Disclamer: personajes de JK. Rowling.

Hola chicos, espero que todo vaya bien. Hoy ha sido un día alegre y productivo, sobre todo porque me enteré de una buena noticia a nivel familiar. He leido todos sus reviews, los contestaré con calma. Disfruten el capitulo, porque me ha encantado escribirlo, soy una fanatica de las peleas de espadas, cuerpo a cuerpo, comno sea, adoro escribirlas, y aqui me he dado el gustazo de mi vida.

Banda sonora: el soundtrack de Gladiator, con un pequeño guiño a la película incluido en el capitulo, escuchen la pista 13 y la 17. Esa banda sonora es una pieza de arte. Y me ayudó mucho escucharla al escribir un capitulo tan épico como este.

Capitulo 33 Danza de Dragones.

Astoria:

Mi estimada dama, espero que estés bien, segura y feliz con la vida que escogiste llevar, mis mejores deseos están contigo. No… no es cinismo de mi parte, tú y yo estamos por encima de eso, siempre he deseado lo mejor para ti, siempre, aun en los momentos de mayor tristeza y rencor de nuestra relación.

Si te sirve de algo, te estimo y te quiero, eres importante para mí, eres la madre de mi hijo y mi compañera durante muchos años….demasiados, algunos de ellos difíciles, pero aprendí a apreciar mi tiempo contigo. Además, eres mi amiga y mi confidente, por eso me atrevo a confesarte algo: ¿Sabes qué buscaba y nunca encontré? A alguien que no le importase lo que fui o lo que soy, quien me aceptase como Draco Malfoy y no esperase de mí cosas que no puedo ofrecer. Si, lo sé, fui y sigo siendo un egoísta, pero cuando alguien me da su corazón sin condiciones yo respondo de la misma forma. Sé que estoy hiriéndote con estas palabras, así como sufrí yo al darme cuenta que lamentablemente nadie tomó el riesgo…hasta ahora.

Cuando tantas cosas dependen de solo una decisión, me descubro a mi mismo como un perfecto cobarde, tengo miedo de traicionar de nuevo la confianza de quienes amo, finalmente me doy cuenta lo implacable que puedo ser cuando se trata de conseguir un objetivo y es esa determinación que me caracteriza lo que me hace ser un desalmado. Hay mucho en juego y esta vez debo escoger bien, con la cabeza fría, sin dejarme conducir por mis emociones y sin importarme más nada que la sobrevivencia de aquello a lo que he consagrado mi vida. La elección no es fácil y de cualquier forma estoy condenado.

Si puedo amar Astoria, no estoy impedido para ello, aunque me consideraste alguna vez y con toda la razón un invalido emocional. Yo amo con una fuerza de la cual no me creí capaz, sin esperar ser correspondido y con una intensidad que me desgarra por dentro.

Te preguntaras el motivo de esta misiva cuando no nos hemos comunicado en mucho tiempo, primero que todo, Astoria te pido, por favor, no regreses a Inglaterra en este momento. Sé que no eres ajena a la situación que estamos viviendo y de seguro tu esposo te habrá informado del extraño fenómeno acontecido en los últimos días. Debes permanecer segura en Francia, si tienes alguna dificultad no dudes en ir hasta Suiza a la residencia de los Malfoy´s y sobre todo hazme saber si estás en problemas, yo acudiré a ti como siempre lo he hecho. Esa casa está férreamente defendida, es inexpugnable, mis padres los recibirán bien, te lo aseguro, después de todo…tú eres la madre de Scorpius Malfoy, el heredero de nuestra familia, sin contar el aprecio que ellos te tienen.

Mi segunda razón es comunicarte que cierta chica poseedora de unos ojos azules sorprendentes ha irrumpido en mi vida, que puedo decirte, se ha robado completamente mi corazón. Una vez me dijiste que esperabas alguna vez me enamorase, pues he logrado complacerte, estoy perdidamente enamorado de una jovencita castaña de siete meses de edad que responde al nombre de Ángela, todavía su conversación es escasa y no pierde el tiempo en babearme y jalarme el cabello cada vez que tiene oportunidad, pero espero que nuestra relación mejore en el futuro.

Astoria, somos abuelos….increíblemente la pequeña, la hija de Scorpius sobrevivió. Durante todo este tiempo ha permanecido oculta con Ronald y Hermione Weasley, como sabes bien, sus otros abuelos. . No puedo describirte mi asombro de lo que considero un verdadero milagro. Su madre, bendita sea, fue lo suficientemente fuerte para llevarla en el vientre durante nueve meses a pesar de su precario estado de salud. Y todo salió bien, la niña está sana y Rose Weasley también.

Los padres de Ángela desconocen su existencia. Rose Weasley está bajo mi protección y Scorpius como bien sabes es un warg.

Yo me encargaré de la joven. Si por casualidad logras comunicarte con Scorpius, te pido que se lo digas, quien mejor que tú, después de todo eres su madre. En el caso que no sea así, te pido que no comentes el asunto con otras personas por los momentos y destruyas esta carta. Mis padres ya están al tanto de la situación y debo reconocer que se lo han tomado bastante bien considerando las circunstancias. Mi madre naturalmente está contenta, en cuanto a Lucius Malfoy , no me hago falsas esperanzas, mi padre es igual de testarudo que yo para algunas cosas, por lo menos no ha dicho nada reprobable respecto al hecho de que su bisnieta es hija de una mestiza con toda las de la ley ni tampoco la despreció abiertamente, incluso me ha expresado su deseo de ver a la niña antes de morir. Imagino que quiere corroborar que tanto de Malfoy tiene Ángela, en lo posible trataré de otorgarle esa gracia a mi padre, pero si busca algún parecido seguro va a decepcionarse, la niña es idéntica a su madre cuando bebé según lo que me han dicho, aunque sus gestos y su mirada son los de su padre, me atrevería a opinar que heredó el carácter de nuestro hijo, es traviesa, inquieta y sonríe todo el tiempo igual que Scorpius a esa edad. Tengo muchas ganas de que la veas.

Me siento viejo cuando miró su rostro, el tiempo pasa cuando menos lo pensamos, en un arrebato pasional totalmente digno de un Malfoy, sin dudarlo ni un segundo, sin importarle el pasado y siguiendo sus sentimientos, nuestro chico engendró a esta maravilla que es Ángela, el recorrido ha sido largo desde que yo tuve a Scorpius en mis brazos por primera vez…y a veces me parece que fue tan sólo ayer que sucedió. No dejo de pensar que a pesar de las dificultades….todo ha valido la pena.

Me despido de ti, ofreciéndote lo único que tengo para darte, mi aprecio y agradecimiento. No lo dudes ni un segundo, yo creo que eres la mejor madre que he conocido y estoy orgulloso de cómo criaste a nuestro hijo. Ese chico, es especial, él es una buen pieza….no por mí, sino por ti.

DM.

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Y no solo era un dragón….eran dos dragones wargs los que se acercaba volando hasta ellos. Uno de color azul y el otro rojo intenso como la sangre.

Las dos gigantes criaturas batían sus alas en el cielo mientras lanzaban fuego de sus fauces, al divisar la muchedumbre de wargs, se precipitaron en picada con velocidad vertiginosa hasta el suelo.

Scorpius miraba atónito a los dragones, cuando la primera llamarada llegó a tierra no muy lejos de donde se encontraba, empezó a gritar órdenes.

-Issacc…..Sheila….a la retaguardia, llévense a Bill con ustedes, protejan a los más pequeños y a los ancianos del consejo-la mente de Scorpius empezó a trabajar a vertiginosa velocidad, su prioridad obviamente era proteger la mayor cantidad de personasde las diferentes manadas que allí se encontraban, sobre todo a los mas débiles. Era su responsabilidad, era el jefe. Al parecer nadie discutió su autoridad porque se apresuraron a seguir sus órdenes.

-Ustedes…muévanse rápido- Scorpius miraba hacia todos lados y apuntaba con la mano-hacia el sur corran en dirección contraria.

Era un jefe pero también escuchaba consejos.

-Si somos bastantes lobos enfrentándolos….quizás tengamos alguna oportunidad….sé que sonará descabellado pero nuestra única oportunidad es bajarlos a tierra. No somos inmunes al fuego….pero quizás cuerpo a cuerpo- dijo Cesar Prime-no hay que desestimar la fuerza física del warg-lobo.

-Bajarlos a tierra- dijo Scorpius pensativo-Bajar a tierra a dos dragones- sus ojos relucieron- claro…lo tengo…lo tengo- iba a retirarse del lugar pero algo lo detuvo.

-Scorpius….tienes que salir vivo de esto…tengo buenas noticias para ti- Bill le apretó el brazo con fuerza, Scorpius se giró

-¿Qué noticias?- preguntó Scorpius.

-Buenas noticias, pero no hay tiempo…..prometo que hablaremos luego- dijo Bill.

-Ve tranquilo Bill….ganaremos o por lo menos trataremos. Sheila llévatelo de aquí- la mujer warg acató la orden de inmediato.

Scorpius seguía observando el movimiento de los Dragones en el aire, expeliendo fuego e incendiando parte del campamento.

-Grayback reúne a tres de los tuyos y busca algunas cuerdas con algo pesado para sostenerlas-Fenrir Grayback asintió, en las estrategias de combate discutidas con Scorpius y los otros durante meses habían ideado muchas maneras de neutralizar a los enemigos, ya se trataran de contrincantes terrestres o aéreos, el detalle es que nunca se les ocurrió que tendrían que luchar con dos dragones.

-Estaremos listos…pero no sé si vaya a funcionar- dijo el hombre lobo.

-Tendrá que funcionar- respondió Scorpius en tono seco y seguro- los demás, vienen conmigo…..Walter….al aire con los tuyos- mientras daba órdenes, Scorpius se echaba a correr con velocidad vertiginosa para encontrarse con las criaturas, mientras se iba transformando en un inmenso lobo gris. Otros wargs lobos lo siguieron.

Cesar Prime y la warg pelirroja Tatiana ordenaban a su manada para el ataque. Todos los wargs se transformaron en animales. Sin embargo Tatiana con dos de sus guerreras amazonas se mantuvieron en forma humana, utilizando arcos empezaron a atacar a los dragones con flechas.

Uno de los dragones, el azul, tocó tierra, Scorpius aprovechó el momento y con una rapidez se echó encima de él y sobre su lomo, intentó clavarle los colmillos sin éxito, la piel era muy dura, el dragón se removía violentamente de un lado a otro intentando sacárselo de encima. Scorpius hundió sus garras lo más que pudo para sostenerse, los otros wargs que lo acompañaba estaban en similar situación.

Walter convertido en un hombre pájaro, peleaba en el aire con el otro Dragon, diez wargs-cuervos lo ayudaban picoteaban al dragón sin hacerle gran daño y se retiraban, este abrió las fauces y carbonizó a dos mientras volaban.

Walter se lanzó en picada para evitar el fuego, logró levantar el vuelo vertiginosamente justo antes de llegar al suelo y luego se detuvo, sus alas batiéndose, para observar mejor al animal y poder darle batalla.

-¡Rayos!- dijo Walter- está enojado- el dragón lo divisó y fue directo hasta él, escupiendo fuego ardiente en su dirección.

La pelea era desigual….imposible de ganar, el fuego ya estaba consumiendo la mitad del campamento, los wargs que no estaban luchando corrían despavoridos de un lado a otro.

Grayback y sus hombres-lobos llegaron de nuevo al campo de batalla con unas cuerdas amarradas a piedras, un diseño burdo y artesanal, pero fue lo que pudieron hacer en menos de cinco minutos, el tiempo corría y cada segundo era valioso. Los wargs no usaban armas, eran contadas las excepciones, como Tatania y sus amazonas, que portaban arcos. Pero Scorpius había insistido cuando lo propuso hacia tiempo, sus palabras exactas según lo que recordaba a Grayback….a veces vale más la astucia que la fuerza y había llegado la hora de comprobarlo.

Si las malditas cuerdas funcionaban, Grayback juraba por las barbas de Merlín que lo próximo que haría sería comprarse una escopeta y aprender a disparar. En esa locura, varitas, cuerdas, arcos, espadas, armas de fuego muggles, cualquier cosa valía para ganar una guerra.

Los tres hombres lobos empezaron a balancear las sogas y las lanzaron hacia el dragón que permanecía en tierra, con la clara intensión de sujetarlo, uno de ellos logro lazar el cuello de la criatura. La piedra servía de lastre para aportarle peso a la cuerda. Física elemental, como diría el ilustrado warg Walter Rosemberg.

-Bien…lo tenemos…..!Ayúdenlo!- gritó Grayback al ver que el hombre-lobo era arrastrado por el dragón azul. Dos hombres-lobos y un warg en forma humana sujetaron la soga para mantener al dragón en su sitio, este extendió las alas con la intensión clara de echar en vuelo. Scorpius seguía sobre él intentando morder su dura piel. El Dragón rugió y envió otra llamarada, pero los hombres-lobos que lo tenían sujeto estaban fuera de su vista periférica.

-Aguanta muchacho- gruñó Grayback entredientes, entonces empezó a caminar dando órdenes para sujetar también al dragón por las patas

-Esto va a ser una masacre- comentó Sheila mientras ayudaba a caminar a Bill Weasley.

-Scorpius lo está haciendo bien, está comandando la defensa como mejor puede- dijo Bill todavía tosiendo- veo que ha aprendido mucho….debo agradecerte que seas una de sus consejeras.

-¡Bah! Nosotros solo terminamos lo que empezaste, Scorpius tiene garra- dijo Sheila- es el mejor jefe warg que he conocido. Felicitaciones Bill Weasley….hiciste bien el trabajo. Nos enviaste al mejor candidato posible.

-¿Estoy escuchando algo parecido a una especie orgullo maternal?-Bill intentó bromear.

-Soy una sentimental terrible y lo sabes- Sheila le sonrió-Es un chico duro, muy serio, llegó aquí como un cachorro triste y confundido, cuando supe su terrible historia, lo que sucedió con Rose y con su hijo, ¿cómo no iba a encariñarme con él?….casi lo considero como un hijo adoptivo y a veces tengo que recordarme a mi misma que no es un niño…que es un hombre…y que es el jefe. Noble y aguerrido, ese es Scorpius. Sabe que es imposible ganar… y si ganamos perderemos a muchos….pero no le va a dejar el camino libre a ese par de pajarracos para que nos destrocen sin presentar batalla. Puro espíritu warg.

-Si…al más puro estilo suicida warg- repitió Bill, reprimiendo un gruñido de dolor, ya que sentía arder la piel de su brazo debido a la quemadura que tenia

Bill siguió caminando, mientras una horda de warg los acompañaba para huir. Los cachorros correteaban asustados a su alrededor, Bill podía oír sus aullidos lastimeros. Eran los niños wargs que sumidos en pánico se habían transformado completamente, una mujer warg convertida en lobo los mantenía unidos conduciéndolos fuera del peligro e incluso mantenía agarrado del pescuezo al más pequeño de los cachorros con su boca. Los ancianos del consejo caminaban en forma humana, en la retaguardia algunos hombres-lobos les servían de guardaespaldas. Poco a poco iban alejándose de la conflagración.

Bill detuvo su marcha al ver de pronto un grupo de caras conocidas. Se dirigió a una de ellas.

-Tú- dijo asombrado, luego tragó grueso-¿Qué rayos están haciendo aquí?

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Augustus Zabinni se encontró con un grupo de brujos del Trivuriato comandado por Adrian a las puertas del Ministerio de Magia. Adrian se giró inmediatamente al escuchar que lo llamaban, el chico estaba pálido y al parecer a punto de vomitar.

Augustus llegó hasta él jadeante. Se apoyó en el hombro de Adrian todavía con los ojos desorbitados y respirando forzadamente, se había salvado por un pelo.

-¿Qué diablos te pasa?- preguntó Adrian.

-Jamás lo creerías-dijo Augustus sin agregar nada mas, lo que había sucedido en la Temple, sería solo para oídos de Nott. Rose Weasley, esa espada flameando…. ¡diablos! Si hasta Dolohov había huido- ¿Cómo te fue a ti?

-Ansell hizo su parte- dijo Adrian con expresión sombría. Augustus buscó al mago con la mirada pero no lo encontró.

-¿Dónde está Ansell? No lo veo- preguntó Augustus.

-Está muerto…se suicidó…con una pistola muggle que encontró en la casa de su hermano- explicó Adrian secamente, sin entrar en detalles, sin embargo aun sin sacarse de la cabeza el momento en que Ansell luego de matar a sus sobrinos debido al imperius que Adrian se había obligado a lanzarle, se puso la pistola en la boca, disparó y su cerebro salió despedido en varias direcciones. Jamás podría hablar tranquilamente de aquello, Augustus no siguió preguntando- ¿Dónde está mi abuelo?

-Dejó el lugar para reunirse con Nott, alguna cosa importante referida a la Temple- mintió Augustus, no tan lejos de la verdad de todas formas.

-¿Qué cosa puede ser más importante que este maldito ataque?- dijo Adrian, todavía tratando de quitarse la imagen de Ansell lanzándole un avada a dos niños de tres y cuatro años. Los ojos vacios y muertos de los infantes lo perseguirían en pesadillas hasta el día de su muerte, de eso estaba seguro. Sentía culpa, se sentía sucio, sus manos todavía temblaban. No había considerado las consecuencias de sus acciones, él solo siguió las órdenes de su Dolohov. Ansell se negaba en redondo en ejecutar a sus propios sobrinos, Adrian consideraba que era un mago excelente, un buen combatiente, no estaba dispuesto a matarlo, no era practico perder a un hombre de esa forma, eran los niños o era Ansell y escogió…escogió…una vida por sobre las otras, así que lo obligó con el imperius, pero no midió la reacción del hombre, Adrian había mirado esos ojos y vio odio absoluto, dirigido contra él y contra sí mismo, vergüenza, humillación, culpabilidad, todo eso en unas fracciones de segundo, leyó su rostro como si se tratase de un libro abierto, cuando Adrian supo lo que Ansell pretendía hacer con esa pistola, fue demasiado tarde. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, en el momento de analizarlo fríamente, él lo supo….el único asesino esa noche se llamaba Adrian Pucey.

-Que se yo…ya sabes los misteriosos que son esos tres- respondió Augustus evasivo-¿Tú qué haces aquí?

-Recibí nuevas órdenes de mi padre- dijo Adrian- algunas tropas están incendiando Londres, yo he venido a trasladar a los miembros del ministerio a un lugar más seguro y también a los prisioneros.

Los ojos verdes de Augustus brillaron de pura maldad. De pronto los hombres de Adrian se dispersaron al caer varios hechizos sobre ellos. Eran los de la resistencia, al parecer los siguieron hasta allí

-Déjame a mí los prisioneros, tú encárgate de la defensa- dijo Augustus mientras reunía a varios soldados. La noche se le había amargado cuando la perra de Rose Weasley había tratado de patearle el trasero y matarlo en el ínterin, era hora de divertirse un rato.

-Al terminar de resolver este pequeño problemita te seguiré. Recuerda lo que me prometiste Augustus , busca a Gemma Abbott primero que a nadie y ponla a resguardo- dijo Adrian, mientras se iba a lanzar hechizos contra sus atacantes.

-Hecho- dijo Augustus.

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Los truenos azotaban el cielo, estaba cayendo una torrencial lluvia, sin embargó él permanecía sentado en su trono de piedra en la atalaya más alta del Castillo de Hogwarts, vigilante, enfocando su vista más allá de lo que los ojos humanos podrían ser capaces. Tenía bajo el rostro y su cara estaba ocultada por largos mechones húmedos de cabello.

Mientras sus manos aferraban con fuerza los brazos de la silla, él pensaba.

Londres…cubierto en llamas….cenizas…..la ciudad santa se convertiría en maldita.

Fuego que consume…fuego que purifica….no quedara piedra sobre piedra.

Eran ahora una sola voluntad, un solo hombre. La presencia maldita que lo poseía tenía consciencia propia, sin embargo la suya seguía allí, ndemne, tan maquiavélica y perversa como siempre, solo con más poder….más poder….poder que lo alimentaba y al mismo tiempo lo consumía….poder, magia y locura. Estaba borracho, embriagado de magia, tanto poder en sus manos, incontenible, que se desbordaba y desbordaba hasta hacerlo casi caer en el abismo, pero él aguantaba….porque él…Theo Nott….no era igual que los demás. La altura del premio siempre estaba a la medida del sacrificio. Y él había ofrecido, su cuerpo, su corazón y su alma.

Zarcillos oscuros salían de su cuerpo retorciéndose alrededor de este como volutas de humo infernal. La lluvia seguía cayendo, pero él permanecía ajeno a la inclemencia del clima. El cielo estaba muy oscuro, solo de vez en cuando algún relámpago caía muy cerca de él, relumbrando fugazmente hasta desaparecer y de nuevo sumergirlo en las tinieblas.

Dolohov se apareció ante él, seguido de Avery, los dos ancianos caminaron con cautela hacia Nott quien siguió sentado con la cabeza gacha, inmóvil como una estatua de piedra, vestido con ropas oscuras, confundiéndose con la negra noche que él mismo había invocado.

-Rose Weasley estaba en la Temple- informó Dolohov- con Draco Malfoy. Tiene una espada mágica en su poder.

-La misma espada descrita en los documentos de Dumblendore, en los anales de la orden del Fénix y los registros de Hogwarts- confirmó Avery- la misma espada que se supone no puede ser tocada por ningún mortal, la espada que mandó a buscar El Heraldo. ¿Sabes lo que significa?

Nott entonces levantó el rostro y clavó sus gélidos ojos azules en los dos ancianos….al escuchar sus palabras entonces finalmente comprendió. ¡SI!…..esa era la respuesta….la única respuesta posible. El Heraldo en él vio confirmada sus sospechas. Por eso no podía matar a la chica a pesar de que hizo todo lo posible por asesinarla en varias ocasiones, por eso Draco Malfoy era invulnerable a las maldiciones imperdonables, por esa razón ambos permanecían aún vivos fastidiando sus planes.

-El nombre de la espada es Sorcha…se llama como ella ….Sorcha- la voz de Nott sonaba desdoblada, al mismo tiempo hablaban él y El Heraldo.

-¿Quién demonios es Sorcha?-preguntó Dolohov bastante exasperado, no le gustaba perder y esa noche de alguna forma una muchacha que podía ser su nieta lo venció, Nott no le contestó, Dolohov caminó de un lado a otro, maldiciendo la maldita lluvia que se había convertido de pronto en un torrencial aguacero, no compartía con Nott el gusto que tenia este por las reuniones inesperadas en los sitios más inverosímiles, como por ejemplo las atalayas de las torres del castillo de Hogwarts en medio de un diluvio, pero ni modo, el asunto era urgente, más allá de las consideraciones climáticas del caso- la condenada muchacha parecía poseída por el demonio, si yo no supiese que el Diablo está muy entretenido poseyéndote a ti, sin duda habría tenido mis dudas al respecto.

-El Diablo no existe….solo el Oscuro…el Dios sin nombre- contestó Nott.

-Fue digno de presenciar todo el acontecimiento, de pronto entramos al edificio y tanto Malfoy como la muchacha Weasley estaban allí para enfrentarme, todo iba muy bien hasta que ella desenvainó la espada y el polvo se levantó de la junturas de piedra de la Temple y se unió a la espada que estaba en llamas y luego..- Dolohov se detuvo y se giró hasta quedar frente a Nott, los ojos del anciano estaban más penetrantes que nunca- luego…sucedió "eso"…tengo que aceptar que fue bastante impresionante. Tuve que salir de allí inmediatamente, no había manera posible de luchar contra ella. Explícame ¿Qué rayos fue lo que pasó? Si es que lo sabes.

-No era polvo…eran cenizas….las cenizas de los caballeros de la luz….de los Templarios y de todos los que han muerto en la Temple defendiendo los secretos que allí pernoctan, los secretos del antiguo enemigo. Ellos le prestaron su fuerza…y su poder por medio de la espada- dijo Nott- era imposible que ganases. No sabias lo que enfrentabas….ahora ya lo sabes.

-Y por supuesto…..tú lo sospechabas antes que nosotros, solo nos enviaste para confirmarlo. No te mataría compartir los datos que tienes Heraldo…Nott o quien quieras que seas ahora- dijo Avery con fastidio- Lo cierto es que Draco Malfoy destruyó la Temple por lo que sin duda, hemos perdido información valiosa para nuestros fines. Pero Londres arde en llamas tal cual tus deseos.

-Se encontrará la forma…siempre existe una forma- dijo Nott luego levantó una mano y la cerró en puño- de todas formas su secreto ha sido develado ante mí. Y ellos no lo saben. Ese conocimiento representa nuestra fuente de poder.

Una sorpresa….definitivamente había sido una gran una sorpresa. Miles de años escondiéndose del Inominado, guardando la magia, manteniendo el equilibrio….un equilibrio que mantenía al Dios Oscuro con las manos atadas. Esa era la respuesta. El antiguo enemigo había reaparecido.

No….siempre estuvo allí….frente a nuestras narices….hemos sido …descuidados. El Heraldo no estaba contento, poco importaba, él tampoco. Sin embargo, todavía no había una situación de la cual Theo Nott no sacase el mayor provecho.

Nott echó a reírse con alevosía…..matar a Rose Weasley para cumplir el sacrificio prometido era su objetivo principal para obtener el favor del dios Oscuro y honrar una promesa de sangre y muerte, pero destruir al antiguo enemigo….El Inominado saltaría de una pata, completamente satisfecho, le ofrecería el universo en bandeja de plata solo por quitarlos del camino. Dos por el precio de uno.

Lo prometido es una deuda que pienso saldar….Un Nott siempre paga sus deudas.

Que así sea….contestó El Heraldo….ha llegado la hora de acabar con todos. Este mundo llegó a su fin….nos veremos en el otro...que será nuestro…nuestro….nuestro.

¿Qué hay con Avery y Dolohov? ¿Deben desaparecer?

No….son parte del plan …imprescindibles….ustedes son la Triada…nuestro instrumento, así como ellos son dos…nosotros somos tres.

-¿Quiénes son …."ellos"?- preguntó Avery. Nott prestó atención, la habilidad en legerenmancia de Michael Avery era legendaria y por la expresión de su cara, había captado lo suficiente.

-Ellos son el antiguo enemigo…..los verdaderos Caballeros de la Orden de Walpurguis, aquellos de quienes ustedes el Trivuriato tomó el nombre en mala hora- dijo Nott con la voz desdoblada y el rostro contorsionado de pura furia contenida- El Guerrero y la Hechicera caminan de nuevo por el mundo….mejor dicho….. El Hechicero y la Guerrera.

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Rose seguía de rodillas en el piso abrazando a Ángela, todavía no podía creer que finalmente la tenía en brazos. En medio de tanta desdicha ese día, tanta muerte y desolación, veía como renacía la esperanza. Contra todo pronóstico su hija estaba viva…viva…sana y salva. Scorpius tenía que saberlo…de inmediato.

Entonces Rose vio la espada que tenia amarrada en el cinturón y una sensación de incertidumbre la inundó. Observó sus manos…las mismas manos que sostenían a su niña…cubiertas de sangre, esa noche, ella se había convertido en una asesina. Rose gimió, perturbada por el hecho de que estaba tocando a su bebé con su piel corrupta y manchada por la muerte. Mucho tiempo atrás se preguntó quién era ella y que quería de la vida. Se tú misma, no intentes ser otra cosa, jamás estarás completa sino es de esa forma, fue el consejo de Felicia el día que se conocieron y solo hasta ahora, Rose vía la trampa escondida en esas palabras, ser ella misma, un deseo fatuo, jamás había podido ser ella misma, solo fue Rose con Scorpius, solo con él, luego….luego le arrebataron cualquier oportunidad de llegar a conocerse a sí misma. Fue maltratada física y espiritualmente, de todas las maneras posibles, extendida y jalada en cuatro direcciones distintas y ahora ni siquiera era dueña de su propio destino. No escogió nacer como un walpurguis, aceptó ser entrenada porque quería rehacer su cuerpo roto y alejar la pesadilla, pero no fue hasta esa noche, cuando experimentó lo que vivió que se dio cuenta de la magnitud del significado del compromiso que había hecho…un compromiso de por vida y del cual no podía escapar.

Experimentó en carne propia la espeluznante sensación de ser manejada por una voluntad superior a ella, que tomaba sus emociones, su miedo, su dolor, su rabia, su deseo de venganza y las transformaba en fuerza brutal y desmedida, otorgándole el poder para destruir a sus enemigos, a quienes intentaron de nuevo quebrantarla y que seguro de nuevo lo harían. No descansarían hasta verla muerta, eso era seguro. Y el medio fue la espada, esa espada que le había sido ofrecida supuestamente para ser tomada por otro…..otro que no debía ser ella y que sin embargo…fue ella…ella. Fabián la engañó, la manipuló, sabía que ella correría a donde fuese que estuviese Draco sin importar las consecuencias, usó sus sentimientos y la lealtad hacia su maestro en contra suya, fue conducida como un borrego al matadero, sin saber a ciencia cierta lo que iba a enfrentar. Y nadie la preparó, Draco no la advirtió.

El poder de los Walpurguis jamás debe ser desestimado….nunca, la orden persigue sus propios objetivos y no le importa pasar por encima de la voluntad de quien sea para conseguirlo, y nosotros nos debemos a ella en cuerpo y alma. Esas fueron las primeras enseñanzas de Draco. Somos la caballería, el frente de batalla, somos el instrumento mortal que asegura el equilibrio y la permanencia de la magia en los humanos.

Las dos caras de la misma moneda…magia….magia y poder…nada puede igualar eso….nada. Nott, Dolohov y Avery lo sabían, su tío Harry lo sabía, su madre, su padre, Draco Malfoy, Scorpius intentaba obtener el liderazgo de los wargs para ayudar a evitar el desastre, él también lo sabía, ella lo sabía, el motivo de esa guerra no le era ajeno a nadie. La balanza se inclinaría hacia un lado u otro y mucho se perdería en el camino.

Soy una maldita marioneta, un peón en un juego de ajedrez cósmico, otro soldado mas en una pelea eterna entre el bien y el mal que jamás acabará….los dos lados de la magia perpetuamente enfrentados. La certeza de que había encontrado la respuesta correcta hizo que la indignación estallara dentro de ella. ¿Por qué?

Rose apoyó su frente en la de la niña, y besó sus labios con ternura, luego clavó sus ojos en Draco.

¿Tú lo sabías? ¿y no me lo dijiste?

No era el momento apropiado para decirte lo de Ángela.

No me refiero a mi hija…tú sabías lo que iba a suceder conmigo, el cambio en mi interior….como la espada reaccionaria, lo que haría conmigo, por eso no querías tomarla en tus manos, lo sabías y no me lo dijiste.

Te equivocas….yo no tenía manera de saberlo.

¡Mientes!

Draco siguió mirándola fijamente. En ese momento se sentía como un maldito embaucador. Pero él de verdad nunca tuvo manera de saberlo, hasta el último momento, cuando la vio con la maldita espada.

Rose cerró los ojos con fuerza. Eso que estaba dentro ella carcomía su interior, despojándola de toda fuerza de voluntad.

Dios….no dejes que me pierda en mi misma

La bebé ya había empezado a inquietarse y Hermione la tomó en brazos, Rose estuvo a punto de protestar cuando se dio cuenta de que era tarde en la noche y que probablemente la niña necesitaba dormir. Cuando Hermione observó que su hija parecía a punto de romper a llorar nuevamente, le entregó nuevamente a Ángela, no sin un poco de inquietud. Había algo en la actitud de Rose que no le gustaba, estaba demasiado pálida, sus manos le temblaban, sus ojos estaba desorbitados, además llevaba una espada. Hermione jamás se hubiese imaginado que su hija pudiese manejar ese tipo de arma, ningún arma. La expresión de su cara desencajada le indicó que Rose estaba trastornada por algo mas allá de reencontrarse con su hija. Además estaba cubierta de sangre…completamente cubierta de sangre.

-Un ratito mas Rose, solo un rato mas, no hay que descontrolarle el sueño, después seremos nosotros los que sufriremos con Ángela insomne- dijo Hermione mientras acariciaba el largo cabello de Rose, la tocaba, pero la sentía extraña, esa antigua familiaridad que compartían no estaba, percibió esa corriente de energía mágica extraña a ella cuando la abrazó. Era como si su hija…hubiese cambiado de una manera que ella no podía precisar.

-Es tan chiquitita- susurró Rose mientras arrullaba tiernamente a Ángela a quien se le iban cerrando los ojos poco a poco-Y tan bonita….

-Hija, estoy tan contenta de verte- le dijo Hermione abrazándola de nuevo. Rose temblaba de pies a cabeza.

Rose sentía que todo a su alrededor daba vueltas. La herida del alma…..la herida del alma…..la herida del alma….el Walpurguis que debe ser tocado por las tres heridas…falta la herida del alma…El Guerrero…la Hechicera. El frio se instaló en su cuerpo, dentro de sí, ella sabía que el calor en su corazón había huido para siempre.

Los caballeros Walpurguis….nos debemos a la orden, no huimos de nuestra misión….nunca.

Las luces del amplio recinto en donde se encontraban todos empezaron a parpadear. Hermione miró inquieta los focos, así como Harry y Draco.

Nott y los suyos amenazan la existencia de nuestro mundo. Pretenden exterminarnos a todos. Sirven a un poder superior ante lo cual no hay defensa posible. Rose giró lentamente para ver las caras de su familia, sus padres, sus tíos, sus abuelos. Todos ellos comprometidos en una lucha que no ganaran, no sin ayuda, esto nunca ha sido por el poder político, es la supremacía de una parte de la magia lo que se juega aquí.

-Te adoro hija- dijo Hermione ofreciéndole un beso en la frente a Rose.

-Yo también mamá- respondió Rose-Te quiero mucho mamá…

-Shihhh- dijo Hermione- estamos juntas…eso es lo importante- cuando tocó sus manos se dio cuenta de lo frías que estaban- Rose ¿Qué te pasa?

-Nada….no sucede nada- dijo Rose meciendo a su niña para dormirla, mientras no le quitaba un ojo de encima a Draco. El lazo que los unía estaba más fuerte que nunca, el torrente de emociones incontroladas de Rose no pasaba desapercibido a Draco.

Necesito Respuestas….!ahora! los ojos azules de ella refulgían

Y las tendrás. Draco fue tajante en su mensaje, su mirada fue dura y gélida. No podía perder la autoridad frente a ella, no ahora.

-Veo que la regresaste sana y salva- dijo Ron acercándose a Draco Malfoy-Te debo un favor.

-No…no me debes nada, solo saldo una deuda de honor con esta familia- dijo Draco secamente, atento a los pensamientos de Rose, que cada vez se hacían más volátiles y caóticos.

-Papá- Hugo fue caminando hacia ellos, detrás de él estaban Molly, Theo Jr. y Marina- Wilhen y Gustav los encontraron en un muelle a unos kilómetros de aqui.

-¡Molly!- los abuelos Weasley´s fueron al encuentro de la chica quien se dejó abrazar y besar con una amplia sonrisa en los labios. Estaba vestida casi en harapos, pero un fino abrigo de lana cubría sus hombros, le quedaba grande, puesto que era de Theo Jr. el chico estaba a su lado, sin decir gran cosa, estaba un poco intimidado por la gran cantidad de personas presentes, gente a quien no conocía.

-Este ha sido un día grandioso…grandioso, mis dos nietas han regresado a nosotros- dijo la señora Weasley-¿Estás bien? ¿Te hicieron daño?

-Estamos bien- dijo Molly con seguridad mientras no tanto no se separaba de Theo Jr. quien estaba muy pálido al igual que Marina- este es Theo, un amigo de la escuela.

-Mucho gusto….Theodore Nott- dijo Theo. Jr estrechando una mano, Arthur Weasley dirigió una mirada rápida a Harry, quien enseguida se acercó al grupo.

-Es el hermano de Nott- susurró Harry observando al chico, dirigió una mirada interrogadora a Molly y luego se fijó en la hermosa mujer rubia que los acompañaba. Era una chica joven, alta y delgada, su túnica era bastante elegante, de un color verde oscuro, que combinaba perfectamente con sus ojos verde agua, el cabello estaba recogido en una larga trenza y cubierto con un gorro de lana, su postura era firme, imponente, caminaba con dignidad como si fuese una princesa o algo así, sin embargo miraba nerviosa todo a su alrededor, se apretaba las manos constantemente, una alianza dorada adornaba uno de sus dedos. Harry parpadeó dos veces al verla, de pronto le parecía conocida.

-¿Quién eres tú?- preguntó Harry acercándose hasta la chica.

-Sr. Potter….soy….soy Marina Merrey- dijo Marina.

-Es decir Marina Nott….eres su esposa….¿No es así?- preguntó Harry, Marina asintió, el Sr. Weasley le echó una mirada de advertencia a Harry quien recordaba haber visto el anuncio en la crónica social del Dialy Prophet , le sorprendió de sobre manera, la diferencia de edad era notoria y lo reacio del novio para casarse durante años ampliamente conocida, le llamó la atención el acontecimiento ¿Para qué rayos Nott iba a casarse con una muchacha huérfana que podía ser su hija? Los Merrey eran sangre pura, pero la herencia pasó al hermano mayor del finado Sr. Merrey, la niña sobrevivía de lo que su tío le daba, Harry recordaba haberla conocido a los diez años de edad, como auror, debido a la investigación del asesinato de su padre tuvo que interrogarla y le llamó la atención que mientras practicó la legeremancia con ella, la niña se le resistió como nunca había visto algo así, al final no pudo sacar algo en concreto, pero la sospecha permaneció. Siempre le intrigo ¿Qué escondía esa pequeña niña? Ahora esa niña había crecido y era la esposa de su peor enemigo.

¿Por qué Nott se casó con ella? ¿Si no fue por el dinero? ¿Por qué? Con tantas mujeres sangre limpia para donde escoger, mujeres de su edad, con mayor abolengo y dinero. Era hermosa…eso sí, desde que conoció a Victoire no había visto algo así, una mujer tan bella que parecía irreal ¿Y si él la deseaba? ¿Si realmente la estimaba? Eso era algo a considerar y ahora la chica estaba en sus manos

- ¿Estas desarmada?- preguntó de nuevo Harry.

-Si…Sr. Potter- dijo Marina bajando el rostro, enseñando sus manos.

-¿Por qué estás aquí?- preguntó de nuevo Harry receloso mientras le revisaba la túnica.

-Hui de él- contestó Marina en susurros- me aseguré de tener un destino mejor que la muerte.

-¿Por qué iba a matarte? Después de todo eres su mujer- preguntó Harry.

-Soy su esposa y su vidente….lo traicioné- respondió Marina.

-Esa no es Rose….Rose…! Dios! que ganas tenia de verte….me dijeron que estabas muerta, pero yo sabía que era una mentira….él siempre miente…¿y ese bebé? ¿Quién es?- dijo Molly mientras intentaba correr hacia Rose.

Rose cuando escuchó su nombre, se giró poco a poco. Y entonces vio a Marina y sintió como todas sus defensas mentales se quebraban se le hacía tarea de titanes contener aquello que crecía en su interior como una tormenta. Todavía cargaba a Ángela en brazos, cuando caminó poco a poco hacia la joven. Su mirada se ensombreció al reconocer la cara de Marina y un chillido de angustia se escapó de sus labios hasta el punto que tuvo que mordérselos para reprimirlo. En su cabeza empezaron a suceder imágenes de sangre y dolor, una rabia indómita empezó a correr por sus venas.

Molly fue atajada en vuelo por Draco quien la echó a un lado, había observado detalladamente cada reacción de Rose, la turbulencia en su aura le demostraba que lo que le sucedía no terminaba todavía.

-Tú- dijo Rose mientras la apuntaba acusadoramente con un dedo- tú….tú estabas allí….con ellos.

-Weasley- dijo Marina dando un paso adelante cuando la vio, sabía que vivía, necesitaba explicarse con ella- no sabía lo que iban a hacerte….lo juró…

-¿Qué está pasando? ¿De qué hablan?- preguntó Harry.

-Tú estabas allí y no hiciste nada….nada- dijo Rose con indignación- viste como me golpeaban, como suplique clemencia…como pedí por mi hijo y tú no hiciste nada…

-Rose….no es el momento- dijo Draco avanzando hacia ella lentamente, con cautela. Rose tenia a la niña consigo, la aferraba con fuerza como si temiese perderla. No podía hacer un movimiento en falso, honestamente no sabía que iba a hacer Rose en ese momento, solo sentía su rabia.

-Ella es la mujer de ese maldito- dijo Rose, Ángela abrió los ojos y empezó a removerse inquieta - ella es quien se revuelca con él, su puta. Es su cómplice…siempre fue su cómplice.

-Yo intenté ayudarte….pero él me amenazó….por favor….perdóname- contestó Marina angustiada, de pronto sentía los vellos de su cuerpo erizado. Estaba desprotegida, entre extraños, no era ilusa, sabía que no iba a ser bien recibida, pero Rose Weasley la miraba como si quisiese matarla con sus propias manos en ese justo momento.

-No habrá clemencia para ti ni para los tuyos- la voz de Rose entonces se hizo más gruesa, su agarré sobre la niña se aflojó cuando ella sintió que incomodaba a la bebé, de alguna manera todavía su instinto maternal estaba presente. Era obvio que no la dañaría, no se atrevería bajo ningún concepto en ponerla en riesgo, Draco decidió aprovechar la oportunidad.

-Hermione…coge a la niña…ahora y sal de aquí por lo que más quieras.- gritó Draco, Hermione fue hasta Rose con rapidez y le arrebató a Ángela de los brazos, Rose no opuso resistencia alguna, la bebé empezó a llorar desconsolada al ser apartada de los brazos de su madre tan bruscamente.

Rose se fue acercando a Marina, su cara estaba contorsionada en una máscara de indignación. Bajó el rostro por un momento y cuando lo levantó, de nuevo sus ojos estaban negros. Hermione dio un grito asustada cuando vio la expresión de rabia de su hija y retrocedió paso a paso hasta que un auror la tomó de un brazo e intentó llevársela del lugar.

-No …déjame aquí….no voy a abandonar a mi hija- dijo Hermione sin moverse un milímetro, pero el auror se puso frente a ella como un escudo, al lado de la puerta de la salida. Las luces parpadearon hasta apagarse, solo quedaron los focos amarillos de emergencia.

Rose tomó la espada que tenia colgando a un lado de la pierna y la desenvainó. De nuevo la hoja empezó a flamear, el fulgor de las llamas otorgaban a su figura un aspecto sobrenatural. Amenazó a Marina, quien iba retrocediendo hasta que su espalda tocó el muro. Rose maniobraba la espada con tal destreza que parecía parte de su cuerpo. Harry no dejaba de asombrarse, de pronto sentía ese cosquilleo en sus manos alertándolo.

-Rose ¿Qué estás haciendo?- gritó Ron desconcertado yendo hacia su hija, Draco lo detuvo por el brazo.

-¡No!- exclamó Draco secamente- déjame esto a mí.

-Soy su padre- dijo Ron deshaciéndose con furia del brazo de Draco.

-Si…eres su padre….nadie te niega tus derechos, pero yo soy su maestro….Weasley…no te metas- dijo Draco en tono sepulcral

Harry desenvainó su varita, su sexto sentido no le falló, olía el peligro.

-Rose aléjate de esa mujer- dijo Harry utilizando su tono más calmado posible. Se le atravesó en el medio

-Apártate- contestó Rose, apuntándolo con la espada, hizo un gesto con la mano y una fuerza desconocida e invisible quitó a Harry de su camino.

-Aléjense de ella….de inmediato- dijo Draco- Potter- dijo llamando a Harry quien se levantaba del suelo todavía atónito- dile a tus aurores que vengan.

-¿Qué le sucede a Rose?- exclamo Harry.

-No bastaré yo solo para contenerla- dijo Draco desenfundando su varita y luego miró a Marina…

-Niña…huye…ahora- Marina entonces corrió hacia un lado con todas sus fuerzas.

Rose corrió hacia ella y dio un salto para intentar clavarle la espada, Draco no tuvo tiempo de conjurar ningún hechizo, estaba asombrado de que ella lo atacase, levantó su varita instintivamente para protegerse y la espada la corto en dos, Draco fue lo suficientemente ágil para escabullirse de Rose y entonces arrancó un soporte alargado de metal del suelo, para usarlo como arma.

Rose retrocedió un paso y levantó la espada amenazante hacia Draco.

-Quítate de mi camino- dijo Rose.

-No-contestó Draco.

-Bien…tú así lo quisiste- dijo Rose mientras se lanzaba contra él, Draco maniobró la vara de metal para intentar contener los fuertes golpes de Rose, incluso logró patearle la mano pero ella mantuvo la espada.

-No me obligues a hacerte daño- dijo Draco.

-Más daño del que has hecho….imposible - dijo ella con la cara contorsionada por la furia, mientras se lanzaba otra vez hacia él, Draco se sintió inquieto con su acusación, sin embargo se obligó a recordarse a sí mismo que ella fuera de control, estaba diciendo lo primero que le pasaba por la cabeza, estaba molesta, furiosa y confundida, una peligrosa combinación, parte era su culpa pero no totalmente y ella lo tendría que entender …por las buenas o por las manos. Recobró la calma rápidamente, con habilidad y rapidez sobre humana contenía cada golpe de espada, maniobró la vara y logró desarmarla. Rose entonces le lanzó un puñetazo que lo envió al otro lado del lugar hasta golpearse contra un muro. Draco sintió como su hombro se resentía pero volvió al ataque. Ella recogió su espada y ambos corrieron uno hacia al otro, saltando vertiginosamente en el aire, de nuevo la vara y la espada chocaron, Draco entonces levantó una pierna y le pateó el pecho con tanta fuerza que ella cayó de espaldas en el suelo, atontada por el golpe, sangrando por los ojos y las fosas nasales, pero se recuperó rápido volviendo a tomar la espada.

Draco se puso frente a ella a una distancia prudencial, todavía llevaba la vara de metal en su mano.

-Se que estás molesta conmigo pero te repito….no lo sabía, no fue mi culpa y este no es el momento de discutirlo- dijo Draco calmado y luego añadió-Solo te lo pediré una vez….Rose, por favor, baja la maldita espada.

-No- dijo Rose tomando la espada con ambas manos apuntando hacia Marina- ella debe morir.

- No…no sin un juicio- dijo Draco.

-Casi me matan….a mí nadie me ofreció ninguna oportunidad- contestó Rose.

-Rose…esta no eres tú…..no eres tú…..contrólate…no dejes que tu rabia y tu indignación te hagan tomar un camino que después lamentaras…tú no eres ninguna asesina- dijo Draco.

- ¿No lo soy? ¿Estás seguro? – Rose lanzó las palabras al aire, pero Draco no le respondió, no iba a delatarla aunque ella se estuviese delatando a sí misma- ¿Y de quien es la culpa? ¡Respóndeme! ¿De quién?- Rose maniobró la espada, flexionó sus brazos, hizo una finta probando su peso y luego la bajó. Estaba de pie, frente a toda su familia, los miró a cada uno de ellos, quienes a su vez la observaban atónitos. Respiró profundamente un par de veces, y empezó a tomar el control de sí misma.

-Baja la espada- ordenó Draco usando su compulsión mental contra ella- ¡Ahora! Rose, tu maestro te pide que acates una orden.

Rose dejó caer la espada inmediatamente, cuando el arma cesó contacto con ella dejo de flamear, él usó toda su determinación y su poder mental para obligarla. Lo cual lógicamente la enfureció más.

No soy tu juguete.

Nunca te he considerado como tal.

Eso no es lo que has demostrado hoy.

Rose….te amo.

Ella tembló de pies a cabezas al escuchar esa declaración en su mente, esta vez sin disfrazases, sin metáforas, palabras certeras y precisas, sintió su corazón pararse por un segundo y latir de nuevo, ella de ninguna manera era indiferente a esas palabras y quizás eso era lo peor de todo.

Maldito seas por ponerme en esta situación.

Me declaro culpable de quererte como lo hago. En esta vida…hay cosas que ni siquiera yo puedo controlar.

-Quizás te haga falta desahogarte un poco- dijo Draco lanzando la vara hacia un lado, y quitándose su túnica. Luego asumió una posición de combate y con una mano le hizo un gesto a Rose para que viniese hasta él- Atácame….con todo lo que tengas, sudarás tu rabia, pondrás tu mente en claro y dejaras de comportarte como una perfecta idiota frente de tu familia y de tu hija.

Rose corrió hacia él y empezó a golpear con los puños. Draco bloqueó cada uno de sus golpes con agilidad, ella intentó patearlo y él la esquivo. Dracó se inclinó e intentó barrer sus pies con los suyos, pero ella dio un salto hacia atrás, conservando un perfecto equilibrio, luego se giró y lo pateó de nuevo, Draco la tomó de la pierna y la hizo girar en el aire hasta hacerla caer de espaldas sobre el suelo.

-Siempre te tomó desprevenida, mucha intensidad de tu parte….demasiada….conserva la cabeza fría y los pies sobre la tierra….esa siempre es la primera lección- dijo Draco expeliendo confianza por los cuatro costados.

Rose se levantó de nuevo, su cabello estaba despeinado y le caía desordenado sobre la cara, su cuerpo asumió de nuevo la posición básica de combate, lucia decidamente peligrosa. Harry la miraba apreciativamente, ella era ágil y fuerte, observó los músculos marcados de sus piernas y sus brazos, en tensión, preparados a atacar en cualquier momento. Cuando la vio maniobrando esa espada no podía creérselo, ahora que la observaba peleando cuerpo a cuerpo, no pudo menos que admirarse, Malfoy había hecho bien su trabajo entrenándola.

-Wow- Hugo no salía de su asombro, miró a su padre – Ella es buena. Malfoy no se atreverá a herirla ¿Verdad?

-No lo ha hecho hasta ahora, al parecer solo quiere darle una lección, tú hermana obviamente está siendo irracional- dijo Ron intranquilo- no la dañara, si lo hace, lo mató.

Harry se acercó.

-¿Tu entiendes algo de esto?- preguntó Ron.

-Por lo visto tienen un desacuerdo y ella no se lo está tomando muy bien- dijo Harry, su mano apresó el brazo de Marina Merrey- no debemos dejar que maté a la chica.

-No lo hará…es mi hija… se enciende rápido pero al final le entra la razón aunque sea a golpes- dijo Ron- aunque es fastidioso que sea Malfoy quien la rete.

-Están brindando un buen espectáculo…sin lugar a dudas- comentó Harry.

-Permanece atento….si esos dos se desmadran …tendremos que sepáralos- dijo Ron.

-Los aurores están listos a mi señal- aseguró Harry- nadie va a salir herido.

-Eso espero- dijo Ron no muy convencido todavía.

Rose se lanzó nuevamente a una serie de ataques hacia Draco, de frente y con decisión, ambos pelando recorrieron todo el lugar, Draco lograba bloquear todos sus golpes y patadas de manera magistral, la gente se apartaba dándoles espació. Luego de unos minutos que se hicieron interminables, ambos se detuvieron.

Rose se inclinó apoyando sus manos sobre sus rodillas, respiraba agitadamente, estaba agotada, cada musculo de su cuerpo dolía y ardía como si estuviese siendo consumido en brazas. Draco se mantuvo de pie frente a ella, inalterable, ni una gota de sudor adornaba su frente.

La rabia poco a poco se fue extinguiendo, hasta solo dejar un resquicio de indignación, ella lo miró fijamente, estaba triste y él lo sentía….triste y confusa.

-¿Todavía con ganas de pelear?- preguntó él.

-No…pero tú y yo no hemos resuelto nada- contestó ella.

-¿Te sientes mejor? – preguntó Draco acercándose, estaba preocupado por ella, se sentía incomodo y con una espina en su corazón. De alguna manera sentía que había perdido su confianza y eso era intolerable.

-No- respondió ella incorporándose- no creo que me vaya a sentir mejor en mucho tiempo. ¿Es cierto lo que me dijiste?

-La verdad absoluta- dijo él, entre tanto, sin proponérselo, una serie de imágenes corrió por su cabeza, Rose las vio…se vio a ella misma…con él….sus labios unidos, besándose, sus manos recorriendo su piel desnuda, encendiéndola con cada toque, con cada caricia, la contundencia de la imagen la turbó, el calor de su cuerpo unido al suyo, la paz que sintió, la fuerza de la unión.

Ella gimió sorprendida de lo que sentía, de verse a sí misma en la intimidad con él, luego avanzó hacia Draco caminando con rapidez y le dio un puñetazo con fuerza en el rostro. Draco sintió el golpe pero no se movió un milímetro, cerró los ojos mientras se tocaba la mejilla.

-¿Y eso? ¿Por qué fue?- preguntó él.

-Me besaste….me ….besaste…me tocaste- dijo ella mentalmente con apremio.

-No lo hice- dijo él bastante serio, solo la intensidad de su mirada, dirigida solo y exclusivamente a ella lo delataban.

-Lo pensaste- dijo ella antes de ofrecerle una mirada asesina. Entonces hizo algo inexplicable, con la misma mano que lo golpeó, acarició levemente su mejilla, mientras lo observaba con dureza. Draco le tomó la mano y le besó el dorso, allí frente a todos, sin importarle lo que pensarían.

-Mis más profundos respetos señora, ha ganado la pelea- Draco haciéndole una reverencia, le ofreció el tratamiento formal de un caballero Walpurguis a una dama Walpurguis, mientras elevaba su mano delante de todo el mundo, girándola en una vuelta completa, orgulloso, señalándola así como la victoriosa en esa singular medida de fuerzas.

- Este día tú y yo hemos aprendido algo-comentó Draco mirando fijamente al vacio.

-Sin duda alguna…nunca confíes en nadie….ni siquiera en ti mismo- dijo Rose retirando la mano con seguridad, sin permitirse un desastroso momento de debilidad, aunque estuviese ardiendo por dentro en miles de emociones diferentes.

Pero no lo olvides jamás Rose, somos dueños de nuestros pensamientos, emociones, palabras y responsables de nuestras acciones y decisiones. Yo soy dueño de lo que siento por ti. Pueden quitármelo todo menos eso- dijo él mentalmente- aunque no vaya a hacer nada al respecto. Aun así, lo lamento por ti y por mí.

-Tú y yo hablaremos….pero no será está noche- dijo ella mientras le daba la espalda y se alejaba de él. Se inclinó a tomar la espada y ajustarla a su cinto.

-Por casualidad, ¿entre tantos pergaminos que revisaste y destruiste en la Temple, encontraste algo sobre la espada?- preguntó Rose.

-Su nombre es Sorcha….el mismo nombre de la hechicera walpurguis que la maldijo- dijo Draco.

-Bien….Sorcha ….me gusta… ¡Así que estás maldita Sorcha!, por lo tú y yo menos compartimos algo en común- dijo Rose tocando la empuñadura. Dirigió su mirada a Marina, quien estaba franqueada por Harry y Ron.

-No morirás de mi mano. Pero que te sirva de advertencia….jamás intentes nada en contra de mi o de los míos de nuevo- dijo Rose.

Tal determinación en sus palabras sorprendió a su padre. Rose lucia grande, majestuosa, poderosa en la magia y en la lucha. Hablaba con una autoridad indiscutible. Hermosa y terrible, cubierta por un aura dorada, por primera vez Ron Weasley veía la magnificencia de un caballero Walpurguis en todo su esplendor. No sabía si asustarse o sentirse orgulloso de ella.

-Te probaré que estás equivocada conmigo…seguro que lo haré- respondió Marina.

-Yo no seré tu juez….si dices la verdad…..obtendrás mi perdón…pero jamás olvidaré- dijo Rose.

-Que así sea- dijo Marina solemnemente, sus ojos verdes brillaban incandescentes- ambas recordaremos tus palabras. Eres una mujer justa Rose Weasley, gracias por no tomar la vida de quién te ha perjudicado tanto sin saberlo. Bendigo a tu niña, aunque tú me maldigas, paz y prosperidad veo en su futuro, ella será feliz.

Rose asintió. Luego se dirigió a su madre y le arrebató a la niña de los brazos.

-Ten cuidado con lo que vas a hacer- le gritó Draco- sabes que te seguiré como sea, lo vi en tu mente. Se lo que pretendes y no voy a dejarte sola en esto.

-No esperaba menos de ti…después de todo me debes muchas cosas …me lo debes todo- contestó Rose.

-¿Asumes tu papel como la Guerrera?- preguntó Draco temiendo la respuesta.

Entonces es verdad….la espada….la espada es mía, se dijo Rose a sí misma.

-Lo hago…tengo que hacerlo….alguien tiene que hacerlo- dijo Rose sintiendo su corazón destrozarse a cada palabra.

Rose caminó al interior de la fortaleza con Ángela dormida en brazos. Hermione la siguió.

-Hija…espera- dijo Hermione temerosa- ¿A dónde vas?

-¿Querrás decir hacia dónde vamos? tú vienes conmigo mamá- dijo Rose con decisión- ¿Ángela tiene ropa de invierno?

-Si ¿Por qué?- preguntó Hermione.

-Recógela….tú, la niña y yo nos iremos de este lugar esta noche- dijo Rose, dispuesta a matar a quien se atreviese a contrariarla.

0o0

La Leyenda

Una vez, en los albores de los tiempos de la magia, El guerrero y la hechicera hicieron su aparición…representando el lado bueno de la magia….fueron los primeros Walpurguis, los que fundaron la orden, a ellos les fue encomendado por siempre guardar el equilibrio.

Pero el Oscuro caminaba en la tierra, desatando maldad y destrucción a su alrededor.

La hechicera se llamaba Sorcha….el guerrero Mäel y eran hermanos.

En una batalla donde se midieron los poderes de los dioses, el Oscuro mató a Mäel y se hizo de su espada, entonces Sorcha dolida por la muerte de su hermano y temiendo perder la confrontación, conjuró una poderosa maldición, metió su esencia mágica y la de su hermano en la espada y cuando eso sucedió, la espada se convirtió en llamas, quemando la mano del oscuro, quien la soltó, perdiendo el combate y siendo encerrado para siempre en el averno por los otros dioses.

Por cientos de años….la espada engulló el poder y la energía de cada guerrero mortal o inmortal que se atrevió a tomarla en sus manos, el arma tenía consciencia propia porque estaba maldita, conservaba la consciencia de sus portadores originales, la llamaron Sorcha, porque su temperamento era femenino, volátil y leal como la bruja que la hechizó. Haciendo caso a una profecía fue guardada por los poderes superiores, la única arma capaz de vencer un dios se mantuvo oculta, esperando por milenios a aquel que tendría el poder suficiente para blandirla de nuevo sin sufrir daño, tal como lo hicieron Sorcha y Mäel cuando les fue entregada.

La profecía y la historia de la espada fueron escritas en los anales de la orden y guardada en lo más profundo de la Temple, y allí la encontró Draco Malfoy la antigua leyenda en esa fatídica noche. "En el momento en que la oscuridad amenazase de nuevo, el Guerrero, La Hechicera y la espada reaparecerían."

0o0

-Tío Bill- Rose fue hacia él inmediatamente de hacer la aparición conjunta con Hermione y Angela. La chica observó su brazo quemado.

-Se suponía que tú estabas con Malfoy ¿Qué rayos haces aquí? ¿Por qué has traido a la niña?-preguntó Bill confundido. No estaba al tanto que Rose conocía a su hija, había estado durante semanas tratando de llegar a Siberia. Mientras tanto Sheila le daba un abrazo y un beso en cada mejilla a Rose. Bill se dio cuenta de que se conocían…pero ¿Cómo? Aun asi se guardó las preguntas.

-¿Qué sucede?- preguntó Rose cuando vio las llamaradas en el cielo.

-Aparecieron dos ragones-wargs….están atacándonos-dijo Sheila- tenemos que salir de aquí de inmediato. Siguenos.

-¿Dónde está Scorpius?- preguntó Rose mirando hacia todos lados, mientras tanto Draco había aparecido al lado de Hermione. Rose y él se miraron uno al otro, obviamente se aparecieron en el sitio en el peor momento posible, estaban en medio de un enfrentamiento, Hermione sujetaba con fuerza a Angela. Yo me encargaré de tu madre y la niña….ve tranquila, le dijo Draco a Rose mentalmente.

-No puedo desaparecerme con Ángela…no tengo magia- dijo Hermione con apremio a Draco este asintió.

-Y yo no puedo irme de aquí- dijo Draco, luego colocó su mano sobre Hermione y cerró los ojos, una especie de escudo irridescente la cubrió a ella y a la niña. Hermione sintió como su cuerpo hormigueaba al entrar en contacto con la magia- este escudo aguantara por un tiempo cualquier cosa, incluso el fuego , pero mantente alejada de este sitio.

-Cuida de mi hija Draco Malfoy- dijo Hermione antes de echarse a correr alejándose del sitio con Ángela en brazos, la niña había despertado y miraba fascinada todo alrededor, permanecía quieta sin gritar, cosa que Hermione agradeció. Los wargs del sitio la miraron, pero no se acercaron, ese escudo brillante que la rodeaba era un potente disuasorio.

-¿Dónde está Scorpius?- Rose miraba a todos lados intentando divisarlo

-Scorpius está tratando de detener al dragón azul- dijo Sheila luego apuntó la dirección-Walter está atacando desde el cielo al rojo.

-¡Dios!-Rose se echó a correr para buscar a Scorpius. Draco la siguió caminando pasando entre los wargs que corrían en dirección contraria.

Ve a buscar a mi hijo….yo me encargaré de buscar al otro dragón.

Rose cruzaba el campamento a toda velocidad, cuando vio el gran dragón azul frente a ella, siendo sometido por las cuerdas, se detuvo impresionada. Jamás en su vista había visto a un dragón. Las escamas del animal eran de un azul tornasolado, sus ojos eran amarillos, brillaban diabólicos, de sus fauces salían llamas, sus alas eran parecidas a las de un murciélagos, con afiladas garras en sus extremos. Era gigantesco, con una altura de al menos doce metros. Entonces se fijó en el lobo gris que estaba a duras penas sujeto en su lomo, sus ojos se ampliaron al reconocerlo, era Scorpius, el miedo se instaló en su corazón. Rose corrió con todas su fuerzas y llego hasta el lugar donde Grayback y los suyos intentaban mantener al dragón sujeto. Grayback vio una delgada figura humana corriendo en medio del humo y las llamas.

-¿Qué haces aquí?- preguntó el hombre lobo al reconocerla. Rose Weasley lucia con toda la intensión de sumarse a la lucha.

-Vine a luchar- dijo Rose blandiendo la espada en su mano, esta comenzó a cubrirse de llamas.

-Vete…si te pasa algo…Scorpius no me perdonara- dijo Grayback avanzando hacia ella, Rose extendió la espada amenazante hacia él, acercando su filo a su garganta pero sin tocarlo, las llamas lamian la piel del hombre-lobo y este retrocedió de mala manera. Se cuadró amenazante frente a ella y abrió su boca, amenazándola con los colmillos, esa pequeña bruja no iba a intimidarlo.

Una de las cuerdas se soltó y el dragón se elevó en el aire, las otras cuerdas apenas aguantaban. Los dos vieron el suceso azorados. Rose trataba de encontrar una solución….rápido.

-Grayback…..el dragón está muy alto….no puedo llegar saltando…tienes que impulsarme…debo ir hasta Scorpius, si el dragón se suelta, echará a volar y la caída puede matarlo- dijo Rose quitando la espada del cuello de Grayback y alejándose unos metros de él.

-¿Estás demente? Tú…niña estúpida…¿Qué pretendes hacer? ¿Matarte?- preguntó Grayback indeciso mirando a todas direcciones, escuchaba los gruñidos de sus hombres mientras con todas sus fuerzas intentaban contener al dragón. La fuerza del animal era demasiada, estaban a punto de perderlo.

-No seas imbécil lobo haz lo que te digo….¡Elévame!- gritó Rose desesperada. Grayback no lo pensó un segundo más, movió su imponente cuerpo para colocarse en posición y siguiendo la petición de ella se acuclilló en el suelo, colocó sus manos unidas como para hacerle una especie de estribo a la chica, quien corría velozmente hacia su dirección. Cuando el pie de Rose estuvo en posición, Grayback utilizando toda su fuerza, la impulsó hacia arriba, en dirección al Dragón que tenía toda la disposición de alzarse en vuelo.

Draco llegó al descampado, justo debajo del dragón que volaba, quien en ese momento peleaba con los wargs cuervos. La situación era crítica, la única defensa posible contra ese dragón era hacer uso del poder ancestral para combatirlo.

Ha llegado el momento de hacer mi elección….la antigua magia Walpurguis aparecerá de nuevo en este planeta…para bien o para mal , se dijo Draco a sí mismo, era un papel para lo cual no estaba destinado, uno que no le correspondía a él, no debió ser así pero el destino decidió y jugó en su contra. Mientras tanto tomaba su varita fuertemente en su mano y extendía ambos brazos, sus labios se abrieron y murmuró una sentida petición, llamó a los poderes para que lo acompañasen, le otorgasen la fuerza suficiente, solicitándoles su intervención divina, un remolino de energía mágica empezó a girar en torno a su cuerpo, de pronto, sus ojos estaba completamente azules, el viento azotaba su rostro y removía sus cabellos, una brisa sobrenatural caía sobre él. A los pocos segundos, Draco estaba cubierto completamente con un aura de energía mágica azul intenso, convirtiéndose en algo más que un ser humano.

El Hechicero Walpurguis después de más miles de años de nuevo caminaba entre los hombres.

Poderoso, imponente, desplegando todo su energía mágica a todas direcciones, como una oleada de luz que quebraba la oscuridad del sitio, Draco caminaba con elegancia y decisión, cuando tuvo directamente el dragón a tiro, extendió su varita y lanzó el conjuro.

Un rayo plateado salió de la punta de su varita en dirección hacia el cielo, justo donde estaba volando el dragón rojo, el rayo se hizo cada vez más grande y más ancho, hasta que tomó forma.

Eran un patronus, gigantesco….con la forma de un dragón plateando, un patronus corpóreo pero al mismo tiempo algo más poderoso aun, ya que en él estaban concentrados toda la magia del Hechicero. Todos los presentes en el sitio enmudecieron cuando lo vieron iluminando el cielo.

Scorpius levantó la vista en el justo momento en que Grayback impulsaba a Rose por los aires, observó asombrado la trayectoria de la chica quien parecía una diosa guerrera volando, ella cayó limpiamente sobre la cola del animal. Utilizando su impresionante equilibrio y su velocidad. Rose subió por el lomo del animal hasta el sitio donde se encontraba Scorpius. Él la miraba con la boca abierta, Rose de pie ante él cogió la espada con ambas manos y haciendo uso de toda su fuerza, intentó clavarla en la piel del animal, cuando la punta en llamas alcanzó al dragón, este se retorció del dolor, pero ella no cayó porque Scorpius la tomó de un tobillo.

-Estás loca….loca- dijo Scorpius jadeante, intentando sostenerla con todas sus fuerzas. Estaba confuso, admirado, asombrado con ella. Jamás pensó….cuando la vio volando con agilidad y correr por el lomo de ese dragón con la espada en la mano…Rayos….fue impresionante.

-Estoy tan loca como tú….¿cómo rayos pensabas matarlo?…¿clavándole los dientes? Vine por ti..solo por ti- dijo Rose respirando con dificultad, le costaba mucho hundir la espada. Scorpius se dio cuenta inmediatamente, se colocó de pie al lado de ella.

-Lo acepto…no fue buena idea intentar morderlo. Rose no tienes fuerza suficiente para clavarla, la piel de este dragón es tan dura como el acero…..déjame ayudarte- dijo él colocando sus manos sobre las suyas en el pomo de la espada.

-No la toques….si la tocas mueres- dijo ella apremiada. Scorpius entonces la ayudó, usando su fuerza contra ella, logró clavar la espada hasta la empuñadura para llegar a su corazón. El dragón emitió un gruñido de dolor y cayó al suelo pesadamente hasta el punto que la tierra tembló, el fuego mágico de la espada poco a poco iba consumiéndolo por dentro.

El Dragon rojo miró al patronus con forma de dragón y se echó encima de él, los wargs- cuervos retrocedieron. El patronus lanzó unas llamas azules de su boca, el dragón hizo lo mismo. Las llamas de fuego fueron completamente extinguidas. Draco seguía de pie con la varita extendida, dirigiendo las acciones de su patronus. Era una pequeña figura solitaria en medio de la llanura pero el poder que desplegaba era impresionante.

El Dragón inmediatamente vio a Draco y entonces, presumiendo que el patronus venia de él, se lanzo en picada para atacarlo, pero el patronus dragón lo siguió y lo mordió con sus dientes en el cuello, ambos dragones cayeron en el suelo rodando uno sobre otro, el dragón plateado sujetaba con fuerza al dragón rojo.

-¿Qué rayos haces aquí? Pensé que te habías ido para siempre- preguntó Scorpius.

-He venido porque tenía que enseñarte a A….-entonces algo llamó la atención de Rose-Scorpius….mira el cielo- gritó Rose levantando la mano…..Scorpius vio a dos dragones peleando en el aire y luego vio como uno de ellos se dirigía hacia un hombre rubio quien permanecía solitario en la llanura.

-Papá- gritó Scorpius al reconocerlo, entonces se lanzó desde el cuerpo del dragón muerto para correr hacia Draco, Rose se fue detrás de él.

Justo llegaron al sitio en el momento que los dos dragones caían en el suelo y Draco caminaba hacia ellos manteniendo un férreo control de su patronus dragón.

Poco a poco…..el warg- dragón fue transformándose, en pocos segundos, un hombre vestido de armadura estaba echado de espaldas en el suelo, respirando agitadamente, el dragón plateado desapareció, el hombre se quitó el yelmo de la cabeza, era moreno, con barba, intentó levantarse con la clara intensión de seguir peleando, pero Draco llegó y le puso un pie contra el pecho, inmovilizándolo, obligándolo a permanecer acostado, enseguida lo apuntó con su varita. El hombre-warg pateó a Draco y lo hizo soltar su varita, se levantó e intentó darle un puñetazo, que Draco esquivó con habilidad.

Los dos hombres caminaron en círculos uno alrededor del otro, midiéndose, tratando de encontrar una debilidad de la cual aprovecharse.

-Increíble tú eres …un warg- dijo Draco asombrado. Una criatura legendaria que se consideraba extinta estaba frente a él.

-¿Quien sum fui futurus?- preguntó el hombre-warg en latín.

-Soy Draco Malfoy- respondió Draco.

-Ahhh….Aluis serpens humanus, ego soy aliquis warg serpens, mueus vocabulum es Octavius- "AHH un dragón humano", el warg llamado Octavius estaba visiblemente desconcertado.

-Tu confundo, soy aliquis magus- dijo Draco hablando el mismo idioma del warg- Octavius, rindete, non hay manera de qui quae quod ganes.

-No, he res publica duo mille podex dormo, mataron a meus frater, non claudicare.

-Dos mil años….- repitió Draco en voz baja visiblemente asombrado, ese warg afirmaba haber estado dos mil años dormido bajo un hechizo…eso explicaba la armadura romana que llevaba, la mala aptitud y el latín antiguo con el que estaba hablando- ¿Qui quae que quod tu desperto?

-El poder del ater atra atrum- respondió el warg. Draco lo escuchó con los vellos de punta…." Me ha despertado el poder del Oscuro", entonces el warg sacó un cuchillo del pectoral de su armadura y fue hasta donde Draco dispuesto a atacarlo, Draco lo esquivo limpiamente de nuevo, moviéndose con rapidez se posiciono detrás de él y le pateó la espalda con fuerza pero el hombre se mantuvo como un roca de pie, sin moverse un milímetro, el warg se giró para atacarlo de nuevo, pero antes de llegar a Draco, una forma oscura se le atravesó frente a él y mordió al warg-dragón en el cuello con toda la intensión de romper su yugular y desangrarlo. El dragón alzó las manos en señal de rendición, Scorpius se transformó de nuevo en humano, aplicando todo su peso contra su oponente para pegarlo al suelo. Walter llegó justo a tiempo para tomar al warg-dragon de una mano y arrastrarlo para alejarlo de Scorpius.

-Lo necesitamos vivo- dijo Walter a razón de explicación, mientras colocaba un collar inmovilizador en el hombre, la energía del collar hacía imposible la transformación.

Scorpius estaba todavía en el suelo, mirando el cielo, respirando con agitación, cansado por la intensidad del combate, de pronto Draco fue hasta él y le ofreció la mano para ayudarlo a levantarse. Scorpius lo observó penetrantemente.

-Pensé que jamás iba a ver tu cara de nuevo- comentó Scorpius.

-Tengo la mala costumbre de preocuparme por ti. Hijo, yo también pensé que habías dejado de ser tan impulsivo, he llegado en el justo momento para salvarte el pellejo- contestó Draco.

-Está en mi código genético lanzarme de cabeza al peligro…..después de todo soy un Malfoy…y no me salvaste el pellejo….yo te lo he salvado a ti- dijo Scorpius mientras tomaba firmemente la mano que le ofrecían, Draco lo alzó hasta que quedaron frente a frente.

-De lo cual estoy profundamente agradecido- dijo Draco en tono solemne- ¿Qué desastre has hecho aquí? ¿No se supone que eres el jefe?- preguntó Draco irónicamente mirando los restos del campamento.

-Siempre ese tono condecesciente conmigo…siempre….Si…soy el jefe y patearé el culo de quien se atreva a poner entredicho mi autoridad…cualquier trasero …incluyendo en tuyo - respondió hoscamente Scorpius para luego preguntar- ¿Tu patronus es un Dragón? ¿Para qué diablos pregunto?…obviamente es así. Uno bien grande y estrambótico por cierto ¿Por qué no estoy sorprendido? Pasar desapercibido no es una de tus virtudes padre.

-Draco….Serpens…Draconus…Dragón…que mas da es lo mismo….- Draco sonrió ampliamente, una cálida y afectuosa sonrisa dirigida únicamente a Scorpius- Obviamente mi protector es un Dragón….Y si….estás sorprendido….lo veo en tu cara. Es bueno verte con vida Scor- dijo Draco mientras lo estrechaba en sus brazos. Scorpius dudó al principio, pero correspondió al abrazo, al principio reticente, pero luego con fuerza.

Rose los observaba en la distancia, cuando los vio abrazarse, se tapó la boca con una mano, ella sentía toda la profunda emoción de Draco al ver a su hijo después de tanto tiempo, el amor profundo e incondicional del padre hacia el hijo y la necesidad tan grande que tenia de hacer las paces con él. Las lágrimas le salían incontenibles. Ella sintió un fuerte brazo que le pasaba por los hombros, era Grayback que la apretó un momento contra él haciendo caso omiso de las protestas de Rose para después soltarla.

-Pequeña fierecilla….me cuesta admitirlo… estuviste estupenda…fue simplemente impresionante…impresionante, pero si vuelves a amenazarme con tu espada ….destrozaré cada hueso de tu cuerpo y te aseguro que no será agradable- Rose lo miró intentado discernir si se trataba de un halago o una especie de insulto o incluso una amenaza, entonces se echó a reír, Grayabck le ofreció una sonrisa enseñándole los dientes.

Scorpius cerró los ojos con fuerza, de pronto se sintió transportado a cuando era tan solo un niño y buscaba la aprobación y la seguridad en brazos de su padre, un padre que creyó que lo traicionó cuando en lugar de eso le salvó la vida porque no concebía verlo muerto. Lo odió durante mucho tiempo por esa elección, lo odio tanto…. pero él lo había experimentado en carne propia y ahora entendía a su padre…!Dios! de que manera lo entendía si él había perdido a su hija, habría hecho lo inimaginable por tenerla, ahora estaba arrepentido de sus acciones y sus palabras tan duras hacia él. Pasase lo que pasase Draco Malfoy era su padre y él seguiría siendo su hijo, por supuesto, eran dos personas muy diferentes y entre ellos sin lugar a dudas siempre existirían roces, al mismo tiempo tenían sus puntos en común, aun así sus caracteres antagónicos siempre estarían en medio de ellos dos. Las elecciones de Draco Malfoy nunca serian las de Scorpius Malfoy, eso era seguro, pero él estaba dispuesto a intentarlo. En lugar de sentirse incomodo por el abrazo paternal como otras veces, esta vez lo aceptó completamente. Después de pensarlo durante mucho tiempo, analizándolo desde todo punto de vista, finalmente él llego a la conclusión más inesperada, de alguna manera había perdonado a su padre.

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