The Loud House y los personajes representados son propiedad intelectual de sus respectivos autores

Historia original de Omega Ultra

Traducida al español y adaptada por mí


SEGUNDA PARTE

Gran parte de nuestra cultura, se ve reflejada en nuestra lengua materna y las diferentes expresiones que usamos al hablar o comunicarnos con los demás. Los modismos y las frases no son una parte fundamental, pero sí complementaria de nuestra forma de lograr un enlace con los demás y, aún más importante, nos da identidad con respecto al mundo exterior.

Aunque también, hay posibilidad de que una vez en nuestras vidas, nos encontraremos con frases que, si bien no tienen un origen en específico, nos hacen reflexionar en nuestras decisiones de manera universal. Tal es el caso de la frase "Espera lo inesperado", lo cual nos impulsa a tratar de prevenir cualquier circunstancia que no teníamos planeada.

Sin embargo, Lori no tenía en cuenta para nada esto. Una ola de temor empezó a apoderarse de la joven tras ser noqueada ante una amarga revelación de connotaciones científicas, por parte de su pequeña hermana prodigio.

"Lincoln Loud, altura prevista: un metro con noventa y seis... Él va a ser el hermano más alto de la familia algún día..."

Esas palabras se quemaron en sus pensamientos. Desde que era joven, siempre se encontraba encima de sus numerosos hermanos. Para ella, la altura era lo mismo que su status en el hogar. Después de todo, mientras dominaba a sus hermanos, ella permanecía ligeramente más baja que sus padres, y como tal, confiaba en ellos para tomar decisiones más importantes.

La mera idea de que uno de sus hermanos más jóvenes... uno de sus hermanitos podría un día superarla... ¡Era imposible! ¡Tenía que ser una mentira!

Mientras tanto, Lisa comenzaba a observarla con cierta curiosidad. Si bien Lori le había demostrado y asegurado que estaba bien con las revelaciones de las expectativas de estatura de cada uno de sus hermanos, por otro lado, el simple hecho de que aún permaneciera de pie en un mismo lugar por un rato comenzaba a llamarle la atención.

‒ ¿Estás segura de que estás bien, Lori? ‒ Lisa inclinó la cabeza confundida ‒ Parece que esos resultados te están molestando más de lo esperado.

Tras el comentario, el golpe de la realidad hizo Lori sacudiera la cabeza.

‒ No... No es nada, Lisa. ‒ dijo Lori, en un intento por responder de forma calmada, pero su voz y su pecho estaban llenos de dolor ardiente. Era como si acabara de recibir un disparo en el corazón. ‒ De todos modos, estaré en mi habitación si me necesitas.

Lisa se encogió de hombros ‒ Bien, entonces... ‒ se volvió hacia su mesa de trabajo ‒ si me necesitas estaré aquí.

La hermana mayor no respondió, eligiendo en cambio salir tranquilamente de la habitación en silencio.

Caminó lentamente por el pasillo del segundo piso, con cuidado de no hacerle frente a las hermanas que tanto cariño les tenía, a pesar de lo que su actitud típica sugeriría; todo para que ellas no le recordaran la dolorosa verdad, pero la realidad no escatimaba con su propia mano.

"Lincoln va a ser más alto que yo un día... Mi hermano menor..., mi hermanito va a superarme..."

La alfombra ahogó sus inseguros pasos cuando entró en su habitación.

‒ ¡Hola, Lori! ‒ Una rubia joven en un vestido turquesa saludó, aunque en lugar de responder, Lori simplemente asintió mientras pasaba.

Leni se encogió de hombros, asumiendo que se trataba muy probablemente de un dilema con chicos de nuevo.

Entonces, Lori se acostó en su cama.

"Me pregunto si esos otros números también eran verdaderos..."

Ella se echó las mantas sobre sí con eso, y cerró los ojos.


Era una mañana ordinaria en la casa Loud.

Sus padres, junto con dos de sus hijas, estaban cuidando de su hermanita de dos años de edad y sus recién llegadas hermanitas menores, que resultaron ser gemelas; Lynn Sr. y Luan trataban de animar a las gemelas con juegos de palabras y actuaciones chuscas, cosa que disfrutaban hasta cierto punto debido a que con algo de suerte las niñas soltaban una que otra sonrisa. Rita cuidaba de la pequeña Lucy, y mientras le daba su baño, Leni le sostenía un llavero en forma de cráneo como forma de distracción para evitar los pucheros cada vez que el agua le caía en su cabeza.

Mientras que el oficio de cuidar niños se desarrollaba en el piso de arriba, la diversión sin límites se desarrollaba abajo; Lynn y Luna se entretenían en el patio trasero, disparándose agua con las pistolas de juguete. Lori y Lincoln se mantenían entretenidos con una serie de actividades simples, pero que exigían un dinamismo constante, gracias a las energías del pequeño infante.

En una ronda del juego de las escondidas, el jovencito no dejaba de escabullirse de la vista de Lori, después de eso, una vez que logró agarrarlo desprevenido en un intento por escaparse, comenzó una ronda del juego de persecuciones por todo el interior de la casa; esto mantuvo ocupada mucho a Lori, ya que no sólo procuraba que no se rompiera ninguna de las cosas debido al paso rápido y azaroso del niño, sino que le preocupaba aún más el hecho de que pudiera extraviarlo o que se lastimara.

Tomó tiempo, pero Lori por fin logró atrapar al pequeño fugitivo tendiéndole una emboscada sorpresiva detrás del umbral que conectaba el comedor con la sala de estar, envolviéndolo en un abrazo algo apretado y llenándolo de besos, cosa que incomodó al joven al poco de sacarle un ataque de risa.

Para evitar quedar exhausta, Lori le preguntó si quería averiguar cuánto había crecido tras haber transcurrido dos meses, a lo cual el pequeño accedió con el afán de si podría demostrarle a Lynn lo alto que podría haber llegado.

Pidiéndole que esperara en las escaleras, fue a su cuarto por algo y se reencontraron de nuevo en donde se le pidió al pequeño.

‒ ¡Vamos Lori! ‒ La voz aguda del niño pequeño cortó con el aire caótico que los envolvía en esos momentos.

‒ ¡Cálmate, Lincoln! ‒ respondió Lori; su voz estaba llena de un cuidado maternal, después de que se riera del entusiasmo de su hermano. ‒ Voy a tomarte la altura, ¡sólo cálmate! ‒ Entonces, la joven metió su mano en la caja de marcadores de colores que llevaba consigo y sacó uno naranja, el favorito de Lincoln.

Con eso, el muchacho corrió hacia la puerta de la cocina y se puso en posición de firmes con antelación, esperando con entusiasmo como su hermana mayor lo seguía de forma calmada ‒ OK, Lincoln, ¡quédate quieto!

Luego, con un movimiento rápido y preciso, la joven hace una línea justo encima del cabello blanco de su hermano de cinco años.

La niña sonrió con eso. ‒ ¡Te estás volviendo muy alto, Linc! ¡Vas a ser más alto que Lynn un día! ‒ Ella entonces lanza sus brazos alrededor de él, como si esperara que él pudiera permanecer esa misma linda altura para siempre.

‒ ¡Algún día espero poder llegar a ser tan alto como tú, Lori! ‒ Lincoln gritó de alegría ‒ ¡Eres grandiosa!

‒ Oye, tal vez algún día, Lincoln. ‒ La niña se aparta un poco para colocar un suave beso en su frente ‒ Tal vez algún día.

Lincoln se ruborizó con eso. ‒ Pero no importa lo que seas, aún vas a ser mi hermana mayor, Lori, ¡y siempre te amaré! ‒ Y luego, el joven regresa el abrazo y abraza a su hermana también.

Un aire jubiloso y calmado se apoderó de los dos, como si la joven Lori supiera que las cosas algún día cambiarían, pero no quería hacerle frente.

‒ ¡Ay, Lori... me estás sujetando muy fuerte! ‒ dijo Lincoln, soltando una ligera risa.

‒ Lo siento Linc. ‒ respondió ella, haciendo todo lo posible para luchar contra las suaves lágrimas que se formaban en sus ojos, y evitar que su hermanito la viera. ‒ Simplemente... ¿me prometes que no serás más alto para mí? Después de todo, ¡no serías mucho de un hermanito si fueras más grande que yo!

El chico de rizos blancos se rió cariñosamente ‒ ¡Lo intentaré, Lori! Lo intentaré.

Y con eso, los hermanos se aferraron de nuevo en su cálido abrazo, como si nada que el mundo podría lanzarles pudiera lesionarlos.


Lori se despertó, su almohada ya estaba manchada con sus lágrimas saladas. ¿Qué clase de hermana mayor podría ser si su hermano menor fuera más alto que ella? El mero pensamiento... no, la mera noción de esa posibilidad, la asustaba.

Nunca la necesitaría de nuevo. Ella nunca tendría una excusa para pasar tiempo con él de nuevo. Él... ella... ¡Ellos se separarían! Lori temía que su hermano ya no quisiera pasar tiempo con ella. A pesar de la tarea que muchos encontrarían para ayudar a su hermano a ser él mismo, Lori acarició esos momentos, incluso más de lo que ella le gustaría admitir.

Por supuesto, sabía que tenía que mantener su personalidad de chica dura, no vaya a ser que el respeto que exigía a través de la casa desaparecería.

Leni, si bien estaba confundida por la actitud de su hermana, ahora comenzaba a preocuparse por el hecho de que no se movía, y aparte comenzaba a oír olisqueos muy suaves, pero muy secos, al punto que se oían en todo el cuarto. Para evitar sollozos, se iluminó ante una sugerencia que le lanzó:

‒ Sabes, si estás preocupada por algo, Lori, estoy segura de que Lincoln podría ayudarte, ¡después de todo, él es, como que, totalmente genial con esas cosas! ‒ Leni habló, con su voz llena de una ingenuidad, que la mayoría encontraría adorable.

Rápidamente, la joven se enjugó las lágrimas, antes de sentarse en su cama, mientras le daba la espalda.

"Un día Lincoln no va a necesitarme... un día él crecerá y se irá..."

‒ ¿Estás bien, Lori? ‒ preguntó Leni, inclinando la cabeza en confusión mientras lo hacía.

‒ Sí, Leni. ‒ Lori se volvió en su cama ‒ Estoy bien... Yo sólo... voy a hablar con Lincoln.

Y con eso, se levantó y salió de su habitación, antes de volverse a mirar hacia el pasillo una vez más. Sus trabajos mentales pasaron por las innumerables posibilidades que traería sí Lincoln creciera. Obviamente, algún día iría a la universidad, encontraría a un chico o una chica, tal vez empezaría una familia con ellos, tendría hijos y encontraría su lugar en la vida.

"Un día nos dejará y seguirá adelante..."

Lori tomó una respiración profunda. Entonces ella revisó los alrededores de la casa.

A diferencia de antes, el pasillo estaba lleno del caos habitual de la Casa Loud. En la habitación al otro lado de la suya, Luan y Luna simplemente se sentaron en sus camas mientras practicaban las artes que tanto apreciaban. En la habitación frente a las escaleras, encontró a Lynn y Lucy simplemente practicando su talento también. En cuanto a Lisa y Lily, Lori ya sabía lo que estarían haciendo en su habitación. Sin embargo, ella encontró a las gemelas en la base de la escalera, comprobando sus marcadores de altura tal como lo habían hecho en innumerables ocasiones.

‒ ¡Ja, todavía soy un milímetro más alta! ‒ gritó Lola. Sólo para que Lana respondiera: ‒ ¡Ah, sí! ¡Para tu información voy a crecer y te ganaré algún día!

Y con eso, el dúo comenzó a luchar y se adentró en la cocina. No había dudas de que sus padres probablemente habrían de separarlas en unos instantes.

Lori soltó una suave risita con eso, antes de volverse hacia el antiguo armario de lino que se encontraba al frente. El corazón de la joven corrió a toda velocidad cuando tomó el pomo.

"Es tu última oportunidad Lori, última oportunidad para retroceder."

Sin embargo, en lugar de soltarla, giró la empuñadura y entró en la habitación del muchacho.

‒ Hola... ¿Lori? ‒ Lincoln saludó ‒ ¿Qué te trae aquí? ‒ El joven, a pesar de lo que normalmente haría, había decidido no desnudarse para leer sus cómics. Lori suspiró mentalmente, agradecida de que sus próximas acciones no fueran tan incómodas como ella esperaba.

La joven sonrió, antes de abrazar a su hermano.

‒ ¿Qué? ¿Acaso está mal que trate de pasar tiempo con mi hermanito? Después de todo... no va a ser tan pequeño para siempre.

Unas suaves lágrimas comenzaron a fluir por su rostro mientras ella lo apretaba más fuerte en el abrazo.

"Va a crecer... va a mudarse uno de estos días, y ya no me va a necesitar, se va a olvidar de nosotros... se va a olvidar de mí"

‒ Je. No, por supuesto que no. Es sólo que no esperaba que vinieras de repente. ¿Te molesta alguna cosa? ‒ dijo Lincoln, antes de abrazar a su hermana, devolviéndole el abrazo.

"¡Diablos! Voy a extrañar su naturaleza cariñosa... los lazos...", Lori pensó, antes de tomar una respiración profunda y exclamar:

‒ No, todo... está bien...

‒ Vamos, Lori. Algo te molesta. Adelante, dime. ‒ Una suave sonrisa comenzó a formarse en su rostro mientras empujaba el abrazo aún más.

La joven mujer suspiró.

‒ Lo siento, Linc... Yo sólo... Estoy preocupada de que cuando crezcamos y sigamos adelante nos vayas a dejar, que no te vas a preocupar por nosotras, ni necesites de mí otra vez...

Lincoln se sorprendió. En sí, no supo cómo reaccionar ante la situación en la que lo estaba envolviendo... literalmente. Pero sí sabía que era algo complicada de manejar para Lori, por lo que decidió masajear su espalda y con una sonrisa torpe pero cálida, exclamó:

‒ Lori... Sabes que no importa lo que suceda, siempre te necesitaré. ‒ El muchacho se apartó un poco para mirar a los ojos suaves y preocupados de su hermana. ‒ ¡Después de todo, tú eres tú! Sin ti este lugar se desmoronaría.

‒ Cierto... ‒ respondió Lori, mirando a otro lado mientras lo hacía. ‒ Pero... ¿qué pasará cuando seas... más grande?

Finalmente, Lincoln puso su mano en su mejilla para llamar su atención visual y continuó con una voz suave y calmante: ‒ Incluso si te estoy mirando abajo un día, voy a necesitarte. Tú eres mi hermana mayor, y nada nunca cambia eso.

Entonces, el joven arrastró a la mujer joven en un nuevo abrazo apretado y cariñoso. Una vez más era como si nada que el mundo pudiera lanzarles pudiera lesionarlos. ‒ Eres mi hermana Lori, y te amo.

‒ Gracias Lincoln... ‒ susurró Lori en una voz algo quebradiza ‒ También te amo. ‒ Y con eso, la mente llena de pánico de la joven cayó en la dicha.

A pesar de que algún día, el hermano menor que había cuidado y querido tanto desde su nacimiento, la miraría desde arriba, siempre sería su hermano menor... su querido hermanito.


FIN