El ciervo se mantenía guiándolos por el bosque que cada vez se tornaba más espeso y más oscuro se podían escuchar las voces de algunas criaturas "se ven tiernitos" "quiero comerlos" "déjame el hígado" "allí está Bill" "maldito demonio" "¡quiero cenar a ese ciervo!" "y yo al chango" en aquel comentario tanto el ciervo como el rubio miraron a Dipper.
-¡Eh! ¡Es un chango sensual pero no comestible! –Exclamo el rubio para el monstruo –
-Me quiero volver humano de chango me comen –murmuro para que siguieran en el camino –
Al llegar a la cueva esta se encontraba completamente oscura, había un olor desagradable y repulsivo saliendo de allí y en la simple entrada había huesos de todos los tamaños y cráneos de todas las formas, Dipper trago saliva mirando hacia el lugar.
-Bien entremos –Bill fue el primero que avanzo creando fuego un fuego azul que brillaba desde su mano – ¿qué pasa? –miro hacia atrás donde estaba Dipper y Brody –
-nada ya voy –Comenzó a caminar Dipper seguido del ciervo, el lugar realmente era escalofriante y el olor con el tiempo se hacía más nauseabundo, había cuerpo desmembrados de distintas bestias, moscas e insectos devoraban los cadáveres conforme avanzaban –
Al final de la cueva se podía ver podía apreciar una luz procedente de un tragaluz natural, no había ningún monstruo a la vista, comenzaron a buscar aquel diario cuando dieron con él estaba en un rincón cerca estaba el esqueleto de un humano y Dipper se estremeció ahogando un ligero quejido.
-"no quiero morir así" –observo que algunos huesos parecían rotos, mientras el cráneo tenía una gran ruptura –No –Cerro fuerte los ojos apretando el diario a su pecho ahogando el llanto –"este pude ser yo" "este soy yo"
-Calma –Se sobresaltó al sentir una mano tocando en su hombro para observar a Bill –Hay una diferencia entre él y tú.
-¿cuál? –Pregunto mientras un ligero temblor recorría su cuerpo –
-él no me tenía a su lado, tu si –Con eso le dio la espalda acercándose mirando hacia otro lugar de la caverna, sonrió mientras miraba la espalda del rubio, un rugido se escuchó seguido de unos quejidos para ver una sobra de un monstruo gigante mientras partía a la mitad a lo que sea que criatura haya caído en sus garras y lo devoraba, un escalofrío le recorrió al ciervo y al castaño mientras Bill parecía no inmutarse ante esto –
A cada momento aquel monstruo parecía acercarse más y más hasta encontrarlos una sonrisa de afilados dientes, varios ojos, extremidades que salían de su espalda las cuales podía usar como alas y aquel pestilente aroma que provenía de él.
-Bien, bien unas deliciosas botanas han entrado a mi cueva –aquella voz gutural haría temblar a cualquiera menos al rubio quien le dedicaba una mirada de profundo rencor y odio –
-Brody lleva lejos a Dipper –el ciervo solo asintió para tomar al castaño llevándoselo, aquella bestia intento impedirlo pero un rayo de azul color le corto aquella extremidad con la que quería atraparlo –
-Vaya, vaya al parecer tendré que eliminarte a ti primero –Expreso con sus ojos inyectados en sangre por la ira –luego iré por las botanas.
-La sonrisa en el rubio se hizo grade mientras tomaba una forma descomunal que podría ser la pesadilla de cualquiera –juguemos.
Ambos empezaron una batalla mientras el monstruo intentaba atraparlo con sus extremidades Bill se liberaba destruyéndolas todas haciéndole soltar varios gruñidos y rugidos a la bestia que quería eliminarlo, al final solo hubo un ganador.
El rubio se quedó mirando el cuerpo de la bestia en el suelo que se iba calcinando por un fuego azul, se acercó a donde estaba el único esqueleto humano –no es suficiente ¿verdad? –observo los últimos momentos de vida de este como temblaba de miedo e impotencia por no poder salvarse, como deseaba una salida y como inconscientemente lo llamaba pero nadie acudió en su ayuda, quien quería como su héroe jamás ingreso a aquella cueva para salvarlo, sintió una mano que era colocada en su hombro –
-Al final viniste –el rubio se quedó mirando asombrado era el fantasma de su pino, había otros que recorrían la cueva sus almas fueron libres al ser morir aquella criatura –Eso es lo que importa.
-Pino –No quería derrumbarse no lo deseaba, había un dolor en su pecho que no podía evitar, no en aquel cuerpo que tenía sentimientos, se mordió el labio para sentir como aquel fantasma acariciaba su mejilla –
-Está bien Bill, está bien –sintió algo cálido recorrer su rostro mientras el fantasma le sonreía –te perdono, siempre lo hice –Con eso desapareció en una luz blanca segadora, soltó un suspiro como si todo ese tiempo fuera estado conteniendo el aire limpio aquellas lágrimas para salir de allí fuera de la cueva lo esperaba su castaño y el ciervo, le sonrió para que su pino le devolviera la sonrisa –
El ciervo regreso a lo que era su hogar mientras ambos regresaron a la cabaña del misterio –aun no entiendo ¿por qué tantos deseo de cerrar esa grieta?
-Tal vez quiera cumplir aquel deseo que él Dipper de este mundo no pudo –contestó – soy él ¿no es así? puedo tener sus mismos deseos…no permitir que este mundo sea destruido –Sonrió –algo en mi me pide a gritos que acabe con esa grieta, que no permita eso que ayude a los gemelos, supongo que es él quien lo grita desde mi cuerpo… me pide que acabe con ello.
-Entiendo –con aquello comenzó a caminar escaleras arriba –
-¿te pasa algo? –El rubio solo negó para seguir su camino, el castaño sabía que actuaba extraño pero solamente decidió darle su tiempo, se quedó mirando aquel diario para que de repente le fuera arrebatado –
-¿qué haces con esto? –Era Tayron quien le observaba enojado –
-me lo encontré –aquel castaño se le quedo mirando con los ojos ampliados –en una cueva.
-¿y el autor? –respondió –
-Estaba muerto –Aquel joven entro en un estado de shock para tomarlo de la camisa alzándolo –
-¡Mientes! ¡Tienes que estar mintiendo! –Había dolor en su mirada para que el castaño negara –papá… no puede estar muerto…él no.
-lo lamento Tayron –susurro pero no era él o tal vez si quien hablaba –fui descuidado y aquel monstruo me atrapo, deseaba sellar aquella grieta pero no pude, no tuve el suficiente poder, por mi descuido sufrirán, perdóneme
-¿padre? –lo bajo lentamente para recibir solamente una sonrisa –
-Este diario contiene la manera de sellarlo pero necesitaran ayuda de Bill para hacerlo, porque con él las criaturas que aparezcan no podrán atraparlos a ustedes –Habló –tengan cuidado –de repente el castaño agito la cabeza le dolía levemente – ¿qué paso?
-Nada –expreso –Toma el diario.
Con aquellas palabras dichas se alejó dejando confundido a Dipper mientras en el hombre solo había un profundo dolor.
