Detuvo el auto frente a una hermosa casa blanca de dos pisos, con un amplio balcon en frente que tenia las puertas abiertas y las largas cortinas blancas flameaban al mismo ritmo sereno de aquel viento veraniego. Sabiendo que los Everdeen tenian mas dinero que todos los paises mas ricos del mundo juntos, habia imaginado una casa mucho mas grande y elegante, asi que me sorprendi de ver una casa comun y corriente. Tenia un portico, con un sillon en color oscuro, que contrastaba contra el blanco limpio de toda la casa, bastante grande. Era obvio que estaban dentro de la casa organizando nuestra llegada, ya que a traves de las grandes ventanas, se podia ver las sombras que iban y venian. ¿Cómo seran ahora ellas dos? me pregunte al mismo tiempo que cerraba la puerta del auto, sin dejar de mirar la casa.

La puerta se abrio de repente y una mujer, de unos 40 y tantos, salio rapidamente de la casa. Se la veia muy emocionada y feliz, fue directamente hacia mi padre y lo abrazo, quiza diciendole algo al oido que no alcanze a entender.

-¿Ella es Serena?-le pregunto en voz alta y alegre, reaccione cuando menciono mi nombre y vi como se aproximaba hacia mi sin borrar la sonrisa de su rostro, note que tenia hoyuelos como los de mi padre. Me abrazo tan fuerte que crei que dejaria de respirar en cualquier momento. Despues se separo y me observo durante unos segundos.

-¡Por Dios! Eres identica a Alannah-me dijo. ¡Guau! Comenzaba a resultarme un poco molesto que todas las personas que habian conocido a mi difunta madre dijeran que era su viva imagen. Las personas a veces no se daban cuenta de lo que producia en mi la sola mencion del nombre mi madre.

-Es lo que todo el mundo dice-respondi casi en un susurro. Hizo de su sonrisa aun mas grande y me paso el brazo alrededor de los hombros, dirigiendome hacia la casa.

-Estoy tan feliz de volver a verte-comento mientras subiamos los tres escalones del portico-Recuerdo que apenas eras una pequeñita cuando te vi por ultima vez.

Entramos en la casa y me sorpendi aun mas. No era como yo habia imaginado la casa de mi Tia, por un lado estaba el comedor, con todo listo para la cena, y la espaciosa cocina del otro lado. Habia una escalera de perfil a nosotros, que dirigia al segundo piso, en su pared, habia varias fotografias colgadas.

Una pequeña de rostro redondo con las mejillas rosadas y el cabello tan largo como si fuera Rapunzel, de un adorable color chocolate. Karolina la presento como Mia, mi adorable prima que solo habia visto tres veces cuando apenas era una bebe.

Si que todo habia cambiado en diez años, ahora que podia ver bien a mi Tia, habia envejecido demasiado, tenia arrugas alrededor de sus ojos y unas apenas visibles en su frente, con los ojos de mismo color azul del mar que recordaba y el cabello hasta los hombros, de un lacio perfecto.

-Pueden ir sentandose, la cena esta lista-nos dijo Karolina y se dirigio a la cocina. Mi papa se sento en la punta de la mesa, como era de esperarse, a su izquierda Alec y yo en frente de el. No tarde mucho en darme cuenta de que la pequeña Mia se habia sentado junto a mi y me sonreia de oreja a oreja. Le devolvi la sonrisa y desvie la mirada hacia abajo, todo eso me hacia sentir extraña.

-¿Cuántos años tienes?-me pregunto una voz aguda. Levante la mirada rapidamente hacia Mia. Tendria que haberme esperado preguntas, ella no me conocia en absoluto, las unicas veces ella no tenia memoria como para recordarme.

-Tengo 15 años-le respondi intentando que mi voz sonara amable-El proximo mes cumplo los 16.

Pero, quiza como sucedia siempre, una risa burlona interrumpio lo que Mia estaba por decirme. Ambas nos volvimos hacia Alec, que estaba riendose por lo bajo.

-No entiendo que es lo gracioso-le dije duramente.

El levanto la mirada y me miro, tenia los ojos brillantes, probablemente por la risa.

-Me resulta gracioso el hecho de que te pareces mas a una chica de 20 que de 15 años, estas un poco avenjentada ¿No crees?-respondio con una mueca de satisfaccion en su rostro de angel. Estaba a punto de darle un puntapie por debajo de la mesa, cuando mi Tia aparecio con la comida y lo recrimino por el comentario que hizo, sin duda lo habia escuchado claramente.

Lanze un largo suspiro una vez que se sento al lado de Alec. Esa noche seria muy larga… y agotadora.