Disclamer: personajes de .

Ante todo disculpen la demora, pero es que he tenido demasiado trabajo. Espero disfruten este capítulo, es una introducción del final (parezco cotorra anunciando el final desde hace cuatro capítulos pero es que esto se alarga y se alarga).

Recomiendo ampliamente el libro Where she went y la película The Tree of Life (con Brad Pitt). Del 16 al 21 de Noviembre estaré en La Serena, Chile, espero ver y conocer a algunas de mis amigas chilenas.

Banda sonora; temas de la película The Last Mohican y por supuesto The rocket queen de Gun´s and Roses (canción que dedico a Marina Merrey, un gran personaje dentro de este fic y que para mi refleja los pensamientos de Nott y Walter sobre ella, lean la letra para que vean)

Capitulo 39 The Rocket Queen

22 años antes

Desde la ventana se avistaba la torre Eiffel. La tarde caía y las luces anaranjadas del crepúsculo en conjunto con las de la torre producían un atractivo juego de colores. Era verano y un sopor húmedo inundaba a la "ciudad de las luces", también llamada el paraíso de los amantes, la urbe romántica por antonomasia.

Un ventilador eléctrico sobre una mesa de noche trataba infructuosamente de refrescar la asfixiante temperatura de esa habitación pero el calor decididamente era insoportable y no daba tregua. El lugar estaba decorado de manera espartana, con un mobiliario de hierro forjado, paredes blancas e impolutas, una antigua jofaina de porcelana empotrada en una mesa estaba ubicada en una esquina en un improvisado lavabo que servía mas de decoración que para su fin original, ligeras cortinas de gasa adornaban las ventanas, dejando pasar escasamente los últimos rayos tímidos del sol.

Una pareja descansaba desnudos echados en una cama después de hacer el amor, abrazados uno al otro. Las sabanas yacían enrolladas a sus pies, completamente desechadas debido a la temperatura inaguantable. Lucían acalorados y sudorosos, tanto por el clima como por el sexo que habían tenido minutos antes. La mujer se incorporó lánguidamente del lecho e intentó arreglarse su desordenado cabello en una improvisada coleta, aun así, alguno que otro rizo se salió del moño, el hombre que la acompañaba despertado por el movimiento de su pareja, observaba embelesado el largo rizo castaño que adornaba la seductora espalda de su compañera. Alargó una mano y empezó a acariciar su piel tenuemente con la punta de los dedos, la mujer giró el rostro y le sonrió picara, sus ojos oscuros brillaban, con ese fuego particular del que ella era dueña y poseedora absoluta, le lanzó una fugaz mirada al cuerpo que la esperaba acostado, recorriéndolo, adueñándose de su vista como se adueño un día de su corazón, segura de que él era suyo y de igual manera ella era suya. Como siempre el hombre se estremeció, nadie….nadie lo miraba de esa manera…tan honesta…tan confiada…clara en sus sentimientos por él, segura de lo que él sentía por ella. De vez en cuando, esa mirada se convertía en un enigma, sobre todo cuando le sonreía crípticamente, era como si guardase un secreto solo para ella, de su uso exclusivo y personal, entonces él enloquecía tratando de descifrarla, porque quería conocerla, todos sus aspectos y sus aristas, por muy agudas y puntiagudas que fueran, no bastaba con la intimidad física, para él nunca sería suficiente poseer su cuerpo todas las noches…también deseaba su alma.

-Ven acá- exigió él en tono demandante y autoritario como era su costumbre. Cuando menos se lo imaginó, estaba verdaderamente enfermo de pasión y lujuria por una mujer. Siempre tan frio…tan distante con todos alrededor y ella derrumbó toda y cada una de sus barreras. Se atemorizó el día que se dio cuenta de lo que le pasaba…estaba enamorado. ¡Diablos! Todavía tenía miedo, le entregó su corazón a lo desconocido, firmó un cheque en blanco entregándose, era arcilla en sus manos. Amar conlleva a aceptar la propia fragilidad, es vulnerabilidad en su máxima expresión, significa perder el control y también implica confianza, la mayoría de sus secretos ya no eran solo suyos, eran de los dos. Aun cuando faltase revelar el último.

-Debo irme a trabajar en la cafetería….casi son las siete de la tarde- contestó ella intentando deshacerse de su captor.

-Repórtate enferma- contestó él tomándola de la cintura y arrastrándola contra su cuerpo. Ella se dejó hacer, sintiendo como él rodeaba sus senos con las manos y jalaba los pezones con suavidad. Pronto llevó su boca a uno de sus pechos y lo mordió juguetonamente. La mujer cerró los ojos.

-Quédate-susurró él, mientras la acomodaba a horcajadas sobre su cuerpo. El roce de sus sexos fue electrizante, estuvo a punto de entrar otra vez y consumar su furiosa pasión, pero ella lo evitó colocando ambas manos sobre su pecho.

-Sabes que no puedo -respondió ella mientras rozaba con su nariz los labios de él sin poder resistirse a tocarlo. Le provocaba besarlo, profunda y salvajemente como siempre, pero se contuvo a duras penas a pesar del deseo ardiente que le provocaba sentirlo piel contra piel. Estaba sobre la hora, tenía que ir a trabajar o sino perdería el empleo, además, ella sabía que si iniciaba algo tendría que terminarlo, con ese hombre no había medias tintas ni caminos incompletos…era todo o nada, en los negocios…en el sexo…en la vida….Debido a eso…estaban en donde estaban….exiliados de su país, alejados de sus familias y recién casados escasamente hacia doce horas. Porque cuando él empezaba algo, siempre lo llevaba hasta el final, llegase a buen término o no.

-Tenemos suficiente dinero….no tienes que trabajar- contestó él disgustado pasándose la mano por su rubio cabello que le llegaba hasta los hombros.

-Tus ahorros no duraran para siempre- respondió ella.

-He hecho buenas inversiones, solo tenemos que esperar unos meses para ver los beneficios, luego de eso saldremos de este apartementucho y buscaremos la casa más grande posible…una que te guste…como esa blanca con tejados rojos que tanto miraste la semana pasada-insistió él clavándole una intensa mirada, tenaz y resuelta. Ella también le devolvió la misma mirada, ambos eran tercos y orgullosos, eso era quizás el origen de la mayoría de los problemas que tenían, ninguno de los dos cedía en su posición. Era difícil convivir con alguien con quien discutías todo el tiempo. Sin embargo, lograron ponerse de acuerdo en tres puntos importantes y álgidos: primero…se enamoraron contra todo pronóstico, segundo….escaparon a otro país para poder iniciar una vida sin los fantasmas del pasado y la intolerancia persiguiéndolos, tercero…iban a casarse para formar una familia y de hecho…se casaron, los hijos llegarían después.

-Draco….por favor- dijo ella mientras él la colocaba boca abajo y la aprisionaba con su cuerpo.

-Hermione- respondió él en el mismo tono condescendiente. Algunos de los dos terminaría sermoneando al otro…era inevitable.

-Prometiste que llevaríamos una vida normal…que cumpliríamos nuestros sueños- dijo ella.

-¿Y cumplir tu sueño es ser mesera en una cafetería? pensé que querías dedicarte a las leyes- preguntó él con sarcasmo alzando una ceja.

-La Sorbona no empieza sino hasta septiembre- respondió ella- si sigo metida aquí todo el día voy a volverme loca.

-No quieres estar conmigo-dijo él quitándose de encima de su cuerpo y echándose pesadamente a su lado con las manos cruzadas debajo de su cabeza. Miraba al techo fijamente, sus ojos grises estaban un poco destemplados esa tarde, más claros y transparentes que nunca. Hermione conocía todas las reacciones físicas que acompañaban esa turbulenta personalidad, él todavía estaba emocionado con la improvisada boda, ella también. Lo decidieron en la mañana, después de discutir un rato sobre cuál de los dos lavaría los platos del desayuno. En medio de la pelea verbal, Draco se acercó, la aprisionó en sus brazos y la besó bruscamente declarando al mismo tiempo "Eres la mujer más irritante que he conocido en mi vida….antes de que me arrepienta …vamos a casarnos…hoy mismo de ser posible…es más…ahora."

-Voy a estar contigo todos los días de mi vida pero también deseo mi libertad- dijo ella. Él asintió, ese punto era irrebatible. Hermione Granger no era como ninguna de las mujeres que trató antes, muchachas sangrelimpia que no hacían nada más que gastar el dinero de sus padres, ella era trabajadora, dedicada, luchaba por ser independiente. Draco deseaba darle todo y ella se negaba, pues aspiraba obtener su dinero por su propio esfuerzo no por ser la mujer de un hombre rico o en este caso futuro hombre rico, puesto que Lucius Malfoy desheredó a Draco en el mismo instante que supo que se había fugado con la amiguita sangresucia de Harry Potter y vivían de la herencia de sus abuelos maternos. Él cedió…un poco…a regañadientes temporalmente dio su brazo a torcer, cuando tuviesen familia, se aseguraría de que Hermione estuviese metida en casa todo el día, cuidando de sus hijos, protegida y mimada en su hogar, no peleando con las vicisitudes del mundo real. ¿Por qué ella no lo veía por ese lado del asunto? Era su esposo, el hombre destinado a amarla, protegerla y hacer de su vida un cómodo paraíso de felicidad conyugal. Esa era una de las causas por la cual discutían constantemente, el autoritarismo innato de Draco (por no decir machismo) y la férrea personalidad de Hermione, el otro motivo…mejor ni mencionarlo.

-Mañana te dejaré ir a trabajar….pero hoy….hoy es nuestra noche de bodas- dijo él.

-Tarde de bodas….la cual…lamentablemente para los dos…ya acabó- respondió ella enfatizando cada una de sus palabras.

-Día…tarde…noche….¿cuál es la maldita diferencia?- gruñó Draco.

Ella meneó la cabeza un par de veces. Él resopló disgustado.

-No-dijo Hermione

-Quiero quedarme metido en la cama contigo todo lo que resta del día de nuestra de bodas y por supuesto tú me llevas la contraria, que otra cosa podría esperar- dijo él con evidente frustración.

-Pareces un niño caprichoso al que le quitaron el chupete- dijo ella.

-Me llamo Draco Malfoy ¿qué diablos esperabas? Estoy acostumbrado a tener lo que quiero- respondió Draco altanero clavándole una mirada decidida.

-Ah si….- respondió ella con ironía arrastrándose seductoramente sobre el cuerpo del hombre.

-Pues si….te desee…y te tuve…de hecho…te tengo….y no te dejaré escapar… jamás- dijo él.

-Tanta vehemencia me asusta- respondió ella con una sonrisa que trataba que no llegara al resto de su cara. A veces se reclamaba a si misma por ser tan débil con él- y si te digo que me convenciste, que llamaré a reportarme enferma.

-Mejor repórtate recién casada…son franceses…seguro lo entenderán- contestó él agriamente- pero no, ya arruinaste el momento. Vete al trabajo…abandona a tu erecto esposo.

Hermione se colocó de medio lado y empezó a acariciar su pecho con un dedo, él le apartó la mano. Hermione sonrió disimuladamente, si, era cierto y mil veces comprobado, Draco Malfoy era un malcriado de primera, hasta él mismo lo reconocía, insistió de nuevo en tocarlo con la mano, Draco volvió a apartársela con brusquedad y ella lo hizo de nuevo pero esta vez dejó que la palma de su mano rodara lentamente por su abdomen hasta la parte inferior de su cuerpo, esta vez, como supuso, él no la detuvo. Draco levantó un poco la cabeza para ver hacia donde se dirigía y cuando ella llegó a destino, él cerró los ojos y gimió en voz alta.

-Estás un poco agresiva hoy…¿cierto?- dijo él a duras penas, mientras ella empezaba a besarle el cuello y acariciarle con fuerza esa sensible parte de su anatomía…luego de un rato….fue imposible no correrse.

-Perversa…caliente…vas a matarme un día de estos ¿lo sabías?- dijo él respirando por la boca, todavía sumergido en el éxtasis del clímax. Vaya manera de congraciarse con él tenía esa mujer….las peleas eran odiosas, pero las reconciliaciones eran lo máximo.

-Tú eres el culpable…te dedicas a encenderme con eso del vigoroso y erecto esposo- Draco le apartó el cabello de la cara, tomó su rostro con sus manos y le ofreció un profundo beso como respuesta. Rodaron un rato por la cama, hasta que de nuevo él estaba encima de ella, sudorosos, desnudos y calientes. Draco sentía que estaba en el paraíso terrenal.

Sin embargo, nubes de tormenta acechaban su edén particular. Ella no era tonta, Draco nunca subestimó su inteligencia y no empezaría ahora. Hermione tarde o temprano se daría cuenta que le ocultaba algo y no se lo perdonaría jamás. Y él esta vez no iba a arriesgarse a perder la confianza que tanto trabajo le costó ganar. Tomó la decisión y no daría vuelta atrás. Se lo diría y esperaba que Hermione demostrase ser amplia de mente.

-Hay algo importante que debo decirte- dijo Draco de pronto interrumpiendo la sesión de besos y caricias que sin duda estaban a punto de llegar a buen término. Hermione iba a protestar, pero él ahora tenía una mirada extraña mientras hablaba con ella.

-¿De qué se trata?- preguntó ella incorporándose, Draco se sentó sobre sus rodillas frente a ella.

-Pensé en dejarlo para después…pero…tienes que saberlo…en parte por eso quiero que no vayas a trabajar…es importante- dijo Draco solemnemente.

-Estoy empezando a preocuparme- dijo Hermione, él estaba muy serio, más serio de lo habitual. No tenía idea de que se trataba, para nada, con Draco Malfoy, nunca se podía estar segura.

-Tengo que confesarte algo…en realidad no tengo porque hacerlo pero me juré no ocultarte nada de mí- dijo él con firmeza, mientras que no dejaba de mirarla con expresión seria-absolutamente nada.

-No entiendo- dijo ella.

-He adquirido muchos compromisos serios en mi vida a pesar de que solo tengo 19 años- dijo Draco- algunos lamentables como esto- señaló su marca tenebrosa- pero hay otros….otros más significativos….mas imperecederos, con los cuales me siento plenamente identificado- y luego le enseñó una pequeña marca de nacimiento en su muñeca, roja, con forma de estrella. A Hermione siempre le provocó curiosidad que un lunar tuviese una forma tan perfecta como aquel, pero lo consideró una marca de nacimiento.

-¿Que estás tratando de decirme?- preguntó ella con el tono de voz velado por el temor. Era difícil aceptar todavía que él, el hombre que amaba, alguna vez la despreció a ella y los que eran como ellas, muggles, mestizos. Que recibió órdenes para destruirlos y que cumplió eficazmente muchas de esas órdenes. Solo su juventud y el testimonio de Harry, lo salvaron de una ejecución o una condena perpetua. Y pensar de que él ahora…estuviese ligado a ….alguna otra cosa oculta…misteriosa.

-No te asustes- dijo él presuroso oliendo su miedo. Hermione le ocultó el rostro. Él le tomó la cara con una mano para obligarla a enfrentarlo.

-Mírame- apremió, ella no quiso. Draco elevó su tono de voz-Hermione….mírame….no es nada de lo que piensas….cometí un error, un terrible error de principios…pero cambié, me casé contigo…eso debe ser prueba suficiente, te quiero.

Ella lo miró sin parpadear. Draco siempre era hermético y parco en sus demostraciones afectivas, pocas veces le daba nombre a lo que ambos sentían. Y generalmente, un asunto de especial trascendencia venia después de sus inesperadas declaraciones

-Entonces ¿Qué es?-Hermione al mismo tiempo que preguntaba no estaba segura de querer escuchar la respuesta. De pronto, la calurosa temperatura de la habitación se esfumó y un frio húmedo recorría su cuerpo. Ella no podía explicar el porqué de esa sensación de agobio, del presentimiento de que él diría algo importante que cambiaría por completo sus vidas. Quizás otra mujer se taparía los oídos para seguir viviendo en la feliz ignorancia, pero ella era Hermione Granger, jamás lo haría, necesitaba saberlo, que él le dijese su más oscuro secreto, sin embargo hasta ella tenía sus límites, no sabía si soportaría de nuevo estar en plena consciencia de lo que Draco Malfoy era capaz de hacer.

Imágenes de sombríos recuerdos y de todo lo que tuvo que escuchar en ese maldito juicio volvieron a su mente haciéndola temblar. El problema siempre seria que ella fue capaz de perdonar pero nunca de olvidar. Sin embargo, ella lo amaba….dios…como lo quería. Hermione apretó tanto las manos que se clavó las uñas. Y por ese amor ella vendería su alma al mismísimo diablo.

-Soy joven….muy joven….más joven aun era cuando acepte esto- dijo Draco- nunca estuvo plenamente consciente de su importancia hasta que….hasta que Voldemort jodió mi vida….lo que hice…lo hice…no solo porque estaba obligado para salvar a mis padres, sino porque no quería develar mi secreto ante él, era vital no levantar sospechas. No era el momento, yo no era lo suficientemente fuerte para resistirme. Era mera cuestión de supervivencia, no de la mía, sino de algo más importante que yo.

Hermione mas confundida aún, se levantó de la cama y se colocó una dormilona encima de su cuerpo para cubrir una desnudez que en ese momento le incomodaba y estaba fuera de contexto, se abrazó a sí misma y empezó a dar vueltas por la habitación, sin dejar de mirarlo con intensidad. Draco tomó el pantalón de su pijama y se lo puso, la observaba de vez en cuando mordiéndose una uña, podía percibir su temor, su reproche silencioso, también su desconfianza, la tensión del ambiente era insoportable.

-¿Por qué no dijiste nada en el juicio? ¿Por qué no lo usaste en tu defensa?-preguntó ella sin dejar de caminar.

-No podía hacerlo-dijo él con franqueza- está prohibido.

-Me has estado mintiendo todo este tiempo- dijo ella entre dientes. Estaba furiosa, pero mismo tiempo asustada y lo mejor de todo era que no sabía exactamente qué era lo que la estaba trastornando.

-Te lo oculté algo que no es lo mismo, porque fue necesario y en ese tema en particular volvería a hacerlo si lo considero imprescindible-dijo él- esto es más grande que tú y que yo.

Las palabras de Draco fueron como un puñal para su corazón. En la mente de Hermione, nada era más importante que ellos dos que sus sentimientos. Lo miró fijamente.

-¿Por qué demonios me dices eso? ¿Si es así? ¿Si existe algo más importante que yo? ¿Por qué demonios te casaste conmigo?- Draco intentó acercarse…pero ella retrocedió unos pasos, hasta que una mesa de noche le interrumpió la huida.

-Me casé contigo porque te amo….te amo- dijo él con vehemencia acercándose a ella, Hermione se sentó en la mesa de noche y él apoyo sus manos en la superficie del mueble – y eso no fue lo que quise decir…ninguna otra cosa es más importante para mí que nosotros dos, pero nosotros dos no somos nada comparado a los poderes superiores que hacen funcionar nuestro mundo, que nos dan la magia, que son superiores a cualquier sentimiento humano. Poderes a los que yo juré lealtad.

Hermione bajó la cara, las lágrimas salían de su rostro. Draco sabía perfectamente lo que cruzaba por la mente de ella en ese momento, ese pasado que estaba entre los dos, volvía una y otra vez para amargarles la vida. Hermione no olvidaría fácilmente lo que había hecho cuando fue mortifago, ¡Demonios! Y que podía esperarse, si él todavía tenía pesadillas recordando toda la mierda en la que estuvo envuelto. Lo superarían….se lo decía una y otra vez a sí mismo hasta el cansancio, los traumas de esa guerra desaparecerían, con amor lograrían alejarse de su pasado para siempre. No podía culparla por estar a punto de enviarle una maldición, pero al mismo tiempo, ella iba a tener que aprender a controlar su mal genio tal como él lo estaba intentando si querían vivir juntos y felices. Draco miró al techo e intentó sonreír. Si no fuese porque habían tomado todas las precauciones del caso, supondría que ella estaba embarazada, últimamente Hermione estaba demasiado sensible y por supuesto, peleaban más de lo habitual. Decidido a no convertir su noche de bodas en un infierno, trató de mostrarse más considerado.

-No es como ser mortifago, no estoy metido en nada que implique un peligro para la humanidad…de hecho a veces pienso que mi función es salvaguardar algunas cosas, proteger a personas como tú…como tu familia…incluso como a todos los jodidos Weasley´s.

Hermione logró apenas sonreír ante ese comentario. El susto se le había pasado un poco, pero sin embargo todavía existía esa espina, no era fácil aceptar que ella no estaba en el primer lugar de prioridades de él, por lo visto.

-¿Por qué me lo dices ahora?- preguntó Hermione.

-Mejor tarde que nunca- contestó él, ella trató de empujarlo ofendida de que él se lo tomase tan alegremente, pero él sostuvo sus manos- Hermione…tú hoy aceptaste ser mi mujer, ser la madre de mis hijos, no existe otra razón. No más secretos entre nosotros…nunca más…no puedo soportarlo.

-Entiendo- dijo ella.

-Naci para esto…quise negármelo…pero me di cuenta que realmente naci para hacer esto- dijo él, Hermione pudo notar como sus ojos brillaban, de alguna manera estaba entusiasmado, emocionado por contárselo finalmente, eso fue un punto a favor de Draco, si fuese algo maligno, él de seguro no tendria esa expresión de fascinación en la cara sabiendo que ella pondría el grito al cielo-Fue una prueba lo de Voldemort…la prueba más difícil de mi vida hasta ahora. Nos hacemos llamar Walpurgis.

Hermione contuvo el aliento….Walpurgis ¿Donde leyó ese nombre? Estaba segura de haberlo escuchando alguna vez. Sin embargo saber el nombre no la consolaba.

-¿Puedes morirte? –preguntó ella histérica- Corres riesgo de morir.

-Eso nunca puede saberse- contestó él con tranquilidad pasmosa- pero lo correcto sería decir si, en algún momento sé que deberé enfrentar algún peligro mortal. Es el precio. Y yo lo acepté, no me arrepentiré nunca de haberlo hecho. Hermione escucha, estoy compartiendo algo muy importante contigo.

-Estoy dispuesta a escuchar lo que tengas que decir- dijo ella, Draco asintió- No tengo ninguna opción al respecto…estoy metida hasta el cuello…tú lo dijiste…soy tu mujer.

-Lo siento- dijo él bajando el rostro y dedicándole una sonrisa torcida-No pensé que fuese a afectarte tanto.

-Te quiero- dijo ella de pronto, con una llama cálida encendiendo sus pupilas – todo lo que te suceda me afecta.

-Lo que voy a contarte es un secreto-dijo él rodeándola con sus brazos- pero antes debes escuchar algo….no lo quise decir en nuestra boda porque habían muchos desconocidos presentes…ya sabes los testigos…esto es para ti y para mí. Es una promesa…un juramento vinculante…al estilo de mi orden. Son los votos de los Walpurguis que yo he convertido en mis votos nupciales.

Hermione no le quitaba los ojos de encima, Draco la sujetó mas fuerte contra él, rozó su nariz con los labios, recorrió su mejilla y llegó justo a su oído.

- Estaré contigo mientras tú me ames y aun después de eso…ni el tiempo ni la distancia harán que yo deje de quererte. Sentirás mi amor en el aire que respires, en el viento que roce tu cara, el fuego de nuestros corazones arderá hasta el día en que los dos dejemos de existir. Todo lo que es tuyo será mío también y lo protegeré con mi vida si es necesario. Somos lo mismo, compartimos la misma alma.

0o0

La batalla estaba ganada, Scorpius Malfoy en medio del campo, veía estupefacto la multitud de cuerpos carbonizados a su alrededor, agotado y cubierto de sangre recuperó su forma humana. Su cabello rubio sucio y desordenado era agitado por las ráfagas de viento, tenía varias heridas en el torso y los brazos, las cuales estaban empezando a sanar debido a sus poderes de curación instantánea warg, sus ojos amarillos contemplaban el siniestro espectáculo con consternación y al mismo tiempo con satisfacción. La sangre todavía hervía recorriendo sus venas, era la ancestral euforia del guerrero, la alegría de sobrevivir. Los pocos wargs que no estaban lesionados ayudaban a los heridos, Scorpius caminó y se inclinó para tomar en sus brazos un pequeño lobo warg herido que aullaba lastimosamente en el piso, era uno de los más chicos de su manada, se sorprendió al encontrarlo allí, se suponía que no debería estar en ese lugar, Scorpius lo llevó a terreno seguro, el chico, de unos doce años se transformó completamente mientras caminaban y le sonrió.

-¿Vencimos?- preguntó el chico.

-Vencimos- afirmó Scorpius

-Estás castigado hasta la primavera Mathias- agregó Scorpius gruñendo y enseñando todos los dientes intimidante. A ese chico le hacía falta una tunda de seguro o dejárselo a las ordenes de Sheila dos días seguidos para que tuviese un escarmiento- has debido quedarte en el campamento.

-Vine escondido- agregó el chico- tenía que pelear ….era importante…tengo que demostrar que algún día yo seré un gran jefe como tú.

-Seguro que si- dijo Scorpius mientras lo dejaba con los demás heridos para revisar el campo de batalla. Mientras se dedicaba a contemplar el panorama, fijó su vista en el cielo sin dejar de apreciar la magnificencia del espectáculo que se abría ante él. El sol brillaba en lo alto del cielo, Scorpius atónito presenció como una bola de fuego estallaba en el firmamento y de nuevo amaneció. Más que nunca estaba orgulloso de lo que era, un warg, había visto asombrado como Octavius y su poder de dragón, alejaban la oscuridad.

Era increíble, lo más alucinante que experimento su vida, como ese nuevo amanecer infundió más energía a su pueblo para seguir en la lucha contra esos cadáveres ambulantes, hasta él lo sintió, la fuerza de ese poder mágico desconocido animando cada célula de su ser y vaya que si le sacaron provecho, realmente lo necesitaron. Scorpius no era hombre de asustarse con facilidad, pero tuvo que conceder que enfrentarse a esos seres fue un horror indescriptible. Mientras giraba sobre sí mismo y contemplaba los restos humeantes del campo de batalla, no pudo dejar de dar gracias a los dioses, cualesquiera que fuesen y hubiesen intervenido para darle la victoria.

Nunca fue especialmente religioso, pero sus experiencias y todo lo que había visto en esos últimos meses lo estaban sacando de su escepticismo. Existían, estaban allí, dando forma a su mundo, decidiendo sus destino, no los veía, no podía llegar a ellos, pero allí estaban. Scorpius observó a su padre caminando hacia él a paso firme, con el cabello desordenado y la cara tiznada de hollín, como no creer, si tenía ante sus ojos la prueba viviente de que a veces los dioses se compadecían de sus criaturas en este mundo mortal y de vez en cuando enviaban a un guerrero mítico para luchar en su nombre.

Mientras Draco Malfoy caminaba, la gente se apartaba a su paso e inclinaba la cabeza en señal de un respeto bien ganado. Y que los wargs reconocieran la valía de un mago era digno de admirar. Y ese no era un brujo cualquiera, era el protector de la magia en el mundo, el caballero Walpurgis, quien luchó honorablemente a su lado, sin importarle los rencores y las desavenencias de las razas en el pasado, evitando más muertes de las que hubo. Él declaró a viva voz estar allí por la magia, por el derecho de los wargs ante los hombres y por lo más importante, su hijo. Draco Malfoy, blandiendo esa espada, rubio e imponente, desbordando poder mágico en cada movimiento de su cuerpo y en su mirada, parecía sacado de alguna leyenda antigua. Lo vio pelear en la distancia, con furia y entereza al lado de los suyos, defendiendo su especie, eso lo conmovió, Draco tomó a los wargs como un asunto personal, después de todo, su hijo era uno de ellos. Nunca estuvo más orgulloso de su padre ese día, a pesar de su poder y su jerarquía, con humildad, sin vacilación y sin preguntas, aceptó todo las órdenes que le dio para dar batalla a lado de los wargs.

Draco exhibía una gran sonrisa mientras llegaba hasta Scorpius, quien no pudo evitar notar que lucía mucho más joven cuando reía, resplandeciente seria el término más adecuado. Aquella cálida sensación de admiración que tenía cuando era un niño y Draco era su héroe particular volvió a su corazón inmediatamente. Era bueno sentirse de nuevo así.

-Jefe Warg…la victoria es suya- dijo Draco- el hechicero Walpurgis debe decir que fue un honor luchar a su lado.

-¿Y el padre? ¿Qué tiene que opinar al respecto?-preguntó Scorpius. Siempre buscaría su aprobación, consciente e inconscientemente y después de verlo en acción, más que nunca.

-Yo estoy contento de verte con los huesos intactos muchacho- dijo Draco mientras le tendía la mano y Scorpius se la apretaba con fuerza- Lo hiciste muy bien, tu madre estaría muy orgullosa de ti, yo lo estoy…pero que no se te suba a la cabeza. Dos Malfoy´s ganados de sí mismos es demasiado para este mundo.

-Hemos tenido muchas bajas- dijo Scorpius- Bill ganó su batalla también.

-Como era lo esperado- dijo Draco- tomate tú tiempo y entierra a tus muertos. Luego, buscaremos a Potter e iremos a Escocia.

-Qué bien se siente el calor del sol- comentó Scorpius.

-Tenemos sol…pero aun el hechizo se mantiene- dijo Draco sombríamente- aun estamos apartados del mundo real. Pero obtuvimos una gran victoria sobre Él.

-¿Volveremos algún día a nuestro mundo?- preguntó Scorpius.

-Debemos derrotarlo….al parecer es la única forma-dijo Draco.

En la lejanía, una figura alada poco a poco se acercaba volando hacia ellos. Scorpius y Draco trataron de enfocar la vista, sospechando su identidad. Pero no…no era Walter Rosemberg….era un patronus.

-Noticias- dijo Scorpius.

-Así parece- dijo Draco.

Ambos hombres caminaron al encuentro del águila que aterrizó limpiamente. Era el patronus de Ginny Weasley.

-¿Qué sucedería?- preguntó él mirando a su padre con ansiedad. Esperaban a Walter,¿ porque no vino personalmente a darle las nuevas?, esa era la pregunta que ambos se formulaban.

-Fuimos atacados….deben venir inmediatamente…Nott tiene a Rose- ese fue el mensaje.

Draco Malfoy maldijo en voz alta, Scorpius sintió como un vació de oscuridad se abría dentro de su corazón.

0o0

Cuando entraron al castillo de Hogwarts, inmediatamente empezó a llover, el sol que había salido intempestivamente, pronto fue cubierto otra vez por las nubes. Rose no le quitaba la mirada de encima a Nott, quien observaba satisfecho el tempestuoso cielo, sin duda de su propia creación. La sintió observándolo y le correspondió con una dura mirada.

-Recuperaremos el terreno perdido….esto no acaba….sino cuando yo lo decida- dijo Nott- Guardias…llévenla a las mazmorras. Avisen a Avery y Dolohov….los necesitó a los dos aquí ahora. Díganle que tengo en mis manos a la mujer.

-Entendido- dijo el guardia. Rose fue conducida hasta el interior del castillo. Mientras la obligaban a caminar a empujones, ella volteaba de vez en cuando para posar su mirada en él. Nott aprovecho la oportunidad en una de esos contactos visuales, para decirle con los labios.

"PRONTO… MORIRAS"

Nott paladeaba el triunfo anticipadamente. Lo tenía en sus manos, la impaciencia no lo dejaba pensar, pero no podía precipitarse, el ritual tenía su hora y lugar señalado y debía prepararlo todo, esta vez no fallaría. De pronto, la cara de Marina invadió su pensamiento, de nuevo sintió las lagrimas de sangre correr por su cara, y un dolor tenebrante en el pecho, se limpió la cara hoscamente con una mano y luego vio la sangre que la manchaba. ¿Por qué ella? ¿Por qué? Su parte humana, cuestionaba aun ese acto, algo dentro de él estaba dolido, angustiado, un parte de él sentía morirse pero no podía permitírselo, no debía sentir ningún arrepentimiento, no piedad, ella lo traicionó…se lo ganó…era necesario, y aun así…¿Por qué? . El Heraldo contestó sus preguntas dentro de su mente…"porque tú amas a esa mujer". Nott apretó la mano mientras miraba la sangre escurrirse de entre sus dedos.

De pronto….

-Señor….tiene que venir a ver esto- gritó uno de los guardias desde la atalaya más alta en el muro del castillo.

-¿Qué sucede?- dijo Nott levantando el rostro.

-Suba…inmediatamente- Nott se apresuró a correr hasta las escaleras de la torre, subiendo dos peldaños por vez. Cuando llegó a la cima del muro, ya la lluvia caía torrencialmente, pero aun podía ver claramente los terrenos del castillo, el guardia le señalaba el lugar preciso donde dejó a Marina consumirse en las llamas. La hoguera aun estaba encendida, era fuego mágico, no podía apagarse con simple agua.

El guardia se apartó para dejar pasar al hombre, quien vestía de oscuro, con un pesado abrigo de pieles cubriendo sus hombros. Su rostro estaba pálido y cubierto en algunas partes con parches de sangre seca, el guardia apartó su mirada de él, no deseaba provocar a su volátil señor con alguna impertinencia sobre su aspecto.

Nott dirigió su atención hacia donde le indicaba el guardia, sus ojos se abrieron de par en par de la sorpresa y oscurecieron palpablemente, golpeó con frustración el borde del muro con sus manos. Ese maldito ser….esa endemoniada criatura….pretendía llevarse las cenizas de ella….como el ave de carroña que era.

"Sus cenizas son mías….ella es mía…viva o muerta…es mía"

"MATALO" "MATALO" le exigía El Heraldo con apremio.

Walter sobrevolando llegó hasta el lago prohibido de Hogwarts. Salió desde Irlanda como un bólido después de dejar a los niños seguros, solo se retrasó lo suficiente para dejarle un mensaje a Scorpius Malfoy. Sabia el funesto destino que les deparaba a Marina y Rose a manos de una bestia como Theo Nott. Vio una hoguera encendida en lo alto de un promontorio y una mata de cabello rubio ondeando al viento. Enseguida la reconoció. Su desesperación no conoció limites…cayó en picada y fue hasta ella.

Las llamas habían consumido buena parte de su ropa, la mujer estaba inconsciente pero tosía debido al humo. Walter sintió como el fuego rozaba sus alas, quemándole las puntas, llamas que no se apagaban con la lluvia, quizás esta lograra amainar su furia, pero jamás extinguirlas. Era increíble que todavía ella viviese, quizás cuanto tiempo habría pasado desde que estaba allí. Walter desató rápidamente las sogas que la mantenían sujeta y la tomó en sus brazos, ella tenía quemaduras en los brazos y en las piernas pero al menos respiraba. Cuando la tuvo segura y bien agarrada, extendió sus alas negras en toda su envergadura alzando vuelo con ella en brazos hasta lo más alto y luego en picada directo a las aguas del lago. Walter se sumergió para tratar de aliviarle el dolor y enfriar las quemaduras a Marina y luego de unos segundos emergió del lago con pericia y agilidad, volando con rapidez lo más alto posible, tenía que huir rápido puesto que estaba exponiéndose a gran peligro, no era tonto, se daba cuentan quien lo observaba desde lo más alto del castillo.

Nott sabía que a esa distancia ningún hechizo ni maldición asesina seria eficaz ni lo suficientemente precisa, uno de los guardias trajo un arco mágico. Nott lo tomó en sus manos y con destreza apuntó el objetivo en movimiento seguro de dar en el blanco, pero cuando observó que el hombre- cuervo agarraba el cuerpo de Marina en sus brazos y ella abrió los ojos, su mano tembló, Nott tensó el arco lo más que pudo, pero inexplicablemente no terminaba de lanzar la flecha, esa flecha lo suficientemente poderosa para atravesarlos a los dos y matarlos. Su mente era un remolino de conflictos, deseos, sentimientos, emociones. Era una lucha entre él y El Heraldo. El corazón iba a estallarle dentro de su pecho.

"Sobrevivió el fuego….ella sobrevivió el fuego….esto es un augurio" dijo El Heraldo, claramente disgustado por su error de cálculo, desestimó la magia antigua, la magia más poderosa, el deseo de un niño inocente por sobrevivir….."baja el arma Nott…las parcas desean que tu hijo y esa mujer vivan….te concedo clemencia esta vez…pero no lo olvides…tú eres mío"

Nott bajó el arco y respiró profundamente, bajó la cara, sus largos cabellos cubrían la mayor parte de su rostro, se mordió el labio al punto de hacerlo sangrar, sus ojos ya no tan gélidos como era lo habitual se enfocaban la figura alada que se alejaba en el horizonte.

0o0

James Potter se sobresaltó cuando escuchó una detonación en el frente de la casa donde se escondía, él, Gustav y Willy se apresuraron a correr hasta la puerta de entrada. James detuvo la carrera al llegar y apuntó su varita con decisión. El corazón le latía a ritmo desbocado y sus manos sudaban. Quizás había llegado su hora.

Mientras el humo del Bombarda se despejaba, Harry Potter caminó entre los escombros de la entrada de la casa apuntando con su varita. Padre e hijo se miraron un instante, James bajó la varita y corrió a ofrecerle un sentido abrazo a su progenitor.

-Gracias al cielo han llegado- dijo James entusiasmado por ver a su padre.

-Ha sido duro vino hasta acá- fue la respuesta de Harry-James….antes que nada debes saber algo…tu madre acaba de enviarme un aviso, el cuartel en Irlanda fue atacado- la voz de Harry tembló-tus abuelos y Fred están muertos. Los demás sobrevivieron casi por suerte.

James se congeló en el sitio, bajó la cabeza y respiró profundo, miró la cara de su padre y vio unos surcos húmedos en su cara, sin duda él había llorado al enterarse. Solo Dios y el diablo sabían cómo debía sentirse. Harry Potter había perdido nuevamente a sus padres.

-¿Quién? ¿Quién fue?- preguntó titubeante, le dolía el pecho, le costaba respirar.

-Nott y se llevó a Rose- dijo Harry con la cara contorsionada de rabia-probablemente a Hogwarts, tú sabes lo que significa.

- ¡Por Merlín!…- exclamó James con apremió- debemos ir por ella.

-No es tan fácil. Primero debo tomar el control de esta ciudad- dijo Harry- estoy aquí, no puedo dejar a toda esta gente a merced de esas bestias. Si termino a tiempo, seguiré a Malfoy hasta Escocia.

-Entonces debemos apurarnos…necesitaran toda la ayuda posible- dijo James, Harry asintió, luego volteó hacia Gustav y Wilhen quienes ayudaban al señor Blackwood , su esposa y sus niños.

-¿Cómo está toda afuera?- preguntó Willy acercándose a ellos.

-Es un infierno, tomen cualquier objeto filoso que tengan a mano, lo necesitaran- dijo Harry para luego presentarse ante los Blackwood.

-Gracias por venir por nosotros- dijo el Sr. Blackwood tomando la mano que Harry le ofrecía, había escuchado la conversación anterior y estaba dispuesto a colaborar- en la alacena encontraran dos hachas para cortar madera y en la cocina hay varios cuchillos- los jóvenes fueron por los objetos.

-Quédese cerca de su esposa y sus hijos, esos cadáveres no se destruirán sino aplica fuego mágico o los decapita….cualquier cosa que se mueva directo hacia usted….atáquela- dijo Harry.

-Sé conjurar fuego maldito- dijo el Sr. Blackwood- mi esposa también.

James regresó con varios cuchillos y una escopeta en la mano, Gustav con dos hachas. Willy se subió a su espalda al más pequeño de los niños, el señor Blackwood hizo lo mismo con el otro.

-¿Una escopeta?- Harry miró crípticamente al Sr. Blackwood.

-Me gusta la caza de patos…también es efectiva contra los intrusos cuando uno no quiere que el ministerio se enteré. No pregunte mas Potter… tómela, el calibre de esa cosa es suficiente para destrozar un cráneo, muerto o vivo y si no se detienen, por lo menos dará algo de tiempo para huir- dijo Blackwood.

-James…busca a alguien de tu grupo que sepa disparar- dijo Harry. James le lanzó el rifle a Gustav quien enseguida lo examinó con ojo crítico.

Cuando salieron fuera de la casa, el panorama era casi apocalíptico. Estaba atardeciendo pero el humo que salía de los incendios de los edificios en el centro, provocaban que una neblina negra cubriese toda la ciudad. James observó que había muchos cadáveres en el suelo. Un grupo de aurores se encargaba de diseccionarles la cabeza a los caídos en combate, por orden de Harry, la escena era dantesca.

-¿Estás seguro que sabes manejar esa cosa?-le preguntó Harry a Gus quien en ese preciso momento no le prestaba atención sino que miraba por encima del hombro del hombre, una persona corriendo se acercaba hasta ellos con rapidez, sin que ningún hechizo de los que le impactaba lo hiciese caer. Varios aurores lo perseguían, los gritos alertaron a Harry quien se giró bruscamente y desenfundó su varita dispuesto a lanzar una maldición, de pronto escuchó un disparó justo cerca de su oído y el hombre muerto que se disponía a atacarlo cayó inerte en el piso, con un tiro que le destrozó el cráneo completamente.

Harry volteó para observar a Gustav con una expresión de concentración en el rostro y el rifle todavía apuntando, de la boca del cañón salía humo. Harry estaba estupefacto, el joven disparó a ese muerto con rapidez, eficacia y frialdad.

-¿Alguna otra duda jefe Potter?-preguntó Gus. James meneó la cabeza una y otra vez tratando de disimular una sonrisa, mientras le daba una palmadita afectuosa en el hombro a Gustav….el otro chico le devolvió una sonrisa cómplice. Harry miró a los dos jóvenes alzando una ceja.

-¿Dónde rayos aprendiste a disparar así?- dijo Harry.

-Cosas de mi familia –contestó Gus y señaló el arma- disparé uno de estos aún antes de caminar.

-Tu familia es muggle- comentó Harry con sorpresa.

-La mía y la de Wilhem- respondió Gustav- esa fue la razón por la cual vinimos a luchar aquí.

-¿En Durmstrang aceptaban hijos de muggles?- preguntó Harry.

-Padre…no empieces con lo mismo- rezongó James.

-En Durmstrang aceptan a cualquiera que demuestre tener cojones…Señor- dijo Gustav. Harry todavía lo miraba un poco estupefacto, observó el cadáver caído a por lo menos doscientos metros de distancia, decir que el chico era bueno con esa arma, era quedarse cortó. Se suponía que era una guerra mágica, pero si los del trinvuriato les enviaban a esos muertos vivientes que parecían invulnerables a cualquier maldición excepto la del fuego maldito, pues él también jugaría sucio.

Hugo caminó hacia ellos y saludó a James.

-¿Tío te contó lo de los abuelos?- preguntó el chico restregándose los ojos, era evidente que también había llorado.

-Hay que ganar esto como sea…por nuestras familias…por todos- dijo James. Gustav llegó, ofreció sus condolencias y le dio una de las hachas a Hugo, quien la tomó, valorando su peso, no iba a ser agradable de ninguna manera, tener que utilizarla.

-La zona de evacuación esta al sur, estamos llevando a los sobrevivientes a ese lugar, el pasaje está asegurado- dijo Harry –la batalla dura es al centro de Liverpool, no son solo los muertos sino las huestes del Trinvuriato. James tu destacamento irá con los refugiados, Hugo también.

James negó una y otra vez con la cabeza.

-Acata mis órdenes- estalló furioso Harry. James seguía negando con la cabeza.

-No te dejaré solo- dijo James.

-Maldita sea James, vete de aquí, es una orden- gritó Harry- tu madre ha perdido a un hijo, a sus padres…no soportará que tú también estés en peligro.

-James…creo que tu padre tiene razón- intervino Gustav lanzándole una mirada intensa a James, que hizo que el joven se ruborizara. Harry los miró a ambos y parpadeó un rato, algo se le estaba escapando en ese momento…no sabía de que se trataba o si lo sabia pero nunca había querido darse cuenta de lo que tenia ante sus narices. Vio las señales desde hacía meses y no las interpretó correctamente.

-No te metas en esto- dijo James enfrentándose a Gustav.

-Bien- Gustav se alejó, pero mientras caminaba miraba de reojo a James, quien evitaba devolverle la mirada.

-Deberías hacerle caso…a tu "amigo"- dijo Harry escogiendo muy bien sus palabras.

-No….si debo morir….moriré contigo-respondió James en sus trece. Harry fue directo hacia él, ambos, padre e hijo eran del mismo carácter, leales e incondicionales, ninguno iba a ceder un milímetro.

Hugo era un espectador silencioso de esa discusión, luego de un rato Harry cedió a regañadientes.

-Maldita sea, si quieres quedarte que así sea…maldito sea el día que decidiste ser auror y yo lo permití- dijo Harry.

-Auror o no, siempre estaré a tu lado padre- dijo James, Harry lo miró ofuscado murmurando cosas como "niñato inconsciente" "chico testarudo" y un largo etc, luego le preguntó a Hugo apuntándolo con un dedo- ¿Tú también vas a desobedecerme?

-Para que cambiar las costumbres a estas alturas del cuento, siempre lo he desafiado y este motivo quizás sea el mejor- respondió Hugo mirando directamente a su tío- somos pocos…necesita de nuestra ayuda y yo….yo tampoco estoy dispuesto a abandonarlo en este maldito lugar olvidado de dios.

-Le prometí a tu madre que te cuidaría-dijo Harry dudoso- regresa, todavía eres menor de edad, ni siquiera eres un auror con todas las de la ley.

-Pues debería darme una insignia de una buena vez y por todas …me lo he ganado-respondió Hugo tajante y directo, como siempre- en cuanto a mi madre…es una madre….no va a dejar de preocuparse y yo no puedo estar escondido en sus faldas por siempre. Ella sabía en lo que me estaba metiendo cuando me dejó acompañarlo hasta acá, confía en usted, yo también, confié en mi.

-Hugo es mejor auror que muchos con años de experiencia-dijo James- Déjalo….su destreza mágica nos hace falta.

-Jefe Potter, nosotros también nos quedamos- dijo Willy hablando en su nombre y el de Gustav.

-Los necesito a ambos para que ayuden a proteger a los refugiados- dijo Harry.

-Go, werde ich bei ihnen zu bleiben, müssen Sie an anderer Stelle- dijo en alemán Gustav a su mejor amigo, colocándole una mano en el hombre. Willy lo miró.

-Bitte nicht sterben-respondió Willy.

-No te preocupes, no me pasará nada- dijo Gustav dándole unas palmaditas en el hombro- además debemos darle algo al Jefe Potter, al parecer todos aquí estamos amotinados en su contra.

-Nadie quiere dejarlo solo- dijo Willy- bien….nos veremos. Auf Wiedersehen!

-Auf Wiedersehen!-respondió Gustav despidiéndolo con la mano. James se acercó a él, hablando en voz baja.

-Deberías irte tú también- dijo James- lo más probable es que terminemos todos muertos.

-Tú te quedas…yo me quedo- dijo Gustav con su pesado acento alemán- Creo que ambos sabemos cómo están las cosas y hasta donde hemos llegado. No abandonas a tu padre, yo no te dejo a ti.

Eran una pareja extraña….el gigante rubio y el joven delgado moreno. Nada era fácil entre los dos y no lo seria jamás, pero el amor tiene maneras más raras de entrar en la vida de las personas.

-Nuestros espías aseguran que Dolohov es quien está al frente- dijo Harry a James-¿qué pasó con el resto de tu destacamento?

-Desperdigados en toda la ciudad-dijo James- sin duda todavía peleando.

-O muertos- dijo Harry valorando la situación- la prioridad es atrapar a Dolohov, vivo si es posible-James lo miró con rabia- James, lo necesitamos vivo…mantén la calma.

-Te entiendo, pero va a ser bien difícil si le veo la cara a ese maldito- dijo James. Ambos sabían que Dolohov fue quien asesinó a Albus Potter.

-Siento lo mismo que tú- dijo Harry- pero si queremos seguir vivos, debemos mantener la cabeza fría. Y James….

-Dime- dijo James.

-Nunca lo creí de ti- dijo Harry echándole revelador un vistazo a Gustav quien ya caminaba más adelantado junto a Hugo.

James se turbó completamente, obviamente su padre no era tonto y lo captó de inmediato. Había ideado mil veces como explicarle a su padre durante meses su situación emocional.

-Estaba pensando la mejor manera de decírtelo- dijo el joven titubeante e inseguro de enfrentar a su padre- se que no es fácil. Probablemente te estabas haciendo la idea de que me casaría y formaría una familia.

-No me refiero a "eso"- dijo Harry hosco, no era que le gustase mucho la idea, pero ¡Demonios! Que podía hacer él más que aceptar la decisión de James y seguramente también lo de Lily y Hugo, obviamente nadie le estaba prestando atención a sus anticuadas maneras- Pensé que serias más responsable….ese chico es menor que tú y forma parte de tu regimiento. ¿En qué rayos estabas pensando? No quiero pensar que aprovechaste tu rango.

James tenía los ojos abiertos de la sorpresa. De todas las situaciones posibles, lo último que pensó fue que su padre le echaría una regañina de ese tipo.

-No me he aprovechado de nada- se defendió James- solo sucedió.

-Piensa bien como se lo dirás a tu madre…- dijo Harry- es lo único que te pido.

Gustav caminaba con Hugo, ambos jóvenes miraban con cautela todo a su alrededor. Hugo, contrario a su carácter habitual, iba muy callado y pensativo.

-Siento lo de los tuyos, yo también estoy un poco impactado- dijo Gustav y Hugo ensombreció su mirada.

-Mis abuelos, fueron los patriarcas de una gran familia- dijo Hugo- hace mas de 30 años recibieron en su casa a un chico, un amigo del colegio de mi padre, un muchacho huérfano que creció entre los muggles. Le dieron cobijo, le ofrecieron su cariño y su protección sin pedir nada a cambio, lo hicieron un miembro más de su extensa familia, ellos eran pobres en dinero, pero ricos en amor, pronto descubrieron que había más en ese chico de lo que se apreciaba a simple vista- Gustav lo miraba con atención, la emoción con la que la hablaba Hugo era conmovedora- Lucharon contra Voldemort, fueron parte de la Orden del Fénix, perdieron un hijo en ese guerra , todo porque sabían que la causa era justa y porque mi tío Harry corría peligro mortal. Sus valores, sus enseñanzas, todo lo que somos nosotros es debido a ellos. Nunca serán olvidados, serán vengados, seguro que si, por eso James y yo hemos decidido quedarnos aquí, para luchar en su nombre. Y Fred….Fred fue el hermano que nunca tuve…el alma mas caritativa, el mejor ser humano que conocí.

Hugo de pronto se detuvo de insofacto y se cubrió la cara con las manos para ocultar sus lágrimas. Lloraba por todos a quien perdió y sobre todo, lloraba por su hermana, que estaba lejos de cualquier ayuda.

0o0

Rose estaba en una mazmorra en la torre sur de Hogwarts, permanecía sentada con las manos atadas a su espalda. Su vista estaba nublada por la sangre que le corría en la cara y además el cabello le cubría el rostro. Después de ser golpeada salvajemente por Nott hasta dejarla inconsciente, recién había despertado y trataba de identificar el sito donde se encontraba. No escuchaba nada de su oído izquierdo y tampoco tenía sensaciones del lado derecho del cuerpo. Sin duda, Nott había descubierto los electrodos insertados en su cuerpo y los desactivó de alguna manera, sin embargo aunque no sentía el brazo ni la pierna, podía moverlos, con dificultad pero lo hacía, quizás su cuerpo había recuperado todos esos meses algo de su estado anterior. Rose miró alrededor y cuando vio los restos desmembrados de lo que alguna vez había sido una persona, los cerró con fuerza conteniendo un grito de pánico. El olor de ese lugar era nauseabundo.

Cuando abrió los ojos de nuevo y levantó la cara, pudo ver a Nott sentado en una mesa, tomando una botella de algún licor, sus ojos de nuevo se encontraron.

-Espero que encuentres mi laboratorio interesante- dijo Nott señalando el lugar, que era circular, los muros eran de piedra, sobre el suelo, cadáveres en diversos estados de descomposición estaban sujetos a cadenas en los muros. De pronto uno de ellos se movió y abrió la boca. Rose esta vez sí grito de la sorpresa, Nott se rió.

-Lo que haces es abominable….levantar los muertos de sus tumbas- dijo Rose a duras penas, controlando el temblor de su voz.

-Nigromancia….así le dicen. Un arte mágica perdida….que yo he descubierto….casi por casualidad- dijo Nott, luego sacó un anillo con una piedra negra del bolsillo de su abrigo y se lo enseñó- ¿Sabes lo que es esto?

Rose parpadeó al ver el anillo, la famosa piedra de la resurrección brillaba maléfica. Sus ojos se clavaron en los de Nott, pero mantuvo la boca cerrada. No sabía si estaba jugando con ella o si realmente desconocía lo que era el anillo, pero no estaba dispuesta a otorgarle información

-Imperius- Nott lanzó la maldición que dio de lleno en Rose. Luego se levantó y fue cautelosamente hasta ella- Dime muchacha….¿sabes lo que es?

Rose se debatió intentando resistirse a la maldición, el dolor casi la hace claudicar, luego de un rato lo controló, pero su cuerpo se agitaba en espasmos y temblores.

-No quieres decirme….lastima….estoy verdaderamente decepcionado- dijo Nott guardándose el anillo con aparente calma-Supongo que tampoco vas a decir nada sobre los Walpurgis. Un descuido de mi parte, he debido sacarte la información mientras tenía en mi poder a esa mocosa.

Rose seguía mirándolo con cautela, él ya se había dado cuenta obviamente que ninguna maldición imperdonable iba a surtir efecto sobre ella, la resistencia que los poderes walpurgis le otorgan la hacían invulnerable. Cuando Nott mencionó a su hija, una ola de indignación la recorrió de pies a cabezas, solo de pensar que su pequeño bebé estuvo en las manos de ese matón la dejaba sin aire. Luego Rose recordó el triste final de sus abuelos, de Fred, de todas las personas que murieron en ese ataque, no sabía aun de Scorpius ….de sus padres…de Draco…quizás estarían muertos o quizás no. Tenía que conservar las esperanzas, ellos vendrían por ella, no podían dejarla morir a manos de ese maldito hombre, estaba seguro de ello, pero temía las consecuencias, todos estaban en gran peligro.

Nott estaba de espaldas, de pronto volteó su cara para mirarla de reojo, en un segundo, fue velozmente hasta donde Rose levantandola de su silla y tomándola por el cuello en el aire la clavó en el muro. Ella intentaba sacárselo de encima, pero sabía que no podía hacerle daño real, un juramento pesaba entre ambos, si lo mataba, ella morirá. Por otro lado quizás fuese la salida adecuada, dejarse matar y frustrar los planes de ese hombre, si es que podía, pero estaba desarmada, él era más fuerte que ella, ahora sí lo era, Rose percibía algo extraño, una cosa que no era humana en el interior de ese hombre que le daba escalofríos y por último, ella se aferraba a la última esperanza por su hija…quería ver crecer a su hija. Mientras tendría que dejar que ese infame hiciese con ella lo que le viniese en gana.

-Dímelo- gritó Nott mientras apretaba con ambas manos el cuello de Rose- Maldita perra…dímelo.

Rose no abrió la boca, las caras de ambos estaban cerca, sus narices se tocaban, los ojos de Nott eran azul cobalto, fríos y despiadados, ella no le quitó la mirada. Los dos estaban en un estado lamentable, pálidos, empapados por la lluvia y con la cara cubierta de sangre. Ella lo vio llorando lagrimas de sangre cuando mató a Marina…lagrimas de sangre. Rose estupefacta fue testigo de cómo ordenaba quemar a su propia esposa y como la expresión de su rostro cambiaba durante el episodio, como si mantuviese una lucha interna dentro de sí mismo, sufriendo un gran dolor físico y mental. No era que él no fuese humano del todo, era que eso que lo controlaba, lo que llamaba su atención, una energía diferente que lo envolvia al punto de acentuar lo peligroso y siniestro en Theo Nott, una presencia oscura y malévola que rebotaba con el aura de ella. Los dos lo sentían, esas dos fuerzas mágicas antagónicas peleando silenciosamente uno con el otro mientras estaban cerca, era desquiciante, ella no podía pensar con claridad y obviamente él estaba enloquecido.

No existen tonos grises….uno de los dos tiene que morir, pensó Rose mientras sentía que sus pulmones ardían por la falta de aire, justo antes de desfallecer él dejo de apretar su garganta. Ella sintió los pies tocando el piso y su espalda pegada al muro. Nott apoyó sus manos en la pared, a ambos lados de la cabeza de Rose, poco a poco fue acercándose a su cuerpo, pegándose a ella. Rose empezó a temblar, los recuerdos de la vejación que sufrió a manos de él acudieron velozmente a su cabeza, quiso gritar pero lo único que salían de sus labios eran lamentos y gemidos. Nott sonrió, la chica había soportado con entereza todos los golpes que le dio, dedicándole una mirada llena de altanería y orgullo que lo desquició por completo puesto que no podía doblegarla a su gusto, sin embargo ella tenía su punto flaco, le odiaba y le temía por igual manera por haberla violado y él sabía cómo dominar perfectamente a una mujer.

Nott sacó una daga de su abrigo y se la mostró, Rose cerró los ojos, mientras temblaba y sentía una de las manos del hombre sujetándola por la cintura para pegarla a su cuerpo más aun.

-Peleando no me temes…he luchado contigo…lo sé…tampoco sirve de nada golpearte….no tú no temes mi magia y mi fuerza física….lo que en realidad te atemoriza….es lo que yo puedo hacer con tu cuerpo…..tomarte…follarte….te corroe la cabeza saber que fuiste mía- dijo él hablándole justo al oído.

-Puedes violarme todo lo que quieras- alcanzó a decir Rose- pero jamás saldrá una palabra de mi boca….nunca. No traicionaré a los míos….jamás.

-Quizás no logre sacarte nada….pero solo el hecho de humillarte otra vez, a ti y a tu hombre….teniéndote, bastará para mí- declaró Nott, mientras que con la daga rompía los botones de la blusa de Rose y su sujetador.

-No- gimió Rose, cuando sintió una de sus manos acariciando su piel desnuda. Estaba muerta del asco y desesperada. Las nauseas se aglomeraban en su garganta. Su mente estaba en shock, no podía ser posible que él estuviese dispuesto de nuevo a hacerle eso a ella.

-Si hubiese sabido todos esos años de colegio que eras una Walpurgis, me hubiese encargado de ti mucho antes….lamentablemente no fue así….sin embargo hoy vamos a remediar ese error- dijo él.

Nott entonces con brusquedad le quitó la blusa a Rose hasta dejársela a los codos y con la daga hizo un corte en su cuello, ella sintió el frio acero cortando su piel. Nott observó con macabro embelesó como la sangre se escurría sobre el pecho de ella y por su abdomen, entonces se acercó y empezó a lamer su recorrido hasta el ombligo. Luego se incorporó y Rose pudo ver sus labios cubiertos de sangre, su sangre y sus ojos…sus ojos que ahora estaban completamente negros con las pupilas dilatadas. Nott con la lengua se saboreó un labio, su mirada era fanática y enfebrecida, su miembro estaba duro y dispuesto, no existía nada que lo excitase más que el miedo. Ella lo comprendió así y entonces, ante la comprensión de los hechos y el recuerdo de los seres que más amaba, llegó la calma.

-Puedes poseer mi cuerpo todas las veces que quiera…..pero jamás tendrás mi alma- dijo ella con decisión, aceptando su funesto destino, sin una mínima gota de temor. Su voz fue distinta, mas ronca que la habitual. El hombre retrocedió al percibir el aura mágica de ella más fuerte y plena. Nott gruñó disgustado y entonces le dio un puñetazo en la cara que la hizo rodar al piso completamente inconsciente.

"Basta de diversión…debemos preparar todo para el sacrificio" dijo el Heraldo en la mente de Nott quien fue hasta la mesa y tomó un largo trago de la botella de vino.

"Van a venir aquí y pelearan por su vida….saben que estás aquí... hechicero walpurgis es consciente de que si tú la matas están perdidos…debemos apurarnos"

"Los dólmenes están siendo transportados hasta el comedor del castillo…ella morirá y tú me darás mi premio" dijo Nott

"El Oscuro desea su sangre….deja que se derrame mientras esperamos el ritual….bebé de su sangre y yo te haré mas fuerte con cada gota"

Nott contempló detenidamente a su víctima, todavía percibía el fuego en su lengua después de probarla, se sentía más fuerte y renovado…el Heraldo tenía razón…desangrarla…pero no lo suficiente como para que su corazón se detuviese….luego de que las piedras llegaran al castillo y se reconstruyese el templo, la mataría finalmente. Esgrimió su varita, convocó un hechizo que le quitó la ropa a Rose dejándola completamente desnuda, al mismo tiempo que desató sus sogas. Nott suspendió el cuerpo de Rose boca arriba, ella abrió los ojos, observaba todo al revés, se sentía ingrávida, sus brazos caían a los lados y su largo cabello rozaba el piso. Entonces sintió como se elevaba con velocidad hasta lo alto del techo de la mazmorra, que sin duda era una de las torres del castillo, Rose gritó cuando sintió que iba a colisionar con la piedra.

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Draco y Scorpius llegaron hasta la fortaleza en Irlanda, cientos de personas corrían de un lado al otro. Cuando entraron al edificio, fueron escoltados por dos aurores quienes le relataron lo sucedido. Ambos preguntaron atropelladamente la condición y paradero de Ángela, los dos suspiraron aliviados cuando les informaron que la niña estaba viva.

Scorpius estaba impaciente, caminaba tan rápido que parecía que estaba corriendo, su corazón latía desbocado en su pecho. Todavía no podía creer que Nott tuviese a Rose, el miedo apuñalaba su pecho y su mente, su furia apenas podía controlarla. Deseaba transformarse en lobo, perder un poco de su lado humano y dejar rienda suelta a toda la rabia que tenia por dentro, pero no podía permitirse perder el control, en ese momento menos que nunca, su hija necesitaba de él y tenía que estar en sus cinco sentidos completos para planear el rescate de Rose.

"No puede morir….ella no puede morir" se repetía una y otra vez. El destino no podía dársela para quitársela de nuevo….era una injusticia. Ángela necesitaba a su madre, él necesitaba a su mujer con él….ella era su mundo…su todo…la razón de su existencia…el motivo y causa de que aun siguiese respirando. Al llegar al sitio de los acontecimientos, Scorpius se detuvo porque Draco Malfoy lo agarró por el hombro.

-¿Estás seguro de que quieres entrar?- preguntó Draco.

-Eran sus abuelos….era Fred- dijo Scorpius apenas mascullando las palabras.

Cuando entraron, los cadáveres estaban echados en el piso. Ron Weasley y Hermione permanecían abrazados al lado del Sr. Weasley. Bill y Percy abrazaban el cuerpo de su madre, Angelina Weasley lloraba a gritos sobre el cuerpo de su hijo.

Draco maldijo entre dientes. Esas personas…fueron buenas personas…aunque él nunca fue santo de su devoción. Verlas allí…asesinadas por ese maldito, revolvió todo en su interior, tenía que ir por Rose, inmediatamente. Scorpius se mantuvo inmóvil, su vista se cruzó con la de Bill, los ojos amarillos de ambos lobos refulgieron, venganza….ambos estaban sedientos de venganza.

-Malfoy- una voz femenina en la entrada los sacó de sus pensamientos. Era Ginny Weasley que los llamaba desde la entrada de la cocina sin atreverse a entrar. En sus brazos llevaba a Ángela. Scorpius cuando vio a su hija fue directo a ella, se la arrancó a Ginny de los brazos y se alejó con la bebé apretándola contra su cuerpo, Draco vio el destello de las lágrimas en los temibles ojos de sus hijos. Aliviado por ver a su nieta sana y salva, enfocó su atención en la prioridad, rescatar a Rose. Todavía tenían tiempo, era lo único que se repetía en la cabeza una y otra vez. No podía fallar…no ahora.

Ginny permanecía temblorosa junto a él, Draco la miró.

-Lamento mucho lo de tus padres-Ginny se tapó la boca y gimió. Draco le puso una mano en el hombro.

-Avise a todo el mundo… algunos de mis hermanos aun no han podido venir…están luchando todavía en diferentes partes de Inglaterra- dijo Ginny entre lagrimas-¿ Nott ofrecerá rescate por ella?

-No lo hará…va a matarla….- dijo Draco- es la única manera de conseguir sus propósitos- Ginny aulló y ocultó su rostro entre las manos, Draco la tomó por los hombros-Ginebra…escúchame, Potter está en Liverpool….no puedo esperarlo….tampoco puedo llevarme todos los aurores que tengo a mi cargo y dejarlos solos aqui- explicó Draco-voy a partir inmediatamente pero antes debes decirme ¿Quién estaba aquí cuando sucedió? ¿Queda algún testigo vivo? ¿Cómo fue que no se llevó a la niña?

-El chico…Theo….él fue testigo de todo….él me entregó a la niña….Walter los rescató- dijo Ginny.

-¿Dónde está Rosemberg?- preguntó Draco.

-Fue detrás de ellos…persiguiéndolos- dijo Ginny.

0o0

Theo Jr. estaba sentado en un banco en las puertas de la fortaleza, con ambas manos cubriéndose la cabeza mientras escuchaba a la gente gritando y llorando a su alrededor. Todavía estaba impactado por lo sucedido y por la revelación sobre su origen. No podía creerlo, no podía procesarlo, estaba impactado.

Una sombra proyectada sobre su cuerpo hizo que levantase la cara. Scorpius estaba frente a él, la rabia que despedían sus ojos amarillos no tenia paragón.

-Me dicen que estuviste allí- dijo Scorpius, su tono de voz era ronco y cortante, apenas contenido, Theo Jr. tragó grueso, su amigo despedía furia por los cuatro costados, jamás lo había visto luciendo tan amenazante-¿Qué sucedió?

Draco estaba detrás de su hijo, escuchando con atención lo que el chico iba a decir y con la firme intensión de contener a Scorpius si era necesario.

Theo se levantó inmediatamente de su asiento. Fue interrogado más temprano por algunos aurores y puesto en discreta custodia, dos de ellos lo vigilaban en la distancia dispuestos a lanzarle una maldición asesina si se movía de su sitio aunque fuese unos metros. Los hombres se alertaron, pero Draco les hizo una señal de que los dejaran tranquilos

-Él llegó…nos sacó a Marina y a mí de las celdas, me golpeó, me torturó…quería saber si Rose y tú tenían una hija….no dije nada… pero amenazó con matarme y Marina tuvo que confesar para salvarme la vida- contó Theo jr.

-¿Qué más?-preguntó Scorpius.

-Mató a todos lo que se le opusieron, ni siquiera usó una varita, solo lo hizo con un movimiento de su mano- dijo - llegamos a las cocinas, ya los abuelos y Fred estaban huyendo con la niña, los mató a ellos también.

-Le hizo daño a mi hija….lo viste haciendo algo- inquirió Scorpius.

-No le lanzó ningún hechizo ni la hirió solo se limitó a mirarla…esperó a que Rose llegase…y la obligó a arrodillarse ante él jurándole que no lucharía por su vida a cambio de la niña- dijo Theo. Todo el cuerpo de Scorpius tembló y cerró los ojos. Draco sintió que un escalofrió recorría su columna vertebral- le dio la niña a Marina y nos dirigimos caminando al centro de trasladores, él dijo que no podía desaparecerse conmigo y con Ángela, puesto que éramos muy pequeños. Luego llegó el cuervo y se enfrentaron, eso nos dio tiempo para intentar escapar. Marina me dio a la niña y me ordenó que corriese…..Lo hice Scor…corrí…corrí hasta quedarme sin fuerzas, pero él seguía atacándome…era como si quisiese deshacerse de mí- el tono de desesperado de Theo jr. no dejaba lugar a ninguna duda, Nott había intentado matarlo junto con la niña- Luego el cuervo nos atrapó y nos salvo. Vi como él golpeaba a Marina acusándola de traidora y se la llevaba junto con Rose.

-¿Dónde está Walter?- preguntó Scorpius.

-Rosemberg dejó un mensaje para ti….fue a Hogwartgs…me pidió que te dijese que estará esperándote para atacar, que buscará a unos aliados inesperados para ti y que no te tardeses...el cuervo sabe que no puede enfrentarse a él…comentó algo de una espada y el Sr. Malfoy…insistió en eso- dijo Theo jr. sin poder disimular su confusión ante ese críptico mensaje.

Draco escuchó todo con atención…..sabía lo que se proponía Walter Rosemberg, esperaba que lo lograse, porque ayuda extra era lo que necesitarían. En cuanto al tiempo, ya estaban organizándose, en menos de quince minutos saldrían hasta Hogwartgs y que pasase lo que tenía que pasar.

Scorpius permanecía inmóvil como una piedra, sus ojos seguían refulgiendo. Theo se acercó a él y lo enfrentó.

-Me dijo que era mi padre…..que era mi padre- gritó Theo Jr. respirando agitadamente- Tú sabes algo…¿es cierto?

-Es la verdad….nadie quería decírtelo….no hasta que fueses lo suficiente mayor para entenderlo- dijo Scor con voz sepulcral- no deseábamos herirte o confundirte.

-Tenía derecho de saberlo-fue la respuesta parca de Theo jr. , sin agregar que también era su derecho ser protegido y amado por su padre, algo que sin duda jamás sucedería. El chico hervía en indignación y rabia, toda su vida se creyó un huérfano, desprotegido a la merced de las maldades de su hermano mayor que nunca le dio un segundo de respiro, maltratándolo, humillándolo. Un hermano que resulto ser su propio padre. Creció solo en la mansión de su familia sin amor, fue criado por sirvientes, solo lo encontró cariño al llegar a Hogwarts, pero al parecer, también escaparía de sus manos. Marina y Rose sin duda morirían a manos de Nott y Molly…

Theo jr. miraba hacia todos lados, buscándola, hasta que se encontró en la lejanía con Molly quien le lanzaba una mirada lánguida desde la distancia, la niña tenía los ojos rojos de tanto llorar, empezó a caminar hacia él, pero Theo le indicó con la cabeza que no se acercase. Luego llegó Percy Weasley y la alejó de lugar, lanzándole miradas airadas llena de desprecio a Theo.

Theo con ese gesto entendió lo esencial de su nueva situación. Jamás iba a poder mirar a Molly a la cara, no después de lo que presenció, no después de saber su verdad. Existía sangre de por medio entre los dos, su padre había asesinado a su familia. . Nunca más sería lo mismo. Él no la merecía, nunca podrían estar juntos

-Mi padre….es un asesino…..mató a todas esas personas, gente que era importante para la persona más importante para mí. No hice nada…estaba asustado…soy un cobarde…el peor cobarde de todos-declaró el chico.

-No tenias como enfrentarlo- dijo Scorpius secamente- y además…eres su hijo…no podías levantar tu mano en su contra.

-Pero quise…lo pensé…pensé en matarlo…y no lo hice…por cobarde. Y no solo eso…él quiso matarme a mi…a su propio hijo…sin misericordia- dijo Theo Jr. con amargura –Dicen que todos los Nott´s están malditos…es cierto, mi padre está maldito y yo también…él me odia…tanto como lo odió yo a él.

-Scorpius….perdona lo que mi familia le ha hecho a la tuya- dijo Theo Jr.- merezco morir solo por llevar su sangre.

Scorpius conmovido lo abrazó, el muchacho empezó a golpearlo con fuerza mientras lloraba ruidosamente.

-¿Por qué? ¿Por qué jamás me quiso? ¿Por qué?- Theo jr. gemía ruidosamente, mientras se aferraba a Scorpius, la manga de su camisa dejó expuesto algo sobre su piel. Draco se fijó en ello inmediatamente y todo en su interior se revolucionó.

Oculto…nacido de la oscuridad….oculto por años…..y sin embargo…esta revelación no es casualidad.

Scorpius lo contuvo para que no se hiciese daño, pero el chico estaba histérico, lo abrazó con más fuerza, infundiéndolo seguridad, apoyando su mentón sobre su cabeza. El muchacho era su amigo, lo quería como un hermano, odiarlo verlo así….su rabia era inmensa, la cantidad de vidas que había dañado ese hombre con sus actos no tenía ninguna justificación. Era un monstruo y ahora tenía a Rose. Theo se separó de él y cayó de rodillas al piso, sus hombros se movían espasmódicamente mientras lloraba, Scorpius intentó ir hacia él para darle consuelo, aunque él mismo estaba inconsolable, pero Draco lo detuvo.

-Déjamelo a mí- dijo Draco.

Draco se inclinó sobre Theo Jr. y le ordenó.

-Levántate…demuestra que eres un hombre. Acéptalo…nada puede hacerse…las lagrimas no van a arreglarlo…es lo que es - dijo Draco autoritariamente y Theo lo obedeció a regañadientes, pero mantenía su cabeza baja.

-Tú no estás maldito, los hijos no deben cargar las culpas de los padres-dicho esto miró a Scorpius con intensidad, el warg asintió-Es terrible lo que ha pasado y que tú hayas tenido que verlo y escucharlo. Realmente es lamentable, pero no es ni nunca será tu culpa…..fuiste valiente intentando huir con mi nieta, eso era lo que tenias que hacer. Malfoy´s y Weasley´s estaremos eternamente agradecidos.

-Theo ….eres como un hermano para mi…siempre lo serás- dijo Scorpius mientras se alejaba.

-Él se llevó a Rose..a Marina- dijo Theo jr. – y mató a los abuelos de Molly. No pude evitarlo

Draco tomó una de sus manos y revisó el dorso de la muñeca de . Allí estaba, la marca estrellada de color rojo, muy pequeña, disimulada.

-¿Dónde te hiciste esto? ¿Fue algún accidente? ¿Una quemadura?-preguntó Draco soltando la mano del chico abruptamente, apenas rozó la marca y la corriente de energía mágica que lo invadió fue suficiente para alejarse de ella….Oculto…nacido de la oscuridad…oculto para todos. Los designios de los Walpurgis sin duda eran tortuosos, escogerlo a él, para ser el siguiente en la antiquísima línea de guerreros de la orden, al hijo de quien simbolizaba la oscuridad en el mundo mortal, el escogido por el Inominado para cumplir sus designios. Draco no dejaba de preguntarse, porque ahora, porque en este momento me fue revelado, a él y no a ella, que debe ser su maestra. ¿Y si yo no hubiese estado aquí, alguna vez lo hubiese sabido? Miles de posibilidades y caminos en el futuro, todas sombrías, Draco sentía que su corazón estallaba en miles de pedazos ¿Significaba que ella no sobreviviría? Algo más poderoso que él empujo ese encuentro fortuito, su intensión inicial fue ir directo a Hogwarts, pero algo mas fuerte lo empujó a llegar primero a la fortaleza….una sospecha un presentimiento más allá de la lógica de ir a buscar refuerzos. Obviamente…ya tenía la respuesta frente a él.

Theo miró su mano extrañado y luego respondió titubeante.

-Es un lunar….de nacimiento, a mi tata siempre le llamó la atención su forma- dijo Theo Jr. Draco se estremeció ante la posibilidad que Nott lo supiese, después de todo era su padre, tendría que haber visto al chico al nacer. Se aferraba a la esperanza de que no le hubiese dado importancia…pero entonces ¿Por qué ese odio desmedido hacia su propio hijo? Si no lo sabía, el poder oscuro que lo dominaba reconocía el poder de la herencia de ese chico. "Hemos estado tan cerca del desastre…tan cerca" El poder de los walpurgis bajo el dominio absoluto de la oscuridad, se estremecía de tan solo pensar en esa posibilidad.

–Señor…a donde iré cuando esto termine….nadie querrá tener algo que ver conmigo…no tengo familia- preguntó Theo jr.

-Tienes familia…una que no lo es por sangre pero si por compromiso- declaró Draco con solemnidad- nunca estarás solo….eso es seguro, solo mantente seguro, mas tarde, te lo explicaré.

Draco le revolvió el cabello a Theo y este se sintió un poco mas consolado.

-Mantengan al muchacho seguro, pero no se atrevan a ponerle una mano encima- le dijo Draco a los guardias- él que lo haga, responderá ante mí.

-Si señor- contestó uno de los aurores.

Inmediatamente caminó a paso seguro a donde estaba Hermione Granger, quien hablaba con algunos de sus familiares. El hombre la tomó por un brazo y literalmente la arrastró consigo.

-Draco- dijo ella todavía con la cara descompuesta. La noticia no fue fácil para ninguno de ellos, Hermione se sentía huérfana ante la ausencia de sus queridos suegros y el pobre de Fred. Además de que Rose estaba secuestrada. Apenas había transcurrido una hora de los hechos y todos estaban preparándose para ir a su auxilio.

-El chico Nott es el próximo walpurgis- dijo Draco con sequedad, sus ojos grises estaban mas fríos e insondables que nunca, Hermione llevó una mano en su boca- No sé lo que significa, pero debo ir lo más pronto posible a Escocia. No puedo seguir esperando a Potter.

-¿Ella está muerta?- gimió Hermione.

-No….la siento…apenas la siento…pero está viva- dijo Draco, luego miró a Hermione- si ningún walpurgis regresa….ese chico es lo único que quedará….júrame que lo protegerás.

Hermione asintió. Draco se reunió con el reducido grupo de aurores que iba a ir con ellos hasta Escocia, no podía esperar más tiempo, Rose contaba con él, la daga ardiente de su amor por ella seguía clavada en su corazón, estaba haciendo uso de todo su autocontrol para no desesperar…Esperanza…no podía perder la esperanza.

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Scorpius Malfoy sostenía a su pequeña hija en los brazos, su mirada era de pura consternación. Ángela balbuceaba y jugaba con sus manos. Scorpius la miró con consternación…ella era tan indefensa…tan inocente. Caminó hasta entregársela a Hermione.

-Si no vuelvo, avísele a mi madre, dígale que la amé…y que hice todo lo posible por salvar a mi mujer…no dejen de luchar…hasta lo último- dijo Scorpius mientras besaba la cabeza de la niña y se alejaba arrastrando una tristeza infinita detrás de él. Hermione suspiró conmovida.

Ron se colocó del lado de su esposa. Hermione no tenía valor para mirarlo.

-Sabes que debo ir….mi hija corre peligro- dijo Ron- voy a destruir al asesino que mató a mis padres.

Hermione gimió sonoramente y se echó a sus brazos. Ron la abrazó con fuerza y luego buscó sus labios, fue un beso tenso y lleno de ansiedad. Hermione le susurró palabras de amor al oído, él acariciaba sus cabellos. Ella quería gritar, quería evitar que se fuese, pero a duras penas se contuvo.

Ron caminó hasta donde estaban Draco, Scorpius y los demás. Los hombres empezaron a caminar hacia la zona de desaparición, cada uno sumergido en sus lúgubres pensamientos. Quizás no volverían con vida…quizás corrían directo hacia su propia destrucción. Scorpius ni siquiera tenía ánimo para hablar, todo su pensamiento estaba concentrado en Rose, estaba aterrorizado, tenía miedo como jamás lo tuvo en su vida, pero al mismo tiempo la flama de la valentía incendiaba su corazón…si no moría por ella…por quien más iba a hacerlo.

Hermione los miraba irse y las lágrimas se le salieron incontenibles de los ojos, cubriendo su rostro, pero su expresión era pétrea, el grito desesperado de su alma aun no salía de su garganta. En algún momento Draco se detuvo y la miró, dejando que los demás se adelantaran. De pronto, todo pareció disolverse a su alrededor para dejarlos solos abstraídos del mundo y el recuerdo de las palabras de una promesa lejana se afianzó en sus mentes. Tantos años, tantos juramentos rotos, un océano de dolor y desilusión entre los dos, un amor que se fue para nunca volver y que se dirigió a otras personas, pero la única promesa que de verdad valía nunca dejó de tener vigencia, demasiadas cosas sucedieron en el ínterin, pero lo que se dijo una vez con el corazón en la mano era imperecedero, él nunca habló por hablar y lo que dijo fue grabado en oro en la intricada red del destino.

El intercambio de miradas entre ambos fue directo y sobrecogedor. Ella sin palabras, con sus ojos se lo estaba diciendo todo, las personas que mas amaba, su esposo, su hija, corrían un grave peligro, las personas que ella quería….incluido su hijo y él mismo…su familia…la familia que no formaron juntos pero que la vida cuido de que compartieran. Los ojos de Hermione gritaban en silencio "cuídalos…cuídate…regresen a mi…por favor" Draco podía sentirla en ese momento, cada latido de su corazón, cada fragmento de su dolor, no en vano, parte de su magia, estaría siempre con ella. Un vínculo más allá de cualquier cuestionamiento. Fue el regalo que le hizo a la mujer que cambió toda su vida, si estaba allí en ese preciso momento, el momento más crucial de su existencia, fue por ella…por todo lo que alguna vez ella hizo por él, haciéndole cambiar sus más firmes resoluciones, enseñándole por primera vez lo que era el amor.

Tardó en entenderlo, pero finalmente comprendió. Nada paso por casualidad, su unión, su separación, el hecho de que formaran otras familias, que Rose fuese un Walpurgis, que sus hijos se enamoraran, que su nieta existiese, que amase a la hija igual que alguna vez amó a la madre, con una intensidad y una pasión incontrolables. Todo tenía una razón, la rueda del tiempo giraba, la vida era un círculo y él con sus palabras le dio forma a ese futuro alguna vez.

Draco mantuvo la dureza en su mirada y volvió a recitar su promesa, solo para ella, solo para él.

"Todo lo que es tuyo es mío también y lo protegeré con mi vida si es necesario. Somos lo mismo, compartimos la misma alma y el mismo corazón"

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