Disclamer: personajes de JK Rowling.
Hola a todos, Feliz año nuevo a mis lectores, gracias por todos los reviews y por esperar tanto tiempo este capítulo final. Fue un placer escribir esta historia que me llenó de muchas satisfacciones, con una pareja protagónica que destiló amor en cada capítulo y nuestro tercer protagonista, Draco, que sin duda fue el pilar y guía conductor de toda la trama. Debo decir, que muchos me han dicho que este ha sido el mejor Draco que he escrito y yo tengo que estar de acuerdo, me siento muy orgullosa del personaje, así como digo que Scorpius Malfoy fue un descubrimiento para mí, me encantó perfilar su personalidad, expresar sin temor todo lo que yo pensaba sobre su carácter, sin miedo de hacer ver sus fortalezas o flaquezas, fue una experiencia para mi escribirlo, es un personaje bellísimo, lleno de contrastes, hemos visto como creció durante el fic, como maduró y como se enfrentó a la adversidad con dignidad, igualmente Rose, ambos formaron una de las parejas más solidas que he escrito y tuvieron una historia de amor excepcional, son uno para el otro sin discusión. Trate de escribirlos lo mejor que pude a pesar de mis deficiencias como autora, espero haberles hecho justicia a mis ideas.
Esto estará dividido en dos partes, una la publicaré el día de hoy y la otra parte, mañana o pasado (ya está escrito así que no tendrán que esperar). Me gustaría que me dejasen reviews, ya que quiero saber sus opiniones respecto al fic….espero que lo disfruten y que la espera valiese la pena.
Banda sonora: Soundtracks de"The last mohican" "Gladiator" y Signal to Noise de Peter Gabriel
Capitulo 41 El regreso del Walpurguis
"Algo oscuro ronda en el cosmos" Morgan Freeman
"Los hombres de ciencia sospechan algo sobre ese mundo, pero lo ignoran casi todo. Los sabios interpretan los sueños, y los dioses se ríen." H.P Lovecraft.
La ciudad parecía una tumba de almas exiliadas, solo se escuchaba el ruido ensordecedor del crepitar de las llamas destruyendo a su paso y un tufo a muerte rancia se expandía por el aire, inundando las fosas nasales, ahogando los pulmones, olor a carne quemada. El fuego maldito consumía todo vorazmente a sus espaldas y ellos huían pero en el fondo sabían que quizás no tendrían escapatoria alguna. Lo que emergió ese día de las profundidades de la tierra, era algo viejo y maligno que debió permanecer dormido en su reposo eterno.
Liverpool ahora era la ciudad de las almas perdidas.
El segador había salido, con su guadaña lista y preparada, dispuesto a cultivar muerte y desolación. La luz del sol permanecía oculta por las nubes negras de humo que se alzaban sobre lo que quedó de la civilización. Toda esperanza estaba casi extinguida, pero la llama de la valentía todavía ardía incólume en los corazones de quienes intentaba sobrevivir.
Harry y los demás sentían como se les achinaba la piel y los vellos del cuerpo se les erizaban, percibían algo tétrico y malévolo impregnando el ambiente. Sin duda, no era una guerra mágica convencional, puesto que el enemigo estaba muerto. Aun así, a pesar de sus razonamientos, en esas especiales circunstancias, el desasosiego era asfixiante. Cualquier humano, mago o no, sentiría hasta el fondo de su alma ese cambio en el éter, la modificación en la estructura más intrínseca del universo conocido. No quedaba ninguna duda, fueron condenados a luchar por sus vidas en medio del infierno. Nott les puso la trampa y ellos acudieron a sabiendas de que las posibilidades estaban en contra, pero era mandatorio salvar las vidas humanas que peligraban. El grupo vagaba por una larga avenida, buscando algún sobreviviente en la sección de la ciudad que todavía permanecía intacta, con altos edificios neoclásicos apostados a ambos lados, en ese sitio el tiempo parecía haberse detenido, el aspecto era de una urbe del siglo XIX, pero todos allí sabían que el centro de Liverpool poco había cambiado desde esa fecha. Si estuviesen de regreso a su mundo, seguiría teniendo ese aspecto. Pero aun así, era diferente, parecía que deambulaban en una pesadilla, Harry Potter estaba convencido de que lograron salvar la mayor parte de los habitantes mágicos, sin embargo seguían caminando hasta el centro de Liverpool, tenían una misión y no saldrían de allí hasta completarla.
Hugo podía ver las gárgolas de piedra que adornaban los desaguaderos de los edificios, girando sus cabezas para mirarlos malevamente, con sus ojos rojos brillantes a través de la humareda, inmediatamente sintió escalofríos, parpadeó dos veces y miro de nuevo a las gárgolas, solo para darse cuenta de que permanecían en su lugar inmóviles, Hugo pensó que quizás tuvo una alucinación, pero en su interior, estaba consciente de no era del todo cierto esa teoría, lo que se apoderó de la ciudad y sus muertos, estaba jugando con las mentes de los vivos, utilizando su temor, saboreando su pánico. Pronto todos empezaron a escuchar susurros y luego un ruido como de vidrio moliéndose. Azorados miraron a su alrededor para detectar la procedencia del ruido, pero no vieron nada. Caminando sobre pedazos de cuerpos y cadáveres decapitados, Hugo no se atrevía a mirar a sus pies, su cuerpo estaba tenso, dispuesto a asestarle un hachazo a lo primero que se moviera hacia él. Esa fue la orden.
No servirían hechizos….solo la fuerza bruta.
-Tío ¿estás oyendo lo mismo que yo? ¿Qué es?-preguntó Hugo nervioso.
-No les hagas caso….intentan enloquecernos- dijo Harry.
Harry levantó la mirada, arriba, en las alturas caminando por los techos de los edificios que se empalmaban unos a otros, estaba Gustav seguido de James. El rubio alemán era el vigía designado y también hacia las veces de francotirador cuando alguien o más bien algo, lograba burlar los hechizos del contingente de aurores que emprendía marcha hasta el centro de la ciudad, directo a la catedral gótica donde Harry sentía hasta la médula de los huesos que lo estaba esperando atrincherado Antonin Dolohov. Su misión, atraparlo como fuese lugar, interrogarlo, ganar la batalla de Liverpool (sus hombres ya la habían bautizado de ese modo) y salir vivos de allí. Harry esperaba sinceramente que quedase algo de la ciudad portuaria cuando la lucha terminase.
Fue duro hacerlos retroceder, encajonarlos desde todas direcciones, pero las escasas fuerzas de los aurores lograron lo imposible, con tenacidad destruyeron centenares o quizás miles de esos muertos vivientes, por supuesto, con un alto costo. Tuvieron que usar fuego mágico, en tal grado y potencia, que se hizo incontrolable, la ciudad humeaba por los cuatro costados, siendo devoradas por un el fuego maldito que avivado por la maldad de la muerte que consumía, ahora era imparable. Harry sabía que no tenían mucho tiempo, las llamas bailaban a un kilometro de su posición y se cerraban sobre ellos. Así como atraparon a Dolohov como una rata, así mismo ellos permanecían encarcelados en ese verdadero infierno. La única forma de escapar era dar con el mago y entre otras cosas, lograr que desactivase el hechizo anti-desaparición, asunto que sin duda iba a ser un dolor de cabeza para Harry Potter. Sin embargo, estaba manejando sus opciones con cuidado, Dolohov estaba tan atrapado como él, Harry y Hugo, combinando su poder mágico, lo mantenían sujeto a Liverpool tanto como ellos. Quizás Dolohov pensaba que bien valdría la pena morir con tal de deshacerse de Harry Potter, pero Harry quería creer que el anciano mago todavía se aferraba a su instinto de superviviencia, esa era su última esperanza, sino, todos estaban jodidos.
Hugo se detuvo de pronto, iba a la delantera junto a su tío, un pozo de oscuridad se abría ante ellos en una especie de túnel, era como si toda luz hubiese sido extinguida, la calle seguía pero las sombras acechaban a su alrededor. De pronto, vio una figura acercándose hacia ellos a velocidad insólita. Gustav que estaba en lo alto también lo vio, preparó el rifle y empezó a disparar. El sonido de las detonaciones, alertaron a los demás y una lluvia de hechizos cayó sobre el muerto.
Darle a esa especie de infieri un balazo en la cabeza usualmente era bastante eficaz, Gustav empezó a correr en la azotea del edificio disparando, pero este sujeto en especial, al parecer era demasiado rápido y el humo de los incendios dificultaba su vista. James en frenética carrera a su lado, apuntó su varita, lanzando algunos hechizos diseccionadores, sin embargo la criatura corría en zigzag evadiéndolos. Hugo reaccionó rápidamente y empezó a correr sin escuchar los gritos de Harry que le ordenaban detenerse, el chico dió un salto y logró patear al muerto en el estomago, enseguida el individuo se puso de pie y trató de patearle las piernas a Hugo, pero el chico pelirrojo fue más rápido y maniobrando un hacha logró decapitarlo.
Hugo jadeante apoyó las manos sobre las rodillas mientras veía la cabeza podrida rodando por el suelo. Vaya, se había hecho bastante bueno en eso en las últimas horas, perdió la cuenta de cuántos muertos decapitó en el transcurso del día. Se fijó en el cuerpo, los huesos de la columna cervical eran plenamente visibles, el cadáver tenía un mensaje colgando en el pecho. Harry se acercó y lo arrancó para leerlo, sus cejas se juntaron y enseguida arrugó el papel.
-¿Qué era?-preguntó Hugo.
-Nada- dijo Harry ocultando el arrugado papel en el bolsillo de su pantalón. Ni Hugo ni James debían verlo, eso solo los alteraría más de lo que estaban. Tenía en sus manos una antigua fotografía de su familia, con la cara de Albus tachada. Sus manos le temblaban de indignación, obviamente era un provocación. No tenia forma de saber cómo diablos consiguieron esa foto, probablemente no fuese ni siquiera real, simplemente era Nott jodiendo con sus cabezas.
-Tío…-Hugo miraba preocupado el semblante pálido de Harry.
-Todo está bien Hugo….Avancemos- dijo Harry.
-Esto va a ponerse feo- comentó Hugo mientras le hacia señas a los aurores siguiendo las órdenes de su tío. Gustav y James permanecían en lo alto del edificio, ambos jóvenes uno al lado del otro, de pie, esperando. Harry les indicó que se mantuviesen en lo alto y continuaran como exploradores. Los dos chicos eran los más rápidos y fuertes, además desde esa altura podían ver absolutamente toda la ciudad.
Gustav se echó a correr en primer lugar, con el rifle sujeto en una de sus manos, evadía los obstáculos con ligereza y con agilidad saltaba la pequeña distancia que separaba los edificios. James lo seguía con la varita en alto, dispuesto a matar, aturdir, desmembrar a cualquier cosa que se les pusiese por el frente con la intensión de protegerlo. Pronto sus figuras fueron tragadas por el humo y la oscuridad. El corazón de James latía con fuerza, ese era el día que seguramente iba a morir, pero no lo haría sin luchar…jamás. Vengaría a su hermano, a sus abuelos, amargas lágrimas todavía le salían incontenibles de los ojos.
Cuando llegaron a la catedral de Liverpool, se detuvieron para admirar la impresionante estructura gótica, una de las iglesias más grandes del mundo, la torre central media por lo menos 75 metros de altura, la plaza que la circundaba estaba despejada de muertos, solo observaron algunos hombres armados del Trinvuriato, que miraban nerviosos hacia todas direcciones. Hugo y los demás aurores tomaron posiciones para un posible enfrentamiento, pero los soldados del Trinvuriato no hicieron ningún movimiento para atacarlos. Sus rostros reflejaban miedo, uno de ellos incluso llevaba un rosario católico en sus temblorosas manos, Harry observaba que estaba murmurando concentrado, con los ojos cerrados. Hugo levantó la ceja con incredulidad.
-¿Está rezando?- Hugo estaba perplejo-¿Por qué no nos atacan?
-No lancen ningún hechizo hasta que yo de la orden- dijo Harry.
Harry se acercó cautelosamente a unos de los soldados del Trinvuriato, quien hizo lo mismo.
-¿Qué sucedió?- preguntó Harry.
-Potter….estábamos esperándote…..sácanos de aquí- pidió el hombre visiblemente conmocionado.
-No entiendo- respondió Harry mientras le confiscaba la varita al hombre. El resto de los aurores hacia lo mismo con los demás soldados, quienes se rindieron sin ninguna oposición. Gustav y James bajaron de un edificio y corrieron para reunirse con ellos.
-Esto se nos fue de las manos, la ciudad está incendiándose, no podemos salir de aquí, lo hemos intentando todo, no podemos desaparecernos ni usar nuestros hechizos contra ellos, he perdido casi a todos mis hombres- el sujeto escupió a un lado- no solo combatíamos aurores sino al final también los muertos luchaban contra nosotros, mis guardias han sido devorados por los cadáveres, los muertos no obedecen a mi señor….esto es un verdadero infierno…te ofrezco mi rendición absoluta.
-¿Por qué se volvieron contra ustedes? Suponía que los controlaban- preguntó Harry.
-Eso pensamos al principio cuando llegamos. Pero la verdad es que nadie los controla….nadie….-dijo el hombre- fuimos engañados, caminamos hasta nuestra propia destrucción. El Trinvuriato es una mentira, Dolohov y Avery fueron engañados. Nott nos puso una trampa…nos desea muertos…a todos.
-¿Sabes que esto no te salvará en un juicio? Ustedes serán enjuiciados por genocidio- dijo Harry. El hombre asintió.
-Prefiero terminar mis días en Azkaban que ser comido vivo- afirmó el sujeto-eso es seguro.
-¿Dónde está Dolohov?- dijo Harry.
-Escondido en la catedral, nos dijo que en tierra sagrada "ellos" no pueden atacarlo- dijo el hombre.
-¿Y porque ustedes no están con él?- preguntó Harry.
-Lo seguimos, pero cuando Dolohov puso un pie dentro de la iglesia….algo sucedió - dijo el hombre en voz baja, de pronto sus ojos brillaron delirantes y la expresión de su cara reflejó un absoluto pánico- está maldito, igual que nosotros….no entraremos jamás….no después que vimos lo que pasó con él.
Harry se apresuró a entrar en la catedral, el hombre trató de detenerlo.
-No- dijo el soldado- ¿Acaso enloqueciste? No lo hagas o te arrepentirás. Nott ha maldecido cada habitante de esta ciudad, muerto o vivo ¿Por qué crees que los difuntos lograron salir de los cementerios? La tierra consagrada los expulsó.
-¿Eso es lo que crees? - preguntó Harry, el hombre asintió.
-Jamás entraré a esa iglesia…he sido declarado maldito por ese demonio, el reino de los cielos está vedado para mí- dijo el sujeto.
-Estoy seguro de que Dios no tiene nada que ver con este asunto. Si te ganaste el infierno fue por tus propias acciones- dijo Harry caminando hacia la entrada.
-No entres- dijo el soldado intentando detenerlo- tú eres el único que puede sacarnos de aquí.
Harry empezó a forcejar con el hombre, no iba a discutir sus teorías porque él mejor que nadie sabía que era lo que había hecho salir a los muertos de sus tumbas, la Piedra de la Resurrección. Maldecido por Nott o no, tendría que entrar en esa jodida iglesia y hablar con Dolohov. Avery estaba en paradero desconocido y Kingsley todavía no lograba atraparlo, Theo Nott estaba resguardado en Hogwarts y si querían ganar esa guerra necesitaba interrogar al único miembro del Trinvuriato que tenían en sus manos.
Hugo se adelantó y entró en la catedral. Era un edificio de estilo gótico, la nave en cruz y los pisos hechos de reluciente mármol negro. Hugo empezó a caminar un en el patio central, al acercarse al altar principal, encontró a Dolohov o lo que quedaba de él.
-¡Rayos!- dijo Hugo echándose para atrás de inmediato.
El hombre estaba sentado en el piso, y la piel le había sido arrancada del cuerpo. Hugo abrió los ojos sorprendido de verlo y tuvo que apartarse para vomitar. Luego de recuperarse de las nauseas, se giró a observarlo, cada musculo, cada vaso sanguíneo expuesto, podía ver su corazón latiendo debajo de sus costillas, sus pulmones expandiéndose. No podía creer que todavía siguiese vivo, pero así era.
Harry maldijo en voz baja cuando vio a Hugo cerca de Dolohov. El hombre era una piltrafa humana descomponiéndose ante sus ojos. Allí estaba, la bestia que mató tan despiadadamente a su hijo, con su podredumbre expuesta. Dolohov al ver a Harry intentó tomar su varita dispuesto a atacarlo, pero su mano podrirda se desprendió de su muñeca al intentarlo.
Hugo seguía apartándose, retrocediendo con los ojos abiertos, totalmente impresionado, cuando su espalda chocó con Harry, quien lo detuvo y pasó por su lado caminando directo hacia Dolohov.
-¿Qué te paso?- dijo Harry estaba de pie, con el cabello mas revuelto que nunca y huellas de hollín en toda su ropa, su aspecto reflejaba lo duro que había sido llegar hasta allí. Dolohov lo miró de pies a cabeza, sus ojos impregnados de desprecio.
-Al parecer no puedo entrar en tierra sagrada…iglesia, sinagoga, mezquita…no importa….cualquier lugar consagrado a algún Dios no me servirá de refugio- dijo Dolohov con la voz enronquecida- probablemente una maldición de parte de Theodore Nott.
-¿Estás muriéndote?-preguntó Harry. Dolohov estalló a carcajadas pero estas pronto fueron suprimidas por un ataque de tos.
-Eso sería demasiado fácil ¿no crees?- dijo Antonin Dolohov- no…él quiere que yo sienta hasta el último fragmento de piel y musculo cayendo de mi cuerpo. Me estoy pudriendo vivo y mi alma jamás conocerá descanso.
-Nadie es capaz de hacer algo así- dijo Harry detallando mórbidamente la lamentable condición física de Dolohov. Si era cierto lo que oía, Dolohov tenía encima una maldición que era solo un mito entre los magos, la única maldición que podía joder la vida y la muerte de alguien. La única que no podía ser conjurada por un ser humano.
-Él si…..es capaz de todo- dijo Dolohov tosiendo sangre.
-¿Vas a confesar?- preguntó Harry frunciendo el ceño.
-¿Dónde está mi nieto?- preguntó Dolohov- ¿Qué hicieron con Adrian?
-Nott lo mató- dijo Harry.
-Malfoy me aseguró su vida….si yo….si yo- dijo Dolohov inclinándose. El odio y la furia corrieron por sus venas, con la muerte de Adrian Pucey, su estirpe había desaparecido de la faz de la tierra.
-Si tú traicionabas a Nott…a nuestro favor…..pero eso no explica tu irrupción en esta ciudad- continuó Harry-obviamente no ibas a mantener el trato
-Adrian….Adrian- dijo Dolohov menando la cabeza de un lado a otro, lamentándose, ahora todo estaba perdido.
Harry seguía de pie, sin sentir una pizca de lastima por el hombre, después de todo, fue el mismo Dolohov quien abonó el camino de la destrucción de su propia familia metiéndose en esa loca cruzada para apoderarse del mundo magico.
-Avery y yo nos dimos cuenta demasiado tarde de que este plan….no iba a funcionar para nosotros pero teníamos que manejar las apariencias…el acuerdo con Malfoy iba a seguir, con el pequeño detalle de que efectivamente iba a rendirme pero después de que yo te matase a ti, después de todo…nosotros dos tenemos una deuda pendiente- dijo Dolohov.
-Eso no lo dudes- dijo Harry entredientes. Frente a él estaba el hombre que asesinó cruelmente a su hijo. Estaba controlándose a duras penas, tenía ganas de estrangularlo con sus propias manos. Aun cuando se juró dejarlo a la justicia, el deseo de venganza era superior a sus fuerzas. Era necesario ser un hombre de moral y éticas intachables para no sucumbir, de plano que él no lo era, Harry Potter nunca fue un santo, jamás. Hugo se dio cuenta del estado de su tío y le apretó un brazo.
-Tío…-dijo Hugo quien sabía perfectamente lo que le estaba costando no saltar sobre el hombre y matarlo ahí mismo. Sentía la misma rabia que Harry, pero no podían precipitarse, porque podían perderlo todo.
-Estoy esperando que declares, cumple tu promesa con Malfoy- dijo Harry-a tu nieto no lo matamos nosotros…lo juró…fue Nott.
-Te creo- dijo Dolohov- si hay algo que se perfectamente, es que tú jamás mientes.
-Habla-insistió Harry.
-Después de rendirme aquí, se suponía que todos iríamos por Nott a Hogwarts. Nuestras fuerzas en conjunto, aquellos que permanecían leales a mí nos acompañarían a quitarle la cabeza a ese maldito o por lo menos intentarlo. No tiene a la chica…eso nos da ventaja, mientras no derrame su sangre…tenemos oportunidad- dijo Dolohov- todo estaba cuidadosamente establecido, nosotros le avisamos a Malfoy que Nott permanecería en Hogwarts, puesto que allí reside su fuente de poder. Pero Nott cambio sorpresivamente de planes, saliendo del castillo, eso fue la estocada final a nuestras confabulaciones. Finalmente Avery y yo decidimos tratar entonces de salvar nuestros propios pellejos.
-Theo Nott tiene a mi sobrina- dijo Harry.
-Entonces estamos perdidos- dijo Dolohov- Mejor dicho….ustedes…yo …en realidad no puedo estar más jodido.
-No si tú me dices lo que necesito saber- dijo Harry manejando bien sus opciones.
-Al principio, no le creíamos a Nott…..un humano que posee los poderes de un dios, ¿qué clase de estúpidos crees que somos?- dijo Dolohov haciendo una mueca de dolor.
-Los mismos imbéciles que siguieron a Lord Voldemort una vez- dijo Harry.
-Eso era diferente, Tom Riddle era un hombre un talentoso, pero era humano, un simple mortal, a pesar de sus delirios de grandeza. Nosotros teníamos el poder asegurado con Voldemort- dijo Dolohov- cuando él muriese, nosotros dominaríamos el mundo mágico….Fue una guerra mágica convencional, que perdimos gracias a ti, pero eso estaba entre las posibilidades. Aun así, vimos otra oportunidad con Theodore Nott, no íbamos a desaprovecharla.
-Nott juega a una liga distinta que Voldemort- dijo Harry.
-Créeme…ya me di cuenta- dijo Dolohov- nunca tomamos en serio toda su cháchara mística…..no podía existir algo así. Pensábamos que alimentábamos su locura y su creencia en ciertas religiones desaparecidas, lograríamos apodarnos de su voluntad y utilizarlo como nuestra arma para ganar finalmente, después de todo, siempre supimos que el muchacho era más poderoso que cualquiera de nosotros, solo que no estaba bien de la cabeza. No lo usamos contra Voldemort porque era demasiado joven en esa época, el Señor Tenebroso fue destruido por ti y pensamos que lo más prudente era esperar que Nott fuese un adulto.
Harry se arrodilló frente a él, interesado en su confesión. Sus ojos verdes taladraban a Dolohov.
-Queríamos destruirte a ti, hacernos del gobierno y someterlos a todos. Por eso formamos el Trinvuriato. Aceptamos comprometernos con la religión de Nott pero no éramos creyentes, hasta que vimos que era verdad, todo era cierto. Si existía, un Dios Oscuro y nosotros….nosotros le vendimos el alma al Diablo.
-¿Me estás diciendo que sacrificaron a esas niñas por nada….que el intento de asesinato de mi sobrina fue una farsa?- dijo Harry sin ocultar su asco.
-No….te estoy aclarando que no creíamos que fuese a funcionar, hasta que realmente funcionó. Nuestra idea fue jugar con la mente de Nott, manipularlo de forma que creyese lo que sus ojos querían ver. Pero resulta que el condenado muchacho siempre tuvo la razón. Algo emergió del inframundo y logró apoderarse de él, un poder viejo y maligno, que solo esperaba la oportunidad para saltar a este plano. Y Nott le dio lo que quería…sangre. Tanto Avery como yo fuimos conscientes de que nuestros planes de dominarlo se habían ido al trastero. Además fuimos sacados del mundo mágico, ¿de qué nos servía tener el poder aquí? Íbamos a gobernar solo sobre cenizas ardientes, entonces fue cuando pensamos en traicionarlo.
-Decidieron colaborar con él y al mismo tiempo traicionarlo- afirmó Harry- no parece una jugada muy inteligente.
-¿Que más remedio nos quedaba? De cualquier forma estábamos jodidos. Pero tenemos familias y personas que dependen de nosotros. Lo ayudamos y mientras, tratamos de averiguar la manera de matarlo- dijo Dolohov.
-¿Y la encontraron?- preguntó Harry llegando al punto más crucial. Si alguien debía saber la forma era quien mantenía un estrecho contacto con él. Dolohov lo miró fijamente, sus ojos negros eran dos pozos profundos de discordia y rencor. Harry le devolvió una mirada de odio absoluto.
-No, mientras que la entidad que se hace llamar a sí mismo El Heraldo esté con él, es indestructible- dijo Dolohov- nada…ni nadie…ni siquiera esos que se llaman Walpurgis, pueden contra él, es un humano con los poderes de un dios, solo un dios puede matarlo.
Harry y Hugo se quedaron paralizados, tenían esperanzas….esperanzas de que Dolohov conociese alguna debilidad, alguna forma. Ya Malfoy se los dijo una vez, que tenían muy pocas o ninguna posibilidad de ganar. Pero Harry era un hombre práctico, tan poco creyente de los asuntos místicos como el propio Dolohov, pero al parecer era cierto.
Dolohov tosió otra vez.
-Nott fue más inteligente que nosotros, sabía que íbamos a intentar derrocarlo, por eso nos tendió esta trampa….a ti, a mí y a Avery….no nos necesita, solo nos utilizó, nos traicionó antes de que tuviésemos chance de traicionarlos a él.
-Todavía esto no ha terminado- dijo Harry.
Dolohov siseó.
- Liverpool arderá y desaparecerá de la faz de la tierra y nosotros con la ciudad-fue el único comentario que hizo.
-¿Puedes bloquear el hechizo anti desaparición de la ciudad?- preguntó Harry. Ya había obtenido las respuestas que necesitaba, pero no iba a dejarse matar. Iba a ir a Hogwarts y pelear esa batalla hasta el final.
-No, solo él puede hacerlo- dijo Dolohov-ya te dije lo que querías, he cumplido mi acuerdo con Draco Malfoy, ahora mátame….ten piedad de mi, acaba mi sufrimiento.
Harry miró detenidamente al hombre y luego de unos segundos, simplemente se dio la vuelta.
-Tú no tuviste piedad de mi hijo así que no veo porque tengo que pagarte con el mismo favor- dijo Harry mientras caminaba hacia la salida de la catedral. Cuando pasó por el lado de Hugo, le dirigió una mirada penetrante. Hugo inclinó la cabeza, sabía exactamente lo que tenía que hacer. En ese momento, Harry Potter estaba confiando plenamente en Hugo para que los sacara del aprieto. Dolohov jamás le diría a Harry mas nada, lo odiaba demasiado, quizás Hugo lograría sacarle el resto de la verdad. Iba a jugar con el último as que tenía debajo de la manga.
Hugo se quedó de pie frente a Dolohov quien alzaba la vista para verlo directamente a los ojos. Frente a él, tenía a un hombre en la flor de la juventud, joven, muy joven, pero sentía un aura mágica poderosa muy superior a lo que correspondería a su edad y percibió sabiduría en sus ojos, su color de cabello lo delató. De pronto lo recordó, era el hijo de Hermione Granger y Ron Weasley.
-No dijiste todo lo que sabes- dijo Hugo.
Dolohov le lanzó una mirada fulminante. Eso era más que obvio….hasta un imbécil pudo darse cuenta de eso.
-¿Por qué viniste aquí? –pregunto Hugo inclinándose hasta el decrepito anciano- le dijiste a tus hombres que la tierra sagrada te salvaría, me imaginó que no te referías a la absolución de tus pecados en un altar cristiano. Desde el inicio de la batalla corriste a esta dirección….¿Por qué?
Dolohov se mordió la lengua. ¡Oh si! El chico era sagaz…tenía que reconocerlo, merito de Potter, quien lo había dejado allí para que hiciese el papel del policía bueno. Que más le daba, jugarían un rato al gato y al ratón, después de todo…que tenía que perder. Iba a morir incinerado, pero su peor enemigo, Harry Potter lo haría con él, no hablaría. El acuerdo con Malfoy fue rendirse y confesar, nada más. Pero el dolor que estaba sufriendo, eso no lo previó, la decadencia corrompía una y cada una de sus células, era una agonía que ningún humano podría soportar. Su alma después de esa conmoción, vagaría eternamente entre las sombras….sin descanso, en un perpetuó sufrimiento, una maldición que solo podía ser anulada si alguien se apiadaba de él.
-Algo buscabas….algo que sabias te salvaría de la destrucción de la ciudad- dijo Hugo y empezó admirar la catedral. La decoración era igual que cualquier otra iglesia, varios altares, figuras de piedra y mármol, bajorrelieves, vitrales de colores que reflejaban la luz del exterior. Dolohov seguía su mirada con siniestra diversión.
¿Qué era lo que Dolohov estaba ocultando? ¿O protegiendo? se preguntó Hugo. Obviamente la única cosa que les permitiría escapar. ¿Por qué no lo usó? Obviamente, no tuvo tiempo de llegar hasta él, el sujeto estaba en fase de descomposición rápida frente a sus propios ojos, ni siquiera podía sostenerse en pie. La mente de Hugo empezaba a trabajar febrilmente ¿Dónde? ¿Dónde?
Dolohov empezó a retorcerse de dolor…era una sensación ardiente, era como si el interior de su cuerpo estuviese en llamas. Así finalmente, su altanería claudicó.
-Páralo…páralo- empezó a gemir lastimosamente el hombre. Hugo se detuvo cuando un frio empezó a correrle por todo el cuerpo. En su mente….escuchaba a Albus….diciéndole las mismas palabras. La imagen de su primo consumido por las llamas del fuego maldito era la protagonista principal de sus pesadillas.
-Mátame- dijo Dolohov. Una oleada de rabia inundó a Hugo, sus manos temblaban, sus dedos se cerraron en el hacha, pero se obligó a soltarla.
Hugo colocó sus manos en las solapas del abrigo de Dolohov y arrastrándolo, logró levantarlo del suelo un poco. El olor que provenía del anciano era terrible, pero la indignación de Hugo no tenía parragón.
-Tú….tú lo mataste -gruñó entre dientes Hugo- Albus era inocente. Lo mataste de la peor manera, solo por maldad….mereces mil veces él dolor que sufrió.
Tiró a Dolohov de nuevo en el suelo. Hugo trató de calmarse, el olor a humo se hizo más penetrante en sus fosas nasales, el fuego mágico se acercaba. Se giró y miró a Dolohov.
-Si me dices que viniste a buscar…..acabaré con tu dolor, lo juro- dijo Hugo secamente. Sus ojos azules abandonaron toda calidez, brillaban astutos. Finalmente, estaba poniendo en práctica todo lo que su tío y Draco Malfoy intentaron inculcarle, mantener la mente enfocada, después de todo la venganza era un plato que se paladeaba mejor frio.
Dolohov dudó pero otro espasmo hizo que se inclinase. Finalmente se decidió a hablar, el chico pelirrojo le hizo una promesa que tendría que cumplir.
-Un traslador, buscaba un traslador- dijo Dolohov- uno antiguo que permanece encerrado en la catedral. Lo ubiqué yo mismo hace cincuenta años, igual que lo hice en otras ciudades, en otras iglesias. Al parecer, Nott lo sabía.
Hugo entrecerró los ojos. Realmente eso era maquiavélico…pero ¡qué diablos! Estaban hablando del Rey de la tortuosidad, Theodore Nott. De alguna forma adivinó que Dolohov tenía esos artefactos escondidos en iglesias y lugares religiosos y le colocó una maldición encima que se activase al entrar a alguno de ellos. Era su manera de eliminarlo del mapa.
-¿A dónde nos lleva?- preguntó Hugo.
-Un monumento medieval en Surrey- dijo Dolohov.
-¿Qué es?-preguntó Hugo.
-Una reliquia de San Jorge que reposa en la capilla lateral derecha- dijo Dolohov- se supone que está encerrada, para que nadie la toque, por eso la elegí.
-¿Cómo lo activo?- preguntó Hugo.
-Pronuncia mi apellido- dijo Dolohov-eso bastará.
-Tu nieto nos dijo que hay un pasadizo en la Casa de los Gritos hasta el castillo, mi padre y mi tío saben que el túnel realmente existe, puesto lo usaron hace años- dijo Hugo- pero tengo que saber si permanece bloqueado.
-No lo está- dijo Dolohov- pero el peaje se paga con sangre….sangre humana.
Hugo y Dolohov intercambiaron miradas por una fracción de segundo. Hugo sintió escalofríos por un momento.
-Una pregunta mas-dijo Hugo-¿Dónde Nott pretende intentar matar a mi hermana?
-En la torre de Astronomía, está mudando los dólmenes….si no me equivoco o él ha cambiado los planes…ese será el lugar, le gusta ese sitio, pasa días enteros encerrado allí- dijo Dolohov- Ahora niño….es tu turno.
Hugo no titubeó ni un segundo para lanzarle la maldición imperdonable a Dolohov. Lo hizo eficazmente y sin crueldad.
Harry apareció entre las sombras. Fue una buena decisión dejarlo en manos del chico. El odio que Dolohov le tenía era muy grande, el hombre jamás le hubiese revelado la existencia de un artilugio para salir de allí a Harry Potter, el causante de no una, sino dos de sus más amargas derrotas.
Harry le colocó una mano afectuosamente en el hombro a Hugo, quien se mantuvo inmóvil con la cabeza gacha. Fue la segunda vez en su vida que pronunció una maldición imperdonable, pero en esta ocasión, a diferencia de la primera vez, si puso toda su odio en generar el hechizo. No importaba de que Dolohov se lo mereciese y que más que una ejecución, casi fue un acto de caritativo para evitarle una muerte horrorosa a ese degenerado y la pérdida de su alma, no importaba nada de eso, porque Hugo percibió el deseo incontenible de matarlo desde que lo vio, su cuerpo y su mente le exigieron venganza. Fue testigo del crimen cometido en contra de su primo Albus, nadie….nadie….sabia…la manera terrible de cómo sufrió, consumido hasta el hueso por las llamas, solo porque ese maldito hombre se atravesó en su camino. Dolohov se merecía morir de su mano, era lo justo o ser ejecutado por su tío. Sin embargo, Harry Potter logró sobreponerse a sus bajos instintos, porque existían prioridades, esa era la lección que le dio a Hugo…todo a su justo momento. Aun así se sentía miserable, no le gustaba matar, pero ese era el destino que escogió, ser auror, su infancia quedaba atrás, nunca más seria un niño.
-¿Sabes lo que tenemos que buscar?- preguntó Harry, Hugo asintió
-Matar siempre es difícil- dijo Harry-no digo que fuese una buena acción, pero en este caso más que necesaria, hiciste un acto piedad con esa bestia y vamos a salir vivos de aquí.
-Lo chantajee- dijo Hugo- no fue noble…ni correcto…aunque lo mereciese. No me gusta jugar sucio.
-Bienvenido a mi mundo….si juegan sucio contigo…uno devuelve el golpe….Dolohov no tenia intensiones de dejarnos salir vivos de aquí, modificó su trato con Malfoy y lo estiró a su conveniencia, merecía lo que le sucedió y mas, al final tú solo aplicaste la justicia- fue lo único que dijo Harry antes de avisar a todo el mundo que tenían la manera de escapar.
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Draco, Scorpius, Ron y los pocos que se atrevieron a acompañarlos, aparecieron en el Bosque Prohibido cerca de Hogsmade, la distancia era mucha hasta el castillo, pero lo hicieron como medida de precaución, todos allí estaban seguros de que Nott sentiría su presencia, así que trataban de alejarse lo más posible de su área de influencia. Necesitaban ir a la Casa de los Gritos, el lugar donde Adrian Pucey les había indicado que existía el único modo de entrar a Hogwarts.
Harry y su grupo de aurores aparecieron de pronto frente a ellos en el sitió que previamente acordaron. Draco se acercó para enterarse de las últimas noticias.
-Liverpool está destruida- dijo Harry- logramos sacar a la mayor parte de los habitantes, aun así las pérdidas son cuantiosas.
-¿Dolohov?-preguntó Draco.
-Muerto- dijo Harry.
-¿Y cuál fue la causa?- preguntó Draco.
-Fue maldecido por Nott por traicionarlo- dijo Harry- hemos tomado las previsiones para que no suceda de nuevo. Trate de no retrasarme, pero tuve que esperar un mensaje de Kingsley. Estamos ganando….pero no significará nada sino matamos a Nott.
Obviamente Harry no estaba diciendo nada que ya no supieran.
-¿Dónde está Michael Avery?- preguntó de nuevo el rubio.
-Hasta donde sabemos, negociando los términos de su rendición con Kingsley. Mientras no entre a ninguna iglesia, no le pasará lo mismo que a Dolohov- dijo Harry- Está dispuesto a entregar las armas, pero no vendrá hasta aquí bajo ningún motivo ni luchará en contra de Nott pero tampoco contra nosotros. Se mantiene neutral.
-Potter, sé que es muy difícil para ti escuchar esto, pero si quieren tener el apoyo de la fracción de magos que estaba con el Trinvuriato, Avery debe permanecer vivo- dijo Draco- él es la única garantía de que no se desate una guerra civil cuando volvamos a nuestro mundo. Avery representa a muchas familias poderosas, es su cabeza, por lo que se, todos temían y despreciaban a Theodore Nott, pero respetaban a Avery y Dolohov. Mi recomendación sigue siendo una estadía permanente en Azkaban pero no una ejecución…al menos hasta que todo se calme.
-No existe justicia en el mundo ¿cierto? Ahora protegemos a un criminal-ironizó Harry. Draco simplemente se limitó a no responder.
-Debemos ir por Rose- gruñó Scorpius quien se mantenía alejado del grupo.
-Iremos por Rose, pero debemos tomar nuestras previsiones- contestó su padre- A ella no le servimos muertos.
-Hugo, informa a Malfoy de todo lo que te dijo Dolohov- ordenó Harry.
Hugo se encontró de pronto detallando la conversación que tuvo con Dolohov antes de morir. Luego empezaron a caminar por el bosque. Draco se fijó en la imagen decrepita de los arboles, mientras más avanzaban se percató de algo, los troncos y ramas permanecían desnudos, la hierba pronto se convirtió en un lodazal, el sol en ese sitió había retrocedido hasta de nuevo ocultarse en las tinieblas. Empezaba a nevar con fuerza. Magia negra de seguro, obra de Nott.
-Estoy esperando que salga un cadáver a atacarnos en cualquier momento- dijo Harry.
-Nos atacaran, pero no aquí en el descampado, no existen cementerios en toda el aérea cercana al castillo y el bosque- dijo Draco- eso sin duda ha debido cabrearlo bastante. Los difuntos que logró reunir, de seguro nos esperan en el castillo. Pero no son los muertos a los que temo.
-Siento el bosque distinto- dijo Harry- no tengo la misma sensación de poder. Ninguna influencia mágica…ni mala ni buena. Es como si estuviese….
-Muerto- dijo Draco- tan muerto como un desierto.
El Bosque Prohibido siempre fue un sitio oscuro y lúgubre, pero ahora parecía que la devastación hubiese cambiado la esencia misma del lugar. Abandonado, ausente de vida, no se escuchaban el trinar de los pájaros….el silencio era absoluto.
¿Qué podría significar? Se preguntó Draco, luego echó un vistazo a su retaguardia para observar a su hijo.
La mirada de Scorpius estaba perdida, sus ojos amarillos refulgían, Draco sentía proveniente de su hijo una extraña combinación de miedo y rabia, tenia apretado los labios y ninguna palabra había salido de su boca desde hacia varios minutos, lucia concentrado, dispuesto a saltar sobre cualquiera en el momento menos pensado. Draco entendía perfectamente las emociones de su hijo, el agobio que debía estar sintiendo. No quería imaginarse lo que Nott estaría haciendo en esos momentos con Rose, intentaba conectarse mediante el vinculo pero no podía. La sentía viva, apenas viva, el tiempo que tenían no era mucho, pero no lo comentó con nadie, así que esperaba que el maldito pasadizo sirviese.
Mientras caminaban por el bosque llegaron a un claro, Scorpius se adelantó cuando vio a Walter sentado con Marina Merrey en sus brazos, la chica estaba medio- inconsciente por lo visto, con feas quemaduras en sus brazos y sus piernas, el warg trataba de darle un poco de agua.
Walter levantó la mirada cuando vio a los recién llegados.
-Por fin…..han tardado demasiado- dijo Walter.
-Hemos tratado de llegar lo más rápido posible- contestó Harry.
-¿Qué sucedió?- Draco se adelantó para examinar a la chica.
-Nott intentó quemarla viva- dijo Walter- la rescaté en medio de una hoguera de fuego mágico.
-¿Cómo pudo sobrevivir?- preguntó Draco asombrado apartando el cabello de la cara de Marina.
-No lo sé…pero está viva- dijo Walter.
-Puedo intentar curarla- dijo Draco colocando su mano sobre la mujer.
-Drenaría sus poderes…..estaré bien- contestó Marina rehusándose- usted necesitará todo lo que tenga para enfrentarse a él.
-Aliviaría tu dolor- dijo Draco.
-Puedo aguantarlo por unos días- dijo Marina- lo soportaré…estoy segura de que lo haré.
-Como quieras- dijo Draco alejándose de la pareja. Walter miró a Scorpius quien no establecía contacto visual con nadie, permanecía a cincuenta metros, inclinado sobre el suelo oliendo la tierra, tratando de detectar algún rastro o alguna amenaza. Walter no se dirigió a él ni lo llamó, seguramente ya Scorpius sabia por Theo Jr. que Marina fue la que confesó el paradero de Ángela y Rose a Nott. Estaba seguro de que su amigo no se acercaba porque si lo hacía, mataría a Marina con sus propias manos sin pensarlo si quiera, el animal en él solo quería venganza. Pero el hombre dentro de Scorpius lamentaría eternamente tal acción, asesinar a la amante de su mejor amigo, por lo cual decidió simplemente ignorar el hecho de que la mujer estaba allí. Walter olía su rabia y la aceptaba, pero si Scorpius intentaba hacerle daño a Marina, la defendería con su vida. Ambos animales estaban conscientes de eso, por eso mantenían la distancia. En ese momento, con la adrenalina de ambos corriendo por sus venas, harían cualquier cosa menos dialogar.
-¿Hiciste lo que acordamos- preguntó? Draco a Walter.
-Están todos- dio Walter mirando a su alrededor.
Los allí presenten vieron como de los arboles salían multitud de animales. Lobos, osos, cuervos, unicornios, y por último acudieron una manada de centauros…con Bane, Ronan y Firenze a la cabeza.
-¿Dónde está el jefe warg?- preguntó Bane en tono beligerante. Sus patas pisaban fuertemente la tierra.
Scorpius se adelantó- Soy yo.
-¿Y el hechicero Walpurgis?- preguntó de nuevo Bane, parándose en sus cuartos traseros, parecía a punto de embestir a alguien o lanzar alguna coz.
Draco dio un paso enfrente.
-Harry Potter, Ron Weasley- esta vez Firenze se acercó a los magos- es un placer encontrarlos después de tanto tiempo…sin embargo, hace dos noches leí en el firmamento que nos veríamos de nuevo
-Firenze….mucho tiempo ha pasado en verdad- dijo Harry saludando al centauro.
- Firenze, deja el sentimentalismo barato para otro día….nos urge un asunto de vital importancia. Animales y gente, el tiempo se agota- gruñó Bane quien miraba con desagrado a los humanos y con más molestia aun a los dos wargs, los centauros siempre miraron con suspicacia a esos seres con apariencia de hombres y corazón de animal- hemos de empezar esta reunión.
-¿Bane es el jefe de la manada ahora?-preguntó Ron a Harry murmurando. Ese detalle no auguraba nada bueno, esperaban contar con la ayuda de Margorian, quien fue quien luchó con ellos en la última batalla de Hogwarts contra Voldemort.
-Así parece – dijo Harry para luego preguntar en voz alta- ¿Dónde está Margorian?
-Muerto….la oscuridad se lo llevó…como a muchas criaturas de este bosque- fue la respuesta de Bane, el centauro trotó unos metros hasta colocarse en medio de su audiencia para con solemnidad empezar su discurso.
-Hace más de veinte años muchos de los que están aquí ayudaron a los humanos a expulsar el mal que afligía su mundo a pesar de mi consejo. Supe en ese momento que eso solo fue un interludio, una antesala al nacimiento de un mal mayor, por eso no desee intervenir, para evitar que nuestras razas y nuestro bosque fuera finalmente corrompido por la oscuridad. No me hicieron caso, intervinieron y la oscuridad finalmente llegó. Ahora vienen de nuevo a solicitar nuestra ayuda ¿Cómo se atreven?
-Este bosque ha estado maldito desde mucho antes que nacieras Bane- dijo Draco.
-No…no estaba maldito…..oscuridad y luz siempre se mantuvieron en precario equilibrio. Bestias benignas y malignas convivían una al lado de la otra- aclaró Bane- Pero no ahora, somos cazados y exterminados por uno que no tiene nombre, que no tiene forma, sufrimos el flagelo de la peste y enfermedad, del suicidio y el homicidio. Nuestro bosque está muriendo, todo porque la caída de Lord Voldemort significó el fin de una era y el inicio de un momento en la historia que pudo ser evitado.
-Insinúas que debemos permitir a Voldemort ganar- dijo Ron.
-No….solo digo que no supieron ver el peligro donde realmente estaba- dijo Bane- y nos involucraron a nosotros, centauros y gigantes, animales y bestias mágicas…en una guerra humana.
-Nadie ni nada iba a escapar a ese destino- dijo Draco- tú sabes mejor que yo que era inevitable….ustedes son los que ven el porvenir en el firmamento. Pasó porque tenía que pasar. Las estrellas les hablan, en el cielo está escrito el futuro de todo el mundo mortal.
-Y será el Guerrero Walpurgis el que dará forma al futuro en su mundo…. - intervino Firenze- está escrito en el cielo que nosotros los centauros desapareceremos, pronto, cuando el velo que separa los mundos se vuelva abrirse para regresar a los magos de nuevo, nosotros nos quedaremos aquí, hace miles de años, viajamos al mundo real, ahora no podemos de nuevo viajar, pero no eludiremos esta ultima lucha.
Bane miró a Firenze sin ocultar su resentimiento. Quizás él fuese el centauro más fuerte de la manada, pero el anciano Firenze fue siempre el más sabio. Nadie, ni siquiera él mismo pondrían en duda sus palabras.
-Nuestro más insigne clarividente dice la verdad, los ayudaremos. Atacaremos el castillo mientras ustedes entran allí por debajo de la tierra. Los distraeremos a su favor. Pero antes…queremos que veas algo.
-Estamos a tus órdenes….honorable Bane- dijo Draco.
-Síguenos- dijo Bane, todos fueron detrás de él. Walter ayudaba a caminar a Marina, pasaron frente a Scorpius, quien viendo la dificultad que la chica tenia para caminar y las heridas de su mejor amigo, tomó a Marina entre sus brazos.
-Perdóname Scorpius….Iba a matar a Theo si no se lo decía- dijo Marina, pero Scorpius le rehuía la mirada. Estaba haciendo uso de todo su autocontrol en ayudarla, finalmente, él decidió ser más humano que bestia.
-Lo sé y también estoy consciente de que salvaste a mi hija- dijo Scorpius.
-Gracias por ayudarla….mis fuerzas merman- dijo Walter.
-Solo hago….lo que tengo que hacer- dijo Scorpius- tú no iras con nosotros Walter, no estás en condiciones de pelear. Te ordeno regresar a Irlanda…sino vuelvo, tú serás el jefe de los wargs hasta que el consejo designe uno.
-Así será.
James, Gustav y Hugo caminaban entre los aurores, Ron iba a lado de su hijo, Draco y Harry encabezaban la marcha junto a los centauros.
Llegaron a un claro, la devastación del bosque allí era más evidente, los troncos de los arboles estaba ennegrecidos, algunos caídos, largos carámbanos de hielo adornaban sus ramas. La nevada arreciaba, era casi una ventisca. Una gran figura estaba inmóvil sentada en una piedra, apoyando su espalda contra un gran árbol sin vida, en sus manos reposaba un cayado y sus ojos estaban cerrados. Harry y Ron corrieron inmediatamente, ese hombre lo reconocerían donde fuese.
-Hagrid- Harry fue el primero en llegar y tomó las manos del semi-gigante en sus manos, estaban frías y de un color pálido casi llegando al gris. Ron pasó su cabeza sobre su pecho. Apenas respiraba pero no estaba muerto.
-Hagrid…despierta amigo- dijo Ron.
-El venerable anciano no despertará…..- dijo Bane.
La tristeza que sentían Harry y Ron era arrolladora. Draco observó la cara de Hagrid, su barba estaba completamente blanca, sus ojos cerrados, parecía que estaba durmiendo. La nieve caía y los copos se posaban sobre la figura del semi-gigante como un manto blanco. Draco se quitó su abrigó para protegerlo del frio, Harry y Ron hicieron lo mismo. Luego Draco observó a los arboles moribundos y leyó la gran pena y desesperación en los ojos de todos los animales que se reunieron alrededor de Hagrid. El semi-gigante fue un hombre que cuidó y protegió a todas las criaturas en ese bosque. Entonces Draco lo entendió.
-El Bosque Prohibido está en estas condiciones- dijo Draco a Bane- porque el Guardián del Bosque esta muriendo.
-Eres de vista larga Walpurguis- dijo Bane- La oscuridad también acabó con él….cuando los arboles empezaron a morir….nos dimos cuenta que algo grave sucedía con Hagrid. Lo encontramos aquí hace dos días…no lo hemos movido porque todavía mantenemos las esperanzas. .
Draco se maravilló al descubrir otro gran secreto de su mundo. Entendió entonces la causa de la longevidad del semi-gigante, que tenia mas de cien años en sus cuentas, los gigantes podían vivir centurias, los magos algunos ciento cincuenta años, pero un hibrido de ambos nunca sobrevivía más de veinte años…ese hombre fue una interesante excepción y Draco siempre se preguntó ¿Por qué? Ahora lo entendía, la misión de Rubeus Hagrid en la vida, nunca fue ser mago o ser gigante, sino que fue escogido para ser el Guardián de un Bosque Encantado. Su lazo vital estaba unido al del bosque, probablemente su destino era vivir miles de años al igual que los arboles que tanto protegió. Dumbledore supo interpretarlo al conocerlo desde chico y por eso jamás permitió que se alejase del lugar, bajo ninguna circunstancia, aun durante la guerra, permaneció escondido en el bosque, la única vez que se alejó fue en su tercer año, por culpa de unas falsas acusaciones de su parte influenciado por Lucius Malfoy y sin embargo, regresó, aunque su vida peligrase. Draco nunca pudo habérselo imaginado. Prueba suficiente de todos los misterios y secretos que estaban vedados para él, aun cuando fuera un Walpurgis. Existían tantas clases de magia en el mundo, y él solo era el depositario, sin necesidad de saber todo su significado.
-En nombre de todos los seres vivos de este antiguo bosque- dijo Bane- invoco tu poder, Hechicero Walpurgis, guardián de la magia, para expulsar la oscuridad de de este lugar para siempre. Restaura este bosque a lo que alguna vez fue. Los centauros no pedimos por nosotros, pero este bosque sagrado debe ser preservado para las próximas generaciones de magos
-En el momento en que la Oscuridad se vaya, el bosque volverá a la vida y su Guardián con él- prometió Draco.
- Confiamos en tus palabras- dijo Bane.
Cuando llegaron a la casa de los Gritos, fueron detenidos por una barrera invisible. Draco empezó a conjurar hechizos para quitar la protección, sin embargo todo fue en vano. Estuvieron cerca de media hora intentándolo.
-Solo se abrirá con sangre-dijo Draco- justo lo que afirmó Dolohov. Un sacrificio humano. Me niego absolutamente a hacerlo, y no solo porque mi moral no me lo permite, un asesinato a sangre fría solo le daría más poder a Nott. Deberemos retroceder, caminar hasta el castillo con los centauros e intentar entrar por la fuerza.
-Somos muy pocos- dijo Harry- no podremos lograrlo. Pero estoy de acuerdo con Malfoy, no voy a sacrificar a nadie solo para darle el gusto a ese maldito.
-El tiempo de Rose se acaba…debemos encontrar una solución- Ron estaba impaciente y aterrado. Observó la mirada derrotada de todos a su alrededor. Scorpius caminaba de un lado a otro y se tomaba los cabellos con las manos. Ron respiró profundo y tomó una decisión.
Harry solo vio a su amigo por el rabillo del ojo, Ron corrió rápidamente hacia la barrera y sacó un cuchillo. Harry se quedó paralizado. Draco y Scorpius corrieron hacia Ron cuando adivinaron sus intensiones, pero Gustav fue más rápido que todos, le arrebató el cuchillo, apartó al Sr. Wesley de un empujón y se rajó el cuello de un lado, cortándose la yugular en el proceso. Todos observaron impresionados como un gran chorro de sangre salió de su garganta y el cuerpo del chico cayó pesadamente en la tierra. Scorpius se quitó la camiseta para intentar controlar la hemorragia, pero era incontenible.
-Gustav….Gustav- Draco intentaba hacer hechizos para cerrar la herida, pero ninguno parecía funcionar.
-Necesitaban un sacrificio…el Sr. Weasley tiene hijos, así como todos ustedes…yo era la única opción posible…solo quise ayudar-murmuró el chico mientras de su boca salían borbotones de sangre, su cara se tornaba mas pálida a cada segundo que pasaba.
-Y has ayudado mucho- dijo Draco colocando una mano sobre la cabeza de Gustav. Estaba profundamente conmovido por la acción desinteresada del chico. Un acto noble que jamás seria olvidado. Frente a él, yacía un verdadero héroe.
- James- jadeó Gustav. James acudió a su lado y le tomó la mano- …donde quiera que estés yo siempre estaré a tu lado.
-No…no vas a morirte- dijo James quien agitaba frenéticamente a Gustav por los hombros- no vas a morirte maldita sea.
Draco se afanaba en intentar salvar al chico.
-Padre- dijo Scorpius cuando se dio cuenta que los ojos de Gustav miraban fijamente- Padre….está muerto.
Draco escupió una maldición y se levantó. James se quedo de rodillas, sus hombros se agitaban incontrolables Harry colocaba una mano en la espalda de James intentando consolarlo. Scorpius mantenía una mano sobre el corazón de uno de sus mejores amigos, lamentaría eternamente ese suceso.
-No pensé que fuese hacer algo así- dijo Harry meneando la cabeza de un lado a otro, todavía impresionado.
-Deshizo el hechizo- dijo Draco- se sacrificó para que pudiésemos pasar.
-Hemos perdido tantos…tantos- se lamentó Hugo.
-No debía morir- dijo Ron quien miraba apenado al chico, en ese momento se sentía muy culpable- yo…yo
-Sé lo que trataste de hacer y lo respeto- dijo Draco- pero obviamente el chico se te adelantó.
-James y Hugo, quédense aquí- dijo Harry- no puedo dejar que vayan con nosotros.
-Yo iré- dijo Hugo levantándose- es mi hermana.
Draco se giró para ver de nuevo el cadáver de Gustav. Esa muerte fue innecesaria, así como las otras que quizás vendrían. Tantas vidas valiosas desperdiciadas por el hambre de poder de un solo hombre.
-Vamos….no hay tiempo que perder- dijo Draco.
Entraron al túnel debajo de la Casa de los Gritos, una negrura tan densa que podía tocarse emergió del lugar. Todos los presentes se encogieron de miedo, solo Draco parecía inmune, después de todo, él sabía exactamente lo que enfrentaba. Tampoco Scorpius era víctima del pánico, estaba tan decidido en llegar rápido al castillo y rescatar a Rose, que no le importaba mas nada.
Caminaron con cautela, el hechizo Lumus les sirvió para iluminar el largo pasadizo, vieron partes de cuerpos tirados como al azar en el piso. Uno de los brazos desmembrados logró agarrarle la pierna a Ron, pero Hugo cortó la mano sobre la muñeca. A ese punto, el miedo se convirtió en espanto. La atmosfera en el lugar era opresiva, totalmente cargada de malevolencia.
-Cualquier cosa que sea que nos encontremos más adelante estará muerto- dijo Draco poniendo todos sus sentidos para develar la identidad y forma de sus futuros contrincantes- usen todo lo que tengan para destruirlo, sin remordimientos.
-No usaremos fuego mágico dentro del castillo- dijo Harry- no podemos destruir Hogwarts y después de lo que pasó en Liverpool, no voy a arriesgarme a quedar de nuevo atrapado en una ratonera.
-Entonces lucharan con sus manos, deben despejar el camino para que yo pueda subir con Scorpius hasta la torre de Astronomía- dijo Draco- aquel que sienta que no pueda hacer esto, devuélvase ahora o callé para siempre.
Nadie se movió de su sitió. Draco asintió complacido.
-¿Que nos aguarda en Hogwarts?- preguntó uno de los aurores.
-Muerte y desolación- respondió Draco.
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En lo alto de la torre de Astronomía, Nott apuntaba su dedo para hacer levitar los dólmenes y acomodarlos en la situación ideal en medio de una gigantesca sala circular, cuyas dimensiones desmentían en hecho de estar ubicada en una torre, en este caso la más alta del castillo de Hogwarts. El tamaño del lugar era colosal, el suelo era de piedra y los muros estaba construidos a la vieja usanza medieval, llena de ventanas con largos arcos que se elevaban a las alturas hasta llegar a una una cúpula ojival, un gran ventanal abierto era lo único que indicaba el propósito del sitio, un observatorio, el antiquísimo telescopio, con todo su intrincado mecanismo de relojería expuesto, apuntaba el firmamento. La sombra del Heraldo seguía los pasos de Nott, con malevolencia inclinaba la cabeza y asentía satisfecho cuando el hombre lograba ubicar alguna de las piedras según sus detalladas instrucciones. Estaban solos, insistieron en ello, puesto que lo que iba a suceder allí, no podía ser presenciado por ojos humanos, su ejército estaba apostado en los muros del castillo y las legiones de muertos que pudo agrupar custodiaban los pasillos. El enemigo estaba cerca, podía oler su odiada presencia.
El sol aparecía lejano en el firmamento y ya no se movía, su luz parecía mantener una lucha silenciosa con las tinieblas que rodeaban el castillo de Hogwarts y el Bosque Prohibido. El tiempo parecía haberse detenido y de pronto, empezó a nevar. El Heraldo confiaba que después de ese día, la oscuridad se tragaría ese plano astral. Nadie nunca volvería. Fue una especie de pequeña derrota ver el sol aparecer gracias a las maquinaciones y el recién descubierto poder del enemigo eterno, aquellos que se hacían llamar "Walpurguis", pero la orden estaba ahora debilitada, como evidenciaba el hecho de que no pudo regresar al mundo real y de que las tinieblas de nuevo amenazaban, dentro de poco uno de los miembros de la orden moriría. Él se encargaría personalmente de eso.
La sombra del Heraldo rodeó el altar donde yacía la victima designada para el sacrificio. Infame, codicioso, amoral, maléfico, saboreaba su triunfo aun antes de tiempo. Por milenios estuvo de pie ante la puerta del cautiverio de su Señor, esperando, aguantando suplicio y tortura. Solo…. Permaneció solo en la eternidad. Cualquier deidad pierde fuerza si no queda nadie en el mundo mortal que rinda culto….años y años se sucedieron… milenios y ya no quedaba nadie que adorase al Dios Oscuro….hasta que llegó Nott.
Tanto dependió de un mero humano y el muchacho superó sus expectativas….con creces, no se equivocaría de nuevo. Juntos, ahora como un solo ser, unidos y divididos al mismo tiempo, harían frente a la pobre resistencia para asegurarse el porvenir y sembrar muerte y desolación entre los humanos.
Las demás mal llamadas "criaturas mágicas" solo eran un factor extraño e intranscendente en su ecuación. También caerían.
Rose estaba echada sobre la piedra que constituía el altar principal en el circulo de menhires y dólmenes sobre el piso de la torre de Astronomía. Estaba completamente desnuda, maniatada de tal forma, que su cuerpo permanecía doblado en posición fetal, la misma soga que amarraba sus manos por detrás de su espalda, corría por sus pies y su cuello, cualquier movimiento apretaba la cuerda y comprimía su tráquea, no lo suficiente para ahorcarla, pero si para hacerle sentir dolor. No perdía de vista un segundo a Nott, quien febrilmente acomodaba todo el sitio según las instrucciones de un ser que ella no podía ver, pero que sentía su maligna presencia en cada célula de su piel.
Nott se acercó a Rose, se inclinó hasta que su cara estuvo cerca de la de ella, sus narices tocándose. Su mirada era implacable, sus labios estaban entreabiertos y respiraba por la boca de la excitación que tenia, sus largos cabellos castaños caían sobre su cara, sin embargo Rose sentía esos despiadados ojos azules clavados en ella.
Nott metió su mano entre sus cabellos, estirándolos, en una especie de caricia extraña que logró erizarle los vellos del cuerpo, a Rose le parecía como si ella fuese el menú del día y él no pudiese esperar para saborearla. No dejaba de mirarla. Rose no se daba cuenta de que la superficie de la piedra donde la tenían cautiva, no era lisa sino que estaba tallada de tal forma que debajo de su cuerpo, tenía una superficie acanalada, cuyas líneas formaban una runa.
Nott levantó un cuchillo, Rose se encogió de miedo inmediatamente al verlo. Iba a morir, estaba segura de eso, la iba a destripar como si fuese un animal de matadero. El odio y el asco que le tenía a ese hombre era incuantificable, su cuerpo temblaba de terror y de rabia. Tanto luchar para nada, para que al final, ese maldito fuese a tener éxito en sus propósitos. Si ella moría, desaparecería toda esperanza. El Dios Oscuro emergería del infierno donde estaba condenado y ningún ser humano, mágico o no, estaría a salvo.
De pronto una frialdad extrema empezó a apoderarse del cuerpo de Rose, su visión se volvió borrosa mientras clavaba su mirada en los ojos de Nott. Y de pronto, ya no estaba allí con él, sino en otro sitio. Sentía su cuerpo ligero, parecía que estaba volando, la tierra estaba abajo, veía la hierba y los arboles ardiendo con llamas altas y furiosas. Ella de pronto estuvo de pie, se posó grácilmente pero cuando miró abajo, estaba parada encima de una montaña de cadáveres. Rose quiso gritar pero no pudo, solo veía las expresiones de terror de los cuerpos, las cuencas oculares vacías, las bocas abiertas con gusanos y alimañas saliendo de ellas, una montaña que crecía y crecía, brazos y piernas retorcidos y debajo de todo un rio de sangre.
Ella parpadeó dos veces y salió de su visión, frente a ella de nuevo los gélidos ojos azules de Nott. Rose sentía mucho coraje. Ese hombre pretendía masacrar y extinguir no solo a los magos, sino a la raza humana entera. Ese era el fin de sus propósitos. Y debía ser detenido, como fuese, a cualquier costo. Su muerte era la puerta que abriría al que no tiene nombre la entrada al plano mortal. No debía pasar, no debía suceder de ninguna manera. Una vez se había evitado, hacia mil años, cuando el propio Oscuro logró emerger y fue encadenado por Sorcha y Mäel. Pero ellos habían muerto en esa lucha y ya no existían magos tan poderosos como los dioses. Aun así, tenía que confiar en su Maestro, Draco siempre dijo que la clave era su vida, fue prometida como sacrificio al Inominado para que pudiese regresar, por lo que no podía quedarse allí acostada, inmóvil sin hacer nada por protegerla. La vida de los suyos, su hija, su amante, sus padres, todos dependían de que tuviese la fortaleza de hacer frente a esa bestia. Pero la duda la carcomía, ella le hizo una promesa, juró no levantar la mano para defenderse, pero de alguna forma debía evitar su destino, alguna cosa que no implicase atacarlo directamente. No moriría sin luchar, no importaba las consecuencias.
Nott levantó el cuchillo en alto y justo cuando pretendía clavarlo en el pecho de Rose, ella movió su cuerpo y el filo del cuchillo solo logró rozarle un hombro. Ella gritó, fue como si la hubiesen apuñaleado con fuego.
-Maldita sea- dijo Nott sosteniéndola y ubicándola de nuevo en posición.
"Te dije que lucharía" dijo el Heraldo.
-Perra- masculló Nott, el Heraldo veía complacido como la sangre de la herida de Rose goteaba y caía en el canal.
-No- dijo Rose intentando moverse, entonces sintió como la soga apretaba su cuello, seguramente si seguía tratando de escapar, terminaría asfixiándose.
Theo utilizó toda su fuerza, para mantenerla quieta, de nuevo levantó la daga y Rose solo pudo ver la punta del acero pulido, brillando encima de ella, instintivamente cerró los ojos.
Nott bajo la daga dispuesto a apuñalearla, cuando de pronto se detuvo en seco. Sus ojos se ampliaron y su cabeza giró.
El choque de la maldición asesina fue tan potente, que lo levantó en el aire e hizo que se estrellase contra las columnas.
En medio de la puerta de la gran sala de la torre de Astronomía, estaba Draco Malfoy apuntando al asesino con una varita, la espada la tenia colgando en un cinto al lado de su cadera. Nott se movió y logró ponerse de pie. A Draco no le sorprendió en absoluto que el Avada Kedavra no hubiese tenido ningún efecto sobre él, después de todo, Nott tenía unos poderes prestados que eran superiores a los de cualquier mortal.
-¿Tú?-Nott gritó de disgusto- Te estaba esperando.
-Aquí me tienes- dijo Draco caminando hacia él. Sus movimientos eran fluidos y precisos, investido con toda el aura de su poder como Hechicero, era una visión alucinante. Su mirada letal aseguraba que estaba dispuesto a pelear a muerte.
-No ganaras…no puedes…tú no tienes tanto poder- dijo Nott sonriéndole siniestramente. La sombra del Heraldo se puso a su lado y entonces se fue fundiendo con el cuerpo de Nott hasta tomar posesión de él.
De pronto, un cambio sustancial ocurrió en el aspecto de Nott, sus ojos ennegrecieron completamente, su estatura se modificó haciéndolo más alto y más fuerte y su túnica de mago fue cambiada por una armadura completamente negra, acompañado de un yelmo y una lanza. Una risa macabra se escuchó desde todas direcciones.
Draco se obligó a no retroceder. El sujeto que tenia frente a él era casi un gigante, media por lo menos dos metros y medio.
-Scorpius- gritó Draco- rápido…..quita del medio a Rose.
Scorpius en forma de lobo, saltó en medio de la sala, Nott empezó a enviarle maldiciones asesinas, pero el gran lobo gris esquivaba todas saltando por el piso y las paredes. Rose veía todo conteniendo el aliento, puso toda su fuerza en rodar por la mesa de piedra y caer a la dirección contraria de Nott, el nudo en su cuello se apretó y pronto su cara empezó a ponerse azul. El lobo llegó hasta ella y empezó a roer con los dientes las sagas. La mesa temblaba debido a las maldiciones que le lanzaba Nott. Draco intentaba cubrirlos lanzando más hechizos, que rebotaban en Nott como si no fuesen nada, sin producirle ningún daño.
Rose miraba aterrorizada al lobo, se estaba quedando sin aire. Scorpius comprendió que no podía deshacer los nudos con los colmillos, así que se convirtió en humano, sus manos trabajaban frenéticamente para liberarla, sacó la varita de su pantalón e intentó cortar las amarras, pero era imposible. Rose intentaba hablar pero le faltaba el aire. De pronto ella miró en el piso, la daga, era la única oportunidad. Scorpius desesperado siguió la mirada de ella y tomó el cuchillo, cortando limpiamente las amarras.
Rose abrió la boca para tomar aire y enseguida se fundió en un abrazo con Scorpius, quien besó su cabeza. Ambos estaban tan aliviados, que no prestaron atención por una fracción de segundo a la lucha mortal que se desarrollaba a su alrededor.
-Sabia que venderías- dijo ella.
-Tengo que sacarte de aquí, tu padre, tu hermano y el Sr. Potter luchan con los muertos allá abajo- dijo Scorpius.
-No podemos dejar a tu padre- dijo Rose.
-No lo dejaré. Intervendré en cuanto te saque de aquí, además tiene una oportunidad, Nott no logró completar el sacrificio- dijo Scorpius- ¿puedes caminar?- Rose asintió.
-Ponte mi abrigo- dijo Scorpius, mientras otro hechizo rozaba sus cabezas.
Rose metió los brazos por la manga del abrigo, mientras Scorpius lo abotonaba para cubrir su cuerpo. Él estaba eufórico, habían llegado al momento justo y Rose estaba ilesa, sin aparente daño más que una cortadura en su hombro.
-No me tocó esta vez- aclaró Rose antes de que Scorpius se lo preguntara. Su desnudez era bastante incriminatoria. Ella estaba avergonzada.
-Eso no importa….lo importante es que estas viva- respondió el joven. Quería hablar con ella, abrazarla y besarla sin parar, pero tenían que salir del lugar lo más rápido posible.
Ambos caminaron a toda velocidad, agachados, tratando de escabullirse de los hechizos. Nott adivinó sus intensiones y con un movimiento de mano, dejó caer mampostería frente a la puerta de salida, de tal modo que Rose y Scorpius vieron truncados su escape.
Scorpius jaló a Rose de un brazo y se escondieron en uno de los nichos de piedra de la ventana. El warg miraba hacia abajo, la altura era mucha, no existía ninguna posibilidad de saltar sin matarse, quizás él podría hacerlo en forma de lobo, pero no podía llevarse consigo a Rose. La apretó contra su cuerpo con fuerza dispuesto a protegerla de lo que fuese.
Nott y Draco estaban frente a frente, el hombre con la armadura negra no usaba varita, le bastaba un movimiento de su mano para conjurar algún hechizo. Sus malévolos ojos negros veían con satisfacción a Draco Malfoy, quien no salía de su perplejidad ante el hecho de que era inmune a cualquier hechizo que le lanzara. Draco optó por dejar de intentarlo con la varita y blandió la espada….la hoja de Sorcha se iluminó ante la expectativa de librar de nuevo batalla contra el mal.
Nott y el Heraldo hablaron al mismo tiempo, el efecto fue una voz distorsionada que parecía provenir de todos lados y ninguno.
-Sorcha- cada letra estaba impregnada del más profundo odio.
Draco levantó la espada y no dudó un segundo para empezar a atacar, por el rabillo del ojo se percató de que Rose y Scorpius todavía estaban en el lugar, entonces empezó a embestir a Nott, quien esta vez, sabiendo lo que esa arma podía hacer con él, fue más cuidadoso y maniobró fluidamente, intentando alejarse de su alcance. A pesar de su impresionante contextura sus movimientos eran agiles y rápidos. Con su lanza evitó varios golpes de espada y levantando una pierna logró patear a Draco lo suficientemente fuerte para hacerlo caer al piso. Nott no perdió tiempo y con un pie pateó su cabeza lo que lanzó a Draco hasta el otro extremo de la sala. El rubio apenas pudo conservar la espada en su mano, trató de no perder el tiempo y se levantó, sin embargo la sangre que manaba de la herida en su cabeza corría por su cara y le entorpecía la vista. Con la manga del abrigo trató de limpiarse.
Scorpius con su varita intentaba hacer levitar las piedras, pero no podía, el poder mágico de Nott se lo impedía. Miró hacia su padre y lo vio todo ensangrentado, la angustia lo tocó pero al observarlo ponerse de nuevo de pie, asumiendo una posición ofensiva con la espada en su mano, se tranquilizó. Draco insistió en el hecho de que la prioridad era salir de allí con Rose, Scorpius con reticencias estaba tratando de obedecerlo, Rose miraba el combate con los ojos muy abiertos, aguantando la respiración, sintiendo en carne propia cada golpe que Nott le propinaba a Draco, era una agonía indescriptible lo que sufría. Sin embargo, la voz de su maestro en su cabeza, la apremiaba para no intervenir.
Nott se movió en círculos alrededor de Draco, quien lo miraba con aparente calma. Cada vez que Nott daba un paso, una estela de oscuridad emergía detrás de su cuerpo. Draco vio multitud de rostros formándose en la niebla, caras de personas retorciéndose y dando gritos mudos de dolor. Era simplemente espeluznante la maldad concentrada en ese ser, porque ya sabía, con certeza, de que Nott, no era humano.
Nott se detuvo y empezó a deshandar sus pasos, cubriéndose con la niebla negra, absorbiendo el dolor y la agonía de las almas que se retorcían en ella. El heraldo se alimentaba de muerte y sangre, y así lo estaba demostrando. Aquel que moría de su mano no encontraba descanso eterno. Lo que le esperaba a aquel que se levantara en su contra era una pesadilla peor que la muerte.
Dando por terminado la demostración de fuerza, seguro de que Draco Malfoy comprendió su destino. Nott empezó a arremeter contra él con fuerza sobrehumana. Utilizó todo su arsenal, poderosos hechizos de su propio diseño jamás conjurados, golpes de lanza, pero Draco resistió con entereza todo lo que cayó sobre él. Con la espada mágica interceptaba las maldiciones y contenía a la lanza. Toda la energía que tenia, toda su fuerza como mago y como hombre la consumió luchando contra ese demonio disfrazado de humano, estaba al límite, pero su mente hacia que su cuerpo no claudicase, no podía perder esa batalla, de ninguna manera. Pero Nott era un Dios y al final fue más fuerte, maniobró la lanza hasta desarmar a Draco y luego con una patada lo lanzó hasta un muro, que con el impacto dejó soltar unas piedras sobre él. La espada rodó a unos metros, yacía con la luz azul de su hoja extinguida. Nott dio un grito triunfal, pero no se acercó a la espada, puesto que no podía tocarla.
-¡Noo!- gritó Rose desesperada, Scorpius no podía apartar la mirada de su padre, no podía creer que estuviese muerto…era impensable. Todo estaba perdido. Apretó a Rose contra su cuerpo para evitar que ella saliese corriendo hacia Draco. Sus pensamientos seguían un curso caótico, donde el dolor por la derrota de su padre era el sentimiento que imperaba, también el hecho de que si Nott no era destruido, el mundo como lo conocían desaparecería. Scorpius sabía que no podía hacerlo, pero su esperanza y su coraje fueron superiores, ya Rose no era la portadora de la espada, perdió su derecho, su padre había caído, así que…Scorpius le dio un empujón a Rose para sacarla del camino y lo inaudito sucedió.
Rose se tapó la boca con la mano cuando supo lo que se proponía. Corrió tras de él, en ese momento Theo Nott no miraba a su dirección, porque caminaba hacia Draco para terminar su trabajo y asesinarlo.
Scorpius se convirtió en lobo para salvar a saltos la gran distancia que lo separaba de la espada, al llegar a ella se convirtió en humano y la tomó en sus manos, antes de que Rose llegará para detenerlo.
Scorpius sintió un dolor tenebrante recorriéndole el brazo cuando tomó el arma mágica. Sentía su corazón latiendo arrítmico y una opresión indescriptible en el pecho. Esa era un arma que nadie que no fuese su portador podría tomar sin condenarse a morir, esa era la leyenda y había recibido advertencias sobre eso. Pero él era el único allí que podría tomarla, jamás dejaría a Rose acercarse, primero moriría él que ella. Esperaba que la espada le diera tiempo suficiente para destruir a Nott antes de matarlo. Y la espada escuchó su suplica, porque enseguida empezó a brillar con fuerza, la luz que desprendía iluminó la figura de Scorpius.
Rose se detuvo cuando vio que Scorpius tomaba la espada del suelo, por un momento pensó que iba a caer muerto en el acto, pero cuando no sucedió, sintió una oleada de alivio y esperanza.
Nott detuvo su marcha y se giró, en el momento justo para interceptar con su lanza el golpe de espada de Scorpius, quien magistralmente manejaba el arma como si fuese parte de él. En sucesivos embates, Nott pudo comprobar de primera mano el dominio y maestría del joven lobo con la espada, atacaba sin descanso y con agilidad, Scorpius por ser un warg era más fuerte y más ágil que cualquier humano. Nott no salía de su estupefacción al ver que el chico no moría al tocar la espada. El Heraldo estaba furioso y terminó convocando absolutamente todos sus poderes para enfrentarlo. En los pasillos de Hogwarts, Ron, Harry y Hugo junto a los demás libraban una feroz batalla con los muertos, pero de pronto, estos cayeron inmóviles en el suelo. Algo había sucedido, el poder mágico que los animaba, de pronto los abandonó.
La cúpula de la torre de Astronomía se fracturó, el suelo empezó a temblar, grandes pedazos del techo caían como una lluvia pero los dos combatientes parecían ajenos a eso. Rose corrió hacia donde Draco y usando su poder, evitó que un gran trozo de mampostería cayese sobre su cuerpo, luego trató de quitarle las piedras que sepultaban sus piernas, suspiró aliviada cuando se dio cuenta que el hombre respiraba. Tomó su cabeza entre las manos, dejó correr su magia y Draco despertó, al principio la miró confundido, y luego su mirada cambió a terror cuando observó a Scorpius luchando tenazmente contra Nott.
"No murió…la espada lo acepto como si fueses yo" le dijo mentalmente Draco a la mujer.
Rose asintió temblando de pies a cabeza… "Ve y quítale esa maldita espada antes de que Nott lo mate"
Nott adivinó sus intensiones, porque convocó un campo de fuerza, que hizo imposible que Draco y Rose acudieran en la ayuda de Scorpius. Ambos Walpurguis intentaron usando toda la magia que conocían, fracturar la transparente muralla mágica, que brillaba con una tenue luz amarillenta frente a ellos
Draco maldijo en voz baja al ver que todos sus esfuerzos eran inútiles, de todas maneras, poco podría hacer, ya Scorpius había tocado la espada….un arma que jamás debió estar en sus manos. Draco estaba estupefacto….ese muchacho iba a provocarle un infarto ¿Cómo se atrevió?, al mismo tiempo el orgullo llenaba su pecho.
Draco recordó las palabras de Merlín repetidas por Octavius "jamás debe subestimarse el valor de la sangre" era su sangre, corriendo por las venas de Scorpius, lo que al parecer le daba inmunidad ante la maldición de Sorcha, esperaba no equivocarse. Se sujetaba a la última esperanza.
Un viento sobrenatural azotó el sitio, tinieblas y una oscuridad tan densa que dificultaba la visión rodearon a Nott, su fuerza se redobló y empezó a atacar agresivamente a Scorpius, quien no tuvo más remedio que retroceder. Saltó sobre un pedazo de dolmen intentando evadir los hechizos de Nott que no lo golpearon casi por suerte. Nott convirtió su lanza en un hacha de dos filos y la extendió cuando logró acorralar a Scorpius contra una pared. El hombre se agachó para evitar el golpe, el hacha quedó clavada en el muro de piedra, lanzando chispas en el proceso. Scorpius se escabulló de lado, giró rápidamente sobre su propio cuerpo cuando Nott lo hacía al mismo tiempo para atacarlo, entonces Rose y Draco vieron como una figura luminosa emergía del cielo y acudía a lado de Scorpius.
Scorpius sorprendido, sintió la presencia en su espalda y observó una mano cubriendo la suya en el mango de la espada, cuando miró a su lado de reojo, vio a un hombre joven, con el cabello platinado y los ojos grises, quien le sonrió, era tan parecido a Scorpius que parecían gemelos.
Draco enmudeció al ver al espíritu que había aparecido, Rose cayó de rodillas de la impresión.
Nunca esperaron intervención divina. Al final…..las palabras resultaron ciertas. El primer guerrero acudió a su ayuda….porque un dios solo podía ser derrotado por una mano inmortal.
Nott se echó para atrás al ver a un hombre que jamás en la eternidad pensó volver a encontrarse cara a cara , El Heraldo maldijo y ambos en el mismo cuerpo se lanzaron al más feroz ataque. Mäel compartió su poder con Scorpius, se fundió con su cuerpo y ambos blandieron la espada logrando golpear el cuello de Nott, decapitándolo en el acto.
Rose vio en cámara lenta como la cabeza de Nott salía desprendida por los aires y un vaho negro salía de su cuerpo para concentrarse en las alturas en una especie de torbellino infernal, los gritos que emergían de esa niebla eran eran ensordecedores. La muralla mágica se extinguió´ y la nube negra, la esencia del Heraldo, ya debilitada, se dirigió hasta los dos Walpurgis, quienes levantaron su mano y lanzaron potentes rayos de luz que la eliminaron por completo.
Mäel habiendo cumplido su misión, enseguida desapareció. Draco y Rose corrieron hacia Scorpius pero se detuvieron cuando el joven giró sobre si mismo y los miró con una expresión desconcertada en el rostro. Con una mano se tocó el pecho y cuando la miró llena de sangre una mueca de horror desfiguró su cara. La espada se deslizó de su mano hasta caer haciendo un ruido metálico en el suelo.
Rose gimió aterrorizada cuando vio la camiseta de Scorpius cubierta de sangre.
Verdaderos ríos de sangre salían de una herida en el pecho de Scorpius, antes de morir, Nott logró asestarle un hachazo en el cuerpo, justo en el corazón. Scorpius dio dos pasos y luego cayó muerto en el piso.
-No….no…-Rose gritó desesperada y se arrastró hasta el cuerpo de Scorpius tratando de tapar la herida con las manos. Su llanto era ensordecedor, ella gritó y gritó hasta quedarse ronca.
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