Disclamer: personajes de JK Rowling
Hola, se que estaban desesperadas por leer, pero he estado super complicada en estas semanas, con la mente en otro lado y el capitulo no salía, pero desde hace tres días, aleluya, la inspiración surgió y esto ha quedado exactamente como yo quería.
Gracias a Betzacosta, escritora de fics reconocidísima, lean por favor "Juegos del Destino" y "Amnesia", quien beteo el capitulo (excepto dos o tres escenas que agregué después y de impaciente no esperé su versión beta). De todas maneras internet estaba hecho un asco y era problemático enviárselo y reenviárselo. Menos mal que vivimos en la misma ciudad, por lo menos pudimos comentar por teléfono nuestras impresiones.
Banda sonora: Comatose de Skillet y Fast I can de Stone Temple Pilots.
Recomendaciones TV: Juego de Tronos por HBO, ha sido impresionante ver los personajes de mi saga favorita de toda la vida (bueno exceptuando a HP) retratados de manera tan fiel, las actuaciones son geniales. Ned, Thyrion, Jaime, Meñique y Arya los mejores hasta los momentos. La serie "Camelot", si quieren ver al novio de Bonnie Wrigth, escaso de ropa y demostrándonos la "intensidad" con la que se mete en el papel, Arturo es Jamie Campbell Bower, Merlin es Joseph Fiennes y Morgana es Eva Green (quien se roba el show en ese papel), de los mismos productores de Spartacus, ya saben que esperar, sangre y sexo desbordándose de las pantallas.
Recomendaciones literarias: Rubí y Zafiro de Kerstin Gier, El rey demonio y la Reina Exiliada de Cinda Willians Chima, ah y por supuesto City of fallen angels de Cassandra Clare.
Juguemos un poco, si yo fuese a hacer una película de mi mundo al revés, escogería para protagonistas estás posibles opciones: Scorpius (en mi cabeza primero estuvo Jamie Campbell, luego Alex Pettyfer, pero últimamente ha agarrado fuerza Max Irons, ¿Qué opinan ustedes) , para Rose (Alexandra Daddario, sobre todo por sus ojos azules) y para un maduro Draco a sus cuarenta años (Daniel Craig o Paul Bettany), sé que estoy un poco loca, pero me encanta jugar a roles, ¿que les parece la elección?
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Capitulo 32 Ciudad de Lágrimas.
La ciudad fantasma aguarda, para ser requisada hasta su último recoveco.
Una vez más, no hay un lugar seguro dónde esconderse.
El sol se ha ocultado quién sabe hasta cuándo y las estrellas en el cielo lucen extrañas. Nuestro mundo, mi mundo, su mundo, al final no importa, qué más da.
Magos y muggles han sido separados, la muralla fue interpuesta, el velo cayó y nadie ni nada puede traspasarlo.
La división no sólo es física….también espiritual.
Cuesta trabajo pensar si es realidad o ficción o simplemente es un sueño del que cuesta despertarse….más bien una pesadilla.
¿Un mundo nuevo? ¿Un universo paralelo tal vez? No se puede estar seguro, ninguno de los que "son"o de los que "están" podrían asegurarlo con certeza pero una presencia maligna se percibe en el ambiente, se huele en el aire, se arrastra en las alcantarillas. Oscura, pestilente, decrepita, esa voluntad siniestra empuja en la dirección de su meta.
Sus herramientas son tres hombres, el Trivuriato, la combinación perfecta de poder, inteligencia y crueldad puesta al servicio de aquel que verdaderamente no puede ser nombrado. Tú los conoces…yo también.
Antonin Dolohov, temerario y cruel, es el ejecutor, quien empuña la guadaña.
Michael Avery, inteligente, malvado y pragmático, es el cerebro detrás de todo.
Theodore Nott, es el más joven de los tres, un verdadero mago tenebroso, formidable pero absolutamente demente, incontrolable, impredecible y despiadado, ese hombre arrastra la oscuridad detrás de sí. Él es el vínculo y quizás….la clave de todo.
Le dicen el Inominado porque como castigo a sus actos tan terribles y sus deseos más perversos nunca le dieron un nombre. Desde tiempo inmemorables la raza humana sabe que existe, él es quien asecha en el rincón más oscuro, el que aguarda detrás del espejo, la sombra que vela amenazante el sueño de los niños, ese que espera capturar con ansia el último aliento del moribundo. Y él desde hace miles de años espera con paciencia, confiado en sí mismo, aguardando su oportunidad para reinar, solitario. No necesita gran cantidad de súbditos, con unos pocos serán suficientes para saciar sus apetitos de muerte y destrucción. Por un gran giro del destino, le ofrecieron a los humanos mágicos y esos son los que ansia tener. Poder….todo se resume en poder…en poseerlos, a ellos, a sus cuerpos y sus almas, sufriendo una perpetua agonía, generación tras generación, en una eterna guerra donde el único ganador será él. Porque el Inominado se alimenta de la miseria humana.
Si hay resistencia, mucho mejor, sentado en su trono de hierro en las profundidades del mas allá, el dios sin nombre seguro que observa complacido como sus piezas de ajedrez se mueven en diversas posiciones. Separados los mundos, los magos están más allá de cualquier ayuda, porque ninguno de los otros acudirá esta vez, simplemente están fuera de su alcance. De alguna forma, por los momentos, él solo se limita a observar, hasta las divinidades están sujetas a las reglas. No por ahora, no puede hacerlo, no hasta que el ritual sea terminado y concretado y la sangre corra como un rio para alimentarlo a él. Por lo pronto sus instrumentos humanos lo están haciendo bastante bien.
La pureza de sangre es la excusa de los hombres. Al Inominado no le interesa si es pura o es impura solo le importa que ciertamente es sangre, que será derramada en su nombre, que lo hace más fuerte que cualquier otro dios, sangre que sellará definitivamente su pacto con la humanidad.
Magia y sangre…..nada puede superarlo.
Hombre y Mujer, alfa y omega, el guerrero y la hechicera…..cuando el mundo se voltea y pareciera que está al revés….todo puede cambiar.
No es como crees Draco Malfoy, no será como alguna vez fue. Esta no es mi historia….es la tuya.
Estas equivocado….equivocado.
Todo cambió….y no existe vuelta atrás.
Despertar…..despertar…a veces tienes que despertar.
Abre los ojos Draco Malfoy….despeja la mente….la respuesta está delante de ti…..despierta…..despierta
Draco abrió los ojos intempestivamente, intentó tomar algo de aire de pronto se sentía mareado y sin oxigeno, el pecho le dolía, sus manos se afianzaron en el borde de la mesa buscando agarrarse de cualquier cosa. Por un momento sintió como si estuviese cayendo al vacio y el aire no le llegase a sus pulmones, al mismo tiempo era como si…como si…algo estuviese tomándolo del cuello. Y la voz…esa voz….esa voz…
Despierta….tú eres el único que sabe como debe hacerse.
Londres…ve a…Londres…!ahora!….búscame.
Muerte ….destrucción….el legado…la Temple…Fuego…cenizas….mis cenizas….Londres….consumida por el fuego maldito hasta sus cimientos.
-¿Quién demonios eres? ¡Revélate!- murmuró Draco con mucho esfuerzo, le costaba respirar.
Piénsalo Malfoy …es fácil….¿Quién de los walpurguis no reposa entre los suyos? ¿Quién?
Se le erizaron todos los vellos inmediatamente y percibió una corriente fría rápida y fugaz pasando alrededor de su cuerpo.
De pronto el extraño fenómeno terminó, Draco entonces pudo respirar con tranquilidad. Luego de un segundo de confusión miró a su alrededor, sentado junto a la fogata estaba Hugo Weasley leyendo un antiguo texto de magia con una voracidad digna de admirar, como si nada hubiese pasado. Evidentemente el chico no se había dado cuenta de nada.
-Estoy volviéndome completamente loco- dijo Draco mientras se levantaba de la mesa. Estaba desconcertado, trabajaba traduciendo un documento en su despacho en el castillo de Duhm cuando de pronto se quedó dormido. Inaudito. Él un insomne declarado, durmiéndose en su silla.
Un presagio, eso era lo que había tenido, o simplemente durante el sueño su mente reorganizó alguno que otro dato aislado, sin embargo, no le veía el sentido, por ahora, aún así, un delirio onírico no podía explicar todo lo demás….la voz, la presencia.
-Alguien está tratando de advertirme ¿Quién?- Draco seguía hablando en voz baja para sí mismo, si Hugo lo estaba escuchando, no le importaba- ¿Rose?
No, de ninguna forma, Draco conocía perfectamente el aura de Rose, era inconfundible para él.
-Cualquiera que superara las defensas mágicas de este castillo, tiene que ser un Walpurgis, no hay otra forma- dijo Draco- y solo existen dos walpurgis vivos….a menos….a menos que…..
Quien aviso no tiene intensiones de revelarse. Si es un walpurgis, es uno que está muerto y esa voz…es un hombre….¿quien? ¿Quién eres? El walpurgis que no reposa entre los suyos….Draco frunció el ceño…
-Fabian Prewett- susurró Draco y se mantuvo inmóvil- Fabian Prewett es el único que no está en la cripta….su cuerpo jamás fue encontrado.
Nunca me encontraron…hasta ahora…
¿Qué rayos sucede en Londres? ¿Por qué estás aquí? Se supone que estás muerto- Draco hizo las preguntas mentalmente.
Estoy muerto….pero sigo aquí, vigilando…El Legado, mi misión no ha terminado.
-¿Qué quieres de mi?- preguntó Draco susurrante.
Escucha con atención caballero Walpurgis…
Draco sentía el eco de la voz lejana, estupefacto seguía observando a su alrededor, de nuevo lo escuchó justo detrás de él.
Alguien en 1970, un mortifago al servicio de Lord Voldemort llamado Evan Rosier se acercó a la verdad, descubrió el secreto que se guarda en las profundidades de la Temple. Mi hermano y yo morimos por proteger esa verdad y ese hombre también, nos los llevamos con nosotros, mi hermano y yo nos sacrificamos para preservar el secreto de los Walpurgis. Nuestras cenizas están esparcidas todavía en la Temple, en cada juntura de piedra del piso y las paredes…las cenizas de los guerreros de la luz. Ve a Londres….fuego y cenizas….la ciudad….muerta.
-¡Weasley!- grito Draco. Hugo levantó su cara del libro.
-Si….Sr. Malfoy- contestó Hugo.
-Envíale un Patronus a los aurores e informales que algo va a suceder en Londres y que tengo la intensión de ir personalmente a averiguarlo -ordenó Draco impaciente mientras tomaba su bastón y agarrando su empuñadura plateada lo examinó detenidamente, sacando el sable que mantenía escondido dentro de éste. Luego se colocó su abrigo y guardó su varita en el bolsillo interior.
Y Malfoy….
-¿Qué?- contestó bruscamente Draco. Hugo se detuvo en la salida pensando que se estaba dirigiendo a él.
Destruye el edificio.
0o0
Londres 10 de noviembre 9pm
Era inquietante observar las calles solitarias y las casas vacías, sobre todo porque se trataba de Londres. La populosa metrópoli, otora llena de gente y ruido ensordecedor, ahora estaba silenciosa y fría como una tumba; también era desconcertante no saber cuando saldría el sol, si es que alguna vez volvía a amanecer. Muchas preguntas en la punta de la lengua de todos, pero las palabras mueren incluso antes de ser pronunciadas, después de todo, el miedo a la verdad a veces es más fuerte que la incertidumbre.
Antonin Dolohov pasaba revista a sus tropas. El hombre caminaba con arrogancia, girando instrucciones, frio, calculador, despiadado, sus penetrantes ojos oscuros daban cuenta de cualquier detalle, un varita mal enfundada o algún rostro descontento. Formó su ejército incluyendo a todos los miembros de la comunidad de sangre puras del Reino Unido, quisiesen o no. Esa noche, entre otras cosas, aprovecharía para medir fuerzas con los rebeldes. Él era el comandante en jefe de Londres y maldita sea si perdía aunque fuese una calle.
El anzuelo sería tan apetitoso que nadie podría resistirse, mucho menos Potter. Nott lo había dicho, apartando los mundos los mestizos estarían totalmente desvalidos, sobre todo aquellos que todavía seguían en Inglaterra.
La guerra debe ganarse….a cualquier costo…y el costo nunca es lo suficientemente alto….menos para nosotros. No importa quién muera, cuantos mueran, como mueran, lo único que importa es obtener el poder. El destino que nos fue señalado, a los sangre puras, será alcanzado, después de cientos de años por fin el objetivo supremo está en nuestras manos.
Es como debe ser….como siempre debió ser.
Dolohov se detuvo, de su abrigo sacó un par de guantes de cuero y se los colocó meticulosamente, de vez en cuando miraba de reojo a sus soldados.
Cobardes, desleales…¿es qué no podemos conseguir algo mejor, hombres más dignos de tan elevado propósito?….todos sangrepuras pero al fin y al cabo escoria también, no muy diferente a aquellos que se nos oponen, un montón de niños sin experiencia y hombres reacios, pocos son los que ponen verdaderamente el corazón en nuestro objetivo, la mayoría luchara por miedo….Y aun así…el miedo es el mejor motivo de todos. Éstos… son los nuevos caballeros Walpurguis. Nos hubiese ido mejor con unos buenos mortifagos pero ese tiempo ya acabó. El hombre hizo una mueca de desagrado, eran numerosos sus reclutados y muchos de ellos talentosos en la magia, su ejército estaba constituido por una vastísima tropa de la cual naturalmente dudaba de sus lealtades y cada regimiento era comandado por un sangrepura de familia reconocida, que eran en realidad en los únicos que confiaba Dolohov.
Con el tiempo, mejoraremos. Hoy es el primer gran golpe, a medida que ganemos batallas iremos afianzando nuestro dominio. Dolohov estaba allí para supervisar el comportamiento de sus hombres y al mismo tiempo exterminar cualquier tipo de resistencia, por añadidura también estaba allí con una misión secreta bien precisa…orden directa del Heraldo que había poseído a Theodore Nott.
La guinda del pastel seria Potter. Dolohov no esperaba que fuese personalmente a enfrentarse en batalla, sin embargo conservaba la esperanza de que así fuese, tenía que reconocerle la lógica al plan, aunque en su concepto Nott era el sujeto menos fiable del mundo, a su favor, quien dictaba sus movimientos era la vidente, su esposa. Vidente que voluntariamente había desechado, por los momentos.
-Espero que haya sido la mejor decisión. Esa mujer…es importante- se dijo Dolohov mentalmente.
Por otro lado, Avery estaba avanzando en la traducción de los antiguos documentos que encontraron en Hogwarts. El Trivuriato no despreciaba ningún tipo de magia, después de todo el conocimiento es poder y estaba frenéticos tratando de encontrar el origen de las extrañas habilidades que poseían Draco Malfoy y Rose Weasley.
Esos dos son inmunes a las maldiciones imperdonables y otras maldiciones mortales…tales como Nott….pero él tiene a su lado el Heraldo de una divinidad. Malfoy y la chica son unos simples humanos o ¿No? Entonces….¿Que son?
No esperaban encontrar respuestas directas obviamente pero si alguna pista, algo que los condujese un poco más cerca de la verdad, y sobre todo, encontrar la manera de capturar a Rose Weasley y matarla. Si ese sacrificio no se completaba, el Inominado jamás acudiría.
Dejar trabajos por la mitad no era su estilo, Dolohov estaba bastante cabreado con el hecho de que esa chica permaneciese viva. Eran demasiada las dificultades que habían tenido que atravesar debido a la mala puntería de Theo Nott.
Es que ni siquiera la apuñaleó apropiadamente ¡Maldita sea! En un desperdicio de tiempo se dedicó a violarla, sabiendo que los minutos contaban. ¡Diablos!
Además, Dolohov recientemente recordó un suceso curioso, Evan Rosier, su antiguo compañero mortifago, fue enviado una vez a la Temple en una misión secreta para Lord Voldemort y desapareció…..junto con los gemelos Prewett, sus cuerpos jamás fueron encontrados. Los tres fueron dados por muertos. Desaparecieron misteriosamente justo en el mismo sitio que indicaban los documentos, el mismo lugar que el Heraldo pidió expresamente que revisase. Casualidad, era probable, pero Dolohov no creía en las casualidades, lo que le llevó lógicamente a preguntarse ¿Qué se esconde en la Temple?
-Su señoría….estamos listos- dijo Adrian Pucey hijo. Dolohov miró penetrantemente al joven, su propio nieto. El chico le sostuvo la mirada y enderezó el cuerpo cuando se percató de la atención que le dirigía su abuelo. Dolohov sonrió malévolamente, nunca fue un padre particularmente atento, mucho menos un abuelo dedicado a contar cuentos infantiles, pero tenía que conceder que a ese chico, el único hijo de su única hija legitima, no le estaba yendo tan mal como comandante después de todo. Callado, frio y taciturno, dispuesto a seguir ordenes y letal usando una varita, ese era Adrian. Un buen Slytherin de cabo a rabo.
A Dolohov le hubiese gustado un poco mas de fuerza de carácter, pero el chico era muy joven, se necesitaban años en ese oficio para endurecerse y adquirir la crueldad necesaria, por ahora, estaba bien encaminado. Además no todos estaba hechos con madera de líder, algunos siempre serian el rebaño.
-Hazme sentir orgulloso de la revolcada en la que concebí a tu madre muchacho y serás recompensado- dijo Dolohov con brusquedad.
-Lo único que quiero a Gemma Abbott- dijo Adrian, quién vaciló al principio para decirlo pero se armó de valor y finalmente escupió las palabras atropelladamente, lo cual hizo que se enrojeciera furiosamente, sin intensión por supuesto. Augustus Zabinni que estaba a su lado cuando le vio el rostro estuvo tentado de soltar una carcajada, pero Dolohov lo fulminó con la mirada advirtiéndole que callase.
-¿Y se puede saber para qué quieres esa chica?- preguntó Dolohov haciéndose totalmente el desentendido.
Adrian sintió que se le atoraban las palabras, estaba avergonzado y lo peor era que ahora todo el mundo en ese sitio parecía pendiente de él y de su respuesta. Era difícil decirlo, sobre todo teniendo en cuenta que jamás se había acostado con nadie en su vida. Él era un muchacho alto y delgado de 19 años, de cabello rojizo y ojos verdes, tímido e inseguro para relacionarse con las chicas, un slytherin de los mejores en todo lo demás. Gemma era su mejor amiga del colegio, la única que tenia, la amiga que en realidad contaba, no así el imbécil de Augustus y los demás compañeros de Hogwarts, ellos estaban juntos en secreto, puesto que ni su familia ni la de la chica veía con buenos ojos la relación, ella era una Huffelpuff sangre limpia que lo único que había hecho era nacer en la familia equivocada. Estaba prisionera en el Ministerio Mágico en Londres junto con sus padres, Adrian no había podido verla en más de un año, sabía que no la matarían pero temía por su salud. Pensó durante meses cómo hacer para protegerla sin delatarse, ahora tenía su oportunidad. Gemma era inocente, no sabía nada de política ni le interesaba, Adrian la convencería de renunciar a su familia y no meterse en problemas con el Trivuriato. La quería viva a como de lugar.
-Sexo….sólo un poco de diversión- dijo Adrian. Augustus no pudo reprimir una carcajada burlona y Adrian lo miró con furia. Obviamente éste lo conocía bien y sabía perfectamente que Adrian no tenía ninguna experiencia en el asunto.
-Abbott….-dijo Dolohov pensativo, rascándose la barbilla con una mano- su familia es pura, pero son unos traidores a la sangre. Están detenidos desde hace unos cuantos meses, no representa un gran problema logístico obsequiártela como regalo pero no es conveniente ensuciar nuestro linaje de esa manera, además sus tíos son los embajadores en los Estados Unidos.
-La deseo- dijo Adrian sus ojos ardieron de pronto.
-Quizás otra…chica- dijo Dolohov- una que no represente un problema diplomático.
-Es Gemma o nada- dijo Adrian luego miró a su abuelo intentando que no le flaquease la mirada.
Dolohov se giró y se puso frente a frente. Era tan fácil leer la mentira en el rostro de ese mocoso, meneó la cabeza de un lado al otro y siguió sonriendo.
-No- dijo Dolohov en voz baja acercándose a Adrian quien se tensó ante la proximidad- No….
-Pero….- Adrian contrajo la boca en un rictus de furia y decepción. Dolohov le habló al oído.
-No…porque obviamente ….tú….estás enamorado de ella…..no, porque ningún nieto mío va a echar por tierra todo por lo que he luchado- dijo Dolohov, mientras Adrian bajaba el rostro-y no, porque a mí no me da la gana. ¿Entendido?
-Si….señor- respondió Adrian con ambas manos contraídas en puño temblando. Dolohov le palmeó el hombro.
-Calma….lo que no te mata…te fortalece- dijo el hombre- aprenderás de esto, con el tiempo me lo agradecerás, ninguna mujer vale el esfuerzo.
-A sus posiciones- dijo Dolohov al resto de la tropa, interrumpiendo su momento familiar- revisen cada casa de la ciudad, cada lugar con presencia mágica. Soliciten a todos los que encuentren los documentos de pureza de sangre.
-¿Y qué hacemos si no los tienen?- preguntó un hombre.
-Elimínenlos….sin perder el tiempo…- dijo Dolohov con crueldad- debemos dar una lección.
-¿Qué hay con los niños?- preguntó otro hombre.
-Maten incluso a los niños- respondió Dolohov antes de dar la espalda a la tropa. Llevaba un abrigo negro tan largo que se arrastraba en el piso, su cabeza era calva, sus facciones envejecidas, pero debajo de toda esa apariencia decrepita estaba en plena posesión de facultades. Los niños…otro aliciente más. Londres estaba deshabitada, por lo menos los muggles no existían en su mundo, arrasarían con la población mestiza y sangres sucia que se escondía en la ciudad. . Esa era precisamente la razón por la cual Potter y su resistencia acudirían sin dudarlo un segundo.
Cuando se giró de nuevo al grupo de combatientes, todavía había caras dudosas entre la multitud. Dolohov se acercó a uno de ellos y lo hizo hincarse de rodillas.
-¿Algún problema?- preguntó Dolohov fastidiado, le molestaba de sobremanera los recollos de moralidad de la basura que tenia de ejército, no pudo evitar de nuevo suspirar añorando sus días de mortifago.
-Los niños…..- dijo el hombre sin atreverse a mirar a su comandante en jefe- tengo sobrinos mestizos, mi hermano se casó con una muggle. Son mi familia.
Dolohov rio siniestramente, entonces tomó al hombre por el cuello y lo obligó a levantarse para que estuviesen frente a frente. Adrian, Augustus y todos los demás miraban a los dos hombres conteniendo la respiración
-Ansell- dijo Dolohov fijando su rapaz mirada en el hombre- ¿Que prefieres…tus hijos o tus sobrinos?
El hombre calló.
-¿Quién merece vivir?- dijo Dolohov entonces su voz se tornó empalagosa, cada palabra pronunciada con el mero objetivo de resultar convincente, disuasoria- tus hijos, provenientes de una rama familiar impoluta o esos niños productos de la basura de un apareamiento que nunca debió suceder. Tu hermano arrastró el nombre de su familia, se hundió en un chiquero. Tú solamente harás justicia, nada más.
-Puedo quedarme con los niños, servirían en mi casa, son pequeños, tiene tres y cuatro años, no recordaran quienes fueron sus padres ni que soy su tío- insistió Anssell, Dolohov rodó los ojos y soltó bruscamente a Anselll- ¿Adrian?
Adrian dio un paso al frente. Dolohov lo observó un rato dubitivamente. Ahora nieto mío, veremos de lo que eres capaz.
-Adrian, tú acompañaras a Ansell- sentenció Dolohov- buscaran a esa familia y serás vigilante de que Ansell los ejecute personalmente. Si se niega u observas algún rastro de duda o debilidad, entonces mata a Ansell y dirígete a Oxford para ajusticiar a sus hijos.
-Si señor- respondió Adrian en tono fuerte y claro.
-Tengo grandes expectativas respecto a ti- dijo Dolohov colocando su mano en el hombro del joven- quizás si lo haces bien, pueda considerar tu petición- luego miró a los demás- Espero grandes cosas de todos ustedes, no me decepcionen o lo pagaran.
Dolohov empezó a caminar por una calle, seguido de al menos veinte guardias. El destino, solamente él lo conocía, una misión especial del Trivuriato. Los demás se encargarían de la batalla.
Augustus Zabinni se acercó a Adrian y le dijo en voz baja:
-Te has avergonzado a ti mismo- dijo Augustus- condenado imbécil te has vuelto.
-Era necesario- dijo Adrian.
-Esa chica…esa Gemma,,,eres un tonto Adrian…un tonto….miles de chicas y tú te fijas en la gordita rubia traidora a la sangre sin una pizca de gracia- dijo Augustus en tono burlón, luego miró a su alrededor para verificar que nadie estuviese atento a esa conversación.
-Es mi amiga- dijo Adrian entredientes.
- Ya veo…ya veo- dijo pensativo- Te haré un favor Adrian, luego por supuesto, quedaras en deuda conmigo para siempre.
-¿De qué se trata?- preguntó Adrian.
-Mi padre controla la prisión- dijo Augustus, un brillo de malicia cruzó sus ojos por un instante- puedo arreglar que la veas.
-¿Qué es lo que deseas a cambio?- preguntó Adrian.
-Te lo diré en el momento que se me ocurra algo- dijo Augustus- Te ayudaré, después de todo para que estamos los amigos.
-Si…para que están los amigos- repitió Adrian mirando a Augustus con desconfianza, luego observó hacia donde se encontraba su abuelo, lo pensó un segundo solamente- Está bien, llévame hasta Gemma, necesito….necesito saber si está bien.
0o0
-Harry- uno de los comandantes del cuerpo de aurores fue corriendo hasta él.
-¿Qué sucede?- Harry estaba enfrente del mapa junto con Ron y Arthur Weasley. El sitio donde se encontraban era la sala situacional del cuartel militar donde estaba concentrada la resistencia provisionalmente
-Llegó un mensaje….de Londres- dijo el hombre recuperando el aliento.
-¿Qué es lo que pasa?- preguntó Harry dejando un pergamino sobre la mesa. Sus ojos verdes oscurecieron y su semblante se endureció como siempre sucedía cuando algo capturaba su atención
-Están atacando- respondió el auror- a los mestizos que aún permanecen escondidos en la ciudad. El Trivuriato ha enviado su horda para arrasar Londres.
Harry y Ron se miraron por un instante. Harry se llevó inconscientemente la mano hacia el abrigo donde guardaba la varita.
-Finalmente empezó- dijo Harry, su rostro parecía transfigurado, expresaba preocupación y furia.
-Draco Malfoy también envió un mensaje por medio de Hugo Weasley- dijo el auror- va a Londres. Nos pide refuerzos.
-¿Cómo diablos lo supo?- preguntó Ron Weasley.
-Sin duda tiene también sus espías- comentó Arthur Weasley.
-Tengo que ir- dijo Harry en voz baja.
-No…no tienes que ir…tú eres el jefe…tienes subordinados- dijo Ron- es una trampa ¿es qué acaso no lo ves?
-Mi responsabilidad es ir- dijo Harry tajante.
-¡Diablos!-Ron se llevó una mano en la cabeza y miró a su padre- Díselo tú.
-No conviene que seas capturado- dijo con tranquilidad Arthur quien permanecía sentado observando a su hijo y a su yerno-Harry, tú eres un símbolo por lo que alguna vez hiciste y por quién eres. Si resultas muerto en batalla, la moral caerá entre la resistencia.
-No sería un buen jefe sino corriese el mismo riesgo que mis hombres- respondió Harry-Y Dios sabe que jamás pedí ser el jefe ni ansié ningún tipo de autoridad sobre nadie. Lo único que deseé desde que tenía uso de razón fue vivir en paz, tener a una familia, criar a mis hijos sanos y fuertes- cuando pronunció la última frase su voz se quebró y le dio un manotazo a la mesa sin reprimir su rabia. Ron bajó el rostro, Arthur Weasley también, el recuerdo de Albus seguía muy presente para todos y Harry sufría cada día su ausencia.
-Acepté entrenarme como auror y ser su jefe porque pensé que ayudaría a que estuviésemos seguros. Mi poder mágico esta sobreestimado, le gané a Voldemor casi por suerte, una profecía mediaba entre nosotros, yo lo sé y ustedes lo saben, pero mi nombre y mi fama, eran todavía un potente disuasorio hacia aquellos que no nos querían bien. O por lo menos, eso fue lo que pensé durante años. Nunca imaginé que volveríamos a pasar por esto y cuando al fin abrí los ojos ya era demasiado tarde. Todo se ha ido al diablo, esta maldita guerra nos ha quitado nuestras vidas, nuestros hogares y nuestros seres queridos- Harry miraba hacia el fuego de la chimenea, las llamas se reflejaban en sus ojos- ¿Y que debía hacer? quedarme sentado viendo como nos matan a todos, renunciar a mi puesto y dárselo a otro con menos experiencia que yo. No, nunca quise ser el comandante en jefe, pero yo no escapo a mis responsabilidades. El mejor líder es aquél quien pelea junto a sus hombres.
Arthur se acomodó en una silla y dio un largo suspiro de resignación. Entendía a Harry, por supuesto que lo hacía, lo conocía demasiado bien, era casi su padre, asumió ese papel cuando un niño huérfano de doce años llegó un día a la Madriguera, totalmente confundido y solo. Luego ese niño había enfrentado a Voldemort cuando era impensable que pudiese hacerlo, estuvo a punto de sacrificar su vida por todos y al final ganó, venció en esa guerra contra todo pronóstico y se convirtió en una especie de paladín del mundo mágico. Nunca, en todos esos años, Harry Potter rehuyó a sus deberes ni a sus responsabilidades. Pero ahora era una situación diferente.
-Solo tú desestimas fácilmente tus habilidades mágicas Harry…solo tú, yo jamás he tenido ninguna duda de quién eres y de lo que eres capaz. No seas modesto conmigo, quien te conoce mejor que nadie. Y nadie pone en duda tu liderazgo hijo mío- dijo Arthur- no estamos discutiendo eso. Eres un buen hombre y un buen jefe. Y por eso mismo, mi consejo es….no vayas….no te pongas a tiro del Trivuriato.
-Papá tiene razón, escúchalo- dijo Ron.
Harry caminó de un lado a otro una y otra vez, pensativo, el auror aguardaba respuesta. Luego de un minuto se detuvo, se colocó las manos en las caderas, bajó la cara y maldijo en voz baja.
-¿Realmente Malfoy va camino a Londres?-preguntó Harry. El auror asintió.
-¿Solo?- preguntó Ron, obviamente era consciente que Hugo estaba con él.
-No tenemos la mas mínima idea, como todos sabemos, el Sr. Malfoy es muy ahorrativo con las palabras- respondió el auror
-Por no decir que nos informa lo que le da la gana y siempre se guarda algún propósito oculto- dijo Ron.
-El hecho es que él lo ha sabido primero que nosotros y ya está en marcha- dijo el auror.
-Entonces ya sabes lo que tienes que hacer- dijo Harry dando por terminada la conversación. El auror se despidió y salió por la puerta.
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Rose llegó al atrio del castillo de Duhn, enseguida que apareció todas las antorchas de la sala se encendieron. Era automático, también de alguna forma el castillo le estaba dando la bienvenida.
Intentó detectar la presencia de Draco pero no percibió absolutamente nada.
-¿Dónde estás?- Rose caminó por los pasillos del castillo. Eran pocas las veces que estaba sola en ese lugar, generalmente estuvo acompañada por Draco o por Felicia, ella estaba muerta, él aparentemente no se encontraba en la fortaleza. Rose estaba un poco decepcionada porque realmente deseaba hablar con Draco. Después de los últimos acontecimientos le urgía mantener una conversación con su maestro, era de vital importancia.
Por otro lado, quería sacarse de la cabeza su pelea con Scorpius. Quizás Draco no fuese la persona más apropiada para tocar el tema, después de todo, no podía negar que sin duda estaba bastante involucrado, pero por otro lado, no existía nadie que conociese a Scorpius tan bien como su propio padre. Ella necesitaba consejo y él era la persona en la que mas confiaba.
Rose se detuvo cuando sintió un escalofrió en su columna vertebral, se giró bruscamente y entonces lo vio.-Fabián- Rose reconociéndolo en el acto.
-Draco Malfoy está en Londres….en la Iglesia de la Temple- dijo Fabián, cuya figura poco a poco se desvanecía- síguele el rastro….deben destruir la iglesia hasta sus últimos cimientos…no debe quedar nada, .no debe caer en manos enemigas.
-Fabián…Fabián- Rose lo llamó pero el fantasma ya había desaparecido.
-Bien, perfecto….de nuevo me deja con la palabra en la boca- comentó Rose furiosa, luego miró alrededor- Fabián ¿es que no puedes ser un poco mas explicito? ¿Para qué tenemos que destruir esa iglesia?
Por supuesto nadie contestó. Rose rodó los ojos.
-Hombres….todos son iguales ¿Es que acaso creen que leo el pensamiento?- dijo Rose mientras caminaba de nuevo al atrio- Bueno en realidad la única mente que leo es la de Draco, lo cual la mayoría del tiempo me plantea más dudas que respuestas. Pero supongo que tú sabrás lo que haces ¡Fabián!- gritó de nuevo Rose- tenemos una charla pendiente….es una promesa.
Rose agitó su varita y se desapareció.
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Draco se apareció en Londres con el escuadrón de Aurores. No hizo gran esfuerzo en esconder su presencia porque realmente no era tan iluso para hacerse falsas esperanzas, de seguro que su llegada no había pasado desapercibida. Hugo iba con él porque no hubo forma ni manera de disuadirlo para que regresase al cuartel general en Dublín. No le hacía ninguna gracia tener que vigilarlo, pero el chico fue tan insistente que no tuvo más remedio, era traerlo o dejarlo amarrado en el castillo de Duhm, puesto que no le apetecía enfrentarse con un arrebato de furia adolescente lo tenía a su lado impaciente por empezar la pelea.
"Hermione va a matarme" fue lo primero que pensó cuando aceptó llevárselo. Recordaba perfectamente haber hecho una promesa o dos en cuanto a la seguridad del chico, "Malfoy, en realidad debes plantearte en serio dejar de prometer cosas a la gente, sobre todo si tienes la firme intensión de no cumplir la mitad de lo que ofreces" En realidad no era intencional su propensión a faltar a sus juramentos, hombre práctico al fin, no dejaba pasar las oportunidades. Pensándolo bien, al chico le hacía falta la experiencia, después de todo, Hugo Weasley entrenaba para auror, estar pegado a las faldas de la madre no era una buena manera de educar a un niño según su concepto, además él tenía dieciséis años cuando tuvo su primera batalla y eso fortaleció su carácter.
"No le pasara nada, estará conmigo todo el tiempo" se dijo Draco por quincuagésima vez para luego caer de nuevo en "Hermione va a matarme", que de paso no sería la primera ni la última vez que Hermione Granger quisiese su cabeza en una pica; seguido de "Weasley va a matarme" lo cual obviamente le importaba un comino, en el dudoso caso de que a la Comadreja se le ocurriese intentarlo; "Potter va a matarme" era un poco mas de tomar en consideración, después de todo el niño-que-vivió podía ser una espina permanente en el culo y finalmente "Rose va a matarme", frase que debido a su capacidad de azorarlo estaba al mismo nivel y quizás un poco más arriba del "Hermione va a matarme".
En realidad no era extraño que tanta gente quisiese su cabeza, para variar que hubiese mujeres involucradas tampoco era una novedad, sólo que obviamente no deseaba más problemas de los que tenia. Tener al hijo de Hermione a su cuidado era una gran responsabilidad, de hecho, era hasta irónico, que de alguna forma, él se encargase de proteger a la prole de su ex –mujer.
No le des más vueltas Malfoy, se lo debes a Hermione….eso y muchas cosas más. Además es el hermano pequeño de Rose.
Lo que si era un poco desconcertante era el hecho de que en su mente, poco a poco, Hermione iba perdiendo fuerza y su hija se incrustaba allí como si fuese su sitio natural.
Rose….¿donde diablos estás? No iba a negárselo, la extrañaba, extrañaba su voz en su cabeza y sus molestas intromisiones en sus recuerdos. Con ella, la palabra privado y prohibido no existía, lo compartían absolutamente todo a un nivel mental. Se había acostumbrado a percibirla en cada momento y ahora se sentía vacio. Tenía la sensación de que estaba bien, pero eso no era suficiente para Draco, nunca en su vida había estado tan consciente de la ausencia de una persona y eso lo mantenía molesto y desconcertado.
¿Es cierto? ¿Verdaderamente estoy involucrado emocionalmente con ella? En todo caso….poco importaba si lo estuviese o no. Rose más que nadie en el mundo, estaba fuera de su alcance, por muchas razones, los Walpurguis, su honor, Hermione, su nieta y el motivo más importante, Scorpius. Pero sin duda alguna ayudaría no saber exactamente lo que ella sentía por él. No era que estuviesen confusos, sino que simplemente se lo estaban negando, por lo menos en voz alta, porque a nivel mental era imposible que se mintiesen uno al otro.
Rose sabe quién soy, realmente quien soy, ha visto mi momento más lamentable, mis deseos más bajos, pensamientos y emociones. Conoce mi crueldad , egoísmo, mi orgullo, mis derrotas y equivocaciones, todo expuesto ante ella como si fuese una exhibición y aun así….. me quiere. Sin juzgarme, sin intentar cambiarme, acepta quien soy… me ofrece sus sentimientos, sin saber que haré yo con ellos. No sin culpa o remordimiento, pero aun así, sin hablarlo ni querer pensar en ello, existe, es real, para mí y para ella. Un maldito sentimiento sin ton ni razón que no puede prosperar.
La niña que sobrevivió a la muerte, que sufrió la peor vejación posible a su cuerpo y a su alma, que tuvo la fuerza de perdonar la mentira aun de quienes nunca le debieron ocultar nada. Admiraba su fortaleza y su voluntad, sus ganas de vivir y de superar la adversidad. Y sobre todo admiraba que Rose no perdía las esperanzas, nunca, jamás. Es valiente, testaruda, con coraje y lealtad luchaba por quienes amaba.
Noble y hermosa Rose…..No te merezco….nadie te merece, todos de alguna forma te hemos traicionado. Y tú confías en mi…sigues confiando…aún cuando no sabes el riesgo que estas tomando. ¿Seré capaz de devolver esa confianza y no traicionarnos a los dos?
Solo él era capaz de analizarlo fríamente y sin que le temblase la mano. La tentación estaba allí al alcance de su mano, un solo paso…un solo movimiento en falso y Draco lo sabía….sabía que jamás sentiría algo así de nuevo….nunca. Por otro lado, no existía ninguna manera de permanecer indiferente ante la conexión mental y sus consecuencias. Felicia se lo advirtió. No había forma de escapar. Y ambos se llevarían su secreto a la tumba.
-¿Cuál es el plan?- preguntó Hugo ansioso. Era su primera batalla de verdad. Sentía una especie de excitación y un nudo en el estomago.
Draco se giró y ladeó la cabeza. Joven e impaciente, ansioso de demostrar su valía, estuvo tentado a sonreír, era el hijo de Ron Weasley, solo por eso debería disgustarle el muchacho, pero igual que con Rose la primera vez que la vio le originaba esa especie de simpatía y exasperación al mismo tiempo que solo los hijos de Hermione podían evocarle, también Hugo le recordaba a sí mismo cuando tenía esa edad, sólo que adicionalmente él también estaba cagado de miedo la primera vez que entró en batalla
-Nos desplegaremos en abanico, he enviado cuatro regimientos a todas las áreas de la ciudad, la misión es encontrar a quienes se mantengan escondidos y proporcionarles trasladores a sitio seguro- dijo Draco.
-¿Y a dónde me enviaras?- preguntó Hugo ajustándose su uniforme.
-A ninguna parte, permanecerás pegado a mi espalda- dijo Draco.
-Pero….- Hugo empezó a replicar. Draco levantó una mano.
-Otra palabra mas y te devuelvo a casa- dijo Draco nada contento. Hugo tragó grueso- Bien andando, debo ir a la iglesia de la Temple, allí encontraremos una serie de documentos que necesitamos para seguir con la constitución mágica. Además, hay que destruir el sitio, no quiero que caiga en otras manos.
-Iremos usted y yo…¿solos?- preguntó Hugo.
-Lo que hay allí, no es para todos los ojos y oídos- dijo Draco- permanece alerta Weasley.
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El consejo estaba reunido en Siberia, los integrantes de todos los clanes wargs estaban sentados alrededor de una fogata. Todos hablaban en voz alta, discutían sobre el paso a seguir, la mayoría estaban inquietos y aterrorizados debido a las nuevas noticias, la posibilidad de engendrar de los wargs, la separación de los mundos mágicos y muggle, por último, la elección del nuevo líder.
-Es solo un muchacho- decía un jefe cuervo- ¿Permitiremos que nos dirija un niño?
-Yo no veo ningún niño- contestó una mujer llamada Tatiana echándole un apreciativo vistazo a Scorpius quien permanecía sentado sin decir nada franqueado por Grayback, Sheila e Isacc. La mujer era la jefa de una manada exclusivamente constituida por mujeres wargs que llamaban "Las Amazonas". Era pelirroja, de ojos amarillos como todos los wargs, poseedora de un rostro hermoso y una esplendida figura, no vestía pieles, sino una especie de vestido de seda azul ricamente bordado con aberturas a los lados desde la cintura que dejaban ver un par de piernas kilométricas, era bastante obvio que no usaba ropa interior debajo del vestido, se le transparentaban los pezones y incluso su vello púbico, llevaba brazaletes de oro en sus brazos y una diadema en forma de aro adornaba su cabeza.
Scorpius soportó la mirada lujuriosa de la mujer y le habló a Grayback en susurros.
-¿Dónde demonios está Walter? La mitad me apoya y la otra mitad desea partirme en dos. Faltan los votos de Walter y Bill Weasley- dijo Scorpius.
-Y el de Cesar Prime, no lo olvides. Llegaran a tiempo…o eso espero- dijo Grayback, mientras levantaba un vaso de vodka en dirección a Tatiana quien levantó el suyo en respuesta. Grayback agregó- ten cuidado con la jefa de las Amazonas, ya te ha echado el ojo. Nos apoyará, pero de seguro que va a querer su pago en especias. Manéjalo con discreción, sino tu fierecilla de ojos azules te arrancara la piel en trocitos.
-No tengo intensiones de meterme en la cama con esa….señora- dijo Scorpius lanzándole una mirada de reojo a Tatiana quien le sonrió sensualmente- en todo caso, Rose y yo terminamos.
-Igual, terminados o no, estoy seguro de que te sacará los ojos si sabe que te montaste a otra- Scorpius lo miró confundido- Y créelo, lo va a saber, tarde o temprano, esta asamblea se convertirá en legendaria.
-¿Ahora abogas por Rose?- preguntó Scorpius.
-Solamente te cuido el pellejo mocoso desagradecido, te lo digo por experiencia, prefiero vérmelas con una manada de wargs furiosos que contra una mujer celosa- fue la respuesta de Grayback mientras apuraba su trago de Vodka.
La mujer se echó de lado en el piso sobre unas pieles y dejó que uno de los tirantes del vestido se corriera por su hombro, dejando ver un pecho desnudo. El ambiente de pronto se puso muy cargado, las feromonas que ella despedía eran apabullantes, el mensaje era directo, una explícita invitación sexual. Grayback gruñó.
-La muy maldita sabe lo que hace, está en celo y al parecer no le importa que todo el mundo se dé cuenta- dijo el hombre lobo- si tú no haces el trabajo, lo haré yo, y si esa mujer no se detiene, lo voy a hacer justo ahora.
-Es toda tuya- dijo Scorpius pasándose una mano por su desordenado cabello rubio- pero te pido que guardes la compostura por el momento. Está provocándome a mí no a ti.
-Y tú pareces inmune- dijo Grayback- ¿es que acaso no la hueles?
-La huelo- dijo Scorpius- pero no me produce ningún efecto.
-Solo faltan tres votos- dijo el juez de la asamblea, un warg-lobo que lucía muy anciano- Cesar, qué opinas….¿Scorpius Malfoy merece ser nuestro jefe supremo?
-Se ha ganado todas las manadas orientales a fuerza de mordiscos, yo no dudaría de sus capacidades. Hace cientos de años no se veía un combatiente de tal habilidad- declaró el warg mirando fijamente a Scorpius- sin embargo, esperaré por Rosemberg y Weasley.
-Bill Weasley y yo damos nuestro voto a Scorpius Malfoy- dijo Walter aterrizando en medio de la asamblea. Scorpius suspiró aliviado en cuanto lo vio.
-¿Estás autorizado para hablar por el hombre-lobo?- preguntó el warg anciano.
-Este documento así lo certifica- dijo Walter levantando un pergamino, lo había previsto todo, Bill Weasley también tenía un papel similar, solo en caso de que alguno de los dos fallase a la cita del consejo. Estaba preocupado, no tenía noticias de él.
-Si es así…lo aceptaremos- respondió el anciano recibiendo el documento y procediendo a examinarlo..
- Scorpius Malfoy es nuestro futuro- declaró Walter ante la nutrida audiencia- Estoy seguro de que cambiaremos muchas cosas bajo su dominio.
-El jefe supremo es el Dux Bellorum de los wargs, no su rey- respondió Cesar- para los asuntos que importan, nuestras leyes, el consejo sigue teniendo la última palabra.
Walter le lanzó una mirada de reojo a Scorpius. A ambos le concernía cierta ley, pero obviamente la lógica indicaba que primero tendrían que tomar el poder, luego forzar los cambios. Ambos tenían muy buenas razones, aun cuando Scorpius estaba inclinado a no seguir con Rose, Walter también podía presumir de tener un motivo importante. Cambiará…todo cambiará…para mejor. Esto es solo un riesgo calculado.
-Entonces tu voto decide Cesar- dijo el warg anciano.
-Votaré por Scorpius Malfoy- dijo Cesar. Casi toda la audiencia aplaudió, gritó, gruño, graznó y aulló dependiendo de la forma en que estuviesen transformados sus cuerpos. Una bandada de cuervos voló rasante al suelo expresando su júbilo.
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Rose se apareció frente a la Iglesia de la Temple, por un momento se distrajo con la fachada del lugar, era impresionante, toda de granito con gárgolas de piedra en las esquinas. Los altos edificios a su alrededor acunaban la estructura, de alguna forma escondiéndola, disimulándola en el atestado centro financiero de Londres, llamado comúnmente The City, sin embargo al llegar frente al edificio uno no podía dejar de sobrecogerse ante su imponencia, era una iglesia de estilo románico, de base circular, una reliquia del Medioevo. Y el último lugar donde posible para ser una fortaleza mágica.
Walpurgis….El Legado, todo se resumía a ello. La Temple era uno de los pocos edificios iniciales de la orden que aún permanecían en pie. Poco importaba que después de su construcción, fuese otorgada para uso de los muggles, la intensión original de su constructor todavía estaba allí, la fuerte presencia mágica era como una huella digital en la piedra.
El silencio que la rodeaba era incomodo, no escuchaba las bocinas de los autos ni el ruido del metro. Rose detuvo su atención en el hecho de que las luces en los edificios estaba apagadas y la calle solitaria, de verdad Londres parecía una ciudad fantasma.
Ella vio algo moverse de reojo, se giró y fue lo suficientemente rápida como para desviar una maldición con la espada, que en ese momento llevaba en la mano.
Rose se vio rodeada de magos y consideró sus opciones, no podía manejar la espada y la varita al mismo tiempo, tampoco no podía dejar abandonada la espada, esa arma importante, si sus suposiciones eran ciertas., provista de algún tipo de poder sobrenatural. Y a falta de varita, cualquier objeto servía para proyectar magia. Cuando los magos empezaron a atacarla con diversos hechizos, ella blandió la espada en varias direcciones para interceptarlos, lográndolo a duras penas, sorprendentemente el metal no se dobló o melló, más bien absorbía las energías de los hechizos. Rose maniobraba la espada torpemente, además de que era pesada la joven no tenía ninguna noción básica del esgrima, de las espadas lo único que sabía era que había que clavarlas por el extremo afilado. De todas formas, para suerte de Rose, la espada…realmente era mágica
Los magos quedaron un poco desconcertados cuando vieron que esa espada funcionaba como una especie de escudo. Rose aprovechó su oportunidad y entonces echó a correr en el interior de la iglesia, con un movimiento de su mano, usando magia no verbal, cerró las puertas. Ella se giró, colocándose frente a la puerta y vio como los goznes vibraban, sin duda producto de las maldiciones que impactaban las puertas, el lugar estaba defendido mágicamente, no podían irrumpir por los momentos, pero sin duda acabarían descifrando la protección. Con cada golpe, se estremecía. No tardarían en entrar, necesitaba ayuda urgentemente. Y ella no podía irse, escaparse del lugar, no sin destruir la iglesia, por cuales fuesen las razones que Fabián tenia para solicitarle aquello.
-Draco- susurró –Draco ¿Dónde estás?
-Lord Dolohov, una bruja se ha encerrado en la iglesia.
-¿La reconocieron?- preguntó Dolohov mientras se dirigía rápidamente al sitio.
-Es Rose Weasley- respondió Augustus quien caminaba junto a él- la conozco, vi cuando apareció, logró bloquear nuestros hechizos con una espada extraña y luego se metió en el edificio.
Dolohov se detuvo y miró al joven, al principio su expresión fue de escepticismo, pero poco a poco fue esbozando una sonrisa triunfal.
-Al fin….te tengo en mis manos- masculló Dolohov mientras tomaba su varita con fuerza.
Draco estaba trabajando con los documentos en las catacumbas de la Iglesia de la Temple cuando la sintió llegar, inmediatamente dejó lo que estaba haciendo y empezó a salir del lugar como alma que lleva el diablo.
Hugo fue detrás de él corriendo por los pasillos de la cripta, algo en la expresión de la cara de Draco lo advirtió
-¿Qué sucede?- preguntó Hugo.
-Tu hermana, está aquí- dijo Draco-y no solo eso, el ataque es inminente.
-Rose- murmuró Hugo e intentó adelantársele pero Draco lo agarró del cuello de la camisa y lo clavó en la pared.
-Hey…Hey…sin violencia…Suélteme- dijo Hugo mientras forcejeaba.
-Rose no sabe lo de Ángela- dijo Draco soltándolo bruscamente, su rostro lucia una expresión preocupada, pero sus ojos grises estaban brillantes- se que todos están desesperados por contárselo, pero tú no tienes la mas mínima idea de lo que significa para ella. Déjame ese asunto a mí.
-Usted no puede conocerla mejor que yo….es mi hermana- reclamó Hugo alisándose las arrugas de la túnica un poco molesto.
-Yo conozco a Rose mejor que cualquier ser humano en este mundo y en el otro- dijo Draco enfáticamente. Hugo abrió la boca sorprendido, en general Draco Malfoy siempre parecía bien controlado, pero en ese momento lucia bastante inquieto - permíteme que yo sea quien se lo diga. Sé la forma. Pero no ahora Hugo, no ahora, tenemos que destruir este lugar y salir de aquí sin que nos maten.
Hugo…¿.Hugo?…definitivamente algo le pasaba a Malfoy, era la primera vez que lo llamaba por su nombre y de paso en lugar del desdén habitual que le mostraba, esta vez Hugo notó una especie de tono afectuoso casi paternal. O ese hombre era bipolar o simplemente la presencia de su hermana generaba algún tipo de cambio en él. Ya había notado que Draco Malfoy se comportaba extraño cuando mencionaba a Rose en alguna conversación, de alguna forma su mirada cambiaba, como si….como si…..anhelara algo…algo de ella o más bien…a ella.
Hugo Weasley era bueno leyendo a las personas, aún las mas cripticas y misteriosas, su excepcional inteligencia aunada a una muy buena intuición eran sus mejores armas, jamás se equivocaba con la gente, nunca….bueno excepto con Lily, pero no se puede ser perceptivo e imparcial cuando se trataba de su propia pareja. Hugo siempre daba en el clavo con las intensiones y emociones de las personas, sin embargo, en ese momento deseo en serio equivocarse, solo por esa vez….solo por esa única vez.
Rose esperaba indecisa en la nave de la iglesia, deseaba buscar a Draco, lo sentía cerca, pero no podía descuidar las puertas por los momentos, miró a su alrededor con cautela, las estatuas y demás paranerfanalias religiosas parecían que la observaban en silencio, era para que cualquiera se intimidase. Intentó quitarse la mala vibra de encima, probablemente Draco estuviese en ese momento yendo hacia ella, escuchó unos pasos y se giró para encontrarse lo último que esperaba.
-¡Hugo!- la inicial expresión de sorpresa de Rose fue cambiando hasta una amplia sonrisa. Hugo fue corriendo hasta ella y la abrazó.
-Rose…no sabes cuánto te extrañe-Hugo ya era más alto y mas corpulento que ella, así que se permitió arroparla en un abrazo de oso, el chico acarició su cabeza y empezó a llorar como un niño pequeño- no sabes desee volverte a ver. ¡Dios mío Rose! Me has hecho tanta falta…tanta falta.
-Ya estoy aquí …ya estoy contigo- dijo ella.
Rose cerró los ojos mientras acariciaba el cabello de su hermano consolándolo. Respiró su olor, tan familiar, aroma a limpio, a niño, a hogar. Aunque por lo que veía su pequeño hermanito era todo un hombre, ya le sacaba una cabeza. Se sintió ingrávida, una sensación de paz y comodidad invadiéndola. No se dio cuenta de cuánto lo extraño sino cuando lo vio. Como hermano y hermana, tuvieron siempre diferencias, problemas relacionados a los turnos del baño que compartían y esas cosas. Pero no existía un segundo de su niñez en donde no estuviese Hugo. Se recordaba animándolo a caminar por primera vez, arrullándolo cuando se caía y empezaba a llorar. Estaba unida a él con un cordón de oro como con todos a quienes amaba. .
-Te quiero Hugo…mucho….nunca te lo he dicho, pero te quiero- dijo Rose tomando su cara entre sus manos- Que grande estás, casi estas hecho un hombre, uno muy guapo.
Hugo se sonrojó furiosamente. Que su hermana le dijese guapo de seguro no estaba en el guion.
-¿Qué haces aquí? ¿Papá y mamá? ¿El resto de la familia? ¿Están bien?- Rose aferró sus brazos con fuerza.
-Estoy aquí para ayudar al señor Malfoy, tío Harry me envió para que fuese su ayudante. ¿Qué rayos tienes en las manos? ¡Una espada!
-¿Dónde está Draco?- preguntó Rose apremiada, otro hechizo golpeó la puerta y los dos miraron a esa dirección-Tengo que encontrar a Draco, nos están atacando- explicó.
-Me doy cuenta de que nos están atacando Rose- dijo Hugo- El Sr. Malfoy está en la cripta, ya viene para acá, sabe que estás aquí. Conozco todo lo de la Orden de los Walpurgis- Rose se llevó una mano en la boca sorprendida- no pudieron mantener el secreto conmigo mucho tiempo, ya sabes como soy…
-Ha pasado tanto tiempo- dijo Rose susurrante aferrándose con fuerza a su hermano.
-Gente, dejemos las demostraciones de afecto por los momentos- Rose levantó su rostro, en cuanto lo oyó su corazón empezó a latir a ritmo frenético- tenemos un problema grande entre manos, por si no se han dado cuenta, nos están atacando.
-Draco- dijo ella soltando a Hugo y caminando hacia su maestro. Intentó meterse en su cabeza, pero él la bloqueó. Eso puso alertó a Rose ¿Qué diablos me estás ocultado otra vez?
-Hola a ti también y si …estoy ocultándote cosas, no quiero que te desmadres justo ahora, luego de que salgamos de aquí te lo diré, es una buena noticia- dijo Draco mirándola fijamente. Rose se sintió expuesta en carne viva debido a la intensidad de esos ojos grises que la detallaban, él estaba serio, sin ninguna expresión en su rostro, pero ella sabía que su corazón palpitaba como loco al igual que el suyo- Me tenias preocupado…..muy preocupado- dijo finalmente Draco luego de unos segundos de estar observándose mutuamente.
-Draco- dijo ella avanzando hacia él como si estuviese atraída por un imán, él hizo lo mismo, cuando estuvieron cerca unos cuantos metros se detuvieron, ella se abrazó a sí misma, él se metió las manos en los bolsillos de los pantalones, Draco tenía la cabeza gacha pero sus ojos seguían atravesándola, fijó su atención en la espada que ella llevaba.
-¿De dónde sacaste esa espada?- preguntó cauteloso.
-Me dijeron que te la entregase- dijo ella mientras se la ofrecía. Draco no se movió de su sitio.
-Quédatela por los momentos ¿Dónde la encontraste?- preguntó de nuevo. Al mismo tiempo intentó empujar en la mente de Rose y esta vez fue ella quien no le permitió el ingreso. Draco frunció el ceño y ella se permitió esbozar una tímida sonrisa de vuelta.
- Tú me bloqueas…yo te bloqueo…es lo justo….Te contaré después.
-¿Te siguieron? ¿Quiénes son? ¿Cuántos?- preguntó él apartando la mirada de Rose por un instante, era imposible no deslumbrarse por la sonrisa traviesa que ella le dedicó. Era bella…exquisita, lucia hermosa, aun con las mejillas sonrosadas, el cabello revuelto y las ropas arrugadas.
-Estaban aquí cuando aparecí…como si supiesen que vendrían- explicó- No tuve tiempo de contarlos, pero sin duda más de diez.
-Es improbable que sepan que la Temple….-Draco la miró suspicaz- ¿cómo pudiste encontrarme?, he cerrado toda comunicación esta noche….no quería que vinieses en el caso que intentases comunicarte conmigo.
-Fui enviada hasta aquí….por otro Walpurgis- dijo Rose, Draco frunció el ceño…¿sería posible que Fabián se hubiese comunicado con ella también?- Hay que destruir la iglesia.
-De hecho…es así…no dejaremos piedra sobre piedra en pie. No hay tiempo, luego me explicaras los detalles- dijo Draco caminando alrededor de la nave central de la iglesia conjurando hechizos- Scorpius, ¿Lo encontraste? ¿Está vivo? ¿Bien? ¿Te reconoció?-
-Lo encontré, es un warg, pero conserva sus reacciones humanas, por los momentos está a salvo, lo he dejado rumbo al consejo warg donde será elegido líder, pero eso creo que ya lo sabes- dijo ella. Draco asintió, sintiéndose aliviado en lo más profundo de su ser al saber que su hijo se encontraba a salvo.
-Hugo….refuerza las protecciones del fondo de la iglesia- Hugo se apresuró a cumplir la orden
Rose estaba muy seria, de hecho parecía a punto de llorar. Draco no le quitaba la mirada de encima.
-¿Te acostaste con él?-preguntó Draco directamente. Su rostro lucia inexpresivo, pero por dentro estaba hirviendo con una sensación muy conocida para él…celos. Por mucho que lo intentase y lo racionalizase no podía dejar de sentirlos. Por supuesto que se habían acostado, era demasiado obvio, primero que todo el chico era hijo suyo, heredando todas sus mañas con las mujeres, si Scorpius sentía por Rose la mitad de lo que él sentía por ella, lo lógico era llevársela a la cama. Y la cara triste que tenia en ese momento y el hecho de que regresase sola, le permitieron adivinar el resto.
-Eso no es tu problema-respondió Rose molesta. Era cierto que Draco podía verlo perfectamente en su mente si le daba la gana, pero era una grosería que se lo preguntase.
-Se acostó contigo y luego te rechazó ¿cierto?- dijo Draco, no fue una pregunta sino una afirmación y lo dijo con tal seguridad, que Rose se enfureció. Aun con la mente cerrada, Draco podía adivinarla mejor que nadie.
-Está convencido que no podemos estar juntos- contestó ella desviando el rostro- no fue algo que yo aceptase muy conforme. Hemos discutido…mucho…incluso antes de marcharme.
-Eso no es algo que me sorprenda. Las relaciones entre wargs y humanos están prohibidas- dijo Draco controlando el tono de voz y también controlando sus emociones. No sabía lo profundamente dividido que estaba hasta que la escuchó afirmando que Scorpius la había rechazado, por un lado sentía pena por ella, también por su hijo, por otro lado no pudo evitar que naciese una llamita de esperanza. Y se sentía sucio por pensar de esa forma.
-Yo lo amo- dijo Rose.
-No es un asunto de emociones, es simple política….Scorpius sabe que no puede romper los tratados si quiere ser el líder warg- declaró Draco mientras continuaba haciendo sus conjuros.
-Yo no soy solamente política- dijo ella.
-Ese es el precio a pagar, a los poderosos a veces la dirección de sus vidas se les escapa de las manos y no estoy hablando solamente de ti y Scorpius- contestó él- Todos tenemos un destino que cumplir, nos guste o no.
-¿Tú sabías que esto iba a suceder?- preguntó Rose.
-Lo intuía y te lo advertí, pero no quisiste escuchar- respondió Draco haciendo una mueca de disgusto.
-¿Yo soy un problema político para ti también?…una obligación….un asunto molesto para tener o apartar a un lado según lo que convenga- preguntó ella respirando por la herida.
-Tú lees mi mente, ya conoces perfectamente la respuesta, entonces… ¿para qué diablos me preguntas?- respondió él en un arrebato de rabia. Jodido destino que lo ponía entre la espada y la pared.
Ella permaneció en silencio mientras analizaba sus palabras, cuando dio con esa respuesta que ya sabía en su fuero interno, su cuerpo se estremeció, inmediatamente le dio la espalda, empezando a conjurar sus hechizos, mientras se repetía constantemente: No es lo correcto, esto no está bien, yo amo a otra persona….
Draco dejó momentáneamente lo que estaba haciendo y se acercó.
-Ven acá- pidió él en voz baja y la jaló de la mano para entonces rodearla con sus brazos. Ella no se resistió, de alguna forma esperaba ese abrazo desde el primer momento que lo vio. Incoherente, falto de toda lógica, impropio, cualquier adjetivo se quedaba corto para definir sus sentimientos hacia él, pero de todas formas los sentía y ahora necesitaba que la consolase, Rose escondió su rostro en el pecho de Draco y le correspondió el abrazo con timidez. Él pegó sus labios en su frente, saciando una apremiante necesidad de contacto físico por los momentos y maldiciéndose en silencio cada segundo por sucumbir tan fácilmente a sus impulsos.
-Cuando las cosas van muy mal…lo que sigue naturalmente tiende a mejorar, te lo digo por experiencia- dijo en su oído, Rose asintió. Hugo interrumpió sus hechizos para verlos, de alguna forma se sintió incomodo al ver a su hermana en los brazos de Draco Malfoy, pero no dijo nada, se limitó a seguir con lo suyo.
-Tenemos trabajo que hacer, luego…más tarde…tú y yo….a solas….lo hablaremos, tu hermano nos observa, ni tú ni yo queremos que se lleve una impresión equivocada- dijo Draco susurrando mientras la soltaba suavemente para seguir colocando defensas en el lugar.
-Es inútil…no podemos derribar la maldita puerta- comentó Augustus colocándose al lado de Dolohov- la protección es muy fuerte.
-Espera y verás- respondió el brujo observando con interés el edificio- paciencia…eso Zabinni es una virtud que deberías aprender. Han cometido un simple error estratégico, las ratas no van a permanecer encerradas en el ratonero por mucho tiempo. Espera y verás.
-Debe haber un pasadizo en alguna parte- Draco revisaba las paredes- en alguna parte. Maldita sea no puede ser, los planos hablaban de un pasadizo hacia Trafalgar Square, pero no existe.
-Podemos desaparecer- comentó Hugo.
-No…no podemos, debemos destruir este sitio- dijo Draco- por supuesto sin nosotros dentro.
-Draco, no nos queda otra opción- dijo Rose de pie en medio de la nave central de la iglesia- debemos pelear.
-No contigo aquí….ni con el chico- Draco seguía caminando de un lado a otro-Váyanse ustedes…yo me ocuparé del asunto.
-No te dejaré aquí- declaró Rose tajante.
-Es una orden- dijo Draco.
-¡No! y sabes bien porque, me necesitas aquí- Rose fijó sus ojos azules en él nuevamente, luego cortó todo contacto visual- Hugo ¿Sabes desaparecerte?
-Claro que si- respondió el chico.
-Bien, necesito que salgas de este lugar. ¡Ahora!. Supongo que hay aurores en la ciudad en este momento, Draco no te traería sino hubiesen refuerzos- miró a Draco de reojo- Búscalos y diles que estamos aquí rodeados- dijo Rose.
-No- dijo Draco- tú te irás con él y no avisaran a nadie. De esto me encargo yo.
-No puedo dejarte aquí- dijo Hugo mirando alternativamente a los dos- el Sr. Malfoy tiene razón.
-No me iré- contestó Rose- Hugo haz lo que te pido, por favor.
-Sr. Malfoy- Hugo miraba a Draco esperando su orden. El hombre pareció meditarlo.
-Está bien, vete. Tu hermana es más terca que una mula y no se irá ni aunque se lo supliquemos de rodillas. No perdamos el tiempo y deja de preocuparte por ella, la protegeré hasta de sí misma, terminaremos el trabajo y la sacaré de aquí arrastrándola por los cabellos si es necesario.
Hugo se desapareció en un abrir de ojos.
Draco y Rose volvieron a mirarse.
-Así que soy una mula terca que debes arrastrar de los cabellos- comentó ella mientras se ponía delante de las puertas de la iglesia.
-No quise ponerme más grafico frente a tu hermano…tú y yo sabemos la manera en como yo desearía ponerte en tu sitio - contestó él sonriendo de lado.
-¿Eres así de troglodita con todas las mujeres o te reservas esos comentarios machistas exclusivamente para mí? Hasta donde miré la ultima vez yo no era tu esclava- comentó Rose airada y azorada.
-Otra pregunta para la que ya sabes la respuesta- contestó Draco- Por supuesto que soy así con todas las mujeres, forma parte de mi encanto.
-¿Y te funciona?- él era sarcástico con ella, Rose no desperdiciaría el momento para ponerse irónica también.
-Ya lo creo que sí, tú eres la última prueba de ello-respondió Draco muy seguro de sí mismo, lo cual le arrancó un bufido incrédulo a Rose, él sonrió de nuevo.
-¿Qué vamos a hacer ahora?- preguntó Rose alejándose de esa conversación tan peligrosa.
-Ponte a mi derecha- dijo Draco- y empieza a desactivar las defensas que colocamos. Rápido, yo los estaré esperando. ¿Sabes manejar esa espada?
-No- dijo Rose- no tengo ni la más mínima idea de cómo usarla. Llévala tú.
-No…no es el momento- dijo Draco, ella lo miró extrañada. Estuvo tentada a decir algo pero era imposible discutir con él en ese momento.
-Como usted ordene… Maestro- dijo ella.
-Hagas lo que hagas….no la pierdas- contestó Draco-Y si esto se pone muy feo…te vas sin mirar atrás.
-Draco- susurró ella.
-¿Qué diablos quieres ahora? ¿Podríamos posponer la conversación tierna para otro momento?- espetó él.
-Estás loco si piensas que voy a abandonarte….ni en tus mejores sueños- respondió ella- me entrenaste para pelear y eso es justamente lo que voy a hacer. Haremos nuestro trabajo.
-Esa es mi chica- contestó Draco
Cuando ella rompió los hechizos, inmediatamente las puertas saltaron de sus goznes, Draco sacó su sable del bastón y con la otra mano maniobraba la varita. Rose no podía hacer lo mismo, así que decidió mantenerse con la espada en alto y confiar en su dominio de la magia no verbal.
Los hechizos iban y venían, Dolohov había acertado, la única manera de salir de allí, era dejarlos entrar, Draco lanzó una maldición asesina a un contrincante mientras clavaba el sable en otro hombre, sin embargo un Desmiaus le quitó el sable de las manos, así que siguió lanzando hechizos mientras avanzaba.
Rose corría hacia la salida, esquivaba los hechizos con la espada, no le gustaba herir a la gente, así que no pronunció ninguna maldición mortal, de todas maneras era imposible por los momentos conjurar un avada sin varita, un hombre joven se apareció frente a ella y se fue al ataque, al parecer el tipo había perdido su varita, Rose dio un salto y con una sola pierna lo pateó hasta tirarlo en el piso. Intentó pasar por encima de él, pero el hombre le agarró un tobillo y la hizo caer, Rose maniobró la espada y con el borde romo le dio en la cabeza al hombre dejándolo inconsciente. Se levantó con dificultad, dio unos pasos y entonces levantó el rostro.
-Así que tú eres Rose Weasley….yo soy Dolohov- dijo Dolohov frente a ella, enseguida envió un par de hechizos hacia Rose, uno de ellos le rozó el brazo, cortándole la piel, ella empezó a sangrar.
Rose no contestó sino que lo apuntó con su espada. Dolohov, el otro miembro del Trivuriato…allí…frente a ella…el asesino de Albus. Los despiadados ojos de ese hombre la asustaron, pero ella mantuvo su temple.
-Y crees que ese juguete te servirá contra mi…no…no…yo no juego- Dolohov avanzó hacia ella implacable, conjurando cada vez hechizos más complicados, Rose retrocedió, hasta que llegó al centro de la iglesia.
-Tranquila….mi intensión no es matarte…por los momentos- dijo Dolohov mientras lanzaba un Petrificus totalis contra Rose, el hechizo dio de lleno en ella y quedó inmóvil como una estatua.
-Rose- Draco llegó justo a tiempo para enviar un par de hechizos hacia Dolohov, sin embargo el anciano se movió rápido evitandolos, chasqueó los dedos y mas guardias vinieron en su defensa.
-Mátenlo- dijo Dolohov. Draco se enfrentó a ellos usando todo lo que tenia. Entonces de pronto, una luz amarilla empezó a brotar de las junturas de piedra del piso de la Temple.
Rose intentaba deshacer mentalmente el hechizo de inmovilidad y finalmente lo logró, recuperó el uso de sus extremidades y observó a Draco cercado por lo menos de diez hombres, Dolohov le daba la espalda, iba hacia él cuando observó como la luz la rodeaba.
-¿Qué es esto?- ella llevaba la espada en la mano. De pronto, un polvo fino empezó a elevarse y a arremolinarse en torno a la espada, penetrando en ella. Rose observaba el fenómeno maravillada, todos los demás también.
Cuando todo el polvo se metió en la espada, esta empezó a arder en llamas, pero Rose observaba que estás no la quemaban.
Dolohov se giró y cuando vio aquello retrocedió, confundido ¿Qué rayos era eso? Los ojos de la chica de pronto se tornaron completamente negros y la actitud de su cuerpo cambió, flexiono las piernas y blandió la espada como toda una experta.
-¿Quién eres? ¿Qué eres?- preguntó Dolohov con la varita extendida.
-Tu muerte- dijo Rose con una voz ronca totalmente diferente a la de ella. Dolohov le envió un avada kedavra y ella lo rechazó, caminaba hacia él rápidamente, dio un salto y blandiendo la espada de lado, intentó atacarlo, pero el sujeto desapareció.
Los soldados de Dolohov se enfrascaron en el ataque. Draco se había deshecho de una buena parte de ellos, mientras peleaba no perdió detalle del enfrentamiento de Dolohov y Rose, y de como el anciano desaparecía.
Rose acudió a ayudar a Draco, cuando se le atravesaron en el camino dos hombres, la atacaron con maldiciones imperdonables, ella se movió tan rápido como el viento, los dos contrincantes solo atinaron a ver una figura borrosa ante sus ojos. Rose blandió la espada con fuerza y con un amplió mandoble logró decapitarlos a los dos, las cabezas rodaron a sus pies. Como una maquina asesina, siguió caminando hasta Draco, deshaciéndose de todo aquel que intentaba bloquearla, la sangre ya cubría sus ropas y sus brazos.
El resto de los soldados del Trivuriato al ver como sus compañeros caían como moscas y que esa mujer parecía invulnerable a cualquier maldición que le lanzasen, decidió huir.
Draco estaba peleando cuerpo a cuerpo con Augustus Zabinni, logró arrinconar al joven, le propinó varios puñetazos en la cara, hasta que Augustus dejó caer la varita. Draco lo agarró del cuello y lo clavó en el muro.
-¿Por qué estaban aquí? ¿A que vinieron?- preguntó Draco apretando la garganta del muchacho.
-Solo seguí ordenes- dijo Augustus con dificultad- Dolohov nos indicó saquear este lugar, luego ella apareció.
Draco miró de reojo a Rose quien estaba en medió de los cadáveres con la espada extendida, poco a poco se iba girando, cuando ella ladeó su cabeza, vio sus ojos negros brillando con intensidad, mirando con ansia asesina a Augustus, el muchacho, que había visto toda la estela de muerte que dejó la chica, gimió asustado.
Draco observaba asombrado el cambio generado en Rose, una especie de metamorfosis que la hacía una arma mortal.
-Augustus….estás tomando el camino incorrecto…recapacita antes de que sea demasiado tarde, no hay forma de ganar esta guerra- dijo Draco- te sostuve en mis rodillas cuando eras un bebé, tu abuela fue una de mis grandes amigas. Yo te perdonaré la vida…por esta única vez te ofreceré clemencia, pero si tienes un gramo de inteligencia….huye ahora mientras puedas, ella de seguro no opina lo mismo que yo-dicho esto, lo soltó.
Augustus, sin varita, empezó a correr y Rose lo siguió, Draco tomó su sable y fue tras de ellos. Rose dio un vertiginoso saltó y blandió su espada dispuesta a abrir en dos a Augustus pero Draco fue tan rápido como ella, interceptó el golpe de espada llameante con el sable. El metal chirrió cuando hizo contacto y el sable se derritió prácticamente en las manos de Draco, pero logró contenerla. Augustus salió del lugar dando alaridos.
-¡No! ¡Detente! Él se ha rendido- exclamó Draco cuando ella hizo ademán de continuar su persecución, intentó hacer contacto visual con ella y observó que de sus ojos salía sangre, corriendo como lagrimas de sus mejillas.
-Rose….despierta…Rose- dijo Draco. Estaba impresionado, ella había matado implacablemente a sangre fría por lo menos a diez personas sin sufrir daño alguno.
Ella seguía de pie ante él, respirando con dificultad. Sus ojos todavía estaban completamente negros y la espada llameaba en su mano. De pronto, el polvo empezó a salir de del arma, la rodeó por un instante en una especie de nube brillante y luego cayó hasta el piso.
Rose bajó la cara y la espada cayó de su mano haciendo un sonido seco cuando impactó en el suelo, enseguida dejó de flamear. Todavía respiraba con dificultad. Draco le despejó el rostro quitándole los cabellos húmedos del rostro, sus ojos volvieron a ser azules.
-Lo hiciste bien, muy bien. Ahora, dame la mano- dijo Draco fingiendo una tranquilidad que no sentía, Rose se la tomó, pero no decía palabra- debemos salir de aquí.
Draco caminó con ella y cuando salieron de la iglesia, él lanzó un poderoso hechizo que redujo la estructura a la nada, las paredes colapsaron una sobre otra y pronto era un amasijo de escombros.
Caminaron un buen rato, por callejones oscuros, hasta llegar a una zona residencial. Rose miró a su alrededor aterrada, en la calle decenas de cuerpos humanos colgaban clavados de estacas. Se estremeció al ver los cadáveres de los niños
-¿Ellos hicieron esto?- preguntó Rose mientras evitaba mirar a los muertos- es terrible.
Ella sentía tanta pena…tanta tristeza que no podía dejar de llorar verdaderas lagrimas de sangre.
-Esa es la razón por la cual estamos luchando- dijo Draco- pretenden exterminar a cualquiera que no lleve sangre pura en las venas.
-Toma la espada…es para ti- dijo ella mientras se limpiaba el rostro, cuando vio su mano cubierta de sangre gimió.
-Tranquila…tus ojos están bien…los revise, solo es sangre, parará de un momento a otro- dijo Draco.
-Toma la espada…no la quiero- dijo ella.
-No….no es para mí- dijo Draco en voz baja.
-Me enviaron a dártela- dijo Rose.
-Si la tocó en este momento…moriré- dijo Draco mientras analizaba en su mente los acontecimientos….esa espada…Rose….los guerreros de la luz….el polvo…no era polvo….eran cenizas…..los hermanos Prewett….Fabián Prewett, el caballero Walpurgis….el guerrero de la luz…el guerrero.
No es como piensas…estás equivocado Draco Malfoy, esta es tu historia…no la mia.
-Pero…- replicó ella.
-Ahora no...quiero encontrar a los aurores…probablemente tengan problemas- dijo Draco- Quizás deberías desaparecerte.
-No….- dijo ella aferrándose a su mano con fuerza- tengo miedo.
Draco se detuvo y se acercó a ella, sus caras quedaron juntas hasta rozar sus narices, iba a continuar acercándose porque sus ojos azules lo atraían como un imán, pero en último momento se detuvo, ella desvió su rostro y apoyó sus manos en su pecho para apartarlo.
-No…no puedo...no es correcto-dijo ella jadeando. Se sentía tan culpable, por sentirlo, por corresponderle y al mismo tiempo no hacerlo. Estaba segura de su amor por Scorpius, pero totalmente confundida por la fuerza de sus emociones hacia Draco Malfoy.
-De ninguna forma es correcto…pero es innegable que la conexión mental dificulta las cosas entre nosotros, nos sentimos uno al otro con intensidad, a veces parece que se saliese de control, no me malinterpretes…yo contigo no me tomo libertades, me conformo con lo que quieras darme…cualquier cosa….por insignificante que parezca será bien recibida por mí- declaró él, Rose asintió y colocó una mano sobre su corazón para luego cerrarla en puño y retirarla, se sentía confundía, triste, decididamente ese día estaba resultando de los peores.
-Lo viste….viste lo que hice…viste los cuerpos….los maté…sin dudarlo un segundo- dijo Rose con voz vacilante-yo no soy una asesina….no soy una asesina ¿Qué rayos me sucedió?
-No lo sé….no lo sé. Rose yo haría cualquier cosa por protegerte...diezmaría el mundo por apartarte del peligro- dijo Draco con vehemencia, sus ojos brillaban, sus palabras llegaban directamente al corazón de Rose- vendería mi alma por ti….pero…a veces pienso que libro una batalla sin posibilidades de salir victorioso. Somos lo que somos…Caballeros Walpurgis….quiero cuidarte, pero el destino quiere otra cosa.
-No era yo misma….fue como si alguien moviese la espada por mi- dijo Rose-Draco….tengo frió…mucho frio.
Él tocó sus manos, estaban heladas, las tomó y empezó a frotarlas entre las suyas, enseguida se quitó su abrigo y se la colocó encima.
-Encontraré una explicación…y tú no eres ninguna asesina…solo te estabas defendiendo…es lo que te enseñé…a pelear en defensa propia- dijo él con seriedad, ella asintió. Draco le pasó el brazo por el hombro y siguió caminando, ella no apartaba la vista de él, necesitaba entrar en su mente ahora, sumergirse en su cabeza y olvidarse de todo por un buen rato.
-¿Por qué estás cerrándote a mi? ¿Qué me ocultas?- preguntó Rose.
-No es el momento Rose, no podemos perdernos en la mente uno del otro en medio de la calle en plena batalla, se que lo deseas, yo también, pero estaríamos indefensos. Pronto…te lo diré…te dejaré entrar en mi cabeza y lo sabrás todo… pronto- contestó él.
-Draco…yo confió en ti…más que en nadie….por favor…no digas a nadie lo que sucedió allí…no van a entenderlo…nunca…por favor- suplicó ella.
-Descuida…no lo haré- contestó él. Primero muerto que traicionarte Rose.
-Malfoy- un auror salió entre las sombras junto con otros- estamos combatiendo en el norte y estamos ganando, pero ellos están incendiando Londres, toda la zona sur está ardiendo con fuego mágico. Hemos trasladado a algunos supervivientes.
-¿Me necesitan para algo?- preguntó Draco.
-No por los momentos- dijo el auror- pero nos da gusto que esté a salvo.
-Volveré a Irlanda…tengo que llevar a esta mujer al cuartel general- dijo Draco.
El regimiento de aurores se desapareció, dejándolos solos de nuevo, acompañados solo de la muerte y la destrucción.
Draco se giró y enfrentó a Rose. Su mirada estaba perdida, sin duda ella todavía estaba confundida, no estaban seguros de lo que le había sucedido con esa espada, pero eso debería aguardar, él ya no podía aguantar un segundo más sin decírselo, no podía mantener su bloqueo mental más tiempo con ella.
-Tu hija vive- Rose abrió los ojos sorprendida, empezó a negar con la cabeza, Draco le tomó el rostro con ambas manos para que le prestase atención, con los pulgares le acarició las mejillas- la niña…está viva…sobrevivió….la pariste mientras estabas en coma. Nadie de tu familia dijo nada. Ni yo lo sabía, recuerda que estábamos incomunicados. Recién te fuiste me enteré. Esperaba tu regreso para contártelo.
-No…no puede ser posible- murmuró Rose sintiendo como se le aflojaban las rodillas. Todo su cuerpo temblaba incontrolablemente.
-Es la verdad…Ángela está viva- dijo Draco.
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La desición estaba tomada y era clara, Scorpius Malfoy había sido elegido para ser el jefe de los wargs.
El joven rubio se levantó y caminó hasta el warg anciano.
-Juras proteger nuestra forma de vida, servir noblemente, convertirte en el líder supremo de nuestra raza.- declamó el anciano.
Scorpius miró a su alrededor, Walter, Grayback, Sheila, toda su manada lo observaba expectante. Tenía que hacerlo, por ellos…incluso por Rose, de otra forma, no tendría la autoridad suficiente para llevar a los wargs a la guerra, a enfrentarse con el Trivuriato. Probablemente su decisión lo alejaría de ella para siempre….pero quizás…quizás….
Rose…perdóname.
-Lo juró-dijo Scorpius hablando en tono fuerte y alto.
-Juras cumplir nuestras leyes y acatar cada una de nuestras normas de convivencia con los magos.
-Lo juró- exclamó Scorpius, el warg anciano le colocó un collar en el cuello, Scorpius se disponía a exponer su plan al consejo cuando de pronto…
Un hombre-lobo apareció en medio de la multitud, galopando con rapidez, su pelaje estaba chamuscado, cuando llegó al lugar del consejo, cayó en el suelo y empezó a transformarse. Su cabello rojo era inconfundible.
Scorpius corrió hacia él, igual que Grayback, lo colocaron boca arriba, tenía un brazo quemado y respiraba con dificultad, marcas de hollín manchaban su cara.
-Bill….Dios…¿que ha sucedido?- preguntó Scorpius mientras le ofrecía algo de beber.
-Gracias al cielo que estás aquí- dijo Bill atragantándose con el agua- nos hemos retrasado, encontramos muchas dificultades para venir y luego….los muggles desaparecieron.
-Lo sabemos- dijo Grayback- la mitad del tiempo en esta asamblea la hemos pasado discutiendo el hecho.
-Scorpius….fuiste elegido….¿aceptaste?- preguntó Bill.
-Si…lo hice- dijo Scorpius.
-¿Aceptaste también las leyes?- Bill parecía ansioso.
-Todas – contestó Scorpius
Bill lo miró detenidamente, quizás no era el mejor momento para decirle lo de Ángela, sin duda que no lo era. Scorpius no tenía ni idea de lo que había hecho, lo que perdió aceptando las leyes. Bill hizo todo lo posible para llegar a tiempo a la asamblea, contarle lo de la niña y ver de qué manera convertía a Scorpius Malfoy en líder sin que aceptase todas las leyes de los wargs, pero era demasiado tarde.
-¿Qué te pasó? Esa quemadura….¿que ha sucedido?- preguntó Scorpius.
-Nos siguió…hasta aquí- dijo Bill tosiendo- debemos huir…rápido…está sobre nosotros.
-¿Quién?- preguntó Scorpius con apremio.
-Mira…en el cielo- susurró Bill y sus ojos se achicaron- el cielo. Salido de las antiguas leyendas wargs, él viene hasta acá, fue despertado y está furioso, quizás el cambio del mundo mágico lo afectó.
Scorpius siguió dándole de beber, pero Walter enfocó su larga vista al cielo oscurecido…entonces una llamarada de fuego cubrió el horizonte.
-Santo cielo- dijo Walter- ¡Scorpius!….!Scorpius!
-¡Que diablos….!- Scorpius miró en la dirección que Walter apuntó.
-¡Rayos, demonios y centellas! ¿Eso es lo que creo…que es?- Grayback abrió los ojos. Los miembros del consejo se pararon de sus asientos asombrados y temerosos. La gente empezó a dispersarse, corriendo en todas direcciones.
-¿No se suponía que estaban extintos?- le preguntó atónito Scorpius a Walter- ¿Que habían desaparecido hacia miles de años?
-Obviamente nos equivocamos- dijo Walter sin salir de su asombro- Por lo visto, todavía quedaba uno de ellos. Y me parece que legalmente…tiene derecho a voto.
-Solo que él no tiene intensiones ni de votar ni de participar en esta reunión- dijo Bill tosiendo- está loco….viene a matarnos a todos.
En el cielo, escupiendo fuego de sus fauces, se acercaba un warg…..dragón.
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Nunca olvidaré el día en que conocí a mi hija, de lejos, creo que fue el momento más importante de mi vida.
No supe como llegue, se que Draco hizo una aparición conjunta conmigo hasta una especie de cuartel militar, yo estaba totalmente desorientada, angustiada, desesperada por ver a mi pequeña. El lugar era frió, la estructura era de hormigón, gris y austera, pero apenas recuerdo gran cosa. Cuando vi a mi familia reunida, me di cuenta que él ya había anunciado nuestra llegada.
Mis abuelos estaban allí, abrazados uno al otro, mis tíos también. Tío Harry me miraba atentamente con una sonrisa en los labios, sentí a una persona que me daba un beso en la mejilla, era mi tía Ginny. Toda mi familia me tocó, besó, nadie decía gran cosa, el momento era casi irreal, estaba sucediendo una reunión largamente esperada. Sentía que caminaba sobre las nubes. Estaba en casa….en casa. La energía que bullía a mi alrededor era alucinante, amor….amor en su más vivida expresión…el cariño de mi familia hacia mí. Me daba fortaleza….me daba esperanza. Mis ojos se removían inquietos a todos lados, buscándola.
Mi padre me abrazó llorando, lo reconocí porque nadie más que papá puede abrazarme de esa manera abarcando todo mi cuerpo. Cuando me di cuenta que era él, escondí el rostro en su pecho y busque una de sus manos para apretársela.
-Rose- gimió mientras besaba mis cabellos.
-Estoy bien papá….estoy bien- dije mientras lo abrazaba de nuevo y lo soltaba. Draco estaba detrás de mí observando a una distancia cautelosa. Lo sentí en mi cabeza animándome.
-Adelante…muchacha…camina….hoy…..es tu gran día- sonreí fugazmente, Draco no habla mucho, pero cuando abre la boca…..de veras que lo hace en grande. Jamás olvidé ninguna de sus palabras dedicadas a mí, a veces duras, a veces llenas de emoción contenida, como también siempre recordé sus silenciosas y angustiantes declaraciones de amor.
¿Dónde está? Miraba hacia todos lados, sé que debí lucir como una loca, con los ojos desorbitados y la mirada extraviada, pero realmente estaba impaciente, llorando en silencio, las lagrimas se me salían de los ojos incontenibles. Estaba feliz, al mismo tiempo que asustada.
Iba a echarme a gritar de pura frustración porque no lograba divisarla entre el montón de gente y entonces la vi…en brazos de mamá que caminaba hacia mí con una gran sonrisa en la cara.
Todo fue demasiado rápido, creo que corrí para encontrarme con ellas, extendiendo los brazos.
Mia…mia…mi bebé….mia.
Madre me entregó a la niña y entonces solté un gemido, al percibir su peso, al sentir su calor contra mi cuerpo.
Yo la miré y ella me miró, fijamente, la bebé estaba muy callada y atenta. Yo no podía cerrar la boca, estaba extasiada. Hasta el momento había conocido muchas clases de amor, el fraternal dirigido a mi familia, el apasionado dirigido a Scorpius, el absolutamente platónico que era lo que sentía por Draco….pero jamás, la clase de amor instantáneo e incondicional que una madre siente por su hijo. Profundo, intenso, verdaderamente nace del interior. Fue pura y absoluta felicidad, como nunca lo había sentido y como nunca más lo sentiré de seguro.
Ángela toco mi rostro con una de sus manitas, acariciando mi cara y mis labios y entonces yo empecé a llorar ruidosamente. Aquello que no recordaba volvió a mí, en fugaces escenas. Mamá acariciando mi abdomen mientras yo dormía en una cama de hospital. Ella me hablaba con cariño, con paciencia y también le hablaba a Ángela. Siempre lo hizo, estar a mi lado, durante todos esos meses, nunca nos abandonó.
Un dolor intenso en mis caderas hizo que despertase de mi largo sueño. Recordé el olor a antiseptico del hospital, mamá y papá tomándome de las manos mientras yo entendía poco o nada de lo que me estaba sucediendo. Había otra mujer allí, una señora de cabellos blancos, que me estaba ayudando a traer al mundo a mi bebé.
-Puja….bien…lo estás haciendo muy bien….veo la cabeza….perfecto…un poco mas y estará fuera. Rose…..listo…..es una niña- el dolor desapareció y luego escuché el llanto de un niño.
La conocía….la vi el día que nació, toda roja y arrugada, me la pusieron en los brazos y yo la miraba como si fuese algo único en el mundo, ella era mi universo, era mi ángel, besé su frente y le dije-Ángela….Ángela- y luego nada mas, de nuevo me sumergí en la inconsciencia.
Perdida…la creí perdida durante tanto tiempo. Nadie sabe como yo deseaba a este bebé, como sentía que lo quería cuando crecía en mi interior. No podía creérmelo cuando lo supe, él y yo, nuestro amor, se había manifestado de esa forma, concibiendo un hijo.
Ángela fue la magnífica demostración del sentimiento entre Scorpius y yo. Que todavía compartíamos. La esperanza que perdimos, el sueño que creíamos terminado. Pocos conocen la agonía de sufrir la muerte de un hijo. Yo lo sé…..Scorpius también. El dolor hizo que incluso dejásemos de ser nosotros mismos.
Pero ella vivió…..vivió….sobrevivió a la maldad….a todo.
Caí de rodillas con la niña en brazos, la aferré con fuerza y puse su carita cerca de la mía. Ángela ni se inmuto ni se asustó gracias a Dios, trataba de sostenerla con cuidado, pero yo estaba asustada, temerosa de que algo o alguien llegase y me la arrebatasen de los brazos. Honestamente creo que sufrí un acceso de locura temporal en ese momento, pero en honor a la verdad, yo tengo derecho a ponerme un poco paranoica después de todo lo que me ha sucedido. Sus grandes ojos azules me observaban con interés, de pronto sonará tonto o descabellado, pero yo sé, en mi fuero interno, que Ángela me reconoció. Era hermosa, bella….mi bebé….mi hija.
-Ángela… mamá está aquí contigo amor…..te amo- dije mientras besaba su rostro, sus labios, mejillas. La besé mucho, enloquecida, enfebrecida, intentando llenar en ese momento, suplir los meses que habíamos estados alejadas una de la otra- Te amo….te amo….te amo.
Sentí como una persona me rodeaba con sus brazos desde atrás. El inconfundible aroma floral me hizo reconocer a mi madre, ella juntó su mejilla contra la mía mientras acariciaba mi espalda. Entre mi niña y mi mamá, sentí que finalmente, después de mucho tiempo, todo estaba bien.
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DEJEN REVIEWS
