Disclamer: personajes de JK Rowling

Hola, espero que todos estén bien, este capítulo lo he revisado como ochenta mil veces, je je je je, y justo ahora antes de publicarlo he tenido que revisarlo de nuevo , la razón, digamos que me salió excesivamente largo porque tenía muchas ideas en mi cabeza y al final…..creo que mucho de lo escrito lo dejé para el próximo, no quería atosigarlos y quería dejar que disfrutasen los momentos….je je je je.

Banda sonora está de los pelos, es que sin estas canciones este capítulo no hubiese podido ver la luz: Every you…every me de Placebo, New Divide de Linkin Park y Nadie nos podrá ganar (gracias!) de Panda (esta canción es especial para mí porque hay estrofas que me recuerdan a Draco, algunas a Rose y otras a Scorpius pondré en cada parte el pedazo correspondiente a ver si les gusta). Mucha gente en este fic me ha escrito diciéndome que esto es un triangulo amoroso, bueno, no era mi intensión y no sé si lo definiría como triangulo (triangulo es el de un Hueco en mi alma a mi criterio), aquí simplemente tenemos a tres personas con sentimientos muy humanos.

Capitulo 34 Todo tú…..todo yo.

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TODO YO…..

Nott permanecía todavía expuesto a las inclemencias del tiempo en la torre más alta de Hogwarts, así había permanecido durante la noche. Omnisciente y omnipresente, lo escuchaba todo, lo veía todo, poco escapaba a su vista en ese momento, tanto conocimiento hacia que su cerebro humano chillase hasta el agotamiento, pero el Heraldo tenía prisa…..sus células colapsaban y nuevamente se reconstruían. Era insoportable, el poder se escapaba de su cuerpo, incontenible, destruyéndolo, abrasándolo y luego volviéndolo a armar como si se tratase de un rompecabezas humano. O era solo su mente que jugaba con él, a lo mejor El Heraldo sembraba esa percepción en su cuerpo, no lo sabía y en realidad poco importaba, no podía hacer nada al respecto. Su boca se abría y se cerraba esporádicamente, incapaz de gritar, Theodore Nott no tenia manera de expresar el intenso dolor que sufría, mas allá de cualquier descripción, el tormento era tal que sentía que iba a perder la razón o lo poco que aun quedaba de esta. Hubo un momento que incluso estuvo tentado de acabarlo, lanzarse desde lo más alto de esa maldita torre y terminar su agonía, pero la ambición y el odio eran más fuertes que el miedo.

Hiciste un pacto con el Diablo Theodore Nott y el diablo no te dejara morir hasta que lo cumplas.

Y después de todo ¿Quién es el Diablo? Tan solo un eufemismo tonto para describir a alguien que no puede ser descrito, porque realmente nunca ha existido….porque nadie lo ha conocido.

Pero yo si te conozco Oscuro….yo si te conozco.

La lluvia caía, era como si el cielo llorase por él sin encontrar consuelo alguno. Dolor….dolor….más dolor de lo que algún humano podría soportar….Y no puedo morir….no tengo permiso de morir….no ahora.

Muerte…ven a mí…..muerte….

Londres consumida hasta las cenizas y los muertos levantándose….Nott y El Heraldo rieron al mismo tiempo. La nigromancia era un truco viejo.

Nott extendió su mano y de ella salió una sustancia etérea, como humo, negra, tan oscura e impenetrable que no se distinguía nada a través de ella.

Muerte.

La sustancia se expandió, viajando a velocidad insólita, abriéndose con si fueran dedos, en todas direcciones, su avance era imparable.

Muerte…la muerte levantándose…..los muertos levantándose de sus cenizas.

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TODO TÚ…..

El cielo estaba menos oscuro o al menos así lo parecía, quizás de pronto era el efecto de las múltiples hogueras que había por doquier, lo cierto era que la llanura estaba iluminada hasta donde alcanzaba la vista. Luego de la batalla de los dragones, los wargs que anteriormente huían despavoridos, fueron agrupándose para reorganizar su campamento.

Todos comentaban la proverbial intervención de los magos, la mujer joven que blandía la espada, según los rumores, la antigua mujer del nuevo jefe warg y el hombre rubio que conjuró el espectro de un dragón, quien era el padre de Scorpius Malfoy. Ambos lucharon al lado del jefe y lo ayudaron a conseguir una victoria improbable. A regañadientes la mayoría de los wargs allí reunidos consideraban que les debían un favor, así que no hicieron ningún intento para atacar a los recién llegados, a pesar de que se sentían intimidados por los magos. También suscitó algunos comentarios curiosos el hecho de que casi al final del campamento, en la retaguardia, Issac y Sheila custodiaban celosamente a una mujer con un bebé humano en los brazos.

Lo importante es que habían ganado, uno de los dragones estaba muerto en el suelo, el otro, convertido en forma humana peleaba con sus captores. En su cuello portaba un collar, un artilugio mágico antiguo que era guardado por el consejo warg y utilizado en contadas ocasiones como medida desesperada, ese collar impedía la transformación del warg, se usaba para capturar y también como castigo. Era el equivalente a un par de esposas muggles o a unas sogas mágicas. A los wargs en general no le gustaban los objetos encantados, pera nadie podía discutir la utilidad de dicho collar, eso era un hecho.

Scorpius se apartó de Draco, buscó con sus ojos a Rose, quien en ese momento daba media vuelta para encontrar a su madre y a la pequeña Ángela. Scorpius la siguió.

Draco se dirigió hacia donde estaba Walter, mientras otros wargs se hacían cargo del warg-dragón llamado Octavius, quien seguía maldiciendo. No estaba contento y se le notaba a leguas, antes de ser conducido a otro sitio, miró penetrantemente a Draco, quien permanecía de pie, inalterable como siempre, con su rostro serio y sus ojos grises con una expresión insondable. Octavius murmuró algo entredientes.

-Que así sea- dijo Draco al escuchar la maldición del warg, inmediatamente le dio la espalda para hablar con Walter. El cuervo tenía los brazos cruzados sobre el pecho. Draco no se detuvo en una charla intrascendente, fue directo y al grano como siempre.

-La hija de Rose está viva, la ha traído con ella. ¿Qué tan seguros estamos aquí con los wargs?- preguntó Draco observando con detenimiento en lugar, la seguridad de Ángela era su prioridad, por ende la de Hermione , Rose sabía perfectamente cómo defenderse, aun así seguía preocupado por ella. Había mucha gente en ese campamento, no lograba diferenciar entre hombres-lobos y wargs, pero de verdad el número lo impresionó, también el hecho de que había muchos niños en edad escolar, las manadas estaban reunidas en pequeños grupos, incluso con equipaje y utensilios de uso domésticos, al parecer era rápidos para establecerse en un sitio y luego para partir. Draco evaluaba rápidamente las implicaciones de lo que estaba observando con interés: No son ninguna horda desordenada, son un pueblo, nómadas….es cierto, pero de alguna manera son una comunidad organizada, ha sido un error y una injusticia lo que han hecho los magos con ellos.

-Por ahora no creo que haya problema, ustedes nos han ayudado a ganar- dijo Walter sorprendido por la noticia- la pequeña está viva ¿Cómo?

-Es una historia larga - dijo Draco.

-¿Por qué no se lo dijo? Usted estaba allí con Scorpius, ¡pudo habérselo dicho!- exclamó Walter.

-El derecho es de la madre- dijo Draco todavía pensativo-no pretendo intervenir más de lo que he hecho hasta ahora. Creo que se merecen su momento….los tres.

Rose caminó una distancia considerable, cuando divisó a Hermione con la niña, corrió hacia ellas, enseguida tomó a Ángela en sus brazos, la niña gorgoreaba bastante excitada por el lugar extraño en donde se encontraba. Con curiosidad, la bebé miraba todo alrededor y estiraba las manos si algo le gustaba, al parecer su madre le agradaba bastante porque enseguida peleó con Hermione para echarse a los brazos de Rose.

-¿Están bien?- preguntó Rose tomando a la niña, Ángela se acurrucó con su madre inmediatamente.

-Estuvo bien movido, pero nos apartamos lo más que pudimos. Draco me echó encima una protección. Además ese warg llamado Issac y la mujer, Sheila están rondando alrededor de nosotros, vigilando, les dije que la niña es tuya e inmediatamente me condujeron hasta aquí, alejadas del peligro. Venir fue una locura….este sitio es una locura….ellos- Hermione señaló a los wargs que pasaban al lado de ellas, quienes le lanzaban miradas amenazantes–parece que no les agradamos.

Rose suspiro aliviada al ver que ambas estaban bien, mientras tanto empezó a acomodarle la caperuza del abrigo a su niña para protegerla del frio.

-A los wargs no les gustan los humanos y tampoco la magia. Pero no te preocupes, nos miran feo pero no nos harán daño sino los provocamos. Terminaré lo que vine a hacer aquí y luego….luego- Rose besó la frente de Ángela y su mirada se ensombreció…..Después de reunir a Scorpius con Ángela…. ¿Qué haría ella? ¿Cómo demonios le decía Scorpius que lo más sensato era que solamente él criara a Ángela…. que debía protegerla incluso hasta de ella misma, porque no tenía ni puta idea de cómo iba a terminar todo? Rose estuvo a punto de echarse a llorar de pura frustración, todas esas interrogantes, todo la incertidumbre que tenia dentro, lo intentaba controlar con todas sus fuerzas, pero se sentía a punto de estallar en cualquier momento, ser la portadora de esa espada, era una carga muy difícil de llevar.

-Ahora vamos a conocer a papá- dijo Rose a Ángela. Ella no se dio cuenta que la estaban siguiendo.

Scorpius la encontró de espaldas y se acercó. Deseaba hablar con ella urgentemente, no tenía idea porque estaba allí con él de nuevo después que se habían separado hacia menos de 12 horas y no en los mejores términos, quería hacer las paces con ella, conseguir la manera de que entendiese su posición.

-Rose-él la llamó ella se giró de pronto y fue entonces cuando Scorpius observó lo que llevaba en brazos.

Pequeño, cubierto con un abrigo azul oscuro, con las mejillas rosadas, los labios de un intenso rojo y un par de grandes ojos azules que lo miraban curiosos.

Scorpius se detuvo de insofacto….estaba desconcertado y un poco desubicado por lo que veía, Rose llevaba en brazos a un niño…un niño humano de pocos meses de vida, él no recordaba haber visto un bebé tan pequeño en el campamento, de hecho era imposible que hubiese un bebé humano en el campamento ¿Quién era ese bebé? ¿Y porque estaba allí con Rose? Una ráfaga de viento de pronto le llevó el olor del infante a sus fosas nasales.

Sus narinas se ampliaron, asimilando ese aroma, de alguna forma, conocido para él, le era familiar, indistinguible, intimo…el bebé olía a ella….olía a Rose pero al mismo tiempo…era distinto.

Existen momentos en la vida que supera cualquier análisis, el conocimiento llega casi…por instinto. En lo más profundo de su ser, Scorpius lo supo inmediatamente y por supuesto se negaba a creerlo, su lógica se peleaba con sus emociones. Frente a él tenía la respuesta a sus sueños, esperanzas y desesperadas ilusiones. Cuanto lo deseó, cuantas noches contempló el cielo en medio de la soledad de las estepas de Siberia, perdiéndose en los recuerdos de lo que pudo ser y no fue, odiando cada segundo de su vida porque estaba seguro de que se había ido para siempre. La esperanza de un futuro que se le escabulló como arena en sus manos por culpa del jodido destino. Añoró ver su cara, conocer su rostro, llamarla por su nombre, que su presencia fuese real y no un sueño, un delirio onírico que se repetía y se repetía hasta el cansancio. Tanto despierto como dormido, pensaba constantemente en ella, se la imaginó de tantas formas y maneras, la adoró aún sin verla, la amó porque era parte de él, lo mas increíble que le sucedió alguna vez, la amaba como amaba a su madre y la extrañó…. ¡Dios! ¡Como la extrañó y como sufrió su ausencia!. Quiso romper el mundo, destrozarlo, consumirlo así como se consumió su alma cuando las vio morir, se arrastró en la miseria y deseó con todas sus fuerzas perderse él también.

Scorpius Malfoy siempre lloró como un niño por su hija, de sus ojos salieron un rio de lágrimas incontenibles, era un dolor permanente dentro de él que no encontraba consuelo. Por un tiempo vivió a la sombra de la perdida, en la nostalgia de los recuerdos y con la sed de la venganza secándole la garganta. Dejó de ser él mismo y se convirtió en un animal resentido, cabreado contra el mundo porque él vivió y la razón de su existencia no pudo. Solo calmó un poco al descubrir que Rose sobrevivió, pero solo un poco, porque nada puede curar el dolor de perder a un hijo. Entonces sufrió con ella y por ella, compartió el pesar que solo dos padres huérfanos de su niño pueden sentir. Le habían quitado a Ángela y con eso se lo habían quitado todo a los dos.

Pero….pero…. al parecer, finalmente su suplica fue escuchada, el lamento de su espíritu se elevó a las alturas y algo o alguien había respondido. Su corazón empezó a palpitar con fuerza al verla, todos sus sentidos se abrieron a la percepción de que ella era real y no una alucinación. El bebé seguía mirándolo con atención y Scorpius no podía dejar de observar sus pequeñas facciones, tan parecidas…..tan parecidas a... ella.

Rose lo observaba sin decidirse a pronunciar palabra, Hermione presenciaba la escena un poco confundida. No sabía quién era, no lo conocía….jamás lo había visto, pero él y Rose se miraban con una intensidad que no le pasaba desapercibida. Frente a ella estaba un hombre joven, vestido con unos jeans gastados y un abrigo de piel negro que sin duda había visto días mejores, era alto, sin duda alguna media más de uno ochenta de estatura, su físico era imponente, se le marcaban los músculos en los antebrazos, su cabello rubio estaba revuelto y le caía desordenado sobre la cara, sus ojos eran amarillos, por lo cual inmediatamente Hermione dedujo que era un warg , sus manos estaban cubiertas de tatuajes así como su brazo derecho la mitad de su rostro. Lucia intimidante, peligroso, hacía gala de un poderío físico impresionante, caminaba como un depredador al acecho, Hermione estudió sus facciones y lo reconoció de inmediato…..era Scorpius Malfoy, madre e hija se miraron fugazmente por un momento. Luego Rose puso toda su atención en él.

-Ella es nuestra hija…..es Ángela- dijo Rose titubeando. En su mente había preparado algunas palabras, alguna cosa bonita para marcar el momento. Sin embargo, ahora estaba allí sin saber que decirle.

-No puede ser….no es posible….me dijiste….tú me dijiste- Scorpius casi susurraba, las palabras salían vacilantes de sus labios, las manos le sudaban.

Rose se acercó a él, Scorpius retrocedió todavía meneando la cabeza sin poder creérselo.

-Sé lo que te dije…que había muerto…pero no era así- dijo Rose mientras caminaba, Scorpius temblaba de pies a cabeza. Estaban bien alejados del resto de los wargs, quienes se mantenían apartes ocupados en sus propios asuntos.

-¿Cómo es posible? …yo te pregunte-él lucia confuso mientras mantenía los ojos clavados en la niña luego le dirigió una furiosa mirada a Rose, con el alma deshaciéndose a cada segundo. Él había hecho una elección…..como jefe warg, aceptó alejarse de Rose por su bien aunque la amaba, pero ahora…ahora….la niña nunca fue tomada en consideración…porque se suponía que no existía….¿Habría hecho otra elección si lo hubiese sabido? Esa era la pregunta que le rondaba la cabeza una y otra vez, la posibilidad de haber cometido el mayor error de su vida escogiendo como lo hizo lo atormentaba…-¿Me mentiste?

-No, yo también la conocí esta noche- dijo Rose mientras se acercaba a Scorpius quien se mantuvo inmóvil, batallando con la emoción de ver a la pequeña viva y sus propios remordimientos….¿Que puedo ofrecerle? ¿Qué puedo ofrecerle a mi hija humana siendo un warg? Miles de preguntas sin respuestas lo torturaban- anda….cárgala.

-Yo…..yo….Dios mío es ella….-Scorpius estaba impresionado, mantenía la boca abierta, miraba alternativamente el rostro de la niña y el de Rose- Merlín, son dos gotas de agua…..ella es igualita a ti.

-Tómala- dijo Rose ofreciéndole a la niña. Los dos estaban muy juntos, Scorpius se metió las manos en los pantalones y desvió la mirada. El corazón le palpitaba tan fuerte que pensaba que se le iba a salir del pecho en cualquier momento, allí estaba, frente a él, la niña por la cual había llorado como nunca lloró en su vida, el pequeño ser que amó desde que conoció su existencia. Y se sentía miserable….feliz y miserable al mismo tiempo, era tan difícil describir lo que estaba sintiendo, no tenia palabras.

-Tómala en brazos Scorpius….no te va a morder- lo animó Rose ofreciéndole una velada sonrisa.

-Yo…..yo…nunca he cargado un bebé, se me puede caer…..o quizás a ella le disguste, estoy sucio y cubierto de sangre, mi cara….los dientes… ¡Oh Dios! no quiero asustarla- dijo Scorpius tratando de ocultar su rostro de la inspección visual de Ángela. Él, un lobo warg, un ser que no le temía a nada ni a nadie, se sentía intimidado por el escrutinio de un bebé humano…su bebé.

-No tienes nada de qué avergonzarte, eres un warg y eres su padre….ella te querrá como sea…además, tú eres hermoso, eres la criatura más hermosa que he visto jamás…tu alma es bella- susurró Rose, mientras tanto él acercaba su boca al oído de Rose, rozando sus labios con la piel de su cuello, Rose pegó su mejilla contra la de él, ambos temblaban de pies a cabezas.

-Se va asustar…mis ojos- continuó Scorpius, tratando de controlarse y ordenar sus ideas. Olerlas a las dos, tocar a Rose, eso lo estaba volviendo loco.

-Ella no está para nada asustada, mírala Scorpius, te está prestando toda su atención….le gustas. No vas a dejarla caer, tú no dejas caer a nadie, siempre estás allí para todos. Yo confió en ti…Scorpius…ella…Ángela se merece tener a su padre. Tómala….es tuya-Scorpius cerró los ojos, embebiéndose del contacto de su piel, de su olor y de sus palabras. Sus manos le temblaban, todavía dudaba, pero cuando Ángela con su carita sonriente le echó los brazos confiada, él dejó de lado cualquier inseguridad que tuviese y la cargó.

Rose se alejó, estaba profundamente emocionada, al igual que él. Hermione se acercó y la abrazó para luego retirarse unos metros, ofreciéndole intimidad a la pareja y su hija.

-Hola Ángela- dijo Scorpius mientras sujetaba a la niña poniéndola a su nivel visual. Ángela lo miraba atentamente con sus grandes ojos azules y luego le sonrió de nuevo. Scorpius estuvo a punto de derretirse allí mismo.

-No nos conocemos….pero yo soy….yo soy papá…tu papá-Ángela empezó a tocarle la nariz e intentó torcérsela, luego empezó a patear su pecho, intentado trepar, gesto que hizo soltar una carcajada nerviosa a Scorpius, intentaba sostenerla con fuerza sin hacerle daño pero la niña se movía mucho.

-No la aprietes mucho porque va a molestarse y apóyale la espalda, no dejes que su cabeza se eché atrás, todavía está muy chiquita y no la sostiene bien- dijo Rose acercándose, mientras tanto colocaba una mano de Scorpius en la nuca de Ángela. Scorpius se ajustó a las indicaciones.

-Eres inquieta….una diablita traviesa…..¿Eso no lo sacaste de tu mamá verdad?- Ángela por coincidencia empezó a menar la cabeza de un lado a otro, muchas veces, lo cual hizo que Scorpius ahogara otra carcajada. La chiquilla de seguro no entendió nada, pero seguía negando con la cabeza. Y se reía….se reía muchísimo, parecía contenta y eso animó a Scorpius.

-Tienes ocho meses cierto…. yo…yo te esperaba…estaba impaciente por tenerte en mis brazos y luego…-Scorpius gimió al recordar fugazmente todo aquello que lo había separado de su hija, Rose cuando lo escuchó estuvo a punto de echarse a llorar. Esa noche….aquella maldita noche todo cambió, esa fue la noche en que lo perdió todo….pero por suerte, las aguas poco a poco volvían a su cause…padre e hija al fin estaban juntos….él amaba tanto a esa niña…Rose lo sabía, Scorpius queria demasiado a Ángela, la amó desde el primer momento que supo su existencia, lo escuchaba hablando con ella y todavía no podía creérselo- ...pateabas mucho lo sabías….muchísimo… aun cuando eras un pequeño frijol - Ángela empezó a reírse de nuevo y entonces Scorpius Malfoy poco a poco, después de mucho tiempo, dibujó una amplia sonrisa en su cara. Rose lo observó fascinada, tenía mucho tiempo que no lo veía sonreír de esa manera, de la forma que ella lo recordaba. Su rostro se iluminó, pequeñas arrugas se formaron en sus ojos, la expresión de su cara cambió, ya no era amenazante, sino franca y honesta, el mismo rostro que la enamoró.

Él le quitó la caperuza y hundió su cara en el cabello de la niña, la olió, intentando impregnar su memoria de su aroma. Tanto amor que tenia para darle….tantas emociones que lo ahogan…si, era cierto, los wargs sentían las emociones mucho más profundamente que los humanos. Las palabras se atragantaban en su boca y su corazón no aguantaba un segundo más latiendo de esa forma. Lo único que tengo para ofrecerte es mi amor incondicional….como siempre debió ser. Scorpius le acarició la espalda y Ángela pegó su cabeza en su pecho y empezó a chuparse un dedo, Scorpius caminó un rato con ella, le susurraba cosas en el oído, a los minutos la niña cerró los ojos y se durmió, se sentía confortable en brazos de ese hombre grande que estaba calentito.

-Cuando la he visto…no he pensado otra cosa que traértela- dijo Rose apretándose compulsivamente las manos de la ansiedad que tenia.

-¿Cómo era que no sabías que estaba viva?- Scorpius estaba intentando dominar lo desconcertado que se sentía.

-No sabía que la había parido….sabes perfectamente que perdí la memoria y no tenía contacto con nadie de mi familia. Mis padres la han criado- dijo Rose.

-¡Dios!- Scorpius respiró profundo, estaba desolado, su pequeña hija había estado meses alejada de sus padres….de su madre. Nadie se merecía eso, Ángela no se merecía eso.

-¿Por qué rayos la trajiste aquí? Te advertí del peligro….Rose….estamos en Siberia, casi es Invierno- Scorpius pegaba mas a la niña a su cuerpo ofreciéndole su calor corporal. Rose evadió su mirada y se mantuvo en silencio.

-Jamás pensé que tendrás tan poco sentido común como para traer a un bebé pequeño en medio de la nada- reclamó Scorpius.

-Necesitaba que vieras a la niña, que supieses que estaba viva, que le ofrecieras tu protección- dijo Rose tratando de conservar la calma. Ella esa noche tenía todas sus emociones revueltas y también su sexto sentido. Cuando vio por primera vez a Ángela un torbellino de sensaciones la inundó, la más importante, la urgente necesidad de protegerla. Sintiendo como la magia de esa espada se apoderaba de ella y de su razonamiento sin poder hacer nada para evitarlo, entonces lo supo, la magia de Sorcha era tan impredecible que nada ni nadie estaba seguro a su lado, ni siquiera su propia hija y además, estaba él, Theo Nott, la presencia que sentía sobre sus espaldas todo el tiempo, el coco de sus sueños, el hombre que la perseguiría hasta el fin del mundo para matarla, nadie estaba seguro a su lado, nadie….entonces Rose buscó dentro de su corazón y encontró la solución, necesitaba proteger a Ángela, era una exigencia que provenía desde lo más profundo de su ser, era su instinto maternal despertando tan súbitamente, que literalmente amenazaba con ahogarla….Rose estaba desesperada, rebuscó en su interior y encontró la respuesta, la única respuesta adecuada, por eso corrió hasta Scorpius, cuando lo vio con la niña en los brazos y toda esa ansia se calmó…ella supo que había hecho lo correcto, era con él….era con él con quien debía y tenía que estar su hija….. no su madre, ni el resto su familia, no Draco Malfoy….era Scorpius y nadie más.

-¿De qué demonios hablas?- dijo Scorpius- ¿Alguien ha amenazado a Ángela?- iba a seguir discutiendo pero observó la cara de Rose se detuvo, ella tenía los ojos hinchados de tanto llorar, sus labios temblaban, verla así movió todo en su interior- Rose…..Rose …¿Qué es lo que pasa?

-Todavía no es el momento de decírtelo porque yo no he terminado de entenderlo. Solo te pido que te quedes con Ángela- dijo Rose secamente.

Scorpius abrazó más a su hija. Al parecer el momento de aclarar algunos puntos vitales había llegado. Y no iba a ser agradable.

-Rose…..he aceptado ser el jefe warg- dijo Scorpius- acepté las leyes wargs….todas- Scorpius ahora entendía demasiado tarde el significado implícito en las preguntas de Bill…ahora sabía que estaba jodido- he renunciado a cualquier vinculo con algún ser humano

Ella abrió los ojos como platos y contrajo sus manos en puño hasta clavarse las uñas. Era lo que siempre había temido, que él aceptase algo que le impediría estar con la niña.

-Es tu hija- dijo Rose.

-Lo sé….créeme estoy perfectamente consciente de eso- contestó Scorpius.

-No puedes deshacerte de ella como si fuese un fardo. Acepté que me rechazaras a mí. Pero no puedo tolerar que le hagas eso a la niña- dijo Rose tajantemente.

-Quiero a mi hija…..deseo estar con ella…quiero estar con las dos…..Es lo que quiero….lo que he deseado desde que te conocí. Y no la estoy rechazando…estoy feliz de tenerla….de verte aquí con ella- contestó Scorpius- pero eso no es el maldito problema.

-Contigo siempre hay un problema Scorpius- dijo Rose- tomas una decisión sin consultarme y terminas complicándolo todo más de lo que está. Nunca me tomas en cuenta, ese siempre ha sido tu error.

-No me jodas con eso Rose….tú no…tú menos que nadie puede reprochármelo- contestó Scorpius airado- lo que hice, lo que te oculté, lo que no te dije, solo lo hice para protegerte.

-Te he perdonado todo…pero en lo referente a mi hija no soy capaz de perdonar a nadie…ni siquiera a ti- contestó ella.

-Cálmate….estas poniendo en mi boca cosas que no he dicho….deja de pensar por mi ¿Quieres? No vamos a entendernos de ninguna manera si seguimos así discutiendo así- dijo Scorpius- Yo decidí que lo mejor era alejarnos…porque pensé que era lo correcto en ese momento, te estaba ofreciendo una oportunidad para ser feliz lejos de toda esta locura.

-No…tú me rechazaste porque es más importante vengarte de Nott que estar conmigo- dijo Rose sin ocultar su furia, de hecho, no podía hacer nada al respecto, la indignación recorría su cuerpo en oleadas, la rabia que le imprimía su contacto con la espada estaba dirigida a todo el mundo, el arma amplificaba sus emociones negativas hasta hacerlas insoportables - el solo hecho de estar conmigo te quitaba cualquier posibilidad de obtener el poder entre los wargs y enfrentarte a Nott.

-Él estuvo a punto de matarlas….a las dos- los ojos de Scorpius resplandecieron, también estaba molesto ¿Por qué demonios Rose no aceptaba que él también tenía derecho a tener rabia …a desear venganza…tanto como ella? ¿Por qué no entendía el hecho irrefutable que estaba dispuesto arriesgar su vida por vengarla y que no permitiría que ella pusiera en peligro la suya?...Era desquiciante, se protegían tanto uno al otro que eso los ponía en una situación irreconciliable- ese maldito te golpeó salvajemente, apuñaleó tu vientre sabiendo que estabas esperando un bebé. ¿Cómo me pides que no intente reunir todo el poder posible para matar al maldito hombre que te violó?-ella escuchó esas palabras con sorpresa y enseguida sus oscurecieron, llenos de rabia e indignación, en el mismo momento en que lo dijo él quiso que la tierra se lo tragara, Scorpius al ver la cara de pena y vergüenza de Rose, deseo maldecirse a sí mismo.

-¡Oh dios!….Rose….Rose….!dios!..que he hecho- gimió Scorpius. Estaba angustiado, muy angustiado, quizás ella no lo sabía y él se lo había soltado sin considerarlo un segundo. No podía mentirse a sí mismo, él pensaba mucho en ese detalle, con dolor, pero se prometió jamás discutirlo con ella, por protegerla. Y ahora, en un momento de ofuscación, se lo lanzó en su cara.

-¿Cómo lo sabes? ¿Quién te lo dijo? - ella temblaba, estaba avergonzada, al parecer Scorpius sabía lo que ese hombre le había hecho a ella y Rose se sentía la mujer más sucia y mancillada sobre la tierra. No podía verlo a los ojos, no tenía fuerzas para enfrentar ese reclamo-¡Oh dios mío!

-Él me lo dijo….todo- dijo Scorpius masticando las palabras, sentía un nudo en la garganta- se burló de mi por eso. No puedes imaginarte lo que sentí.

-No quiero hablar de eso delante de mi hija- dio Rose abrazándose a sí misma- no quiero hablarlo nunca más en mi vida. Ahora entiendo…como he podido ser tan tonta, tú eres un warg….jamás dejarías pasar una situación así de lado, los wargs son territoriales…..pudiste acostarte conmigo una vez….pero sigo siendo lo que soy….una mujer usada, manoseada por otro hombre….nunca podrás superar eso….por eso…me alejaste…no soportabas verme la cara.

-No hables estupideces…tú no tuviste ninguna culpa…esa no fue ni nunca será una razón para alejarte…- Scorpius estaba al borde de la desesperación, de nuevo arruinó cualquier posibilidad de una conversación calmada con ella, era casi misión imposible, al parecer ambos abrían la boca solo para herirse mutuamente- Lo que te pasó no cambia para nada lo que siento por ti, el respeto que te tengo….nunca…entiendes….nunca….no significa nada entre tú y yo, si tú quieres olvidarlo….yo lo olvidaré también….para siempre.

Rose lo miraba fijamente y seguía temblando.

-Tú no eres menos por lo que te pasó…no eres peor persona o menos mujer. Eres solo Rose…para mí solo eres la persona que amo…sin importar más nada- dijo Scorpius, ella gimió, estaba a punto de echarse a llorar de nuevo, de hecho no había parado de llorar en esa noche, Rose intentó decir algo pero las palabras no le salian.

-Si decidí terminar contigo, si tome esa decisión por los dos, es porque quiero que vivas una vida normal como bruja y como humano, no al lado de un warg en el lugar más inhóspito del planeta, sola, sin contacto con otros magos, lejos de tu familia, temiendo perpetuamente que otro warg te destroce la garganta en cualquier momento, envejeciendo con los años mientras yo nunca cambiaré esta cara que vez hasta el día que muera dentro de muchos siglos. ¿En realidad eso es lo que quieres para ti y para mí?

-Baja la voz …la niña duerme- dijo Rose. No era que Scorpius no tuviese algo de razón en las razones que le ofrecía, pero es que ella nunca estuvo dispuesta a aceptar ningún razonamiento o cuestionamiento en lo que sentía. Estuvo decidida a luchar por él….contra quien fuese…..hasta el fatídico momento en que tomó esa maldita espada.

-No estoy detrás de Nott para vengar mi orgullo masculino….no es eso….fue el daño que te hizo…el daño que nos hizo a los tres- Scorpius no sabía que mas rayos decir, así que finalmente calló. Después de unos minutos en silencio que se hicieron eternos, Rose finalmente asintió aceptando su respuesta.

-Nunca estuve de acuerdo con que me alejaras y lo sabes- dijo ella- estoy consciente que nuestra situación es difícil…..tú no me quieres a tu lado…..yo…yo ahora sé que no debo estar a tu lado.

-¿Qué estás diciendo?- preguntó él consternado sin poderse creer el giro de los acontecimientos. Hacia escasamente dos días ella pedía una oportunidad y él se negaba a dársela. Ahora…él deseaba, enserio deseaba reconsiderar todo porque entendió que ella quizás tenía razón y podían encontrar una manera, entonces ahora era Rose la que al parecer quería alejarse.

-Que la vida normal como humana que tú quieres para mí, no va a poder ser nunca jamás- dijo Rose con amargura, secándose las lagrimas con una mano- No importa, esa no es la cuestión, tú y yo…..estamos hablando de Ángela.

-Soy el jefe warg….si no cumplo las leyes, el consejo puede ordenar mi ejecución…cualquier warg puede desviarse y no sería juzgado tan severamente….pero conmigo es diferente….me mataran sin considerarlo un segundo- dijo Scorpius- Bill creo que trató de decírmelo…antes de que llegases, pero yo sabía en lo que me metía o por lo menos creía saberlo. Acepte renunciar a ti, me estaba haciendo la idea….pero no puedo….no puedo renunciar a la niña, no tengo fuerzas para eso.

Ninguno de los dos creyó alguna vez que existiese una persona que opacara lo que sentían mutuamente, pero Ángela era esa persona, definitivamente era capaces de sacrificarlo todo por ella. Ángela era la primera y todas las prioridades en sus vidas. Scorpius no estaba cómodo con decirlo en voz alta, que era cierto, que quizás el podría permitirse el lujo de vivir sin Rose, aun amándola locamente como lo hacía, pero nunca….nunca podría alejarse de propia hija. Rose lo entendía y lo aceptaba, pues era lo mismo que ella sentía.

-Scorpius, necesito….necesito que reconozcas la existencia de Ángela delante de los tuyos, que todos sepan que es tu hija….que tomes la decisión de criarla…de ser su padre….de protegerla, es lo único que voy a pedirte- dijo Rose.

-No tienes porque pedírmelo, yo….yo estoy dispuesto a hacer cualquier cosa….por ella y por ti….He sido….soy un completo imbécil…aun a riesgo de mi vida…..encontrare una solución para que seamos una familia- prometió Scorpius.

-Olvídate de mi….Ángela es tu prioridad…debe serlo- dijo Rose- Quizás el consejo de los wargs pueda considerar el hecho de que es una niña muy pequeña que necesita a su padre.

-Rose….¿Que es lo que está pasando? ¿Por qué me estás diciendo eso? Rose…. ¡diablos!- ella le dio la espalda y se fue. Scorpius intentó ir tras de ella, pero sintió una mano en el hombro, enseguida se giró

-La niña está bien cubierta, no tendrá frio….pero creo que tenemos que buscar abrigo en algún lugar - Hermione se adelantó con la intensión de cargar a Ángela , Scorpius se escabulló alarmado evitando que le quitaran a su hija de los brazos. Sus ojos brillaron amenazantes y le enseñó a Hermione todos los dientes.

Hermione no parecía en lo absoluto impresionada por Scorpius. Ser heroína de guerra le había dado un temple de acero y además, en su vida le había hecho frente a sujetos más grandes.

-Usted ¿Quién es?- preguntó Scorpius secamente, al warg dentro de él no le gustaban los extraños.

-Mi nombre es Hermione….soy la madre de Rose- explicó ella.

-Sra….Sra….Weasley….¿Que hace usted aquí?- él lució bastante apenado por su reacción anterior. Sin embargo, después de todo lo que había costado tener a Ángela, nadie podía considerarlo extremista.

-Vine arrastrada por Rose…además no podía dejar a mi nieta sola con ustedes dos…que al parecer lo único que hacen es pelearse. Así que tú eres Scorpius- Hermione lo miró de arriba abajo. Scorpius se sintió un poco desubicado con el escrutinio que su suegra le hizo- me habían dicho que eras la viva imagen de tu abuelo…..pero he tenido que verlo para creerlo.

-Me parezco a mi padre y mi abuelo…eso es un hecho que no puedo rebatir. Es como es. ¿No le gusto eh? ¿ Es porque soy un Malfoy o porque soy un warg?- preguntó Scorpius a la defensiva. Hermione se acercó con cuidado y le colocó una mano en la mejilla, y se la palmeó, en un gesto muy familiar.

-Podría decirse que por ambas razones. No te conozco, eso es cierto…..pero me contaron que salvaste a Rose de una muerte segura….que estabas con ella sin importante el pasado…que pensaste en formar un hogar a pesar de que lo tienes prohibido por ser warg cuando supiste que mi hija estaba embarazada de ti…que aceptaste luchar para seguir ser humano por amor …que casi enloqueciste cuando pensabas que ella y Ángela estaban muertas….Rose solo ha pensado en ti desde que vio a Ángela por primera vez…..corrió hasta aquí y tuve que acompañarla porque no entraba en razón….Bill no hace otra cosa que hablar bien de ti, tu padre te defiende a capa y espada, Hugo te estima….a pesar de tu apellido, mi hija se enamoró , te dio un hijo y bebe el viento por ti….a pesar de tu apellido. Entonces me dije….este chico es especial…..No te conozco Scorpius Malfoy , no me agrada que seas un warg, pero ten por seguro que de un tiempo para acá, me gustas aunque sea un poquito ¿alguna otra duda?- dijo Hermione, sus ojos oscuros eran brillantes y expresaban sabiduría, su mirada era conciliadora, amable, pero sus palabras fueron dichas en tono fuerte y sin vacilación. Scorpius asintió, Hermione Granger era una mujer muy guapa y no solo eso, destilaba seguridad en sí misma, estaba seguro que detrás de esa pequeña estatura se escondida una fuerza de la naturaleza, le habló claro y conciso, sin titubeos le expuso sus términos y la razón de que estuviese allí….lo hizo por Rose y por la nieta que crió…por amor a ellas…Así que esta es la mujer de quien mi padre se enamoró. La mujer que es la segunda al mando en el gobierno mágico, una bruja legendaria por su inteligencia y su sentido de la justicia, me ha hablado y me ha puesto en mi sitio…ya sé lo que él vio en ella, una mujer que jamás se dejó avasallar por Draco Malfoy.

-¿Qué es lo que le sucede a Rose? Está más extraña que de costumbre, sé que termine con ella, por muy buenas razones, razones referidas a los wargs que sin duda usted entiende y comparte- Hermione asintió- pero ahora….yo estoy dispuesto a intentarlo como sea, pero algo sucedió….algo que la está separando de mi- dijo Scorpius

-Estoy de acuerdo contigo….Rose está muy alterada por alguna cosa….creo que tiene que ver con la espada, pero las respuestas que buscamos solo las tiene una sola persona….Draco Malfoy- dijo Hermione -No lo dudes ni un segundo, ella te quiere. Estamos aquí en medio de la nada buscándote para enseñarte a tu hija porque ella no podía aguantarse ni un segundo más ¿cierto? Pero no la presiones….está muy estresada- dijo Hermione.

Scorpus caminó hasta Rose, ella estaba con los brazos cruzados sobre el pecho, se miraron un instante, oficialmente estaban separados, lo lógico era mantenerse así, su situación no hacía más que volverse más complicada a cada minuto que pasaba.

-No quiero presionarte…pero creía que querías estar conmigo- dijo él- por el momento aceptaré lo que me pidas.

-No podemos estar juntos- dijo Rose intentando conservar la calma. Ahora no solo él tenía dudas, ella tenía muy buenas razones , nuevos motivos para mantenerse alejada, pero al mismo tiempo lo necesitaba…mucho… Scorpius la abrazó con fuerza, ella intentó rehuirle pero él no cedió un milímetro. Estaba los tres muy juntos, Scorpius seguía sosteniendo a Ángela, Rose hundió su nariz en la cabeza de la niña y Scorpius empezó a acariciarle el cabello. Eso la sorprendió muchísimo, Scorpius desde que se convirtió en warg, se mostraba intenso y apasionado, pero nunca cariñoso o tierno como ahora.

-El día que te conocí…..la primera vez que te vi….supe….- dijo Scorpius, vaciló y luego se aclaró la garganta, no era bueno con las palabras e intentaba ordenarse para decir lo que su corazón le pedía en ese momento- vi tu rostro y en una fracción de segundo, algo sucedió….el aroma de tu piel me llegó y de alguna manera, sin saber exactamente el por qué o el cómo, tuve la certeza de que tú cambiarias mi vida para siempre.

Rose evitaba mirarlo a los ojos, si lo hacía, ella sabía que perdería, se dejaría llevar y no podía hacerlo. Debía ser fuerte, mantener sus resoluciones, por el bien de los tres.

-Largo ha sido el camino que hemos recorrido. La desgracia nos ha tocado de cerca, el destino conjuró desde el principio para que tú y yo nunca estuviésemos juntos-dijo Scorpius- Sufriste, sufrí, seguimos sufriendo y por lo visto ….no acabará pronto. Pero solo por este momento, pienso que todo ha valido la pena.

"Seré el mejor (seré el mejor)

Sin compasión

Somos los dos (somos los dos) Revolución"

PANDA

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TODO TÚ…..

A Adrian Pucey le estaba costando mantener su posición en la batalla, de hecho había retrocedido unos metros hasta la entrada del Ministerio Mágico. Estaba lanzando maldiciones imperdonables a diestra y siniestra pero cuando caía un auror, dos más lo reemplazaban. Sus filas estaban mermadas, la mayoría del ejercito del Trivuriato, estaba demasiado ocupado incendiando Londres, matando mestizos o simplemente saliendo de la ciudad, estaban solos en ese enfrentamiento. El olor a humo llegaba a sus fosas nasales, de los edificios de alrededor se alzaban las llamas, que descontroladas lo destruían todo hasta la cenizas. No podía sostener la defensa del ministerio , si los aurores no los alcanzaban, el fuego lo haría, tenían que salir de allí como fuese.

Adrian estaba pensando en eso y muchas otras cosas más, cuando súbitamente fue desarmado y echado de espaldas al piso. Al querer incorporarse un hombre lo apuntó con su varita, el joven tenía el cabello negro y los ojos verdes.

-Nombre- preguntó James Potter

-Adrian Pucey, teniente de la fuerza del Trivuriato- dijo Adrian con las manos en alto. Estaba resignado, de nada valía resistirse, había perdido la batalla y punto. Su abuelo tendría que decir una cosa o dos respecto al hecho, pero honestamente, después de haber presenciado tanta mierda esa noche, estaba harto, lo único que quería era encontrar a Gemma. …Adrian abrió los ojos…Gemma…no la había olvidado….quizás no fuese demasiado tarde todavía, a lo mejor Augustus no la había sacado de la celda para conducirle a las chimeneas que los trasladarían vía flu. Y él se estaba entregando a la resistencia, no lo matarían, de eso estaba seguro, mucho menos matarían a los prisioneros, pero Gemma permanecería cautiva si Augustus se la llevaba. Adrian empezó a pensar con rapidez.

-¿Por qué estás aquí en el ministerio?- preguntó James.

-Tenemos órdenes de evacuar a los miembros del gobierno mágico y a los prisioneros- dijo Adrian-Envié a algunos de nosotros por ellos.

-Fred….-gritó James- ten cuidado, hay más soldados en las mazmorras.

-Copiado, jefe- Fred Weasley agitando una mano a James para señalarle que había entendido e inmediatamente entró al ministerio. Fred luchaba al lado de los aurores desde hacía unos cuantos meses, esa noche no estaba destinado a Londres, pero logró que lo reasignaran. Una de las razones por las cuales había insistido tanto era que deseaba buscar a los padres de Emily Spencer, su esposa, que estaban prisioneros en el ministerio de Magia. Los Spencer, no habían querido colaborar con el nuevo régimen, a pesar de ser sangres limpias.

-Gerad, Merchant , llévense a este Adrian Pucey al cuartel general- ordenó James.

-No….-Adrian se aferró al brazo de James, quien lo miró extrañado- permite que te guie, yo puedo guiarte, decirte donde están, que armas están usando.

-¿Y porque harías eso?- preguntó James desconfiado.

-Una amiga….una buena amiga está allí- dijo Adrian- yo tenía la esperanza…en fin…no quiero que salga herida si esto sale mal.

-Bien…creeré en ti- dijo James- tú nos guiaras….pero no te equivoques Pucey…estaré detrás de ti todo el tiempo, a la mínima sospecha de que esto se trata de una trampa…te despacho.

-Hecho- replicó Adrian.

Las mazmorras del ministerio estaban en el nivel del Departamento de Misterios, Adrian los guió con rapidez, los pocos hombres del Trivuriato que se encontraron fueron vencidos. Entraron a un túnel oscuro y entonces el hedor los golpeó de frente. Adrian tosió, James y Fred se miraron intrigados.

-¿Qué es este olor?- preguntó Fred.

-Es nauseabundo- dijo James, luego miró a Adrain que lucía tan estupefacto como ellos.

-Estas sorprendido ¿por qué? no se supone que tú vienes aquí con regularidad- dijo James.

-No….es la primera vez que vengo en más de un año- dijo Adrian, el olor era insoportable, pero el frio que salía de allí era intenso, como si fuese un congelador, tuvo que meterse las manos en los bolsillos.

-Hace frio- comentó James-mucho frio…demasiado aun para tratarse de un sitio subterráneo.

-Algo no está bien aquí- dijo Fred estremeciéndose, sentía escalofríos en todo el cuerpo, de hecho estaba espantado, tenia los vellos de punta y no sabía por qué.

Cuando llegaron a las celdas, James dispuso todo para que sus aurores revisaran el lugar en busca de prisioneros, toda búsqueda fue en vano, no había nadie o simplemente encontraron cadáveres en diversos grados de descomposición.

Fred regresó con el rostro serio hasta ellos.

-Encontré a los padres de Emily….están muertos…..desde hace un buen tiempo…..-dijo Fred-Fue horrible, los cuerpos están….destrozados.

-¿Donde están los soldados del Trivuriato?- preguntó James a Adrian.

-Se supone que estarían aquí- dijo Adrian.

-Esto no es una cárcel…..es una maldita tumba- comentó James con desagrado.

-Nadie ha pasado por aquí en mucho tiempo, hay basura y desechos por todos lados- susurró Adrian caminando detrás de él, hablaba para sí mismo tratando de luchar contra un horrible presentimiento, observaba el nivel de descuido del lugar y todavía no podía creérselo, la verdad de los hechos lo golpeó de frente, una terrible conclusión se anidó en su cerebro- nadie cuidaba de los presos…..nadie.

Una lluvia de hechizos cayó sobre ellos, un grupo de hombres venia hacia ellos en dirección contraria, con rapidez, corriendo, huyendo de algo o alguien. Adrian se pegó a un muro y se arrodilló pare evadirlos. La luces de las antorchas parpadeaban, solo escucharon gritos, el grupo de aurores respondió al ataque. En medio de la lucha, viéndose libre, Adrian se adelantó, cogió una antorcha de la pared y caminó por el pasillo.

Al final llegó a una estancia de aspecto semicircular, la luz se reflejo en la pared y pudo ver esposas y diversos instrumentos de tortura incrustados en las paredes de piedra, luego escuchó un sonido particular, como algo mordiendo y succionando….poco a poco bajó la antorcha y se encontró con un par de piernas en el piso con los pantalones arremolinados en las rodillas….luego un torso y al final…una cabeza rubia con el cabello despeinado estaba inclinada sobre un cuerpo, al sentir la luz, la persona levantó la cara. Adrian tuvo que echarse para atrás de la impresión.

Su tez era amarillenta, la piel estaba tirante sobre su rostro, pegada hasta los huesos, sus brazos eran delgados como los de un niño, su boca estaba cubierta de sangre, sus ojos estaban apagados, estaba desnuda, completamente desnuda y echada sobre el cuerpo, ella…porque era un ella….bajó la cara de nuevo hacia el cadáver. Adrian miró una sola vez el rostro del cuerpo reconociendo a Augustus Zabinni, del cuello del chico quedaba poca cosa, era como si lo hubiesen estado devorando hasta el hueso.

-Gemma-él no estaba seguro de nada, solo pronunció el nombre sujetándose con todas sus fuerzas a una esperanza, era su cara, eran sus facciones, Adrian susurró de nuevo- Gemma.

Ella levantó el rostro de nuevo. Sus ojos brillaron malévolos. Adrian ahogó un gemido, eso que ahora lo estaba mirando….no era humano.

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"Sé que tú crees que no te correspondo

Lo último que yo quiero es tu abandono

Y tú me tienes que entender

Que esto no es un dos por tres

Solo una cosa te puedo prometer"

PANDA

TODO YO…

Scorpius estaba entretenido con Ángela dentro de una tienda de campaña y Rose tuvo la necesidad de salir para tomar algo de aire, en tácito acuerdo, ninguno de los dos se hablaba y decididamente era incomodo. No había que ser adivino para saber que evitaban pelearse de nuevo, la felicidad del reencuentro estaba opacada por la incomprensión, ambos tenían posiciones irreconciliables. Al salir y caminar por el campamento, Rose se percató de la actividad frenética, los wargs intentaban reconstruir su asentamiento, todo aquello roto o inservible se desechaba inmediatamente. Mientras deambulaba, Rose vio algunos rostros conocidos, wargs de la manada de Scorpius, quienes la saludaron amistosamente, ella respondió con una educada inclinación de cabeza, al salir de los limites campamento, encontró a quien buscaba , de pie, mirando el horizonte de la llanura helada en medio de la oscuridad.

-Es hermoso….¿verdad?- dijo ella mientras se colocaba a su lado, él permanecía inmóvil con los brazos cruzados sobre su pecho. Rose cerró los ojos para disfrutar la brisa helada sobre su cara.

-Si…una desolación cautivante….jamás me imaginé que Siberia fuese así….la llanura congelada es impresionante- contestó él-¿todavía estás molesta conmigo o crees que podemos conversar?

-Si….debemos hablar…lamento haber peleado contigo….echarte la culpa….sé que esto fue tan inesperado para ti como lo fue para mí. Lo siento Draco….estaba….estoy un poco…asustada- dijo ella abriendo los ojos, para luego dedicarla una mirada a Draco, habían evitado mucho tiempo el contacto mental esa noche, pero la necesidad era urgente, ella se dejó hundir en su pensamiento, la sensación de calidez y comodidad fue impactante para los dos.

Eres el Hechicero

Así como tú eres la Guerrera.

Pensé….al saber de la leyenda, que el guerrero era un hombre y la Hechicera una mujer.

Obviamente….estábamos equivocados.

Draco la miraba con tal intensidad que parecía que iba a comérsela viva con los ojos, estos se tornaron claros y brillantes, un gris brillante que parecía plata, su corazón golpeaba contra su pecho a ritmo frenético, era como una droga estar metido en su cabeza, ver todo desde la perspectiva de ella.

-¿Esta espada es lo que crees que es?- preguntó Rose en voz alta, cortando el nexo mental de pronto. Si seguían así…con esa intensidad, iban a perder el sentido, ambos. Había visto lo suficiente en la mente de Draco, ahora ella sabía tanto del asunto como él

-Lo es- dijo Draco, todavía un poco aturdido por la conexión mental- pero aun estas a tiempo de reconsiderarlo. La espada te eligió, quién la tome en tu lugar moriría…eso dice la leyenda. Pero quizás…si yo lo hiciese…si yo lo intentase, tengo parte de tu poder mágico, podría lograrlo

-No- dijo ella bruscamente, se apartó del lado de él y dio un rodeo hasta quedar frente a frente a Draco. La expresión de su cara era decidida e inflexible. Inconscientemente su mano fue hasta el pomo de la espada que llevaba en el cinto.

-Rose- dijo Draco- tú y yo sabemos las consecuencias de tu elección. Déjame ocupar tu lugar.

Ya estaba dicho. Rose se enderezó inmediatamente al escucharlo. Ella ya lo sabía, estaba consciente de que él se lo pediría. Sin embargo oírlo de sus propios labios le daba un significado totalmente distinto. Asumir el papel de la guerrera, declarar su dominio sobre esa espada, la única arma capaz de destruir la oscuridad que amenazaba a todos, todo eso, era abrumador. Ella expondría su vida, enfrentado a un ser superior a sus fuerzas, el mismo ser sobrenatural que acompañaba a Theodore Nott, su némesis, a donde quiera que fuese. La posibilidad de la posesión era indiscutible y la identidad de quien poseía a Thedore Nott ya no era un secreto para los dos Walpurguis, era demasiado evidente, tenían las pruebas, lo habían presenciado, solo que no encajaron los detalles hasta el último momento. Y Draco estaba ofreciéndose para tomar su lugar…para luchar en lugar de ella, ofreciéndole una oportunidad a Rose.

-No- dijo ella apartando su mirada- no puedo…no puedo hacerlo…no si tú vida es el precio.

-¡Diablos!- Draco frunció el entrecejo- ¿Por qué demonios eres tan irracional con esto? Estoy intentando sacarte del medio.

-Ya sabes la respuesta….tú lees mi mente…sabes exactamente porque no puedo permitir que hagas eso- dijo ella, la expresión de su cara era dura, pero él podía oír como su corazón latía a ritmo desenfrenado.

-Podría intentar arrebatártela- ofreció Draco bastante molesto.

-Y también sabes perfectamente que jamás podrías quitármela…soy más fuerte que tú y esta vez sí estaría dispuesta a desafiar a mi Maestro- dijo ella- Tiene que haber otra solución.

-No veo cual- dijo Draco sin ocultar su impotencia- No estás sola en esto Rose. A donde tú vayas…yo iré….hasta el mismísimo infierno si es necesario.

-No estamos en otro mundo, no realmente- explicó ella- Estamos metidos…todos…dentro de una ilusión manejada por Él. La única forma de regresar a la normalidad, es enfrentarnos al poder oscuro y derrotarlo.

Hablaban no por necesidad sino más bien por costumbre. Todas esas conclusiones habían sido vistas y repasadas en sus mentes, hacia unos instantes atrás.

-Un dios no puede ser destruido, ni siquiera por esa espada. La Hechicera original, Sorcha, lo derrotó una vez y logró alejarlo…no matarlo. Es lo que debemos hacer nosotros, con todo el riesgo que implica.

-El Oscuro o parte de él ahora está contenido dentro de un ser humano…ambos sabemos quién es …es Nott….esa nube negra, esa presencia maligna que lo acompaña y lo hace invulnerable lo delató. Si le clavó la espada, lo mató y con eso derrotamos al dios.

-O desatamos su furia, ninguno lo sabe, solo Sorcha lo supo y jamás dijo lo que vio. Dame la espada….no te quiero cerca de Nott de nuevo, no puedo permitir que expongas tu vida, es demasiado arriesgado- dijo Draco con vehemencia.

-Se hará como debe hacerse. Yo soy la Guerrera, la portadora de la espada- Dracó gruñó disgustado.

-Scorpius no va a estar contento cuando se entere de lo que piensas hacer- dijo Draco.

-No va a enterarse de mi boca y tú no le dirás nada….es la única cosa que pienso exigirte- dijo ella.

-¿Tú no trajiste a Ángela aquí solamente para que conociese a su padre? cierto- dijo Draco, fue una afirmación no una pregunta.

Rose no respondió absolutamente nada. Draco leyó sus intensiones en su cabeza y maldijo de nuevo.

-A veces me gustaría que no te parecieses tanto a tu madre…valiente hasta rayar la estupidez- dijo Draco después de un rato.

-Parte de lo que te gusta de mi es exactamente eso….te recuerdo mucho a la chica que alguna vez amaste- respondió Rose.

-Tú no eres Hermione Granger….mis emociones por ti no tienen nada que ver con ella- dijo Draco secamente- échale la culpa a los walpurgis, a la conexión mental, al destino o a lo que sea, pero no me insultes ni te insultes a ti misma pensando que yo siento por la hija porque no puedo tener a la madre.

-Lo siento- dijo Rose apenada-no fue mi intensión decirlo de esa manera.

-No es agradable hablar en lo absoluto de un asunto que nos molesta a los dos, no podemos dejar de pensarlo pero por lo menos yo no tengo intensiones de seguir discutiéndolo, es asfixiante y poco práctico . Es como es….pero curiosamente…..lo mismo que nos une es lo que nos separa- Draco no apartaba la vista de ella, al punto de que Rose sintió todo el peso de esa mirada y quiso simplemente desaparecer. Contenía tanta verdad en tan pocas palabras.

-El amor por los nuestros es lo que nos une y al mismo tiempo es lo que nos separa- dijo ella, Draco asintió.

-Tómalo como una prueba a tu fuerza de voluntad- dijo Draco- yo lo hago de esa forma.

Rose tocó de nuevo el pomo de la espada y se tambaleó de pronto, podía ver en su cabeza todo el flujo de imágenes en su cabeza, era como si, la espada intentase de nuevo asumir el control sobre ella, un gemido salió de su garganta y sus ojos se llenaron de nuevo de lagrimas.

-¿Qué te pasa?- ella se inclinó y se tocó el estomago, pasó una mano por su cara y se percató que de nuevo estaba llorando lagrimas de sangre.

-No es nada- dijo ella, ocultándole su cara. Draco le tomó el mentón con una mano y la obligó a mirarlo. Ella lucia tan asustada, tan desvalida en ese momento, estaba preocupado, desesperadamente ansioso debido a Rose.

-No sé porque tiene ese efecto en ti….la espada te acepta…es obvio…pero al parecer te produce daño físico….otra cosa más para averiguar- dijo él, mientras se sacaba un pañuelo y le limpiaba la cara.

-Es porque me resisto a su dominio…eso es todo- explicó Rose respirando profundamente hasta que el malestar pasó.

-Nos quedaremos aquí un día o dos, se que quieres estar con Scorpius y con Ángela- dijo Draco- si así lo deseas….puedo esperarte en el castillo de Duhm…..debo seguir revisando…encontrar alguna solución.

-Necesito despedirme de ellos- dijo Rose de nuevo llorando- quiero disfrutar la agonía de ver como mi vida se escapa de mis manos….como pude tenerlo todo y ahora….voy a perderlo. Es mi hija…es Scorpius….no puedo respirar sin ellos, pero temo desquiciarme por culpa de esa maldita espada y dañarlos.

-Tú no perderás nada….y no dañaras a ninguno de los dos….los amas demasiado - dijo él.

-Moriría por ellos- dijo Rose escondiendo su cara entre sus manos.

-Y yo no te dejaré morir a ti…..como te dije…encontraré una solución- dijo Draco.

-Eres mi mejor amigo….el mejor que he tenido en la vida….Draco necesito que comprendas que eres insustituible e irremplazable para mí, lo que siento por ti es solo para ti….pero no puedo darte físicamente lo que seguramente deseas de mi….no puedo ni nunca podré sin que se me rompa el corazón- dijo ella alargando su mano para apretar la de él fugazmente.

-Curiosamente….apartando lo demás….tengo que decir lo mismo de ti- dijo él- agradezco al cielo y al infierno que te pusieran en mi camino. Ha dolido como el demonio, es cierto, pero no estoy nada arrepentido. Aprendí contigo el significado de muchas cosas, fui un egoísta sin remedio toda mi vida y me has enseñado a ser desprendido, a dar sin esperar a cambio, sobre todo con los sentimientos, ser feliz solamente con la felicidad de la otra persona, aunque no sea tu felicidad o de pronto si lo es….pero de una manera diferente a lo que esperabas. Tu destino no es morir….no por esto….tu destino es estar con el hombre que amas y con tu hija y yo veré que se cumpla, como sea.

-Draco….quisieras…..quisieras mostrarme una de tus historias…en tu cabeza….uno de esos relatos fantásticos de los Walpurgis…alguno de los que tiene finales felices- dijo ella con voz apagada, mientras se tragaba las lágrimas.

-¡AH!….quieres que te cuente un cuento criatura- él le dedicó una sonrisa- bien….te contaré toda la historia de Sorcha y su hermano Mäel….sus primeras aventuras y como la magia llegó a este mundo…no tiene un final feliz…pero da esperanzas…y luego te irás a dormir….lo necesitas- dijo Draco razonando con ella como lo haría con una niña pequeña, Rose le agradeció el gesto, lo último que necesitaba en ese momento frente a ella era al Draco Malfoy seductor haciéndola sentir culpable, lo que quería en ese instante era al padre, al amigo, a su Maestro , a la persona que ella admiraba, que le ofrecía confianza, el único ser que conocía con exactitud el predicamento por el que estaba pasando y que sabía lo que estaba sufriendo.

Ambos se sentaron en la nieve, ella con las piernas cruzadas frente a él, mirándolo con atención. Rose y Draco estuvieron hablando mentalmente por espacio de dos horas, ella asentía alternativamente, era raro observarlos, de hecho era fascinante. A veces Draco movía una mano y creaba figuras en el aire, eran transparentes, con un singular brillo fantasmal…criaturas fantásticas y espectros de héroes perdidos que revoloteaban alrededor de ellos, todos a consonancia de la historia que relataba, Rose miraba absorta y fascinada la maravilla que él le mostraba. Finalmente, ella se acercó, le dio un beso en la mejilla como gesto de despedida y se retiró. Draco se la quedó mirando largo rato mientras la figura de ella se perdía en el campamento.

Scorpius Malfoy también estaba observando, era la primera vez que los veía interactuando. Se miraban y parecía entenderse perfectamente. Eso le produjo una sensación extraña, un peso en el estomago y también celos….muchos celos…inesperados y torturantes celos. Draco Malfoy era su maestro, eso lo sabía, también era de su conocimiento que Rose lo apreciaba y lo respetaba. Pero nunca estuvo consciente del hecho de que ellos como Walpurguis mantenian una relación cercana, una confidencialidad diferente, compartían el hecho de ser dos magos extraordinarios, algo único en el mundo, y Scorpius estaba excluido de todo eso, él se sintió impotente como nunca en su vida, tenía la sensación de que la estaba perdiendo.

0o0

"Gracias te doy (gracias te doy)

Contento estoy

Y muy adentro estoy de acuerdo

Que tu amor no lo merezco"

PANDA

TODO TÚ….

Más tarde en la noche, la mayoría de los wargs y hombre-lobos se habían retirado a dormir. El día permanecía oscuro, pero el ritmo circadiano se mantenía en todos, humanos y lobos. Alguno que otro deambulaba por el campamento vigilante. Draco caminaba por todo el lugar hasta que encontró lo que buscaba. Los wargs con los que se topó no repararon en él, podían verlo pero la magia de Draco hacia que simplemente no lo notaran.

-¿Cómo te sientes?- Draco entró a la tienda para ver a Scorpius sentado con Ángela sobre el pecho, la niña solo estaba cubierta con un pañal, Scorpius acariciaba toda su pequeña espalda, la niña estaba exhausta y descansaba plácidamente sobre el caliente cuerpo de su padre. Rose dormía en una cama colocada en una esquina de la tienda.

Scorpius lo miró con recelo un rato para decidirse a responder.

-Sinceramente tengo que declarar que estoy aterrado- dijo Scorpius -¿Es normal sentirse así?….asustado….con pánico de que algo pueda hacerle daño, con deseos de que nada la toque, de velar su sueño, de quedarte mirándola mientras duerme y alejar sus pesadillas...¿Alguna vez se va el miedo?

-Ya sabes lo que significa ser padre- dijo Draco mientras se inclinaba para estar a la altura de Scorpius- Mi respuesta es ¡no!….nunca….el miedo jamás se irá….siempre estará allí….mientras vivas, jamás pegaras un ojo en la noche, no importa que Ángela crezca, se aleje de ti y forme su propia familia, ella siempre será lo primero en que pienses al despertarte y lo último que rememores al irte a dormir, ella será tu mundo y lo mas importante en tu vida, por encima de lo que sea.

-He tenido que vivirlo en carne propia para decirlo. No sabes cómo te respeto padre por todas las cosas que hiciste por mí, no tienes la menor idea- dijo Scorpius.

-Hice solo lo que debía hacer….eres mi hijo- contestó Draco mientras colocaba una mano sobre la cabeza de Ángela acariciándola levemente- tu hija es una niña muy cariñosa, tiene tu carácter de cuando eras pequeño.

-Espero que no se ponga tan insufrible como yo cuando crezca- respondió Scorpius.

-Comparto el mismo deseo que tú…créelo- dijo Draco.

Rose estaba dormida en la cama, bajo los efectos de un sedante, sin embargo eventualmente se removía y la expresión de su cara cambiaba hasta convertirse en una mueca de pánico.

Draco se dio cuenta, fue hasta la cama, tocó su frente murmurando unas palabras, al rato Rose dejo de moverse y se quedó completamente dormida.

-Ha estado así toda la noche….Intenté despertarla pero el sedante que le dio Walter es muy fuerte- explicó Scorpius contemplándolos, era incomodo verlos juntos, era un hecho.

-Tiene pesadillas- dijo Draco- es todo, no la despiertes, mañana estará mucho mejor.

-¿Qué le hiciste?- preguntó Scorpius

-He transferido sus sueños…a mi- dijo Draco- no fue agradable, su imaginación es muy vivida…quizás sea hora de que yo también descanse.

-Te noto preocupado- dijo Scorpius observando a su padre con interés- ¿Qué pasa?

-Estoy preocupado…por ella….esas imágenes….debo pensar…si son solo sueños o es una premonición- dijo Draco- ¿Dónde está Hermione?

-La Sra. Weasley me ha dejado unas horas a solas con ellas para que disfrutásemos un momento juntos. Momento que tú interrumpiste padre.

-Hermione puede ser tu mejor aliada o tu peor enemiga- comentó Draco mientras se sentaba en un banco- es una leona defendiendo lo que quiere. Te pido por favor, independientemente que sepas la relación que tuvimos y que ella no sea agrado de tu madre, que la trates como se merece, es una buena mujer.

-La Sra. Wesley es bien directa…ya ella y yo hablamos…fue muy sincera para plantear sus opiniones…quizás demasiado….no me hago ilusiones, sé que voy a tener que ganarme a los padres de Rose….a la Sra. Weasley no le gustan para nada los wargs, les teme y por lo que me ha dicho, el Sr. Weasley obviamente no está contento con el hecho de que embaracé a su hija mientras estábamos en el colegio...me acepta solo por amor a Rose y la niña….por nada mas, la Sra. Weasley prometió ayudarme con su esposo- dijo Scorpius-¿Qué te atrajo de ella? aparte que evidentemente es muy guapa.

-Así que quieres una declaración de mi parte. Cuando sabes perfectamente que no me gusta hablar de mí…de hecho detesto hablar vida personal- contestó Draco.

-Solo te pido una conversación, nunca hemos hablado como dos personas normales, tú y yo solo discutimos. De todas formas, nada te obliga, eres libre de irte cuando quieras- respondió Scorpius.

Draco miró el techo de la tienda, respiró profundo y luego miró a Scorpius.

-Hermione era…ella es fuerte de carácter, fiel a sus principios. Era la chica más inteligente que había conocido en mi vida, estaba deslumbrado, no podía creerme al principio que ella se hubiese fijado en mi….el chico que siempre la despreció y que tenía miedo de aceptar sus sentimientos por ella- la voz de Draco resonaba en la habitación- Es cierto, quizás me atrajo desde la primera vez que la vi, no lo sé, no lo recuerdo, ha pasado demasiado tiempo y definitivamente ahora no importa para nada… Los hechos son que no la delaté cuando la torturaron en mi casa y con eso les salvé la vida a ella, a Potter y a Weasley, luego Potter me la salvó a mí y pensé que estábamos pagos. Pero creo que Hermione no pensaba lo mismo, sentía que me debía algo o que yo escondía más de lo que se apreciaba a simple vista. Cuando estuve en Azkaban, ella fue la única que fue a visitarme, al principio no hablábamos, yo era orgulloso y detestaba que me tuviesen lastima , pero ella no iba por lastima, iba allí porque había captado su atención y ella estaba decidida a averiguar qué era lo que tanto le intrigaba de Draco Malfoy. Me llevaba libros y yo los leía, después entonces empezamos a hablar, sobre todo de los libros, descubrí a una persona con un sentido del humor tan retorcido como el mío, capaz de responder a mi ironía y ganarme una confrontación verbal, cada día que pasaba ella me gustaba mas y mas…era pequeña, curvilínea, tiene esos ojos castaños que parecen dos brazos encendidas cuando se emociona por algo, me gustaba tanto que no podía quitarle los ojos de encima, entonces la besé, la tomé allí mismo en mi celda una noche sin importar si nos descubrían y el resto es historia.

-Vaya…de verdad que jamás me hubiese imaginado algo así- comentó Scorpius impresionado por la historia.

-Lo abandoné todo por ella, mi familia, mi apellido, todo, estaba loco….enfermo de amor por ella…quizás un poco obsesionado…pero era la primera vez que sentía algo así…al final….no funcionó, éramos demasiado jóvenes y arrastrábamos demasiado pasado entre nosotros. Un pasado lleno de muerte y destrucción. Allí aprendí que el amor es una maldición.

-El cinismo no es un buena manera de vivir y de ser feliz- afirmó Scorpius.

-¿Y quien dijo que yo buscaba la felicidad? Hace tiempo que peleé esa guerra y perdí…yo solo me dedico a ver cómo pasa el tiempo y no joderme en el intento de vivir la vida- dijo Draco- de todas formas no todas las cosas la veo con cinismo. De vez en cuando, me sorprendo a mi mismo descubriendo algo nuevo.

-Eres complicado….eso lo sé…complicado con tus relaciones personales….complicado con las mujeres- dijo Scorpius fijando su mirada en Draco- He decidido no odiarte por esto…de hecho no voy a odiarte por esto …..pero tengo que decirlo porque me está carcomiendo el alma. Padre….yo no soy ningún estúpido.

-¿a qué demonios te refieres?- preguntó Draco.

-Los vi más temprano….a ti y a Rose….fue extraño, se sentaron en el suelo y se miraban…mucho… no hablaban….nada…pero era como si estuviesen compartiendo algo- dijo Scorpius- Estoy consciente de que ella es tu discípula, y que tú eres su maestro, entiendo que has estado mucho tiempo cerca de Rose. Pero me resulta difícil creer que verdaderamente se agradan, no con el pasado de nuestras familias.

-Ella puede meterse en mi cabeza y viceversa- explicó Draco- la mayoría del tiempo se lo que siente y lo que piensa…por eso parece que a veces nos entendiésemos sin hablar o que nos moviéramos al mismo ritmo. Es una habilidad walpurguis que tenemos.

-Entiendo…entonces sabes exactamente lo que ella siente por mí y yo por ella-Scorpius no le quitaba los ojos de encima a su padre, había un dejo de agresividad en el tono de su voz que puso alerta a Draco.

-Está muy claro en mi cabeza- dijo Draco- ese es un detalle que no se me ha pasado por alto.

-¿La quieres?- preguntó Scorpius bruscamente, las palabras salieron desde lo más profundo de su ser. Él estaba seguro que Rose lo amaba, en eso no existían cuestionamientos de ningún tipo….ella lo amaba más que a nadie en el mundo y él a ella, estaban destinados a amarse para siempre, pero hasta ese momento….no se planteó nunca la posibilidad que ella de verdad tuviese sentimientos por otras personas, cualquier tipo de sentimientos, cualquier otro tipo de amor. Scorpius la conocía muy bien, ella era demasiado transparente para él y también conocía a su padre. Los vio, y enseguida sacó una conclusión. No una que le agradase por cierto, de hecho hervía de rabia y de celos, pero había aprendido…aprendido de todo lo que les había sucedido…..la felicidad se escabullía rápidamente de las manos, era inestable, era fugaz y él quería aferrarse a ella como fuese. Scorpius había llegado a la conclusión de que debía disfrutar cada momento con Rose como si fuese el último y ella era suya…suya….de nadie más….pero también ella tenía todo el derecho de ser libre en sus sentimientos….en eso se basaba el amor….en la libertad de amar. Rose había estado en la peor situación posible, vejada, golpeada, casi perdió la vida y la mente, su padre recogió los pedazos y los armó con paciencia, ella era un despojo humano y Draco Malfoy la reconstruyó. ¿Quién podría culparla si sentía algo por el hombre que la salvó? Por el sujeto a quien debía tanto. Por dios santo, si hasta él mismo no veía como agradecérselo a su padre.

Para completar, de verdad no sabía qué era lo más espeluznante o mas increíble en todo caso….odiar el hecho de estar celoso de su propio padre, de la relación que tenia con su mujer, cualquiera que esta fuese o que honestamente deseara escuchar de su boca que efectivamente Draco Malfoy la quería…que de verdad la quería y que la protegería de todo, porque eso le aliviaba una carga en cuanto al papel que Rose desempeñaba como walpurgus, necesitar saber que su padre la quería tanto como él….que evitaría que cualquier cosa la dañase.

-¿Qué clase de pregunta es esa?- Draco soportaba la mirada de su hijo devolviéndosela con más dureza, sus ojos grises se clavaban en los amarillos de Scorpius sin contemplación alguna, sin dejarse avasallar en ningún momento. Draco Malfoy no estaba dispuesto a dejar que lo interrogaran de esa forma y si bien se sentía culpable por sentir muchas cosas respecto a Rose, no estaba de ninguna manera arrepentido. Sus sentimientos podían ser incontrolables, pero eran sus acciones quienes definían sus buenas intensiones. Y Draco Malfoy había mostrado extrema e indiscutible lealtad a su hijo.

-Contesta… ¿La quieres? No me interesa ni de qué forma ni cuanto la quieres, ahórrame los detalles por favor, no creo que tener estomago para escucharlos, pero necesito confirmarlo. Te lo preguntaré una vez y jamás volveremos a hablar de esto, pero desearía que fueses sincero, no soy ningún estúpido papá y no se me da bien hacerme el imbécil…mucho menos hacer el papel del perfecto cabrón- dijo Scorpius.

-El papel de cabrón en esta historia yo se lo asignaría a otro…Scorpius ¿Qué deseas exactamente que te diga? ¿Qué es lo que quieres escuchar? – preguntó Draco.

-Al final no me importa….esto no es una discusión ni una pelea por el amor de una mujer….eres mi padre por dios y Rose es mía, aunque ahora tengamos problemas, cualquier otra cosa simplemente es impensable. No confió ni por un segundo en ti, pero confió en Rose, ella me ama, yo la amo….pero sé que Rose también te quiere a ti….estoy seguro de eso porque la conozco y veo su rostro cuando habla de ti, te quiere por todo lo que has hecho por ella y porque… !Qué diablos!….tú siempre consigues que la gente te quiera…aunque no quieran…. Deseo que me des tu palabra de que vas a protegerla - dijo Scorpius con firmeza, fue una declaración que salió de lo más profundo de su ser- te he perdonado todo padre, pero jamás te perdonaría eso…que pongas en riesgo su vida.

-Está de mas que me pidas eso…sabes que lo haré….protegerla...ofreceré mi vida por ella si es necesario- dijo Draco- y en cuanto a confiar en mí o no….te lo dejo a tu juicio. Si Rose está aquí contigo esta noche, durmiendo en tu cama, es porque yo he demostrado ser un sujeto altamente confiable con respecto a ella. Piensa lo que quieras hijo, estás en tu derecho, pero no me obligues a hacer confesiones sobre mis sentimientos o mi carencia de ellos porque jamás lo haré….nadie tiene el derecho de pedirme eso….ni siquiera tú.

-Si la quieres….sácala del medio, apártala de todo esto….déjala ir…habla con ella…va a escucharte…ella te respeta - dijo Scorpius.

-¿Y qué crees que he estado haciendo toda la noche? Aunque no lo creas, déjame asegurarte que yo soy el que menos está contento con la situación- contestó Draco- en un mundo ideal, ella estaría feliz con su hija, con su familia y contigo.

-Tú la metiste en todo esto…ahora sácala- dijo Scorpius con vehemencia.

-No puedo hacerlo- dijo Draco- no porque no quiera, sino porque realmente no depende de mí. La maldita espada la eligió a ella, no a mí, ofrecí tomarla en su lugar y ella se ha negado tajantemente.

-¿Qué sucede si eres tú quien la toma?

-Si la espada no acepta mi magia…..muero- dijo Draco bruscamente- así de simple.

-Y ella no puede aceptar que tú mueras- dijo Scorpius conteniendo el aliento, así que esa era la razón- tiene lógica, yo tampoco lo permitiría- Draco alzó una ceja, Scorpius respondió- No nos llevamos bien tú y yo, de hecho la mayoría de las veces nos detestamos….ahora debería tener razones de sobras para odiarte…pero no puedo….me has devuelto la razón de mi vida y nunca tendré como pagártelo….me has regresado a mi familia. Sabes algo padre…..por muy hijo de puta que has demostrado ser en toda tu vida, hay algo de honor en ti y me lo has demostrado, por eso….te respeto. Además, te quiero, eres mi padre, siempre te he querido…a pesar de todo. Por favor no toques esa maldita espada, pero consigue una solución….pronto.

-En eso estoy trabajando- dijo Draco.

-¿Qué significado tiene esa espada? ¿Por qué es tan importante?- preguntó Scorpius

Draco se mantuvo en silencio, le hizo una inclinación de cabeza a Scorpius a modo de despedida.

-No entiendo porque no me lo dices de una buena vez, a que se debe tanto secreto- comentó Scorpius.

De espaldas Draco dio un largo suspiro.

-No pretendo que me entiendas…no sobre los Walpurguis, cuando no puedo decirte más de lo que sabes, por tu seguridad, por la de tu hija y por la de todos en este mundo. Este asunto en parte ha escapado de mis manos, yo he hecho elecciones difíciles, Rose también. Te juro por dios, que no hubiese querido que las cosas fuesen así, no sé cómo lo haré ni cuando tardare, pero solo puedo prometerte que hare lo posible y lo imposible para que Rose no sufra ningún daño en el camino que escogió y que vuelva a tus brazos sana y salva. Esa es la única promesa que puedo hacerte.

-Mal momento para decidir ser los héroes en todo este asunto- dijo Scorpius con fastidio- sabes padre, aparte de ustedes, hay un montón de magos y wargs dispuestos a ganar esta guerra.

-Esta guerra en entre los Walpurguis y el Oscuro, los demás sobran. Quieres un consejo…..deja de quejarte y pórtate como un Malfoy, toma lo que consideras tuyo y manda todo al diablo…el resto…la parte sobrenatural y escalofriante del asunto…déjamelo a mí- dijo Draco mientras se retiraba.

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TODO YO….

Cuando Draco se fue, Scorpius empezó a mecer a Ángela.

- May the road rise up to meet you, May the wind be always at your back- la voz de Scorpius era profunda y serena.

Rose se despertó cuando lo escuchó, abrió los ojos y vio la figura recortada por la luz de Scorpius con la niña en brazos, se dedicó a observarlos en silencio, sin interrumpirlos, era maravilloso ver a padre e hija interactuando, ella solo podía escuchar estrofas de la tonada, jamás lo había oído cantar, pero su voz era maravillosa, entonada y tenía algo tan tranquilizador y calmante que contagiaba. Scorpius se interrumpió un momento, tratando de recordar la letra, era una antigua nana irlandesa que su madre le cantaba cuando era niño, siempre le gustó cantarla y oírla, porque le traía recuerdos felices y evocaba en él una gran sensación de bienestar y protección, quería darle eso a su hija en ese momento- May the sun shine warm upon your face; The rains fall soft upon your fields .And until we meet again, May God hold you .In the hollow of his hand.

Cuando terminó de cantar, se dio cuenta de que la bebé había despertado de nuevo, Ángela lo miraba con atención, con esos grandes ojos azules de los que era poseedora y que era una delicia contemplar, Scorpius besó su cabeza.

-Nena…estas palabras en general se las digo a tu madre, pero…..tienes los ojos mas azules que he visto en la vida….los ojos de mamá- dijo Scorpius, Rose cerró los ojos en ese momento, la poción sedante de nuevo empezaba a hacerle efecto.

-Duérmete….basta de jugar…debes descansar…- Ángela bostezo y volvió a acunarse en los brazos de Scorpius. Lo último que vio Rose antes rendirse completamente al efecto del sedante, fue como Scorpius se sacaba del bolsillo algo, y lo levantaba en vilo para que Ángela lo viera, era un botín de bebé azul.

-Este ha sido mi amuleto todo este tiempo….Angie…tú eres mi amuleto de buena suerte- dijo Scorpius.

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Sucker love is heaven sent.

You pucker up, our passion´s rent.

My hearts a tart, your body´s rent.

My body´s broken, yours is bent.

Every me …Every you.

TODO TÚ…

Una franja de luz apareció en el horizonte, todavía no había levantado el sol, pero ese pequeño atisbo de luz era suficiente para reanimarlos a todos en ese lugar perdido del mundo.

Rose permanecía solitaria en el descampado, pensativa con la espada llamada Sorcha en su mano, mirando la luz mortecina que había reemplazado la noche perpetua que se había adueñado del mundo. Draco estaba de brazos cruzados muchos metros detrás de ella, observándola, sin atreverse a perderla de vista, la chica permanecía inmóvil como una estatua, vestida con un abrigo de color marrón largo hasta el suelo que se le entallaba al cuerpo, la brisa hacia que su cabello revoloteara encima de su cabeza, lucia etérea como si fuese una aparición, etérea, trágica y bella, solo él sabía con exactitud la férrea voluntad que se escondía de ese cuerpo en apariencia frágil.

Draco Malfoy conocia exactamente lo que pasaba por su cabeza y no por estar metido en sus pensamientos en ese justo momento. Ella tenía las mismas dudas que él….Si Rose era la Guerrera y Draco el Hechizero, todo el orden de eventos y prioridades estaría invertido, y eso los mantenía a ambos en vilo. Sacrificarían demasiadas cosas….demasiadas. Estaban al borde, al filo del abismo. Pero ella había decidido asumir ese papel y él no tenía más remedio que acompañarla hasta el final. No la abandonaría jamás.

La tristeza de Rose era la suya, la incertidumbre que ambos compartían era atronadora.

Walter se acercó a Draco, este le echó un vistazo y de nuevo dirigió su mirada a Rose.

-¿Crees que saldrá el sol alguna vez?- preguntó Walter.

-No lo sé, pero estoy agradecido de tener algo de luz siquiera- dijo Draco- el comportamiento de los objetos celestes me mantiene intrigado, no tenemos sol ni luna, y las estrellas son diferentes, es como si estuviésemos metidos en una realidad alterna, un mundo diseñado por algo o alguien.

-El dios oscuro- dijo Walter con pesimismo- he oído muchas leyendas….pero nunca pensé que llegaría a estar sometido a su merced.

-Ninguno de nosotros- contestó Draco parcamente.

-Me iré a Irlanda en unas horas, al cuartel general de la resistencia- dijo Walter- me dijeron que defendiste a Marina Merrey de la furia de Rose….gracias.

-La muchacha está en prisión….Potter la vigila de cerca…es la esposa de Nott- dijo Draco- algunos en la resistencia desean hacerle un juicio.

-Lo sé…iré a Irlanda a evitar que se cometa una injusticia- dijo Walter- voy a abogar por ella.

-Te acompañaré…hablaré con Potter….pero no puedo prometer nada….yo también la mantendría entre rejas, solo por precaución, nadie sabe la influencia que Nott puede tener sobre ella- respondió Draco.

-No existe tal influencia- dijo Walter, apretando las manos en puño.

-Eso está por verse- contestó Draco dando por terminada la conversación.

Rose levantó la espada y empezó a hacer figuras con el arma maniobrándola de un lado a otro, acostumbrándose a su peso y su envergadura, cuando el arma no asumía el control, era bastante inexperta manejándola, sin embargo a cada movimiento ella tomaba más confianza, convirtiendo cada movimiento, cada estocada en poesía viviente. Rose se movía con elegancia y estilismo, su joven y flexible cuerpo poco a poco se adaptaba a las exigencias del arma. Su cabello ondeaba al viento acariciando su cuerpo y Draco no podía sacarle los ojos de encima. Existía algo tan hermoso y al mismo tiempo tan profundamente desolador verla ahí, intentando adaptarse a las terribles circunstancias, luchando tenazmente para aceptar su destino, él estaba verdaderamente conmovido y también estaba terriblemente enamorado de ella.

Cuando vio a Scorpius acercándose a Rose, Draco apretó los labios. El joven iba vestido de cerrado negro, con un abrigo abotonado hasta el cuello, pegado a su cuerpo, tenía la mitad del lado derecho de su cara cubierto de tatuajes, estos se veían desde su cuello hasta casi el pómulo, también la mano derecha estaba tatuada, Draco estaba al tanto que toda la mitad del cuerpo de Scorpius estaba tatuada, su cabello rubio estaba corto y revuelto, sus ojos eran amarillo pálido iguales a los de un lobo, Scorpius se movía con gracia animal, lentamente, casi como al acecho, lucia bastante intimidatorio, tanto por su aspecto y como por su actitud. Draco jamás pensó que llegaría a considerar a su propio hijo el hombre más peligroso que había visto en la vida, peligroso en muchos sentidos.

Rose se detuvo cuando sintió la presencia de Scorpius detrás de ella.

-Eres buena….pero te falta un poco de práctica para hacer el mandoble correctamente- dijo él en tono conciliador, ya estaba harto de discutir con ella.

-Nunca había manejado un arma así….solo cuando la espada despierta….lo hago bien- dijo ella de espaldas a él, estaba nerviosa, el tono de su voz así lo denotaba. No era buena haciéndose la indiferente frente a él, ambos lo sabían, así que no tenía sentido mentir acerca de sus emociones. Pero tenerlo cerca ponía en tela de juicio todas sus resoluciones.

-Deja que te enseñe- se ofreció a Scorpius, ella lo miró de reojo.

-¿Tú?- preguntó ella.

-Al parecer después de tanto tiempo desconocemos detalles de nosotros- Rose bajó el rostro profundamente apenada, era una acusación aunque él tono de él fuese normal- Fui el campeón de esgrima de Dumstrang durante toda mi estadía en el colegio- explicó Scorpius, ella lo miró intrigada- Mi padre me enseñó a combatir con la espada desde que tenía uso de razón. Soy bueno, déjame mostrarte.

Scorpius estiró la mano, Rose se le escabulló con rapidez.

-No puedes tocarla, lo sabes perfectamente, te lo he dicho una y otra vez- dijo ella con cautela, esta vez estaba frente a él, sus ojos se clavaban en los de Scorpius- esto no es un juego.

-No…no lo es….jamás lo fue y ahora menos que nunca- dijo él en voz baja, refiriéndose veladamente a toda su historia juntos-asume la posición básica…..no te preocupes….no la tocaré. Te lo prometo.

Rose le creyó, así que asumió la posición básica de combate, con las piernas separadas, una más adelantada a la otra, flexionó ligeramente ambas rodillas, ella mantenía la espada tomada con ambas manos, extendida hacia adelante con los codos flexionados.

Scorpius se colocó detrás de Rose, sus manos recorrieron sus hombros lentamente, encendiendo cada pedazo de ella en llamas con ese gesto, recorrió sus brazos hasta tomar la espada por encima de las manos de Rose, poniendo especial atención en no tocar el metal. Rose cerró los ojos aturdida por el calor del cuerpo de Scorpius, su espalda tocaba su pecho, percibía sus manos sobre las suyas, piel contra piel, observaba el contraste de su mano cubierta de tatuajes contra la palidez de la suya y su aliento tibio justo en el cuello.

-Muévete conmigo…como si fueses parte de mi….como si fuésemos uno solo- susurró Scorpius en su oído, mientras la guiaba con seguridad- esto es un mandoble- Scorpius hizo que la espada hiciera un movimiento cortante en el aire hacia adelante- ahora a la derecha y a la izquierda- Rose lo obedeció.

-Ahora te enseñare a caminar mientras atacas- dijo Scorpius – hacia adelante Rose- la joven caminó unos pocos pasos y él con ella- repite los movimientos- mientras tanto sus manos se posicionaban en sus caderas- tu pelvis es tu centro de gravedad, debes apoyarte alternativamente sobre un pie o sobre otro-ella lo hizo.

-Bien…lo estás haciendo bien….¿se siente mejor? ¿No es así? - dijo Scorpius pegando de pronto su cuerpo al suyo, cadera contra cadera, Rose enrojeció cuando lo sintió, Scorpius movió sus manos hasta tocar su vientre, arrastrándolas desenfadamente, con estudiada lentitud luego las subió por los costados de su cuerpo, en un gesto posesivo, marcando cada centímetro de ella como suyo, de nuevo tomó sus manos juntas en el mango de la espada y despegó una de ellas, la mano libre de Rose inmediatamente se apretó a la suya, enredando los dedos fugazmente para después soltarla- ahora la embestida, clava la punta de la espada hacia adelante, con precisión, una pierna detrás de la otra, mantén la espalda recta- ella lo hizo y se quedó en la posición, con los ojos mirando a cualquier dirección menos a él- ahora hazlo tú sola, repítelo.

Ella lo hizo, unas tres veces, él se alejó, admirándola, ella giró muy cerca de él. Scorpius permanecía de pie, hipnotizado clavando sus ojos en ella, dedicándola toda su atención, luego él también giró su cuerpo al mismo tiempo que ella, y se encontraron en el punto inicial, él detrás de Rose, la volvió a envolver con sus brazos, tomando la espada al mismo tiempo que ella, con una habilidad tal que nunca llegó a tocar el metal. Ambos repitieron las figuras ofensivas en silencio, lucían perfectamente coordinados, con sus cuerpos moviéndose al mismo ritmo, al mismo compas, pegados uno al otro, compartiendo una especie de danza mortal.

Mientras en perfecta sincronía ejecutaban los movimientos con una delicadeza exquisita, Draco los observó fascinado y al mismo tiempo con el corazón apretado, evidentemente ellos se complementan, existía una especie de reconocimiento natural y instintivo entre sus cuerpos, los cuerpos de dos amantes unidos por la fuerza más indómita de todas, el amor. Siendo testigo de esa armonía que quitaba el aliento y era digna de admiración, él vio sus figuras recortadas en la penumbra al contraluz, moviéndose elegantemente, con precisión, los dos lucían jóvenes, afines, llenos de vida, hermosos, totalmente hechos uno para el otro, más que entrenar parecía que estuviesen haciéndose el amor.

-¿Es cierto que mi padre y tú pueden leerse el pensamiento?- preguntó Scorpius mirando directamente a Draco, quien no les quitaba los ojos de encima.

-Es así- dijo ella- nuestras mentes y nuestra magia están unidas. No me gusta mentirte….pero al parecer tú y yo nos ocultamos cosas para protegernos.

-Lamentablemente….es así- dijo Scorpius, padre e hijo dejaron de mirarse y la tensión palpable entre ellos se disipó. Scorpius decidió olvidarse de todo y enfocarse solo en ella.

-No te lo dije, porque Draco me pidió expresamente que no lo comentase a nadie.

-Él me lo dijo, eso y unas cuantas cosas más….al parecer ahora confía en mi ¿Sucede así con todos los walpurguis?- preguntó él mientras ambos hacían una finta.

-No en todos….de hecho es inusual, la unión mental es particularmente fuerte si maestra y alumno comparten las mismas emociones y si se establece un vinculo de sangre- explicó ella- Ángela unió nuestras sangres e incluso antes que eso….está el hecho de que Draco y yo estamos en sintonía permanente porque ambos- Rose titubeó- ….ambos…. amamos intensamente a las mismas personas.

-No voy a decirte que no me siento celoso y que no me cabe en la cabeza como puede ser de esa forma- dijo él hoscamente- pero nunca tendré suficiente para agradecerle a mi padre. Te perdí….te perdí….casi moriste…te fracturaron en cuerpo y alma y él de alguna forma, te regresó.

Scorpius la soltó y ella se giró hasta quedar frente a frente con él.

-¿Tu decisión de alejarte de mi tiene que ver con tu relación con mi padre?- preguntó él.

-No….Draco no tiene nada que ver con esto….con nosotros- contestó ella.

-Estoy consciente de que sientes por otras personas, que tienes emociones profundas por aquellos que han compartido algo en tu vida, por quienes, mejor dicho….por quien salvó tu vida. Me he prometido a mi mismo darte libertad….no interferir….has sufrido demasiado….por mi….por todos. Maldito de mí si soy egoísta contigo después de todo lo que has tenido que pasar, pero no puedo vivir mi vida sin ti…no puedo.

-Scorpius…yo- Rose estaba conmovida e impresionada por las palabras de Scorpius, se notaba su dolor, su angustia.

-No puedo evitar sentir celos….porque siempre pensé que yo sería el único….porque siempre pensé que sería el mejor- dijo Scorpius.

-Eres el único- contestó Rose dejando caer la espada, luego avanzó hacia él para tomar su cara con sus manos y fundir sus labios con los suyos. Sus bocas entraron en una exquisita colisión. Él la buscaba con apremio y pasión desatada, ella le correspondía de igual manera, Rose subió sus manos y las enredó en su cabello, Scorpius la sujetó por la cintura y la subió a horcajadas sobre su cuerpo hasta que ella enredó sus piernas en él. Draco los miraba en la lejanía y cuando vio que se besaban, dio media vuelta inmediatamente, respetando el momento intimo, Walter lo siguió en silencio.

Se besaron muchas veces durante un rato, Scorpius se separó de ella con suavidad. Rose lo miraba fijamente.

-Me equivoque….me equivoque mucho. Rose, estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por estar a tu lado - declaró él – moriría por ti y por Ángela.

-No…tú no morirás…te pido por favor….cree en mi ciegamente como yo creo en ti….no puedo decirte lo que está sucediendo…no hasta entenderlo completamente y estar segura de que no voy a dañarte ni a ti ni a mi hija- dijo ella.

-¿Por qué tienes tanto miedo?- preguntó él aferrándose a sus brazos.

-Debo marcharme….cuídate y cuida a nuestra hija, la dejo en tus manos porque eres el único y eres el mejor- dijo Rose desviando su rostro para no mirarlo, luego se separó de él con dificultad, Scorpius se negaba a dejarla ir. Al final Rose se soltó, mientras caminaba, tomó la espada y se fue del sitio dándole la espalda y dejándolo con la palabra en la boca. Ella tenía que ser fuerte, no debía flaquear, las lágrimas se escapaban de sus ojos y su corazón aullaba desolado. No podia estar con él, no hasta saber las consecuencias de sus acciones decidiendo convertirse en la guerrera Walpurgis….No, él no moriría, él debía vivir para tratar de encontrar la manera de criar a Ángela, a pesar de ser un warg, de ser el líder de los wargs. Ella…..ella caminaría hacia lo desconocido, un camino a donde él no podría seguirla. Para que darle esperanzas…..él había sufrido demasiado, no podía comprometerse, ni aunque lo quisiera, porque su futuro…cada día que pasaba …era menos claro…..de alguna forma…..solo importaba la misión. No….Scorpius Malfoy no morirá.

"Muere el temor (muere el temor)

El corazón es mucho más que esto

Y es por eso que nunca nadie nos podrá parar"

PANDA

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