiomas, en realidad nunca había sido muy buena estudiante en ninguna de las clases durante secundaria y preparatoria, mas su carrera de diseñadora le gustaba y aunque no tenía las mejores notas sus diseños si eran de los mejores.
-Okka-san.
-¿Te gustaría estudiar inglés en Nueva York Serena?.- Preguntó su padre.- Siempre sería mucho mejor estudiar un idioma en un país donde se habla que en uno donde no es el idioma oficial y sé que haya hiciste muy buenos amigos. Te podemos inscribir a un programa para que haya no estés sola y puedas vivir con alguna familia que guste de recibir estudiantes extranjeros, desde hace tiempo tengo unos ahorros para ti y me gustaría invertirlos en eso… ¿Qué te parece?
Ciertamente a Serena no le agradaban los idiomas, cuando le habían hecho la propuesta había estado a punto de quejarse, de decir que no le agradaba la idea pero…
¿Estudiar en Nueva York?... ¿Volver a ver a sus amistades?... ¿A Andrew?... ¿A Diamante?
-Me encanta la idea.- Sonrió.- ¿Cuándo me iría?
-En un mes cuando termine el ciclo escolar, te vas por un año y cuando vuelvas retomas la universidad.
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Tan sólo enterarse de que Serena iría a estudiar a Nueva York y que de nuevo la verían, todos en la familia Black se alegraron con la noticia de saber que volverían a ver a la hermosa rubia que por un tiempo había vivido en su casa y a la cual le habían tomado cariño.
Serena les había mencionado la ideas de buscar una homestay family, pero inmediatamente ellos le ofrecieron su hogar, pues desde siempre habían estado acostumbrados a recibir en su hogar a estudiantes extranjeros que llegaban a los Estados Unidos ya sea que fueran de intercambio escolar, que fueran por su cuenta a estudiar inglés o que se ganaran alguna beca para estudiar en los Estados Unidos, hacía dos años que no venían teniendo estudiantes en casa pero la idea de recibir a Serena una vez más los alegró de nuevo.
Así, los Black inmediatamente acondicionaron el cuarto de Sapphire, pues durante ese tiempo él se había mudado a vivir en otro departamento con Rei y el de buena gana había aceptado que le prestaran el que siempre seria su cuarto a Serena.
Todos se habían mostrado contentos con la noticia, los señores Kino prepararon con anticipo recibirla con los mejores y más suculentos platillos que preparaban en el restaurante los cuales serían preparados por la señora Black y Lita, en tanto que Zafiro y Rei llegarían tambien a tiempo ese dia pues habían salido de viaje por una semana a San Francisco, California.
Ese día en que llegaría todo era un alboroto dentro de la mansión Kino, todos preparando la casa e incluso Lita le había llamado a Andrew para que acudiera a ayudarla, pues después de algunas semanas después de aquel beso se habían vuelto a tratar como si nada, como los grandes amigos que eran.
-Mete este pastel al horno Andrew.- Dijo Makoto entregándole la charola a Andrew.
-¿A cuántos grados?
-360.
Lita escuchó la voz de su madre que llegó a la casa con una gran cacerola de cerdo agridulce que había preparado en el restaurante poniéndolo sobre la barra.
-Hola Andrew.- Saludó la señora Black a Andrew.- Que gusto verte.
-Lo mismo digo señora Black… ¿Mucho trabajo en el restaurante?
-Demasiado, pareciera como si el mundo hubiera conspirado para que este día en que llega Serena haya exceso de trabajo, allá deje a Demian que se está encargando de todo.- Dijo la señora Black.- Es una pena que no estén aquí Sapphire y Rei para ayudarnos y el vago de Diamante…
-¿Para que soy bueno madre?- Preguntó Diamante que acababa de llegar.
La señora Black no respondió nada, pues entonces miró que ya era la hora en que debía haber llegado Serena.
-¡Por los mil dioses, Serena ya debe haber llegado!
Lita volteó a ver a Andrew alarmada y le quitó una de las charolas donde estaba preparando una gelatina.
-Andrew, ve por Serena, la pobre debe estar esperándote.
-De acuerdo.
-¡Tu Diamante, ven acá que me vas a ayudar con la comida!
Diamante se acercó, mirando la cocina revuelta como si fuera un campo de batalla, irónicamente aunque su familia era dueña de un restaurante el poco se defendía en esa área, más de una vez había ayudado como mesero a atender los clientes, mas no en la cocina.
-¿Sabes qué?.- Lo sacó Lita de su ensimismamiento.- Eres un caso perdido, sólo verte con esa cara me estreses, mejor que se quede Andrew el al menos sabe acatar mis órdenes.
-¡Tampoco te pases!.- Se defendió Andrew.
-Tú Andrew, ven acá que me ayudaras a preparar el helado tempura y tu Diamante, vete por Serena ahora mismo.
-¿Yo?
-Si tú.- Respondió Lita.- ¿Acaso hay otro Diamante en casa?... ¡Apúrate que el tiempo corre!
-0-0-0-
Dentro del aeropuerto internacional en la ciudad de Nueva York, Serena se encontraba sentada en una de las butacas de la sala de espera, ansiosa por ver llegar a Andrew quien sabía iría por ella a recogerla.
Estando ahí sentada no pudo evitar recordar cuando muchos meses atrás había llegado por primera vez a Nueva York, sin conocer a nadie salvo a aquel falso Motoki, sobre los infortunios que le habían sucedido hasta llegar a creer que le había pasado lo peor a sus padres. Sin duda debía reconocer aquellos habían sido días negros en su vida, los más tristes que recordaba, había deseado regresar a Japón; mas sin embargo la vida había sido generosa con ella devolviéndole a sus padres, haciéndola ganarse a aquellos amigos tan maravillosos en Nueva York y poder regresar de nuevo a esa ciudad pero ahora con más soltura y tranquilidad.
En cuanto al amor, tal vez las cosas al principio no hubieran salido como planeaba desde el principio pero…
¿No tendría algún significado haber encontrado al chico cuyas fotos correspondían al falso Motoki?
Quiza de alguna manera el destino de ellos era estar juntos, no por algo iba a ir por ella al aeropuerto; mas sus sentimientos solían confundirse cuando al agacharse un poco miraba el dije en forma de media luna que le había regalado Diamante.
¿Qué será de ti Diamante?
El sólo pensar en que lo volvería a ver le hacía sentirse nerviosa, las manos comenzaban a sudarle.
¿Qué le diría al primer momento?
Lo último que había sucedido entre ellos dos había sido ese beso robado y el regalo, pensó que sería bueno quitárselo antes de llegar a la mansión de los Black, no le daría el gusto de que se lo viera puesto, mas sin embargo entonces sintió que alguien la tomaba del hombro y escuchó una voz masculina que hizo que se le erizara la piel.
-Serena.
La voz se repitió en su mente como un eco y al voltear se sorprendió al encontrarse con los ojos azules de Diamante:
-¿Tú?
Diamante clavó sus ojos en ella, recorriéndola con la mirada al estar vestida en aquel shorts corto de mezclilla y la blusa de tirantes en color rosa fucsia que se ceñía a su cuerpo resaltando sus curvas y sus redondeados senos, todo sencillez en ella haciendo que resaltara su hermosura y entonces esbozó una sonrisa al ver que llevaba colgado el dije de media luna.
-¿Esperabas encontrar a Andrew?
Serena sintió que se atragantaba con sólo verlo, vestido con aquellos vaqueros de mezclilla y la camisa sin mangas que se ceñía a torso masculino y entonces no pudo evitar sentir como su rostro parecía hervir y supo que estaba sonrojada.
-Diamante.
-Vámonos a casa.- Dijo Diamante quien la tomó de la mano posesivamente, llevándola al auto donde al subir y perderse en las calles de Nueva York ambos iban sumidos en un silencio incómodo.
-Hace buen clima.- Dijo Serena para tratar de romper el hielo, pero por respuesta escuchó la risa irónica de Diamante.
-¿Eso es lo único que se te ocurre decir?
-Creo que aquí el que me debe una explicación eres tú.- Respondió Serena.
Diamante entonces se estacionó en un parque y volteó a verla, recargándola contra la ventana de la puerta del lado de copiloto, acercándose demasiado a ella, aspirando su fragancia a jazmines que lo enloquecía, aquella fragancia que había estado presente en sus sueños cuando ella no estuviera cerca.
-¿Qué es lo que quieres?- Preguntó Serena queriendo sonar autoritaria, estaba temerosa, pero a la vez sabía que quería algo de él, algo que no sabía que era.
Diamante la tomó de la barbilla y sonrió.
-Quiero esto.
Serena no tuvo tiempo de reaccionar pues entonces sintió los labios de él estrellandose en los suyos, como la besaba posesivamente y con fiereza, de una manera en que ningún hombre la había besado, apasionadamente, arrebatadoramente, quería apartarlo una vez más de su lado como aquella ocasión, pero sentía que no tenía fuerzas y enredó sus brazos en el cuello de él, sintiendo como los labios de Diamante iban descendiendo por su cuello, mordiendo y besando otra vez hasta llegar al nacimiento de sus senos.
Dentro de si no sabía que estaba sucediendo, había tenido novios pero jamás había llegado a estar en una situación así, mucho menos con un hombre que no amaba, pero las sensaciones que él le provocaba eran más fuertes que su voluntad y dejó escapar un gemido de placer, un gemido que parecía irse llevando poco a poco su inocencia.
-Aquí cerca hay un hotel.- Susurró él.- Vamos, te deseo…
N/A: Chicas, mis Serenitas (Patito y Ana) espero les guste este capítulo y el giro que se le dio a la trama.
¿Serena aceptara la propuesta de Diamante?... Recuerden que si les prometí lemon.
Saludos a todas ustedes que me apoyan: Serena y Paty (saben que este fic es para ustedes que son fans de Serena), Jovidess (gracias por ayudarme con las ediciones y que leas y estés contenta con la participación de Makotita), Wolfgang (sé que no has llegado hasta aquí pero muchas gracias por leer amigo), Lolis Tristan (lindo review, muchas gracias)
Saludos
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
