El castaño abrió los ojos con gran dificultad, se tomó la cabeza que le dolía a horrores – ¿qué paso? –murmuro para observar que esa allí no era su habitación para nada era grande y lujosa – ¿dónde estoy?
-Estás en mi casa Dipper –Llego el rubio a su lado mostrándole lo que sería su desayuno unos Wafles con miel de maple y jugo de naranja –
-¿qué paso? –Se incorporó para luego tomarse la cabeza vaya que realmente le dolía –
-Bueno te emborrachaste –Habló mientras le entregaba el desayuno sentándose a su lado de la cama –Haber déjame ver –Bill se había acercado hasta acariciar la frente de Dipper con su pulgar quien se sonrojo por que viera aquella marca de nacimiento – ¿mejor? –pregunto para que Dipper notara que ya no tenía el dolor de cabeza –
-si gracias –Sonrió para comenzar a comer –pero ¿Cómo pude emborracharme si lo que yo bebí fueron sodas?
-No eran sodas eran latas de cerveza Dipper –Y el joven se atraganto –
-Diablos –murmuro –
-Y aun no te cuento la mejor parte –Dipper le miro con cara suplicante para que no le siguiera diciendo lo estúpido que seguro se comportó en su estado de ebriedad –Me besaste delante de todos y dijiste que me amabas.
-¡¿Qué?!
-Delante de media universidad
-¡¿QUÉ?! –Ahora si Dipper se encontraba al borde de la histeria –o cielos sabía que no debía ir, que todo iba a salir mal ¿por qué diablos me invitaste?
-Yo solo quería pasar un rato interesante –Se encogió de hombros –No hacer siempre lo mismo.
-ah –Dipper se tomó la cabeza sabía que él no tenía la culpa había sido suya por no prestar atención a lo que en realidad estaba bebiendo, pero que iluso de su parte pensar que era soda lo que tomaba ¡Eran universitarios! obvio que no habría soda en las bebidas – ¿Hice algo más Bill?
-Bueno –el rubio se mordió el labio rascándose la nuca –Intentaste seducirme para que tuviéramos sexo.
-¿Eh? no… ah –oculto entre sus manos su rostro completamente avergonzado –me quiero volver chango.
-Serías un chango muy sensual –respondió Bill con una sonrisa para que el castaño le tirara una almohada – Tengo una fiera agresiva por novio pero no importa así te amo.
-Calla hice cosas rotundamente vergonzosas diablos y lo que pasará en la universidad seremos la comidilla, no yo seré la comidilla perdí la poca vida universitaria que tenía –Si no fuera porque tenía el desayuno en sus muslos se taparía con las sabanas hasta la cabeza a lo que noto algo –Bill ¿hicimos algo anoche? –pregunto notando que estaba sin camisa –
-¿Enserio crees que me aproveche de ti estando borracho? –Coloco la mano en su pecho señalando su indignación –Pues no, no me aproveche tú mismo te quitaste tu camisa intentado seducirme para que me acostar contigo…
-. . . y…. ¿por qué no lo hiciste? –murmuro bien ahora sentía que Bill no se sentía atraído por su cuerpo –
-¿querías que lo hiciera? –Enarco una ceja en señal de confusión –
-¡No! –Se apresuró a decir –digo que. . .muchos lo hubieran hecho…estaba indefenso y habría sido mi culpa yo lo pedí.
-oye pino, te amo enserio y si quiero hacerlo contigo –Se acercó al joven para besar sus labios –pero quiero hacerlo cuando estés en tu cinco sentidos, quiero ver cómo te abochornas y como gimes mi nombre –Acaricio lentamente el pecho del castaño –Como te estremeces ante mi tacto pero sobre todo que tu hayas decidido hacerlo por tu propio deseo.
-Gracias Bill –El rubio solo se encogió de hombros –
-Bien come –Se levantó –Ya es el medio día, podemos salir ver una película y luego te llevo a la cabaña ¿está bien?
-Si –Sonrió –oye Bill –el rubio volteo –gracias –Hizo una señal con la mano restándole importancia y desapareció en lo que al parecer era el baño –
Dipper volvió a comer ya pasándole el primer malestar, aun sintiéndose avergonzado por lo que había hecho primera vez que le dan libertad y termina emborrachándose, se sentía estúpido por ello, termino de comer para observar al rubio salir del baño estaba vestido con unos pantalones ajustados negros una camisa manga larga de color amarillo y que tenía un ojo, tenía una toalla en el cabello con la que se lo secaba.
-Si quieres puedes usar mi cepillo detal –comentó el castaño solo asintió para levantarse –
Se arregló y alisto para salir con el rubio en la motocicleta de él se relajó nuevamente apoyando su cabeza en la espalda del rubio –Tienes una mansión muy bonita
-Gracias –Contestó la conversación termino allí mientras observaba los arboles pasar a gran velocidad alguna que otra creatura mágica y con el sonido del motor –
Al llegar al pueblo pasearon un rato para que luego ir al cine para ver una película de terror, Bill se burlabas de ella aunque Dipper tenía que admitir que en ligeras ocasiones daba pequeños saltitos de sorpresa esperando que Bill no lo notará y vaya que lo hacía, después de eso fueron a la cafetería de Linda Susan por un postre mientras seguían conversando de la película y de algunos efectos que eran pésimos.
Al salir de allí nuevamente se retiraron en la motocicleta del rubio, Dipper estaba muy feliz había recibido una que otra mirada por parte de algunos compañeros de la universidad pero decidió ignorarlas, iban a ingresar a la cabaña entre algunas bromas, al entrar Mabel estaba allí esperándolo cruzada de brazos.
-Hey ¿Mabel qué pasa? –pregunto con una sonrisa en su rostro –
-¿qué me pasa? –pregunto de vuelta mirándole molesta Dipper se paralizo rara vez se podía apreciar molesta a Mabel – ¿sabes lo que hiciste ayer?
-uh….
-¿uh? –Saco su celular para mostrarle un vídeo donde salía él besando a Bill, no se podía oír bien pues la música estaba a volumen, se notaba un poco de incomodidad en Bill para que luego se lo llevara de allí – ¿por qué? Tu sabes que él a mí me gusta ahora no solo serás tú el hazme reír si no también Bill…
-yo….
-Lamento lo que paso Bill –paso a mirar al rubio –enserio.
-Hey está bien no me molesto…
-No, eso no debió pasar supongo que te debió incomodar –murmuro –lo siento.
-No para nada –expreso mientras colocaba su mano en el hombro de Dipper quien estaba cabizbajo, le sonrió para que el castaño le devolviera una sonrisa tenue, entonces Mabel entiendo, la manera en cómo miraba Bill al castaño no era de amistad era de amor, sintió que su pecho se oprimía –
-Sentía como las lágrimas se acumulaban en sus ojos su hermano le había arrebatado al chico que le gustaba frente a su propio ojos y ella jamás lo noto – ¡Ojala te fueras muerto con nuestros padres! ¡Te odio! –Le grito por impulso empujándolo, cuando Mabel se había dado cuenta de lo que había dicho ya era demasiado tarde –Dip…
-. . . –los ojos de su hermano mostraron sus lágrimas para luego salir corriendo de allí –
-¡Pino! –Exclamo Bill al verlo salir corriendo tan precipitadamente él no se esperaba esas palabras de la castaña, le miro con cierto rencor para salir corriendo detrás del castaño –
Su visión le dificultaba el camino y se golpeaba con algunas ramas que no apartaba, podía escuchar la voz de Bill llamándolo a lo lejos pero no deseaba detenerse no podía, quería llorar y perderse en la profundidad de ese bosque, se tropezó con la raíz de un gran árbol y se quedó allí tendido en el suelo sintiendo el dolor en su cuerpo por los raspones, el ardor en sus piernas por correr y tal vez en el tobillo por una torcedura como sus pulmones le pedían el necesario oxígeno, pero nada se comparaba con el dolor que sentía en su pecho por lo que le había dicho uno de sus seres más querido.
-Pino –Bill llego a su lado intentado abrazarlo –
-Suéltame, no me toques Bill –Forcejeo pero al final termino accediendo a aquel abrazo echándose a llorar –
-No llores Dipper por favor…
-Quiero desaparecer –Cada vez se abrazaba más a él –No quiero volver, quiero otra realidad, no deseo está…no puedo con esta… No quiero estar aquí… no quiero…no quiero.
-¿eso deseas pino? –El joven asintió –Entonces hagamos un trato –Se alejó del joven –Yo te daré lo que desea a cambio de algo.
-¿de qué? –Pregunto –
-Detalles luego te lo diré, pero podrás anular el contrato si no te gusta –Expreso se levantó para mirar directamente al joven su mano comenzó a brillar con un fuego azul – ¿qué me dices pino?
-en esos momentos no le importaba absolutamente nada solo deseaba desaparecer de allí y jamás regresar –Trato –Apretó la mano del rubio aceptando aquel contrato –
