En algun momento, que yo no me di cuenta, habre cerrado los ojos y cai sumida en un profundo sueño, mi papa me estuvo despertando como tres veces, según sus propias palabras, mientras me decia que ya habiamos llegado a Savannah. Abri los ojos como dos platos en cuanto menciono a la ciudad y me sente en la silla erguida. En efecto, muchos de los pasajeros estaban de pie en el pasillo con sus bolsos, saliendo por la puerta del avion. ¿Cómo podia haberme dormido de la nada, que ni siquiera habia notado en cuanto habia cerrado los ojos o algo un poco mas raro, cuando el avion se hubiera detenido? No habia estado toda la noche despierta como para estar tan cansada que cerrara los ojos a la primer oportunidad, habia dormido tranquila hasta que me desperte por culpa de aquella pesadilla, pero solo fueron unos escasos minutos. Admito que me habia costado dormirme luego, pero lo habia hecho a fin de cuentas, por eso no podia creer que me hubiera dormido con tanta facilidad durante todo el viaje. Tome el libro de Lisa Kleypas, que estaba abierto de par en par sobre mis piernas, la mochila debajo de mi asiento y me dispuse a seguir a los demas pasajeros afuera del avion.
Apenas sali de aquella cosa, la luz del sol me dejo ciega por unos largos segundos, por eso no debia pasar tanto tiempo encerrada en un lugar, siempre al salir, me sucedia esto, quedarme ciega y de pie como una tonta esperando que mis debiles ojos se acostumbren a la luz del dia. Por suerte, habia estado preparada la noche anterior en caso de que me sucediera esto, habia comprado tres pares de lentes para sol, asi que tome el primero que toque y me lo coloque rapidamente; Asi es, todo era mucho mejor con la proteccion de esos lentes, aunque eran un poco grandes para mi gusto.
Comence a bajar las escaleras del avion, pero al llegar al ultimo escalon, mi torpeza, que me acompaña desde esta mañana, volvio a mis pies, y casi cai al suelo, de no haber sido por mi papa, que me agarro del brazo fuertemente antes de que tocara el suelo.
-Deberias atar tus zapatillas a menos que quieras seguir cayendote-me comento mientras entrabamos en el pasillo, dirigiendonos dentro del aeropuerto. Lo mire a traves de la oscuridad que me aportaban los lentes alli dentro.
-Tu me dijiste que tenia cinco minutos para estar lista y salir de casa-le respondi sin apartar la mirada de su rostro-Si tu logras estar perfecto en cinco minutos, te dare diez dolares por tu logro.
Se rio por lo bajo y me miro con una ligera sonrisa. Siempre se le hacian esos hoyuelos cada vez que sonreia, hoyuelos que habia heredado, como la unica cosa que aporto en mi.
-Bien, acepto el desafio, ten preparados tus diez dolares, Se-Se-me dijo estirando su mano en frente de mi, la estreche rapidamente sin dejar de sonreir. Odiaba que me llamara Se-Se, pero el nunca habia cedido a mi pedido de que simplemente me llamara Serena.
Apenas entramos en el aeropuerto me quede sorprendida, habia creido que solo en las peliculas las personas lloraban y se abrazaban cada vez que alguien se iba o regresaba, pero ahora me daba cuenta perfectamente de que se basaron en la realidad. Mientras seguia caminando y observandolos, me parecian tan pateticos, ni que se fueran tan lejos como para no comunicarse con ellos o que hubieran vuelto de una guerra peligrosa. Con toda esa gente alli, seria muy dificil encontrar a mi Tia Karolina, por eso mi papa me dijo que se dispondria a buscarla mientras yo iba por el equipaje y que me llamaria para que pudieramos encontrarnos. Acepte y me dirigi hacia la Cinta de Recepcion de Maletas. Por suerte, nuestro equipaje aparecio justo en el momento en que llegue alli, tome una a una las cuatro maletas y prendi mi celular. Mientras caminaba sin pensar por alli, tuve una odisea para marcar el numero de mi papa y esperar a que respondiera.
-Papa ¿encontraste a Karolina?-le pregunte en cuanto me respondio del otro lado.
-En cierto sentido… si, la encontre-me respondio. ¿Cómo que en cierto sentido?-Estoy en frente del aeropuerto, al lado de un BMW negro. ¡Espera! ¿Un BMW? Los Everdeen si que sabian satisfacer esos caprichos que les daban.
-Guau! Un BMW, me muero por…-pero no alcanze a terminar la frase, ya que mi celular volo de mi mano y cai al suelo con todas las maletas. Pero habia algo diferente, no habia sido por mi culpa, asi que me puse de pie y busque al responsable. Desee no haberlo hecho por que me quede boquiabierta cuando lo encontre.
Jamas, en mis dieciseis cortos años de vida habia visto a un chico que tuviera la belleza que tenia este joven. Muy alto, con los ojos claros y puros del mismo color que el cielo despejado, con un cuerpo atletico, por lo que podia observar, y un cabello que parecia estar despeinado a causa del viento, de un rubio oscuro.
¿Esto es el cielo? Por que me encanta me dije a mi misma sin dejar de verlo. Pero la ilusion se arruino en cuanto hablo.
-Deberias tener mas cuidado, casi haces que me caiga al suelo, pecosa-me dijo con el tono mas arrogante e irritante que podia existir en este mundo.
-¿Qué casi te caes al suelo? Acaso no te diste cuenta de que tu me arrojaste a mi, a mi equipaje y a mi celular-le respondi en el tono mas frio que podia tener.
Pero al parecer, se lo tomo como una broma, ya que se rio por lo bajo y se cruzo los brazos.
-Eso es por que eres torpe-me dijo con soberbia, lo mire con mala cara mientras el ebozaba una sonrisa de lo mas descarada-Tengo que irme. Adios, pecosa. Y se fue.
No podia creer lo que acababa de suceder. Era el tipo mas arrogante, irritante y engreido que habia conocido, nadie me habia llamado pecosa nunca. Lo siguiente, no estaba segura de que hacer, si arrojarle alguna maleta ahora que estaba de espalda o ignorarlo como hacia con todas las personas.
Tranquila Serena, solo fue un un idiota arrogante que no volveras a ver, me dije a mi misma. Tome las valijas nuevamente, mi celular, a unos pasos de donde estaba, y me dirigi hacia la salida del aeropuerto, intentando aplacar mi enojo.
