Hola, hola, en estos momentos recibiré toda clase de quejas y uno que otro insulto por mi desfachatez, en mi defensa alegare que la inspiración me olvido y no estaba tan segura de lo que enseguida leerán, en fin, espero reviews.

Así que disfruten mi regalo de Navidad. :D

Dedico este capitulo a una gran chica AngelElisha que siempre sigue esta historia, miil gracias amiga, sabes que tus comentarios siempre levantan mi autoestima de ficker.

Enjoy it!

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εїз CAPITULO 9 εїз

Parte II

Dike

La bienvenida al otoño era una práctica extrasensorial para todo aquel que la viviera, su cuerpo se llenaba de energía pura, revitalizante y armoniosa. Las participantes se retiraron, en aquel lugar solo quedaron Minako y Dike, antes de irse Thalo comento con la joven griega que seguiría perfeccionando su técnica, pero a partir de ahora, su maestra sería la guardiana del otoño y la justicia.

-Existe una razón por la que el entrenamiento empieza conmigo, Dike es mucho más exigente con la preparación, así que mantén tu mente serena, con dedicación y esfuerzo los resultados podrán satisfacer a Dike tanto como lo han hecho conmigo.

-Supongo que Thalo ya comento contigo que la segunda parte de tu preparación la tendrás conmigo; antes de todo me gustaría hacer un ritual más, deseo quitar todo bloqueo energético que evita la superación.

Dike encendía su cosmos, proyectando intensa fuerza, al momento que enumeraba los ingredientes para el rito.

-Avellanas para la felicidad, bellotas para la longevidad, vino tinto para la alegría, incienso de ciprés para la protección y velas hechas de miel para la abundancia.

La noche albergaba en su manto una luna creciente y bajo sus pies se esparcían todos los elementos descritos por la sacerdotisa además de algunos frutos del bosque.

-Hoy se marca el final del verano, los días serán más cortos…relájate…

-Reflexiona sobre el pasado, sobre el principio y el final de todo. Recuerda que el apego al pasado impide la llegada de lo nuevo. No tengas miedo al cambio.

La joven Diosa estaba de pie, mirando a las alturas, bebiendo el azul profundo del cielo, siguiendo el curso de las nubes que pasaban tranquilamente. Mientras, imágenes del pasado cruzaban por su mente, cada etapa de su corta vida, cada experiencia reconfortante y dolorosa.

-Ahora visualiza tu espíritu, habla con él y pídele que entre en contacto contigo.

Tras esas palabras, Minako entra en un estado de total concentración, su respiración era armoniosa y suave. Ante ella se presentaba una niña de unos 6 años, de aspecto dulce, cabellos castaños y ojos de un verde intenso.

-Hola, quién eres.

-Preguntaba Minako extrañada por ver esa presencia frente a ella.-

-La niña no respondía.-

-Yo soy Minako, mucho gusto.

-Minako se presento para animar a la infanta a hacer lo mismo.-

-¡Que bonito nombre!

-Y tu pequeña, ¿quién eres, qué haces aquí tan sola?

-Estoy buscando a alguien, puedes acompañarme?

-La niña extendió una de sus manos.-

Minako acompaño a la pequeña, Dike no se veía cerca, así que la griega pensó en tomarse un pequeño receso en sus tareas para auxiliar a la niña ya que sin alguna explicación razonable le dieron ganas de estar con ella, tomo su mano y acompaño a la niña a buscar aquello que había perdido.

-¿Qué es exactamente lo que buscamos, si me lo dices, tal vez podamos encontrarlo con mayor rapidez?

-Cuando lo veas lo sabrás.

Recorrieron el bosque, la chiquilla parecía conocer bien el lugar, a medida que avanzaban la diosa escuchaba un susurro, el sonido se hacía más fuerte, finalmente se detuvieron ante una imponente cascada.

-Hemos llegado.

La pequeña condujo a la griega a la orilla de la caída del agua.

-Ahora tenemos que saltar.

-¡¿Qué! ¡No puedes hablar enserio, si lo hacemos, podríamos morir!

-¿Estás segura que ahí encontraras lo que buscas?

-¡Por qué tienes miedo? No solías ser así, anda vamos, acompáñame, además aún no me reconoces, ¿cierto?...

-¿Reconocerte?...

La criatura le transmitía una serie de emociones e inexplicablemente quería quedarse con ella, así que indecisa salto junto a la niña que aún la tomaba de la mano.

Cayeron, transportándose a un lugar diferente al que estaban, la niña había desaparecido, al parecer Minako se encontraba en una de las calles de un lugar familiar, de pronto diviso a la pequeña, la llamo, pero está parecía no percibirla, la niña se movía por aquella calle, ayudaba a cuanta persona necesitara socorro, una anciana, otro niño, un adulto, no se le veía titubear, esbozaba una sonrisa y se disponía a hacer lo que se le pidiera.

Corría alegremente por la pequeña ciudad, hasta detenerse frente a una dulcería con un aparador bastante lindo…

Minako logro reconocer esa escena…

Después de eso, se transporto de vuelta al bosque, Dike estaba frente a ella, al parecer Minako nunca se movió de ese lugar en realidad.

-Has vuelto.

-Expresaba Dike, quien parecía saber que paso.

-¿Qué paso, dónde está la pequeña, por qué estoy aquí?

-Decía Minako confundida.-

-Cuando entramos en una profunda concentración, aquello que buscamos se presenta de manera distinta para cada persona.

-Así que, seguramente, aquel ser que se te presento, forma parte de las respuestas que buscas en estos momentos.

-Necesitamos descansar, mañana a primera hora comenzaremos a dar un balance a tu cosmos.

Regresaron al palacio, Minako entro en su habitación, no podía dejar de pensar en la niña, por qué le había dicho que aun no la reconocía, acaso ya se habían encontrado. De qué forma podría ella ayudarla a encontrar su camino.

A la mañana siguiente Dike ya esperaba a la joven griega a las afueras del palacio.

-Después del ritual de anoche, serás capaz de ver con claridad aquello que puede resultar un obstáculo en tu desarrollo, y superarlo, más si no pones empeño en que así sea, seguirás con una venda en los ojos, que te impedirá ver la verdad de las cosas.

-Todo reside dentro de ti, ahora muéstrame tu cosmos.

El espléndido cosmos de Minako emergía de su interior, un cosmos cálido y brillante.

-Déjame decirte, que aquello que has manifestado no es ni la cuarta parte de lo que guardas en tu interior, pensé que tendrías un cosmos mucho más avanzado.

-Seguramente, ni siquiera eres capaz de sentir la energía de los demás seres.

-Decía la guardiana muy seria.-

-¿Puedes mantener un flujo constante de él?

-Sí.

-Contestaba Minako con sumo respeto.-

-Muéstrame tu máximo poder.

La joven griega se dispuso a dejar salir todo el poder del que tenía conocimiento, de nuevo, un resplandor brillante la rodeaba.

-No, eso no es suficiente, quiero que lo pongas al límite.

-Mandaba de nuevo Dike.-

Minako, se esforzaba por expulsar todo lo que tenia dentro, el resplandor se volvía cada vez más brillante, su energía comenzaba a abarcar más allá de donde se encontraba hasta el punto en que Helio, Ilítia y las demás guardianas sintieron ese poder tan sorprendente.

-¿¡Qué, este es el poder de Afrodita hasta ahora?

-No puedo creer que sea capaz de elevarlo de esa manera sin haber tenido un entrenamiento formal.

-Decía Irene visiblemente sorprendida.

-Esto solo comprueba que ella es digna de representar a la diosa del amor, es inminente la fuerza que posee.

-Expresaba Helio con agrado.-

-Así es, ella es capaz de exponer todo ese poder porque es una diosa, ese poder emerge desde dentro, es nato, no hay forma que un humano cualquiera pueda llegar a ese nivel siendo tan solo un principiante.

-Finalizaba Ilítia.-

-No, no!

-No puedes mantener un flujo constante, siento como se te dificulta conservar tu máximo poder, se eleva y reduce en breves lapsos.

El haber expulsado su poder de un solo golpe, dejo a Minako agitada, no estaba acostumbrada a dar esa clase de demostraciones, solo recordaba de un par de ocasiones en la que lo había hecho, una fue en presencia de Simmah y la otra junto a Shaka.

Los entrenamientos para el manejo del cosmos siguieron día a día, progresando un poco cada vez.

-Ahora, quiero que en la palma de la mano mantengas una pequeña bola de energía.

Minako siguió la indicación, en la palma de su mano sostenía una mínima cantidad de poder. Pasaron los minutos y Dike no pretendía dar la orden de que la joven se detuviera. Al final, la esfera desapareció.

-Eres un desastre, no puedes mantener un máximo ni un mínimo de tu poder, por tiempo definido.

-¿Crees que con esa mediocre demostración podrás velar por el bienestar de los individuos en este mundo?

-¿Cualquiera que tenga un completo control, lograría derrotarte con facilidad?

-Tu debilidad hizo que Japeto estuviera a punto de quedarse con tu poder.

-De nuevo, haz una esfera de energía…

Dolorosas semanas pasaron, más el entrenamiento sostenido con Thalo rendía frutos, sin él, su cuerpo hubiera terminado destrozado, debido al desgaste físico que significa expulsar el cosmos, en pequeñas y grandes cantidades.

-Sígueme.

La guardiana condujo a su aprendiz a través del bosque, llegaron a un acantilado. Dike comenzó a caminar hacia este.

-La gravedad, no es más que la fuerza de la tierra que se ejerce sobre tu cuerpo y que te empuja hacia abajo, si tienes un control apto sobre tu cuerpo y tú cosmos, conseguirás equilibrar esa fuerza con tu energía.

Dando el último paso hacia adelante, quedando al vacio, Dike dejo totalmente admirada a Minako, la guardiana de cabellos color paja estaba suspendida en el aire, flotaba con toda tranquilidad como si siguiera pisando tierra firme.

-Ya que por fin estas logrando mantener tu cosmos, harás lo mismo que acabo de mostrarte, concentrando tu energía en un solo punto. Pero no quiero ser la causante de tu muerte, así que iremos a un acantilado con una altura considerable.

Del gran acantilado, se trasladaron a uno de menor altura, aunque de todas maneras habría que tener cuidado, una caída significaría heridas por demás dolorosas.

El barranco era atravesado por un tronco viejo.

-Camina por el tronco, debes concentrar tu cosmos y equilibrarlo, un exceso de fuerza hará que la madera se rompa y podrías caer.

Muy nerviosa la griega obedeció a Dike, trato de calmarse y sobreponer la fuerza de la gravedad con la suya igualándola, lo que tenía que hacer era muy parecido a lo que había aprendido con Thalo, por lo tanto busco concentrar su espíritu, sintiéndose más ligera, el tronco crujía al principio, pero con su centro de gravedad manipulado ágilmente consiguió no romper la débil estructura. El sol se estaba metiendo, Dike dio por terminado el entrenamiento por ese día.

Minako meditaba, le ayudaba a relajarse, podía ver sus errores y encontrar la manera de dar un mejor desempeño; hábito adquirido de su convivencia con el sexto santo y afianzado ahora por Dike. Al final de cada día, desde su llegada oraba por cada una de las personas que había dejado en Athenas, pensaba en Shaka y lo difícil que le resultaba estar lejos de él, lo extrañaba, pero sabía que cuando lo volviera a ver estaría con él para siempre.

Al siguiente día, la preparación con el tronco siguió, pero esta vez el clima estaba tormentoso, el viento soplaba y parecía que iba a llover.

-Continuemos con tu entrenamiento, pero hoy no te resultará tan sencillo, el clima se convertirá en tu enemigo, tendrás que poner atención en cada una de las condiciones que se te presenten.

Minako inició, el fuerte viento, parecía aventarla, por lo que tenía que aplicar más fuerza, pero el tronco crujía más de lo normal, para acabar una lluvia torrencial cayó sobre ellas; para no caer la griega tenía que poner atención al viento y a la lluvia pero resultaba un tanto difícil, ambos elementos debilitaban el ya de por si maltrecho tronco.

Si Minako no quería caer debía aplicar la fuerza suficiente para no ser expulsada por el aire pero no tanta para no romper el débil madero.

El tiempo empeoraba cada vez más y Dike como siempre no parecía querer detener la enseñanza.

La instrucción era que tenía que atravesar el barranco, la distancia era considerable; la diosa comenzó a cruzarlo con mucha determinación, avanzaba a pesar de que los vientos y la lluvia complicaban la tarea. Finalmente llego al otro lado, la joven se congratulo a sí misma, Dike no se inmuto, no dijo ningún comentario de aliento.

-Valla, creí que ibas a caer.

-Vuelve a cruzar el tronco. El clima se está tornando más violento, es mejor que regresemos.

La griega acató sin decir palabra, así que de nuevo se paro encima del tronco, hacerlo por segunda vez hizo todo más sencillo a pesar de la tempestad; a unos cuantos metros la madera acabo de desgastarse y se rompió, Minako diestramente reacciono ante tal circunstancia, logrando quedar suspendida en el aire, una gran sonrisa se dibujo en su rostro, había conseguido aguantar todo eso, pero aún le faltaba llegar al borde.

Si antes le resulto difícil cruzar con el viento y la lluvia ahora tenía que esforzarse más porque ya no tenía ningún apoyo; daba un paso tras otro lentamente, estaba a punto de llegar y ponerse a salvo cuando un fuerte ventarrón azoto el cuerpo de la joven, perdiendo por una milésima de segundo el equilibrio en la fuerza, Minako cayó al precipicio.

Diké corrió enseguida, Minako yacía tendida en las rocas del fondo, no se movía, la guardiana bajo, los signos vitales de la joven estaba bien, pero ella no reaccionaba.

Con su poder, Dike saco a Minako del fondo y la llevo a la mansión.

-¡Esta vez te excediste Dike!

-Decía con reclamos Thalo.-

-Es solo un entrenamiento, si ella no es capaz de soportarlo, significa que no es digna de nada.

-Sabes muy bien que ella aún no maneja bien su cosmos ni mucho menos la técnica de levitación y aún así le impusiste un entrenamiento muy avanzado y con este clima.

-Reclamaba de nuevo la guardiana del verano.-

En ese momento entro al cuarto Ilítia, que venía de curar las heridas de Minako. La griega se había fracturado el brazo, tenía raspones y moretones por todo su cuerpo.

-¿Cómo esta?

-Pregunto Helio preocupado.-

-Sus heridas no son graves, pero es mejor que descanse.

-Sé que deseas formar a una diosa integra Dike, pero te pido que no utilices métodos tan extremos en su enseñanza, mientras no tenga la capacidad para sobrellevarlos.

-Pedía la máxima sacerdotisa a la ojimiel.-

Minako despertó en la mañana, todo su cuerpo le dolía y qué decir del brazo izquierdo que tenía vendado, se cambio y salió a buscar a Dike.

-Buenos días señorita.

-Saludaba Minako a la guardiana del otoño.-

-¿Qué es lo qué haces aquí, deberías estar recuperándote de tus heridas?

-Respondía Dike.-

-No se preocupe, me siento bien, por favor, sigamos con el entrenamiento.

-No puedo entrenar a alguien en esas condiciones, solo me harías perder el tiempo.

-Me siento perfectamente son solo algunos rasguños. Quiero perfeccionar mi técnica de levitación, se que ahora podré moverme libremente.

-Vete de aquí, no tiene caso que sigas insistiendo, no voy a seguir con el entrenamiento.

-¿Por qué siempre se porta de esa manera tan ruda, acaso hice algo que la ofendiera?

-Mira niña, no porque digas ser una diosa voy a darte un trato especial. Seguramente estas acostumbrada a ello, pero conmigo es totalmente diferente.

-Se equivoca, nunca he tenido ninguna clase de consideración hasta hace poco, el ser una diosa resulto una gran sorpresa para mí, no pretendo obtener halagos ni un trato especial por serlo, solo quiero ser una mujer digna de este título, capaz de hacer algo cuando el mundo me necesite, quiero poder proteger lo que amo.

Minako como pocas veces en su vida se molesto y enfrento a Dike que ya no pudo decir nada porque en ese momento llego Ilítia que quería hablar con Minako.

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Qué les pareció? Como siempre espero sus comentarios, quejas o sugerencias, no les cuesta nada eh!

Bueno, bueno también quisiera desearles felices fiestas, que la pasen muy bien en compañia de las personas que más quieren y si no las tienen a su lado, anímense a decir, a hacer algo para que tengan ese cariño cerca de ustedes.

Les mando un abrazo, Feliz Navidad y que el 2012 les traiga grandes y gratas sorpresas, yo espero terminar esta historia y ojala que me acompañen en ese brillante final.

Abrazos y besos. :*