Lagrima congelada
Summary: Luego del accidente, perdí mi memoria, Rose y Alice siempre me han ocultado cosas, pero no me intereso hasta que aparecieron ellos-¡Edward Masen!-¿Masen? De donde salió eso, de pronto la realidad me llego de golpe... Engaños, Secretos, Odio, Amor NEW SUMMMY
Disclaimer: Los personajes no son míos, son de la maravillosa S.M. solamente la locura es mía… por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Un nuevo comienzo
Capitulo diecinueve
En mi comienzo está mi final.
Thomas Stearns Eliot
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-pase adelante- le dije cuando cerré la puerta –Bella Cullen ¿en que puede ayudarle? – dije extendiéndole mi mano.
-mucho gusto, soy la madre de su esposo, su suegra-
-¿disculpe?- dije con incredulidad
-mi nombre es Pilar Masen y soy la madre de su esposo-
-pe… pero- tartamudeé mirándola con incredulidad, frente a mi estaba la mujer que había considerado como muerta, la mujer que había dejado a su hijo abandonado en un orfanato al no tener ayuda de nadie y abandonarse al cáncer. –Usted… - lance un suspiro todavía aturdida, ella me regalo una sonrisa y sus ojos brillaron.
-Señora, cree que puedo ver a mi hijo, Edward- a pesar del cansancio que demostraba su rostro de leves arugas, sus ojos verdes brillaron.
-él… no tarda en venir, por favor pase adelante- ella se sonrojo.
-puedo esperarle afuera- fruncí el seño.
-no, no; de seguro se encuentra cansada, pase adelante- dije acercándome a ella para tomarle de la mano y pedirle que entrase -¿tiene hambre?- pregunte.
-es que… mi novio se encuentra afuera- me detuve y mi boca se abrió en una perfecta O. ¿tenía un novio?
-dígale que entre, es más le pediré a la Sra. Coppel que le deje pasar- replique pasándola a la sala. –SEÑORA COPPEL- grite. Ella se apareció rápidamente agitada.
-¿Qué, que le ocurre?- me dijo doblándose y colocando sus manos en sus muslos para poder sostenerse; nunca la había llamado de esa manera.
-puede decirle al señor que se encuentra fuera que pase- ella sintió aliviada y yo regrese a la sala.
-doña Pilar…- me interrumpió.
-llámame Pilar- asentí.
-¿Cómo encontró a su hijo?- ella sonrió mientras yo le servía un vaso de agua.
-fue difícil, lo admito linda; también fue decidirme venir a verlo, no tengo el mínimo derecho… lo amo, poro no lo tengo- En ese momento un señor de la misma edad que ella, moreno, entro con una niña de aproximadamente diez años, ella tenía los ojos verdes igual a los de Pilar y lo demás era exactamente al hombre que la acompañaba; ¿serian sus padres? –Bella ¿puedo llamarte Bella?- asentí –te presento a mi novio, Amun y a nuestra hija, Kebi Sofia; tu media cuñada- rio de su propio termino.
-un gusto- dijo Amun dándome la mano, a la luz de la ventana podía ver las canas que comenzaban a formarse, era un hombre fornido, como mi hermano; me regalo una sonrisa marcando sus arugas y haciendo que sus ojos brillasen.
-¿seré tía?- dijo la niña sin poder apartar la mirada de mi barriga.
-eres tía- corregí, todos me miraron ilusionados.
-¿puedo conocerlo?- asentí.
-Edward ha ido por Anthony, ya que mi embarazo es riesgoso; pero no tardan en regresar- dije viendo de reojo el reloj.
-¿Por qué es riesgoso corazón?- pregunto empujando un poco mis hombros para que tomara asiento.
-son trillizos- respondí, sus ojos se iluminaron y en eso escuchamos como la puerta era abierta.
-no mamá- escuche la voz de Edward, mis ojos viajaron rápidamente a Pilar; venia con Esme, ella era la madre adoptiva de Edward junto con Carlisle, Edward entro y lo pude ver caminando por el pasillo, llevaba a Anthony sobre su espalda y detrás venia Esme regañándole mientras que su esposo llevaba una pequeña bolsa. Al verme en la sala me guiño un ojo y camino hasta mí.
-buenas tardes- saludo a las otras personas en la habitación, mordí mi labio inferior.
-Tony ve con abuelita Esme- indique a mi hijo, cuidando nos quedamos solos en la habitación, el asintió y obedeció. Ahora estábamos solos y yo debía hallar la forma de al menos presentarlos –Edward- carraspeé –ella es Pilar y su novio- dije señalándola –y la pequeña es su hija- el asintió mientras les daba un saludo a cada uno, suspire antes de soltarlo y apreté la mano de mi esposo en símbolo de apoyo –ella es Pilar Masen-termine, sentí como la mano de mi esposo comenzaba a temblar y a sudar, la mujer frente mía se acerco a él y deposito un beso en su frente, una lagrimas se deslizaron de los ojos de ambos y mi suegra sonrió tiernamente.
Tres meses después
-woala- dijo Alice al terminar de peinar a la novia, se retiro para que pudiésemos ver el elaborado y costoso peinado, era alto pero aun así caían hermosos bucles, Rosalie llevaba el vestido que se había comprado antes, el vestido inspirado en Ariel, y para su suerte le quedaba exactamente igual, no había perdido su figura a pesar de llevar tres meses de embarazo, incluso la hacían más radiante , sin embargo mi hermano era otra cosa, el casi no dormía a causa de las nauseas y antojos de Rose o pasaba toda la noche "ansioso".
-es hermoso- dijo Tanya, sí que lo era; hacia un mes y medio que nos había presentado a su prometido Afron, aun así habían programado la boda dentro de dos meses y no esperaban hijos… por ahora no se encontraba en sus planes.
-espero que mi hermano siente cabeza- dije lanzando una carcajada que hiso rebotar mi pansa, llevaba veinticinco semanas de embarazo y Anthony estaba más celoso que nunca, por lo cual suponía que las nenas allí dentro despertaban sus sentimientos, si, habían dos nenas a las cuales llamaría Aileen Isabeth y Alison Beilleza, una combinación entre Isabel y Elizabeth, también había un nene el cual llamaríamos, Edward Pilliam en honor a mi padre William y a nuestro padre adoptivo Pill, había sido una tarea muy difícil pero me encantaba los nombres que habíamos escogido.
-es tarde - entro Carlisle en la habitación –que linda- la alabo, Rosalie sonrió feliz… el brillo de sus ojos me indicaba que su autoestima había subido, cosa casi imposible; Carlisle se había ofrecido a llevarla al altar, ya que Charlie había muerto, y no tenia progenitores, él la consideraba como su hija ya que era hermana de su hijo. -¿lista?- pregunto a su lado ofreciéndole el brazo, ella asintió con una sonrisa resplandeciente.
La boda de Rosalie y Emmett había sido perfecta, extremadamente perfecta tal y como ella era, la recepción de tonos blancos, todo era blanco y ellos habían bailado hasta morir de los pies, para mi mala suerte mi gran barriga no me lo permitía, así que solamente me había limitado a anhelar bailar. Ellos habían partido de luna de miel la misma noche, su destino: Egipto, a mi me parecía extraño pero a ellos exótico y sexy así que de seguro Rosalie se compraría miles de vestidos de espuma de mar cosa que Emmett amaría. Esperaba que cuando regresasen pudiera ver la pequeña pansa que se empezaría a formar, ese bebe me emocionaba demasiado y ella lo sabía, moría por ser tía.
-amor- me llamo Edward mientras me veía comer palomitas en el sillón viendo la película trágica al lado de mi pequeño Tony, era sábado, agosto tres para ser más precisos, sabía que mis hijos nacerían pronto, y lo sabía por instinto de madre… pero aun así no podía evitar desear que permanecieran más tiempo dentro, quería verlos fuertes y sanos.
-si- dije viéndolo detenidamente, mis hormonas revolucionaban cada vez que le miraba, no podía evitar pasear la mirada embobada sobre todo él.
-regresare un poco tarde, tengo una junta importante- aplico, yo asentí triste, nuevamente llegaría tarde los sábados –te amo- dijo dándome un casto beso en los labios, y ahora que mi pansa era tan grande Edward había prohibido que tuviésemos relaciones ya que "era peligroso" a mí me parecía tonto y antiguo pero no había forma de que yo lo sedujera estando embarazada. Asentí no muy convencida.
-yo también- respondí y le observe marcharse, me encontraba sola ya que había insistido en que todo el mundo se tomase una tarde libre, ahora me arrepentía, Anthony se estaba quedando dormido sobre mis piernas… lo cual tenía sus pros y sus contras, no tenía que jugar con él entonces no se enojaba, pero del otro lado era que me encontraba totalmente sola, por ello decidí llamar a Tanya.
-milagro-dijo en forma del saludo, rodé los ojos.
-el milagro es que tu atiendas los llamados- respondí sonriendo.
-déjate de tonterías, porque tú con Ed no te quedas atrás- sabia que lo decía por molestarme, desde que mi esposo hacia impuesto la nueva regla no hacía más que llamar a todos. –y ¿para cuándo están los pequeños?-
-esta semana- lance un suspiro – ¿vendrás a ayudarme con ellos?-
-si tú prometes ayudarme con los míos-
-¿estás?- dije estupefacta.
-¡no!- exclamo –pero por si acaso, tendrás que ayudarme-
-claro- respondí, no había forma de que yo negase la ayuda. –Ahora, ven a visitarme- exigí.
-no puedo- fue su respuesta.
-¿no está Alice?- pregunte.
-no, ya sabes que está demasiado entusiasmada con su boda y que incluso ve que cada pelo de la alfombra este correctamente colocado- me la imagine rodando los ojos y recargándose en la pared con cara de aburrimiento como si la tuviese frente –cogeré un taxi, te veo luego- colgó. Deje el teléfono en su lugar, coloque a Tony en el sillón y camine lentamente hacia la cocina con una mano en abdomen como si eso pudiese ayudarme. Prepararía el desayuno de mi comelón hijo, comencé sacando unas galletas de chispas y un vaso de leche caliente, saque el sartén y lo deje mantequilla esperando a que este se comenzara a derretir, saque la ya preparada mescla para panqueques y lo vacié en el, dejándolo para que se cociera, me dirigí a la refrigeradora de donde saque un poco de sandia y jugo de naranja el cual serví en su vaso favorito de muñequitos. Al ver que su panqueque se encontraba listo lo serví en un plato; me parecía extraño que alguien de seis años, si porque ya tenía seis años comiera tanto, pero lo hacía. Luego de dejar todo listo en el desayunador camine hasta la sala donde él continuaba dormido.
-hijo, despierta- dije moviendo ligeramente su hombro y agachándome; de repente sentí un leve dolor en mi espalda y los nervios me invadieron, mordí mi labio fuertemente sintiendo que no podía moverme; en ese momento dirigí mi vista a los pies donde mi pantalón de la pijama se encontraba totalmente empapado. El timple sonó y para mi salvación Anthony despertó.
-abre la…- me encogí ante el nuevo dolor sosteniéndome del sofá -puerta- cerré mis ojos intentando por todos los medios soportar el dolor, sentí que mi cuerpo se doblaba mas y mas, esperaba con muchas ansias de que fuese Tanya quien viniera.
-¡Bella!- me grito al entrar, me sentía la mujer más afortunada.
-toma… las cosas- me doble nuevamente al sentir la contracción, tenia completa esperanza a que ella sabría que hacer, llego a mi corriendo con las llaves del carro mientras le decía a Tony que subiese a él. Coloco un brazo alrededor de mi espalda para que me apoyase en ella y así me guio hasta el auto, donde cerré mis ojos esperando a que llegásemos pronto.
-dame el teléfono- susurré sosteniendo mi pansa, al pasármelo busque ansiosamente el numero de Edward, al obtenerlo marque el pequeño botón verde desesperada porque la nueva contracción no llegase –Ed- solamente pude pronunciar esas dos letras ya que me doble nuevamente gritando por el dolor producido, me sentía totalmente atormentada.
-¡Bella!- exclamo Tanya, mientras pitaba nuevamente, era sábado en la mañana por lo tanto el tráfico era obvio. Ella bajo los vidrios mientras le gritaba al señor del lado que le diese vía, desafortunadamente habían cuatro carriles, estábamos en el primero y nuestro destino era el cuarto –llevo una embarazada de trillizos ¡quítese!- grito nuevamente, sabía que ella podía ser intimidante en cualquier momento pero el hombre de al lado era de esos incultos que continuaba lanzándole palabras mordaces. -¡MIERDA!- le grite al hombre empujando la espalda de Tanya al respaldo para que el hombre pudiese verme -¡USTED PORQUE NO TIENE QUE SUFRIR LAS MALDITAS CONTRACCIONES!- coloque una mano sobre mi pansa por el aire utilizado -¡QUITESE PORQUE NO SABE QUIEN DIABLOS SOY!- me sentí nuevamente en mi lugar y mordí mi labio al sentir la nueva contracción. "Bella" escuche que algo decía, baje mi vista y exactamente en el suelo de mi asiento el teléfono continuaba encendido y era imposible para mí poder agacharme a recogerlo. –voy al hospital- dije lo más cerca que podía del auricular y me desmorone en el asiento, cerré los ojos a causa a de las nauseas… ahora Tanya había cogido un extravió. Me concentre en lo que en pocas horas tendría a mis pequeños ¿Cómo haría para mantenerlos a los tres en mis brazos? Quise reírme ante la imagen que se formo pero el dolor no me lo permitía; abrí los ojos al sentir como Tanya abría mi puerta de un tirón y una enfermera llegaba a su lado.
-haha- grite al sentir el nuevo dolor, era imposible salir del pequeño lugar que por milagro había entrado, mi pansa topaba totalmente, Tanya se agacho para intentar hacer el asiento de atrás, cuando lo logro… la enfermera se me acerco temerosa -¡son trillizos que no ve!- exclame. La enfermera decidió ignorarme y luego coloco un brazo detrás de mi espalda, mientras mi amiga tiraba de mis manos y yo aullaba a causa del esfuerzo, saque ambas piernas y me logre parar sobre el pavimento… no totalmente aun seguía doblada, rápidamente me sentaron sobre la silla.
-mamá- escuche que me llamaba Tony, voltee a verlo y me miraba abrazado a su osito de peluche, le regale una sonrisa confortadora mordiendo mi labio por miedo a asustarle más.
-te amo peque; pronto vas a tener a tus hermanitos- le guiñe un ojo luego de que la enfermera me llevara a la sala; inspire fuertemente mientras apretujaba los ojos al verme rodeada de millones de diferentes bisturís y cosas metálicas, me colocaron la intravenenosa mientras intentaba no desmayarme, luego colocaron un gancho que prensaba mi dedo medio. -¿¡DONDE ESTA MI ESPOSO?- grite mientras los nervios empezaban a invadirme, me negué a que colocaran la mascarilla -¡quiero a mi marido!- exclame sentándome en la camilla y quitando la mano que se dirigía a mi rostro, me negaba rotundamente a estar sin mi marido, no en mi primer parto, porque era el primero en donde estaba consciente.
-tranquila Bella- apareció a mi lado Carlisle mientras me obligaba a acomodarme en la camilla, le mire con el seño fruncido –ya viene; solo debe colocarse la vestimenta para entrar- explico, asentí no muy convencida. Carlisle paso el ultrasonido rápidamente ya que insistía en cerciorarse que sus nietos estuviesen bien, eran trillizos y por lo tanto prematuros por lo que yo le rogaba al Cielo para que nacieran sanos.
-Bella- se escuche que llamaban del otro lado de la sala, mi rostro se volteo mientras sacaba el aire por la nueva contracción, vi a Edward que me miraba preocupado… cerré los ojos sintiendo como una lagrima se escapaba y mordí mi labio nuevamente –amor ya estoy acá- sentí como unos suaves labios se posaban en mi frente y mi cabello era empujado con suavidad hacia atrás y de paso quitando los restos de sudor de mi frente.
-muy bien ahora te colocaremos la epidural, no sentirás nada y te daremos una pequeña pastilla de insomnio para que no te mantengas despierta- dijo pasándome una pequeña pastillita que ingerí de inmediato, sentí un doloroso pinchazo en mi columna, así me deje partir en la inconsciencia sintiendo como las manos de mi amado esposo se pasaban una y otra por mi frente vez susurrándome que todo iba a estar bien, porque él estaba allí.
…
..
.
Un pequeño llanto sonaba distante, parecía incasable; sonreí sintiendo como mis mejillas se estiraban hasta lo imposible, abrí los parpados pesados y me encontré con un Edward tomando en brazos a un bultito celeste, era la imagen más enternecedora que yo hubiese visto.
-¿Aileen y Alison?-pregunte, Edward elevo la vista, hasta posarla en mi persona. Camino hasta mí y me dio un beso en la frente.
-son prematuras mi amor- fue su respuesta, mi corazón se estrujo por un dolor que era desconocido…. sabía que mis pequeñas serian prematuras, pero no podía siquiera imaginar cómo estarían allí, encerradas… en una pequeña caja de vidrio; parpadeé y me di cuenta de que Edward dirigía el pequeño bulto celeste a mis manos y como si fuese por instinto lo recibí entre mis brazos, encajaba perfectamente era pequeño pero no demasiado como para considerarlo prematuro.
-mini Ed- susurre, mi pequeño poseía el mismo cabello que su padre, claro que no con la misma cantidad… pero el dorado con matices rojizos era imposible de ignorar, tenía los ojos abiertos y me miraba interesado, aun así se notaba que le costaba mantenerlos abiertos, sus ojos eran azules, como los de mi primogénita… pero me recordaban demasiado a mi padre adoptivo, Pill –eres hermoso- toque su pequeña nariz y deposite un pequeño beso en su blanca piel.
-Alison y Aileen nacieron al mismo tiempo- dijo mi esposo sentándose a mi lado –casi, un minuto por diferencia, en cambio Pilliam tardo mas- asentí, mi pequeño era perfecto, había pensado que sería una pequeña replica de mi esposo, pero ahora no podía apartar los ojos de él, era tan pequeño y perfecto, era como ver a mi padre de nuevo, ya lo amaba tanto.
-¿cómo son las nenas?- pregunte, Edward embozo una gran sonrisa.
–ya las veras por ti misma- fruncí el ceño pero aun así deje el tema, no quería gastar todas mis fuerzas hablando, quería perderlas viendo a mi pequeño descansar entre mis brazos, como se acurrucaba totalmente a mi pecho… pero mis deseos fueron en vano en el momento en el cual la puerta causo un gran estruendo y entraron Alice y Tanya con un montón de globos de todos los colores… detrás de él venía Jasper intentando calmarlas.
-¿Dónde están mis sobrinas?- grito Emmett que traía a Rosalie en brazos, detrás de ellos entraron mis padres con las maletas de Emm… mi suegra que intentaba calmar a una ansiosa Kebi y por ultimo un tranquilo y tímido Afron.
-mi instinto de hermana me dijo que debíamos regresar- comentaba Rosalie con un pequeña pansa, lo repetía constantemente a quien se le cruzase en el camino… la historia era un poco morbosa ya que decía que mientras ellos disfrutaban de un delicioso baño en el jacuzzi de su habitación ella había decidido posponerlo ante su nuevo sentimiento de incomodidad y ansiedad.
-mi pequeño Anthony ¿Cómo puede estar acurrucado en un sillón?- grito mi madre mientras caminaba hasta el, lo levantaba y nuevamente lo dejaba dormir entre sus brazos.
-denme al nuevo hombre de la familia- dijo mi padre quitándomelo de brazos –pero si tiene las mismas facciones que su abuelo- y no lo había considerado pero era cierto a pesar de tener los ojos de Pill y mi madre, el cabello de Edward… las facciones eran idénticas a las de mi padre y por consiguiente muy parecidas a las mías.
-¿Dónde están las dos A?- pregunto Alice que me miraba insistente, le mire con una ceja alzada –Alison y Aileen- dijo como si fuese obvio.
-están en una incubadora- respondió Edward por mí, lo cual agradecí infinitamente. Ella sonrió malévolamente.
-entrare a verlas- dijo como si fuese una superhéroe y tomo de la mano a mi mejor amiga.
-¡adiós Bella!- Tanya tuvo tiempo de exclamar antes de que Alice la sacara totalmente de la habitación.
-ya regreso Bells- dijo Jasper que se fue de tres de ellas.
A lo lejos vi como Emmett le daba un codazo al prometido de Tanya y este disimulaba la mueca de dolor en su rostro.
-déjeme ver a mi nieto- dijo mi suegra Pilar, mientras le quitaba de brazos a mi padre el pequeño y lo mecía con absoluta ternura.
-soy tía- cantaba la pequeña Kebi sentada en el suelo jugando con su cabello, Edward fue con ella… era una imagen enternecedora, como los ojos de ambos brillaban y hablaban con tal desenvoltura como si se conociesen de toda la vida.
-vamos a dar una vuelta a los juegos Kebi- propuso Rosalie que tenia de la mano a mi hijo, Anthony. Kebi asintió y levantándose del suelo fue hasta donde Rosalie se encontraba para tomarla de la mano.
-Amun- le llamo pilar –mira a nuestro nieto- dijo sonriendo, una inesperada sonrisa se extendió de los labios de su prometido, al saber que lo reconocían como abuelo.
-son las niñas más hermosas que he visto en mi vida, ¿no es así Carlisle?- pregunto Esme entrando a la habitación mientras llevaba de la mano a su esposo, su alegría era palpable -¡o hija!- exclamo cuando estuvo a mi lado –eres una madre bendecida, tus hijos son sanos y sobretodo hermosísimos-
-como sus abuelas- dijo mi madre colocando un brazo alrededor del hombro de Esme.
-¡o claro que sí!- contesto ella mientras ambas se reían.
-¿pequeña como te encuentras?- pregunto mi madre.
-bien mamá-
-hay hija- dramatizo –no tienes idea como se me estrujo el corazón al saber que ya estaban naciendo mis pequeños querubines- hiso su fleco hacia atrás y dejo caer el peso de su cuerpo sobre el hombro de Esme –yo sabía que necesitabas a tu madre, pero… ¡qué maldito trafico!- exclamo recuperando su postura –Afortunadamente encontramos a Amun, que tomo un extravió- sonrió guiñándole un ojo a este -¿Dónde han visto a mis pequeñas?- pregunto a Carlisle cambiando de tema.
-te acompaño- dijo abriéndole la puerta y ambos salieron en busca de mis pequeñas; De cierta forma sentía celos al saber que yo no conocía a mis hijos. Mis suegros y Kebi abandonaron la habitación prometiendo visitarme cuando ya estuviese instalada nuevamente en casa, y la habitación se vació completamente dejándonos solos a mí a Edward y mi pequeño Ed.
-¡no puedo creer que soy padre nuevamente!-exclamo emocionado sin poder quitar la mirada de nuestro hijo –gracias por hacerme tan feliz amor mío- una lagrima deslizo por su mejilla, fue tan pequeña no estaba tan segura de haberla visto hasta que brillo ante el sol, acorto la distancia entre ambos hasta poder dejar al bebe en mis brazos –eres la mamá más hermosa de todas- mi sonrojo no tardo en aparecer y el rio cantarinamente, su felicidad se desbordaba por los poros, luego junto nuestros labios en un suave y cálido beso.
-disculpen- interrumpió una voz, nos separamos rápidamente y mi sonrojo aumento –ya pueden pasar a ver a las niñas- dijo la enfermera –permítame al niño- la enfermera me lo quito de los brazos dejándome un gran vacío, pero sabía que era por el bien de mi niño, la mujer regreso luego de unos minutos con una silla de ruedas… Edward me ayudo a lograr sentarme en ella y luego coloco una sabana sobre mis piernas para que no me diese frio, no preste atención en el recorrido… solamente podía contener la emoción de conocerlas; al traspasar la puerta pude ver un montón de incubadoras, con muchos bebes, al fondo habían dos incubadoras juntas con papeles rosa que decían: "Aileen Isabeth Cullen Swan" y "Alison Beilleza Cullen Swan", donde se encontraba Alison había un bultito rosa con mucho pelito color caoba Edward se apresuro a sacar a Alison y la coloco en mis brazos, el momento en el que estuvo ella abrió los ojos, unos ojos verdes… a pesar de que eran los ojos de Edward no podía pensar en que se parecía demasiado a mi madre adoptiva, Elizabeth, no me arrepentía de haber elegido ese nombre para ella Alison Beilleza combinaba la mayor de letras de mi madre; Edward tomo a Alison y me coloco a Aileen, era mucho más pequeña y tenía menos cabello… pero era rubio, no se podía notar demasiado el color cobrizo pero seguramente era así, me parecía más la combinación entre Emmett y Rosalie, ella estaba dormida y a pesar que parecía querer abrir los ojos no podía.
-¿Qué color son los ojos de Aileen?- pregunte realmente intrigada, Edward sonrió como si esperase esa pregunta.
-grises, como tu padre, William-
Dos meses y medio después
-ya nació- dijo Edward desde la sala, la emoción que sentí indescriptible, casi se podía decir que era otro de mis hijos, pero no… era mi sobrina o sobrino, no sabía ya que Emmett y Rosalie se negaban a saber la verdad. –es una niña- dijo como respondiendo a mis preguntas, de allí no preste atención a su conversación, ya era tía, por primera vez, me la imaginaba con su hermoso cabello rubio y los ojos grises de mi hermano, o quizás una mini Rosalie o como Emmett o incluso castaña con ojos azules, no podía dejar de imaginármela.
-¡vamos!- exclame emocionada mientras terminaba de colocarle el escarpín a Aileen.
-¿Bella, estás segura?- pregunto cauteloso, eleve mi puño como si fuese la estatua de libertad.
-¡claro que sí!- mi sonrisa se hiso grande y mi esposo me observo con burla. -¿verdad que si Tony?- pregunte buscando apoyo. El intentaba peinar a Alison.
-¡SI!-grito saltando, error, los bebes empezaron a llorar.
…
..
.
-ahora sí, súbelos al carro- le dije a Edward en un susurro, no necesitaba más llantos, habíamos tardado dos horas en calmar a los bebes.
El timbre sonó.
-llego la súper tía Tanya- se escucho en el pasillo, entro abrazada de su ahora esposo Afron, si se habían casado en las vegas… Afron heredo la fortuna de su padre pero él no lo quería así que decidió venderla, ahora se dedicaban a comprar acciones -¿todos duermen?- pregunto con incredulidad mientras colocaba los lentes de sol sobre su cabeza–yo quería mostrarles lo que traje- dijo como quien no quiere la cosa- abrió su gran bolsa y comenzó a sacar vestidos –mirad- dijo utilizando un nuevo asentó –he comprado vestidos para vuestros retoños, exacticos a los de su tía preferida- rio cantarinamente, como no hace mucho no lo hacía; eran dos vestiditos blancos, con las mismas aplicaciones de flores y un listón rosa en la cintura, a diferencia del de ella que era strapless, y la de los bebes tenían tirantes gruesos. –Cuando su cabello crezca será como el mío- dijo acariciando sus elaborados bucles, Afron rio relajadamente.
-no nos hemos olvidado de los hombres de la casa- dijo lanzándole un guiño a Tony, el aludido corrió a su encuentro, su sonrisa era radiante… adoraba los regalos –toma- dijo extendiéndole una caja envuelta de papel rojo, Anthony no tardo demasiado en deshacer el elaborado empaque.
-¡oh!- exclamo, era un avión a control remoto, azul y Anthony parecía enamorado de el.
-Tanya- la llame, camino hasta mi sus hermosos tacos de Jimmy Choo dorados –sabes que ya ha nacido la hija de Rose y Emm, su boca se transformo en una perfecta O.
-¡¿QUE?- grito.
-calla- susurre señalándole a los bebes que dormían plácidamente detrás de ella.
-Afron- lo llamo tomándolo de la mano –nos vemos en el hospital- lanzo un beso al aire y salió de la casa.
-Esto es para el niño- dijo el dejando una pequeña bolsa café en el suelo antes de que su esposa lo tomase de las solapas de la camisa y lo jalara como si de un perro se tratase.
-Edward mete a los bebes- dije, el tomo a Alison y Pilliam en sus brazos y se los llevo –amor- llame a Anthony –vamos, sube al carro ¿puedes irte al lado de tu hermano?- el asintió, mientras él se marchaba yo tome a mi pequeña hija de ojos grises, Aileen y cerré la puerta con cuidado.
Dentro de la camioneta, Anthony iba con su hermano en la segunda fila, y en la última yo en medio de mis hijas cuidándolas.
-Edward, apresúrate- le reclame, ahora mi adorado esposo conducía con tremendo cuidado –quiero conocer a mi sobrina- casi podía imaginármelo rodando los ojos pero aun así aumento la velocidad, poco… pero la aumento.
Deje de prestar atención al trayecto cuando Alison despertó con hambre, para mi suerte no todos al mismo tiempo.
-¿iras tu a verla primero?- pregunto Edward, le mire interrogante –esperas que bajemos a todos los bebes-
-claro- dije mientras colocaba a Alison en su lugar –ya regreso- salí de la camioneta y entre al hospital.
Adentro se encontraba mi madre que me saludo efusivamente.
-¡oh hija!- exclamo –tan vieja que soy que ya ha nacido mi sexta nieta- yo reí.
-no mamá, tú no tienes nada de vieja-
-eres una hermosa- rio -¿quieres verla?- asentí emocionada –sabes corazón- dijo mientras caminábamos por los desolados pasillos –se parece mucho a ti- la mire interrogante pero ya no le pregunte nada porque frente a mi estaba el vitral donde mostraban a los bebes, habían seis niños y una niña, inmediatamente mis ojos se dirigieron a ella… era castaña, tenía mucho cabello… su tez era blanca, blanca como la leche, estaba sonrojada, largas pestañas adornaban sus ojos abiertos de color azul obscuro… casi tan obscuro que de lejos podría parecerse al caoba y lo que más brillaban eran sus pequeños pendientes de oro.
-es preciosa- susurre
–Sí que lo es- corroboro mi madre –ven- dijo tomando mi mano y guiándome hacia la habitación ciento siete.
Al entrar Rosalie dormía plácidamente y Emmett velaba su sueño.
-se parece a su tía ¿no?- fue el recibimiento de Emmett mientras me guiñaba el ojo.
-felicidades- hable, acercándome a mi hermano para darle un abrazo, era increíble que el ya fuese padre.
La enfermera llego y dejo a Roxaneé en brazos de su padre.
-¿quieres cargarla?- asentí emocionada, era increíble… su cuerpecito era más grande que el de mis hijos, pero era perfecto, era como si ya la amara.
-parecería que me la quieres quitar- dijo Rose, eleve la vista de su hermosa hija y le regale una sonrisa.
-¿Cómo te sientes?- pregunte mientras le entregaba a la pequeña en brazos.
-ahora, mejor que nunca- dijo sonriendo, y yo no pude evitar sonreírle.
Un día después
-diga- conteste la llamada de mi padre.
-corazón- escuche su voz entrecortada –necesito que vengas a la casa, deja a los niños con alguien- su voz se corto y rápidamente la llamada se colgó.
-Pilar- llame a mi suegra que me ayudaba a cambiar de ropa a Pill -¿puedes quedarte con los niños un rato?- pregunte –la señora Coppel te ayudara- asegure.
-claro corazón, tranquila que yo los cuidare- asentí contenta y baje las escaleras, en el camino me encontré con Anthony.
-amor, te quedaras un momento con tu abuelita- informe –compórtate bien, si- dije depositando un beso sobre su frente.
Así partí sola en el mi audi; al llegar a la mansión supe que algo andaba mal. Toque y mi madre me abrió la puerta temblorosa, mis sospechas se confirmaron al ver que llevaba puesto una falda negra y una blusa del mismo color, entre y mi padre estaba bebiendo un té en la sala de estar, fije mas mi atención en la sala y pude ver a la pequeña Roxanné descansando en el sillón. Mi corazón se acelero como sabiendo a lo que se afrentaba ¿Qué hacia la bebe aquí?, ¿Dónde estaban sus padres?
-¿Dónde está Emmett?- pregunte -¿Dónde está Rosalie?- pregunte con mas pánico, ellos se limitaron a bajar la mirada -¡donde están!- exclame ya al borde del colapso.
-tu hermano ya no está con nosotros, murió- en ese momento sentí mis piernas flagear y me sostuve del borde del sillón, ¿Emmett muerto?, mi hermano oso.
-no- susurre paralizaba, la imagen de Rose fue como un flash en mi mente -¿y Rosalie?- mi voz se quebró.
-está en el hospital, le quedan pocas horas; insiste en verte- eso falto nada más para salir de la casa y tomar las llaves y conducir hasta el hospital, era difícil ya que llovía pero eso no me detuvo… aumente la velocidad.
Me sentí totalmente desconcertada al saber que mi hermano ya no vivía y que mi hermana tampoco lo haría, nunca me había sentido tan triste… no podía creer que la pequeña hubiese quedado desamparada sin sus padres; sin darme cuenta las entra lagrimas ya caían por mis mejillas y no me importo empaparme al salir del auto, al entrar me dirigí a la recepción.
-¡Ros Rosalie Swan!- tartamudeé, la mujer me vio con tristeza.
-intensivo- salí corriendo nuevamente sin importarme que mis pies se resbalasen, al llegar fuera hablaban Edward y Carlisle, Esme lloraba en una de las sillas de plástico, Edward me detuvo antes de que entrase.
-¡suéltame!- grite -¡suéltame!- repetí, el se limito a apretarme contra su pecho y hacer una jaula con sus brazos –quiero verla ¡QUIERO VERLA!- dije soltándome de él, pero rápidamente Carlisle tomo mi mano.
-Bella, es algo demasiado chocante… no te recomiendo que en tu estado…- le interrumpí.
-no me importa mi estado- reclame soltándome de su agarre y soltando mas lagrimas –ya perdí a mi hermano no esperen que al menos no mire a mi hermana- grite enfadada, entrando a intensivo, no me importo no llevar la vestimenta adecuada, me detuve al verla atreves del vidrio conectada miles de tubos respirando con dificultad, mi corazón se estrujo.
-Rose, hermanita- susurre tirándome a su lado, sentí como algo acariciaba mi cabeza y eleve la vista ella me miraba atreves de sus ojos cansados, aun así era hermosa –hermanita que te ha pasado-
-no importa- su voz fue ronca y débil –solo… solo prométeme una cosa- asentí muchas veces –cuida a mi hija, cuida a mi hija Lillian Roxaneé; trátala como tu hija- tocio secamente –háblale de mi cuando tenga siete años, por favor… se que solo puedo confiar en ti para que seas su madre- cerro sus parpados y lanzo un suspiro –amala como tu hija, amala como yo lo hago- fueron sus últimas palabras y el conocido piiiii lleno la pequeña recamara mientras yo rompía a llorar, mi hermosa y vanidosa hermana se había ido, la puerta se abrió y entro Jasper… llorando, pero el había llegado tarde.
-¿Cómo?- la incredulidad era palpable en su voz, yo me encogí de hombros negándome a hablar, ni siquiera me salía la voz, Rosalie estaba muerta… pálida, sin vida.
-Bella- me llamo Edward desde el marco de la puerta, me sentí levemente mal al ver su mirada de reproche –puedes pescar una enfermedad, por favor sal- asentí triste, ya nada me serbia estar aquí, tome la mano de mi pálida hermana y le di un pequeño apretón, por un momento me pareció escuchar te quiero.
-yo más- respondí al viento y abandone la habitación, ya afuera me limite a sentarme en la silla junto con Esme, ambas estábamos en shock… no podía creer lo que había ocurrido, en ese momento llego Tanya, su esposo y Alice, pero yo ya no escuche lo que decían, Jasper estaba a mi lado y recibíamos el pésame de ellos, pero era lo que yo menos quería.
Edward salió de intensivo dejando a Carlisle dentro, me tomo del brazo, coloco su saco sobre mis débiles hombros y con una mano en la cintura salimos del hospital, no me importo haber dejado mi audi, sabía que luego vendría por el, Edward condujo en pleno silencio, y en ese momento supe que debía de ir por Lillian.
-dirígete a la casa de mis padres- así lo hiso, al llegar mis padres nos esperaban con rostros surcados de lagrimas –dámela- ordene, necesitaba a la bebe en mis brazos, necesitaba cumplir con la petición de Rosalie.
-¿la tendrás tu, hija?- pregunto mi madre, yo asentí.
-por petición de Rosalie- mi padre la coloco en mis brazos y las lágrimas reaparecieron.
-mis padres se harán cargo de el funeral- comento Edward, papá asintió y ambos entraron a la casa, mientras Edward me abría la puerta.
La bebe entre mis brazos me miro todo el camino, sus ojos no se cerraron en un solo instante, era como si ella pudiese percibir la realidad; al llegar a casa Edward me escolto con un paraguas hasta la entrada.
-Anthony- llamo Edward, mi pequeño bajo las gradas frotando sus ojos, me acerque hasta él y me puse de cuclillas.
-amor- dije cautelosamente –ella será tu nueva hermanita- dije mostrándole su pequeña carita regordeta –es tu prima pero será como tu hermanita, trátala así y nunca le digas que realmente no es tu hermana- mi pequeño asintió y dejo un beso en la frente de Lillian.
-¿Cómo se llama?-
-Lillian, Lillian Roxaneé- sentí la mano de Edward frotarse en mi espalda.
-ahora campeón, ve con tu abue- ordeno Edward y el salió hacia el comedor –hablare con mi madre- me dijo mientras yo me levantaba – le pediré que los cuide durante la noche- asentí -¿Qué haremos con Lillian?-
-Roxaneé se quedara aquí, es una hija más… espero que lo aceptes-
-¡claro que lo hare!- exclamo ofendido.
-gracias- dije depositando un casto beso en sus suaves labios –significa mucho para mí que lo aceptes- asintió y me regalo una pequeña sonrisa triste.
Subí a mi habitación con la bebe entre mis brazos, la deposite suavemente en mi cama… ahora que pensaba no tenía nada para ella, podía cuidarla con la ropa de las bebes pero no era lo mismo. En ese momento mi celular comenzó a sonar.
-Bella- dijo Alice, sonaba confundida -¿Por qué no usas las cosas de Reneesme?- sentí como el aire abandonaba mi pecho y la duda se plantaba en mi mente –es como si te hubiesen regalado la bebe que perdiste, piénsalo-
-lo pensare- dije, y colgué la llamada. Deje a Roxaneé en la cama delicadamente, ella era una recién nacida y ahora que lo consideraba no estaba segura de que debiese dejarla sola… Pilar podía encargarse de los bebes porque tenían dos meses y medio, pero Lillian era tan pequeña… no podía dejarla sola y desprotegida, tampoco podía llevármela al velorio.
-¿estás lista?- Edward entro en la habitación, le mire con determinación y las palabras que Rose me había dicho antes de irse vinieron a mi mente.
Cuida a mi hija, cuida a mi hija Lillian Roxaneé; trátala como tu hija
-no iré- el me miro como si tuviese cuatro cabezas –mi hermana me pidió que la tratara como una hija… así que eso are, no dejare a mi pequeña mientras acaba de nacer, quizás valla mañana- el asintió.
-tienes razón- corroboro –me quedare contigo, siempre contigo- yo le mire con una lagrima deslizando en mi mejilla, era la muerte de mi hermano de sangre y mi hermana del alma… quizás no del alma, me había sido impuesta pero yo la amaba.
-creo- dije con voz entrecortada –que debemos usar las cosas de Reneesme- lance un suspiro –se que para ambos es difícil pero es hora de aceptarlo- el asintió.
-¿es lo que quieres?-
-si… la bebe nos ha caído como un regalo del cielo, como si intentase llenar el hueco que dejo Nessi y aunque sé que nunca podrá ser tengo la corazonada de que debe ser así- el sonrió regalándome esa sonrisa torcida que una vez me había hecho creer que estaba enfermo pero que ahora la amaba.
-eres una mujer increíble- susurro a pocos centímetros de mis labios. Pero Roxaneé despertó y comenzó a llorar; la tome en brazos sintiendo nostalgia y felicidad a la vez, Edward nos miro a ambas y deposito un beso en la frente de la pequeña –iré en ayuda de mi madre- asentí y lo vi salir de la habitación; amaba a Edward, lo amaba con todas mis fuerzas y no me arrepentía de todo lo que había ocurrido en nuestra relación… pero sabía que no terminaban las lagrimas y tonterías, nos quedaba un largo camino que recorrer con nuestros cinco hijos.
FIN
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¡No puedo creerlo!, termino… espero que les haya gustado el final, a mí en lo personal me gusto :)
Gracias por sus reviews, alertas y favoritos; dejare las despedidas para el epilogo, las quiero… cuídense.
Roxii Cullen
