— NUESTRA NIÑA —
Tambores de Guerra
Parecía que la Kame House no iba a tener un respiro ese día. Pues en menos de lo que canta un gallo parecía que se había formado una especie de batalla entre los aliviados de que la "noticia" fuera solo una falsa alarma y los que se sentían decepcionados por ello.
— ¿Cómo crees qué acabará esto? —18 le preguntó a Vegeta, ya que tanto el príncipe como la robot parecían los únicos que no tenían ningún punto que defender al respecto.
— Me es indiferente —Vegeta contestó sin molestarse si quiera en descruzar los brazos.
18 asintió. Se sentía aliviada de no ser la única con sentido común en la casa.
— ¡Tio Goten, eres un tonto! —chilló Pan de repente, golpeando las piernas del joven— ¿Cómo está eso de que te gusta ser soltero? ¡Yo quería que Trunks fuera mi tío también!
— Huh, aunque hay que admitir que la nieta de kakaroto en verdad tiene gusto —no pudo evitar comentar el príncipe sayan con una sonrisa de superioridad al escuchar eso.
Bulma le lanzó una mirada imposible de descifrar a su marido, pero aparte de eso no obtuvo otra reacción.
— E-esto... —balbució el joven gerrero Son.
— ¡Eso! —Bra se pusó enojada al lado de su mejor amiga, haciéndole más presión a Goten— ¡Y yo quería que tú fueses mi cuñado! ¡No hay derecho!
— ¡No hay derecho, no hay derecho, no hay derecho! —presionaron las dos preadolescentes híbridas, más pareciendo niñas caprichosas de cinco años.
A Trunks le salió una vena en la frente.
— Oíd, ya os estáis metiendo en asuntos que no os conciernen —bastante tenía con acabar de ser rechazado indirectamente.
— ¡Tú te callas! —le exclamaron ambas al peli lavanda, quien se quedó asombrado momentáneamente por el exabrupto.
Bulma explotó en risas en ese momento al ver la cara de despechado de su hijo mayor. Querría apoyarle pero, es que era demasiado gracioso.
— Bra, no mandes callar a tu hermano —le sentenció Vegeta a su hija con voz firme y la princesa sayan enseguida cayó la boca.
Podía ser la consentida de su padre, pero sabía bien que era mejor no buscarle las cosquillas cuando se ponía serio. Después se dirigió a su hijo mayor.
— Y tú, aprende de una buena vez ha hacerte respetar —avergonzado, Trunks formó una fina línea con sus labios y asintió regiamente, no le gustaba verse débil ante su padre.
— Pues yo sigo pensando que no es normal —se quejó Pan, señalando a Trunks está vez—, ¿por qué tan apegados si no son pareja? ¡Cuando viaje por los planetas con él y el abuelo, no dejaba de repetir el nombre de Goten cuando dormía, a saber lo que estaba soñando!
Goten miró a su sobrina mortalmente sorprendido por tamaña revelación, así como la mayoría de los presentes.
— Me da igual si Trunks es gay, ¡pero mi bebé no lo es! —murmuró ChiChi.
— Reservadas palabras para una mujer que cuando niña se paseaba por todas partes en un corto biquini —se río Bulma, recordando sus primeras aventuras de hace ya muchos años atrás.
La peli grisácea observó a la mujer mayor que ella, pero aun así mejor conservada, saliendo chispas retadoras de sus ojos.
Trunks, por otra parte, deseaba matar a la niña peli negra con todas sus fuerzas. ¡Le prometió que guardaría su secreto! ¡Se lo había prometido! ¿Desde cuándo la palabra de un Son no tenía crédito?
— Hija —habló Gohan por primera vez—, Trunks tiene la razón, esos son asuntos que no te conciernen. Tienen que resolverlo entre ellos —él ya tenía sus sospechas sobre su hermano menor y Trunks de todas formas. Observó a su esposa, buscando apoyo— ¿Acaso no es así, Videl?
La humana más joven de la estancia parpadeó ante las palabras de su marido, como si hubiera estado perdida en una nebulosa.
— Yo... esto... sí, claro, como no —acabó respondiendo, de pasada.
Se sentía tan sorprendida qué por un momento creyó ser de vuelta la adolescente que una vez fue, la cual iba descubriendo el mundo y las muy impactantes sorpresas de los sayayines de a pocos. De todas formas no era quien para juzgar, ella se había casado con un medio alíen.
— ¡Parad un momento! —exclamó Marrón de repente con voz alarmada, quien desde su primer comentario no había vuelto a abrir la boca. Todos callaron y observaron a la joven Kuririn, quien giraba su cabeza a una y otra parte, alarmada, buscando algo que no era capaz de encontrar— ¿Vosotros no os sentís observados?
Todos parpadearon, olvidando por completo el tema de la discusión, se concentraron en completo silencio unos segundos, pero tan solo Vegeta y 18 pudieron sentir también la anomalía de la que la joven hablaba.
— Marrón —habló Krilin, por primera vez saliendo del shock, y le dio unas palmaditas a la mano de su hija—, estamos en una pequeña isla pérdida en medio del océano, ¿quien nos iba a estar observando?
— Pero yo... —Marrón se veía alicaida, ¿se lo había imaginado?
— La chica tiene razón —sentenció Vegeta de repente, poniendose recto y alarmando a todos, se dirigió a la entrada de la casa, abriéndola de un portazo, todos le siguieron—. Algo no marcha como debería.
— Vaya, menudo don tienes jovencita —comentó el maestro Roshi, desviando su mirada de los ojos de Marrón a instalarse peligrosamente en el trasero bien puesto de la joven—. Darse cuenta de una anomalía antes que Vegeta es todo un logro... realmente.
La rubia fue capaz de tomar la muñeca del anciano maestro con demasiada fuerza e ira en los ojos, antes de que este pudiera ponerle la mano encima. Ya iba a medio camino.
— En tus sueños, viejo —comentó cortante.
Roshi se soltó del agarre de Marrón con algo de esfuerzo.
— Está bien, belleza, tampoco tenías porqu... —antes de que pudiera acabar su escusa fue noqueado por un puñetazo en la cabeza, cortesía de Bulma.
La maestra de la tecnología le bufo al anciano desmayado en el suelo con espirales en sus ojos y un enorme chichón en la cabeza.
— Maldito asqueroso lascivo, nunca va a aprender.
— Gracias, Bulma —agradeció la joven rubia.
La humana peli lavanda le sonrió divertida.
— No se deben, es un gusto golpearle.
— ¡Puedo sentirlo ahora! —exclamó G-18 en ese momento, su radar interno de se activó en ese momento con un pitido— Una aglomeración de seres vivos se dirigen a toda velocidad hacía aquí. Como muy poco son un centenar. Y no son seres humanos.
— Y con eso a la basura las esperanzas de que vengan en son de paz —se quejó Krilin ante lo último dicho por su esposa—. ¿Qué se supone que vamos a hacer si estacionan en la isla? ¡Hace más de cinco años que no tenemos enemigos, van a barrer el suelo con nosotros!
— Habla por ti —comentó Trunks, en el fondo bastante aliviado con el cambio de situación, con suerte no volverían a hablar del tema—. Tanto el Ki de Pan como el mio se elevaron considerablemente con nuestra aventura en el espacio. Además, no he dejado de entrenar y ejercitarme ni un solo día. Si alguien quiere pelea contra mi, la va a tener.
— Lo mismo digo —Goten, siendo ahora el sayan más fuerte, siguió el ejemplo de su mejor amigo, chocando su puño contra la palma de su otra mano—. Si se sobrepasan con nosotros, haremos que pidan piedad.
Ambos amigos compartieron una sonrisa lupina.
— Ya iba teniendo ganas de probar mis técnicas contra un enemigo serio —Marrón estaba emocionada por luchar—. Haré que estés orgullosa, mamá.
La robot simplemente asintió a lo dicho por su hija.
— Creo que estáis chalados —comentó su padre, pero nadie le hizo caso.
— Contad conmigo —se unió Gohan a los tres jóvenes.
— Yo no me pienso quedar atrás —atajó Videl.
— Pero querida... —empezó Gohan.
— ¡Pero nada! Puede que solo sea una humana, pero si vienen con la intención de destruirnos, no pienso quedarme de brazos cruzados. ¡Defendere a mi familia con uñas y dientes!
— ¡Así se habla Videl, poder femenino! —exclamó ChiChi, animando a su nuera.
— ¡Eso, eso! —Pan también tenía ganas de patear traseros.
— ¿N-no estáis exagerando un poco? Tal vez solo pasen de largo... —Bra deseaba con todas sus fuerzas tener esa suerte.
— Después de cinco años, parece que vamos a tener algo de diversión, ya iba siendo hora —comentó Bulma, apoyando una mano en el hombro de su hija, dándole valor.
— Cuanto más tiempo pasáis parloteando, más cerca está el enemigo —hizo notar fríamente Vegeta, quien ya se había termino de acomodar la ropa para luchar, nunca salía de casa sin esta por debajo de la ropa cotidiana. Fijó su mirada en la de su esposa—. Bulma, tú tienes mi lector de ki, entregámelo.
La mujer volvió a entrar a la casa para buscar entre su equipaje, salió segundos después y le lanzó a su marido el aparato en el aire, este no tuvo problemas en tomarlo. Se lo colocó, lo encendió y...
— ¡Mi Señora! —la exclamación se hizo notar en toda la nave— ¡Los sayayines han detectado nuestra presencia, se preparan para atacar!
La mujer sonrió de lado.
— No esperaba otra cosa —comentó, llevándose un cigarro a la boca y prendiendolo—. Pon al máximo las defensas de la Nave.
— Si señora —dijo el mandado, antes de dar la vuelta y gritar—. ¡Ya la habéis oido, gandules!
La alienígena le dio una calada al cigarro, totalmente tranquila. No había reunido las Siete bolas del Dragón para nada.
Bastante lejos, en el desierto, cierto Namekiano se encontraba meditando, cuando de repente un gran flujo de poder hizo que sus antenas se contrajeran.
— ¿Qué es ese Ki tan extraño? —Piccoro se preguntó a si mismo— Viene de la dirección de la casa del Maestro Muten Roshi, será mejor que compruebe que es, pueden estar en peligro.
Piccoro alzó el vuelo y como una bala se iba en dirección al lugar.
