Lagrima congelada

Summary: Luego del accidente, perdí mi memoria, Rose y Alice siempre me han ocultado cosas, pero no me intereso hasta que aparecieron ellos-¡Edward Masen!-¿Masen? De donde salió eso, de pronto la realidad me llego de golpe... Engaños, Secretos, Odio, Amor NEW SUMMMY

Disclaimer: Los personajes no son míos, son de la maravillosa S.M. solamente la locura es mía… por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.

EXTRA

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Un siglo después, en otra vida…

-porque terminaste con Jacob Black- grito uno de los camarógrafos, los miles de flashes la segaron y bajo los lentes que había dejado colocados en su cabeza como diadema, en ese preciso instante Isabella se maldijo mentalmente por haber venido a visitar a su amiga, Alice Brandon una importante diseñadora de modas, se habían conocido hacia dos años cuando Isabella necesito un vestido para ser la acompañante de Jacob Black en la alfombra roja. Sam, su guarda espalda empujo a los camarógrafos que intentaron lacársele encima y entraron rápidamente al mercedes.

Dentro del auto Isabella lanzo un suspiro y con la mirada agradeció a sus dos guardaespaldas; no recordaba el momento en el que acepto ser novia de Jacob, habían asistido a eventos sociales pero nunca le había llamado la atención, claro que el era atractivo, por supuesto que lo era, pero no le llamaba la atención… habían terminado por una tontería pues ella había encontrado un hombre con quien pasar el resto de tu vida, y así había quedado embarazada, o eso suponía, Jacob la corto al escuchar las suposiciones de Isabella, claro… se quedaron en suposiciones porque realmente Isabella no estaba embarazada.

-llega tarde para el almuerzo con sus padres- dijo la asistente, Kate. Una mujer de la misma edad, rubia… muy hermosa que era su amiga. Isabella pasó una mano por su cabello perfectamente lacio y frunció los pegajosos labios en forma de frustración.

-¿Cuánto?- pregunto.

-quizás unos veinte minutos- respondió Kate, Isabella asintió y dejo el tema. Para ella mejor si llegaba tarde, no era como si no los quisiera… de hecho los amaba, pero sabía que el tema principal seria "Jacob" algo con lo que ella no estaba cómoda, cansada del tema no soportaría más que alguien se lo recordase.

Al llegar al lujoso restaurante, la puerta le fue abierta e Isabella bajo del auto móvil, afuera venían varios grupos de hombres saliendo, dos morenos y uno de extraña clasificación… cabello cobrizo, ellos discutían y los morenos desistieron; en ese momento el cuerpo de Isabella choco contra de la dura espalda del cobrizo, lanzándola a los brazos de su guarda espaldas Seth, él solamente retrocedió tres pasos e Isabella la miro enfadada.

-¡tener cuidado!- exclamo, su acento fue español, revelando un poco de sus raíces, lo hiso de manera tan fluida revelando tanto y tan poco de ella y él elevo su ceja.

-lo lamento- respondió y continuo bajando las alfombradas escaleras, prestando más atención a los dos hombres que la acompañaban, la rubia que caminaba detrás de ella con la agenda prendida a su brazo como si de la vida se tratase, Incluso preocupado bajo el chofer, Laurent; durante su vida la habían cuidado durante múltiples vandalismos y no iban a perderla ahora.

Isabella se acerco a la recepcionista sonrojada no a causa de la vergüenza sino de cólera, ella fue reconocida al instante, había posado para varias revistas con nuevas tendencias, era hija de los empresarios más reconocidos en los estados unidos, aparecido varias veces en la alfombra roja con varios actores del momento, amiga de la famosa diseñadora "Alice Brandon", ecologista a tal punto de pararse en medio de un bosque con cien personas y un megáfono, también política.

-una reservación a nombre de Swan- dijo, la pelirroja asintió, sus bucles se movieron en ese momento y pareció que Isabella la reconoció.

-la esperan- ella la guio a una zona aislada de las demás donde su madre y padre la esperan disgustados pero complacidos de que finalmente hubiese llegado.

-lamento el retraso- fue su saludo y después deposito un beso en cada uno de ellos.

-hija deja de las formalidades, al fin podemos tener un día juntos ¡felicidades!- exclamo antes de tenderle una pequeña caja formada de lila.

-¡feliz cumpleaños, princesita!- su padre se levanto rápidamente y envolvió sus brazos alrededor de ella. Isabella se sintió de repente como una niña y al terminar de abrazarles no pudo aguantar las ansias de descubrir el obsequio, rompió desesperad el envoltorio y encontró una gargantilla de diamantes.

-es precioso- dijo sacándola para apreciarla mejor, una gran sonrisa se apareció en su rostro. Isabel, su madre la ayudo a colocárselo, luego comieron entre conversaciones sin importancia e Isabella se marcho directo a la gala benéfica, salió del lujoso restaurante con la hermosa joya brillando en su cuello robando miradas.

-tenemos media hora para llegar- informo la rubia, Isabella entro al automóvil seguida por sus trabajadores y arrancaron para llegar.

-miénteme, así termina el día- rogo Isabella.

-de hecho, no te mentiré Isa, el día terminara con la gala, darás un pequeño discurso a las personas de escasos recursos para la siguiente elección, claro a favor de Emmett- Ella rodo los ojos.

-sabes que no participo en los discursos de Emm, lo adoro pero es su elección- Kate asintió con una sonrisa.

-es tu hermano- ella sonrió como señalando lo obvio, "por ello" pensó.

-¿Qué harás ahora?- ambas sabían que se referían a Jacob.

-no tengo nada que hacer Kate, es pasado… no te dijo que buscare otro- se miraron a los ojos y sonrieron - "curada de las relaciones" debería ser mi próximo libro- bromeo.

-¿Isabella sacara un libro de autoestima?- pregunto impresionada.

-sabes que no es mi fuerte ni mucho menos me divierte hacerlo- Kate asintió.

-bueno como recomendación no caigas en las redes de otro pobre que busque tu dinero- Isabella asintió rodando los ojos ya había aprendido de sus experiencias no hacía falta que ella se las recordara.

Al llegar la gente la miro embobada, tenía como propósito donar dos millones a una pequeña institución para que esta se ampliase y aceptara a más niños necesitados. La gente le esperaba ansiosa, en ese momento pareció que sus guarda espaldas se duplicaron ya que Emmett, como lo suponía ella le había mandado dos Hummers llenas de guarda espaldas y atrás había un pequeño deportivo donde salió Emmett.

-hermanita- grito emocionado, o no pensó Isabella luego de que se le tirase a darle un gran abrazo –feliz cumpleaños- le susurro en su oído luego de depositarla en el sueño.

-gracias Emm-

-mira tú regalo- señalo las camionetas y los hombres de negro –seguridad para la mujer de mi vida.

-no lo necesito- reclamo.

-con los diamante que cuelgan de tu cuello de seguro que si- dijo acompañándola de la mano donde saludaron a varias personas y luego subieron a un improvisado escenario.

-lo haces para conseguir más votos- susurro y la sonrisa de su hermano fue impagable.

-claro con esta preciosura de pollito como no- contraataco, las mejillas de Isabella se tiñeron, un vestido amarillo de tirantes gruesos que caía desde su estomago adornado de un cinturón café y tacones del mismo color conformaban su vestuario. Sin que ambos lo notase un ojiverde la miro con una sonrisa bailando en sus labios.

-si tuviese dinero podría lucir aquellas hermosuras que tanto parecen gustarte- reclamo Tanya, la esposa de el ojiverde con la extraña tonalidad de cabello.

-amor- dijo sarcásticamente –si tu no quedaras embarazada tan seguido no tendríamos que hacerlo- reclamo, Tanya se sintió ofendida por ello, amaba a sus hijos como a nada, su primer embarazo había sido difícil y no planeado, Edward se lo había reprochado demasiado, tenía una extraña fobia a eso, y quizás si había resultado en mal momento, ambos comenzaban a hacer su pequeña fortuna, ya que eran adoptados y a pesar de que Edward tenía unos padres adoptivos con una buena posición económica se negaba a pedir ayuda de ellos.

Los tres niños rubios de ojos azules se acercaron a sus padres, Edward les miro con desilusión e incluido él que Tanya tenía en brazos, Edward siempre había querido una pequeña niña de ojos verdes.

En la tarima Isabella se levanto acercando a sus labios el micrófono rojo en mal estado.

-Buenas Noches- comenzó –Es un placer estar esta noche acá con ustedes…- placer pensó Edward y sus lascivos pensamiento comenzaron a desarrollarse en su mente, no se catalogaba por ser un hombre se esos pero de seguro que las largas y cremosas piernas hacían que mas de algún hombre desperece.

-ya sé quien es- susurro Tanya en el oído de su esposo –recuerdas la mujer que salió en una entrevista la semana pasada- Edward asintió –es ella, Isabella Swan- su nombre le queda perfecto pensó –si que admiro a esa mujer, ha tenido una gran suerte ¿no crees?-

-sí, el novio la acaba de dejar-

-demasiada mujer para el- respondió, luego lo miro nuevamente, la copa de vino barato se había detenido frente a sus labios y parecía no poder moverse, sus ojos no se despegaban de la figura del escenario. –demasiada mujer para ti, también- eso le disgusto, Edward frunció el seño y en ese momento su hijo más pequeño, que era cargado en brazos de su madre empezó a llorar. –Ve por la leche al carro Edward- demando furiosa, este se apresuro a hacerlo. Al salir el frio le azoto y quedo impresionado de ver los hermosos autos de afuera, un mercedes, un Ferrari y dos hummers, a pesar de ser pobre sabia de lujos, su adolescencia se había desarrollado en un entorno rico y lleno de comodidades; la diferencia podía notarse, su automóvil de un celeste que empezaba a oxidarse, incluso las puertas rechinaban al abrirse y con vidrios rotos, al menos le servía para transportarse.

Regreso al salón corriendo donde Joseph lloraba histérico, le entrego la pacha a su esposa quien casi se la arrebato de brazos y comenzó a dársela, haciendo ruidos extraños con su boca y moviendo al niño de arriba hacia abajo a tal punto de que casi se ahogaba, Edward no cavia de vergüenza, las miradas de todos se centraban en ellos y la distracción era obvia, cuando el niño finalmente termino Tanya se lo paso en brazos a Edward con quien comenzó a llorar nuevamente.

El discurro había terminado y ahora Isabella posaba junto a su hermano para varias fotografías con el gran cheque donde se leían los dos millones ¿tanto? se pregunto el mismo, le parecía una exageración, esa mujer era como santa Claus regalando de todo por doquier. Al terminar las fotografías ella bajo para beber un poco del ponche, donde Edward estaba recostado sosteniendo a él pequeño que sollozaba. Isabella tomo un vaso desechable mientras conversaba con Jessica, la directora de la escuela, desistiendo de los vasos de cristal que le ofrecían especialmente para ella.

-me gustaría pronto, cuando todo esté listo, visitarlos nuevamente- comento Isabella, Edward noto el cambio de su acento y como su voz se hacía mucho más suave y no tan seductor como era en el acento español.

-igual a mí- intervino Emmett, Edward lo reconoció rápidamente, era el hombre por el cual él votaría.

-¿Emmett Swan?- pregunto Tanya emocionada acercándose, él asintió con una pequeña sonrisa –sin duda me pareces el mejor candidato… - y como un verdadero consentido, Joseph comenzó a llorar tan fuerte, pero Tanya embobada no podía dejar de comentar el porqué era el mejor candidato, Emmett parecía ya molesto cuando Isabella se acerco al pequeño Joseph, no había prestado especial atención al padre solo se acerco y le sonrió haciendo que el pequeño parece abruptamente.

-¿Qué tienes corazón?- pregunto con voz maternal sin prestar atención al hombre que lo sostenía, él pequeño extendió su mano e Isabella lo tomo en brazos. Edward sin duda estaba embobado viéndola, de cerca incluso parecía brillar y como si fuese poco su propio hijo hacia que el amor se dispárese de todos sus poros. Joseph no podía quitar sus ojos de la bella joya.

-solamente ha tenido un capricho- Isabella lo observo y con suspicacia recordó haberle visto.

-recuerdo que en algún momento le he conocido- comento Isabella con su impecable amabilidad y Edward se avergonzó.

-debo disculparme nuevamente por el choque de esta mañana-

-ha sido usted el caballero… el hombre descortés que me ha aventado- de la forma que lo decía resultaba mordaz, Edward sintió sus rodias encogerse e Isabella, Isabella se ruborizo de enojo.

-lamento mi inprudes, quizás pueda compasarlo con una pieza- dijo ofreciéndole su mano, Isabella negó.

-¡Isabella Swan!- exclamo emocionada Tanya que ya se encontraba guindada del brazo de Emmett. –Eres mi ídolo- grito, Isabella sonrió nerviosamente su hijo ya estaba jalando la nueva gargantilla.

-si, gracias-

-siempre me has parecido una mujer excepcional, no puedo creer que Jacob te cortara…

-yo lo deje- el orgullo de Isabella apareció, Emmett simulo una tos para no soltar la risa. –Ha sido un placer conocerles, tienen un hijo maravilloso- dijo entregándole a Edward el pequeño Joseph –espero que nos podamos ver en otra ocasión- Tanya comenzó a registrar en su bolso pero no encontraba lo que necesitaba.

-de… de casualidad no me puedes dar tu tarjeta- Isabella comenzaba a exasperarse, Kate rápidamente le tendió la tarjeta a Tanya.

-feliz noche- y se alejo suplicando mentalmente que esa mujer nunca le llamase. Emmett iba detrás de ella, ambos se despidieron y salieron del viejo salón.

-Je vous invite à un dîner, dame – Emmett hablo en francés, e Isabella sonrió.

-si monsieur- dijo colocando su mano sobre la de Emmett y luego este la guio al copiloto de su deportivo.

-¿has comprendido?- le pregunto Tanya a su esposo que espiaban desde la ventana, no porque Edward quisiera, su esposa le había obligado.

-ha sido francés- dijo exasperado, él sabía muy bien el francés, muchas veces no comprendía porque Tanya no recordaba que venía de una familia adinerada.

-hay disculpe usted, había olvidado que hablaba con Edward Cullen no Masen… el joven millonario- Edward se enfureció mas, no sabía porque ella siempre le recordaba ser "Masen" si era el apellido de la madre que una vez lo abandono ¿Cómo me pude casar con ella? Se pregunto, y es que siempre era lo mismo, peleas y peleas.

Mientras que Isabella y Emmett iban en el deportivo seguidos de los guarda espaldas.

-I'm to sexy for my shoes- canto Emmett emocionado mientras botaba en su asiento.

-déjalo Emm- protesto Isabella intentando cambiar la estación de radio, cuando lo consiguió, escucho una de las canciones que listaban en sus favoritas -Rabiosa, rabiosa, Rabiosa, yo soy rabiosa- canto o más bien grito.

-Oye mami, vuélvete loca, aráñame la espalda y muérdeme la boca- siguió Emmett e Isabella cubrió su boca con su mano abrumada y luego le pego en la cabeza. –Has sido tú la mal pensada- dijo sabiendo que se molestaría mas y así fue… pronto ella adquirió varios tonos de rojo.

Llegaron a un lujoso restaurante que daba una gran vista a la ciudad, Isabella y Emmett bajaron, luego la recepcionista los recibió efusivamente y les paso a la terraza, que estaba totalmente obscura.

-Emmett ¿Qué es esto?- pregunto y luego una serie de "sorpresas" se escucharon Isabella los miro emocionada.

-feliz cumpleaños- llego a su lado Irina y le dejo un beso en la mejilla.

Los días pasaron

Y su rutina nunca cambio

Sin embargo, en la casa Cullen era otra cosa…

-esperas que yo page el alquiler- dijo enojada Tanya dejando su hijo en el sofá y colocando sus manos sobre sus caderas.

-no tengo dinero- susurro avergonzado Edward.

-tu deber como marido es darnos de comer, pensé que cuando me casaba con un millonario mi vida sería diferente ¡pídele dinero a tu padre!- grito furiosa mientras le quitaba la comida de la mesa, un sándwich que ella había comprado con su dinero.

-Tanya…

-busca un trabajo de una vez por todas Edward- malhumorada le tiro el pan al perro –pareces un maldito mendigo, trae dinero o márchate-

-¿te has casado con migo solamente por el dinero?- pregunto Edward desilusionado.

-no, no yo te ame Edward, pero quizás no fue correcto casarme con mi mejor amigo- dijo tomando su abrigo y saliendo de la habitación.

-¿A dónde vas?- le pregunto.

-a casa de mis padres- mintió.

Se hicieron las doce y Tanya regreso, con una cara de satisfacción en su rostro.

..

.

Isabella caminaba por la vieja escuela esperando ver los frutos a su donativo cuando en ese momento Edward salía de la dirección.

-señorita, un gusto volver a encontrármela- ella elevo la vista y le miro como si de un desconocido se tratase. –nos hemos visto dos veces, una de ellas ha sido hace dos semanas cuando usted entregaba el donativo-

-¡ya le recuerdo!- exclamo, elevando su dedo perfectamente manicurado el hombre de la esposa irritante pensó Isabella.

-me gustaría invitarla a desayunar- comento Edward y en un momento se arrepintió de su proposición, ¿Qué haría él en un restaurante si ni siquiera tenía dinero para llevarles leche a sus hijos?

Isabella sonrió.

-le invitare yo- Edward quiso negar pero Isabella de una forma cabezona no desistió. Así que ambos se encaminaron a un pequeño restaurante de comida rápida donde pidieron dos muffins y dos chocolates.

-y ¿a qué te dedicas?- comenzó Isabella desinteresadamente mientras daba el primer mordisco, Edward se sintió levemente avergonzado.

-por ahora me dedico a buscar trabajo- Isabella le miro nuevamente y un clic hiso en su cabeza.

-¿sabes conducir?-Edward asintió tomando un buen trago de chocolate caliente quemándose en el acto pero se negó a toser frente a la castaña –mi chofer acaba de renunciar así que… quizás podrías tomar su puesto- Edward abrió los ojos impresionado y sonrió embobando a Isabella.

-claro me encantaría, es la oportunidad que busco-

-tu horario seria de siete de la mañana a ocho de la noche, almuerzas en el mismo lugar que yo o simplemente te aviso, no trabajo sábado ni domingo- Edward asintió nuevamente –entonces contratado- ambos juntaron sus manos en señal de trato y luego rieron.

-así que tu…

-puede decirse que trabajo para mi padre, a veces soy modelo, otras una grito en las rebeliones políticas y unas cuantas en los bosques- el cobrizo sonrió.

-así que eres de esas mujeres que se paran en medio de las plazas a gritar por un megáfono las barbaridades-

-si quieres catalogar a "esas" así, muy bien- ambos terminaron de comer pero en sus pensamientos no querían marcharse, parecía que en mucho tiempo no habían tenido espacio para ellos –¿y cuanto tiempo llevas con tu esposa?-

-seis años- dijo en un suspiro molesto, sin embargo Isabella no le prestó mayor importancia, tampoco era su trabajo ser metiche con su chofer.

-bueno, te esperare mañana en esta dirección- dijo pasándole un pequeño papel –solo deber vestirte de manera formal-

-bueno jefa-

-llámame Isabella- pero Edward no escucho la palabra completa.

-¿Bella?- ¿Bella? se pregunto la castaña, de repente recordó que cuando pequeña no podía pronunciar su nombre completo así que lo había reducido y ahora le parecía bastante atractivo.

-sí, dime Bella- ambos se despidieron con un beso en la mejilla el cual les dio varias descargas eléctricas.

..

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El día llego e Isabella ya estaba lista esperando a su chofer en la entrada de su apartamento, hoy aria una de aquellas huelgas, había elegido una bermuda, unos keds rosa y un top rosa pálido, su cabello lo había amarrado en una trenza francesa y a pesar de su disgusto quito de su cuello el hermoso diamante que había sido su regalo de cumpleaños.

Pronto el timbre sonó e Isabella abrió rápidamente la puerta.

-¡llegamos tarde!-exclamo sin embargo Edward la tomo del brazo.

-¿y tus guarda espaldas?-

-ellos llegaran luego, no quiero que la gente me considere una egoísta por ser yo la que tiene protección, estarán encubiertos, pero ¡salvare a ese bosque!- tomo su chamarra y aprovechando a que Edward no le había soltado de la mano lo halo, cerró la puerta y ambos corrieron entre risas hasta llegar al sótano.

Isabella se encontraba frente a un árbol rodeada de miles de personas algunas incluso hippies, varios platicaban entre ellos, otros se limitaban a gritar, Isabella era de esas personas que se dedicaban a gritar, con un megáfono y un pequeño cartel que decía "no a la deforestación" continuaba gritando, parecían no atemorizarles las personas ni las grandes maquinarias.

Isabella tenía varios planes perfectamente calculados en su mente "plan A" intentaría convencerlos usando las artimañas comunes y gritando negándose a moverse del lugar, eso lo haría durante un día, si en caso no funcionaba tendría de soporte el "plan B" les mostraría quien era realmente y amenazaría a su vida a ser un infierno y por ultimo si alguno de los anteriores fallaba contaba con el "plan Z" le había colocado plan Z al descubrir que no tenía otro y que definitivamente este funcionaria, el plan consistían en pagar, simple y sencillo, pagaría la suma que quisieran para mantenerse alejados del lugar, luego la transformaría en reserva como con muchas y sacaría provecho haciendo pequeños tours.

Sin duda Isabella Swan llevaba las de ganar, y eso sucedió durante los próximos tres días, esas personas apenas durmieron sobre la maleza protestando por la ecología, sus guardaespaldas se hacían pasar por personas normales y de hecho aumentaban la cantidad de protestantes, para sorpresa de Isabella Edward nunca se alejo de ella, a pesar de tener que regresar con su familia no se alejo y esas dos noches ambos durmieron recostados sobre la corteza de un árbol, juntos.

..

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Edward se miro atreves del retrovisor, se sentía extraño en el lujoso mercedes esperando a que Isabella saliera de una junta de negocios en la oficina de su padre, habían pasado ocho meses desde que había sido contratado y se sentía muy a gusto, Isabella le trataba muy bien, era amable y comprensiva aparte que ganaba muy bien.

-¿tarde demasiado?- pregunto Isabella entrando el automóvil y regalándoles una pequeña sonrisa a Kate y Edward.

-no, Bella- respondió Edward, Isabella se sonrojo sin duda no se acostumbraba a que la llamaran Bella todavía, desde que Edward había puesto un diminutivo hacia su persona todos la llamaban así, obviamente Edward no se daba cuenta o Ed, porque así le llamaba.

-No, Ed- dijo dejando un portafolio en manos de su asistente –vamos a almorzar, de hecho os invitare, elegir tu el lugar querido, y que sea un buen restaurante de tu gusto por supuesto… nada menos para el cumpleañero- dijo guiñándole el ojo; era obvia la química entre ambos pero la ignoraban, el estaba casado y ella con un nuevo pretendiente dispuesto a que pronto se casaran… Jasper Hale, aquel rubio de España, donde se habían conocido durante su infancia, era un buen amigo, un buen amigo que parecía no encontrar su alma gemela, en ese momento un foco se prendió en la cabeza de Isabella y no paso desapercibido por el ojiverde, sus pupilas se dilataron y sus ojos chispearon de felicidad, cruzo las piernas y tambarillo su pie contra el suelo con insistencia.

-Kate, permíteme el teléfono- la rubia se lo dio con una mirada de suspicacia y resignación.

-Jazz- la sonrisa se borro del rostro de Edward e Isabella lo noto, sin embargo pensó que era de su imaginación, y lo ignoro –le celebraremos el cumpleaños a Edward, recuerdas… el chico de cabello parado extraño con quien te llevas bien- una carcajada sonó luego e Isabella continuo jugando con su cabello, Edward mucho mas decepcionado prefirió no prestarle atención, si no la conociera diría que estaba enamorada, y si que lo estaba aunque ella no se diese cuenta. –bien será un placer tenerte con nosotros, Kate te enviara un mensaje con la dirección- colgó entusiasmada y rápidamente marco un numero que esta vez parecía saberse de memoria –amiga del alma, pequeña demonio del infierno- soltó una risita y se escucho una voz aguda y elevada atreves del auricular aunque no se defina muy bien –tienes un almuerzo, lo celebraremos a Edward, recuerda que no le gusta tanto la moda, no exageres, te envió la dirección- sin dejar que replicase colgó y miro a Kate –dime Kate ¿Cuándo he perdido yo algo?- le pregunto segura cruzando sus brazos -¡nunca!- exclamo como si esa idea le aturdiese, Isabella nuca perdía o eso creía.

-no señora…

-¡señorita! Arugas no tengo así que presta muy bien atención porque me he liberado de Jasper- rio nuevamente y parecía que Kate encajaba piezas muy rápido –apresúrate Edward, incluso te cantaremos el "happy birthday"-

Edward acelero como se lo pedía su jefa.

Llegaron a un una hermosa casa, no restaurante y las mujeres detrás se miraron interrogantes.

-Edward ¿Dónde estamos?- comenzó Kate pero Isabella no dudo en bajarse realmente emocionada, era una casa estilo coloquial, la fuente chisporroteaba tanta agua que mojo un poco de el traje de Isabella, el portón se cerro y Edward ayudo a bajar del auto a Kate.

-es una casa de mis padres- respondió simplemente. De repente una mujer vestida en uniforme de limpieza se acerco a Edward y lo saludo con un asentimiento de cabeza.

-señor Edward que gusto que nos allá visitado nuevamente, ya todo está preparado- dijo retirándose.

-¿señor Edward?- pregunto incrédula Isabella –acá hay algo que no me has contado.

-si esta es casa de mis padres- no quiso añadir que eran padres adoptivos –mi familia es de una posición económica bastante alta- añadió comenzando a entrar en el pasillo pero la pequeña mano de su jefa lo detuvo.

-¿Por qué trabajas para mí? ¿Por qué vives como vives? ¿Por qué no te das los lujos de esta vida? ¿Por qué… -de pronto se detuvo al ver que eran demasiadas preguntas.

-ya te lo contare Bella- poso un brazo sobre sus hombros e Isabella se relajo, eran casi mejores amigos.

-bien eso espero ¡pero qué genial tu casa!- exclamo viendo la piscina.

-si- susurro Kate y como una verdadera espía, tiro a Edward llevándose a Bella dentro de la piscina.

En ese momento entraba Alice.

-oh Edward feliz cumpleaños- dijo viéndole extraño en ese momento vio a Kate acercándosele. Jasper entraba por detrás, ellos no se conocían.

Kate comenzó a forjar con Alice, y en un acto heroico Jasper alejo a la pelinegra de Kate.

-siempre nos debemos preguntar con que saldrás- Kate coloco las conos sobre su cadera pero antes de que pudiese contestar Isabella le tomo de la pierna llevándola al agua junto a ellos.

Jasper presto atención a la mujer que aun sostenía en brazos, era pequeña, menuda y cabía exactamente allí, donde estaba.

-lo lamento- susurro depositándola en el suelo.

-gracias caballero- dijo Alice mientras alejaba las bolsas de regalos del agua y dejaba un casto beso en la mejilla del rubio, e igualmente fueron lanzados al agua por las pequeñas manos de Kate, y aunque nadie lo vio hubo un pequeño topón dentro del agua, un pequeño topón de sus labios.

Así fue como Alice Brandon y Jasper Hale se conocieron.

Pronto los estómagos de todos necesitaron comida y la servidumbre les llevo lo necesario a las mesas de afuera, era como un pequeño buffet de comida chatarra, papas fritas, sándwiches, de todo.

Isabella charlaba animadamente con Kate y Jasper mientras que Alice y Edward estaban en el rincón, apartados de todo, viéndoles.

-creo que has encontrado a tu media naranja- comento Edward, ambos se conocían de hace años, así que la confianza era mutua.

-creo que sí, pero tú no te quedas atrás la has encontrado aunque pareces no darte cuenta- Alice tomo otro trago de su piña colada y Edward la miro molesto.

-sabes que Tanya…

-no me refiero a eso, no pareces un hombre casado mucho menos enamorado de tu esposa, no de tu esposa me refiero a otra persona- diciendo eso Alice se levanto de su lugar dejándolo con la curiosidad carcomiéndolo.

-Edward- grito Bella tomando el lugar que Alice tenía anteriormente, ahora vestía un bikini negro que extrañamente Alice había traído –ahora explícame todo esto- susurro con un puchero en su boca.

-soy adoptado Bella- susurro, las lagrimas se arremolinaron en los ojos de Isabella y esta no dudo en darle un abrazo, sus cuerpo se pegaron, mojados y lo menos que pudo sentir Edward fue tristeza, cruzo las piernas para que su evidente problema no se hiciera notorio y correspondió el abrazo de Bella para que esta no pudiese notarlo –por eso me niego a vivir del dinero de Carlisle-

-lo lamento Edward no lo sabía- el estomago de Isabella rugió y Edward rio, la tomo en brazos y entraron al comedor donde el prepara un delicioso atún.

Ambos lo comieron entusiasmados y vaciaron tres latitas con vario paquetes de galletas saldas, en ese momento Kate apareció.

-Bella, Edward, ya me marcho mi novio prometió pasarme a recoger- se despidió de ambos y antes de marcharse Bella pregunto: "¿y Alice?" –Ella se marcho con Jasper hace una hora- respondo pícaramente antes de cerrar la puerta, la mansión estaba desolada, todo el mundo se había marchado.

La luz se fue y Edward se apresuro a encender las veladoras que tuviese en mano, cuando Isabella iba a su encuentro se resbalo con el agua en el suelo y cayó sobre el pecho de Edward, juntando sus labios en el acto, ambos se separaron como si el contacto quemara luego Edward junto sus labios de nuevo, era diferente, no era Tanya que simplemente iba al grano sin besos de por medio, Bella desbordaba pasión y se dejaba acariciar.

Sus manos se tocaban, suave y rápido a la vez, sin ser consciente de lo incorrecto que hacían, luego sin saber cómo terminaron en una cama, siendo iluminados por la luna llena, sus cuerpos se rozaban con amor desconocido, y ante la ultima estocada antes de caer en el cruel mundo de los sueños ambos reconocieron en voz alta que se amaban.

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Bueno chicas, esto es lo último, lo preferí dejar así para ahorrarme la tragedia que ya saben.

Gracias por todos sus reviews, me han iluminado mucho incluso me hacían sonreír durante todo el día, ojala nos leamos pronto, gracias por todas mis lectoras y por las lectoras invisibles.

¡Mañana es mi cumpleaños! Quería publicarlo un día antes, estoy muy feliz porque finalmente ya todo está completo, espero que esta historia les haya gustado y al menos sonrieran al verla.

Pasen por mis otras historias, siempre serán bienvenidas.

Las quiere un montononon

Roxii Cullen