Disclamer: personajes de JK Rowling.
Hola, termine este capitulo bien rápido y decidí publícalo aprovechando el asueto de Semana Santa. El próximo lo publicaré la primera semana de Mayo, mientras tanto disfruten esto.
El primer capitulo de Juego de Tronos en HBO, estuvo genial, Sean Bean como Ned Stark es lo máximo. Respecto a City of fallen angels de Cassandra Clare, está siendo traducido en el foro de Dark Guardians (deben inscribirse para poder leerlo), va lento pero seguro.
Banda sonora: Love song de Tesla, en su versión acústica de Five Man in Acustical Jam. Este disco de 1990 es el primer disco unplugged de la historia y sin duda el mejor. Busquen la canción en Youtube.
Este fic está en su etapa final, pero no se preocupen al menos faltan como ocho capítulos, así que estaremos un tiempecito mas en esto.
Muchas gracias por todos los reviews, son unos soles.
Capitulo 31 Decisiones.
-Scorpius, creo saber porque el cielo está negro y lo que voy a contarte no te va a gustar nada - dijo Rose.
-Porque tengo la sensación de que no estás usando un eufemismo cuando aclaras que no me va a gustar nada- comentó Scorpius todavía absorto en la espada de Rose.
-Algo muy malo está sucediendo justo ahora- dijo Rose.
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Cuando la escuchó, Scorpius sintió como de pronto empezaba a padecer un gran, gran dolor de cabeza. ¿Malo? Eso sin duda era ser optimista. Cuando ella ponía esa cara de susto, con todo su cuerpo temblando, después de estar desconectada de la realidad durante casi diez minutos, con una rara espada que literalmente apareció en sus manos y el sol sin terminar de levantarse en el horizonte a pesar de que debió haber amanecido hace horas, era obvio que las nuevas no eran buenas.
En realidad estaba acostumbrado a que le pateasen el culo con las noticias. Bienvenido a mi mundo. Scorpius respiró profundo para despejarse la cabeza.
-Algo….nada….de verdad que estás siendo muy especifica Rose.¿Qué sucede?- preguntó Scorpius, cada vez menos convencido de querer escuchar lo que ella tenia que decir.
-Un hechizo poderoso ha separado el mundo mágico del muggle- dijo Rose con apremio.
Toda actividad en el campamento warg cesó, el sentido del oído de los wargs era agudo, y obviamente lo que estaban cerca escucharon las palabras de Rose. Empezaron a murmurar y más de uno se acercó a ellos.
-Bueno…eso califica para mi como bastante malo- dijo Scorpius para luego maldecir en voz baja.
Scorpius se puso las manos a la cabeza, levantó su rostro al cielo y cerró los ojos. Empezó a caminar en círculos. Total consternación resumía muy bien lo que sentía en ese momento.
-¿Y no vas a decir nada?- chilló Rose.
-¿Y que rayos quieres que yo opine al respecto? se supone que tú eres la miembro de una orden ancestral dedicada al conocimiento de la magia llamada los Caballeros del Zod..- Rose abrió los ojos estupefacta-Hum bueno, olvídalo, los Cabelleros Walpurguis- contestó bruscamente Scorpius, sus ojos amarillos resplandecían llenos de incertidumbre y desconfianza, tal cual los de un animal acorralado. Definitivamente él no era bueno tratando de enfrentarse a asuntos que escapaban de su control, mas bien era malisimo para manejar situaciones estresantes, le sorprendía no haberse convertido en lobo desde hacia un rato y tristemente empezó con los chistes malos para intentar relajarse. Otro punto más a su autocontrol. Vaya, el mundo muggle y el mágico separados después de miles de años. Toda una novedad.
-Aunque no lo creas los Walpurgis no lo sabemos todo- dijo ella.
-Pues a veces suenas como si en efecto lo hiciesen cuando hablas de tu orden- contestó Scorpius- ¿Qué acaba de suceder contigo? ¿Qué te pasó? No me escuchabas Rose, no te movías para nada, tuve que presenciar como literalmente te convertías en una estatua viva, luego despiertas, con una espada que seguro antes no tenias y me sueltas que nuestro mundo se separó del real. Obviamente estoy seguro de que sabes más que yo de este asunto.
-Estuve en trance- explicó Rose un poco insegura de confiárselo, no fuese a pensar que estaba loca o algo por el estilo. Ella no terminaba de creerse lo que sucedió minutos antes- Alguien del pasado vino a mí, un antiguo Walpurgis.
-Pensé que solo eran tú y mi padre- comentó Scorpius.
-Quien vino está muerto….solo era una especie de fantasma- dijo Rose. Scorpius se detuvo y levantó una ceja incrédulo.
-Sabes Rose, esto se pone mas raro a cada minuto que pasa. Y tú que pensabas que no iba a gustarme nada. ¡JA! Eso es quedarse corto- soltó Scorpius haciendo gala de todo su sarcasmo.
-Si vas a burlarte de mi, no diré una sola palabra de mi conversación con Fabián- aclaró Rose.
-Tienes una espada en la mano, eres casi tan fuerte como yo y por lo que he visto, pateas culos magistralmente. No estoy tan loco como para burlarme de ti nena- dijo Scorpius. Rose abrió la boca.
-Sigues burlándote- reclamó ella y luego chasqueó la lengua- eres imposible.
-No estoy burlándome Rose, me pongo sarcástico cuando estoy nervioso. Deberías saberlo- dijo Scorpius.
Rose por un momento estuvo tentada a sonreír. Si, de alguna forma él seguía siendo el mismo, un poco mas impaciente e inquieto que antes y con mas malas pulgas, como si eso fuera posible, pero después de la transformación y sobretodo , después de saberla viva, la mayor parte de la personalidad del Scorpius original regresó, quizás para ya nunca mas irse de nuevo. Eso fue una de las cosas que Walter Rosemberg le señaló, los pocos minutos que pudieron hablar a solas, antes de que se fuese.
Con sus variantes, él sigue siendo la misma persona, valiente, noble, leal y a veces un poco duro de casco. Si deseas tener éxito, ve con calma Rose. Scorpius está asustado con todo esto y sobretodo teme por ti, yo mismo he sido el culpable, le advertí muchas veces sobre los peligros. Ahora se que a lo mejor debí tragarme mis palabras. Esas, si bien las recordaba, fueron exactamente las palabras de Walter.
-Fabián Preewett era el hermano de mi abuela. Y fue un Walpurgis, murió antes que mis padres y los tuyos naciesen. Él me ha advertido de un poder maléfico que trabaja en conjunto con Nott y el Trivuriato. Me ha señalado que quizás ellos son los culpables de lo que ha sucedido con el cielo y con nuestro mundo. Por eso me ha dado la espada, quizás, es posible, que en algún lugar de mi cerebro, en el poder innato que todo Walpurgis posee desde que nace, esté la solución.
-Ya veo- dijo Scorpius sin ocultar su desazón ni su disgusto. Cerró los ojos otra vez y colocó dos dedos sobre el puente de su nariz. La jaqueca que padecía era monumental. Como si no bastase con todo los problemas que tenia encima, ahora un fenómeno celeste que poco tenia de natural los amenazaba. La historia de mi vida.
Que los mundos estuviesen separados era hasta una idea descabellada, pero Rose lo dijo con tal convicción que no tuvo mas remedio que creerla, después de todo, ella ahora manejaba una magia y nos conocimientos fuera de su entendimiento. Que el culpa de todo ese asunto sobrenatural recayese en Nott, no le extrañaba, pero se hacia preguntar cuanto poder mágico y de que tipo ostentaba ese maldito hombre. Cuando abrió los ojos, observó a Rose, de pie ante él, con los cabellos sueltos, vestida de oscuro y una espada antigua en las manos. Lejos de aquella imagen idealista que él todavía tenia de ella, la chica joven e inocente en uniforme de colegio.
-Entonces eso significa que te iras de aquí- dijo Scorpius.
-Probablemente sea así, contra mi voluntad- dijo Rose, sintiendo el viento helado sobre su cara y disgustada por el tono de Scorpius. Parecía desesperado por alejarla de él como fuese.
-Es claro que deseo que te vayas de este lugar y regreses a donde perteneces- dijo Scorpius molesto- pero obviamente lo que menos quiero en este mundo es que te lances de cabeza a enfrentar magia oscura.
-Esa no es tu decisión- respondió Rose- y si te sirve de algo, tampoco es la mía. Simplemente ahora escapa a mi control, es como es. Fabián me ha recalcado de mi papel en todo estoy. Sigo siendo un Walpurgis
-Solamente por eso debería encerrarte para siempre en un sitio seguro- afirmó Scorpius, Rose bufó.
-Me gustaría verte intentándolo- contestó ella.
Scorpius detuvo la caminata y la apuntó con un dedo.
-No me tientes nena. Sabes perfectamente que soy capaz de hacerlo y para tu disgusto - "y el mió por si acaso", Scorpius lo pensó pero gracias al cielo no lo dijo- no te amarraría precisamente a una cama si a eso vamos.
-Entonces Scorpius Malfoy, no me digas que ahora tu subsconsciente te traiciona- dijo burlona Rose colocando sus brazos en forma de jarra en sus caderas- nadie aquí mencionó camas.
Scorpius la miró de reojo. En efecto nadie lo mencionó aparte de él, pero desde que despertó en la mañana, lo único que rondaba en su cabeza era la imagen de Rose acostada lánguidamente en un lecho y de él hundido hasta el fondo entre sus piernas.
-Lo gracioso es que siempre terminamos en una cama luego de discutir- dijo él.
-No, lo irónico es que tú y yo discutimos esperando precisamente eso y al final no resolvemos nada- aclaró Rose.
-Yo intento protegerte y tú intentas protegerme a mí, incluso de nosotros mismos. ¿Dónde nos deja eso?- Scorpius de nuevo miró al cielo.
-Al parecer en ninguna parte- contestó Rose con amargura- como es habitual de un tiempo para acá, tú y yo estamos en un punto muerto.
Scorpius sorprendentemente no replicó, ella tenia la razón. Su relación en esos momentos estaba en un punto muerto, mas que eso, estaba ya cadavérica. Pero observar que ella en apariencia se lo estaba tomando con calma, lo tranquilizó un poco, aunque algo le decía que Rose solo había interrumpido momentáneamente su guerra de voluntades con él. La chica se había convertido en toda una caja de sorpresas. Y no solo era que afortunadamente sobrevivió a lo que le hicieron, y no solo lo hizo una vez, fueron dos y tres veces, dos de ellas en enfrentamiento directo con Theodore Nott. Scorpius sintió como se le erizaban los vellos del cuerpo de solo pensarlo. Verdaderamente la muerte la perseguía, o mas bien últimamente parecía que ella corría directo a enfrentarse con esta y eso lo tenia muy inquieto.
Las relaciones entre los wargs y los humanos por cientos de años han estado condenadas por la desgracia. Existen poderosas razones pera evitar su unión. Están malditas…Scorpius recordaba muy bien esas palabras. Dichas por Bill Weasley, por Fenrir Grayback, por Walter…por todos los wargs que conocía.
Nunca fue supersticioso, pero verdaderamente, después de todo lo sucedido, parecía que su unión con Rose estaba maldita. La cuestión era: ¿Cómo diablos hacer para que ella lo entendiese?
Aun así, si bien ella básicamente era la misma que conoció alguna vez, …Scorpius estaba anonadado de observar otros aspectos de Rose que al inicio de su enamoramiento pasó completamente por alto, pero que si lo analizaba bien, eran características de su personalidad que siempre estuvieron allí. Ella era tenaz y enérgica, tanto como él. Solo que al principio de su relación, quizás porque era mucho mas joven e inexperta, demostraba mas inseguridad, lo cual cambió radicalmente, ahora ella aparentaba confianza en si misma, el tipo de confianza que Scorpius desearía poseer, la admiraba por eso y por el temple que demostraba. Rose también era dulce y era paciente, aunque en las ultimas horas no le demostrase mucha paciencia, era noble y dedicada, era una mujer que obviamente luchaba por lo que quería.
Lo cual ponía a Scorpius en un gran dilema, porque lo que Rose quería era a él. Fue hasta Siberia buscandolo, sin importarle lo que fuese a encontrar. Y si hubiesen sido otras las circunstancias, Scorpius feliz hubiese ido directo a sus brazos. Pero no era así.
Fue un error, no debí acercarme a Rose. Y no solo fue lo de anoche. Nunca debí acercarme a ella de ninguna forma. No quiero que muera, no quiero arriesgarla de ninguna forma.
No era descabellado que pusiese en la balanza su felicidad y su seguridad. De ninguna forma, Scorpius prefería verla viva y lejos, que feliz y muerta a su lado. Nada ni nadie lo convencería de lo contrario. Ni siquiera Rose.
Aun así, la decisión que había tomado, tambaleaba cada vez que la veía, que la olía, que la sentía. La deseaba tanto que dolía, la deseaba con cada célula de su cuerpo, con cada fragmento de su alma. Por eso quizás estaba alargando esa despedida. Después de todo, él la seguía amando.
Para colmo la chica que era la protagonista de todos sus sueños y de sus mas profundos deseos, también formaba parte de una orden archisecreta llamada Walpurgis…..de paso….junto a su padre.
Las sorpresas no acaban…Draco Malfoy, su padre, un Walpurgis. Rose Weasley, la mujer que amaba, un Walpurgis. Dos de las tres personas mas cercanas a él (la otra por supuesto era su madre), formaban parte de algo que Scorpius todavía estaba lejos de comprender, en su dimensión real y verdadera y en sus consecuencias. .
Eso era algo que lo intrigaba, eso y el tipo de relación que Draco y Rose mantenían debido al hecho de que eran maestro y discípula. Ella lucia distinta cuando hablaba de su padre, el rostro se le iluminaba de una forma que lo hacia sentir incomodo y porque no aceptarlo, hasta de alguna forma celoso. Se veía a leguas que respetaba a Draco Malfoy y también que le tenía confianza. Y Scorpius conocía a su padre, él no era amable con nadie, nadie lo apreciaba….nadie nisiquiera él mismo que era su hijo….al parecer solo Rose….solo Rose.
Padre ¿Qué hiciste para ganártela como una incondicional? ¿Es tan poderosa tu precedencia como Maestro Walpurgis que ella incluso ha perdonado que estuvieses liado con su madre?
No dejó de sorprenderse cuando Rose le explicó que estuvieron casados….Dioses …casados….Eso era suficiente información para poner el mundo de cualquiera de cabeza. Draco Malfoy y Hermione Granger se unieron en matrimonio y luego, lógicamente se divorciaron. A Scorpius no le sorprendía para nada como terminaron, su padre era muy bueno capturando mujeres, su problema radicaba en que no sabia como diablos conservarlas. Lo que si lo asombraba, era que Rose al parecer le daba muy poca importancia a ese detalle del pasado de sus padres, de hecho ni siquiera mencionó el famoso beso en el callejón. Lo que lógicamente puso a Scorpius alerta sobre el hecho de que ella sabia mas de lo que le contó, quizás por boca de su propio padre.
Y Draco Malfoy, nunca, jamás, hablaba de su vida personal, con nadie.
Estuvo tentando a preguntarle a Rose: ¿Qué tipo de relación tienen mi padre y tú? No podía imaginárselos como amigos, como confidentes….¿como que? alguna otra cosa era impensable. Quizás era solo que ella era su alumna y le debía su vida….quizas. Aun así, a Scorpius no le gustaba para nada ese asunto de los Walpurgis, para nada.
Significaba que ella estaba en peligro de nuevo. Por una causa o por la otra.
Todos sus asuntos personales estaban bien revueltos, pero sin duda no era nada en comparación con los acontecimientos que desbastaban el mundo mágico.
La existencia del Trivuriato y Theodore Nott era el peligro que los amenazaba a todos y Scorpius estaba seguro de cual seria su camino. Y por eso mismo, tenía que hacer todo lo posible, para protegerla, incluso de si mismo.
Por mi, por ella….por todos.
Lo mas cómico es que sin proponérselo si quiera, estaba asumiendo un papel que sabia le quedaba grande y no iba para nada con su personalidad practica, al parecer le tocaba comportarse como un héroe. Para colmo, de los trágicos.
Infierno y condenación….no fuese tan malo apartando que Rose, por lo que veía, estaba intentando también ser la heroína de la historia.
Rose observaba a Scorpius, el rostro del joven lucia descompuesto mientras reflexionaba. Cuando fue a buscarlo para advertirle del peligro, creyó encontrara cualquier cosa, tuvo miedo de ver en lo que se había convertido Scorpius. Afortunadamente la situación no era tan mala, aunque él pensase lo contrario. Y no era que no tuviese sus temores, aun los tenia, él de alguna forma ahora él era un enigma para ella. Cuando fue humano, pudo leer cada gesto, cada reacción, podía adivinarlo, en los presentes momentos, Scorpius Malfoy era toda una incógnita.
Fue a Siberia con el firme propósito de ganárselo de nuevo, fuese warg o medio-humano. Pero él había interpuesto barrera sobre barrera frente a ella. Bien, se habían acostado, pero cuando debió significar un avance, cada vez era mas obvio que era todo un retroceso. De lo único que estaba segura era de sus sentimientos, de mas nada, y aun así, él en apariencia estaba dispuesto a ignorarlos, pero un falso sentido del honor y la responsabilidad. Rose podía percibir el sentimiento de culpabilidad que lo embargaba, él se sentía responsable de todo lo que le sucedió a ella y a su hija, Rose también sabia de una supuesta maldición, una eterna mala suerte para el humano que se atreviese a romper la norma y estar con un warg, pero como bien Gryffindor, a ella no le importaba. Estaba preparada para luchar hasta por las uñas por él, pero entonces el destino del que inconcientemente escapaba, vino hacia ella…su destino y todas sus responsabilidades.
Draco estaba en Irlanda, quizás tratando de averiguar que rayos había sucedido, increíblemente los mundos se separaron y eso requería de un poder mágico mas allá de cualquier cosa que hubiesen conocido o experimentado antes. Todos estaban en peligro, incluyendo a su familia. Rose sabia desde hace meses lo que pasó con Albus, fue asesinado, en la batalla en el castillo de Hogwarts donde también ella casi muere y perdió su bebé. Albus fue atacado despiadadamente, estaba muerto y enterrado. Y su querida Molly permanecía desaparecida. Destrucción…..era el único objetivo del Trivuriato, aniquilar su mundo y reconstruirlo a su conveniencia. Esclavitud eterna para todos. ¿Cuántos más tendrían que morir en esa guerra? Y quizás ella tenía la clave para enfrentarse a todo eso, ella y Draco. Fabián menciono la leyenda del Guerrero y la Hechicera. Rose tenia sus dudas, pero ¿si fuese verdad? ¿Si su maestro y ella eran los destinados a asumir esos roles? Quizás sonara cliché pero Rose tenia un mal presentimiento de eso.
Miró la espada y su mano tembló. ¿Cómo podía ser ella tan egoísta? Pero Rose tenia derecho a ser egoísta, había sufrido mucho, sin embargo, no era ni nunca seria una razón valedera ni moralmente correcta. Y ella se maldeciría todos los días de su vida si a alguien más de su familia le llegase a pasar algo. La clave para ganar esa guerra, era irse a Irlanda y dejar a Scorpius. Pero Rose no quería abandonarlo en ese preciso momento donde se acercaban al consejo warg. Todo estaba dispuesto para que Scorpius fuese escogido líder, era lo natural, pero ella deseaba estar presente para ser testigo y evitar que él hiciese cualquier promesa que lo alejase eternamente de ella.
Debe haber una salida, una solución a nuestra situación. Esa prohibición y la maldición que conlleva son cuentos de viejas.
Pensar en que Scorpius renunciase a ser un el jefe warg, estaba fuera de discusión. No lo haría, ella lo sabia, estaba consciente de que él se tomaba en serio su nuevo papel.
Estaba indecisa ¿Qué hacer? ¿Qué debo hacer? Rose miró el cielo oscuro, amenazante sobre ellos, suspiró desalentada.
Scorpius la escuchó suspirando y la miró fijamente. Al parecer, estaban pensando en lo mismo.
-Tenemos que hablar….-dijo ella- llama a tu consejo…ahora.
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La esencia de un beso no puede ser descrita sino en función de quien lo ofrece y de quien lo recibe.
Marina se dejo llevar, y no fue por lujuria o por deseo carnal, se sumergió en el beso con Walter porque lo sentía verdadero. Cerró los ojos con fuerza y empezó a soñar, en lugares y ocasiones felices que nunca existieron mas que en fantasías. El abrazo de Walter era férreo, la sostenía contra si como si temiese perderla, aun cuando la tomó de sorpresa cuando la beso, la furia del inicio fue dando paso poco a poco a una placidez que llenó todos los vacíos de Marina, los labios de Walter eran suaves, gentiles, lo que hizo que el corazón de la chica empezara a palpitar como loco. Era la primera vez que la besaban así, lentamente, probándola, saboreándola con calma, con cariño, adorándola, invitándola a corresponder pero sin obligarla. Marina habia besado a muchos, como previo tramite a asuntos mayores, un preludio que nunca tuvo importancia para ella, pero esta fue la primera vez que sintió algo revolviéndose en su interior por un beso.
Poco a poco fueron separando los labios, Walter todavía tenía sus manos tomando su rostro. Ella todavía tenía cerrado los ojos, y él se descubrió observando los mas pequeños detalles de su cara. De pronto Marina abrió los ojos y ambos intercambiaron una mirada intensa.
-Siempre pensé que tus ojos eran azules- dijo Walter- pero ahora que los veo de cerca me doy cuenta que son verdes.
-A veces cambian….sobre todo si me emocionó con algo- dijo ella con timidez.
-Eres hermosa- dijo Walter.
-Muchos me lo han dicho- contestó ella incomoda. Era la verdad, durante toda su vida, la gente siempre reparó en su belleza. No importaba que fuese inteligente o tonta, todo lo que veían y lo que importaba era su aspecto.
-No es un halago, ni lo hago con intensión de ganar tu favor para algo mas- dijo Walter- simplemente es la verdad, he vivido mas de un siglo, y tú eres la mujer mas bella que he visto en mi vida.
-La belleza es mi maldición- dijo Marina, una oscuridad nubló su mirada- todos me ven y desean tomarme. Me gustaria que alguien no desease obtener algo de mi alguna vez.
-Yo no te arrancare ninguna cosa que no quieras darme- dijo Walter- solo me limitare a pedirlo y aceptar tus decisiones.
-Tus actos se contraponen a tus palabras- dijo ella.
-Mi boca habla pero es el corazón quien impulsa mis acciones. Por favor, ven conmigo- dijo Walter su tono de voz era ronco, sus ojos negros la atravesaban.
Como negarse, cuando se lo pedía de esa manera, ansioso pero a la vez gentil, a Marina Merrey nunca le preguntaban, jamás, siempre era sometida a la voluntad de otros.
Marina agarró las manos que apresaban su rostro y lo obligó a dejarla, Walter estuvo a punto de maldecir pensando que ella lo estaba rechazando, pero Marina pero le tomó con fuerza de la mano. Era una locura, la peor idea que alguna vez tuvo, quizás se arrepentiría toda la vida, pero a lo mejor no…a lo mejor existía alguna esperanza, Walter la impulsaba a confiar y ella confiaba en él..
-Lo haré.
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Harry estaba de pie, un mapa estaba desplegado en una gran mesa, a su alrededor estaba Kingsley y los antiguos jefes de departamentos del Ministerio de Magia. Ron maniobraba una varita. Hermione estaba sentada en una esquina dándole un biberón a Ángela quien mientras comía enredaba un dedito en el cabello enrulado de Hermione. Ron las miró de reojo y sonrió.
-Tu hija es un bebé muy bonito, felicitaciones- dijo Kingsley acercándose a Ron- ¿Cuántos meses tiene?
-Siete meses, casi ocho- dijo Ron- se llama Ángela Rose.
-No supe nada de su nacimiento hasta ahora. Hermione no le dijo a nadie que estaba embarazada. No te culpo, pero han pasado demasiados meses, debimos reunirnos hace tiempo- dijo Kingsley.
-Ron, empecemos- dijo Harry.
-La situación es la siguiente: el mundo mágico ha sido separado del muggle- dijo Ron.
-¿Cómo están seguros?- preguntó Kingsley.
-Aparte de los reportes de los otros gobiernos mágicos incluido el de Irlanda, informes que usted conoce Kingsley, Draco Malfoy asegura que eso es lo que ha sucedido- dijo Harry.
-¿Podemos confiar en Malfoy?- preguntó Kinsgley- nunca me ha gustado tu asociación con él, la permití porque después de todo, tú eres Harry Potter.
Harry rodó los ojos, deshacerse de su fama era imposible, esperaba que después de muerto no le erigieran un monumento.
-Gracias a Malfoy estamos a salvo- dijo Harry- además, él tiene los medios, tanto económicos como mágicos para seguir ayudando. Solo que me ha pedido vía libre.
-Escuché que le diste un grupo de aurores para que los entrenase- dijo Kingsley un poco esceptico- me gustaría que me hubieses consultado antes. Un ex –mortifago entrenando aurores, es casi una aberración.
-Y los chicos van muy bien- contestó Harry- el asunto es que ahora estamos plenamente expuestos, Irlanda ha decidido luchar a nuestro favor, pero la gran mayoría de los otros países permanece neutrales. Pero no son tontos, han empezado a establecer defensas en sus fronteras mágicas.
-Lo cual no servirá de mucho si el Trivuriato decide hacer una invasión a gran escala- dijo Kingsley- pero a ellos solo le interesamos por los momentos nosotros. La comunidad mestiza en Inglaterra es la mas numerosa del mundo, la mayoría estamos exiliados aquí, pero muchos han sido esclavizados en nuestro país. Al eliminar a los muggles, ellos piensan que tendrán la ventaja, pero no se imaginan que golpearemos primero.
-En este mapa que papá ha construido, están señalados todos los regimientos del trivuriato, su número y sus posibles defensas, basados por supuesto en la información de nuestros espias. Ellos son los rojos, nosotros los azules- dijo Ron, mientras movía las piezas- El primer ataque de ellos seguro será en Belfast, es lo lógico, por eso estamos evacuando a todo el mundo a Dublín, la capital del gobierno mágico irlandés, mientras Irlanda no declaré la guerra abiertamente, no podrán atacar. Lo que nos deja a nosotros a Londres, si logramos obtenerla seria un gran golpe, tendriamos la mitad del trabajo hecho, serian Londres y luego Hogwarts.
-Tenemos que preparar la operación- dijo Harry- este cuartel muggle será nuestra base de operaciones. Esta lo suficientemente cerca de Dublín para vigilar a nuestros compatriotas y lo suficientemente lejos para actuar con independencia. Nuestras familias se quedaran aquí con nosotros, solo por seguridad.
-¿Estas de acuerdo con la cadena de mando que he establecido?- preguntó Kingsley tendiéndole un papel .
-Usted sigue siendo el primer ministro mágico, será consultado y necesitaremos su aprobación para cualquier movimiento a gran escala, Hermione es la vice-ministro. Hanna Abbott es la ministro de relaciones exteriores. Percy Weasly es su secretario privado, Zacarias Smith es el jefe de orden publico- dijo Harry leyendo- Yo soy el comandante militar de las fuerzas de la resistencia, Minerva MacGonagall es la segunda al mando, Oliver Wood y Neville Lombotton estarán encargados de la logística. Ron y Arthur Weasley son los estrategas, ellos manejaran el mapa.
-Son los dos mejores jugadores de ajedrez del mundo mágico. Lógicamente, ellos son los estrategas, este mapa ha sido idea de Arthur- dijo Kingsley.
-Has tomado en cuenta que Hermione esta criando un bebé- dijo Harry. No gustaba mentir, y menos a un amigo, pero cuando Ángela nació, habían quedado de acuerdo en ocultar sus verdaderos orígenes. Si Nott llegaba a saber de la existencia de esa niña, la buscaría hasta el mismísimo infierno, solo para tener a Rose.
-El vice-ministro solo es necesario para reemplazar al ministro- dijo Kingsley- mientras yo esté vivo, Hermione solo tiene que acudir a las reuniones del consejo.
-Propongo además a Bill Weasley como jefe de relaciones con otras criaturas mágicas- dijo Harry- y como te dije, quiero a Malfoy como agente libre.
-Necesitas a tu perro de guerra sin cadena, es comprensible, - dijo Kingsley- puedes hacer lo que le venga en gana, siempre y cuando esté de acuerdo con las normas de la convención de Ginebra.
-Ellos no seguirán ninguna regla caballerosa de guerra- dijo Harry.
-Pero si nosotros deseamos el apoyo de otras naciones deberemos seguirlas- dijo Kingsley- Ahora bien Ron, enséñame como funciona el mapa.
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-Pensé que venias con nosotros-Theo Jr. esperaba al lado de una barca, Molly ya estaba sentada y jugaba con el agua.
Walter había conseguido una pequeña embarcación que los llevaría a la isla de Anglesy, allí unos hechiceros celtas amigos, los conducirían hasta Irlanda en el mas completo anonimato.
-Debo regresar a Siberia, el consejo será muy pronto.
-¿No perderás tu posición? Todavía me parece una locura que intentes que nosotros dos estemos juntos- preguntó Marina con las manos metidas en el bolsillo de la túnica verde que usaba. Su cabello estaba trenzado y un colorido sombrero de lana lo ocultaba, no llevaba maquillaje en la cara, con lo cual las pecas que tenia sobre el puente de la nariz eran visibles, ofrecía un aspecto lozano y limpio, lucia menos sofisticada y mas joven de lo que acostumbraba, su piel muy blanca y traslucida, su cabello era rubio del color del trigo, sus ojos verde mar, sus labios de un rosado claro. A Walter le encantó su aspecto natural, fuera todo artilugio estético, ella estaba mas bella si eso era posible.
-Técnicamente aun no he traicionado nada, aun no me acuesto contigo- contestó Walter, Marina se enrojeció furiosamente. Theo Jr. empezó a balbucear.
-Eh…eh, será mejor que los deje solos- Theo Jr. saltó a la barca y empezó a cuchichear con Molly.
Walter se acercó a Marina y le tomó una mano. Marina entrelazó los dedos con él.
Ambos se miraron un fugaz instante para luego desviar la mirada un poco aturdidos.
-Yo….yo siento que debo dar una explicación de mi comportamiento- dijo Walter- a lo mejor esperabas mas de ese beso, pero yo no llevo las cosas de esa manera.
-El beso estuvo bien- dijo ella con timidez. Más que bien, había estado perfecto, nadie nunca la había besado de esa forma, tan cuidadoso, con delicadeza. Y él se equivocaba, no es que no lo desease como hombre, pero era una manera distinta de sentirlo, una nueva experiencia, Marina no deseaba ensuciar lo que empezaron con el espinoso asunto del sexo, nunca había estado con un hombre en esos términos, nunca haba hecho o le había hecho el amor, y ella deseaba saber como seria enamorarse en lugar de ir derecho a follar en una cama sin ningún tipo de lógica o sentimiento de por medio. Walter no era como los demás y lo más importante era que Marina no deseaba ser la antigua Marina con él.
Y pensar que años antes se le lanzó encima como una cualquiera. Eso sin duda fue vergonzoso. Intentó desvestirlo sin siquiera besarlo en su habitación, ni intentó seducirlo, fue al grano y directo, después de todo, ningún hombre se le resistía. Recordaba el rechazo de Walter en esa ocasión y como ella derramaba lagrimas de indignación, desnuda, humillada, mientras él con toda la paciencia del mundo le colocaba de nuevo el vestido.
-Dicen que los animales se revuelcan por instinto hasta la inconsciencia- dijo Walter mientras le colocaba un abrigo- Tú humana, no eres ningún animal.
-Tú eres un warg, un cuervo, un animal , follame de una buena vez por todas - dijo ella.
-Soy un animal pero uno con ética. Mi moral no me permite tomarte, en primer lugar porque no sientes nada por mi, en segundo lugar porque no se que siento por ti- dijo Walter.
-La mayoría de las veces el amor no es necesario para estas cuestiones- dijo ella.
-Para mi si- dijo Walter con firmeza- y yo se lo que viste porque yo mismo lo vi. ¿Por qué? ¿Por qué acudes a mí si sabes que después de eso, no existe vuelta atrás para los dos?
-Quiero morir- dijo ella bajando el rostro- solo quiero morir.
-¿Por qué?- preguntó él.
-Porque creo que amo a alguien y es una mentira, porque mi amor no me hace sentir nada- dijo ella con voz temblorosa- porque esa persona no me ama y me daña. Y porque a veces lo único que quiero es que me siga hiriendo…Solo deseo…..escapar.
-¿Desde cuando tienes el don de la videncia?- preguntó Walter.
-Desde que era una chica- respondió Marina.
-¿Te has equivocado alguna vez?- preguntó él.
-Nunca- dijo ella.
-Me vi envuelto en llamas y tú también, el fuego chamuscando nuestra carne hasta dejarla en cenizas. Y todo porque yo te amaba y tú me correspondía ¿Qué crees que significa?- dijo él.
-Que algún día te enamoraras de mi y yo de ti- dijo Marina- y uno de nosotros o los dos moriremos
-Entonces decidiste acostarte conmigo y probar si era cierto- dijo Walter levantando una ceja.
-Solo quiero morir- dijo ella.
-¿Y no te importa si yo muero contigo?- preguntó Walter.
-Yo…no lo pensé así….lo siento- ella habló en voz baja, lucia bastante contrariada- Lo lamento mucho…no tomé en cuenta ese detalle.
-No morirás, no ahora por lo menos-dijo Walter- porque es una cuestión de sentimientos, sentimientos que no existen y a lo mejor nunca existirán.
-Quizás no pase hoy pero sucederá- dijo ella- me pregunté ¿porque no terminar con mi vida ahora, si parece que esta no tiene ningún sentido? – ella se interrumpió y clavó sus ojos en Walter- estoy diciendo puras tonterías. Lo siento, no debí inmiscuirte en mis problemas.
-Debes aprender a valorar tu vida, tú….tú no eres quien parece ser- Walter acarició sus cabellos, suaves como seda dorada en sus manos, desde la primera vez que vio esa cascada de cabello rubio, había deseado tocarlo, ella lo dejó, pero Walter observó como su cuerpo se tensaba, entonces lo soltó- al final, lo que deseas vivir es el amor. ¿Quién eres? ¿Qué escondes?
Marina bajó la cara.
-No soy nadie- dijo ella- nadie…nadie que valga la pena.
-Quiero que me hables, quiero conocerte- dijo Walter- no pretendo enamorarme instantáneamente pero me gustaría saber algo más de la persona que el destino atravesó en mi camino.
Nunca supo porque, pero Marina habló y habló hasta cansarse. Jamás tuvo una conversación así en su vida de nuevo, le contó a Walter sus recuerdos, su niñez, lo bueno y lo malo, se descubrió diciendo cosas que solo pasaban por su mente, él en ningún momento dejo de prestarle toda su atención.
Meses después, él fue a verla una noche y le entregó la esfera. Aun cuando la visión seguía regresando en sueños, ambos decidieron tomar direcciones contrarias en su vida. Ella ya no deseaba morir, por muy desagradable que le resultase su vida, eso lo tranquilizó. Iniciaron una conversación, Marina detestaba hablar, hacer confidencias,, pero con él todo era más natural, mas fluido, era como si fuese un verdadero amigo. Walter de nuevo la escuchó, y no se permitió un segundo de celos al escucharla declamar que amaba a otro, un chico llamado Marcus Nott, aunque sintió una especie de inconformidad. Al parecer le habían dado el esquinazo al destino, jamás estarían juntos, ella terminaría casándose con el humano que la pretendía. Sin embargo, una sensación de apremio mantenía a Walter incomodo, después de esa conversación que habían sostenido hace tanto tiempo, donde Marina se confesó con él, Walter se encontró rememorando con nostalgia el recuerdo prestado de una muchacha que creció infeliz, maltratada, pero que lo único que deseaba era amar y ser amada, su historia llegó a conmoverlo a un punto insoportable. Y ese anhelo, no le era extraño a un animal como él, de hecho, después de tantos años solo, se encontró teniendo el mismo tipo de esperanzas que ella.
Allí Walter se dio cuenta, que se estaba enamorando, y no solo era que Marina era bella como un ángel, lo enamoró su tristeza, la fortaleza con que afrontaba las consecuencias de todos sus actos. Y se lo negó por años, porque él era un warg del consejo, estaba prohibido acercarse a ella, pero al mismo tiempo que la visión ofrecía la seguridad de su muerte, le mostraba un amor que no conocería de otra forma. Marina pensaba que estaba loca, Walter opinaba que cualquiera en sus circunstancias no hubiese tenido otra salida que la enajenación mental, aunque pensaba que Marina no estaba demente, solo confusa y lo que hacia lo hacia para castigarse por el asesinato de su padre, el maldito hombre que la violó cuando apenas era una niña. Ardía en deseos de salvarla de si misma, pero ella no cedió, él tampoco, en ese momento para ella estaba claro que se casaría del hombre de quien se creía enamorada y Walter seguiría cumpliendo con su destino como warg, alejándose uno del otro, era imposible que se cumpliese la visión. Entonces, en un gesto irreflexivo nada propio de él, le dio la esfera de cristal, con todas las advertencias del caso. Puso su destino en las manos de Marina, al final, ella seria quien elegiría.
Y ella eligió, sin saber lo que Walter sentía por ella y la promesa que se había hecho a si mismo.
Buscándola y luego besándola, selló esa promesa, ahora era cuestión de tratar de ver como le hacia para evitar morir por ello.
-A lo mejor una persona con tus apetitos tendrá expectativas muy altas respecto a algunas cosas- dijo Walter azorado. Para él, que supuestamente era un sabio, el proceso de acercarse románticamente a esa mujer, que seguía siendo un enigma para él, era bastante complicado- pero yo soy un cuervo, soy tradicional, no me precipito.
-Es una buena forma de decir que soy una cualquiera loca por acostarse con quien sea- dijo Marina con rabia.
-Yo no he dicho eso, ya he dejado claro que no me importa tu pasado- dijo Walter- simplemente estoy aclarando que tú y yo probablemente seamos un poco distintos.
-Es obvio que somos diferentes- dijo Marina- pertenecemos a especies distintas.
-No me refiero a eso- dijo Walter- solo estoy hablando de que a lo mejor prefieres a alguien mas apasionado o menos contenido que yo.
-En realidad nunca supe lo que quería, así que contigo no tengo ninguna expectativa. Creo que tienes un concepto un poco equivocado de ti Warg- dijo Marina ya mas calmada, al parecer, pese a todo, él no la consideraba una puta- a tu estilo, eres apasionado.
-Pretendo cortejarte de una manera muy formal- dijo Walter.
-No existe nada formal en el hecho de que te estas metiendo con una mujer casada- dijo Marina.
-Voy a llevarlo con calma, sucederá, pero será cuando los dos estemos seguros de que no existe vuelta atrás- dijo Walter- todavía puedes arrepentirte, el hecho de que huyas conmigo no significa que debas comprometerte a algo mas.
-No hay medias tinta- dijo ella- si estoy contigo, es con todo lo que significa estar junto a ti. La otra opción es regresar junto a él.
-¡NO!- dijo inmediatamente Walter- por mi vida que no dejare que te ponga un dedo encima.
-Estoy dispuesta a intentarlo contigo- dijo ella, no le costó nada decirlo, después de todo que tenia que perder. Si, la vida, una vida que igualmente peligraba al lado de Nott.
-En el caso que formemos una pareja, nunca tendremos hijos, es importante que lo sepas- dijo él- y mi vida será mas larga que la tuya.
-He visto dos cosas en las cartas sobre mi futuro- explicó Marina- jamás tendré hijos y…..moriré joven, ya sea estando contigo o sin ti, pero conoceré el verdadero amor antes de morir, solo que me equivoque, no era él, quizás todo el tiempo fuiste tú.
-¿Qué viste acerca de mi?
-Solo la visión de nosotros dos- dijo ella- nada más. ¿Y tú?
-Vi que serias mía- dijo Walter, sus ojos se oscurecieron de pronto- mía de todas las formas que se posee a una mujer.
Marina sintió como todo su cuerpo se estremecía, siempre odió que la consideraran una propiedad, pero cuando él lo dijo, ella percibió que no era la misma forma de dominio que experimentó en su vida. Ella seria suya y Walter seria suyo. Se pertenecerían uno al otro, algún día.
-Lo pagaremos- dijo Marina-no hay actos sin consecuencias.
-El destino no está totalmente escrito- dijo Walter- hallaré la forma para evitarlo, la muerte, solo quisiera que algún día me correspondieses.
-Estoy descubriendo que eres todo un romántico- dijo ella.
-Puede que te sorprenda un poco, pero yo tampoco me conocía la faceta romántica- aclaró Walter- mejor decir que soy un poco anticuado, pero solo para algunas cosas Marina.
-No quiero que te vayas- dijo Marina apretando su mano-tengo miedo, me siento segura solo contigo.
-Debo hacerlo- dijo Walter.
-¿Volverás?- preguntó Marina temerosa de no verlo otra vez.
-No te abandonare, para bien y para mal, soy lo único que tienes- dijo Walter dedicándole otra significativa mirada- prometí protegerte y cumpliré.
Walter la jaló de un brazo para acercarla y le dio un beso en la frente. Ella levantó la cara y él volvió a besarla esta vez en los labios, cuando se separó Marina lo sorprendió estirando el cuello y besándolo de nuevo.
-Me gusta que me beses- dijo ella a modo de explicación- es diferente. Me gustan tus labios, me gusta como sabes, como hueles.
-A mi también me gusta besarte, mucho- dijo él hablando contra sus labios- lo soñé mil veces pero hacerlo sin duda es mejor.
-Cuando la gente se está enamorando, quieren besos todo el tiempo- dijo ella sin apartar sus ojos verdes de él- o eso dicen por ahí.
-Esperemos entonces que el hecho que desees besarme tanto sea el primer síntoma de todo lo demás- contestó Walter absolutamente extasiado con ella.
-¡Hey tortolos! Es hora de irnos- gritó Molly.
-¡Búsquense un hotel por Merlín!- exclamó Theo jr.
-Son tan dulces que apestan- gritó Molly.
Walter sonrió y ella también lo hizo.
-Estas sonriendo- dijo Walter todavía mirándola- es la primera vez que te veo sonreír.
-Nunca tuve muchos motivos para hacerlo- dijo ella- pero hoy es un día especial.
- Sonreirás mas a menudo o tendré que obligarte besándote, es una promesa- Walter rozó sus labios- he decidido que solo eso es buena razón para enamorarte, verte sonreír.
Marina siguió riendo, él la besó de nuevo.
-Creo que ese es un muy buen argumento de conquista- dijo ella.
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-¿Ese es el papel que tú tienes en esto?- Scorpius estaba sentado al lado de Rose frente a una pequeña fogata.
Estaban reunidos con Isaac, uno de los wargs de confianza de Scorpius, Fenrir Grayback y Sheila, en representación de las mujeres wargs.
-Se supone que como Walpurgis, mi deber es guardar la magia- dijo Rose sin quitar la mirada del fuego, importantes decisiones que afectarían a muchos y sobre-todo a ella a un nivel personal, serian tomadas esa noche- y creo que eso significa enfrentarme a quien sea quien haya separado los mundos.
-Entonces debes volver con tu Maestro y empezar a averiguar que fue lo que sucedió- dijo Grayback- a menos que decidas otra cosa
-Todo es culpa de los magos…..de magos como tú- los ojos de Isaac miraron de forma nada benevolente a Rose, quien le sostuvo la mirada al warg-según lo que entiendo, ni siquiera deberías estar aquí- el warg la señaló con un dedo y Scorpius gruño amenazante.
-Rose es mi invitada- dijo Scorpius, luego gruñó otra vez- Que diablos, ella fue mi mujer….es mi mujer, aunque yo no tenga derecho a reclamarla como tal.
Rose lo miró asombrada, era la primera vez que él hablaba abiertamente del tema.
-Tú no tienes mujer warg, ella es solo alguien de tu pasado,- dijo Isaac.
-Ciertamente el hecho de que Rose Weasley sea humana complica todo el asunto- dijo Grayback echándole un vistazo a Rose- si ella fuese una warg o al menos una mujer-lobo no existirá algún obstáculo para que permaneciese aquí, junto a ti. Pero es humana y además una bruja, no, no puedes argumentar algo así en el consejo. Echaría por tierra cualquier oportunidad que tuvieses de convertirte en el líder supremo de los wargs.
-Puede existir una solución. Ella quizás no sea una warg. Pero si Grayback, la muerde y la convierte en alguien como él ….- sugirió Sheila.
-Es peligroso….no se que pasaría con sus poderes de mago, ni siquiera puedo asegurar que sobreviva, una vez que pruebe su sangre no se si puedo contenerme. Puedo intentarlo, solo si ella lo desea- Grayback miró interrogadoramente a Rose. Ella casi estuvo tentada a aceptar la sugerencia, pero Scorpius le tomó la mano con fuerza hasta casi fracturársela.
-¡No!-exclamó Scorpius de improviso- de ninguna forma, jamás lo permitiré, que dejes de ser tú para convertirte en un animal como Fenrir o como nosotros…nunca.
-Pero Scorpius…estaríamos juntos-ella lo miraba suplicante.
-Es la peor idea que he oído en mi vida. Rose podría morir por la herida y en todo caso, No….no…ella no será algo como yo, no puedo permitirlo, de ninguna manera- dijo él.
-Esa puede ser una buena forma de arreglar todo, les ofrecería una oportunidad- dijo Grayback- ella está dispuesta a intentarlo.
-Grayback, si te atreves a morderla….salga bien o salga mal, te mataré con mis propias manos, lo juró- dijo Scorpius con furia, Rose podía ver como la pupila de sus ojos estaba en forma de rendijas, su mirada era salvaje. Grayback lo atravesaba con sus ojos también, Rose percibia la pelea inminente. Eran dos machos alfa, aunque Grayback le enseñó todo lo que sabia y lo apreciaba, instintivamente se pelearían a la menor provocación
Rose puso una mano sobre la de él para calmarlo. Scorpius tenía razón, no era ese el camino. Ella era una walpurgis, prometió por su vida seguir a la orden, y era necesario mantenerlo. Fabián le había dicho que ella era la clave. Pero aun así, descabellado y todo lo demás, se sintió tentada, pero no soportaba la angustia de Scorpius de solo imaginárselo.
-Cálmate- dijo ella en un susurro cerca de su oído- no lo haré….no lo haré.
-Necesito que me prometas por tu vida que jamás intentaras algo así- dijo Scorpius.
-Te lo juro, en el nombre de Ángela que no lo haré- dijo Rose en un susurro. Scorpius volvió a apretar su mano, enredando sus dedos con los suyos fugazmente antes de soltarla.
-Nadie te delatará Scorpius- dijo Sheila observando con tristeza a los dos jóvenes amantes- sabemos que ella es importante para ti, pero tememos las consecuencias en el consejo. A todos nosotros nos interesa mantenerte como líder.
- Igual es inapropiado que ella permanezca a tu lado. Aceptamos tu mandato y dominio, pero no nos pidas que olvidemos entonces nuestro pasado como exigen las normas de los wargs, cuando tú no puedes desprenderte del tuyo- dijo Isaac- No es así como se comporta un buen jefe. No olvides quien eres y lo que representas para nosotros. Ahora mas que nunca que hemos sido arrancados de nuestro mundo y sembrados quien sabe donde.
-Quizás permanezcamos en la oscuridad perpetua- dijo Sheila con temor todavía mirando al cielo.
Scorpius cerró los puños y Rose vio como sus labios temblaban. Estaba indignado y de alguna forma humillado porque lo encarasen de esa forma, después de todo él era el jefe y lo estaban emplazando públicamente a reconocer su mayor debilidad, ella. Scorpius la miró con intensidad.
-Yo no me avergüenzo de ti….nunca lo haría- dijo él.
-Lo se, pero es obvio que soy un inconveniente- dijo Rose en voz baja.
-Ciertamente lo eres. No me arrepiento de ti Rose ni de lo que tuvimos, pero tú no deberías estar aquí y lo sabes, menos ahora a menos de un día del consejo- dijo Scorpius. Rose dio un suspiro desanimada, él hablaba de ellos en pasado. Tenia que existir alguna forma, alguna manera de que el consejo warg aceptase que se amaban. Pero Scorpius no tenia intensiones de hacer nada al respecto.
El hecho de que los mundos estuviesen separados y de que Fabian Prewett hubiese regresado de la muerte implorándole que suspendiese su vida personal para ir a salvar al mundo cayó como un balde de agua fría sobre los dos. Si el asunto estaba tenso, ahora decididamente ninguno de los dos tomaba una decisión definitiva de una buena vez y por todas, él la deseaba con toda su alma y al mismo tiempo quería ajearla, ella no sabia como diablos convencerlo para que aceptase darse otra oportunidad. Rose entendía que él debía hacerse cargo de los wargs y que ella tenia que regresar con Draco. Solo que pronto cayó en cuenta de que ninguno de los dos llevaba esas cargas como obligaciones, mas bien ahora eran la única forma de vida que conocían. Ella era una Walpurgis y agradecía la oportunidad de recuperar sus fuerzas que la orden y Draco le otorgaron. Scorpius se sentía bien dentro de su piel warg. Isaac, uno de los pocos wargs que Scorpius consideraba cercano, le hizo un reclamo valedero, ¿Por qué tu si y nosotros no? ¿Qué derecho tienes a poseer a una humana como si nada hubiese sucedido cuando todos nosotros debimos abandonar nuestras antiguas vidas y nuestras familias al convertirnos en wargs?
Estaban claras las razones por las cuales los wargs se alejaban del mundo civilizado, eran rechazados, así como ellos rechazaban cualquier contacto humano. Ella sumida en su alegría de encontrarlo y conseguir intactas sus emociones humanas no se dio cuenta del principal problema. No la aceptarían, quizás llegaran a tolerarla pero aceptarla jamás. Y menos siendo la pareja del líder.
-No he olvidado nada- dijo Scorpius- ni quien soy ni lo que esperan de mí. Pero tampoco olvido el juramento que le hice a esta mujer cuando era humano y ella moría en mis brazos.
-Rose Weasley no murió- dijo Isaac.
-Pero mi hija si- dijo Scorpius.
-Aceptamos el hecho de que debemos tomar parte en esta guerra porque el Trivuriato representa una amenaza para la libertad de todos los seres mágicos- dijo Isaac- Pero no este bien de ninguna forma utilizar a tu pueblo para una venganza personal.
-No obligare a nadie, irán quienes decidan acompañarme- dijo Scorpius.
-Eres el jefe, te seguirán….te seguiremos, por buenas razones o por las equivocadas- dijo Grayback.
-Puedo hablar- preguntó Rose y luego miró a Scorpius- de pronto fue un error venir, ponerte entre la espada y la pared, no sabia el nivel de compromiso que tienes aquí.
Scorpius asintió.
-Cumpliré mi promesa- dijo Scorpius observándola con atención- contigo y con todos. Mataré a ese maldito aunque sea la única cosa que haga.
Rose sintió escalofríos de solo ver la expresión en la cara de Scorpius, era odio puro.
-No eres el único que peleara esta guerra Scorpius- dijo Rose- no lo olvides.
-No te quiero en medio de esto- dijo Scorpius.
-Quiera o no, haya estado o no en mis planes, estoy metida de cabeza- dijo Rose- lo cierto es que mas tarde o mas temprano tendré que volver. Isaac tiene razón, esto lo hemos hecho los magos y los magos lo arreglaremos. De hecho pretendo irme lo más pronto posible, al parecer es el paso lógico, ustedes no me quieren aquí por buenas razones y yo tengo cosas que hacer.
Esa aclaratoria si de verdad sorprendió a Scorpius. Rose iba a irse, por su propia voluntad. Cuando tomó consciencia del significado de esas palabras, casi aulló desesperado. Era una completa contradicción, él deseaba alejarla de si, apartarla, por su bien y entonces ella decidía irse y el dolor se convertía en insoportable.
Era definitivo, estaba volviéndose loco.
-Nos iremos a descansar- dijo Isaac- en circunstancias normales ya seria de noche, nuestros cuerpos siguen funcionando de acuerdo al ritmo circadiano y estamos agotados.
-No levantaremos el campamento- dijo Scorpius- solo enciendan las fogatas.
-De acuerdo- dijo Grayback
Los dos wargs y el hombre-lobo se retiraron y ellos dos se quedaron sentados solos.
-No me odies- dijo Scorpius.
-Se me hace difícil no detestar todo este asunto- dijo ella-No, no te odio Scorpius.
-Tienes frió- preguntó él. Rose asintió en silencio.
-Échate a mi lado, yo te daré calor- dijo Scorpius.
-No es buena idea- dijo ella- tú y yo estamos algo así como peleados.
-Eso no significa que vaya a dejar que te congeles- dijo Scorpius jalándola contra su cuerpo.
Rose se acostó de medio lado sobre una manta y Scorpius la abrazó por detrás. Ella dio un respingo cuando lo percibió cerca de su cuerpo. Todavía estaban tensos por los últimos acontecimientos, las ultimas veinticuatro horas habían sido de locura. Lo lógico era que después de hacer el amor, todo se arreglara, pero no hizo más que empeorar, ambos ahora estaba consciente de lo fuerte de sus sentimientos mutuos y también eran conscientes de que estaban en un callejón sin salida. Por otro lado, estaban de alguna forma furiosos. Ella no había escuchado ninguna palabra acerca de lo sucedido de él, Scorpius estaba molesto consigo mismo por no tener las agallas suficiente para enfrentar lo inevitable. La abrazó con fuerza para atraerla a su cuerpo, ella se congelaría si no lo hacia. Intentaba no darle implicaciones románticas al asunto, pero falló estrepitosamente, su entrepierna no opinaba lo mismo que él cuando tenia a Rose cerca y olía su aroma.
-¿De veras vas a irte?- preguntó él.
-Tengo que hacerlo y además….es obvio que no me quieres aquí- dijo ella con amargura.
-Rose no lo compliques mas de lo que está. Sabes perfectamente el porque- dijo Scorpius.
-Soy un obstáculo para tu subida al poder- dijo ella- lo único que tengo claro es que tienes un objetivo que al parecer es más importante que yo. Pero entiendo que, lamentablemente, existen prioridades superiores a nosotros dos.
-Nada…Rose…nada es mas importante que tú, por ti es que estoy haciendo todo esto- contestó Scorpius.
-No, no es solamente por mí. Tú tienes un compromiso real y sincero por esta gente que te acompaña- dijo Rose- te sientes responsable por tu manada. Eso es algo que yo puedo entender y que aprecio de ti. Pero detesto que hallas escogido.
-No puedo apartarme de la responsabilidad que he tomado en mis manos- dijo Scorpius- existe un peligro real para todos, uno que debo combatir. Estoy dispuesto a arriesgar el pellejo, pero necesito que estés a salvo, alejada de mí, de toda esta locura. ¿Es tan difícil que entiendas?
-No está dicha la ultima palabra- dijo Rose- insisto, todavía existen opciones.
-¿Qué es lo que quieres?- preguntó él.
-Permanecer a tu lado, quizás deba ir a ayudar a Draco un tiempo, pero regresaré a ti- dijo ella- quizás escondiéndonos.
-No existe ninguna solución que no te perjudique directamente- dijo Scorpius-No voy a esconderte, no es justo para ti ni para mi ni tampoco engañaré a mis wargs. Y de todas maneras, no soy un niño para estar ocultándome de los demás.
-Parte del problema entre nosotros, es el hecho que decides por mi- dijo ella- No importa lo que yo sienta, no interesa escuchar las opciones que te doy. No me escuchas de ninguna forma porque crees que tienes la razón.
-En este asunto en particular, yo tengo la razón- dijo Scorpius- Somos lo que somos y no podemos cambiarlo ni cambiar el hecho de que nuestras unión va en contra de las leyes. Las de mi gente y las de la tuya.
Rose permaneció en silencio. ¿Qué diablos iba a contestarle si él parecía muy seguro de todo?
-No me gusta…..nada- dijo Scorpius ceñudo- envíale la espada a mi padre, vete a tu casa con tus padres, ponte a salvo y nosotros nos encargaremos de lo demás.
-No vengas ahora con el discurso sobreprotector- dijo Rose apretujándose en su abrigo-ni me digas lo que tengo que hacer, me apartaste y ahora perdiste cualquier influencia sobre mi.
-Rose…duérmete- dijo Scorpius.
-No puedo, tengo demasiado frió- dijo ella- prefiero que sigamos hablando. Últimamente es toda una proeza sacar más de dos frases seguidas de ti.
-Creo que mas bien estamos discutiendo, otra vez- dijo él acomodando la caperuza del abrigo sobre la cabeza de Rose, había empezado una tenue nevada- ¿Tienes los guantes puestos?
-Si- dijo ella expeliendo vapor cuando hablaba, todavía temblaba. Scorpius la giró y ella pegó su rostro con su pecho, se sintió un poco mejor al percibir más directamente el calor que emanaba el joven.
-¿Mejor?- preguntó Scorpius pegando sus labios en la frente de Rose.
-Un poco- dijo ella. En realidad era el cielo estar entre sus brazos, deseaba decírselo pero él estaba muy serio esa noche. Scorpius por si parte estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano contiendo las ganas que tenia de besarla.
-Esta es una de las razones por la cual no debes permanecer aquí conmigo- dijo él- es peligroso para tu salud. El frió aquí esta fuera de todo control mágico, estamos muy al norte y el invierno será terrible este año. A veces los wargs no levantamos campamento, simplemente dormimos en la intemperie. Gracias al cielo estoy yo aquí contigo, no quiero ni imaginar que pasaría si no fuese así. No creo que ningún otro warg se ofrecería para esto.
-Todavía nos queda Grayback en la reserva. A los hombres lobos no parecen disgustarle tanto los magos como a los wargs- bromeo Rose.
-Si...Fenrir...tú nuevo mejor amigo- dijo Scorpius, Rose hizo una mueca de desagrado- No entiendo porque se repelen tanto ustedes dos y al mismo tiempo parecen estar de acuerdo en casi todo.
-No nos gustamos, pero ambos nos preocupamos por ti. Y también es que tenemos conceptos diferentes de tu persona. Grayback desea que te conviertas en una maquina asesina y seas el lider, yo quiero que simplemente seas tú. Creo que sus palabras exactas fueron "echaste a perder a mi chico"- dijo ella.
-Si seguro que lo hiciste, en mas de una forma- dijo Scorpius mirando el cielo, las la disposición de las estrellas y constelaciones ahora eran distintas, extrañas- El asunto es que creo que Grayback está mas cerca de la verdad que tú.
-¿A que te refieres?- preguntó Rose.
-A veces no estoy seguro de quien soy, pero si se lo que no soy- dio Scorpius- y ciertamente no soy un ser humano.
-¿Qué miras tanto?- preguntó Rose tratando de evadir ese tema. La última carta estaba echada y definitivamente ella no tenia el as ganador. A lo mejor debió irse de inmediato pero no quiso desperdiciar la que seguramente seria la última noche que pasarían juntos.
-Las estrellas son distintas, verdaderamente estamos fuera del mundo- comentó Scorpius- otro cielo, otro mundo, quizás otra dimensión. Es simplemente….sobrecogedor.
-Debe haber una forma de arreglarlo- dijo Rose- en la biblioteca Walpurgis debe existir una explicación. Draco en estos momentos debe estar sobre el problema. Yo debo ir a ayudarlo.
-Sin duda debes- dijo Scorpius, no pudo ocultar su molestia.
-Sácalo de una buena vez- dijo Rose- dímelo….ese tono te delata, algo no te acomoda.
-No veo la necesidad de que pongas en riesgo tu vida otra vez- dijo Scorpius- ¿Es que no ha sido suficiente todo lo que has pasado? ¿Todo lo que tú y yo hemos pasado?
-No es así como funciona- dijo Rose- yo nací con un destino, puedo intentar escapar de él, pero algún día tocara a mi puerta de nuevo, es imposible evadirlo para siempre. Tú me lo has dicho todo este tiempo, somos lo que somos, tú eres lo que eres y has tomado una elección basado en eso ¿Por qué te molesta que yo siga las mías? ¿Por qué tú si y yo no?
-Lo único que te he pedido es que seas sensata y te apartes de todo esto- dijo Scorpius- no quiero que te dañen.
-Y yo no quiero que pierdas la vida- dijo Rose- He aceptado a regañadientes que no deseas que esté a tu lado, pero no me obligues a dejar de preocuparme por ti.
-No me engañas Rose- dijo Scorpius- tampoco pretendo engañarme a mi mismo. Tú y yo hemos aceptado el hecho de que no podemos estar juntos a regañadientes. Las circunstancias nos han obligado.
-No dejaré de pelear por lo nuestro- dijo ella- Odio que no luches como lucho yo, detesto que seas conformista respecto a nosotros.
-Despréciame todo lo que quieras- dijo Scorpius-siento desilusionarte pero no tengo otra elección. No existe. No puedo dejar de ser warg, es el único camino que tengo frente a mí y tú no puedes acompañarme. No sin riesgo para ti. Yo no voy a convertir tu vida en un infierno.
-Encontraré una solución. Juro que lo haré…..alguna forma debe haber- dijo Rose- Walter dijo que todo para ustedes iba a cambiar, que las normas podían ser derrogadas.
-Quizás todas, pero eso no. Un humano y un warg no pueden convivir juntos, es demasiado peligroso para el humano, y no solo por los malos hados o las maldiciones, es simplemente imposible. Jamás sobrevivirás una vida como la que llevo, alejada de todos tus seres queridos, envejeciendo mientras yo permanezco igual en apariencia, sin niños, sin nada, me odiarías al final y yo no puedo vivir con eso- dijo Scorpius.
-Confió en que puedo tener ambos, mi vida como bruja, como walpurgis y a ti- dijo Rose tenaz.
-Nadie puede tenerlo todo- contestó Scorpius mientras cerraba los ojos.
Rose reprimió las ganas de llorar por pura impotencia que tenia en ese momento.
Scorpius abrió los ojos y observó la película brillante en los ojos de ella. Se maldijo internamente por hacerla llorar, haría cualquier cosa por consolarla, por hacerla sentir mejor.
-No me odies- dijo Scorpius- puedo vivir sin tenerte, pero no puedo hacerlo si se que me odias.
Rose apartó su mirada, una explosión de rabia e indignación recorrió su cuerpo. Estaba furiosa con la vida por ponerla en una situación tan insostenible.
-Rose- Scorpius la abrazó con fuerza, pegándola más de lo que estaba a su cuerpo, sus piernas estaban enredadas y él sentía su corazón latiendo frenéticamente contra el suyo. Una oleada de deseo lo inundó, su lado animal sucumbió al cúmulo de emociones y sensaciones que ella le producía y que le era muy difícil de controlar. Acercó su rostro y aspiró su olor, olfateó su cuello, el punto detrás de su oreja, Rose sintió como sus vellos se erizaban al sentir su aliento caliente sobre su piel, temblando de puro placer ella intentó apartarse, pero Scorpius no la dejó.
-No quiero usarte Rose, no lo estoy haciendo, pero no puedo controlarme- dijo él- quizás sea la ultima vez que te tenga en mis brazos.
-Oh dios- gimió ella clavándole una mirada intensa- entonces es así, vas a renunciar a mi.
-Si- dijo él- pero guardaré en mi memoria para siempre el sabor de tu boca.
La besó, atacó sus labios con una fuerza indómita que la dejó perpleja, Rose trató de apartarlo con sus manos, pero no pudo. Ella estaba desconsolada, deseaba besarlo, pero no así, no como el réquiem que señalaba el fin de lo que habían tenido. Finalmente le correspondió, furiosa y molesta, con lujuria y con rabia, mientras que buscaba a tientas la varita que llevaba en el bolsillo. Scorpius estaba totalmente fuera de control, mordió su labio inferior para obligarla a entregarse, ella gimió sonoramente y luego él la besó de nuevo, abarcando toda su boca y metiéndole la lengua hasta la garganta, penetrándola, follandola, haciendo con su boca lo que no podía hacer con su pene en ese momento, mientras que con una de sus manos le apretaba un pecho con fuerza por encima de la ropa. El lobo en él no razonaba, solo quería obtener de ella lo que tanto necesitaba ahora y que estaba seguro nunca más tendría. Rose alcanzó finalmente su varita, con la otra mano tomó la espada que estaba al lado de su cuerpo, murmuró algo contra sus labios y desapareció.
Scorpius se incorporó del suelo sorprendido, de pronto estaba abrazando al aire pero todavía tenia la sensación de su cuerpo contra el suyo haciéndolo temblar en espasmos. Estaba duro como una piedra solo por tocarla, su sabor impregnaba sus labios y su aroma todavía persistían en su nariz, lo suficiente para volverse loco por no tenerla. La deseaba tanto que no pudo controlarse, abandonó toda prudencia y terminó ofendiéndola. Era un completo idiota, ni siquiera él se creía lo del "ultimo polvo", obviamente Rose tampoco. ¿Que clase de imbécil la lía de esa forma, besándola mientras le dice que rompe con ella? Evidentemente, Scorpius Malfoy. Miró a todos lados.
-Rose…Rose- Scorpius maldijo en voz alta- ¡Diablos!
No tenia que darle muchas vueltas, ella se había ido.
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DEJEN REVIEWS
