Avatar: the last airbender y sus personajes no me pertenecen. No recibo beneficios con esta historia.

Capítulo 8: El templo Aire del Oeste.

Se apretó el puente de la nariz, confundido. Preguntándose si la decisión que había tomado era la correcta. Reflexionó una y mil veces. Los recuerdos de la noche anterior llegaban a su memoria, justo en el instante en que había comenzado a redactar su carta.

Flash back:

Escribía. Una, dos, tres, mil veces y suprimía con garabatos sus términos para volver a escribir. Tragó saliva y decidido, redactó el mensaje definitivo para ella.

"Tal vez creas que mis palabras son un tanto descaradas y pecaminosas, o simplemente pienses que he enloquecido. Hace bastante tiempo comprendí que todo esto no marchaba bien. Hemos cambiado, yo cambié. Nuestra relación ya no es la misma de antes, y tratar de sostenerla con mentiras no ha ayudado de mucho así que decidí tomar un camino justo para ambos. La grandeza y el poder lo han sido todo para mí en estos últimos años y tener un matrimonio digno, con la esposa que se me asignó desde pequeño fue lo que siempre creí correcto para mí. Pero mi corazón se mantenía oprimido ante tantos deberes y formidables apariencias que crear. Creo que jamás vendería mis sentimientos por un deber que se me haya establecido..."

Las palabras se hacían cada vez más difíciles de redactar para el joven soberano. Pensarlo resultaba más fácil que reunir el coraje para escribirlo en tinta. Reunió fuerzas y se decidió por continuar con su escrito.

"…Espero que todo esto no constituya un resentimiento tan grande y que puedas encontrar la felicidad con alguien más. Mi corazón le pertenece a otra persona, siempre ha sido suyo.
No quise mentirme, ni mentirte. No quise continuar mintiéndonos Mai. Espero sepas entenderme.
Lo siento.
Zuko."

Enrolló el papel sobre el lomo del ave que se encontraba a su lado y envió la carta a su remitente teniendo la esperanza de que Mai contestara a su nota, aunque sea para maldecirlo. Pero no lo hizo.

Fin flash back.


A medida que el carruaje bajaba por la sinuosa ladera, un repiqueteo constante se oía en el espacio y en la mente de Katara. "No podrás evitarlo por siempre" Reflexionaba mientras observaba de reojo al joven soberano que se encontraba sentado al otro extremo del vehículo. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el rechinar de las puertas del coche. Habían llegado al muelle principal.

La maestra agua recogió sus pertenencias y con cuidado las arrastró hasta las escalinatas del buque.

- No te esfuerces tanto, yo me encargo.- Le dijo una voz varonil a sus espaldas. Zuko se encontraba de pie junto a ella con una sonrisa leve en la comisura de sus labios. Ella simplemente respondió asintiendo con la cabeza y subió escaleras arriba.

Su corazón se regocijaba en la alegría de querer aferrarse a aquel joven aunque fuera lo último que haga, pero la razón de su conciencia la mantenía intranquila.

– No sé, no sé porqué se me hace tan difícil hablarle.- Se dijo a sí misma con abatimiento. El Señor del Fuego la observaba con amargura y aflicción desde abajo.


El viaje se hacía extenuante y duradero, aún más cuando lo único que se podía hacer era observar el horizonte desde la borda. La mente de Katara se mantenía inerte, incapaz de procesar cualquier tipo de información.

Un aire de nostalgia la envolvió por unos instantes y sintió cientos de recuerdos pasar por su cabeza, como aquella vez, en la que se reencontraba con el Señor del Fuego. El viento meció sus cabellos provocándole un cosquilleo agradable. Se volteó sobre sí misma al oír un rechinar en las portillas de la borda. El joven de cabellos azabaches la observaba fulminantemente desde lejos. Se acercó hacia ella con un aire de indiferencia y serenidad en su rostro, pero se colocó a unos cuantos centímetros, dejando descansar su cuerpo sobre una de las construcciones del buque.
Ambos guardaron silencio durante un largo período de tiempo, oyendo el sonido de las olas colisionar contra algunas rocas o las aves revoloteando sobre sus cabezas.

- Por cuánto tiempo más piensas evitarlo?- Las palabras emergieron de Zuko como si hubiera estado esperando el momento justo para decirlas. Katara abrió los ojos desmesuradamente y lo observó con angustia. No se atrevía a mirarlo a los ojos, no podía permitirse llorar delante de él tampoco.
No respondió, se quedó inmóvil. Conteniendo cada parte de su corazón para no quebrarse y apretando los puños con fuerza.

- Por cuánto tiempo más vas a permanecer en las nubes Zuko?- Fue su respuesta. – Acaso crees que llegaremos victoriosos a casa y Aang se tomará todo esto con calma? O crees que Mai se quedará de brazos cruzados sin guardarte ningún tipo de rencor por haberla dejado? Creo que es tiempo de que bajes a la realidad. Ambos sabemos que todo esto no lleva a ninguna parte Zuko!- Esta vez sí lo miró a los ojos, y dejó caer sus lágrimas, y llevó sus manos a su pecho, y sintió como su corazón se resquebrajaba cientos de veces. Pero él la sostuvo en sus brazos y la estrechó contra sí intensamente.

- Creo que juntos podremos resistir. No importan los demás, siempre que estés conmigo Katara.- No supo exactamente qué fuerza extraña la envolvió para aferrarse más a él. Pero se mantuvo allí, inmóvil junto al joven soberano.

- No quiero que pienses en lo que va a ocurrir después. Vive ahora. Por favor Katara.- Ella asintió lentamente y embarró su rostro en el pecho del muchacho. Él la besó y acarició sus cabellos para tranquilizarla.


La luna resplandecía sobre el rostro de la maestra agua, que se mantenía al tanto de nueva información para detallarle al Dragón del Oeste.

- El capitán informó que llegaremos mañana a primera hora. Debemos estar preparados para el ataque y ser reservados. No sabemos a qué tipo de enemigo nos enfrentamos exactamente.- Le dijo el Señor del Fuego mientras se dejaba caer a su lado. Ella asintió con la cabeza.

- Comenzaré a redactar una nota para Iroh. Debe estar al tanto de nuestros movimientos.- Respondió ella estirando un papel amarillento algo maltratado en sus manos. Zuko se apretó el puente de la nariz exasperado.

- Espero poder hallar algo, lo que sea. Este asunto me tiene intranquilo.- Afirmo mientras se ponía de pie y tomaba una bocanada de aire.

- Hey, no desesperes. Estamos juntos en esto, recuerdas?- El asintió con la cabeza y sonrió débilmente. Se aferró a Katara como si no hubiese algo mejor en el mundo y acarició sus mejillas con sutileza. Y respiró hondo, y recordó la sonrisa de su madre grabada con cincel en su mente. Todos sus recuerdos, su niñez, su reencuentro con Katara. Aquellos momentos en los que fue más feliz que nunca, todo atentamente almacenado en su memoria.

- Sabes… siempre he tenido una visión de mi pasado. Etapas de mi vida en las que fui muy feliz. Recuerdos de mi madre. De mi tío y mi primo Lu Ten.- El joven soberano hizo una pausa para rearmar su frase y sonrió. – Pero desde que nos reencontramos, tengo que admitir que solamente he pensado en el futuro.- La maestra agua abrió los ojos con sorpresa y su rostro se enrojeció por completo.

- Desde que volvimos a vernos traté de imaginar mi futuro de mil maneras. Me preguntaba qué sucedería cuando acabemos con nuestra misión, si regresarías con Aang, si volverías alguna vez al palacio. Me negaba a aceptar que volverías a marcharte para no volver a vernos. Me hacía sentir tan…-

- Vacío.- Concluyó el con tristeza. Katara se quedó inmóvil. Sus sentimientos hacia él habían sido correspondidos desde un principio, incluso cuando estuvo a punto de casarse con Mai. Sonrió con firmeza y abrazó al joven con efusividad.

- De ahora en adelante puedes pensar en el presente, porque nuestro futuro ya está enlazado Zuko. Siempre lo ha estado.- Le dijo mientras dejaba correr una lágrima por su mejilla.


Los enormes tejados volados de las construcciones puestas de cabeza en el Templo aire del Oeste, permanecían intactos luego tantos años. El Señor del Fuego daba grandes zancadas y recorría cada rincón en busca de algún sospechoso y se detuvo en seco sobre una antigua escultura del Avatar reposando en las gigantescas edificaciones. Los soldados que se adentraban en el templo permanecían boquiabiertos ante tal espectáculo.

- Que edificación más extraña.- Acotó uno de los generales al mando.

Llegaron a la fuente principal, que se extendía por arriba de sus cabezas como por arte de magia. Las miradas de ambos se encontraron en ese instante y se echaron a reír.

- Recuerdo este lugar, fue cuando decidiste unirte al grupo.- Las palabras de Katara resonaron con un aire nostálgico agradable para Zuko.

- Así es, estaba tan perturbado por oír tu opinión. Creí que no me aceptarías. Incluso me amenazaste con destruirme! Como olvidarlo.- Le respondió soltando una risita que se prolongó en ambos. Pero su charla fue interrumpida por uno de los soldados que corría desesperadamente para llegar hasta él.

- Señor, hemos capturado a uno de los invasores. Al parecer el resto se dio a la fuga anteriormente. Sabían que estábamos en camino.- Le dijo el hombre con un aspecto frío en su mirada.

En un instante ambos estuvieron allí para interrogarlo. Lo mantuvieron prisionero en una de las habitaciones del templo en donde Zuko estaba resguardado por tres de sus hombres.
El Señor del Fuego respiró hondo y volvió su vista hacia el rehén, que mantenía su mirada firme y seria ante todo.

- Bien, podemos hacer esto de una manera fácil para ambos. Dime para quienes están trabajando y por qué nos atacaron, y simplemente te encerraré en una celda.- Le afirmó el ex príncipe con un aire de desdén en su frase. El prisionero permanecía inmóvil, prudente y enmudecido. Zuko apretó los puños con fuerza y el hombre sonrió altaneramente.
Uno de los soldados le asestó un puñetazo, pero éste no se movió ni un milímetro. Las cosas para el joven soberano se estaban volviendo incomodas. Se sentó a su lado y lo observó durante un instante. El condenado parecía estar burlándose de él. En un instante se puso de pie y le asestó un golpe, lo sostuvo por los hombros y lo elevó en el aire.

- Créeme, no querrás que pierda la paciencia. Si no hablas, no solo te encerraré, sino que haré que tu vida sea más miserable de lo que puedas imaginar. Te aniquilaré con mis propias manos.- Aseveró el joven perdiendo la cordura que le quedaba.

El secuestrado tragó saliva y sintió como todo su cuerpo se estremecía ante el roce con las llamaradas provenientes del fuego-control de Zuko. Profirió un grito de desesperación, pero al muchacho no parecía importarle en lo más mínimo.

- Es-stá bien, está bien! Te lo diré, pero por favor no vayas a lastimarme!-

El Señor del Fuego dejó caer al hombre y observó cómo se encubría horrorizado detrás de una de las sillas. Se reincorporó de pié en el suelo y recitó sus palabras.

- L-la roca hirviente, nos dirigíamos hacia la roca hirviente! N-nuestro líder se encontraba allí, listo para dar el golpe y comenzar con el verdadero procedimiento.-

El joven soberano abrió los ojos con desesperación. ¿El verdadero procedimiento? ¿A que se refería con eso? Sacudió al hombre una vez más y sus ojos enfurecieron.

- El verdadero procedimiento? De qué hablas? Acaso todo esto fue una simple distracción?- Al prisionero se le entrecortaban las palabras, imposibilitándolo a rearmar su frase.

- Si digo una sola palabra, el líder… me matará. S-sin importar en donde me encuentre.- Respondió el hombre desesperado.

- Sino hablas en este instante yo me encargaré de aniquilarte y ya no tendrás que preocuparte por tu líder.- El condenado tragó saliva y respiró hondo, tratando de encontrar una solución para el problema.

- El verdadero procedimiento se llevará a cabo cuando nuestro líder sea liberado.- Recobrando el aire, el hombre hizo una pausa…

El rompecabezas comenzaba a rearmarse para Zuko, y los pensamientos más aterradores se instalaron en su mente, deseando no tener que oír aquel nombre.

- La princesa Azula acaba de ser liberada de la Roca hirviente para dar el golpe final. Ya no hay manera de deterla.-


Si que me costó escribirlo ! Tenía muy poco tiempo, creí que no llegaba. Como si fuera poco, me fracturé un dedo T.T
Pero acá estoy trayéndoles este capítulo, que a pesar de corto, espero que les haya gustado ! Prometo que en cuanto pueda los hago más largos !

Gracias ladyzutara por comenzar a leer y espero que lo disfrutes! Muchas gracias a todas las lectoras y hasta la semana que viene :)