Nuestro vuelo resulto estar atrasado durante una hora cuando llegamos, justo a las 8.30 de la mañana como decía en nuestro pasaje, de modo que estábamos sentados en las sillas esperando que llamen para abordar el avión hacia Savannah, en el condado de Chatham, casi cruzando todo Georgia, donde Karolina nos estaría esperando y nos llevaría en auto hasta Tybee Island, lo que quiere decir que llegaríamos alrededor de la tarde.

Me resultaba tan aburrido viajar hasta la pequeña ciudad costera de Tybee Island para estar con mi Tía Karolina, que se había instalado allí desde el mes pasado, y donde estaría mi primo universitario Alec y mi pequeña prima que no había visto desde hace 9 años Mía. No los había visto a ninguno de los tres desde 1997, por lo que resultarían como tres extraños para mí.

-Pasajeros del vuelo 236 rumbo a Savannah, por favor abordar por la puerta 15-escuche que decía la voz de una mujer, anunciando nuestro vuelo. Mi padre y yo nos pusimos de pie, me acomode velozmente mi mochila y tome mi pasaje.

Por suerte, logramos ser los terceros en la fila, era genial, nunca me había gustado esperar durante las filas, siempre me hacen poner ansiosa y de mal humor. Las dos personas en frente de nosotros pasaron rápidamente y llego nuestro turno, llegamos junto a la azafata, una joven chica rubia con el rostro algo redondo, que nos sonrío alegremente cuando le dimos nuestros pasajes. Seguimos el pasillo que nos dirigía hacia el avión. No podía recordar cuando había sido la última vez que me había subido a un avión, quizá hace diez años, cuando nos mudamos de Nueva York a Atlanta tras el incendio.

Encontramos los asientos rápidamente, debido a que éramos casi los primeros en subir. Nunca me agradaron demasiado las alturas, así que deje que mi padre fuera del lado de la ventanilla, mientras que yo me quede del lado del pasillo. Poco a poco, fui viendo como el avión comenzaba a llenarse, los lugares que antes habían estado desocupados estaban ahora ocupados por mas personas, hasta comencé a jugar contando cuantas personas subían para entretenerme un poco, ya que no tenia nada que hacer y no quería estar aburriendo e irritándome como me sucedía muy seguido.

Cuando quise darme cuenta, el avión estaba comenzando y mi padre estaba diciéndome, según el por tercera vez, que me abrochara el cinturón. Hice lo que me pidió velozmente. Estábamos en camino a Savannah, aunque faltaban varias horas. La curiosidad me invadió completamente, tenia muchas ganas de ver a mi Tía y a mis primos, hacia casi una década que no los veía, solo sabia por boca de mi padre que Alec estaba estudiando Leyes en Harvard y que la adorable Mía estaba ya en quinto grado de la primaria. Era lo único que sabia de sus vidas, ni siquiera sabia por que Karolina había querido mudarse de su enorme mansión en Londres a una pequeña casa en una ciudad costera. También me parecía extraño que su esposo, mi Tío Wilhelm, no se haya mudado con ella, aunque conociéndolo jamás osaría pisar una ciudad como Tybee Island. Por otro lado, también quería saber de Alec, tenia pocos recuerdos de el, pero todos eran muy hermosos.

Cuando yo era niña el se comportaba como si fuera mi hermano mayor, me protegía de cualquier cosa que pudiera hacerme daño o me defendía de las ofensas que decían los demás niños, jugaba conmigo hasta con mis muñecas, algo realmente extraño ya que ningún niño seria capaz de jugar con eso. En cuanto a mi pequeña prima de 10 años Mía, a ella solo la había visto tres veces, nació en Diciembre de 1996, apenas un mes después del incendio de la casa de Nueva York, por lo que mi padre estaba muy dolido como para viajar a Londres y conocer a su sobrina. Recuerdo que mi Tía Karolina había viajado tres meses mas tarde a nuestro departamento para que conociéramos a su nueva bebe, luego la habíamos visto dos veces mas, para mi cumpleaños numero 7 y en Navidad; después de eso no volví a verlos nunca, por lo menos hasta hoy.

-¿Por qué Wilhelm no se mudo con Karolina?-le pregunte a mi padre, el me miro de reojo y dejo por unos minutos el libro que estaba leyendo.

-Esta ocupado en Inglaterra, no tiene tiempo de unas vacaciones como tu Tía-me respondió rápidamente, algo me decía que esa respuesta había sido planificada, pero no podía asegurar nada. Sabia que siempre estaba metido en su trabajo, pero no podía creerle que nunca tuviera tiempo de tomarse unas vacaciones, después de todo, el dueño de la enorme empresa es el y no debe seguir ordenes de nadie.

Lance un suspiro y deje caer mi cabeza sobre el respaldo del asiento; ¿Por que me siento cansada? pensé. Había dormido toda la noche, con la excepción de cuando me había despertado sobresaltada por la pesadilla que tuve, ¿Acaso será por eso que me siento tan cansada? Me pregunte, me había costado conciliar el sueño después de eso, pero ni que hubiera estado toda la noche despierta como para sentirme tan cansada. De repente, recordé que había cargado tres libros en la mochila para leer durante el viaje y para cuando llegara a la ciudad. Busque la mochila debajo del asiento, había preferido ponerla allí en vez de ponerla con el equipaje. Abrí la mochila y rebusque entre las cosas que había colocado allí, mi mp3, un saco ligero, mi celular, sin batería y finalmente, los libros, estaban al fondo de todo, tome el primero que toque; Donde la Pasión Nos Lleve una novela de fines de los 80 escrita por Lisa Kleypas, cuando recién comenzaba a ser escritora. La había leído muchas veces y nunca me cansaba de leerla, me encantaba esa historia. Comencé a leer el primer capitulo detenidamente, siempre leía despacio para descubrir algún significado nuevo para entre las líneas.

Estuve leyendo un buen rato, debieron ser un par de horas, ya que oí como comenzaba la película que el avión iba a dar durante el trayecto, aunque ya no me interesaba verla, me dedique completamente a la lectura mientras las horas de aterrizaje iban disminuyendo con el paso del tiempo.