Disclamer: personajes de JK. Rowling.

Ese capítulo me ha costado mucho escribirlo, sobre todo porque el próximo (dios mediante) será el final de esta historia…digo yo que será el final, porque si resulta muy largo lo dividiré en dos.

Banda sonora: creo que el soundtrack de la serie Game of Trones fue de mucha ayuda, sobre todo el tema principal. También para la última parte del capitulo...el inicio del Requiem de Mozart...escuchenlo.

Dejen Reviews.

Capítulo 38 La sangre de Sorcha

La pareja se disponía a tomar una taza de té, a pesar de la sempiterna oscuridad en la cual estaban condenados desde hacía meses, la vieja costumbre inglesa de tomar el té de las cinco de la tarde, parecía no sucumbir al nuevo orden.

El hombre estaba leyendo El Profeta, su mujer mientras tanto, ordenaba el servicio, luego de unos minutos el señor de la casa apartó el periódico con resignación, hastiado de leer tantas mentiras en una sola hoja de papel, él tenía evidencia suficiente para suponer que se trataba de eso, mentiras y falsedades. Mathias Blackwood trabajaba como funcionario en la oficina de regulación mágica de Liverpool, así que le constaba que las cosas no estaban tan bien como el nuevo gobierno mágico ingles aseguraba, como todo régimen de facto, se empeñaba en ejercer control informativo para no alarmar a la población y mantenerla sumisa. El Profeta no lo ponía de encabezado pero era obvio que se iniciaba una dictadura, aunque algunos quisiesen aparentar todo lo contrario, Mathias lejos de estar tranquilo, cada día que pasaba se mostraba más suspicaz y desconfiado, no solo eran esos mensajes inquietantes desde Londres que leyó a escondidas antes de entregarlos a sus jefes, noticias asegurando que la ciudad fue consumida por las llamas, sino también la desaparición de todos sus vecinos de origen muggle.

A todos los habitantes del país se les informó desde un principio que el mundo mágico estaba separado del muggle definitivamente. Cerrado, aislado, quizás con magia muy poderoso, la ausencia del sol así lo evidenciaba, eso indujo a muchos a mostrar descontento públicamente pero El Trinvuriato inició un régimen de estricto control sobre la población y las protestas se apagaron, en todo caso, era un secreto a voces, los métodos del Trinvuriato no solo se limitaban a dar noticias falsas a los diarios. Inicialmente Mathias se mostró conforme, como buen sangre pura fiel a sus principios y tradiciones deseaba que el mundo mágico mantuviera su integridad, sin contaminantes externos, pero luego de un tiempo, el hombre, muy a su pesar, reconoció sus errores, se dio cuenta de lo acostumbrado que estaba a deambular entre ambas sociedades, de las ventajas que conllevaba interactuar con personas no mágicas, de los beneficios de la tecnología muggle. "No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes", nunca mejor dicho, el refrán parecía estar hecho a su medida.

Pero no solo era eso lo que ocupaba sus cavilaciones, era que su ciudad no solo perdió su contacto con el mundo exterior, sino también su libertad, era imposible deambular por las calles sin ser detenido periódicamente por algunos de los agentes del Trinvuriato para ser revisado e interrogado, para colmo, todos los habitantes mestizos o de sangre muggle de Liverpool, brujos como él y su familia, sus vecinos de años, algunos amistosos y otros decididamente molestosos, pero conocidos al fin y al cabo, desaparecieron un buen día para no volver jamás. Familias enteras, incluso con niños pequeños. Quizás estuviesen encarcelados o de pronto su destino fue peor, lo cierto es que nadie sabía dónde estaban. Y Mathias, sangrepura como el que mas, no estaba de acuerdo con la dirección que habían tomado todo. Se parecía demasiado a lo vivido durante la última guerra mágica. Era un sangrelimpia pero jamás fue un seguidor de Lord Voldemort. No estaba de acuerdo con el encarcelamiento, menos con el asesinato por la causa de sangre, según su criterio y quizás el de la mayoría de los magos sangrepura, esos asuntos debían discutirse de forma civilizada en los foros más apropiados. Los hijos de muggles a pesar de todos, eran magos. Pero nadie se atrevía de opinar en voz alta y menos a oponerse. Sin embargo, desde hacia varios meses, rumores de una rebelión inundaban la ciudad, panfletos que llegaban vía lechuza. Harry Potter y los suyos, al parecer decidieron tomar el toro por los cuernos y enfrentarse abiertamente al Trinvuriato.

El niño-que-sobrevivió no contaba con la simpatía de Mathias, después de todo, gracias a él, muchas familias como la suya (que no participaron en esa guerra y que jamás fueron mortifagos) habían perdido algunos privilegios cuando Voldemort fue derrotado, pagando justos por pecadores, pero el hombre tenía que reconocer que Potter tenia los cojones bien puestos al intentar salvarlos a todos de nuevo sin importarle más nada.

Mathias, contra su buen juicio, reunió unos cuantos de esos panfletos para guardarlos y releerlos con detenimiento, dentro de sí, apoyaba ese movimiento de insurrección, deseaba su vida tal como había sido antes de que llegasen esos lunáticos al poder.

-Melissa ¿Dónde están los niños?- preguntó luego de tomar un sorbo de té.

-Jugando en el patio- respondió la mujer, Mathias clavó sus ojos en Melissa, con intensidad. Entonces ella cayó en cuenta de algo, al mismo tiempo de su esposo. Ambos tenían un rato que no oían las risas de sus dos hijos. La pareja inmediatamente se levantó de sus sillas y corrieron hacia la parte trasera de la casa.

Tanto Melissa y Mathias intentaban convencerse que no existían razón para tanta alarma. Pero sus hijos siempre hacían ruido y nunca se alejaban de la casa, ese silencio los inquietaba con razón. Con tantos rumores en la ciudad y la expectativa de otra guerra, más valía ser cuidadoso con la familia. Los soldados del Trinvuriato eran una verdadera peste, allanaban casas, a veces apresaban a la gente sin ningún motivo, no les costaría nada divertirse con unos niños solo por pasar el rato. Mathias se reclamaba su estupidez, se acabaron los juegos en el exterior. Al menos mientras no apareciese el sol y la situación política se aclarara.

El hombre iba a abrir la puerta de la cocina que conducía al patio cuando oyó el grito de su mujer que se detuvo abruptamente frente a la ventana. Mathias se colocó hacia el lado de ella, mientras Melissa histérica colocaba las palmas de su mano contra la ventana, golpeándola. Cuando Mathias vio hacia afuera, la bilis subió a su garganta y el pánico nubló sus pensamientos. De pronto las luces de la casa se apagaron.

En el exterior, dos figuras oscuras estaban de pie frente a la vivienda, inmóviles, sus ropas colgaban en jirones de sus flacos cuerpos, sus rostros estaban pálidos, el cabello sobre su cráneo era ralo y escaso y sus ojos…..sus ojos eran dos cuencas vacías. Uno de ellos sostenía en su mano la cabeza decapitada de un niño de cinco años.

-¡Dios mío!-gritó Mathias ¿Que diablos estaba sucediendo?. Intentó abrir la puerta cuando sintió unas manos sobre sus hombros y fue empujado hacia atrás con fuerza.

-Aléjese de allí- gritó alguien, una voz masculina que a Mathias no le era familiar- no los deje entrar.

Mathias parpadeó en la oscuridad. Escuchaba los sollozos de su mujer, intentó levantarse pero un hechizo dio pleno a un lado de su cabeza como advertencia.

-¿Quiénes son?- preguntó Mathias levantando la mirada hacia su atacante.

Mientras tanto, desde el exterior le llegaba un sonido extraño, como de hielo fracturándose.

0o0

-Dime que encontraste-preguntó Draco a Hugo. Rose se mantenía a una distancia prudencial.

Los tres permanecían en la biblioteca del castillo de Duhm, finalmente Lily no los acompañó, la chica tuvo que quedarse en el cuartel general de la resistencia, Harry Potter fue inflexible ante la sugerencia de que su hija fuese a ese castillo con Hugo, aun con Ginny. Hablando bastante claro y alto, como para que toda la familia lo escuchase, Harry declaró que no estaba de acuerdo con su compromiso ya que eran muy jóvenes y estaban en medio de una guerra, por lo que no contarían con su aprobación, lo cual degeneró de nuevo en una discusión entre los miembros de la familia que estaban a favor con la relación(entre ellos, los abuelos Weasley, sus tíos: Bill, George, Charlie, Hermione, la propia Ginny, mas todos los primos) y los que estaban en contra (Harry Potter, Percy Weasley y Ron Weasley), al final los dos chicos decidieron no insistir para no echarle gasolina al fuego. Hugo no le dio mucha importancia a que su propio padre se le opusiese, en el fondo sabia que lo hizo por una especie de orgullo herido o eso al menos fue lo que él le explicó después a solas, Ron se sentía ofendido porque Harry no consideraba a su hijo suficientemente bueno para la suya.

A pesar de la resistencia, lo bueno era que al parecer, el asunto trascendió el hecho de que eran primos para enfocarse en su edad, Hugo y Lily sabían que tarde o temprano el asunto se resolvería, todos tenían los nervios de punta debido al inminente ataque del Trinvuriato que nunca llegaba. De todas formas, si llegaban a la mayoría de edad y la situación seguía así….estaban de acuerdo en aplicar el Plan B, mentir acerca de un embarazo. Después de eso, Hugo estaba seguro de que su tío Harry sería el primero en arrastrarlos a una iglesia y casarlos, pero no querían tomar medidas drásticas todavía, tampoco mentir. Hugo y Lily estaban claros, se casarían, pero para los niños esperarían algunos años…quizás unos cuantos mientras se establecían.

-Sr. Malfoy-dijo Hugo mirando a su interlocutor-creo que hasta aquí puedo llegar. Mi mente no da para más y la computadora tampoco.

Draco se fijó en la pantalla de la computadora….si…el parecer el momento de probar ese conjuro había llegado.

Después de dos días analizando todo lo analizable en la biblioteca de los Walpurgis, llegaron a varias conclusiones. Todas de vital importancia.

El warg- dragón era la clave sin duda, aparecía mencionado crípticamente en mucho de los textos. Era importante…tan importante que Draco lo mantenía constantemente vigilado.

En segundo lugar, tenía alguna idea sobre la forma de tomar la espada mágica, Sorcha.

En tercer lugar, estaba lo concerniente a la constitución mágica. Violarla significaba la muerte inmediata para cualquier gobernante, el documento aseguraba la libertad de los magos sin importar su condición de sangre, sin embargo el Trinvuriato milagrosamente esquivó ese destino mortal a pesar de sus viles acciones, lo cual puso sobre aviso a Draco, el documento sin duda fue manipulado, para desgracia de todos. Su intensión inicial fue usar el pergamino para deshacerse de esos tres sin mucho problema, pero obviamente no iba a ser posible. Sin embargo, existía otro detalle importante y por eso no desechó tan rápido la constitución. Mediante el poder del oscuro, los mundos fueron separados, el velo corrido de nuevo. Draco tenía la teoría de que no solo los mundos fueron separados, sino que se encontraban además dentro del dominio del Dios Oscuro, pero lo cierto es que estaban fuera, abducidos y Draco no quería ni imaginarse en el montón de teorías de conspiración surgidas en la mente de los muggles tratando de explicar el motivo y razón de que un montón de gente desapareciese de la nada de un momento a otro.

La manera de volver a la normalidad de por si era un problema, de hecho, era el gran problema, pero Draco ya estaba bastante avanzado en eso, pero aparecer de la nada en el mundo muggle, cuando ya habían desaparecido, constituía un inconveniente de los peores. No podían quedar en evidencia ante los muggles, menos bruscamente, sin preparación o aviso, eso también representaría un peligro para la comunidad mágica. Si bien en esa guerra, poco era el apoyo que obtuvieron de otros países extranjeras, Draco sabia por sus contactos que la mayor inquietud de esos gobiernos era reaparecer de nuevo y descubrir la existencia de la magia al resto del mundo. Entre Harry y él, les aseguraron resolver el problema a cambió de que no prestasen ayuda al Trinvuriato en esa guerra. Si no peleaban con ellos tampoco sería contra ellos.

Entonces allí es donde entraba el artículo 56 de la Constitución Mágica, referido a estatuto del Secreto Mágico, esa constitución no solo era un documento legal, era un verdadero laberinto de hechizos ocultos que la hacían funcionar. El asunto era encontrarlos, Draco sabía que tenía que develar sus secretos, el conjuro oculto entre sus frases, de tal forma que, cuando aparecieran de nuevo los millones de personas que habían sido sustraídas del mundo real, no se develara la existencia de los magos y no sucumbiesen los muggles en pánico. Allí fue en donde ayudó Hugo Weasley, puesto que sin él y su programa computarizado desencriptador, quizás Draco había tardado años en resolverlo.

Por supuesto los magos reaparecerían….lo harían…costase lo que costase, el detalle es que nadie se daría cuenta de que se algunas vez se fueron. Un olvido absoluto de todos los humanos no mágicos en el planeta, era más fácil decirlo que hacerlo, pero gracias a Hugo, eso no sería más un problema.

Draco leyó las palabras en la computadora y se dirigió al atril donde descansaba la constitución mágica, se detuvo frente a ella y miró a Rose.

-Rose….quieres hacer los honores- ofreció Draco.

-Mejor hazlo tú….después de todo….eres mi maestro y el hechicero walpurgis-respondió Rose.

Draco levantó su varita y dijo:

-Sumum Secretum nom revelare- el hechizo fue de un color dorado y dio de lleno en la constitución, el pergamino brilló unos segundos y luego se enrolló solo.

Los tres magos se miraron unos a otros.

-¿Eso era todo?- preguntó Hugo un poco decepcionado.

-¿Qué rayos esperabas?- preguntó Draco recogiendo cuidadosamente el pergamino de la constitución mágica y colocándolo en un estante.

-No se…pensé algo más complicado o más vistoso- dijo Hugo encogiéndose de hombros.

-Eres un adicto a las emociones fuertes ¿cierto?- comentó Draco como al descuido.

-No más que usted Sr. Malfoy- respondió Hugo cruzándose de brazos.

-Ahora vamos a hacer lo otro- dijo Draco a Rose, la chica lo miró con atención. Su rostro, mas pálido que de costumbre, mostraba una expresión repleta de preocupación. Ella se apretaba las manos convulsivamente, alterada y nerviosa, razones tenia de sobra.

-No tienes porque hacer esto Draco- dijo ella mentalmente- no debes.

-Tengo que intentarlo- dijo Draco en voz alta- no te quiero cerca de ese tipo. El libro es claro, tengo alguna posibilidad.

-Draco- Rose se acercó y se colocó frente a él, con su mirada no dejaba lugar a dudas cuáles eran sus sentimientos. La energía tan especial que sellaba su vinculo empezó a circular entre ellos, intensa y abrazadora. Rose Weasley era la mujer de otro hombre, sin dudarlo, pero Draco Malfoy siempre tendría una parte de ella para sí y eso era indiscutible. Hugo los observaba en la distancia, mirándose abstraídos del mundo, no entendía que rayos sucedía entre los dos. Si no estuviese tan seguro de que Rose amaba a Scor y que estaban juntos, podría suponer y con razón, que su hermana y el Sr. Malfoy….

Rose y Draco de pronto se separaron, conscientes de donde estaban y con quien, por un momento se olvidaron de la presencia de Hugo. La situación de todas maneras no habría pasado de allí.

-Ve a buscar la espada…yo esperaré aquí con tu hermano- dijo Draco, Rose salió de la biblioteca.

Hugo empezó a caminar de un lado a otro. Draco se apoyó contra una biblioteca observándolo. Hugo de vez en cuando se detenía e intentaba decir algo pero luego se arrepentía y volvía a caminar, mas enfurruñado a cada minuto que pasaba. Draco sabía exactamente lo que el chico pensaba, pero en realidad lo tenía sin cuidado. No iba a andar por el mundo soltando explicaciones.

Draco miró fijamente a Hugo por un rato, el chico se detuvo y le sostuvo la mirada.

-Usted está enamorado de mi hermana- Hugo lanzó su acusación apuntándolo con un dedo. Por unos largos segundos, Draco Malfoy no contestó sino que le dirigió una gélida mirada con sus penetrantes ojos grises.

-Mi vida personal sin duda no es tu problema Wesley….ni el de nadie-respondió Draco-Ahora…deja de pensar tonterías y concentrémonos en lo importante.

Hugo enrojeció, eso había sonado a un regaño…bien merecido por cierto, por meterse en asuntos que no le incumbían.

-Y eso…¿Qué sería?-preguntó Hugo, alborotándose el pelo con una mano, era bueno que pasaran a otro tema, porque lo anterior realmente fue bastante bochornoso. .

-Se que le lanzaste a tu primo un Avada Kedravra para evitarle una muerte horrorosa- dijo Draco tajante.

Hugo asintió y se mantuvo en silencio. La muerte de Albus sería un estigma que no lo abandonaría mientras viviese.

-Se requiere reunir grandes dotes mágicas para poder conjurar una maldición asesina correctamente siendo tan joven, sobre todo si se utiliza contra un ser querido…o un familiar- continuó Draco- el Avada Kedravra tiene la particularidad de que la mayoría de los magos que la utilizan, tienen que echar mano a emociones fuertes como la rabia y el odio para lograr conjurarla. En tu caso, estoy seguro de que fue simple destreza, un análisis rápido de la situación y mucho…mucho poder mágico.

-¿A dónde quiere llegar?- preguntó Hugo incomodo. Sin embargo, no podía dejar de admirar la solemnidad con la cual Draco Malfoy le estaba hablando, no lo regañaba, ni lo juzgaba, simplemente exponía los hechos en una dimensión casi académica.

-Eres buena madera Hugo Weasley- dijo Draco-cuando dije que merecías ser un Walpurgis, no lo estaba diciendo en broma.

-Pues a mí no me lo pareció- contestó Hugo sarcásticamente. Estar bajo las ordenes de Draco Malfoy no era nada fácil, el hombre era autoritario, malhumorado e impredecible, constantemente lo sorprendía, sacando sus ases bajo la manga. Era el sujeto más misterioso que había conocido de lejos. Aun así, no parecía tener muchos problemas en que Hugo se enterase de algunos de sus secretos, los referidos a la orden de Walpurgis. Hugo por otro lado, era un chico bastante discreto, con eso se ganó la confianza de Malfoy.

-Yo nunca hago nada sin una buena razón, cuando acepte que fueras mi ayudante…sabía perfectamente de que existían la posibilidad de plantarme grandes expectativas contigo…haz cumplido con cada una de ellas aún con el lamentable episodio del robo- dijo Draco.

-Préstamo- aclaró Hugo.

-Del préstamo no autorizado que hiciste en esta biblioteca- dijo Draco.

-El cual dio frutos inesperados- continuo Hugo.

-Aun así, aunque fue beneficioso, no te exculpa, quebrantaste las normas- dijo Draco. Hugo no siguió insistiendo.

-Potter, Hermione y yo hemos estado hablando mucho de ti. Y recientemente lo he discutido con Rose- comentó Draco.

-Y me supongo que tío Harry habrá ideado una nueva forma de mantenerme alejado de Lily- respondió Hugo amargamente. Estaba seguro que algún día alcanzaría finalmente la aceptación de su tío, nadie podía ser tan terco eternamente, pero ya se estaba cansando de todo ese asunto. Lily y él eran una pareja, se casarían llegado el momento, le gustase a Harry Potter o no.

-Eso es otro asunto….uno que te aseguro que se arreglará con el tiempo- dijo Draco- todo tiene su momento. En este caso, es tu momento de aprender ¿no te has preguntado porque yo he permitido que accedas a algunos secretos de mi orden?

-¿Porque no tenía más remedio?- respondió Hugo irónicamente-sin intensión de insultarlo, Sr. Malfoy usted lucia bastante necesitado por ayuda urgente con ese montón de papeles.

Draco estuvo tentado a sonreír de nuevo. El muchacho era agudo...tenía que reconocérselo. Si alguna vez le hubiesen predicho que llegaría a sentir verdadero afecto paternal por el hijo de Ron Weasley, no lo hubiese creído jamás porque lo de Rose sin duda era asunto aparte.

-No soy de los que desprecia lo que por suerte ha tocado a mi puerta, por ejemplo: un joven mago poderoso que pueden representar beneficios para mi orden- dijo Draco- no tienes una marca en la piel….eso es cierto, por lo que nunca tendrás muchos de los poderes de tu hermana, pero posees inteligencia, sagacidad y has demostrado ser leal. Esos son dones apreciados en la Orden de los Walpurgis.

-¿Usted desea que forme parte de la orden?-preguntó Hugo con los ojos abiertos de la sorpresa. No lo vio venir…y eso era un hecho.

-En calidad de guardián y administrador de esta ancestral biblioteca- dijo Draco- no dudo que por el hecho de ser hermano de Rose, compartas algo de su esencia mágica, después de todo algunas cosas se llevan en la sangre. Existe un caso reciente, por cierto en tu misma familia. Fabián Prewett fue un Walpurgis, el maestro de mi maestra, por alguna razón, él decidió compartir sus deberes con su gemelo, quien siempre lo acompañó toda la vida hasta su muerte, no me extrañaría si Gideon Prewett incluso poseía algunos de los poderes de su hermano, aun cuando no llevara la marca que señala a todos los caballeros de la orden. Lo cierto es que por lo que tengo entendido, no solo las cenizas de Fabián se incorporaron a la espada del Guerrero, también las de Gideon, eso le da más valor a mi argumento. Al final, la magia Walpurgis lo aceptó como uno de nosotros, una elección no de nacimiento sino de corazón.

-No puedo negar que he aprendido mucho junto a usted y Rose- dijo Hugo verdaderamente halagado- y sin duda, deseo seguir aprendiendo. Me interesa todo lo relativo a la Orden y su historia. Podría estar semanas metido dentro de esta biblioteca fácilmente.

-Me parece que nos llevaremos bien…nosotros tres- dijo Draco- fui designado para conservar el secreto de la orden. Pero por circunstancias del destino, he tenido que develar ese secreto a algunos pocos, entre ellos tú. La orden ha crecido, quiéralo o no, pero tú eres mi elegido.

-Mi madre ¿está de acuerdo?- preguntó Hugo.

-Tus padres….ambos, han estado muy preocupados por ti, reconocen que eres un brujo con un poder mágico inusual pero temen que ese poder sea mal dirigido. A veces eres demasiado inteligente para tu propio bien y muy…muy ambicioso…eso te ha llevado a explorar caminos muy distintos a los de la mayoría de los chicos de tu edad. Tienes sed de conocimiento. Mientras otros se dedican a tonterías, tú intentas buscarle el significado a cualquier enigma que encuentras…a Hermione le inquieta, tú no pareces tenerle miedo a nada, yo comparto su zozobra- dijo Draco- obviamente no he hablado con Weasley, digamos que nuestra relación, por muchas razones, algunas de las cuales conoces, es un poco difícil. Sin embargo tu madre reconoce que es una buena oportunidad para ti, mejor incluso que ser auror, además que le agrada la idea de que nos ayudes a Rose y a mí, siempre y cuando no descuides tus estudios corrientes y no corras un peligro inminente.

-Yo seré auror- dijo Hugo- puedo ser las dos cosas.

-De acuerdo- dijo Draco- entonces ¿aceptas?

-Por supuesto- dijo Hugo sonriente-no me lo perdería por nada del mundo.

Rose regresó trayendo a Sorcha, la espada mágica Walpurgis. Draco avanzó hacia ella.

-¿Le contaste a Hugo lo que hablamos?- preguntó Rose. Al principio no estuvo muy de acuerdo, pero Draco razonó con ella hasta finalmente convencerla. Rose apreciaba el intelecto de su hermano, de todas las personas que conocía, era el único apto para tal responsabilidad, pero no quería amarrarlo de por vida a la orden. No sería un Walpurgis a toda regla, pero el hecho de conocer sus secretos establecía un compromiso.

-Si…está bastante entusiasmado con la idea- dijo Draco. Rose le sonrió levemente a su hermano.

-Bienvenido, esta vez oficialmente, hace un tiempo que eres uno de nosotros- dijo ella. Hugo asintió con la cabeza, estaba muy halagado. Era el reconocimiento que buscaba desde hacía un rato, que todos vieran que era un hombre y no un niño encaprichado.

-Pon la espada en la mesa- ordenó Draco y Rose obedeció a regañadientes- ahora aléjense.

-Draco-susurró ella consternada- por favor….no la tomes.

-No existe vuelta atrás- contestó Draco tajante- apártate

-Ven Rose- Hugo la jaló por el brazo y ambos se pegaron al muro.

Draco examinaba la espada con atención, con sus ojos grises clavados en la ancestral arma. Por lo que descubrió en los textos de la biblioteca, la magia del guerrero y la hechicera estaban entrelazadas, por eso Sorcha después de la muerte de Mäel pudo usar la espada para derrotar al Dios Oscuro.

Dos mil años después, existían otra vez un Hechicero y una Guerrera entre los Walpurgis luchando contra el mismo enemigo, esta vez eran discípula y Maestro, con un nexo mental poco habitual, lo cual demostraba que su magia estaba vinculada. Existía la posibilidad de que la espada no diferenciase entre Rose y él, en eso se basaba su esperanza. Draco sentía en cada fibra de su cuerpo que estaba en la vía correcta, era él quien debía enfrentarse a Nott no Rose. Además que su amor por ella lo obligaba a no ponerla en peligro, también su razonamiento se lo impedía, Nott no podía tener ninguna oportunidad de acercarse a Rose, herirla o matarla, porque eso desencadenaría el infierno en la tierra, Rose Weasley había sido ofrecida en sacrificio al Oscuro, quien le puso sin duda un precio a su cabeza. Draco debía tomar la espada, pero si fallaba, moriría en el acto.

Rose no apartaba sus ojos de Draco, apretaba la boca e incluso se mordió un labio, estaba tensa y asustada, en algún momento empezó a temblar, Hugo le tomó una mano y ella se la aferró con fuerza, trató de sobreponerse a sus temores, pero en algún momento se dio cuenta que verdaderamente estaba aterrorizada. Si Draco estaba equivocado con sus teorías, moriría frente a ella de inmediato sin que pudiese evitarlo.

Draco intercambió una mirada rápida con Rose y enseguida tomó la espada. Ella gritó.

-¡NO!- Rose hizo el intento de ir hacia él pero Hugo se lo impidió.

Draco sintió como su mano ardía en contacto con el metal. No sin dificultad y con dolor levantó la espada, cuya hoja brillaba con un azul incandescente. Puso toda su concentración y su energía mágica en doblegarla, el alma del arma trató de expulsarlo pero finalmente se rindió a él. La sensación dolorosa pronto desapareció y Draco blandió la espada en el aire con destreza. Él sintió como una oleada de energía atravesaba su cuerpo, fue agradable, incluso llegó a escuchar como la espada cantaba, con voz de mujer. Quizás era Sorcha dándole la bienvenida….o por lo menos así contaban las leyendas, que el alma de Sorcha era quien reanimaba esa espada…la espada que odia y ama. No un arma cualquiera, sino un Walpurgis convertido en arma. Con una sonrisa en la cara miró a Rose.

-Estoy vivo, me aceptó- exclamó Draco. Ella corrió hacia él y se echó en sus brazos para darle un fugaz abrazo, luego de eso le hizo una pequeña reverencia.

-Maestro….ahora eres el Hechicero y el Guerrero- dijo ella bastante conmovida-Gracias.

-Te prometí que estarías a salvo y yo siempre cumplo mis promesas- dijo Draco.

-Aun así…no quiero que te enfrentes a él- dijo Rose.

-Tentaré la suerte….hasta ahora todo ha salido a pedir de boca- dijo Draco bastante satisfecho. Nunca hubo seguridad de que fuese a funcionar, pero se arriesgó, apostó y ganó - venceré….porque es lo justo vencerlo.

-¿Entonces ahora que haremos?- preguntó Hugo.

-Volveremos al cuartel general- dijo Draco-nuestro trabajo en el castillo de Duhm ha terminado. Debemos sellar la fortaleza, protegerla, el legado Walpurgis está aquí y no debe caer en manos extrañas, no regresaremos hasta que todo termine.

-Buscarás a Nott ¿cierto?- preguntó Rose.

-Lo haré…pero primero debo tratar con el Warg- Dragón- dijo Draco.

-Quiero acompañarte a Hogwarts- dijo Rose.

-No mientras Nott siga vivo- dijo Draco-él no debe tener ninguna oportunidad de acceso a ti y tú sabes la razón.

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-¿Quiénes son?

Frente a Mathias estaban tres hombres de pie, dos de ellos muy rubios y el tercero de cabello negro y gafas. Su pregunta no fue respondida, los rubios se dispersaron en direcciones distintas en la casa, seguramente para revisarla. El moreno apartó a Melissa de la ventana con suavidad, ella se arrodilló hasta su marido, temblorosa y cubriéndose la boca con la mano.

-Quédense quietos, intentaremos salir de aquí ¿tienen alguna chimenea conectada a red flu?- preguntó el hombre moreno.

-Solo hasta el Departamento de regulación mágica, yo trabajo allí- dijo Mathias mientras abrazaba a su esposa-Mis hijos….debemos buscarlos.

El hombre moreno fue hasta él como un rayo y le tomó por el cuello de la camisa, acercando su rostro.

-Sus hijos….están muertos….o algo peor…. ¡es que acaso no lo vio! ¡No lo vieron!- dijo el hombre haciendo todo el esfuerzo posible por no gritar.

-Ese niño, el de afuera, no es ninguno de nuestros hijos- respondió Mathias. ¿Quién es usted?- Mathias se lo sacó de encima, sin embargo no siguió atacándolo puesto que no tenía su varita en la mano.

El hombre moreno se sentó en una silla y dio un largo suspiro, Mathias solo veía el perfil de su rostro. Era joven, muy joven, quizás veinticinco años o menos.

-Mi nombre es James Potter –dijo el joven- y el suyo es….

-Mathias Blackwood y esta es mi esposa Melissa- dijo el hombre- ¿Qué rayos ha sucedido?

-La ciudad entera está siendo atacada por alguna clase de cadáveres necrófagos, todavía no estoy muy seguro de lo que son, lo cierto es que parecen reanimados mediante magia negra- dijo James. La mujer dio un aullido de pánico y su esposo la abrazó más fuerte. Así que eso eran….cadáveres….lo que vieron en el patio. Si bien al ver la cabeza decapitada se temieron lo peor, tuvieron un segundo de paz al darse cuenta que no era ni Mikey o Marcel, sus hijos. ¿Dónde estaban los chicos?

-¿Por qué entraron a mi casa?- preguntó Mathias.

-Estábamos huyendo….mis compañeros y yo- explicó James- digamos que nos metimos en la primera casa que encontramos a mano.

-Enciende las luces- pidió Mathias.

- ¡No! llamaremos su atención- dijo James. Uno de los rubios regresó.

-La red flu solo nos conducirá a las oficinas gubernamentales de esta ciudad- dijo Gustav- podríamos fabricar un traslador.

-Nos llevaría demasiado tiempo- dijo James negando con la cabeza-Además….hay que poner a salvo a estas personas.

-¿Ustedes son de los buenos o de los malos?- preguntó Mathias.

-No sé ni qué diablos responder a eso. Hace un rato vi a un soldado del Trinvuriato devorado hasta las vísceras por una esas cosas …en estos momentos yo diría que simplemente somos del bando de los vivos- dijo Gustav.

-Es obvio de que parte estamos, usted es un funcionario público, así que debe reconocer nuestros uniformes- respondió James

-Se que son Aurores….de esos que son ilegales en esta Inglaterra dominada por el Trinvuriato…aunque este tipo habla con acento alemán ¿Tienes alguna relación con Harry Potter?- preguntó Mathias.

-Es mi padre- dijo James.

-Bien…es bueno saberlo- gruñó Mathias.

-Supongo que no deberé temer algo de usted, después de todo hemos salvado sus vidas- dijo James.

-Estoy claro con eso, además, créalo joven Potter, no me gusta el Trinvuriato- dijo Mathias.

-Ni a usted ni a la mayoría de los pobladores de esta ciudad por lo poco que he visto- dijo Gustav.

-Ni tampoco la mitad de Inglaterra- agregó James-de hecho a nadie en realidad. Lo malo es que a todos le molestaba pero nadie hizo nada al respecto. Solo nosotros, traidores a la sangre, mestizos e hijos de muggles, los que salimos huyendo de este país.

-Cierto…los puros que nos quedamos no hicimos nada y llevaremos esa culpa por años, si es que sobrevivimos. El miedo es el mejor disuasorio en estos casos. Pero esto es una dictadura que sobrepasó el mero asunto de la sangre hace tiempo- dijo Mathias-incluso el más fanático sangre limpia se ha dado cuenta que no va a sacar ningún provecho. El poder solo es para esos tres: Dolohov, Avery y Nott, los demás somos casi sus esclavos.

De pronto, Wilhen apareció de pronto cargando dos niños, de cinco y cuatro años, uno en cada brazo, delicadamente los dejó en el suelo, ambos niños corrieron hacia sus padres.

-Gracias al cielo ¿Dónde se metieron?- preguntó Melissa acariciando sus caras.

El más pequeño se escondió asustado en las faldas de su madre y el mayor fue el que habló.

-Dos hombres se acercaron a nosotros, no nos gustaron y olían muy mal….así que corrimos y nos deslizamos por la ventanilla del sótano- dijo Mikey con los ojos bien abiertos del asombro- pero atraparon a Joy.

Joy era el hijo de los vecinos, un niño más o menos de la edad de los suyos, los tres solían jugar en el patio de su casa. Mellisa y Mathias se miraron y decidieron no comentar nada sobre su suerte.

-Por casualidad prestaron atención a la casa del lado…nuestros vecinos tienen una terraza, siempre están en las tardes allí… ¿vieron a alguien? ¿Lograrían escapar también?- preguntó Melissa.

James negó con la cabeza. Vio cadáveres desmembrados en la terraza de esa casa mientras corría para ponerse a salvo.

-Querida….déjalo así- dijo Mathias besando la frente de su consternada esposa mientras miraba fijamente a James.

-He sellado con magia la puerta del sótano- dijo Will- los niños estaban escondidos debajo de las escaleras

-Bien hecho-respondió James-ahora debemos buscar la forma de salir de aquí.

De pronto escucharon unos ruidos por encima de sus cabezas, asi como ese peculiar sonido de hielo fracturándose, seguramente los muertos estaban reptando en el techo, intentando encontrar alguna manera de entrar. James sabia que los cadáveres solo eran peligrosos para enfrentar cuerpo a cuerpo, no podía asegurar si eran capaces de usar una varita o no, de todas maneras no vio a ninguno con una, pero eran seres con fuerza descomunal, mientras estuvieran dentro y ellos afuera, no existía peligro, por los momentos, pero la cara atemorizada de todos a su alrededor fue demasiado reveladora para él.

-¿Sellaste la chimenea?-preguntó inquieto James a Gustav.

-Mejor que eso …la encendí…le temen al fuego….pensé en conjurar el fuego mágico…pero no lo hice porque si...

-Si se descontrola no tendríamos hacia donde correr- lo interrumpió James-hiciste bien Gus.

-Los otros aurores estarán buscándonos- dijo Gustav.

-Deben estar muy ocupados ahora, está misión fue un desastre, en lugar de organizar a la resistencia local estamos luchando por nuestras vidas contra estos….- dijo James.

-Zombies- agregó Willy y Gustav asintió- son como infieris…o zombies…aparecieron de la nada.

-Te aseguro que el cementerio de esta ciudad debe estar algo vacio en estos momentos- comentó James- retomaré la idea del traslador, si protegemos bien la casa, tendremos algo de tiempo, lo construiremos y saldremos de aquí hasta Irlanda, el asunto de reunirse con la resistencia local tendrá que esperar. Papá entenderá que no podíamos dejar a estas personas a su suerte.

-O nos mandará un buen tiempo a la cárcel por no cumplir sus órdenes- agregó Gustav.

-Papá no es tan intransigente como crees- dijo James.

-No….tu padre es peor- respondió Willy- pero es el mejor estratega militar que he conocido en mi vida.

-Querrás decir más bien el único estratega militar que has conocido- replicó Gustav- no le demos cuerda a este asunto. Tenemos cosas más urgentes en que pensar.

-Intentemos una desaparición- dijo Mathias, quien había recogido su varita.

-No podemos desaparecernos….lanzaron un hechizo anti-aparición sobre la ciudad…solo nos dimos cuenta al llegar- aclaró James

-Estamos atrapados como unas ratas- comentó Willy

-¿Esos cadáveres….nos atacaron por orden del Trinvuriato?- preguntó Mathias.

-Si…mi padre me advirtió que intentarían algo así, solo que no contaba con tener la mala suerte de encontrármelos justo ahora- dijo James, quien todavía recordaba los sucesos en el ministerio de magia en Londres y se le achinaba la piel-Will conjura un patronus directo a Irlanda y avísale a mi padre….solo a él. Mientras… permaneceremos aquí.

-El Trinvuriato pretende matarnos a todos- exclamó Melissa de pronto al borde del histerismo- es imposible.

-Se que no parece muy lógico si quieres formar un gobierno mágico…asesinar a todos los pobladores del país que intentas gobernar- dijo James- hasta para nosotros fue una sorpresa. Pero mi padre opina que si, ellos intentaran matarnos a todos…a nosotros y a ustedes. No les interesan nuestras vidas, evidentemente podemos ser sus esclavos…aun muertos. Me imagino que solo quedaran sus tropas leales con sus familias, el resto, sangre pura o no….seremos exterminados.

- ¡Merlín! Esto parece obra de un loco- dijo Mathias.

-Si….ciertamente, todo esto es obra de un demente- respondió James con voz sepulcral.

0o0

El aviso llegó a última hora de la tarde. El cuartel se sumió en una actividad frenética. Las noticias eran terribles pero esperadas. El Trinvuriato estaba desatando el infierno en toda Inglaterra. Harry miraba el mapa mágico junto a Kingsley, Minerva McGonagall, Hermione, Ron Weasley, Neville Lombotton, Bill Wesley, Draco Malfoy, Scorpius, Rose y el Sr. Weasley…además de muchos de los comandantes del cuerpo de aurores que no estaban en misión.

-Debemos partir de inmediato- dijo Harry.

-Todas las ciudades grandes están siendo devastadas….Manchester, Bristol, Liverpool, York, incluso las ruinas de lo que quedó de Londres, los informes indican que cientos de infieris…- dijo Neville. Draco lo interrumpió.

-No son infieres….son algo peor- dijo Draco.

-¿Qué puede ser peor que un infieri?-preguntó Neville. Ambos, Draco y Harry intercambiaron miradas por un momento. Y la mitad de la concurrencia los miró a ellos con curiosidad. Habían sido alertados e informados por supuesto por Harry Potter, pero el comandante en jefe había sido muy conciso y directo, para no decir, escaso de palabras.

-Estos cadáveres ambulantes…tienen voluntad propia, iniciativa, son fuertes, ágiles y son crueles, se alimentan de carne humana, reciben órdenes de alguien, pero no son cuerpos animados tontos como los infieri- explico Harry.

-Pues a mí me siguen pareciendo infieris-insistió Neville-escuche la historia de lo sucedido en el Departamento de Misterios y todavía encuentro lagunas en ese relato. Si no son infieris, que otro poder aparte de la magia de un mago tenebroso puede despertar algo así.

Harry y Draco no podían dar más explicaciones sin revelar los poderes de la piedra de resurrección.

-Solo el fuego mágico podrá detenerlos-le dijo Draco.

-La mayoría de las tropas están al tanto de ese detalle- dijo Harry.

-No todos los magos pueden convocar el Fiend Fyre y controlarlo- afirmó Hermione.

-Identifiquen a aquellos magos que puedan conjurarlo apropiadamente y sepárenlos para que vayan cada uno con un grupo- ordenó Kingsley, el primer ministro- Yo mismo me pondré al frente de algunas de las unidades. Hermione, envía mensajes de alerta a los demás países, solicita ayuda.

-No nos ayudaran- dijo Harry frustrado, dando un fuerte golpe a la mesa donde estaba desplegado el mapa mágico diseñado por el Sr. Weasley- está claro que no lo harán, se limitarán a observar el resultado.

-Aun así- dijo Kingsley- debemos informar lo que está sucediendo en Inglaterra.

-Sin duda no me ha tomado desprevenido….solo que parece muy abrupto- dijo Harry- sin contar que no me imaginé que iban a desatar toda esta ola de destrucción.

-El motivo es claro- dijo Kingsley- nos desean muertos, a todos y cada uno de los magos, independientemente de su estatus de sangre. Ese es el precio que les ha puesto su dios sin nombre. Es ganar y morir. Hermione, es hora de que los gobiernos de los demás países se enteren claramente y sin eufemismos a que nos estamos enfrentando.

-No lo creerán…jamás- dijo Hermione- parece cosa de fantasía o producto de un mal sueño.

-Cuando vean a esos muertos salir caminado de sus tumbas….lo creerán- afirmó Kingsley- si desean pruebas…pide observadores…lo que sea…pero hazlo.

Un auror llegó corriendo con otro informe. El cual entregó a Kingsley quien frunció el entrecejo mientras lo leía rápidamente, enseguida se lo pasó a Harry.

-Están atacando Belfast y Dublín, al parecer se trata de unos wargs, el gobierno mágico irlandés solicita nuestra ayuda- dijo Harry leyendo el papel.

-Están demasiado cerca de nosotros- dijo Hermione alarmada-justo delante de nuestras narices.

Scorpius y Bill se miraron uno al otro, sabían que algunas manadas de wargs trabajaban con el Trinvuriato, no les tomaba de sorpresa el asunto tampoco.

-Wargs contra wargs es lo justo- dijo Scorpius- nosotros nos encargaremos de los wargs, es muy peligroso para los magos, no podemos permitirnos bajas. Bill avisa a Sheila y a Fenrir, hay que defender las dos ciudades.

-Hecho- dijo Harry- y Scorpius, si tienes problemas, avísame.

-No temes que puedan atacarlos con esos muertos vivientes- comentó Ron a Harry.

-No…tenemos una interesante hipótesis sobre ello…espero que no nos equivoquemos- dijo Draco mirando a Harry. Ambos pensaban que el poder del anillo tenía un límite geográfico. Mientras estuviese en la isla vecina, su influencia se notaria solo en Escocia, Inglaterra y Gales. Era una suposición basada del hecho, de que no existían reportes de muertos levantados de sus tumbas en otro sitio que no fuesen las islas británicas. Esa era la baza que jugarían, eran muy pocos aurores, contaban con la ayuda de muchos miles de personas en Inglaterra que no veían de buen grado la dictadura del Trinvuriato, eso era cierto, pero no eran aurores. Era el momento de jugársela todo por el todo.

-Arthur Weasley se quedará a cargo del cuartel general, junto a Fred y algunos otros aurores - dijo Harry- no podemos dejar a las familias desprotegidas. Colocaré suficientes defensas mágicas, nada entrará aquí. Usted primer ministro, debería quedarse también.

-De ninguna manera- exclamó Kingsley quitándose su túnica de primado.

-Rose se quedará en la fortaleza también- dijo Draco. Harry y Hermione lo miraron, leyendo el significado oculto en esas palabras. Draco Malfoy ahora tenía la espada.

-Perfecto-dijo Harry-yo reuniré a mi escuadrón….iré a Liverpool, hace unos minutos recibí un patronus…James está atrapado en una casa. Debo buscarlo y de paso intentar salvar la ciudad. Hermione, Hugo irá conmigo.

-De acuerdo- dijo Hermione. Harry mantenía a su lado, a los miembros de su familia que eran aurores, por eso en su escuadrón estaban Hugo y James.

-Entonces…manos a la obra- dijo Kingsley- sin mirar atrás. Señores….si no llegamos a vernos de nuevo…fue un placer conocerlos.

Los reunidos procedieron a despedirse. Rose solo tenía ojos para Scorpius, ambos estaban tomados de la mano, inquietos porque tendrían que separarse de nuevo.

-Cuida a la nena…yo volveré pronto- dijo Scorpius.

-Estaré esperándote- respondió ella acariciando su cara. Scorpius tomó sus dos manos para besarlas y luego le ofreció un beso en los labios.

Draco Malfoy estaba sentado en una silla cercana, inmóvil como una estatua, mirando a la pareja fijamente.

-Promete que me esperaras en la cama…desnuda…eso sin duda será un buen incentivo- le dijo él provocativamente en el oído. Esa salida de Scorpius les mejoró el humor a ambos. Rose se ruborizó y le echó los brazos al cuello, Scorpius la tomó por la cintura, ambos se miraban uno al otro con adoración.

-Hum…tú y yo, en la cama….sin ropa, suena bien…lo pensaré- contestó ella.

-No me canso de decírtelo….- Scorpius no le quitaba la mirada de encima- Nena, tienes los ojos mas azules que he visto…hermosos…simplemente hermosos.

-Te amo- dijo Rose. Scorpius buscó su boca ansioso y estuvieron besándose un largo rato sin importar más nada hasta que finalmente se separaron. Luego Scorpius fue hasta donde su padre mientras Rose se despedía de los suyos.

-Rose me comentó que ahora tienes la espada- dijo Scorpius ofreciéndole la mano a su padre-no sé cómo agradecerte lo que has hecho. Rose estará segura aquí.

-Eso espero….pero el ataque a Dublín me da mala espina- dijo Draco- te acompañare con los wargs. El warg-dragon y yo tendremos que hacer un trabajo inmediatamente. Luego iré por Potter a Liverpool marcharemos a Hogwarts. La mayoría de los accesos están bloqueados, pero Adrian Pucey nos dio información valiosa sobre un pasadizo oculto que aun sigue libre.

-Yo iré contigo…ese maldito me debe una- dijo Scorpius. Draco asintió.

- ¿Cómo podemos estar seguro que Nott se quedará en Hogwarts? preguntó Rose quien oyó a Draco e inmediatamente se integró a la conversación.

-Mi espía me asegura que él está allí…no se moverá del castillo….sabe que iremos hasta allí por él. Nott sabe lo peligroso que sería arriesgarse a perder el castillo- contesto Draco.

-¿Qué tanto confías en ese espía? preguntó Rose de nuevo.

-Le he ofrecido la vida de su único nieto, no se atreverá a traicionarme- respondió Draco.

-Cuídense…los estaré esperando…a los dos- dijo Rose.

-No te metas en problemas y permanece aquí- le dijo Draco a Rose, Scorpius asintió con la cabeza totalmente de acuerdo.

-Si necesitas de mi…no dudes en llamarme- dijo Rose acercándose al rubio.

-Ese sin duda será mi último recurso- dijo Draco, Rose le apretó la mano fugaz segundo, luego Draco se dirigió a su hijo- Scorpius…te veo en el campamento.

Se retiró y dejo a la pareja a solas, quien hablaba en murmullos mientras se abrazaban y se besaban de nuevo.

Draco caminaba hasta la salida de la fortaleza, cuando se encontró a Hermione quien llevaba a Ángela en los brazos. Draco redujo la velocidad de su paso al verlas, Hermione le ofreció a la niña y Draco le cargó un rato para después dejársela a su abuela.

-Ángela, regálale una sonrisa al abuelo Malfoy-dijo Hermione haciéndole carantoñas a la nena quien sonrió. Draco tomó una de sus manos.

-Pórtate bien criatura-le dijo Draco a su nieta.

-Sabía que no tenías mucho tiempo, por eso corrí a tomar a la niña para que la vieses antes de irte- dijo Hermione.

-No me he olvidado de Ángela es solo que…-respondió Draco interrumpiéndose de pronto. Detestaba las despedidas…para él era tentar al destino.

-Lo sé…odias las despedidas- dijo Hermione.

-Nos vemos Hermione-dijo Draco dándose la vuelta.

-Draco-ella lo llamó, él se detuvo y se giró. Hermione avanzó unos pasos, acercó su rostro al de él, se puso de puntillas y le clavó un leve beso en los labios. Draco se mantuvo inmóvil, bastante sorprendido al inicio por el gesto, incluso sintió sus mejillas arder, ella también estaba ruborizada, parecían un par de adolescentes que habían cometido una travesura.

-Solo es un beso para la buena suerte- explicó Hermione, Draco asintió.

-¿Tengo que esperar algo más cuando regrese?¿Una copa de vino? ¿Cena con velas? ¿Otro beso? ¿Una noche de amor apasionado en la clandestinidad?-preguntó él sugestivamente, en tono de broma más que cualquier otra cosa. Entre ellos dos, todo estaba más claro que el agua.

-No…solo mi amistad incondicional- respondió ella sonriendo, luego le tomó la mano, Draco se la apretó con fuerza, Hermione significaba tantas cosas para él….cosas que quiso olvidar pero no pudo.

-Eres importante para mi…eres mi familia…regresa a salvo por favor- dijo ella mientras apretaba a Ángela contra su cuerpo y observaba la imponente figura de Draco caminar hacia lo desconocido.

0o0

Scorpius encontró a Walter levantando ya el campamento. Wargs, transformados o no en animales, iban, venían y corrian en diferentes direcciones. En una esquina Sheila y Fenrir Grayback se gruñían mutuamente y para nadie era duda ya que seguramente terminarían emparejados, en el caso de que no se matasen uno al otro en algunas de sus peleas. Nada fuera de lo normal en una pareja de wargs iniciando una relación.

-Iremos a Belfast- le informó Scorpius a Walter, quien cruzado de brazos daba órdenes- Bill y los suyos a Dublín.

-Tus deseos son ordenes- dijo Walter dándose la vuelta para retirarse. Scorpius lo sostuvo por un brazo deteniendolo.

-Walter…espera-el hombre cuervo le dedicó una penetrante mirada.

-¿Que quieres?- preguntó Walter.

-No tomes ningún riesgo innecesario….yo se que estás pasando un momento personal difícil- dijo Scorpius. Walter había estado muy extraño desde que Scorpius lo encontró desmayado y desnudo en medio del bosque. Estuvo un día entero buscándolo, cuando finalmente recuperó la conciencia, Walter con amargura le contó todo lo sucedido. Scorpius no podía entender como Marina había renunciado a su libertad y al amor, para regresar a esa celda, eso confirmaba que ella estaba completamente loca. Walter tenía varias teorías, una peor que la otra, pero estaba decidido a respetar sus deseos. Scorpius nunca se imaginó ver a su mejor amigo sufriendo por amor, pero así era.

-No te preocupes…se bien cuál es mi trabajo- dijo Walter.

-No deseo que entres directamente en batalla, mantente volando e informándome, también convendría que de vez en cuando regresaras aquí para asegurarte de que todo va bien en la fortaleza- dijo Scorpius. Walter asintió.

-¿Has hablado con ella?- preguntó Scorpius.

-No…no tendría caso. Marina eligió no estar conmigo…eso es el hecho que importa- dijo Walter, su rostro era inexpresivo, solo sus ojos demostraban lo dolido que estaba.

Scorpius lo dejó irse y entonces observó a su padre hablando muy concentrado con Octavius, el warg –dragón. Hizo un intento de acercarse, pero Draco lo miró e hizo un gesto con su mano bastante revelador para que se detuviese, eso fue suficiente para comunicarle a Scorpius que se trataba de una conversación privada. Scorpius dio media vuelta.

0o0

La fortaleza de la Resistencia estaba parcialmente abandonada, solo dejaron los guardias necesarios, pero estaba defendida por ancestrales hechizos y conjuros, mientras las fuerzas de la resistencia intentaban no perecer en su lucha encarnizada contra el Trinvuriato. Los refugiados y el resto de la familia Weasley estaban agrupados en el ala oeste. Rose con Ángela y su abuelos permanecían en la cocina, justo en el ala este, fuertemente custodiados por aurores, tratando de confortarse mutuamente. La niña jugaba con su madre, sin embargo Rose solo lanzaba miradas inquietas a Molly.

-Ellos van a estar bien- dijo el Sr. Weasley.

-Eso espero- contestó ella- ¿Donde está Fred?

-Fue a buscar a la pequeña Molly para que se reuniese con nosotros. No conviene que esté sola en su habitación- dijo la Sra. Weasley, tomando una taza de té, ellos decidieron mantenerse en las cocinas, porque era el lugar más cercano al comando de los aurores, en el caso de que llegase alguna noticia, lo sabrían antes que nadie.

-Molly está muy triste desde el encarcelamiento de su amigo…mala cosa…solo es un niño- dijo Arthur meneando la cabeza de un lado a otro. Nunca estuvo de acuerdo.

-Espero que todo se arregle….Theo Jr…es un buen chico- respondió Rose mientras se abrazaba con su pequeña hija. Tenían horas sin saber de nadie, era desesperante, ya había dejado de contar cuantas veces había mirado su reloj de pulsera. No tenían noticias, sin duda la batalla seguía.

Temía por Scorpius, por Draco, por sus padres, por Hugo que estaba con su tío Harry en Liverpool, estaba asustada por toda su familia. Entendía la importancia de que ella permaneciese alejada de todo peligro. Pero algo dentro de Rose estaba insatisfecha, no podía estar tranquila ante la perspectiva de los demás sacrificándose por ella.

0o0

En los calabozos, Marina Merrey estaba sentada de nuevo en su catre, no le costó regresar, en medio de toda la actividad suscitada por la preparación ante los inminentes ataques, nadie prestó atención a los tres prisioneros aparentemente inofensivos que estaban en las celdas en lo más profundo de la fortaleza. Su reaparición sin embargo si fue notada por Harry Potter, quien en una visita al calabozo se mostró sorprendido por su regreso. Si le hombre sospechó de ella o no, nunca se lo dijo, solo se limitó a quitarle su varita y le aseguró nuevamente que tendría un juicio justo. Marina sabia dentro de sí que hizo lo correcto regresando. Luego de Potter ya mas nadie fue a verla, al parecer la batalla había comenzado.

En cuanto a Walter, solo le envió un mensaje: Estás completamente equivocada…pero respeto tu decisión.

Ella se apretaba las manos una y otra vez….pronto….se estaba acercando…lo sabia…lo temía.

Las luces en el lugar empezaron a fluctuar, Marina las miró fijamente, luego un último parpadeo y el sitio se sumió en la más completa oscuridad, ella se abrazó a sí misma, un escalofrio la invadió de pronto. Una densa niebla negra entró por la ventana de su celda y luego empezó a tomar forma, en un abrir y cerrar de ojos, él estaba allí frente a ella.

Marina se arrinconó contra el muro, su corazón palpitaba violentamente y sus manos temblaban.

Theodore Nott se materializó frente a ella. Alto, imponente, su figura empequeñecía el lugar. La miró de reojo.

-Esposa….tanto tiempo sin verte- dijo él con un tono de voz cortante. Nott caminó unos pasos en la celda, examinó los muros con su varita, mientras murmuraba poderosos encantamientos de ocultación y desactivaba las defensas que encontraba. Luego se giró para enfrentar a su esposa.

Marina le sostuvo la mirada con dificultad. Él caminó unos pasos y la tomó por un brazo, obligándola a levantarse de la cama.

-¿Dónde está?- preguntó Nott apresando su rostro en sus manos, acercando su cara a la de ella.

-¿Quién?- preguntó Marina en un susurro.

-¿Dime donde está?- exigió Nott.

0o0

Al llegar a las puertas de Belfast, la manada de Scorpius Malfoy se encontró con sus enemigos, un grupo numeroso de wargs lobos que luchaban contra el trinvuriato. Sus razones, las obvias, ansia de poder y desacuerdo con la designación de Scorpius Malfoy al mando de los Wargs. Miles de animales, gruñían y se preparaban para embestirse unos a otros. Draco y Octavius habían desaparecido, miraban el panorama en la cima de una colina cercana.

Draco enfrentó a Octavius.

-Hazlo ahora- apremió Draco.

-Todavía no- dijo Octavius.

-Debes apurarte…debo bajar y ayudar a mi hijo- dijo Draco.

-No…hasta que escuches lo que tengo que decirte- dijo Octavius mientras miraba el campo de batalla.

El viento les traía el olor a humo, la ciudad estaba en llamas, en la oscuridad solo podia divisar la luz de los múltiples fuegos.

En la explanada, un gran lobo se adelantó al resto, de pelaje gris claro e infames ojos amarillos, levantó su cabeza y aulló con fuerza…..esa fue la señal para atacar.

Scorpius después de iniciar el desafío a batalla, trotó con velocidad convertido en lobo, Sheila y Fenrir Grayback iban a su lado, protegiendo sus flancos. Cuando vio a otro lobo corriendo directo hacia él, Scorpius dio un salto a una altura impresionante y logró morder a su enemigo justo en el cuello. Su visión se nublo ante el sabor metálico de la sangre, él apretó sus fauces con fuerza y oyó como los huesos del cuello se astillaron, enseguida dejó a su enemigo muerto en el suelo y fue por otros.

Cientos de animales se masacraban unos a otros, la sangre empapaba la hierba del campo. Era una verdadera carnicería.

Pronto fue evidente que el bando de Scorpius Malfoy ganaba, luego de unas horas, el último de los lobos enemigos se rindió.

Scorpius se transformó de nuevo en humano, estaba cubierto de sangre y con varias heridas menores en los brazos, cojeando caminó hasta donde Fenrir Grayback quien estaba inclinado sobre Sheila. Ella estaba como humana, temblando descontroladamente, perdía sangre de una gran herida que tenía en el cuello.

-¿Qué pasó?- preguntó Scorpius.

-Fue atacada por dos lobos- dijo Grayback disgustado- casi no la cuenta.

-Estoy bien, Fenrir me los quitó de encima- dijo ella hablando con dificultad- es solo un rasguño

-No estás bien de ninguna forma-gruñó Grayback verdaderamente preocupado-déjame hacerlo…puedo curarte.

-No te acercarás a mi bestia peluda- gimió Sheila clavando sus ojos en Grayback- puedo curarme sola, solo necesito algo más de tiempo.

-Te he dado una hora y no has logrado nada…estás perdiendo demasiado sangre- apremió Grayback. Scorpius podía oler el miedo de Grayback.

Scorpius los miró a ambos. A ella le gustaba el hombre-lobo, aunque se dedicase a negarlo, era evidente porque en lugar de ignorarlo completamente se dedicaba a pelear con él cada vez que se veían. Lo que pasaba era que Sheila no era loba de un revolcón y nada más, ella quería tener un hogar y Grayback era todo lo contrario, el hombre-lobo nunca daba seguridad de nada, porque simplemente él era así, una especie de lobo solitario. Por eso ella evadía cualquier contacto físico con Grayback para no dar alas a una posible reclamación del hombre lobo como su pareja, aun cuando ella tendría la última palabra, que Grayback la marcase como suya, le dificultaría unirse definitivamente con otro warg. Scorpius comprendía que Fenrir Grayback podía ser bastante insoportable de vez en cuando, pero le había salvado la vida a la loba, quizás arriesgando el pellejo por nada a cambio, cosa que no era habitual en él. Su preocupación por Sheila era genuina, su interés no tenia discusión. Quizás era la hora de abrirle una puerta a Grayback y a ella.

-Fenrir…me imagino que después de esto vas a oficializar el cortejo y luego se emparejaran-dijo Scorpius- estoy hablando como el jefe de esta manada….tu jefe. Esta mujer aquí presente es toda una dama, velo por sus intereses.

-Si no queda más remedio….lo haré- dijo él mirando a la mujer-warg-Sheila…quizás yo no sea lo mejor del mundo…pero te juro que haré el intento por ti….por favor…no te mueras.

Ella cerró los ojos conmovida.

-Grayback, te ordeno que te encargues de Sheila…como mejor consideres, llévatela de aquí a un lugar seguro…necesitará descansar- ordenó Scorpius. Fenrir sonrió maquiavélicamente, tomó a Sheila entre sus brazos y empezó a lamerle la herida en el cuello para curarle la herida con su saliva, mientras la abrazaba con fuerza. Sheila se resistió un rato y luego se aferró a él. En algún momento se besaron, luego el feroz hombre lobo la cargó en brazos y se la llevó a destino desconocido.

Scorpius caminaba por el campo de batalla, viendo los cadáveres de los wargs y hombre-lobos que lo acompañaron. No dejó de tener una punzada de remordimiento, pero así era la guerra…siempre morían los más jóvenes y los mejores. Walter volaba en círculos sobre su cabeza. Scorpius le hizo señales indicándole que regresase a la Fortaleza, tenía que avisar sobre su victoria.

De pronto, Scorpius detuvo su caminata. En la lejanía, algo se movía con rapidez directo hacia ellos. . Scorpius se transformó de nuevo en lobo y aulló alertando a los suyos.

Desde Belfast, una horda avanzaba haciendo temblar la tierra con sus pasos. Cuando Scorpius atacó al primero…se dio cuenta de que estaba muerto….desde hacía bastante tiempo.

0o0

-¿Dónde está? ¿Dónde está Theodore? ¿Vive?- preguntó Nott. Marina suspiró aliviada, ella imaginó otra cosa. Aun así…no podía estar segura.

-Está en estos calabozos…a unos metros de aquí- dijo Marina- ¿Viniste a buscarnos?- ella se aferraba a esa esperanza, que él solo viniese por ellos.

-Fue tan fácil derribar estas barreras mágicas….han sido unos tontos- dijo Nott- al no proteger lo suficientemente bien lo verdaderamente importante. Tú ¿se atrevieron a hacerte daño?

-Estoy bien- dijo ella. Nott aflojó el agarré de sus manos en su rostro, la lanzó otra vez sobre la cama, Marina cayó sentada y el hombre se inclinó hacia ella.

-No me gustó nada que huyeras- dijo él con la mirada clavada en Marina, con esos ojos azules que parecían hechos de hielo y fuego, penetrantes, escrutadores, ella intentó desviar su rostro, él le tomó la barbilla para evitarlo- para nada.

-Tuve mis razones- contestó Marina.

-Faltaste a tus promesas- dijo Nott- no lo olvidaré. Sin embargo…si lograste irte fue porque yo lo permití.

Ella lo miró con pánico, así que sus supuestos eran ciertos y también sin duda el significado de sus visiones. Nott de pronto la tomó por la cintura y la besó salvajemente, ella intentó quitárselo de encima con todas sus fuerzas, incluso le mordió un labio.

Nott la soltó y se limpió el rastro de sangre de la boca.

-No desperdicies tu rabia ahora…guarda algo para esta noche…esposa- dijo él mientras le lanzaba una mirada depredadora.

Nott con un movimiento de varita desapareció los barrotes, caminó por un corredor con Marina siguiéndolo. El hombre divisó a Adrian Pucey dentro de una de las celdas, el chico, que escuchó unos ruidos y despertó, estaba de pie en medio de su celda, su mirada estaba extraviada. Nott le lanzó un Avada Kadavra casi sin mirarlo. Marina cerró los ojos cuando vio a Adrian caer inerte sobre el piso.

Dos de los guardias que custodiaban los calabozos salieron a su encuentro y Nott los despachó con frialdad sin ninguna dificultad. Marina tuvo que caminar por encima de los cadáveres.

Cuando llegaron a la celda de Theo jr. , el chico se levantó de su catre y miró con terror a Nott. El hombre abrió la celda y entró para enfrentarse cara a cara con él.

-¿Tú?¿Qué haces aquí? ¿Cómo supiste?- el chico retrocedía hasta que pared le cortó la huida.

-Scorpius Malfoy ¿está vivo?- preguntó Nott.

-Tú…por tu culpa…casi lo maté…no puedo creer que me hayas hecho eso- dijo Theo jr. tartamudeando.

-Así que fallaste…que desperdicio de semen resultaste ser…..no importa…con el tiempo aprenderás- dijo Nott mientras lo propinaba un puñetazo. Theo Jr. intentó patearlo pero Nott lo derribó colocándole un pie sobre el pecho.

-Un hijo nunca debe alzar la mano contra su padre- dijo Nott fríamente.

-¿Qué? ¿Qué estás diciendo?- preguntó Theo jr con la voz pastosa debido a la sangre que inundaba su boca. Estaba horrorizado. No entendía nada de lo que escuchaba…hijo…padre…que rayos era eso.

-Has debido saberlo desde el principio….reconozco mi error- dijo Nott tranquilamente-yo no soy tu hermano…Theo ….soy tu padre.

-No…no puede ser…tú….tú siempre me odiaste….tú no puedes ser mi padre- chilló Theo Jr.

-Me interesa un cuerno si lo aceptas o no…el hecho es que así es….Soy tu padre…-Nott contempló al chico, un muchacho desgarbado y alto, igual que él a su edad, eran tan parecidos y a la vez tan diferentes. El niño lo detestaba, Nott siempre renegó de su existencia, lo odio desde la primera vez que lo vio, arrugado, indefenso, un bebé llorón e insignificante. Por su culpa…Marisa murió…Theo mastate a tu propia madre así que estás tan maldito como yo. Jamás debí dejar que nacieras…pero ella te quería…te quería y yo no pude decirle que no, nunca debí permitirlo…sucumbir a los deseos de una mujer…. pero el daño ya está hecho….aprenderemos a vivir con eso.

-Marina…dime que no es verdad-gimió Theo Jr.

-Para que le preguntas a ella…pregúntamelo a mí mocoso del demonio….es cierto…soy tu padre-dijo Nott- has demostrado tener muy poco de mi, probablemente no pueda arreglarse, sin embargo todavía me eres útil. Ahora….vamos a lo importante, eres sangre de mi sangre, por eso logré hechizarte y rastrearte sin que nadie se diese cuenta y por eso logré vislumbrar en tu cabeza un asunto de vital importancia. Rose Weasley y Scorpius Malfoy tienen un hijo ¿Si? o ¿No?

Theo Jr. lo miró fijamente pero se negó a responder.

-Habla…¿existe ese niño o no? ¿Dónde está?- Nott le lanzó un cruciatus a Theo jr, igual que un imperius pero el muchacho se negaba a contestar.

-Theodore….basta- suplicó Marina abalanzándose contra él pero Theo se la quitó de encima lanzándola bruscamente contra una pared- No creas que no sé que me ocultas cosas…pero va a ser él quien me lo diga….si el pequeño muere en este interrogatorio, entonces iré por ti.

Marina cerró los ojos y empezó a llorar.

-No puedes matarlo….es un niño…es tu propio hijo…. no tiene la culpa- gritó ella, mientras Nott seguía torturando a Theo jr. , quien recibía con temple cada una de las maldiciones. Estaba impactado con la noticia….ya no tenía nada que perder si moría….su padre…él era su padre…un hombre que siempre le demostró desprecio, que solo tuvo crueldad para él.

La sesión de imperius y cruciatus duró un rato más hasta que el chico estuvo inconsciente. Nott se inclinó sobre él e iba a rematarlo. Entonces Marina actuó, Nott estaba furioso y descontrolado. Ella siempre se juró velar por la seguridad del chico.

-Es una niña…está en la fortaleza- dijo ella mientras se tapaba la cara con las manos.

Nott empezó a reír con siniestras carcajadas…era cierto…las suposiciones del Heraldo eran ciertas….ahora tendría a Rose Waesley en sus manos.

-Toma a Theo y oblígalo a caminar, permanezcan detrás de mi- dijo Nott- iremos a buscar a esa bastarda.

0o0

Rose de pronto se enderezó en su silla, sintió como se le achinaban los vellos del cuerpo. Algo estaba mal, percibía un disturbio mágico en el ambiente. Se levantó de inmediato y caminó hasta su abuelo ofreciéndole a Ángela.

-Fred se está tardando mucho-dijo Rose- iré a buscarlo.

Fred regresaba con Molly a las cocinas cuando escucharon unos gritos, rápidamente se metieron en un armario, pero dejaron la puerta entreabierta. De pronto, las luces se apagaron. Molly gimió y Fred le hizo la indicación de que se callase. Por la rendija de la puerta, ambos vieron pasar la figura de Nott, seguido de Marina y Theo Jr.

Ambos contuvieron la respiración, cuando se alejaron, Molly empezó a temblar.

-Es él….es él- dijo Molly en voz baja- ¡Dios! Es él.

-¿Quien?-preguntó Fred.

-Nott…es él- Molly empezó a llorar- va a matarnos a todos.

Fred abrió sus ojos ampliamente y decidió conjurar un patronus para avisarle a Rose y sus abuelos. Pero el hechizo no salió.

-¿Qué pasa?-Fred miraba estupefacto su varita-¿Por qué no funciona?

-Fue él…es poderoso…el mago más poderoso que he visto-dijo Molly-Fred…tia Ginny, Lily…los demás….están en el ala este, pero los abuelos con Rose están en esta ala, en la cocina, él se dirige hasta allá.

-Nott ha inactivado cualquier hechizo de alerta- dijo Fred, luego miró a su prima- Molly, debes ir al ala oeste…todos deben esconderse. Yo iré a avisar a los abuelos

Unos minutos después, Fred llegó jadeante hasta la cocina, sus abuelos se levantaron cuando lo vieron corriendo se alarmaron.

-Fred ¿Qué sucede?-preguntó Molly Weasley.

-Debemos salir de aquí- dijo Fred jadeante- he logrado esconder a la mayoría…¿Dónde está Rose?

-Fue a buscarte- dijo Arthur- que sucede ¿alguien nos ataca?

-Nott está aquí- dijo Fred- corran… debemos salir.

Ángela empezó a removerse inquieta en los brazos de su abuela, iban directo a la salida, cuando algo les bloqueó la puerta. Una nube negra se abalanzó contra los magos.

0o0

Rose caminaba en los pasillos, cuando sintió un estremecimiento en todo el cuerpo de nuevo. ¿Dónde están todos? Se preguntaba la bruja, le parecía extraño no ver a ninguno de los aurores que custodiaban el lugar. No era tonta, algo malo sucedía. De pronto, las luces se apagaron, ella empezó a caminar con cautela. De pronto sus pies tropezaron con algo tirado en el piso. Sacó su varita e iluminó la estancia, por lo menos diez personas estaba tiradas en el piso, inmóviles…enfocó sobre la cara de uno de los aurores, dos ojos inertes le devolvían una mirada.

-¡Por dios!- exclamó ella.

Rose enseguida se devolvió sobre sus pasos, corriendo como una desesperada hacia las cocinas. Solo existía alguien capaz de meterse impunemente en la fortaleza. Tenía que proteger a su hija.

Ella llegó a la cocina y cuando entro al lugar la escena hizo que temblase. Sus abuelos estaban sentados en la mesa con Fred, pero ninguno se movía, los tres tenían los ojos fríos y vidriosos…estaban muertos.

Rose gimió con fuerza y tuvo que llevarse una mano al rostro para no gritar. Luego se fijó en la persona que estaba en la cabecera de la mesa, era Theo Nott quien tenía a su hija en brazos.

Ella sintió estallar su corazón de miedo…al ver a su inocente niña en manos de ese asesino.

-Por fin….de nuevo nos vemos las caras- dijo Nott mientras contemplaba a Ángela- me han dicho que esto….es tuyo.

Rose miró de reojo a Marina Merrey parada a una esquina, abrazando con fuerza a Theo jr.

-No le hagas daño- gimió Rose- por favor….no le hagas daño.

Nott se levantó de la mesa, la niña se removía inquieta en sus brazos. Rose contenía la respiración, las lagrimas se le salían solas de los ojos.

-Arrodíllate- le ordenó Nott cuando se coloco frente a ella- pide clemencia por tu hija, jura que no levantaras una mano contra mi….júralo.

Todo el cuerpo de Rose se estremecía en espasmos, no podía dejar de ver la carita de Ángela, recorriéndola con sus ojos para verificar que no sufrió ningún daño.

-Arrodíllate- exigió Nott.

-Haz lo que te dice Weasley- dijo Marina- a él no le importará matar a la pequeña.

Rose se arrodilló y bajó la cabeza. Nott rio satisfecho.

-Pon tu varita en el suelo- Rose lo obedeció, sus manos temblaban incontrolablemente- ¿Dónde está tu espada?- preguntó Nott.

-No la tengo- dijo ella.

-Supongo que está en poder de tu maestro…es raro…no pensé que pudiese ser posible….pero no importa…yo te tengo a ti- dijo Nott calmadamente, disfrutando cada segundo de ese esperado momento- No levantaras la mano contra mí y aceptaras el destino que te tengo preparado. Júralo, o torturaré a esta niña hasta matarla.

-Lo…lo juró- dijo Rose quien se cubrió los ojos con las manos. El dolor que sentía carcomiéndole el pecho era insoportable. Había jurado al heraldo del Dios Oscuro, traicionando a los Walpurgis…pero lo hizo por la vida de su hija.

-Marina….carga al infante- dijo Nott, Marina corrió a tomar en sus brazos a Ángela y la apretó contra su cuerpo protectoramente.

Nott se inclinó hasta Rose y le colocó las manos sobre la espalda, con su varita conjuró unas sogas negras.

-Es hora de que salgamos de aquí….llévame a la salas de desapariciones de este complejo- ordenó Nott. Era necesario llegar a ese lugar, podría desaparecerse con sus artes oscuras junto con Marina y Rose Weasley, pero no podría llevarse a su hijo y a la pequeña, no resistirían el viaje. Y él los necesitaba vivos.

Mientras caminaban al atrio de la fortaleza, una figura alada se le interpuso en el camino. Marina abrió los ojos sorprendida.

-¡Walter!- gritó Marina. Nott caminaba en la retaguardia, empujando a Rose Weasley. Caminó unos pasos hasta colocarse enfrente y observó el intercambio de miradas entre su esposa y el cuervo. Enseguida lo entendió todo y una oleada de furia inundó su cuerpo.

-No te llevaras a nadie de aquí- dijo Walter convertido en su forma más poderosa, la del hombre cuervo.

-Y tú no eres quien para impedírmelo- dijo Nott corriendo hacia él para atacarlo. Walter se fue contra Nott y logró patearlo, Nott ni se inmutó por el golpe, tomó a Walter por una de sus alas y lo aventó hacia una pared. El cuervo estaba estupefacto, ese tipo era demasiado fuerte.

-Morirás- dijo Nott cuya cara estaba contorsionada de rabia- juro que morirás.

Walter se dispuso a atacar al mago de nuevo.

Mientras tanto Marina le daba a la niña a Theo jr. y levantaba a Rose del suelo.

-Tenemos que huir de aquí- dijo Marina- no tenemos tiempo.

-Tú sabías que esto pasaría- dijo Rose con acritud- no puedo levantar mi mano contra él, lo he jurado…Dios lo he jurado.

-Lo sabia…pero no es hora de hablar de eso…en cuanto a tu juramento… es correcto…acabas de sellar un encantamiento con Theo Nott, pero te entiendo…yo hubiese hecho lo mismo- dijo Marina quien no agregó que lo único que nunca logró profetizar, fue que Walter Rosemberg se enfrentaría a Theo Nott. De hecho, ella hizo lo que hizo para evitarlo. Evidentemente ninguna visión era exacta.

Nott se dio cuenta de lo que se proponía Marina y lanzó un hechizo que derribó a la dos mujeres, rizos de magia oscura las envolvían.

-Walter….no pelees con él….toma a los niños….rápido- gritó Marina mientras luchaba al igual que Rose con esos lazos de magia negra que las atrapaban.

-Marina…- gritó Walter agachándose en el piso para que una potente maldición no impactase contra su cuerpo- no puedo dejarlas aquí.

-Los niños….llévate a los niños- pidió Marina.

-Salva a mi hija Walter- gritó Rose.

Walter voló por el aire esquivando hechizos de Nott, tomó a Theo Jr. quien corría con Ángela en los brazos y logro capturarlos a los dos, para luego alzar vuelo por las alturas escapando ilesos.

Nott emitió un grito de furia cuando observó cómo sus presas lograban huir de sus garras. Estuvo tentado a perseguirlos, pero se le agotaba el tiempo, si el cuervo había venido, quizás otros lo harían. Al final no importaba, después de todo, ya tenía lo que quería. Después de obtener el poder, arreglaría cuentas con su hijo. Caminó hasta donde estaba Marina Merrey y la tomó por el cuello.

-¡PUTA!- dicho esto la abofeteó- ¡PUTA! Es que crees que no vi como lo mirabas, que no me di cuenta.

Marina no dijo absolutamente nada, Nott tomó a las dos mujeres una en cada brazo y se desapareció.

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En la tierra verde de Irlanda, donde los dioses caminaron alguna vez hace siglos, la gigantesca sombra de un dragón sobrevolaba el campo de batalla. Vivos y muertos levantaron sus ojos al sentirlo a sus espaldas. Algunos sabían lo que era, pues ningún dragón normal tiene ese tamaño y envergadura, sus ojos rojos del más poderoso de los wargs miraban inclementes la lucha que se desarrolla muchos metros abajo en el suelo. El Dragón batió las alas al aterrizar y el fuego que salió de sus fauces carbonizó hasta las cenizas a la mayoría de los cadáveres ambulantes que luchan en contra los wargs.

Draco observa el espectáculo con los ojos abiertos de asombro. El dragón de escamas azules que con la luz del fuego lucian tornasoladas…fuego….fuego en todos lados, cortando la sempiterna oscuridad del sitio, el olor a humo llegaba hasta lo más profundo de sus fosas nasales, humo y carne quemada. Draco bajó de la colina dispuesto a participar en la conflagración, su propósito ya estaba cumplido.

El dragón miró hacia el poniente y las palabras de Ambrosius Aureliano resonaron en su cabeza…..hacia tanto tiempo escucho esa profecía…tanto tiempo….casi dos mil años para ser exactos. El mundo había cambiado demasiado en todos esos siglos, pero la lucha entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad seguían, siempre en un eterno y precario equilibrio, se ganaba una batalla, se pierda otra, pero el enfrentamiento continuará hasta el fin de los tiempos. Sin embargo el mal mayor desapareció hacía muchos años….fue vencido y encarcelado. El dios oscuro derrotado fue encadenado por las labores de Sorcha y su hermano Maël, enviado a las profundidades del averno, limitado su poder sobre los humanos. Sorcha….la Hechicera….la dama walpurgis….la señora de los cabello de plata….Sorcha…la bienamada Sorcha. Octavius sintió como una lágrima solitaria salia de sus ojos rojos de dragón, corriendo por la piel corácea de su cara.

El recuerdo lejano de una tarde perdida en los albores del tiempo volvió a él mientras luchaba. Ella estaba allí con él, una tarde de primavera, junto a un lago….eran tan jóvenes, casi unos niños…él era un warg dragón….ella seria la hechicera más poderosa que hubiese existido, la pupila de Merlín. Estaba dispuesto que ella jamás tendría pareja, nunca, para no distraerla de sus funciones. Él no tenía ya a nadie de su clase para formar una familia, para seguir con su antigua estirpe, los dragones-wargs desaparecieron por una misteriosa enfermedad, solo se salvaron él y su hermano gemelo. No podían y sin embargo, se enamoraron y él le prometió interceder ante Merlín para lograr casarse con ella. Le ofreció un anillo hecho con unas ramas de fresno. Y le juró su amor eterno.

Los años pasaron, ellos siguieron cada uno su camino sin olvidarse del otro. Cada primavera se encontró en ese lago y renovaron sus votos. Cuando ambos tenían treinta años, aun sin la autorización de Merlín, se casaron en secreto, los únicos testigos fueron su hermano gemelo y Maël….el guerrero, el hermano de Sorcha. Lógicamente, como era de esperarse, después de varios meses vino un niño….un pequeño niño con el cabello rubio platinado y con la marca estrellada en su muñeca que lo señalaba como el sucesor de Sorcha y Maél. Merlín finalmente aceptó su unión, pero advirtió que el futuro había cambiado para siempre con sus acciones. El niño fue un hibrido de warg y bruja, destinado a ser un poderoso guerrero y brujo entre los hombres, los wargs y los magos, su nombre…era Cayus Aureliano, en honor a Merlín, el pequeño pudo tener un futuro brillante que este fue cortado por una guerra, la conflagración que debió ser el final de todo. Su hijo no llegó a vivir lo suficiente para cumplir su brillante destino, fue asesinado por el DIOS OSCURO cuando tenía veinte años, un dios que asumió forma de hombre para enfrentarlos buscando ganar y esclavizar a todos en el planeta, sin embargo dejó descendencia…un niño mago llamado Lucius Male Foy.

Octavius recordaba la amargura de Sorcha, el juramento de Maël y los designios de Merlín. Se ganó esa batalla, pero Sorcha y Maël se perdieron para siempre, sus almas conformaron la esencia de una espada mágica, el OSCURO fue encerrado para siempre o por lo menos eso esperaban, pero Merlín nunca estuvo seguro, tenía sus dudas, nada es para siempre. Y los dioses son inmortales.

Y él, Octavius saboreó el amargo sabor de esa victoria que le costó todo, por años vagó por el mundo desconsolado junto a su hermano quien siempre lo siguió fielmente. Cien años después de la muerte de Sorcha Maël fue llamado de nuevo por Merlín, quien le contó que había tenido un presagio. La orden de los Walpurgis había sido recientemente creada bajo el auspicio del poderoso hechicero, ya existían un aprendiz y un maestro, la espada ahora se llamaba Sorcha y era un arma legendaria. Su nieto, Lucius Male Foy nunca fue un miembro de la orden, no tenía la marca que lo señalaba como tal, Merlín lo cuidó pero le ocultó su origen para salvaguardarlo de todo mal, cuando se convirtió en adulto, Male Foy emigró a las Galias y allí formó su propia familia…. Dos mil años después, un miembro de esa familia seria uno de los Walpurgis más poderosos de la historia, un muchacho que nació con el nombre y la herencia del Dragón, pero eso fue después….mucho después.

Cuando la magia en el mundo floreció fue el turno de los dragones de desaparecer….Octavio y su hermano lo aceptaron, no sin renuencia, que los warg-dragones se extinguirían definitivamente después que los dos muriesen. Sería el comienzo de una nueva era, el fin del mundo antiguo y el principio de otro. Sin embargo, Merlín, previsivo, uso todo su poder para que la magia del dragón no se extinguiera, vio en el futuro un momento de necesidad, un punto de inflexión donde sería necesario ese poder. Los puso a los dos a dormir un largo sueño, por milenios permanecieron escondidos hibernando esperando la hora señalada….hasta que el momento finalmente llegó. El peligro tan temido volvió a aparecer. Y la profecía se cumplió.

-Así que entonces…tú eres mi antepasado- fueron las palabras de un sorprendido Draco Malfoy al enterarse de la verdad.

-Te reconocí al verte….al verlos …a ti y a tu hijo….ese color de ojos, el cabello.

-Los ojos grises y el cabello rubio distinguen a la familia Malfoy….desde siempre- dijo Draco- Male Foy sin duda fue el apellido original.

-Tú te pareces a ella….tienes el rostro de Sorcha- dijo Octavius- pero también eres un Dragón…como yo. Yo lo vi…fui testigo...tú lo creaste….un dragón hecho de magia. No eres un warg, pero posees algo del poder del Dragón, por eso fuiste capaz de derrotarme.

-Entonces el hecho de que yo sea Walpurgis no es casualidad ni tampoco que Scorpius sea un warg- dijo Draco- esto sin duda es inesperado.

-Todo…radica en la sangre…puede tardar siglos en manifestarse….pero no lo olvides, la clave…está en la sangre- concluyó Octavius.

"El poder del Dragón, levantará el sol de nuevo" Octavius recordaba muy bien esa frase, fue lo último que le dijo Merlín… "al final…Maël reaparecerá…el guerrero blandirá la espada y acabará con el mal" "Nunca se debe desestimar el valor de la sangre".

Octavio miró hacia el cielo, observó la perpetua noche en la cual habían sido condenados los magos, ese mundo cubierto de tinieblas, producto de la magia tenebrosa del Dios Oscuro. Un mundo sin sol, sin luz….la luz….el peor enemigo del Inominado. Luz y fuego…el sol.

El warg-dragón extendió sus alas y lanzó una poderosa llamarada, tan fuerte, que cubrió su cuerpo de fuego. Luego, ante la mirada atónita de todos quienes observaban, alzó vuelo hacia lo más alto del cielo, con velocidad increíble. En medio de la noche, se levantó una estrella, elevándose hacia las alturas, el más poderoso de los wargs, el ultimo dragón en el mundo, finalmente cumplía con los designios. Octavius sentía como el fuego devoraba su carne y sin embargo no percibía dolor, estaba eufórico, la magia…..la magia corria en sus venas. Finalmente se reuniría con su amada Sorcha. Y con una sonrisa en los labios el dragón volaba contento hacia su destino.

Draco no apartaba sus ojos de Octavius, dando gracias a todos los dioses por permitirle vivir y presenciar ese momento.

Una bola de fuego atravesó el firmamento y cuando llegó a lo más alto, simplemente estalló en una poderosa conflagración de luz enceguecedora y fuego, poco a poco las tinieblas se apartaron, la bola de fuego se convirtió en el sol y de nuevo amaneció.

0o0

Mientras tanto, en los terrenos del castillo de Hogwarts.

Marina Merrey atravesaba con la mirada a Nott. Lucia tan joven con su cara lavada que evidenciaba sus pecas infantiles sobre su cara, sus ojos verdes brillaban, sus cabellos rubios ondeaban en el viento, estaba vestida con una túnica blanca, sus manos amarradas con una soga. Estaban parados en un promontorio de piedra encima de la riviera del lago del castillo de Hogwarts.

Theo Nott no le quitaba la mirada de encima.

-Me traicionaste…a mí, a tus votos- dijo él.

-Lo sé- contestó ella.

-Te advertí…te lo advertí muchas veces- dijo él. La rabia que sentía en esos momentos era infinita…fue emboscado gracias a las maquinaciones de esa mujer. Traicionado física y mentalmente por su propia mujer.

Te lo dije mil veces….ella será tu ruina, le dijo el Heraldo en su cabeza.

-Estoy embarazada….es tuyo- dijo Marina de pronto.

A Theo Nott le temblaron las manos, sin embargo, su cara no mostró ninguna expresión, por unos largos segundos, ninguno de los dos dijo mas nada.

-Es la segunda vez que te preño- dijo él con calma.

-Esa vez, hace años, cuando me embarace después de que Montague, tú y yo….-Marina se interrumpió para no entrar en escabrosos detalles- yo no sabía quién era el padre, tú tampoco- dijo ella.

-Te mentí…se perfectamente que ese niño era mío. Sebastián Montague no te tocó esa noche, estabas dormida, drogada, no tenias como recordarlo, pero no permití que te tuviese enfrente de mi….nunca- contestó él.

-Entonces…..porque…. ¿porque me obligaste a deshacerme de él?- dijo Marina con las lagrimas saliendo de sus ojos. Ella quiso tener a ese niño, no le importaba quien fuese el padre, pero él se lo quitó, deseó ese bebé como ahora quería al que llevaba al vientre. Su videncia le dijo que nunca tendría un hijo, pero al descubrirse embarazada nuevamente hacia pocos días, pensó que quizás…quizás se había equivocado.

-Me juré…nunca más- dijo Nott- Theodore fue el producto de una debilidad….nunca debió suceder….nunca más sucederá….tú lo viste…jamás tendríamos hijos…ya sabes por qué.

-Tú no eres humano, eres una bestia sin corazón- dijo ella con amargura

-No, sin duda ya no soy humano….soy casi un dios…seré un dios…y para eso…es necesario que me deshaga de ti…tú resultaste ser la peor de mis debilidades- dijo Theo- esposa mía, te concederé un último deseo antes de morir.

Ella seguía llorando en silencio.

-Deseo ver a Marcus- susurró Marina en voz baja- no te quiero a ti…quiero ver a Marcus.

Nott cambió su apariencia y de nuevo ella tuvo enfrente al chico del cual una vez se enamoró, era tan joven, tan ilusa, sin embargo aunque después lo odiase con toda su alma, aunque fuese una mentira, una ilusión, ella lo quiso.

Inesperadamente Nott la abrazó con fuerza y la besó, un roce ligero en los labios, Marina no le correspondió, sin embargo percibió el sentimiento de dolor y pérdida que acompañaba ese beso. Ella cerró los ojos y cuando los abrió, vio como de la cara de él salían lagrimas, lagrimas de sangre.

-Lo que nunca entendiste….fue que siempre fui yo…siempre fui yo…quien alguna vez te amó…quien te tuvo en sus brazos….no fue Marcus Nott, fui yo- dijo él con amargura.

Marina emitió un gemido. Percibió en el alma de ese hombre lo desgraciado que era debido a un tortuoso amor que nunca fue correspondido.

Rose observaba horrorizada toda la escena en la distancia, franqueada por dos guardias. No podía creer lo que sus ojos veían ni la suerte de Marina Merrey. Ese hombre era sinónimo de muerte y destrucción, y ella había jurado no levantar su mano contra él. Su suerte sería peor que la de Marina Merrey, Rose lo sabía. Pero su hija estaba viva…a salvo de las manos de ese maldito.

Dos hombres se acercaron a la rubia y la amarraron a un poste, luego prendieron los leños a sus pies, el fuego creció, Marina sintió como las llamas pellizcaban sus pies, luego aumentaron en intensidad y el cosquilleo se convirtió en dolor, sin embargo ni siquiera un gemido salió de sus labios mientras la quemaban viva. Su resolución era completa, ella jamás se arrepentirá de sus acciones y tampoco se equivocaba con sus profecías. La decisión tomada a consciencia era definitiva. Lo que hacía….lo hacía por amor. Su muerte evitaría un mal mayor.

Walter…vas a vivir….tú vas vivir…..yo te amaré por siempre, mi espíritu siempre estará contigo…vivirás y serás lo que estás destinado a ser….el señor supremo de los wargs.

Theo miraba la figura de su esposa consumirse en las llamas. De sus ojos seguían saliendo lágrimas de sangre, pero su corazón de nuevo empezó a enfriarse otra vez. Lo que consideraba sus debilidades, poco a poco desaprecian, sus sentimientos, sus emociones. El cambio empezaba, el Heraldo cumplía lo prometido.

Pronto se dio la vuelta, sin terminar de contemplar las consecuencias de sus designios. Sus hombres fueron tras de él, nadie quedaría para presenciar el sacrificio, solo el Dios Oscuro. Nott obligó a Rose Weasley a seguirlo hasta el castillo de Hogwarts.

De pronto…todos se detuvieron…..el sol aparecía por el horizonte. Nott lo contempló sintiendo un temor primigenio dentro de él. ¿Cómo rayos lo hicieron? Romper su hechizo…¿Cómo pudieron lograrlo? Miles de interrogantes pululaban en su cabeza, pero no dejó que la sensación de derrota lo consumiese, la batalla todavía no terminaba. Un nuevo día comenzaba, cierto, pero ese era el día en que Rose Weasley moriría para apaciguar al Oscuro.

Seré un dios..me convertiré en un dios…implacable, indolente….sediento de sangre…al mismo tiempo Nott no dejaba de repetirse…era necesario….era necesario….pero a la vez no podía dejar de sentirse roto, en esas llamas, junto con Marina Merrey y su hijo nonato, moría su corazón, su alma y todo lo que alguna vez lo hizo humano.

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