Habían pasado ya tres semanas en la universidad ya conocía todas sus clases y estaba bien académicamente como era de esperarse de Dipper Pines pero por otro lado algo incomodaba al joven que se estaba retrayendo más de lo usual se sentía nervioso.

Pero no era Bill Cipher el causante de tal actuar en el joven de hecho era por un bravucón a quien intento enfrentar una vez y todo resulto tan mal para él, tuvo que ocultar algunos moretones y golpes que ese joven le había causado, Alex Fichte un joven corpulento, mucho más alto que él y más fuerte, siempre se encargaba de tratarle mal pero lo callaba, nadie sabía absolutamente nada de ello.

Pero en esa mañana había sido la peor se había burlado de él delante de toda la universidad avergonzándolo a él y a Mabel quien hizo una mueca incomoda.

-No puedo creer que ese sea tu hermano –le comentaron a la joven que al parecer intentaba esconderse –

-por qué no puedes ser un poco más normal Dipper, me estás avergonzado –Fueron aquellas palabras que lo terminaron de destruir –

Salió corriendo del lugar adentrándose a lo más recóndito de la universidad donde sabía no iba a estar absolutamente nadie se soltó a llorar, ese lugar era peor que la segundaría y lo sentía, Mabel se estaba distanciando más de él, se sentía tan solo… tan destruido.

-¡Hey Pino! –Esa voz volteo a mirar para encontrarse con Bill – ¿qué pasa? ¿Por qué lloras?

-No es nada –intento secar sus lágrimas pero era difícil, Bill se sentó a su lado –

-Pino –Dipper solo apoyo la cabeza en el hombro de Bill sintiéndose reconfortado –

-¿Cómo me encuentras siempre? –Pregunto –

-Es un don –pronunció – ¿por qué lloras? –Dipper solo cerró los ojos – no me lo dirás

-Bill tú acaso piensas que yo ¿soy raro? –Indago con la voz agrietada mirando a una pared gris y agrietada –

-En este pueblo hay muchas cosas singulares ¿sabes? –Habló –Pero de todas las rarezas de este pueblo tú eres mi favorita.

-El joven soltó una ligera risa –Gracias Bill –Expreso observándole, era un extraño cumplido pero encantador a su manera, su rostros estaban muy cerca y sin esperar más Bill acorto la distancia al fin probando los labios dulces de su pino –

-Me gustas Dipper, me gustas mucho –Expreso el rostro de Dipper era de un color rojo intenso su corazón latía demasiado rápido ese hombre realmente que sabía cómo desbocarlo –

-Tú…tú también me gustas Bill –Sonrió, le había atraído desde el primer día y con el transcurrir de las semanas era muy natural verlo a su lado conversado y cuando llegaba su hermana parecía Bill salir corriendo diciendo algo de no desear vomitar arcoíris que eso era cosa de nogmos y no suya –

-¿Te gustaría ser el pino de mi corazón? –El castaño solo rio para asentir –

Él había sacado sonrisas mientras lloraba sin dudan debían darles crédito al rubio se secó las lágrimas soltando un largo suspiro –ya tengo que ir a clases –Expreso –nos vemos más tarde.

-Claro querido –Aquello le había hecho colorarse pero al mismo tiempo solo le sonrió de nuevo para que comenzaran a caminar hacia la facultad, las personas comenzaron a murmurar y a reírse a sus espaldas, Dipper en ese momento solo deseaba cavar un hueco y permanecer allí toda su vida si fuera posible –

-Pero miren si es el pequeño Dipper Pines y yo que te pensaba llorando durante toda la mañana –Se burló aquel robusto chico –

-Alex –pronuncio su nombre con desprecio –

-¿qué ya no recibiste suficiente humillación? –Sonrió de manera socarrona – ¿o quieres más?

-Hey cerdo –Habló Bill mirándole molesto –

-¿Cómo me dijiste? –Gruño mirándole molesto

-Oh además de cerdo, estúpido, ya veo que dejan entrar a cualquier calaña en las universidades –comento mirando con interés sus guantes –Supongo que el sistema público ya no funciona como debería –Sin mediar palabra recibió un puñetazo Bill primero intento controlarse si se ponía rojo de la ira notarían que él era otra de las anomalías de lugar, le miro con una sonrisa en los labios –El dolor es tan divertido –su sonrisa se hizo más grande –Déjame hacerte sentirlo a ti también –Y de un solo puñetazo en el estómago le saco el aire al grandulón al verse inclinado Bill aprovecho para darle un codazo en la espalda tirándolo al suelo – ¿te diviertes? ¡Seguro que sí! –Se acercó para susurrarle al oído –Vuelve a meterte con Dipper pines y será tu fin inútil –Dipper estaba con los ojos abierto como platos todo había pasado demasiado rápido, no pensó ni siquiera en que Bill enfrentaría a aquel que tanto le molestaba – ¡Eh! ¡Que no tienen algo más importante que hacer con sus vidas! –Y todos se fueron de allí –Pff, Hey pino ¿no vas tarde a clases? anda vamos

Dipper solo asintió y por la universidad se comenzaron a escuchar los rumores de que Bill Cipher un chico popular defendía al raro del lugar, sin duda algo que pasar de boca en boca.