Eres tú.
Serena se sintió tentada a decir "sí" ante la propuesta de Diamante de ir a un hotel. Sus besos le quemaban como el fuego, sentía derretirse entre sus brazos y por un momento había tenido curiosidad de saber que se sentía estar bajo su cuerpo, pero a pesar de tener esa curiosidad también tenia miedo de dar aquel primer paso y lo empujó.
-Vámonos a casa.
-¿Qué estas diciendo?- Preguntó Diamante respirando entrecortadamente.
-¡Dije que nos vamos a casa!.- Exclamó Serena.
Diamante la tomó fuertemente del brazo y la pegó contra el la ventana de la puerta del auto, acercando su boca al oído de Serena.
-Sé que te gusto, te vuelvo loca…
-¡Estás loco!
Diamante se le quedó viendo y soltó una carcajada al ver como ella se sonrojaba.
-Loco pero por ti, tanto como tú lo estas por mi.- Le dijo Diamante.
-Sí no me quieres llevar a casa entonces me largo a pie…
Diamante la jaloneó y cerró la puerta de golpe.
-¿Y que todos en casa se pregunten porque llegaste sola y no conmigo?.- Le respondió con otra pregunta.- No Serena, seguro Lita me hostigaría todo el día diciéndome que seguro no fui amable contigo. Tú te vienes conmigo te guste o no.
Diamante encendió el auto y a Serena no le quedó mas que aguantarse su rabia, deseando llegar pronto para no tener que estar con él dentro del auto bajo ese silencio incomodo entre los dos.
Los minutos pasaron, Serena no supo cuantos, pero cuando al fin el auto de Diamante se estacionó frente al departamento de los Black sintió extraños sentimientos de alivio y de frustración.
¿Cómo podía haber deseado tan pronto llegar al departamento de los Black y al mismo tiempo estar cerca de Diamante?
Al bajar del auto, casi enseguida entró al departamento donde fue recibida con efusivos abrazos por parte de los señores Black, Sapphire, Rei, Lita y por supuesto Andrew, ese hombre que en su mente era Motoki, el inexistente Motoki.
Las horas pasaron, todos conviviendo en armonía mientras degustaban de los platillos que Makoto y la señora Sonomi habían preparado, hasta que fue el señor Demian quien se puso de pie.
-Bueno, es un gusto tenerte aquí de nuevo en casa Serena.- Expresó con sinceridad Demian Black.- Sonomi y yo estaremos unos días en Washington visitando a unos familiares, de hecho ya tenemos que partir al aeropuerto pero ya tendremos días para convivir.
-¡Que tengan buen viaje señores!.- Respondió Serena mientras que al igual que los hijos del matrimonio Black se despidió de los señores.
Una vez que los señores Black se fueran, las horas pasaron entre charlas alrededor de la mesa y juegos de carta, mas Serena de vez en cuando se sentía tan incomodada como emocionada al sentir la mirada de Diamante sobre ella pero a veces también esa sensación que le provocaba Diamante.
-De nuevo gane.- Dijo Rei.- ¿Saben que?... Este juego ya me aburrió… ¿Qué les parece si nos vamos a bailar?
La idea de Rei no pareció desagradarles y tan pronto como se encontraran listos salieron del departamento discutiendo antes de partir sobre si ir todos en un mismo auto o como acomodarse.
-Supongo que no hay motivo para complicarse.- Dijo Serena.- En el auto de Zafiro pueden ir Rei, Lita y Diamante mientras que yo me puedo ir en el auto de Andrew.
Serena notó como Andrew se incomodaba ante su idea, quiso creer que eran figuraciones suyas, pero entonces Lita se le colgó del brazo posesivamente como quien marca su territorio.
-No lo creo posible.- Dijo Lita.- Él auto de Andrew está en el taller, tuvo algunos problemas, además a ti te dan miedo las motos. Yo me iré con Andrew así que tú puedes irte en el auto de Sapphire o de Diamante.
Serena miró con incomodidad, como enseguida Andrew le cedió el casco de la moto a Lita y como ella subía tras de Andrew, aferrándose al cuerpo de Andrew mientras recargaba su cara e la espalda de él quien también parecía estar radiante de felicidad al sentirla tan cerca suyo.
Estaba tan sumida en sus pensamientos, viendo como se alejaban hasta perderlos de vista en las calles iluminadas por las luces de la ciudad y la luz de la luna que se sobresaltó cuando escucho la voz de Diamante detrás de ella.
-Entiéndelo Serena, Andrew no es para ti.
-¿Qué es lo que quieres Diamante?.- Lo miró ella con molestia.- ¿Por qué me molestas?... ¿Te hice algo?
Diamante sonrió y caminó hacia su auto.
-A mi no. Él daño te lo haces a ti misma al vivir de esa fantasía llamada Andrew. Y sube al auto que no te queda otra opción.
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Dentro del centro de baile nocturno que era iluminado sólo por las luces de colores dentro del lugar, en una sala vip con cómodos sillones se encontraban Rei, Sapphire, Lita, Andrew, Diamante y Serena quienes tomaban algunas bebidas mientras conversaban. Pronto, Lita y Andrew como si quisieran estar alejados de los demás se pusieron de pie y se dirigieron a la pista donde bailaban, después también se pusieron de pie Sapphire y Rei dejando a Serena sola con Diamante.
-¿Bailamos?- Se puso de pie Diamante ofreciéndole la mano a Serena cuando escuchó que ponían una canción suave y un tanto romántica.
Serena al verlo ahí, tan galante, sin pelear, se puso de pie sintiendo un escalofrió recorriendo su cuerpo cuando él tomó su mano. Se acercaron a la pista donde comenzaron a danzar y al sentir el contacto de su cuerpo contra el suyo se estremeció recordando los besos que se habían dado poco después de que ella llegara a Nueva York.
"¿Cómo será estar bajo su cuerpo?" Se preguntaba en silencio. "Ahora que lo pienso bien no es nada feo."
Los minutos y las horas pasaron para Serena que en los brazos de Diamante se olvidó de sus acompañante e incluso se olvidó de Lita y Andrew, pues estar bailando con Diamante, escuchar su risa varonil, sentir su aliento cuando le hablaba al oído diciéndolo lo hermosa que era la hacia perderse en un mundo de deliciosas sensaciones donde solo existían él y ella mas pronto el haber llevado zapatos de tacón alto comenzó a cansarla y para su sorpresa, Diamante la tomó en brazos y la llevó hacia la terraza de aquel centro nocturno donde al llegar él la puso de pie.
"¿Por qué lo hiciste?" Preguntó Serena aun sintiéndose sonrojada. "¿No te diste cuenta de como te miraban allá dentro?"
"¿Crees acaso que soy del tipo de hombre que le importa el que dirán?"
Serena esbozó una sonrisa y no hubo necesidad de respuesta, soltó después una carcajada al igual que Diamante quien se acercó a ella pasándole un brazo por alrededor de la espalda mientras conversaban sintiendo el aire fresco de primavera.
"¿Extrañabas las noches de Nueva York?" Preguntó Diamante.
Serena lo miró a los ojos y sonrió.
"Bastante."
"¿Sabes?" Siguió hablando Diamante. "Me gustaría un día recorrer el mundo en una moto."
Serena esbozó una sonrisa y entonces sus miradas se encontraron.
"Te dan miedo las motos… ¿Verdad?" Preguntó Diamante, pues lo había escuchado decir a Lita.
"Un poco." Respondió Serena. "Pero quizá seas la persona adecuada para vencer el miedo… ¿No lo crees?"
"Podría ser."
Diamante se acercó a Serena, con uno de sus brazos la rodeó por alrededor de la cintura y con la otra mano tomó una de sus mejillas; Serena sabia lo que a continuación ocurriría, sabia que la iba a besar y cerró los ojos sintiendo entonces los labios de Diamante que rozaban los suyos.
¿Lo amaba?... No lo sabia, pero Diamante le hacia sentir cosas que nunca nadie le había hecho sentir, ni siquiera aquel falso Motoki que había conocido por internet.
"¿Nos vamos a recorrer la ciudad?" Le propuso Diamante una vez que sus labios se separaran. "Nos despedimos de Rei y Sapphire y después nos vamos a recorrer la ciudad… ¿Quieres?"
"Sí." Respondió Serena.
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Después de que se despidieran de Sapphire y Rei, Serena y Diamante habían salido de aquel centro nocturno y habían abordado el automóvil de Diamante, recorriendo la ciudad de Nueva York iluminada por las luces nocturnas, escuchando música, conversando y riendo de cualquier tontería hasta que muy entrada la madrugada regresaron a casa, donde tras darse las buenas noches, Serena se dirigió hacia el cuarto que ocupaba en la casa de los Black, pero antes de siquiera llegar al cuarto, cuando cruzaba el pasillo, escuchó que del cuarto de Lita se escuchaba a la joven que parecía estar… ¿quejándose?
Pensó que algo pudiera estarle ocurriendo a Lita y preocupada abrió la puerta que estaba entreabierta y deseo que la tierra se la tragara cuando miró que en medio de la cama de Lita se encontraba Andrew recostado de espaldas y encima de él estaba Lita, completamente desnuda moviéndose de arriba abajo mientras Andrew la tocaba y se erguía para morderla o besarla en los pechos.
Serena se llevó una mano a la boca, no sabia si quedarse ahí y seguir viendo o retirarse pero entonces sintió que alguien tocaba su hombro y soltó un grito que hizo que dentro de la habitación Lita y Andrew se dieran cuenta de que estaban siendo observados y se separaran, tratando de cubrirse con las sabanas.
"Serena, Diamante." Habló Lita con voz nerviosa.
"Cuñado… este… esto no es"
"¿No es lo que imagino?" Soltó Diamante una carcajada que hizo que Andrew y Lita se sonrojaran aun mas mientras Serena deseaba que se la tragara la tierra. "No se preocupen. Hermana, me da mucho gusto que estés enamorada… aunque esta no es la manera en que me hubiera gustado enterarme." Dijo Diamante mientras se alejaba de la habitación a grandes carcajadas.
Serena no supo mas que decir y avergonzada se dirigió a la habitación en la que se le había asignado dormir en la casa de los Black. No sabia como sentirse ante lo que había visto, con ello le quedaba confirmado que Andrew y Lita estaban en una relación, pero extrañamente, el saberlo no le dolía pero al haberlos interrumpido, al recordar como por chat le había dicho a Andrew que Lita no lo quería cuando ella sabia que Lita lo amaba a pesar de negarlo le hacia sentir avergonzada.
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Hacia varias horas que Serena había despertado y una vez más miró el reloj, comprobando que era temprano: las 10:00 a.m. de la mañana. A pesar de que la noche anterior había llegado tarde y después de ver a Andrew y Lita en aquellas circunstancias, poco había podido dormir, pero el hambre hacia mella en su estomago y al estar en la casa de los Black en calidad de huésped le daba un poco de pena ser la ultima quien se levantara, así que reuniendo valor se puso de pie y camino hacia el comedor.
Antes de llegar pudo percibir el delicioso olor a tocino y a hot cakes, señal de que Lita estaba preparando el desayuno.
¿Cómo la abordaría?... En verdad que no sabia como, pero justo antes de llegar al comedor la escuchó hablando con Diamante y queriendo escuchar se detuvo.
"No te avergüences hermana. A decir verdad, aunque no he tratado mucho, Andrew me cae muy bien y tu mereces enamorarte de nuevo y ser feliz." Dijo Diamante. "Dentro de mi siempre supe que tú y Andrew eran él uno para el otro… aunque por supuesto la forma en que me entere que son novios no fue la manera en que me hubiera querido haber enterado." Dijo Diamante burlándose de nuevo.
"Ya no lo digas Diamante." Dijo Lita con voz nerviosa. "No me avergüences mas. Seguro el pobre de Andrew no querrá pararse por aquí por un tiempo."
"Hermanita, me voy a correr al parque." Le dijo Diamante. "Dile a mi cuñado que no sea ridículo, que aquí en casa es bienvenido." Se escuchó un silencio entre ambos que fue interrumpido por la voz de Diamante que de nuevo tomó la palabra. "¿Te puedo pedir un favor?"
"Claro hermanito." Dijo Lita. "¿En que te puedo ayudar?"
"Me gustaría que no fueras tan dura con Serena." Escuchó que le decía Diamante a Lita. "Ella es una chica muy inocente y…
"No te preocupes Diamante. Le he tomado demasiado cariño a Serena. Sé que es muy inocente."
Diamante le dio un beso en la mejilla a Lita y tras despedirse de ella salió de la casa Black. Serena no sabia si huir a la habitación de donde en algún momento tenia que salir para encarar a Lita, así que armándose de valor salió.
"Buenos días Lita."
"Buenos días Serena." Dijo Lita sirviendo dos platos en los cuales puso hot cakes, huevo revuelto y tocino. "Prepare hot cakes. Espero te gusten."
Lita se sentó sobre la mesa dejando los dos platos ahí y Serena también se sentó a su lado.
"Lita, yo quisiera que me disculparas por…
"No digas nada Serena." Dijo Lita poniendo una mano sobre la mano de Serena. "Fue un poco vergonzoso en ese momento, pero será una anécdota divertida de contar de aquí en muchos años." Lita hizo una pausa y después clavó sus orbes esmeraldas en los ojos de Serena. "¿Hay algo que tengas que decirme Serena?"
Serena tomó una bocanada de aire y no pudo evitar sentirse avergonzada al pensar en las veces que intentó que Andrew pusiera sus ojos en ella o en el día que platicando por MSN le había dicho a Andrew que Lita no lo amaba cuando ella, a pesar de los silencios de Lita y de sus negativas había siempre sospechado del amor que la joven sentía por Andrew.
"La verdad si tengo algo que decirte." Dijo Serena. "¿Recuerdas aquel día en las montañas cuando te pregunte si amabas a Andrew?" Lita asintió y Serena continúo hablando. "Ese dia yo me dirigía a la cocina y los mire besándose. La verdad en ese momento me puse celosa.
Lita no pareció sorprenderse y escuchó a Serena como le contaba la verdad sobre que Motoki había sido una farsa, que era un ser inexistente y que al conocer a Andrew había vivido en una ilusión esperando a que algo entre ellos dos se diera, también le había contado sobre como ella misma al platicar con Andrew por MSN le había dicho que Lita no lo amaba.
"Perdóname Lita." Dijo Serena. "En verdad dentro de mi siempre sospeche que tú amabas a Andrew y yo fui capaz de decirle que… estoy muy apenada… en verdad."
"No te preocupes amiga." Dijo Serena. "Gracias por confiar en mi. Por confesarme esa trampa que te pusieron usando unas fotografías de Andrew y gracias también por decirme lo que sentías. No tengo nada que perdonarte y si te digo una cosa, en parte gracias a ti Andrew y yo hoy estamos juntos."
"¿Cómo?" Preguntó Serena sorprendida.
"Sí. Ese día que tu le dijiste que yo no lo amaba el vino a buscarme y me encaró." Dijo Lita. "Me habló de sus sentimientos. Me dijo que estaba dolido, me dijo que ya no iba a insistir mas, me dijo que necesitaba un tiempo alejado de mi y entonces yo le confesé mis sentimientos. Le dije que lo amaba aun cuando Darien estaba vivo, que me sentía culpable por amarlo y… bueno sólo nos besamos y no hubo falta mas palabras. Lo amo Serena."
"Y él te ama." Dijo Serena conmocionada. "Felicidades Lita y perdón si alguna vez hice algo que pudiera separarlos. Es sólo que…
"Es sólo que te dolió asimilar que te engañaron y que Motoki nunca existió." Dijo Lita.
"Exactamente." Respondió Serena. "Pero creo que tengo que resignarme. Tal vez el amor no se hizo para mi."
Lita esbozó una sonrisa que hizo a Serena apenarse y sentirse tonta, hasta que Lita volvió a hablar.
"Te aseguro que pronto encontrara a quien te haga suspirar." Dijo Lita. "Sólo falta que abras los ojos y que cuando lo tengas cerca sepas reconocerlo testaruda."
Ambas jóvenes soltaron en carcajadas y continuaron la mañana comiendo hot cakes mientras conversaban de trivialidades sin importancia.
"Pronto será el cumpleaños de Diamante." Dijo Lita. "He estado pensando en organizarle una fiesta sorpresa."
"¿A si?" Preguntó Serena. "Me agrada la idea."
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Habían transcurrido ya varios días desde que Serena arreglara sus cosas pendientes con Lita. Los días habían pasado, días durante los cuales Serena en compañía de Rei y Lita habían estado organizando una fiesta sorpresa en casa para Diamante para la cual ya solo faltaba un día.
Tanto Serena como Lita y Rei ya tenían las cosas para decorar la fiesta y el banquete, que por supuesto corría a cargo de Lita, pero Serena durante esa semana, tras salir de las clases de ingles a las que estaba acudiendo, había recorrido las tiendas en busca del regalo perfecto para Diamante.
¿Qué podía regalarle?
No lo sabía. No tenia idea de que poder regalarle que pudiera gustarle mucho hasta que caminando por una tienda de un centro comercial miró un libro de cocina, un libro de recetas y postres en cuya portada estaba un pastel de menta con chocolate que se miraba delicioso.
"Un pastel." Pensó para si misma.
Sabía que la comida y el postre para la fiesta corría a cargo de Lita, pero no sabia que regalarle y de pronto la idea de regalarle algo echo con sus propias manos le pareció atractiva.
¿Cómo lo cocinaría?
Serena nunca se había distinguido por ser buena cocinera, de hecho sus intentos siempre habían terminado en fracasos mal logrados pero está vez sentía una fuerza interior dentro de si que la motivaba a querer cocinar aquel pastel hasta que quedara perfecto, después de todo… ¿Qué habría de difícil si seguía el manual de instrucciones?
Y como quería que fuera una sorpresa de la que nadie supiera se le ocurrió que quizá en casa de una de sus amigas de la escuela donde estudiaba ingles podría dejarte prepararlo en su cocina.
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Aquel día por la tarde, Diamante acababa de salir de su trabajo cuando Andrew le había hablado por teléfono para pedirle que lo fuera a visitar. Al parecer Andrew estaba triste, le había dicho por teléfono que había tenido una rencilla con Lita y a pesar de que Diamante no estuviera muy convencido de querer ir e intervenir entre los problemas que estuviera teniendo su hermana con su cuñado al final decidió ir y escuchar a Andrew como él había necesitado que lo escucharan cuando estaba dolido por la traición de Mina.
No tardo mucho en llegar y entonces cuando bajó del auto no tuvo tiempo siquiera de tocar la puerta, pues esta se abrió y entonces escuchó los gritos de: "¡Feliz cumpleaños!".
Diamante no sabia como reaccionar, él no había ni siquiera organizado una fiesta, pero ahí estaba su hermana, que fue la primera que se le abalanzó en un abrazo, seguida de sus dos cuñados, Rei y demás personas miembros de la comunidad japonesa que habían acudido para agasajarlo con aquel festejo organizado en la casa de Andrew en cuya mesa del comedor había varias charolas con muchos bocadillos.
"¿Te creíste que estaba molesto en verdad con mi Lita?" Preguntó Andrew dándole una palmada a Diamante en la espalda. "La verdad es que no se me ocurrió que otra excusa inventar para hacerte llegar hasta aquí." Dijo Andrew atrayendo con su brazo a su novia a quien rodeó de la estrecha cintura para después besarla en una de las mejillas.
"Perdónanos hermanito." Sonrió Lita. "A mi fue a la que se le ocurrió que Andrew inventara esa tontería porque en realidad no sabia como hacerte llegar hasta aquí."
Diamante agradeció el gesto y se limitó a decir frases tan trilladas como: "gracias", "que gusto que estés aquí" a los invitados que se congregaban para felicitarlo por su aniversario y no es que él no agradeciera de corazón el gesto, de hecho se llevaba muy bien con los miembros de la comunidad japonesa pero en ese momento sus ojos estaban tratando de localizar a Serena quien al parecer no estaba ahí.
"¿No vino Serena?" Preguntó Diamante.
Lita iba a responder, pero entonces Diamante miró como su hermana esbozaba una sonrisa y tras de él escuchó la dulce voz de la mujer a quien buscaba:
"¡Feliz cumpleaños Diamante!"
Diamante volteó y sonrió al ver a Serena quien sostenía un pastel que se miraba delicioso con aquel relleno de chocolate y el cual decía en el centro: "Feliz cumpleaños".
"Espero este presente te guste." Dijo Serena. "No soy tan buena cocinera como Lita pero…
"No te preocupes." Le dijo Diamante tomando el pastel. "Sé que está delicioso. Muchas gracias Serena."
Lita tomó el pastel alejándose con él para ponerlo en la mesa de los bocadillos, dejando a Diamante sólo con Serena, quien se deleito al ver a la hermosa rubia peinada en sus típicas coletas y vestida con un vestido blanco que le llegaba poco mas arriba de las rodillas y se sujetaba a sus hombros por dos delgados tirantes, enmarcando su cintura y dejando a la vista su pronunciado pecho en donde se miraba caía el dije en forma de luna de aquel collar que él le había regalado meses atrás.
"Te vez preciosa." Dijo Diamante.
Serena entonces se le echó a los brazos y él no pudo más que estrecharla y embriagarse de su deliciosa fragancia a jazmines.
"Feliz cumpleaños."
"Es feliz porque tú estas aquí." Le susurró al oído.
Una vez que se separaran, Diamante la acompañó a sentarse en un sofá para dos mientras conversaban en grupo con los demás miembros de la comunidad que habían participado en organizar la fiesta para diamante.
Las horas pasaron, estuvieron todos escuchando música, charlando, degustando de los platillos de Lita que como siempre eran halagados por todos e incluso el pastel de menta con chocolate que Serena había preparado el cual le había merecido felicitaciones por parte de todos. Poco a poco, entonces los invitados se fueron retirando, incluidos Sapphire y Rei que se retiraron a su hogar dejando al final a Andrew, Lita, Diamante y Serena que eran lo últimos.
"¿Tienes sueño?" Le preguntó Diamante a Serena pues la había visto bostezar.
"Un poco."
"SÍ gustan retírense a dormir a casa." Dijo Lita. "Yo me quedare aquí con Andrew. No puedo dejarlo aquí con la casa sucia. Lo ayudare a limpiar."
"¿A limpiar?" Preguntó Diamante con malicia. "Bueno y supongo que tampoco llegaras a dormir… ¿Cierto?"
Lita se ruborizó ante el comentario de su hermano pero de cierto era que desde que la habían descubierto haciendo el amor con Andrew, para nadie era un secreto que ellos además de ser pareja tenían una tórrida y activa vida sexual, algo que a Diamante no le molestaba, pero que a Serena hizo ruborizar.
Finalmente, tras despedirse, Diamante y Serena subieron al auto, donde tras conducir por casi media hora llegaron a la casa de los Black que se encontraba sola, pues los señores Black aun estaban fuera de la ciudad, Sapphire se había ido a vivir con Rei y si algo sabía era que Lita no llegaría a dormir esa noche a casa.
"Tal parece que esta noche Lita no vendrá a dormir… ¿verdad?" Preguntó Serena sin saber que decir, sintiendo que las manos le sudaban al recordar aquel día en que llegó a Nueva York y que Diamante le había sugerido ir a darle rienda suelta a la pasión en un hotel y al pensar en lo que había sentido cada que él la besaba.
"Es obvio." Dijo Diamante una vez que entraran a casa. "Pero dejemos de hablar de Lita… ¿Te gustaría acompañarme con una copa?"
Serena asintió y Diamante le sirvió una copa, ambos estuvieron tomando una y otra vez, llenándose la copa y sintiendo como el embriagador vino los iba deshinibiendo, conversando sobre las clases de Serena, platicándose sobre sus vida hasta que llegó el punto en que Diamante, influenciado por lo que el alcohol producia en él, no podía dejar de fijarse en lo hermosa que lucia Serena ataviada en ese vestido y pensaba en lo excitante que seria tocar su suave y tersa piel.
"¿Quieres otra copa?" Le ofreció Diamante.
Serena asintió, pero ella se puso de pie llenándose la copa, mas cuando estaba a punto de llegar al sofá tropezó con la mesita de centro, la copa cayó de sus manos y ella estuvo a punto de caer al piso de no ser por Diamante que rápidamente se paró y la sujetó de la cintura.
"¿Estas bien?"
"Sí." Respondió Serena.
Diamante se quedó mirándola por unos segundos. No quería apartarla de su lado. Amaba su mirada que denotaba inocencia y ternura, aquel rostro de niña-mujer, su olor que de pronto le pareció excitante y el calor de su cuerpo tan cerca del suyo. Sí, cierto que al principio, cuando la conoció, sentimientos entremezclados de odio y otra cosa que no podía definir era lo que lo dominaban debido al parecido de Serena con su exnovia Mina, pero si algo era cierto era que Serena jamás podría ser igual a Mina pues pese a ser muy parecidas físicamente, el alma bondadosa de Serena la hacia irradiar una belleza que iba mucho mas allá de lo que los ojos pueden percibir y entonces sin atreverse a siquiera perdonárselo atrapó los suaves labios de Serena en un beso suave y tierno que pronto se tornó en un beso posesivo y pasional.
Serena, aunque nerviosa al principio, se había dejado llevar y le echó los brazos al cuello, al principio su sentido de la sensatez y la razón le habían dicho que se apartara de él, pero la sensatez era opacada por ese deseo que crecía en su cuerpo cuando estaba cerca de Diamante y esa necesidad de no sabia que, a la cual no podía resistirse y ansiosa por que Diamante profundizara el beso abrió los labios, sintiendo como sus lenguas se encontraban demandantes por saborearse.
"Eres tan dulce." Susurró Diamante con voz entrecortada una vez que sus labios se separaran por la falta de aire, con su frente pegada a la frente de Serena, perdiéndose en sus pupilas azules. "No sabes como te deseo Serena, cuanto te necesito."
Serena no supo que decir, las palabras de Diamante la hicieron estremecerse pero antes de que encontrara una frase que articular, él la besó nuevamente y la levantó en brazos. Serena no sabia a donde iban a parar, no sabia si después se arrepentiría de lo que pudiera ocurrir pero entonces sintió como él la depositaba suavemente en la cama y al abrir los ojos se encontró con que la obscuridad del cuarto era solamente iluminada por la luz de una lámpara y los ojos azules de Diamante que la miraban con una mezcla de ternura y pasión.
-No tengas miedo.- Le susurró Diamante mientras le acariciaba una de las mejillas.- Yo te voy a cuidar.
Serena tomó la mano de Diamante, besándola suavemente y después le sonrió, dándole a entender que a su lado no tenia miedo.
-Hazme tuya.- Susurró con voz entrecortada.
Diamante se acomodó entre sus piernas, comenzó a susurrar palabras tiernas al oído de Serena, palabras que nunca hubiera imaginado, mientras sus manos descubrían la suave piel de Serena al quitarle el vestido que poco a poco fue a parar al piso.
-Eres preciosa.- Le susurró Diamante mientras iba dejando un camino de húmedos besos en la suave piel de su cuello.- Y te necesito tanto.
Serena se dejó llevar, sintiendo como Diamante besaba sus labios nuevamente mientras sus manos acariciaban con ansiedad sus curvas y ella, a su vez, deseosa por descubrirlo le metió las manos por debajo de la camisa, sintiendo el calor de su piel.
Diamante no supo si fue la ansiedad de Serena, su inocente Serena, pues ella de un momento a otro le desabotonó la camisa que fue a parar al piso y entonces sintió la delicia de su torso desnudo frotándose contra los senos redondeados de Serena en cuya cumbre estaban aquellos pezones rosados y endurecidos por el deseo.
-Diamante.- Balbuceó
Serena con voz lujuriosa al sentir la boca de su amante que besaba el inicio de sus senos. Nunca antes había tenido sexo, pero estaba deseando que fuera un poco mas y entonces cuando sintió la lengua de él saborear su pezón endurecido descubrió uno de esos placeres que nunca olvidaría y hasta entonces desconocidos.- Sí, así.- Susurró ella mientras le encajaba las uñas en la espalda, algo que lejos de molestarle a su amante, pareció estimularlo pues entonces mordió el pezón de Serena de manera dolorosa y placentera que la hizo gritar.
Diamante no se detuvo, le estimuló con los labios el otro pezón mientras sus manos recorrían su suave piel, arrancando aquellas bragas que se interponían entre ambos, sintiendo como su amada Serena se frotaba contra él.
"¡Quiero, quiero!" Jadeaba Serena, con un dejó de lujuria en su voz.
"¿Qué es lo que quieres amada mía?" Preguntó Diamante, deleitándose al escuchar la voz de Serena que clamaba por la unión de sus cuerpos, sus mejillas sonrosadas y aquella mirada tierna y a la vez salvaje, de niña y mujer.
Las palabras no hicieron falta, las barreras de la ropa entre ambos desaparecieron y entonces, él que sabia que era la primera vez de su amada se hundió suavemente en su sexo, sintiendo como rompía aquella barrera y grabándose en su memoria aquella expresión de dolor y placer en el rostro de su inocente amante que estaría sólo en los recuerdos de él.
Ella, por su parte, al sentir la intrusión no pudo evitar hacer en su rostro un gesto de dolor, dejar escapar un quejido que pronto se convirtió en gemidos de placer al sentir como su amado la llenaba con su grosor, hundiéndose en su sexo una y otra vez. Muchas veces, había escuchado muchos comentarios buenos de sus amigas sobre la primera vez, pero aquello era mucho mejor de lo que pudiera haber imaginado y entonces, al estar ahí, aspirando él olor a pasión de su amante, al saberse unida a él no se dio cuenta cuando de sus ojos escaparon unas lagrimas.
"¿Te estoy lastimando?" Preguntó el deteniéndose un poco, sintiendo miedo de que ella pudiera haberse arrepentido.
"Sigue. No te detengas."
Él la beso en los labios con pasión, rodeándola entre sus brazos y nuevamente se clavó en el sexo de su amante una y otra vez hasta que dentro de aquella habitación, ambos amantes alcanzaron una y otra vez la cúspide del mas delicioso placer al estar unidos como hombre y mujer.
-¿Te sientes bien?- Le preguntó Diamante después de algunos minutos, interrumpiendo el silencio en que habían estado y dándose cuenta de la mirada perdida de ella. Nunca había estado con una mujer virgen y tenia miedo de que Serena se hubiera arrepentido, de haberla lastimado, pero entonces sus dudas se disiparon cuando ella volteó a su lado y esbozó una sonrisa que le robó el corazón.
-Sí.
-Ven aquí entonces.- Le dijo Diamante.- Quiero tenerte entre mis brazos.
Serena se sorprendió ante la pregunta de Diamante pero no dijo nada y apoyó su cabeza en el pecho de Diamante, sintiendo como él la rodeaba entre sus brazos. No sabía que significaba aquello, no sabía darle nombre al sentimiento que en ese momento embargaba en su corazón pero si de algo estaba segura era de que era algo mucho más fuerte de lo que antes pudiera haber sentido por cualquier otro hombre.
¿Sentiría también él lo mismo que estaba sintiendo?
No lo sabia, pero quería disfrutar de aquel mágico momento que era sólo de ellos dos.
N/A: Queridas Sere amiga, aquí está su fic y espero que les guste… Anita… ¿Dónde has estado?... Al menos a Patty la veo seguido pero… ¿Dónde estas tú?
Las quiero chicas.
Atte:
Mademoiselle Rousseau
