Disclaimer: los Juegos del Hambre no me pertenecen, tampoco Panem o los personajes de la saga de Collins. Sin embargo, la mayor parte de las ideas de esta historia, son mías.
6. En vela
Noche 1
Alkonost Kei, isla Rubí
El aparato que Essus Gwynn ha mandado a instalar en cada una de nuestras oficinas no cesa de emitir ligeros zumbidos cuando cada gobernante envía las fichas de sus Campeones.
Observo el objeto, del tamaño de una hoja de papel, con desconfianza. Se encuentra colocado boca abajo sobre el escritorio de caoba. A pesar de que Gwynn ha jurado por su honor que el objeto no es peligroso ni violenta nuestra privacidad, no me gusta tener que lidiar con cosas que no entiendo.
Tomo el objeto, tan liviano como el vaso de whiskey que sostengo en la otra mano, y deslizo un dedo sobre la superficie de cristal, una caja con los números del 0 al 9 aparece sobre la pantalla. Golpeo con la yema del dedo la secuencia numérica que he elegido y el aparato emite un sonido parecido al de una cerradura al ser abierta, dejando al descubierto una imagen con el sello familiar de los Kei: un fondo rojo sobre el cual se recorta la figura de un lobo de dos cabezas, representando la dualidad de nuestra sangre.
La imagen del sello hace que me recorra distraídamente la piel del brazo con la mano que tengo libre. Por encima de la muñeca, la piel se encuentra surcada por delicadas cicatrices blanquecinas que se entrelazan para formar un patrón que asciende hasta mis hombros y luego se entrelaza con las líneas que recorren mi espalda. Nunca le he contado a nadie como me las he hecho y no pienso hacerlo jamás.
Devuelvo mi atención a la pantalla, que zumba en mis manos cuando ingresa el último mensaje. Hay nueve pequeños sobres parpadeando a lo largo de la pantalla, uno por cada uno de los otros gobernantes. Selecciono el primero, bajo el nombre de Oberón, cuya isla se ha designado como la primera, y el mensaje se despliega. Sus chicos Elisabeth y Henrik, tienen veinte y veintiún años respectivamente. La chica es bonita, no tanto como Lenna, pero podrá utilizar su cara para conseguir admiradores que se traducirán en comida o armas cuando llegue el momento. El chico tiene un rostro agraciado, con rasgos demasiado finos para mi gusto, pero seguro también hará lo suyo conquistando a mujeres maduras con dinero por montón.
Los dos Campeones de Esmeralda tienen la misma edad, veinte años. La chica tiene un rostro precioso y una espesa cabellera rubia que debe llegarle hasta la cintura. El chico luce en forma y la determinación brilla en sus ojos. Decido no descartarlos de inmediato. Esmeralda fue la isla con la mayor cantidad de voluntarios y siento curiosidad por qué método pudo emplear la chica para seleccionarlos.
Rhiannon elige a un varón en la edad límite de selección, cuya expresión en la fotografía no logro descifrar, pero que exuda desenfado por doquier, con su cabello largo y la mandíbula cuadrada. La chica es una belleza rubia que parece mirar a la cámara como si la persona que estuviera detrás de ella no valiera su atención. Ambos comparten la extraña manera de vestir que tienen en Aguamarina, como si se hubieran quedado atrapados en épocas antiguas, anteriores inclusive a la formación de nuestras islas, hace ya cientos de años.
Le siguen los dos elegidos de Joao. Me sorprende la ancha sonrisa que recorre el rostro, joven hasta lo inverosímil, de la chica que ha elegido él. Valkyr Daalh no estaba de acuerdo en que se permitiera que menores de edad participaran en los Juegos y cuando veo el rostro infantil de la chica, Aaliya, entiendo sus motivos. Decido que ella le servirá a Lenna para afilarse las uñas. El chico, por otra parte, luce imponente, puede que gracias a él consiga deshacerme del bastardo de Vikram, quien no ha hecho más que mirarme con odio desde que acabó el proceso de selección.
A Milhail lo conocí una vez, cuando apenas estaba entrando a la adolescencia. A pesar de contar con una figura flaca y desgarbada en ese entonces, era la viva imagen de su padre y, por lo tanto, era un riesgo a quien no le quité el ojo de encima nunca. No fue precisamente sorpresivo que se inscribiera para los Juegos: lo más probable es que junto con sus hermanos, los únicos Skola que siguen con vida; él esté planificando, justo ahora, bajo mi techo, la manera de vengarse de mí.
Dejaré que lo intente. Me he encargado de construir una red de seguridad a mí alrededor y el pobre bastardo se llevará una verdadera sorpresa si decide venir por mí.
Dejo el aparato sobre la mesa y muevo en círculos el contenido de mi vaso mientras me acerco a la chimenea encendida. Puede que el pequeño bastardo haya ganado su plaza para los Juegos, pero no me preocupa en lo más mínimo que eso lo deje más cerca de mí y de sus deseos de venganza. Tengo a Lenna en mis manos y, en el momento en que el chico deje de resultarme conveniente para eliminar oponentes, ella se encargará de acabar con sus posibilidades.
La bella Lenna siempre ha sido una apuesta arriesgada. Desde su adolescencia, cuando la conocí, el estar con ella era como andar sobre el filo de la navaja. Fue divertido enseñarle, hacer que se acostumbrara a mi presencia, meterme poco a poco en su cabeza hasta que, finalmente, me convertí en algo vital para ella. Siempre me resultó útil, me entregó todo cuanto le pedí, todo lo que quería, incluso a sí misma.
Me dio su cuerpo, alma y corazón y resultó divertido durante un tiempo, hasta que se convirtió en un activo demasiado peligroso para dejarla andar por la libre. Tenía claro que, si llegaba a salirse de mi control, sería una amenaza del mismo modo en que lo había sido para Vikram. Y las amenazas siempre debían ser neutralizadas. Sin embargo, Lenna estaba bien conectada y alguien le dio el campanazo antes de que yo mismo pudiera llegar a ella.
Escapó esa noche, cuando barrí a casi todos los Nacidos del mapa, con mi semilla echando raíces en su interior y se ocultó, a plena vista, en las granjas subterráneas en las afueras de la ciudad sobre la que había erigido mi imperio.
La dejé vivir, consciente de que más adelante podría serme útil y de que no se atrevería a regresar por venganza. En el fondo, Lenna era una sentimental y no expondría al pequeño bastardo a una muerte prematura.
En cuanto a la pequeña vergüenza de Vikram… he dejado vivir a sus dos hijos legítimos, no los ejecuté junto a su padre debido a que sabía que el viejo Skola preferiría la muerte de sus vástagos antes que las condiciones de vida que les estaba dando, solo un escalón por encima de los Sin Hogar, sin embargo, los juegos podrían traer con ellos algo de mi propia venganza.
Cuando llegue el momento, haré que Lenna lo liquide.
Contemplo los rostros restantes entre los elegidos y sonrío. Ninguno tendrá oportunidad.
Rhiannon Phyl, isla Aguamarina
Me reclino en mi silla mientras jugueteo con la delicada pantalla que Essus ha entregado a cada gobernante. Los primeros diez candidatos han estado bastante bien. Tengo confianza en Maddox y Éire, tan diferentes entre sí pero tan fuertes a su manera. Sin embargo, mientras veo pasar las caras de quienes han sido elegidos, siento como mi estómago se encoje.
Hemos pasado meses planificando formas de llevar al límite a todas estas personas, muchas de las cuales aún rozan los límites de la adolescencia.
Valkyr, Essus y yo hemos sido víctimas de las circunstancias. Ninguno de nosotros quería llegar a esto. Sin embargo, los demás han sido enfáticos: o nos la jugamos el todo por el todo, siguiendo las reglas dictadas por la mayoría o nos arriesgamos a que decidan aliarse entre ellos para dominarnos a nosotros. No hemos tenido opción.
Reviso con cuidado los diez rostros restantes. Los elegidos de Ámbar, Ónice, Zafiro, Cuarzo y Amatista.
Los chicos de Makemba son un contraste absoluto. El chico es alto y fornido, con el cuerpo cubierto de músculos, mientras que la chica, a pesar de no ser excesivamente baja, está en los huesos, producto de la desnutrición que asola sus tierras áridas. Me pregunto qué método habrá utilizado ella para su selección.
Alkonost y Suyay decidieron que mantendríamos en confidencialidad absoluta los mecanismos que utilizamos para seleccionar a nuestros chicos, lo cual hizo que las alarmas de nosotros tres, los que nos oponíamos a los Juegos, resonaran con fuerza. Algo malo, terrible, debían traerse entre manos ellos dos.
Veronique consigue una pareja que parece encajar el uno con el otro. A pesar de las diferencias físicas, son chicos que podría ver juntos en una alianza. La chica tiene un rostro decidido, con el cabello muy corto y una media sonrisa burlona en sus labios. El chico tiene un semblante serio, con ojos claros que parecen esconder un secreto.
Los tributos de Essus tienen la misma edad: diecinueve años. La chica es bonita, con una larga cabellera oscura. El chico tiene el tipo de rostro que podrías encontrar en un camafeo, con rasgos cincelados y unos brillantes ojos azules que sirven, a la perfección, como un sello de identidad de la isla de la que proviene.
Suelto un jadeo cuando veo la elección de Suyay. Ambos lucen temibles, con sus pieles bronceadas y sus cuerpos fuertes. La chica es alta, más inclusive que muchos de los varones, y tiene unos ojos claros que contrastan con su piel, pero es el chico, con ese brillo peligroso en los ojos, el que me hace sentir miedo por el espectáculo que ella, desde su refugio en medio de la selva, está orquestando.
Y finalmente vienen los dos chicos de Radhika. La chica comparte, junto con la niña que ha elegido Joao, el puesto a los Campeones más jóvenes. Su cumpleaños número diecisiete debe haber coincidido con el proceso de inscripción y me hace querer llorar el que una persona tan joven haya decidido meterse en esto. Podría pasar por la hija de Radhika, con la misma piel aceitunada y el cabello sedoso, una digna representante de Amatista. El chico, por su parte, parece sacado más bien de un lugar como Esmeralda, con el cabello rojo, la piel blanca y los ojos azules. Debe pertenecer a una de las pequeñas reducciones caucásicas que existen en la isla.
Tomo entre mis manos un marco de plata envejecida. Una niña, con el cabello oscuro y el rostro pálido, le sonríe a la cámara dejando al descubierto una dentadura a la que le faltan varias piezas mientras un hombre, con cabellos rubios y el mismo rostro pálido, la rodea con el brazo. Ambos están apoyados en el mástil de una embarcación elegante, con una lustrada superficie de madera.
Soy yo, a los ocho años. Traigo puesto un salvavidas naranja y el cabello recogido en una trenza tan apretada que mis cejas se arquean, haciéndome lucir sorprendida. Fue la primera vez que mi padre me llevó a navegar alrededor de nuestra isla. Aguamarina es la isla con menos extensión terrestre de las diez, pero teníamos una mayor extensión marítima a nuestro alrededor y hemos logrado sacarle provecho.
Mi ánimo decae cuando veo el rostro de mi padre, feliz y despreocupado, en esa fotografía. En ese entonces, él aún no había ascendido al trono, lo hizo seis años después cuando mi abuelo consideró que estaba lo suficientemente preparado para la labor. Yo no tuve tanta suerte.
El tomar mi derecho por nacimiento a gobernar la isla no me tomó precisamente por sorpresa, pero si me tocó hacerlo a una edad muy temprana. Tenía veintidós años el día en que diagnosticaron a mi padre con un cáncer linfático que tardo solo unos cuantos meses en transformarlo de un hombre relativamente joven y lleno de vitalidad a un muerto en vida que cada día no hacía más que deteriorarse a cada minuto.
Murió antes de mi vigésimo tercer cumpleaños y mi madre perdió la cabeza poco después de eso. Tenían veintisiete años de casados en ese entonces y creo que ella no estaba muy segura de cómo seguir adelante sin él después de eso. Me correspondió hacerle frente a la muerte de mi padre, la locura de mi madre y el tomar las riendas de un país entero en cuestión de seis meses.
¿Estaría mi padre de acuerdo con lo que estoy haciendo ahora? ¿Habría tomado las mismas decisiones?
Morgan escoge mi momento de introspección para apoyar sus pequeñas patas peludas en mi pierna, exigiendo atención. Es tan pequeño que lo tomo con una mano y lo acerco a mi cuerpo, depositándolo en mi regazo. El empieza a ladrar, emocionado, y se estira hasta que sus patas, castañas con algunos mechones negros, quedan sobre mi pecho. Trata de alcanzar mi rostro con su lengua rosada y emite sonidos lastimeros cuando no consigue llegar hasta mis mejillas.
–Tú también andas algo ansioso ¿eh? — le digo mientras le rasco detrás de las orejas. Recuerdo el día en que lo recibí. La cesta de mimbre con un moño azul agitándose sobre la mesa que Tristán había puesto sobre la cubierta y la risa grave brotando de la garganta del hombre que amaba cuando el imperioso cachorro volcó el contenedor para caer directamente sobre mi regazo.
Fue amor a primera vista, de una manera no muy distinta a como funcionaron las cosas en ese entonces con Tristán.
–No – digo mientras cierro las manos sobre mi regazo, sobresaltando a Morgan que suelta un quejido y salta al suelo para refugiarse entre las patas de mi silla.
Observo mis manos temblorosas y me repito que no voy a pensar en eso. No hoy. No ahora. "Hice lo correcto" pienso mientras el reloj alcanza las siete de la noche. En el extremo más alejado de Zafiro, la isla que se encuentra más hacia el Oeste en el globo, son las dos de la tarde, mientras que, en Amatista, la más hacia el Este, el reloj está dando la diez.
La pantalla, colocada primorosamente sobre la pared, se enciende con un ligero pitido y veo mi propia cara en la pantalla. Acomodo el marco de mi fotografía con papá sobre la mesa, girándolo para que los demás no puedan ver la fotografía y me limpio con disimulo las lágrimas que se han escapado de mis ojos al pensar en mi padre y en Tristán.
Me acomodo en la silla y me inclino hacia adelante, de manera que mis codos queden apoyados sobre mi escritorio. Mi imagen desaparece para ser reemplazada por una cuadrícula con diez espacios, cinco arriba y cinco abajo. El video con mi cara vuelve a aparecer, esta vez más pequeño, en el tercer espacio en la hilera superior.
Los espacios se van rellenando uno a uno. Arriba quedamos Oberón, Valkyr, yo, Alkonost y Joao. En la hilera inferior están Makemba, Veronique, Essus, Suyay y Radhika.
Tomo aliento y veo como mi pecho sube en la imagen en miniatura.
–Buenas noches— saluda Suyay.
Suyay Kara, isla Cuarzo
Los rostros de los otros gobernantes llenan la pantalla. Puedes saber mucho de sus personalidades con solo observar el entorno que eligieron para colocar las cámaras que Essus ha habilitado en cada isla.
Essus pudo ser una gran adición al equipo que conformamos Alkonost y yo, pero se ha dejado seducir por la ingenuidad de la pequeña tonta de Esmeralda. Ambos se han apoyado en cuanta decisión ha tomado el otro desde que iniciamos con la preparación de los Juegos y, con Rhiannon Phyl secundándolos, se han constituido en un bloque más o menos fuerte.
Veronique, Radhika, Joao, Oberón y Makemba se mueven en el terreno de la neutralidad, con algunas excepciones. Makemba y Oberón tienden más hacia nuestro lado, mientras Radhika y Veronique suelen aliarse con Valkyr, que con sus ojos de cachorro apaleado puede ser muy convincente. Así que el verdadero reto será convencer a Joao de que nos dé su voto, lo que equilibraría las cosas a nuestro favor. Pero sea como sea, quiero a Esssus, con todos sus juguetes, de mi lado, no me importa si tengo que meterme en sus pantalones para ello.
Recorro los rostros uno a uno. Oberón está sentado en una silla alta, posiblemente parecida a ese trono que usurpa, envuelto en un abrigo de piel que parece ser caro. Detrás de él, colgando de la pared, están los cuernos de algún animal que no conozco. Rhiannon está en su estudio, detrás de un escritorio y tiene el maquillaje algo corrido. La niña Daalh está sentada posiblemente en la biblioteca de Klaus y luce como una niña jugando a ser mayor, con la barbilla alzada y los dedos entrelazados, veo como sus ojos se deslizan hacia abajo, posiblemente buscando a Essus en la pantalla. La imagen resulta casi cómica porque, cuando volteo a verlo a él, la mirada del hombre, sentado con desenfado sobre el escritorio, está enfocada en algún punto hacia arriba. Ella.
–Buenas noches— saludo, haciendo que ambos den un respingo y que la chica aparte la mirada con las mejillas enrojecidas. Hay un montón de voces contestando en español. Reconozco la de Alkonost y la de Joao por los marcados acentos, pero las demás se pierden en un murmullo sin sentido— Tengo la confianza de que sus procesos de Selección hayan sido tan satisfactorios como el mío— digo mientras me pongo de pie y rodeo el escritorio para apoyarme contra la dura superficie. A mis pies, la alfombra sigue teniendo una mancha de un rojo profundo, producto del proceso de selección de Khalil. Noto como Alkonost y Oberón siguen mi recorrido con la mirada. Las espesas pestañas del líder de Rubí forman sombras oscuras sobre sus afilados pómulos cuando él baja la mirada para contemplar la generosa porción de pierna que mi vestido, que se sube por encima de mis muslos, deja a la vista.
–Puede que tú hayas encontrado satisfactorio elegir a dos personas para que, al menos uno de ellos, termine muerto, pero no todos contamos con tu sangre fría.
El comentario sale disparado de la boca de Valkyr y nos toma a todos, incluida ella, por sorpresa. Pero no lo retira. Veo como el cuerpo de Essus se agita, por las risas contenidas y a Rhiannon cubrirse la boca para disimular una risa.
Me encojo de hombros y me echo a reír. No soy precisamente del tipo de persona que se deja cegar por la rabia. Lleva algo de razón al decir que soy de sangre fría, prefiero planificar las cosas, orquestarlo todo para que, al final, todo salga como yo lo deseo.
–Una lástima que tus Campeones no te hagan sentir satisfecha.
–Dudo que haya sido eso lo que Valkyr ha querido decir— interviene Essus mientras ella abre y cierra la boca, como un pez fuera del agua— En lo personal he encontrado a los dos Esmeraldas como oponentes dignos y, tomando en cuenta la cantidad de personas que se ofrecieron voluntarias, realmente siento mucha curiosidad por lo que ella y su padre pudieron ver en esos dos para elegirlos. ¿No te parece?
Cruzo los brazos frente a mi pecho, haciendo que mis senos sobresalgan por encima de mi escote y atrayendo la atención de Alkonost hacia arriba.
–En realidad no tengo ningún interés en ello— digo con un encogimiento de hombros mientras le dedico una sonrisa seductora. "Ya caerás". En cualquier caso, ya veremos quien tiene a los mejores chicos.
–¿Has convocado a esta reunión solo para esto? — pregunta Veronique mientras se echa hacia atrás en su silla, sosteniendo una taza de té en sus manos. — Porque estoy segura de que Radhika, por ejemplo, está deseando poder irse a la cama.
–En lo absoluto— digo mientras me inclino ligeramente hacia el frente— Simplemente quería que dejáramos algunas cosas en claro esta noche, pensé en dejarlo como una sorpresa para dentro de un par de días, cuando nos veamos todos, pero no quiero que luego algunos de ustedes piensen que les he tendido una emboscada.
–¿Qué podría hacernos creer eso? — pregunta Makemba. Cuando reajusto mi atención hacia su cuadro, noto una sombra oscura, moviéndose justo detrás de ella.
Me enderezo de inmediato.
–¿Quién está contigo, Makemba?
Todas las miradas se desplazan hacia la izquierda de la pantalla, fijos en la figura, inmóvil, pero indiscutiblemente humana, junto a la Emperatriz de Ámbar.
–Es solo Saleel— dice ella encogiéndose de hombros.
–Se suponía que esta sería una reunión completamente secreta— interviene Oberón airado mientras se pone de pie. Su figura se vuelve más grande cuando se acerca hacia la pantalla. Una sombra negra cubre su recuadro.
–¿Qué estás haciendo, Oberón? — pregunta Radhika, curiosa.
–¡No estoy dispuesto a que me espíen en mi propia casa! — responde la voz de Oberón, a pesar de que el cuadro sigue a oscuras.
–¿Qué está sucede? — pregunta Joao luciendo genuinamente confundido, me pregunto si tendrá tantos problemas para comprender el español como los tiene para hablarlo.
–Al parecer Makemba ha decidido traer a un invitado a la fiesta— dice Essus mientras estira los brazos hacia arriba, haciendo que la camiseta blanca que trae puesta deje al aire una parte de su esculpido abdomen.
–Conoces las reglas— dice Rhiannon mientras se sienta, luciendo como una verdadera reina, en su silla— Él debe salir.
–De todas formas, terminará enterándose de todo— dice Makemba mientras hace un gesto con la mano y la sombra se mueve tras ella, saliendo del encuadre. No escucho ninguna puerta, así que dudo que haya salido de la habitación.
–Será mejor que digas lo que tienes que decir, Suyay, creo que todos están algo cansados— dice Alkonost con suavidad, mirando, por primera vez, hacia el frente. Luce peligroso.
La estupidez de Makemba ha restado fuerza a la declaración que estaba por hacer, pero sujeto la tabla electrónica en que he estado viendo a los otros miembros de la Élite y pulso la opción de ENVIAR, haciendo que el documento sea copiado en cada uno de los otros nueve aparatos. Escucho zumbidos y pitidos a través de los micrófonos de los demás y los veo moverse para tomar los curiosos objetos y ver el nuevo contenido.
–He estado pensándolo y he llegado a la conclusión de que a pesar de que los Juegos han sido nuestra idea— digo mientras Valkyr me observa contrariada. "Mi idea" pienso yo. Y no me importa que eso le moleste— sería inconveniente que seamos nosotros quienes manejemos la Arena en el momento en que nuestros Campeones estén en su interior. Claramente intentaremos favorecer a los nuestros y hacer tanto daño como sea posible a los otros, por lo que considero que lo más funcional será dar un paso al costado y dejar que personas más imparciales sean quienes manejen los botones y las palancas cuando llegue el momento.
–Esa es una buena idea— señala Valkyr luciendo algo reservada— sin embargo ¿en quienes estás pensando?
–Si tienen la bondad de inspeccionar el archivo que acabo de compartir con ustedes, todas sus dudas quedarán resueltas— digo con calma.
En el momento en que los demás centran su atención en las diez fotografías que he enviado, siento como todos contienen el aliento. Luego empiezan las protestas.
Y sonrío.
Un capítulo cortito pero necesario. Ya se conoce un poquito más de cada gobernante, pero igual ellos seguirán saliendo en sus propios POVs y en los de algunos de los chicos, así que, para el final de la historia, ya tendrán una idea bastante cercana de cómo es cada uno en realidad.
¿Qué les han parecido?
Los capítulos que vienen a partir de ahora son similares en extensión (de 10 000 a 12 000 palabras), pero tendrán más POVs, lo digo por los que no están familiarizados con el formato. A partir de ahora, vendrán 10 chicos por capítulo más dos bonus de gobernantes.
Un par de anuncios antes de las preguntillas
Sistema de puntuaciones a reviews:
El último capítulo de Selecciones ha sido, oficialmente, el más peleado en cuanto a primeros reviews, con Camille Carstairs, Jacque—Kari y Patriot en los tres primeros lugares con solo unos minutos de diferencias, en ese orden. De cualquier manera y como premio a quienes se esmeran en dejarme con una sonrisa de oreja a oreja tan pronto, he decidido premiar a los primeros CINCO lugares en comentarios a cada capítulo nuevo, manteniendo el lugar de comentaristas estrella que Jacque y Patriot habían obtenido en capítulos anteriores.
No les diré que han obtenido, porque eso lo explicaré en un capítulo posterior, pero les adelanto que se relaciona con los regalos que los chicos recibirán en la Arena. Así que tenemos el siguiente marcador:
Jacque—Kari: 4 puntos
Patriot: 2 puntos
Camille Carstairs, Naty_Mu y Bermone: 1 punto.
Hay tres categorías de regalo:
Cada punto individual hace un regalo categoría 3.
Tres puntos hacen un regalo categoría 2.
Cinco puntos hacen un regalo categoría 1, que es la más alta.
Más adelante, ya dentro de la narrativa de la historia, les contaré que contiene cada categoría.
En los primeros cuatro capítulos, como aún no había explicado que había premio, le otorgué puntos solo a los comentaristas estrella. Pero a partir de ahora ganan los primeros cinco comentarios. Ojo que deben ser comentarios completos, no valen los "Leí y me encantó."
Si tienen dudas con esto, pueden preguntarme. ¡De verdad no muerdo!
Pasando a otro tema:
Patriot, el padre de Lis, le ha dejado un regalo en el blog. Para los que no lo saben, hay padres muy muy talentosos, desde mi SYOT pasado me quedó la experiencia de ello y por eso utilizo el blog como vitrina para que puedan presentar las cosas fantásticas que hacen relacionadas con el fic.
El primer regalo es el hermoso cabecero, cortesía de JXJ2, pero Patriot no se ha quedado atrás y ha elaborado unos geniales pósters de los 20 chicos. He dedicido manejar los regalos no como entradas sino como "páginas" en el blog, así que pueden encontrar los pósters de Patriot justo bajo el menú de entradas, en el extremo izquierdo de la pantalla. Ahí está el título "Páginas" y debajo de ello, la entrada de Patriot.
También tenemos un segundo regalo, esta vez de JXJ2, padre de Coral. Lo encontrarán en esa misma sección, es un dibujo precioso, ya verán.
Las preguntas:
1. ¿Cuáles son tus tres gobernantes favoritos? ¿Por qué?
2. ¿A quiénes crees que pongan como "Vigilantes" en los Juegos? ¿Por qué crees que los líderes reaccionaron así?
3. ¿Cómo crees que sean las relaciones entre los Campeones que son compañeros de isla? ¿Quiénes creen que se alíen entre sí y quienes no?
Como siempre, si tienen algo que decirme, estoy a un PM de distancia. Espero que les gustara el capítulo, ya llevo la mitad del que sigue. Saldrán los chicos de las primeras dos selecciones, uno por cada isla.
Un abrazo, E.
