Hola, disfruten un nuevo capitulo de esta historia, disculpen la tardanza, jiji! Enjoy! Ü
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εїз CAPITULO 3 εїз
'Quiero conocerte, que tú casa sea la mía,
que mi alma sea la tuya.'
-Eres realmente bella. De cuantas grandes historias has sido testigo, cuantos romances has bendecido.
Minako recorre con la mirada todo el territorio y sorprendida se percata de la presencia del sexto santo dorado que esta a las afueras de la casa de Virgo. Se acerca a él pero este parece meditar.
-Que haces fuera de tu casa a tan altas horas de la noche.
-No quise interrumpirlo, disculpe.
-Estaba conversando con Mu y el tiempo paso tan rápido que no note que el sol hacia horas se había escondido.
-¿Y usted qué es lo que hace aquí tan tarde?
-Observo la tranquilidad que hay en el santuario…
-Admiro la paz que viene cuando el sol cae y el ajetreo de la vida diaria se va.
-Además, hoy la luna luce un resplandor sublime. Es imposible ignorarlo.
- Es verdad, es por eso que me detuve justo aquí, desde este punto se puede admirar muy bien al astro.
- Ahora que recuerdo, la noche en que lo conocí era igual a esta.
-Sí, en esa noche no sospechaba que tú eras el nuevo santo y te confundí como una aprendiz de amazona.
-Tu identidad era desconocida para todos nosotros.
-No se equivoco del todo, si soy una amazona.
-Solo dos personas sabían cuál iba a ser mi destino…
-El difunto caballero Piscis, inculco en mí un amor hacia la vida, fue él quien me instruyo en el arte del cosmos. Cuando sabía que su muerte estaba próxima, me heredo el privilegio de proteger todo lo que me enseño a amar.
-¿Es por ello que aceptaste ser la protectora de la doceava casa?
-Sí, además el Patriarca me pidió personalmente que aceptara formar parte de la orden de Athena. No pude negarme, les debo mi vida a ambos, además de que todos los conocimientos que ahora tengo son gracias a ellos.
- A decir verdad para mí fue una sorpresa el que me pidieran ocupar un lugar así. No pude terminar mi entrenamiento debido a la súbita muerte del Caballero Piscis. Honestamente siento que aun soy muy débil en comparación con todos los santos dorados.
-No lo creo, para que hayas obtenido un rango tan alto significa que posees magníficos poderes.
-Además, el patriarca no pudo habernos engañado. Tu poder se desarrollara más allá de lo imaginable y verás que este rebasará a cualquiera.
-Es usted muy amable.
-Ya es muy tarde, aunque seamos los santos dorados también debemos dormir.
-Ahora te dejaré descansar.
-Sí, es verdad.
-Me retiro, que descanse.
-Buenas noches Minako.
Minako se marcho a su casa y justo como Mu le había comentado antes, Shaka era un ser excepcional, lleno de sabiduría y cordialidad.
Con el tiempo la joven descubría los secretos que el Santuario guardaba, no paso un periodo muy largo para que ella pudiera conocer a Saga guardián de la casa de Géminis, al parecer había regresado de un viaje de entrenamiento, sin embargo no tardo en volver a irse.
La razón por la que el anciano maestro Dohko no estaba en el santuario era porque cumplía una orden secreta que había adoptado desde hace ya mucho tiempo. Aioros hermano mayor de Aioria, era considerado un traidor ya que hace años el había intentado matar a la diosa Athena cuando esta era apenas una bebe.
-Mu le contaba a Minako lo que él pensaba-
-Esa historia es una mezcla de mentiras, yo tampoco estoy muy seguro de que eso haya pasado realmente.
-Debió ser muy duro para Aioria poder llegar a ser un santo dorado.
-Aioria ha tenido que crecer con la idea de que su hermano es un traidor. Ha soportado las duras palabras de la gente y aun así se ha convirtido en uno de los santos más fuertes.
Pero a pesar de todo lo malo por lo que ha pasado Aioria es un ser noble y compasivo, Minako también forja una amistad con este caballero.
En una ocasión pasaron por el lugar donde las amazonas se preparaban, su entrenamiento era brutal, tanto que una amazona era masacrada por su adversaria.
-Detengan todo esto.
-Grito molesto Aioria-
-Enseguida recogió a la chica pelirroja-
-Sus heridas no son muy graves, pero si ha perdido mucha sangre.
-Comenta Minako-
Enseguida Aioria se ocupo de curar las heridas de la amazona, la mujer se incorporo, dio las gracias a Aioria y se marcho. Desde ese momento se formo un vínculo entre la amazona de plata y el santo dorado de leo.
-Parece que has causado una gran impresión en esa chica.
-Decía Minako.-
-Yo creo que siente algo por ti.
-¿Tu no compartes ese sentimiento?
Minako hacia esa pregunta sin saber que la persona a la cual amaba el joven Aioria era nada más y nada menos que ella.
Aioria había desarrollado un amor hacia Minako justo después de que la presentación de ella había sido efectuada, con el constante contacto se había percatado de que era una joven dulce y tierna.
Esto era un asunto un tanto complicado dado que Minako nunca había experimentado el amor que se siente por una pareja, solo había experimentado un cariño por el fallecido santo de Piscis y ese afecto era más bien el amor que una hija le tiene a un padre.
La joven amazona también entrenaba constantemente, sus poderes no alcanzaban a los de los dorados, continuamente se preguntaba el por qué el santo de Piscis le había otorgado tal honor. Su poder era inestable y menudo.
Así que sus entrenamientos eran duros, los llevaba a cabo en aquel jardín que había encontrado la primera noche que estuvo en el santuario. Al final de estos terminaba muy lastimada, pero nunca parecía estar satisfecha con los resultados; meditaba para equilibrar su cosmos, elevándolo poco a poco logrando una conjunción con el mundo.
-Veo que tu cosmos en más grande.
No había oído llegar a nadie, y cuando la persona había hablado ya era demasiado tarde para volver al estado en el que estaba: perdió su concentración.
-Shaka…
-¿Pero que hace aquí?
-Me ha sorprendido enormemente su presencia.
-Vine a comunicarte que el Patriarca desea vernos.
-Gracias por tomarse la molestia de buscarme para informarme.
-¿Por qué es que sigues dirigiéndote a mí con tal formalidad?
-¿Acaso así hablas con los demás santos?
-No, pero…
- No es necesario que te dirijas a mí de una manera tan seria. Ambos somos caballeros dorados.
-Así que por favor no lo hagas más.
-Está bien, así lo hare.
-Estoy impresionado, no sabía que entrenabas tan arduamente.
La chica levanto su cara afligida, sus cabellos se encontraban desordenados a lo largo de sus espalda.
-Pero no ha servido de nada, no puedo hacer elevar mi cosmos con la nula concentración que poseo, esta se esfuma hasta con el leve aletear de un pájaro, creo que te has dado cuenta de ello.
-Así jamás llegare a ser merecedora del título de caballero.
Minako olvido volver a ponerse el antifaz que debía portar, aunque eso no importaba ya que como de costumbre Shaka permanecía con los ojos cerrados.
El hindú se sentó junto a ella y cruzo sus piernas, maestro de la introspección, encendió su cosmos, un cosmos magno e intenso.
Minako lo miró maravillada y exaltada pues ella a duras penas conseguía una ligera concentración, en cambio Shaka elevaba su cosmos con tal facilidad que turbaba. Irguió su espalda, cerró los ojos y comenzó de nuevo con su preparación interior. Un suave cosmos dorado la cubrió, una vez más buscaba ser uno solo con lo que estaba cerca, pero no lo obtenía, estaba a punto de flaquear.
-Se el aire, se un alma liguera.
-Murmuro Shaka-
La joven lo intento, más la desesperación bloqueaba aquellos intentos.
-No te aísles del mundo, comprende la naturaleza de este.
-Trata de formar parte de él, se una hoja, se el viento que sopla.
-Susurro a un lado de ella.-
El cuerpo de Minako tiritó debido al esfuerzo, que ya estaba provocando un intenso dolor por todos sus músculos. El cosmos de Shaka la rodeó, eliminando todos los sonidos existentes.
-Su cosmos es cálido, apacible, pero muy fuerte.
-Me reconforta…
-Pensaba Minako-
Con la ayuda del santo la energía de la joven aumento, mas no fue por mucho, tanta demanda de fuerza hicieron desmallar a la chica.
El caballero de Virgo se levanto, tomó a la muchacha, su máscara y la llevo a la casa de Piscis. Shaka la recostó. Ella aun permanecía inconsciente.
-Tu poder es extraordinario.
-Te disculparé con el patriarca, por ahora descansa.
El santo salió de la última casa y se dirigió a la reunión.
Al siguiente día Minako despierta, extrañada por estar en la casa de Piscis, sale de esta y se encuentra con Mu al cual le pregunta lo que paso.
-Por fin has despertado.
-¿Qué fue lo que paso? Lo último que recuerdo es un cálido cosmos rodeándome.
-Parece que te desmayaste, Shaka te trajo hasta aquí.
-¿Shaka?
-Sí, te disculpo por no asistir a la reunión con el patriarca. Al termino de esta vine a verte pero estabas dormida.
-¿Qué hacías con Shaka?
-Me ayudaba a concentrarme de una manera más efectiva, pero el cansancio acabo por vencerme.
-Ya veo, ¿te sientes mejor?
-Sí, muchas gracias.
-Por cierto, ¿cuál fue el motivo de la junta?
-El patriarca nos informo que a partir de ahora y por un tiempo indefinido deberá salir en diversas ocasiones para resolver un asunto importante y que en ese lapso debemos poner especial atención en la seguridad del santuario.
Continuará...
