El rubio cada día estaba más frustrado pero intentaba ocultarlo aún se mantenía al lado de Dipper haciéndolo sonreír en muy raras ocasiones, pero estaba esa paranoia muy típica de él que lo hacía tener cierta distancia con él como si en algún momento lo fuera a destruir.

No era así, si deseara destruirlo hace tanto que lo fuera hecho un solo chasquido de dedos y Mason Pines estaría completamente desaparecido de ese universo, camino por los pasillos de la universidad buscándolo supuso que estaría en uno de sus tantos lugares favoritos.

-¡Detente! –Escucho una voz casi como un chillido no necesitaba reconocerla la conocía bien –

-¿Creíste que Cipher podía salvarte en todos los lugares eh fenómeno? –Allí estaba la voz de ese tipo Alex Fichte, escucho otra voces haciendo coro y no tardó en llegar allí un grupo de chicos se encontraban patentado y golpeando a su pino mientras él intentaba cubrirse –

La ira no tardo nada en apoderarse de él, su cabello se había vuelto de color rojo y llamas azules lo rodeaban, el parque de su ojo se desprendió mostrando un ojo de color azul rodeado en la profunda oscuridad – ¡Ustedes! –Exclamo su voz resonó por todo el lugar helándole la sangre a cualquiera, allí mismo voltearon a ver a Bill Cipher el demonio en persona –Se atreven a tocar a ¡MI PINO! –El suelo se comenzó a estremecer y llamas azules salían de sus manos –

Oh, vaya que los haría arrepentirse por tal error.

Los presentes se horrorizaron y los ojos chocolates de Mason Pines se abrieron con completo consternación al notar como sus abusadores desaparecían de la forma más horrenda posible y la mano exterminadora era el rubio que amaba, observo como Bill se acercaba a él pero retrocedía.

-No…no te me acerques… no –Retrocedía cada vez más, él estaba aterrado de lo que aquel demonio podía hacerle a él –

-No te haré daño. . .

-¡Mentira! –Le interrumpió –Eres un monstruo Bill Cipher. . . mi tío Ford tenía razón no puedo confiar en ti.

-¡Pero lo hice para salvarte! ¡Esos humanos miserables te lastimaban! –Pero Dipper solo se levantó comenzando a huir de él – ¡Dipper! ¡No te vayas! ¡Dipper! –Quiso ir detrás de él pero cadenas salieron de la nada atrapando sus manos encadenándolo al suelo y otra rodeaba su cuello – ¡DIPPER! –exclamo el nombre del castaño que desapareció de su vista –

"Tú eres el mal yo soy el bien"

Aquellas palabras comenzaron a sonar mientras todo se volvía oscuridad, un eco constante que lo perturbaba, se paralizo al notar como su cuerpo comenzaba a volverse de piedra – ¡Espera! ¡No basta! ¡Yo! ¡Yo lo he intentado! ¡Dipper! –Levanto la mirada y allí ante sus ojos estaba el Dipper de su dimensión, su expresión era seria – ¡Intentaba hacer verdad tu deseo!

-Tu eres el mal Bill Cipher lo nuestro es solo una mentira que jamás funcionara –Contestó Bill solo extendió su mano hacia él –

-Yo quise mentirme creyendo que si –Fueron sus últimas palabras antes de convertirse en piedra –

-¡ASP! –Sus ojos se abrieron de golpe mientras sus pulmones parecían obtener el aire que necesitaba para mantener ese cuerpo humano, se encontraba temblando y sudando frío en aquella gran cama de la mansión que había creado para él mismo –

Parpadeaba inconscientemente intentado razonar lo que había visto, una pesadilla, todo fue una pesadilla creada por su subconsciente, trago saliva la garganta la sentía seca en su totalidad, se levantó soltando un ligero suspiro necesitaba calmarse él mismo y sus latidos, salió de su habitación para caminar por los pasillos a lo que escucho una risa, se miró en aquel espejo.

-¿Asustado eh? –Expreso su reflejo en el espejo –te has vuelto débil.

-No es así –Contestó –

-Claro que sí, desde que deseas tener a ese miserable humano te has vuelto débil, destruye a este mundo, tómalo como tuyo, tienes el poder y luego oblígalo, oblígalo a amarte –Contestó –

-Tú y yo sabemos cómo termino eso –Se cruzó de brazos mirándose en el espejo –

-pero eso sería menos patético de lo que haces ahora –expreso – ¿tener miedo? ¿Desesperación? ¿Impotencia? ¡Toma lo que te pertenece y ya! ¡Hazlo tuyo! ¡Destrúyelo! No puedes negarte a tu instinto.

-¡Cállate! –Golpeo el espejo que se fragmento en miles de pedazos –no lo hare…no lo voy a hacer.

-En algún momento pasara Bill Cipher eres un demonio, no podrás mantenerte así por siempre debes destruirlo todo –Su voz sonaba como miles de ecos en aquella pared – Ese es tu deber, tu deseo, tu ambición ¡Apodérate de todo! ¡Se el rey de este universo!

-¡No! ¡No! ¡No! –Se tapó los oídos cayendo de rodillas, no podía ceder ante las voces en su cabeza, la risa resonó por todo el lugar ¿o solo estaba dentro de él? – ¡Detente!

-Te has vuelto débil…débil…. débil.

Cerro los ojos e intento mantener el control, pero aquello parecía interminable una noche sin fin.