Lagrima congelada
Summary: Luego del accidente, perdí mi memoria, Rose y Alice siempre me han ocultado cosas, pero no me intereso hasta que aparecieron ellos-¡Edward Masen!-¿Masen? De donde salió eso, de pronto la realidad me llego de golpe... Engaños, Secretos, Odio, Amor NEW SUMMMY
Disclaimer: Los personajes no son míos, son de la maravillosa S.M. solamente la locura es mía… por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Revelaciones
Capitulo diecisiete
"Cuando amamos no tenemos ninguna necesidad de comprender lo que sucede, porque todo pasa a suceder dentro de nosotros."
Paulo Coelho
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-¿Por qué?- pregunto abrazándome y susurrando en mi cuello, luego deposito un beso y yo lance una risita.
-yo tengo un vestido blanco y tú tienes tu traje-
-¿tu quieres…?- dijo atónito.
-claro, tu y yo en las vegas- el sonrió mientras me besaba con pación y amor, al separarme me tomo en brazos y me llevo al carro, antes de cerrar la puerta susurro: "en las vegas será".
Bella pov
Inhala, exhala, me dije a mi misma; debía mantener la compostura y no permitirme desmoronar, simplemente no podía darme ese lujo. Varias veces me había imaginado así, haber recordado la memoria… y que la memoria solamente me hubiese servido para asegurar las palabras de mi hermana; pero lo que yo hasta ese momento creía, ya no era igual, todo lo que me habían ocultado tenía una la razón… ahora sabía que tenía otra familia, una madre que me ama y un padre igual, tengo el hermano mayor con el que siempre soñé y esto lo había perdido por mis tontas e insensatas acciones. Ahora debía poner los pies sobre la tierra, continuar con lo que deje tiempo atrás, con la familia que ya había formado y ser fuerte, como siempre supe que lo seria.
Yo Isabella Swan debía regresar cuatro años atrás para que todo marchase como debía de ser.
-¡ISABELLA!- me gritaron, voltee mi vista para encontrarme a Tanya que entraba apresuradamente –adivina…- antes de que respondiera continuo –te compre un churro- me extendió un tubo envuelto en un papel rojo y lleno de chocolate por todas partes –se que para las mujeres el mejor remedio es el chocolate, por eso también te traje chocolate caliente-
-Tanya, mira que calor hay; tú quieres que me ponga como un bola- ella rodo los ojos.
-vamos Bella, una vez por todas debes afrontarlo… sabes que será difícil pero ¡suéltalo!- esas simples palabras eran lo que faltaban para que tomara el churro y me pusiera a llorar como una magdalena.
Una hora después…
-¿Bella y ahora qué?- Eleve la vista de los almohadones donde la había enterado mi rostro, limpie los restos de lagrimas que aun quedaban frescas en mi mejillas y bebí lo que sobraba del chocolate. ¿Qué hacer? Era la pregunta correcta… yo quería ver a mi familia.
-Tanya, tienes el número de Emmett- ella negó.
-llamare a Edward para conseguirlos- asentí.
Emmett era mi hermano, mi hermano mayor, el novio de mi hermana adoptiva… resultaba desconcertante llamarlo de esa forma, agradecía a los santos el no tener la misma sangre, digo por ellos.
En ese momento el teléfono comenzó a sonar, estire mi brazo para alcanzarlo y conteste.
-diga-
-Bell's- hablo Alice.
-¡Alice! ¿Dónde andas?- ella pareció soltar un gemido.
-¿podrás hacerme un favor?-asentí pero luego recordé que ella no podía verme.
-si-
-te recuerdas que guarde una caja blanca en el armario- ella soltó otra risita –podrías decirle a Tanya que la baje, estoy en un jaguar- yo sonreí como tonta.
-no puedo creerlo Alice, ya te vas tan rápido- ella se quedo muda por la impresión pero segundo después se recompuso.
-¿Cómo?, ¡¿Cómo?- esta vez fui yo quien soltó la risa, a diferencia de ella una risa alegre.
-deberías de esconder mejor tu diario-
-sabes que… creo que lo mejor sería que esperáramos una semana-yo rodé los ojos.
-¿Por qué Alice?, ya tienes a tu hombre de ensueños ¿Qué más quieres?-
-Isabella, sé que me necesitaras-
-no siempre estarás con migo; se un poco egoísta y cásate-
-no Bella, hoy no es el día- y colgó.
-Bella- me llamo Tanya, la mire aun con la duda impregnada en el rostro, ¿Cómo era posible que Alice dejara su boda por un lado?, era su mayor sueño –Bella, Emmett está en línea- eso me despertó y tome el teléfono que ella me daba entre las manos.
-E… Emmett- tartamudee.
-Bella bu- contesto, en ese momento me sentí relajada y supe que todo seguía siendo igual y mis miedos no tenía lugar.
-oye, podemos juntarnos en mi casa dentro de unas horas, o quizás mañana, en la mañana-
-¿y eso?-
-quiero ver a papá y mamá- me lo imagine sonriendo del otro lado de la línea.
-¿y porque no hoy?- yo sonreí.
-necesito recuperar a mi familia- el soltó una gran risotada.
-Bella, sin duda la relación la llevas tú-
-te veo luego- y colgué.
Debía ir con Edward y arreglar nuestros problemas, yo lo amaba… realmente lo hacía.
-Tanya ¿puedes conducir?- ella asintió mientras sacaba la silla de ruedas, me ayudo a subirme y bajamos por el elevador, nuevamente me subió en el mi auto en el lado del copiloto, Tanya era mi mejor amiga y yo la adoraba, sabía que podría confiar con ella para cualquier cosa… de cierta forma me era extraño ya que yo le había golpeado y ella solamente me había salvado.
Para sorpresa nuestra, el portón se encontraba levemente abierto, como si Edward me estuviese esperando… al aparcar frente a la mansión el salió corriendo y me abrió la puerta del carro, yo le esperaba con una sonrisa en los labios, solo quería que me abrazara… que nunca me dejase ir, sabía que en el fondo aun sentía el dolor de su engaño pero ahora no provocaba ningún odio, tenía la esperanza de que el tiempo me ayudase pero sobre todo quería que ese tiempo fuera estar a su lado, Edward Masen era mi esposo y yo me sentía orgullosa, quería gritarlo, como si fuera el día de nuestra boda.
Edward paso una mano por mis rodillas y con la otra por mi espalda yo coloque mis brazos alrededor de su cuello, mi sonrisa creció y cerré mis ojos, todo era perfecto… todo era como yo quería que fuese, el me dejo un beso en mi frente algo que me hizo lanzar un suspiro, una pequeña mano jalaba la mía, abrí los ojos y me encontré a Tony, el me miraba feliz, feliz como nunca lo había visto, un diente le faltaba y en ese momento me sentí la mama mas orgullosa, ya habíamos entrado a la casa y Edward me dejo en el sofá, Tony se ubico a mi lado y yo no pude hacer otra cosa que acariciar su hermoso cabello.
-mami, ¿ahora si vivirás con nosotros?- una lagrima se deslizo por mi mejilla.
-¿Dónde viviría entonces?- Edward coloco un dedo debajo de mi barbilla.
-regresaras- hablo esperanzado, yo sonreí y asentí. El me beso lentamente, Tanya entro en ese momento y me pareció escuchar que se llevaba a Tony, pero yo no estaba en mis sentidos… solo quería que Edward me siguiera besando, quería que me besara toda…
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La mañana llego y se escucharon los cantos de las aves, Edward y Bella permanecían desnudos en la cama, él la abrazaba negándose a soltarla y ella tenía su rostro sobre su musculoso pecho, Edward entreabrió los ojos y sonrió al ver a su esposa nuevamente entre sus brazos, le parecían mil años desde que la había tenido así entre, desde que le había hecho el amor, rosando cada parte de su esbelto y hermoso cuerpo, se sentía feliz y dichoso, sabía que Bella era más de lo que el debía poseer y le daba las gracias a Dios por permitirla entrar nuevamente en su vida. Empezó dejando un beso en su frente, ella despertó y le devolvió la sonrisa, durante estos cuatro años no se había sentido tan completa, ahora lamentaba tantas veces que se alejo de él.
Antes de que pudieran continuar con su sesión de besos el timbre sonó, Edward se levanto y le empezó a colocar la ropa con sumo cuidado a su Bella, en ese momento se lamento haberle hecho el amor, ella estaba recién operada y no merecía ese trato, enojado consigo mismo siguió vistiéndola sin verla a la cara, Bella comenzaba a molestarse, el parecía ignorarla y colocarle la ropa como si fuese su obligación, al terminar se coloco la ropa rápidamente y la tomo en brazos, antes de abandonar la habitación, Bella coloco una mano en el marco de la puerta.
-¿Qué te ocurre?- Edward se digno a levantar la mirada y la decepción junto con amor era lo que sus ojos reflejaban -¿Qué ocurre?- repitió.
-lo lamento, yo no tuve cuidado contigo…- Bella rodo los ojos y le interrumpió con un inesperado beso.
-no seas tonto, si me hubieses lastimado te hubiera pedido que parases, yo te amo Edward y de ti solamente he recibido caricias… no me has lastimado en absoluto- Edward se encogió, cuanto desearía que así hubiese sido siempre, nunca haberla lastimado. Bella aparto su mano y el continuo el camino, al llegar a la parte baja la deposito en el sillón y se dirigió hacia la puerta.
-Edward, ¿y Anthony?- le pregunto Bella, su ceño comenzó a fruncir. El abrió la puerta igualmente preocupado, un pequeño bulto se abalanzo sobre Edward, Tony venía acompañado de Tanya, ella entro feliz y se dirijo hacia Bella antes de saludar con un breve "hola" a su amigo.
-necesitas esto- dijo extendiéndole la bolsa con una mudada –Alice dijo que la necesitarías y que los vera pronto, que primero buscara a no sé quien- Bella asintió, dentro había un sencillo vestido rosa junto con unas bailarinas, Alice no se había olvidado de empacarle una pequeña diadema negra y una pulsera de plata, con ayuda de Tanya se coloco la mudada, justo cuando termina el timbre sonó nuevamente, Edward abrió la puerta y de ellas entraron un sonriente Jasper y una muy emocionada Alice, ambos tomados de la mano, Edward le dirigió miradas interrogantes a su esposa, que pasaron desapercibidas.
-¡Alice enserio!- le reprocho Bella, le molestaba que su amiga hubiese dejado su boda.
-Bella te he dicho que me necesitas y…- no pudo continuar hablando porque por la puerta Rosalie, Emmett, William e Isabell entraban, el rostro de Bella se ilumino, los padres de ella no esperaron ni un minuto para poder llegar hasta ella y darle un abrazo que significaba el reencuentro, lagrimas escaparon de los ojos de ambas mujeres, ella limpio las de su hija.
-pequeña, te he extrañado tanto- dijo dándole nuevamente un abrazo, William observaba el reencuentro de las mujeres más importantes de su vida, con una sonrisa plasmada en el rostro. Al momento en el que ellos se separaban el timbre sonó nuevamente, todos fruncieron el seño, Alice camino con decisión hacia la puerta, no con sus trotes gráciles sino que más bien con paso firme como su estuviese decidida a hacer algo, abrió la puerta y de ella entro una mujer con el cabello largo azabache y ojos color morado, Bella la reconoció de inmediato, era la mujer que le había llamado "lagrima congelada", era la mujer que leía el libro que tanto había llamado su atención pero que parecía no existir. El carraspeo de Alice hiso que todos cambiaran la dirección de su mirada y la posaran sobre ella.
-chicos, ella es Ambriosa, mi madre- ¿su madre? Fue lo primero que se les vino a la mente, resultaba extraño que Alice digiera eso de una mujer que aparentaba si mucho dos años más que su "hija", claro eran exactamente iguales… solamente la sabiduría se podía leer en sus ojos algo de lo que Alice poseía muy poco, pero aun así había.
-sí, yo soy su madre, se que algunos se preguntaran que hago aquí- varios asintieron –yo vine a explicarles el porqué de su existencia, vine a explicarles el porqué sus vidas son así, y sobre todo vine a disculparme-
Ambriosa pov
Flashback
Cuatro de Julio de mil novecientos ochenta y siete, día lunes.
Suspire mi pequeña ya tenía dos meses, si padre hacia cinco que había muerto, sesenta y cinco años, humano, después de todo… el si podía ir al cielo; mi pequeña Alice, una perfecta mescla de nuestro amor, tenía el don de la predestinación, y como toda madre deseaba que ella tuviera la vida perfecta y amigos también.
Escuche su llanto en la habitación, camine rápidamente hacia esta y le tome en brazos
-pequeña ¿por qué lloras?- dije mientras sobaba su pequeña pancita, de su boquita salieron graciosos gorgojos, como si tratara de comunicarse, sonreí, sabía que tenía hambre y que me regañaba por que no le gustaba su ropita, azul y rojo decía ella "que no combinaba". Me acerque y le di su biberón, la intento tomar pero le fue imposible y le resbalo cayendo hasta el suelo y manchando todo, su risita cantarina se escucho por toda la habitación y con desgana use magia para recogerla y alimentarla nuevamente…
…
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Al momento en el que la pequeña se durmió decidí investigar más sobre el futuro que le depararía a mi ángel.
Buscaba el alma gemela de Alice, necesitaba saberlo, en un nuevo intento apareció el nombre del su dichoso: "Jasper Hale", se leyó en mi bola mágica, hermano gemelo de Rosalie Hale, ya habían nacido y tenían una año en un orfanato, lo adoptarían y los llevarían a Francia, escaparían de sus padres adoptivos y terminarían en las calles, mi pequeña al momento de saber que Jasper "el amor de su vida" se encontraba en Francia viajaría hasta allí, dejándome sola, sola, SOLA, nuevamente.
-¡NO!- replique, mi pequeña debía de estar siempre conmigo, tome la bola de cristal nuevamente y con una voz fantasmal susurre:"muéstrenmela", necesitaba la respuesta a mis problemas, la bola de cristal comenzó a empañarse y de la nada me mostro a una hermosa niña sonrosada, cabellos y ojos chocolate, "Isabella Swan" y en ese momento supe la respuesta, debía de hacer que Isabella terminara en el orfanato junto a Jasper y Rose, las cosas de ese modo se facilitarían, los demás no sufrirían como debía de ser además encontrarían a sus almas gemelas.
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Trece de octubre de mil novecientos ochenta y siete, día viernes, 11:59 horas.
La noche resultaba espeluznante, la lluvia caía sin cesar y el viento se llevaba todo lo que encontraba en el camino, unos pocos perros continuaban buscando refugios y los gatos de mala suerte caminaban maullando, yo los miraba detenidamente pasando frente a la bella mansión de color marrón, la perfecta mansión de los Swan, que verdad la que tenían al pasar en frente, hoy yo robaría de su pequeña hija, una recién nacida de apenas un mes, Isabella Marie Swan, la familia Swan era poseedora de una importante compañía de vinos, pero eso no importaba por el momento, yo me encargaría de que ellos no dieran con el paradero de su hija, no almenos hasta que la halla necesitado; aparecí en uno de los pasillos, era prácticamente invisible para cualquier ser humano, los sirvientes pasaban frente mía pensando que nadie estaba allí, entre a la habitación que correspondía a la pequeña, los padres de esta vigilaban su sueño, luego ambos se marcharon no antes de dejar un beso en la frente de su hija, yo me acerque y me hice visible ante la pequeña… aunque sabía que no podía verme era muy pequeña para hacerlo, frunció el ceño y empezó a mover las manos, la tome rápidamente antes de que comenzase a llorar, la envolví en la manta que estaba doblada a sus pies, luego la metí en una canasta que había traído, lo suficientemente grande para que ella cupiera y lo suficientemente pequeña para pasar desapercibida; debía crear algo para que los padres no intentasen buscarla demasiado, ¡fuego! Pensé, era perfecto, pensarían que su pequeña había muerto quemada y no tendrá que cargar demasiado con su búsqueda, de mi dedo índice salió una pequeña mecha la cual la coloque sobre la cuna, automáticamente todo comenzó a incendiarse y yo no hice otra cosa que desaparcar para regresar a mi antiguo lugar, en la acera donde tendría una mejor visión de todo, la ventana que daba a la calle fue lo primero que comenzó a incendiarse, los vidrios, unas cuantas explosiones de gases y los gritos de auxilio no se hicieron esperar, me encargaría de que nadie muriese pero por ahora colocaría a la pequeña heredera en su nuevo hogar, aparecí enfrente del horrible orfanato y con el mayor cuidado deje a la pequeña llorando en las frías calles de aquel barrio…
Fin del flashback
-yo- lance un suspiro –yo no quería que Alice se alejara de mi- ellos me observaron interrogantes, y Jasper con el ceño fruncido, sabía que mi hija le había contado más de la cuenta –Jasper, tu estabais destinado a vivir en las solitarias e inmundas calles de Francia junto a tu hermana Rosalie, quien no encontraría el amor; se volverían duros y drogadictos- Emmett apretó más a su prometida; sabia que nadie me comprendía, solo Bella podía hacerlo, ella tenía a su hijo, podía comprender el dolor de un madre a que tu hijo te abandonara.
-¿Qué tenemos que ver nosotros en esto?- pregunto Tanya.
-Bella sería una gran amiga para Alice que siempre la ayudaría, pero en sus destinos no se conocerían, yo hice que ello cambiara, arreglando un poco la vida de ella de por medio, también necesitaba a alguien que distrajera a los gemelos- dije señalándolos –alguien que fuera lo suficientemente mente callada y que no quisiera que ellos se fueran, alguien que los quisiera porque eran casi familia, eras perfecta Bella, ese día se llevaron a las gemelas ¿recuerdas?- ella asintió –Anni y Jazmin, tu les dijiste que jugaran con tus muñecas… -ella asintió nuevamente –su vida es perfecta ahora, lo contrario de lo que ustedes hubiesen querido- mire nuevamente a Tanya –Tanya, le llame, tu terminarías casándote con Edward –ellos dos se lanzaron miradas –con "amor" o eso el lo que Edward creería, hasta que la importante y millonaria Bella apareciera en su camino, ustedes serian amantes, claro a Edward le resultaría difícil engañar a su esposa mas cuando tendría con ella tres hijos, pero lo haría… para no complicarte la historia terminarías suicidándote por no tenerlo, a él –omití la parte donde ella se ahorca porque él no podía darle su apellido a su hijo y quería que ella abortara, después le dicen que posiblemente su bebe muera, el día que lo hace, decide hacerlo porque pierde a su bebe; Alice me observo inquietadoramente, sabía que ocultaba algo –claro Tanya, a ti es quien deseo pedirle más disculpas, hice de tu vida un infierno comparado a lo que realmente debiste vivir- ella me miraba molesta, demasiado molesta, tal y como yo esperaba –al menos encontraste el amor- sus ojos se iluminaron y Bella volteo a verla emocionada, le dio un abrazo –discúlpenme por haberles quitado a su hija- la señora me miraba enojada, decidí que ese era el momento para irme.
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Bella pov
¡¿suicidarme?, yo suicidarme, me parecía totalmente irracional, tonto y a la vez me daba miedo, ¿solemnemente por no tenerlo?, dirigí una mirada hacia Edward, cierto que era hermoso y el hombre de mi vida, y claro que daría mi vida por él, pero me parecía tonto a que yo me rindiera, que dejara su amor… era imposible que yo misma me resignara de esa forma tan desastrosa, quizás el dolor era tan fuerte y más del que yo ya había vivido… no lo sabía.
-oye Bella- me llamo Alice, dirigí mi vista hacia ella – ¿y ahora qué?- voltee a ver a Tanya.
-¿Qué harás?- le pregunta.
-no lo sé- hablo resignada.
-¿les molestaría que viviera con ustedes?- amabas sonrieron y negaron – ¿Alice que harás con tu boda?- sonrió soñadoramente.
-supongo que ya no será la típica locura de dos enamorados- se dieron un beso, esperaba que no se pusiera demasiado histérica con su "perfecta" boda.
…
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-te traeremos tus cosas Bella- me dijo Rosalie mientras se despedía de mi en la puerta, y todos se fueron.
-¿te gustaría que arregláramos nuestra vieja habitación?- estaba a punto de contestar cuando me llego un mensaje de Alice.
Yo la arreglo
Alice
-Alice lo hará- el asintió sonriendo y me llevo arriba… a nuestro dormitorio, claro que primero tuvo que dormir a Tony, y luego continuo acariciando mi cuerpo como antes de que nos interrumpieran.
…
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Un mes y medio meses después…
Caminaba por los pasillos de tan conocida empresa, iba directo a la oficina de Victoria, entre después de tocar la puerta.
-Buenos días Victoria-
-¡BELLA!- grito mientras se abalanzaba hacia mí y me daba un abrazo ¿victoria?, le devolví el abrazo extrañada, ¿era ella mi jefa?, la mujer que hacia tantos años que se había transformado en una vieja amargada y antipática –no me mires así- me regaño en broma, -siéntate- dijo regresando a la silla que era suya, detrás del escritorio -te he extrañado, la empresa sin ti no es la misma, me alegra que hallas vuelto- asentí todavía consternada.
-Victoria no quiero que pienses que soy demasiado metiche pero ¿Qué te ha ocurrido?- ella sonrió como si esa fuese la pregunta que estaba esperando.
-me caso, Bella- mi boca se abrió en una perfecta O –me caso con Mike Newton- ese nombre me resultaba extrañamente familiar, en ese momento lo recordé, Mike era un buen amigo que había intentado llegar a ser algo mas con migo durante la segundaria.
-eso es genial, pero ¿ama a tu hijo?- ella asintió
-lo adora- yo sonreí ante eso, era genial que ella encontrara un hombre el cual la amaba y más cuando sabia que él la quería realmente.
…
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Me encontraba trabajando, mi nueva secretaria había ido almorzar pero yo continuaba trabajando, útilmente no tenia apatito, menos al ver el gran pilar de trabajo que tenía recargado.
-señorita Swan- levante la vista al momento en el que mi secretaria, Kristy entraba a la oficina –quiere que le traiga algo de comer- lo pensé detenidamente, mis tripas comenzaron a rugir.
-iré a comer yo, gracias- dije levantándome y tomando mi bolsa, al salir del edificio tome el carro y me dirigí al restaurante que más cerca encontrara y uno donde vendieran mariscos, extrañamente quería unos. Al entrar unas cuantas miradas se posaron en mi lo que me hiso colocarme nerviosa, pase las palmas de mi mano sobre mi falda café claro, que era de cintura alta y camine con más precisión de la que esperaba, los tacones resonaron contra el elegante y costoso piso, tome mi habitual mesa y el mesero se acerco a tomar mi orden. Le señale lo primero que encontré de mariscos y pedí un vaso de agua como bebida. El tiempo en el que se tardo me dedique a observar a las demás personas, una señora embarazada me observaba atentamente, el mesero llego con mi pedido, tan pronto como el olor me llego, mi estomago comenzó a revolverse, tome mi bolsa y me digirió hacia el sanitario, al entrar las personas me observaron extrañadas, yo llegue hasta el último baño y me encere en él a devolver lo que no había comido.
-señorita, ¿está bien?- me pregunto alguien cuando salí, yo me limite a asentir y pasar agua en mi boca, afuera del baño le di doscientos dólares al primer mesero que vi, "la cuenta" creo que masculle y salí de allí, llegue hasta mi auto y abrí el teléfono para marcarle a Alice, contesto al primer timbrazo.
-ve con tu ginecólogo, ya te hice una cita- ¿una cita? –Espera, deberías ir con Edward-
-no puedes estar tan segura- ¿yo embarazada?
-¿Cuándo fue tu último periodo?- comencé a hacer las cuentas, si mucho tenía un atraso de trece días, no es que yo fuera irregular pero me parecía irrelevante –aparte querida ¿Cuándo me he equivoca?- eso bastó para ponerme los pelos a flor de piel ¿Qué diría Edward de un bebe? No es como si lo hubiésemos planeado, después de perder a Reneesme no creo que él quisiera otro bebe.
-bien, te quiero, adiós- colgué solamente para marcar el numero de Edward.
-hola amor- saludo, trague en seco -¿te sientes bien?, ¿Cómo te ha ido?- volví a tragar en seco.
-Edward podrías recogerme, estoy en "la bella Italia"-
-Bella ¿Qué ocurre?- su tono había cambiado a uno más preocupado. Di un suspiro, de todas formas debía saber.
-tengo que ir con el doctor- pose mi mano sobre mi abdomen plano.
-¿con el doctor?- volvió a preguntar.
-con… con el ginecólogo- mi voz salió en un susurro que dude que lo hubiese escuchado, el silencio en la otra línea me confirmo que si lo había hecho, del otro lado el volvo rugió y la llamada se colgó. Deje caer mi cabeza, y sentí nuevamente las nauseas revolverme el estomago, ¿y si no los quería?, saque el espejo que tenía en mi cartera, estaba totalmente pálida, pálida y mas con el delineador negro que me había colocado en la mañana, Edward era mi esposo, no podía abandonarnos, y si lo hacía no importaba, yo sacaría a mis hijos adelante; escuche el chirrido de unas llantas lo cual me hiso pegar un pequeño salto, abrieron la puerta de un tirón y me tranquilice al ver que era Edward, me saco del auto y su rostro cambio al ver mi palidez, al ver el cambio supe que él estaba feliz de tener otro hijo con migo, el lo quería, solamente estaba preocupado al ver mi rostro, el estaba preocupado de que yo perdiera el bebe pero aun así lo quería. Me coloco como si fuese una novia en sus brazos, cerro mi auto y me subió al suyo, al entrar deposito un beso en mis labios, los nervios, el miedo, y el movimiento que había tenido hicieron que las nauseas se incrementaran.
-para- creo que dije, Edward lo hiso y yo abrí la puerta para vomitar nuevamente, sentí como él me sostenía y sobaba mi espalda, cuando termine me ayudo a entrar al carro. Se subió y dio marcha, su velocidad era lenta, a comparación de la forma en la cual lo hacía normalmente, me sentía feliz de que él quisiera un bebe, al llegar Edward me tomo en brazos y yo a pesar de que me daba pena el que me viesen de esa forma no reproche, Edward me dejo en la salita de espera donde una señora de aproximadamente treinta y seis años me miraba sonriente con su gran pansa, la cual esperaba yo tener en poco tiempo, me levante de la silla al escuchar que la recepcionista nos decía que ya podíamos pasar, el tan común mareo me hiso tambalear, pero como siempre Edward estaba allí para sostenerme, tomada del brazo ya que me negué a que me cargara entramos al consultorio, me sorprendí al ver que era Carlisle, el padre de Edward quien me atendería.
-Bella se que de seguro te sientes consternada al ver que no soy tu ginecólogo, pero él está de viaje espero que estés de acuerdo a que sea yo quien te atienda- asentí, no quería hablar, me traía mas nauseas. – ¿tu periodo se ha retrasado?-
-trece días- empezó a escribir en su portátil.
-¿Qué síntomas has tenido?-
-nauseas, vómitos y falta de apetito- continuo apuntando.
-Bella como te conozco tanto, se que si estas embarazada, no hay duda, puedo hacerte un ultrasonido, ¿o prefieres que el examen de sangre?-
-¡no!- exclame, el rio, mi miedo a las ajugas no era tan desconocido.
-bien entonces pasa por aquí- nos guio a un pequeño cuarto donde había una camilla, una pantalla y una televisión para que viéramos todo, me ayudaron a subir a la camilla, me acosté en ella y levante mi blusa, el esparció un liquido que me causo escalofríos sobre mi abdomen y empezó a pasar un aparato extraño sobre mi estomago, Edward apretó mi mano y sus ojos salieron de sus orbitas en el momento en el que Carlisle se detuvo volteo a verlo, unas lagrimas se desbordaron de los ojos de Edward.
-ves esas tres machitas- yo asentí cuando él las señalaba.
-¿y cuál de las tres es?-
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O.O Bella está embarazada ¿no es genial?, lamento haber tardado tanto, no tiene idea de lo atareada que he estado últimamente… pero aquí tienen el capi, espero que les allá gustado, quiero que sepan que este es el penúltimo capi, la historia ya casi acaba :/ bueno aun así les daré un adelanto del último capítulo (si dejan review) y claro que habrá Epilogo, gracias por todo su apoyo, no saben lo feliz que me hacen al leer un review suyo… ¡cuídense!
Roxii Cullen
