William se encontraba sentado sobre un muro, delante de él estaba la carpa de los Gleeflu el show pronto comenzaría tenía unos audífonos que Dipper le había emprestado estaba escuchando una canción al azar que estaba en la lista de reproducción, ya la había escuchado varías veces y no podía evitar volverla a repetir.

-Puertas cerradas, que no quiero abrir, no tengo nada, teniéndote a ti –Comenzó a cantar en un suave susurro mientras movías sus pies, se sentía extrañamente tranquilo aunque todo cambiaría ese día –Sigo enredándome en las sombras, me acostumbre a morir por ti, soy mi enemigo y no me asombra la pesadilla que elegí.

A los recuerdos de Will llegaron como conoció a Dipper Gleeflu, recordaba escapar de su mundo quedando en el escape mental, al menos para él era un lugar mucho mejor que su mundo nadie lo lastimaría, pero fue demasiado bueno para ser verdad, sintió como era invocado y se vio arrastrado a aquel universo, entonces los gemelos se burlaron de él, William se enojó muy pocas veces se enojaba y en ese momento poseyó el cuerpo de Dipper Gleeflu fue una extraña sensación.

El poder estar nuevamente en un cuerpo humano y sentir el dolor físico con todas sus funciones mecánicas no era algo que le gustara le incómodo sentirse…vivo, pero entonces sintió una extraña conexión con aquella alma humana que no sabría cómo descifrar, poco después salió del cuerpo humano, Dipper no quiso volver a hablar de ello su expresión en ese momento la recordaría por siempre era una de las pocas que ese rostro había mostrado, pánico.

-Adicto al dolor, tu exceso de frío y de calor, me están destruyendo me estás convirtiendo en algo que yo no soy –Siguió y un dolor comenzó a invadir su pecho el cual quería transformarse en lágrimas pero se negaba a hacerlo –

Hizo una mueca al recordar como los gemelos lo manipularon para que terminara haciendo aquel "trato" como conoció a Stanford Gleeflu, como empezó su infierno, tener que preparar el té de Stanford a las seis de la mañana y no estar ni un minuto después de eso, arreglar a los gemelos y preparar los Show como estos los torturaban constantemente especialmente Mabel, ella tenía un toque de psicópata y disfrutaba torturarlo, Dipper era más calmado pero la tortura de él era más psicológica que física.

-No vuelvo a sentir, despiertas la peor versión de mí, me miento y me juro, me enfermo y me curo, que obscuro mi amor… por ti…–Cerro su ojo soltando un largo suspiro –

La conexión que sintió en aquel momento con Dipper Gleeflu no se había borrado la sensación de su cuerpo embriagando toda su energía y como ambas energías se mezclaban aceptándose entre sí, muy rara vez un cuerpo humano podía aceptar tan bien la energía demoniaca, pero así era Dipper lo había asimilado como si se pertenecieran, un escalofrío recorrió el cuerpo de William aquel recuerdo le erizaba la piel que ahora poseía.

-Por ti… -Sin siquiera quererlo una lágrima se resbalo, limpiándola rápidamente con la manga de su camisa –sigo insistiendo, es una obsesión, y he construido, mi propia prisión.

Y a pesar de que ahora poseía un cuerpo similar en forma al de un humano la sensación no era la misma, no era igual y sabía que con ningún humano sería igual, Dipper Gleeflu era su alma gemela él lo había aceptado, tanto como Dipper Pines lo era de Bill, suponía que Bill siempre tendría mucha más suerte, porque Pines no tenía problemas en amarlo, pero Gleeflu él prefería clavarse una estaca antes de admitir directamente que lo amaba.

-Sigo enredándome en las sombras –Las personas comenzaban a llegar y el show podría dar ya el comienzo, una ligera sonrisa surco sus labios recordando que él era quien tenía que preparar todo el espectáculo, investigar a las personas, buscar los objetos que Stanford le pedía, preparar la tarima, los artefactos, limpiar el lugar –Me acostumbre a morir por ti.

Miro hacia el cielo ignorando completamente el sonido de los aplausos y de asombro que los gemelos hacían, si cerraba los ojos podía ver la rutina, la conocía completamente de memoria los vio hacerlas cientos de veces y siempre observaba atentamente a Dipper… nunca dejaría de observarlo, siempre estaría en su admiración.

-Soy mi enemigo y no me asombra la pesadilla que elegí…, adicto al dolor, tu exceso de frío y de calor –Recordó lo último que hacía Dipper, lo había conocido cuando él tenía doce años habían pasado siete años, ese verano ellos cumplirían diecinueve años de edad, Dipper ya no era un niño se había transformado en un hermoso semi-adulto y él lo admiro aún más, porque el aura que Dipper irradiaba era sublime –Me están destruyendo, me estás convirtiendo en algo que yo no soy

Recordar las veces en la que las jóvenes entraban a la habitación de Dipper y él mantenía relaciones sexuales con ellas era doloroso, recordar esa sensación que te desgarraba el pecho, te dejaba sin aliento y te ahogaba en sufrimiento, recordar la impotencia de no poder hacer nada, la ira que lo invadía porque muy dentro de él, sentía que Dipper era suyo y que absolutamente nadie tenía el derecho de tocarlo más que él, nunca lo admitiría y le pesaba en todo su ser, pero él había lastimados a jovencitas simplemente por celos, se dejaba llevar por ellos, no podía controlarlos, como decían los seres humanos estaba en su ADN y que alguien tocara o tomara lo que por derecho le pertenecía a un demonio era imperdonable, para cualquiera incluso para él reaccionaba agresivamente como cualquiera lo haría se convertía en un monstruo que no deseaba ser, solamente por él… porque ese humano jamás sabría los estragos que causaba en él.

-No vuelvo a sentir, despiertas la peor versión de mí –William no podía evitar lamentarse de las atrocidades que él había cometido, se reprochaba mentalmente que esa no era su forma de ser, que algo malo estaba con él y era así ese algo malo se llamaba Tayron Gleeflu –Me miento y me juro, me enfermo y me curo, que obscuro mi amor por ti…

Sintió que alguien movía su hombro para observar a Dipper Pines estaba a su lado mostrándole un reloj era la hora, se sacó los audífonos devolviéndole la sonrisa a Dipper, bajo del muro observando directamente hacia la carpa, unos gritos comenzaron a sonar una risa se escuchó en todo el lugar Bill hacía su gran entrada, un triángulo amarillo apareció en el lugar.

-¡William Cipher! ¡Qué estás haciendo! –Exclamo Stanford Gleeflu colérico con el triángulo –

-La risa de Bill se volvió más sonora –Hay por favor, yo soy mucho más sensual que Will –Comentó –Pero es hora de terminar con el Show

Y aunque los gemelos e incluso Stanford intentaron hacer algo contra él, no pudieron Bill no era Will y todo lo que tenían planeado era para él, no para su contraparte los efectos nunca serían los mismos, Bill lanzó la grieta contra el suelo rompiéndola, sonrió para flotar hacia donde estaban William y Dipper.

-No fue un placer trabajar para ustedes –Con eso abrió un portal, Dipper sonrió al fin podía regresar a su hogar sin pensarlo se lanzó él no tenía nada que ver con eso –

Bill observo un momento a William y luego se marcho por el portal, Will decidió tomar su forma triangular mostrando por última vez su aspecto original ante sus viejos amos, los observo, sintió tristeza pero él, él deseaba ser libre, buscar felicidad, era un deseo egoísta, su deseo egoísta, siempre lo fue, se estancó en aquella dimensión, pero ahora ya no deseaba hacerlo más, no podía con más.

-Adiós Dipper –Fue lo último que dijo antes de marcharse por el portal de igual forma, este se cerró detrás de él –

Ninguno tenía planes de volver.