Espero que les guste mucho este capitulo y que me dejen sus comentarios porque me encanta leer que piensan.
Gracias por leer.
Al parecer el humo verde había sido una especie de maldición que se había llevado la memoria de todos y nos había traído a un pueblo llamado Storybrooke. No recordaba absolutamente nada, pero los merry man y Roland estaban conmigo y en el pueblo se decía que había pasado ya un año. Todo era nuevo para nosotros, había demasiado ruido, ropa diferente, comida diferente y algo llamado tecnología e internet que la verdad no era mucho de mi agrado; así que habíamos decidido acampar en el bosque y quedarnos ahí sin ser molestados, todo era más de nuestro agrado y sin tanto alboroto.
Decían que un gran mal había traído esta maldición y todo apuntaba hacía la reina malvada. Yo no la conocía, pero decían que la primera maldición que ella había lanzado era lo que había creado este pueblo. Tambien había un gran alboroto por una chica llamada Emma, que decía ser la salvadora y la mayoría confiaban en que ella rompería la maldición como según lo había hecho anteriormente.
Yo no estaba seguro de nada, lo único que sabía es que tenía que proteger a los merry man y a Roland a toda costa, independientemente de quien fuera el gran mal o lo que fuera a pasar.
John y yo caminábamos por el bosque tratando de encontrar algo para casar y comer. No nos agradaba mucho la comida de la ciudad tenía, así que cazábamos unas cuentas aves y una vez pudimos encontrar un ciervo.
—Mira, allí hay algo — Señalo John con la cabeza.
Parecía algo grande, tenía a las grandes y con bastantes plumas y pude ver una cabeza asomándose. No era un animal cualquiera, nunca había visto nada igual, pero estaba seguro de que eso no podía ser nada bueno.
Antes de que pudiera detener a John, él disparo una flecha a la criatura y esta le dio en el hombro. La criatura soltó un chillido fuerte y volteo hacía nosotros con la cara furiosa. Era una especie de mono con alas que comenzó a volar hacía nosotros. John y yo nos miramos y sin decir nada ambos comenzamos a correr; sin detenerme tome una flecha de mi espalda y la prepare en el arco, me detuve y apunte hacía la criatura, pero logro esquivar la flecha y cuando menos pensé ya estaba bajando hacía nosotros tomando a John por los hombros y levantándolo por los aires. Corrí tras de ellos y una vez más me prepare para lanzar una flecha y esta vez acerté dándole en la espalda baja lo que provoco que soltara a John y él callera al suelo. La criatura se alejó volando entre chillidos y yo corrí hacía John.
Grite tan fuerte como pude para que los merry man me escucharan. Afortunadamente ya venían en camino porque habían escuchado todo el ruido. Se acercaron corriendo y uno de ellos, Frank, cargaba a Roland. Entre todos, y como pudimos cargamos a John (era bastante pesado) y lo subimos a una cosa llamado auto que el sheriff nos había prestado para transportarnos con mayor facilidad.
Condujimos hacía el hospital donde estaban los médicos que podrían ayudar a John y lo pusimos sobre una cama con rudas para que lo pudieran llevar a dentro. En cuanto entramos y el medico se acercó a su cuerpo, una cola larga salió del trasero de John y su cuerpo empezó a temblar. Segundos después se había convertido en la misma criatura que nos había atacado y se había ido volando por una de las ventanas. Los merry man y yo nos quedamos anonadados y no podíamos dejar de mirar a la ventana por la que John se había ido como un mono volador.
Al parecer, ya se había descubierto quien había lanzado la maldición: La bruja malvada del oeste, pero aun nadie tenía e vuelta sus recuerdos del año que había pasado y yo sentía que había olvidado algo más que ese año. Leí el diario, páginas y páginas atrás para ver si me podía ayudar a recordar algo, pero no había nada allí. La mayoría de las páginas estaban en blanco o solo hablaban de mis aventuras con los merry man, del nacimiento de Roland y de la muerte de Marian y el tiempo que habíamos pasado. También mencionaba algo sobre la maldición anterior pero no mucho.
Decidí hacer una pequeña excursión hacía la cabaña en donde la bruja se había estado ocultando y tal vez así podría ayudar a Emma y a David que eran bastante buenas personas, eran padre e hija pero parecían tener la misma edad.
Cuando llegue al lugar, la cabaña parecía desocupada pero sin duda alguien había estado ahí. Había cortinas y por la ventana que daba a la cocina se podían ver que las alacenas estaban llenas de comida como la que vendían en las tiendas de aquí. Escuché pasos peculiares y prepare la ballesta que había llevado mientras caminaba lentamente para asomarme por un costado de la cabaña.
—Muéstrate — Dijo la voz de una mujer, claramente molesta.
Sin dudarlo, dispare la flecha mientras salía de mi escondite y me quede sorprendido al ver que la mujer había atrapado la flecha con las manos. Ella me miro casi fulminándome con la mirada, era a la que todos llamaban la reina malvada, pero aun así pude notar que era hermosa. Llevaba el cabello oscuro hasta el hombro, vestía una falda hasta la rodilla que remarcaba su figura porque se entallaba a su cuerpo, llevaba medias negras y una especie de botas con tacón y se cubría con un abrigo gris y una bufanda azul.
—Lo siento milady. Pensé que era la bruja malvada — Me disculpe acercándome a ella.
—Y yo pensé que eras un mono volador — Respondió ella
—Espero que mi error no me cueste la cabeza, su majestad.
—¿Así que sabes quién soy? — Preguntó ella levantando una ceja.
—Su reputación la precede.
—No escuche tu nombre.
—Robin of Locksley — Me presente extendiendo mi mano hacía ella.
—¿El ladrón? — Dijo poniendo la flecha en mi mano.
—Y si no me equivoco a usted se le conoce como la reina malvada.
—Prefiero que me llamen Regina — Respondió con una sonrisa de medio lado — ¿Crees que puedes derrotar a la bruja con palitos?
—No lo sé, pero sin duda lo intentare — Dije encogiendo los hombros.
—Pues creo que llegamos demasiado tarde, ya hace mucho que se fue.
—Bueno, pero tal vez haya dejado algo con lo que podamos seguirle el rastro.
—Yo estaba pensando lo mismo — Respondió Regina con un poco de sorpresa.
—Entonces, ya tiene usted un compañero.
Ella camino unos pasos hacia delante dándome la espalda.
—No recuerdo haber pedido uno — Hice una mueca aunque ella no pudiera verme y me quede ahí observándola, en verdad era bella — Solo, no te metas en mi camino — Dijo volteando hacía mí.
—Ni soñarlo — Respondí acercándome a ella.
—¿Ya nos habíamos conocido? — Preguntó levantando una ceja.
—No creo que olvidaría conocer a alguien como usted.
Regina volvió a sonreír de medio lado y continuo caminando hacía la cabaña. La seguí sin poder evitar mirarla, caminaba con un porte y una gracia que hacía imposible apartar los ojos de ella. Cuando llegamos a la puerta, ella hizo una seña con la mano y esta se abrió. Me adelante y le indique con la mano que se detuviera para yo pasar primero y asegurarme que todo estuviera despejado; ella no dijo nada pero vi como rodo los ojos y se metió las manos en los bolsillos del abrigo caminando detrás de mí sin preocuparse.
Entramos a la cocina y Regina comenzó a remover cosas y a mirar con atención todo lo que había en los estantes. Me recargue en la mesa que había en el centro de la habitación, observando su cara de concentración. Yo no podía hacer mucho, no tenía magia y no sabía que era lo que ella buscaba, así que me dedique a mirarla con mucha atención: su frente se arrugaba cada vez que descartaba algo que observaba, como si se enojara con ella misma por no encontrar nada en ellas. De vez en cuando pasaba un mechón de su cabella detrás de su oreja pero siempre se volvía a escapar. Pude notar la cicatriz que tenía sobre su labio superior y que la hacía ver aún más bella, solo ella podía hacer que un defecto le favoreciera tanto.
—¿Entonces nada de esto tiene propiedades mágicas? — Pregunté.
—Una buena bruja cubre su rastro — Respondió ella — pero una mejor puede descubrirlo.
—Sabe, he escuchado historias sobre la grande y terrible reina malvada… Pero, desde este ángulo, no me parece así. Audaz quizás, pero no malvada — Pude notar que una pequeña sonrisa se le escapaba ante mis palabras.
—El nombre me sirvió bien — Dijo ella volteando hacía mi — El miedo es una herramienta efectiva.
La mire por unos segundos y después me acerque a ella lentamente sin dejar de mirarla a los ojos, esos intensos y hermosos ojos cafés, y me detuve a escasos centímetros de ella pasando mi mano por un lado de su cuerpo para tomar una botella con un líquido marrón.
—¿Qué hay de esto? — Pregunté mostrándole la botella — ¿Es mágico?
Ella me miro y abrió un poco la boca como si quisiera responderme y segundos después sin dejar de mirarme colocó un dedo sobre la tapa de la botella.
—No exactamente, pero es un líquido que puede darte coraje, fuerza e incluso actuar como una poción de amor — Levante las cejas con interés y ella sonrió — Se llama Wiski, y no, no es mágico… Especialmente a la mañana siguiente.
Asentí y alargue el brazo por encima de ella para tomar un par de vasos y los lleve hasta la mesa. Me subí las mangas de la camisa y me encogí de hombros mostrándole la botella a Regina.
—¿Quieres tomar un trago ahora? — Dijo ella.
—Bueno, en los últimos días hemos enfrentando una maldición la cual se llevó todas nuestras memorias de un año y nos hizo despertar en un reino completamente distinto — Dije mientras ponía el líquido en los dos vasos — Creo que nos lo hemos ganado — Alargue el brazo para darle uno de los vasos y la sonrisa que ella tenía desapareció. Se quedó mirando a mi brazo por unos segundo y sentí que se ponía tensa — ¿Pasa algo malo?
Ella no respondió nada y solo camino fuera de la habitación. La llame por su nombre pero aun así no escuche respuesta y segundos después escuche la puerta abrirse y cerrarse.
A la mañana siguiente, debido a lo que paso con Little John y con el padre de Henry: Neal, los merry man y yo decidimos ir a desayunar al lugar llamado Granny's y fuimos atendidos bastante bien. Comimos huevos con tocino crujiente y bastante café que estaba realmente delicioso.
Me di cuenta que al final de la barra se encontraba Regina, con un vestido negro y azul a los costados que se pegaba a su cuerpo. Platicaba con una rubia de estatura baja y parecía no estar disfrutando la conversación.
Pedí tres vasos con wiski y camine hacía ellas sin apartar mi vista de Regina.
— ¿Un trago? — Pregunté mostrando los vasos. La rubia tomo el vaso con prisa y con una gran sonrisa en el rostro, se le notaba emocionada. Regina no tomo el suyo así que lo deslice hacía ella por la barra — Lo siento si te moleste ayer, no pretendía hacerlo.
—Robín Hood, Tinkerbelle — Dijo ella presentándonos — Tinkerbelle, Robin Hood.
—He querido conocerte desde hace mucho tiempo — Dijo Tinkerbelle con una gran sonrisa. Pero mi vista volvió a Regina.
—No, no me molestaste — Respondió ella — Solo, encontré un rastro que necesitaba ser seguido — Regina miro el vaso con wiski — No bebo durante el día.
—Bueno, quizá otra noche — Sonreí de medio lado y me di media vuelta para caminar a donde estaba sentado.
La puerta se abrió de repente y entro una mujer alta, de cabello rojizo y vestida de una manera peculiar que sin duda llamaba la atención. Era la bruja malvada: Zelena.
—Perdonen por llegar tarde — Dijo ella — ¿Ya empezaron con los discursos o debo de preparar yo uno? — Ella sonrió descaradamente, como buscándose de todos.
Emma, la sheriff se avalanzo sobre ella pero Snow White la detuvo.
—No Emma, no dejes que te afecte.
—Escucha a tu madre — Dijo Zelena — Cualquiera que se atreva a atacarme se las verá con el oscuro.
—No te acerques más — Le advirtió David poniéndose enfrente de su esposa.
—No te preocupes, no estoy aquí por tu bebé… No aun. — Ella comenzó a caminar como buscando a alguien.
—Entonces, ¿Por qué estás aquí? — Preguntó Regina.
—Para finalmente hacer una visita a mi hermanita — Respondió Zelena acercándose a ella.
— ¿De qué diablos estás hablando? — Dijo Regina con una sonrisa, segura de sí misma.
— ¿Cora nunca te dijo verdad?... Soy tu hermana mayor. Bueno, media hermana si quieres entrar en detalles.
— ¿Por qué debo creer algo de lo que estás diciendo?
—Oh no deberías… Por eso te tengo un regalo.
—No quiero un regalo — Dijo Regina soltando una pequeña risa.
—Pero lo tendrás — Respondió la bruja — Veras, mi regalo para ti es este día tan triste… Úsalo para cavar en el pasado Regina y averiguar la verdad que necesitas creer. Y entonces, reúnete conmigo en la calle principal esta noche, vamos a decir que cuando caiga el sol.
— ¿Y luego qué? — Preguntó Regina sin temor. Era increíble cómo se mantenía firme y segura de sí misma ante esa situación y frente a todos.
—Te destruiré — Respondió la bruja apretando los dientes.
—Esto no es el salvaje oeste — Se burló Regina.
—Oh no, pero es el malvado oeste — Zelena sonrió y se dio media vuelta para comenzar a caminar hacía la salida — Nos vemos esta noche hermanita.
En cuanto la bruja malvada se fue, pude notar como David, Snow y Emma se acercaban a Regina abrumándola con preguntas. Lo siguiente que observe fue a Regina levantarse del asiento, tomar su abrigo y caminar hacía la puerta. Se veía abrumada, confundida y sin duda el que todo el mundo la persiguiera con preguntas no ayudaba.
Camine por el bosque con la ballesta preparada para disparar. Si a la bruja o a alguno de sus monos voladores aparecían por aquí yo estaría preparado. Escuche las hojas crujir y me detuve un segundo, volteé hacía la derecha y luego a la izquierda, di media vuelta lentamente para observar por detrás pero no había nadie. Volví a escuchar el ruido y camine en su dirección y por la abertura del tronco de un árbol pude verla ahí, sentada con la mirada en el suelo y sosteniendo una página de papel amarillento. Regina giro rápidamente la cabeza hacía mí guardo la página en el bolsillo de su abrigo.
—Creo que debemos parar de encontrarnos de esta manera — Dije mientras caminaba hacia ella.
—¿Snow y David te enviaron a que me des una plática motivacional? — Preguntó ella mirándome por encima de su hombre — Porque yo no hago eso — Se apartó un mechón de cabello y lo puso detrás de su oreja.
—Después de lo que paso hoy con la bruja decidí patrullar los bosques — Respondí mientras dejaba la ballesta en el suelo y me quitaba los guantes — ¿Cómo estás?
—Pues no soy un mono volador…
—Entonces, ¿Me vas a decir que es lo que dice la carta que estabas mirando?
—¿Qué carta? — Dijo ella haciéndose la desentendida.
—Esta — Dije mostrándole el papel.
—¿Cómo…?
—Pase bastantes años aprendiendo de magos para robar de los bolsillos sin que se dieran cuenta.
—Tienes suerte de que estoy guardando mi fuerza para esa bruja
—Yo creo que en el fondo tú quieras hablar de esto.
—¿Qué te hace pensar que me conoces tan bien? — Preguntó Regina arqueando una ceja.
—Bueno, si no quisieras creo que ya estuviera hecho cenizas en este momento.
—Cierto — ella sonrió.
—¿Puedo leerla? — Dije mostrándole la carta.
—No te voy a detener…
Desdoble la hoja con cuidado y comencé a leer en voz alta:
—Cora, querida. Por fin tengo mis manos en tu primogénita, ¿No creíste que la encontraría verdad? Pero ahora sé por qué. Ella es la hechicera que he conocido, incluso más poderosa que tú — Mire a Regina quien tenía la vista fija al frente — arrolladora, en cada sentido. — Termine de leer la carta y negué con la cabeza — Esto parecen cumplidos, ¿Qué es lo que tanto te preocupa?
—He visto esa carta antes cientos de veces — Sus ojos estaban llenos de lágrimas — En mis momentos más oscuros acudía a ella por consuelo o por motivación cuando lo necesitaba, porque creí… — Ella cerro los ojos y una lágrima se escapó mientras respiraba profundo — Creí que era sobre mí.
—Es sobre Zelena — Afirme.
—Y Rumplestilskin cree que es más poderosa que yo.
—¿Por qué te preocupa tanto lo que piense ese demonio?
—Porque si el hombre que me enseño todo lo que se sobre magia, cree que ella es más fuerte que yo… — Regina me miro — Entonces no hay manera de que yo pueda ganar esta pelea.
La mire con ganas de tomarla entre mis brazos y decirle que todo estaría bien, pero sabía que no podía hacerlo.
—Debe haber alguna manera — Le dije — Algo en lo que tú puedas tener una ventaja sobre ella. Tal vez sea más poderosa pero sé que tú puedes vencerla — Le tomé la mano que vestía unos guantes de piel negros — Yo creo en ti Regina.
Ella apretó mi mano y me miro a los ojos dedicándome una pequeña sonrisa y como si fuera costumbre nuestros dedos se entrelazaron automáticamente y ninguno de los dos quiso detenerlos.
—Tengo que pensar en algo que pueda usar a mi favor, algo que ella no tenga.
—Tenemos para antes del atardecer para idear un plan — Hice una mueca y me encogí de hombros.
Ella volvió a sonreír, y sabía lo que estaba pensando. Ella no había pedido mi ayuda, pero yo no la iba a dejar sola.
Estaba sentado en un tronco a mitad del bosque. Regina me había llevado ahí con su magia y me había pedido de favor que custodiara su corazón que estaba enterrado cerca de un tronco hueco cubierto por hierba seca y un par de rocas.
Escuche unos pasos apresurados moviéndose entre el pasto y las hojas de los árboles, me levante del tronco y pude observar la luz de una lámpara apuntando hacia mí. Regina caminaba sorprendentemente rápido para los zapatos que llevaba; traía un pantalón, un abrigo y botas de piel todo de color negro y en sus labios y en sus guantes brillaba el color rojo.
—¿El plan funciono? — Pregunté en cuanto la tuve enfrente.
—Eso depende. ¿Aún sigue aquí?
—Justo donde lo dejaste — Dije mientras me agachaba para sacar el corazón de la reina de su escondite.
—Creo que encontré la única cosa que yo tuve y Zelena no.
—¿Qué cosa? — Estire mi brazo para darle el corazón y ella se le quedo viendo por unos segundos.
—Mi descorazonada madre — Tomó el corazón y lo metió en una pequeña bolsa de cuero negra. Me levante lentamente sacudiéndome las manos de la tierra — Pero en una cosa Zelena tuvo razón… Ella me dijo que no siempre me doy cuenta de lo que tengo en frente.
—¿A qué se debe? — Pregunte confundido.
—Solo que muchas veces no se apreciar las cosas — Regina tomo mi mano, puso la bolsa de cuero en ella y me miro a los ojos — ¿Te importaría cuidarlo por un poco más de tiempo?
La mire realmente sorprendido mientras tomaba la bolsa en mi mano.
—¿Enserio le vas a confiar algo tan valioso a un ladrón común como yo?
—No puedes robar algo que te fue dado — Respondió ella con una sonrisa.
Regina dio media vuelta y camino un par de pasos. Mire la bolsa que contenía su corazón y no pude evitar sentir que el mío se salía de mi pecho.
—Aún me debes un trago — le grite antes de que la perdiera de vista.
—Supongo que sí.
Todo había pasado tan rápido, como en un abrir y cerrar de ojos. El oscuro se había aparecido y se había llevado el corazón de Regina. Tuve que dárselo, amenazó a Roland con una flecha que yo le había lanzado a él. Había hundido a mi hijo en la tierra y podía ver que estaba asustado.
Lo tenía entre mis brazos mientras el lloraba, lo abrace con fuerza. No me habría perdonado si algo le hubiera pasado.
Observe como Regina se acercaba corriendo hacia mí y se detuvo mirando como abrazaba a Roland. Baje a mi hijo y Frank lo tomo de la mano para llevarlo cerca de la fogata que se había extinguido.
Camine hacía Regina pensando en las mil maneras de disculparme por haber dejado que se llevaran su corazón. No podía ni siquiera mirarla a los ojos sin sentir que el alama se me caía a los pies.
—Lo siento mucho, no pude evitarlo.
—¿Estan todos bien? — Preguntó ella mirando hacía Roland.
—Afortunadamente si… Pero.
—Tranquilo — Me dijo ella levantando la mano — Nada vale la pena por el sacrificio de un niño… Pero tenemos un problema: sigo viva.
La mire confundido y me metí las manos a los bolsillos del pantalón.
—¿Zelena no te dijo que planeaba hacer con él?
—Dijo que quería destruirme — respondió ella negando con la cabeza — Pero la pregunta es ¿Cómo?
—Supongo que tiene un plan.
—Entonces más vale que comience a averiguar cuál es.
Ella se dio media vuelta y camino alejándose de mí. La vi alejarse y lo único que sentía era que debía hacer algo para compensar mi error.
Esa noche me había quedado despierto frente a la fogata montando guardia mientras los merry man descansaban. Mi vista estaba fija en el fuego y con una rama hacía figuras en el suelo. No había visto a Regina después del incidente del corazón, sabía que ella debía estar molesta y tenía razones para hacerlo y eso me agobiaba aún más.
Levante la vista mirando hacía mi lado derecho y como si fuera una visión o un sueño la vi caminando hacia mí. Me levante del tronco rápidamente y me apresure a hablar.
—Milady, siento haberle fallado. Tu corazón se lo llevo Zelena bajo mi guardia y yo prometo que lo recuperare.
Regina solo me miro durante unos segundos, estaba agitada y su pecho subía y bajaba rápidamente. Me tomo por los extremos de mi chaqueta y me acerco a su cuerpo tomando mis labios entre los suyos. Sentí un escalofrió recorrerme el cuerpo y en cuanto se separe de mi supe que necesitaba más. Me asustada y yo la mire sorprendida, la tome por la cintura acercándola a mí y la volví a besar, esta vez profundizando más el beso. La envolví con mis brazos tratando de que no quedara espacio entre nosotros y nos besamos hasta que nos faltó el aire.
Nos miramos a los ojos y a ella se le escapo una pequeña sonrisa mientras bajaba la mirada con timidez.
—No creo que me merezca esto después de lo que paso — Le dije mientras ponía un mechón de cabello detrás de su oreja.
—Deja de torturarte — Ella puso sus manos sobre mi pecho — Lo que paso no fue tu culpa, solo defendías a tu hijo y lo entiendo — Nos quedamos en silencio y pude ver el brillo que había en sus ojos, sus hermosos ojos — Además, es una manera de compensar el trago que te debo —Sonrió, era la sonrisa más hermosa de todos los mundos.
—En ese caso, me gusta tu manera de compensarlo — Le dije con una sonrisa — ¿Puedo invitarte a tomar ese trago ahora.
—Eso me gustaría.
La libere de mis brazos lentamente, no quería soltarla. Tenerla entre mis brazos era una sensación revitalizante, como si me llenara de energía. Ella me sonrió dulcemente mientras yo daba unos pasos hacia atrás sin dejar de mirarla. Di media vuelta y camine hasta la pequeña construcción de madera en donde teníamos los comestibles. Tome una pequeña cantimplora que tenía wiski en ella y dos tazas de metal, serví un poco del líquido en ambas y volví hacía Regina quien ya estaba sentada en el tronco frente a la fogata.
Me senté a su lado y le di una de las tazas de metal, ella me sonrió y tomo la taza con las dos manos y le dio un trago para después dejar la taza en el suelo.
—Ahora entiendo porque te gusta estar aquí — Dijo ella recargando su cabeza en mi hombro — Todo es tan tranquilo.
Pase mi brazo por su espalda y deje que mi mano descansara en su cadera.
—Más razones para que vengas a visitarme.
—Con que tu estés aquí basta — Regina hundió su cara en mi cuello y yo no pude evitar sonreír.
—¿Te puedo hacer una pregunta?
Ella asintió y yo tomé mi taza para darle un trago al wiski. Me sentía nervioso solo de tenerla al lado.
—¿Te gustaría salir conmigo?
Regina levanto la cara y me miro a los ojos, sorprendida y con una sonrisa.
—¿Una cita? — Preguntó ella levantando una ceja.
—No porque nos hayamos adelantado un poco quiere decir que no quiero hacer las cosas bien — Respondí encogiéndome de hombros — Quiero pasar por ti, caminar tomados de la mano, conversar, acompañarte a tu casa y besarte al final.
Regina sonrió y me acaricio la mejilla con sus dedos, me miraba a los ojos con ternura y pude sentir su vista bajando a mis labios. Me beso despacio y con dulzura dándome mil sensaciones.
—No creo que pueda dejar el beso hasta el final.
Sonreí y la envolví con mis brazos para sentirla cerca. Su aroma me invadió y quise grabarlo en mi memoria para nunca olvidarlo.
—Entonces, ¿Qué dices?... Mañana paso por ti y vamos a cenar y después una caminata…
—Me encanta la idea, pero mañana tengo que reunirme con Snow, David y Emma para ver el asunto Zelena — Ella resoplo — Quiero que todo esto termine ya.
—Tranquila, todo va a estar bien… Vamos a averiguar qué es lo que Zelena quiere.
Ella asintió y respiro profundamente acomodando su cabeza en mi hombro.
Nos quedamos abrazados frente al fuego. Habíamos decidido sentarnos en el suelo para poder recargarnos en el tronco, así que extendí una manta en el suelo y ambos nos sentamos sin dejar espacio entre nosotros, la tome entre mis brazos para abrazarla mientras ella se recostaba un poco para acomodar su cabeza en mi pecho y me rodeo con uno de sus brazos.
Nos quedamos horas hablando. Ella me conto sobre Henry, su hijo; él estaba aquí en Storybrooke pero no recordaba que Regina fuera su mamá, solo sabía que era la alcaldesa de Storybrooke. Sabía que ella se sentía triste, podía verlo en sus ojos y sentirlo en el modo en el que hablaba de él. Hablamos también de Marian y de Roland, le dije que Roland realmente extrañaba tener una madre y que sabía que por más que yo me esforzara en darle todo, siempre le iba a faltar eso.
Hablamos y hablamos, casi hasta que amaneció y el frio comenzó a hacerse más intenso. Regina me dio un largo beso de despedida y me dijo que se iría para tratar de dormir un poco antes de su reunión de mañana. Le sonreí y solté su mano lentamente mientras me invadía una mezcla de felicidad y nostalgia. A penas se había ido y yo ya la quería otra vez a mi lado.
Camine hasta la puerta de su casa con una caja con Beagle´s y café en mis manos. Teníamos pocas horas de habernos visto, pero yo quería verla de nuevo, no resistía. Toque el timbre como pude con uno de mis dedos y espere unos segundos. Escuche unos zapatos de tacón acercarse y después la puerta se abrió.
Regina apareció frente a mí vistiendo un vestido rojo que se le pegaba al cuerpo y le llegaba hasta la rodilla acompañado de sus tan usuales medias negras y zapatos de tacón del mismo color. Ella me miro sorprendida y yo le sonreí.
— ¿Qué haces aquí? — Preguntó con una sonrisa.
—El desayuno — Le dije mostrándole mis manos.
—No tenías que hacer esto — Dijo ella mientras se hacía a un lado para dejarme pasar.
Entre a la casa y mire alrededor quedando realmente sorprendido por el tamaño.
—Como no podías salir conmigo, me decidí a traer el desayuno aquí — Respondí poniendo las cosas sobre la mesa de madera que tenía enfrente — Es una linda casa.
—Bueno, ser alcaldesa tiene sus ventajas — Regina camino hacia mí con una sonrisa y me tomo las manos dándome un pequeño beso — Tengo que irme en 10 minutos.
—Entonces come un Beagle — Dije mientras abría la caja — Lo siento por venir así, sin avisar… Solo quería darte una pequeña sonrisa.
—Y fue una hermosa sorpresa — Regina puso las manos sobre y pecho y yo puse las mías en su cintura — Enserio lamento no tener más tiempo.
—No importa, aunque solo sean 10 minutos, quiero que estemos juntos.
Ella sonrió, yo sonreí y nos besamos lentamente.
—¿Quieres acompañarme a la reunión? — Peguntó ella — Puedes acompañarme hasta Granny's y nos podemos ver más tarde después de eso.
Le sonreí juguetonamente y la acerque a mi cuerpo para volverla a besar. Ella paso sus manos por mi cabello mientras nuestros labios se unían y aunque mis ojos estaban cerrados pude notar como sonreía después de cada beso.
Comimos rápidamente y nos llevamos los vasos de café para el camino. Salimos de la casa de Regina y ella me tomo la mano mientras caminábamos y sonreí iluminando todo el lugar. No podía evitar mirarla, era hermosa y su belleza resaltaba más cada vez que sonreí al verme a su lado. Algunas personas se detenían a mirarnos asombrados, y estaba seguro de que era porque yo estaba con la reina malvada, pero la verdad a mí no me importaba.
Cuando llegamos a Granny´s pasamos a la parte de atrás en donde estaban las habitaciones y nos detuvimos unos metros después de la habitación en donde Regina se iba a encontrar con Emma y sus padres.
—Gracias por acompañarme — Dijo Regina con una sonrisa.
—Fue un placer.
Ambos sonreímos y la bese poniendo mis manos sobre su cadera. Ella me tomo de la chaqueta y me acerco más a su cuerpo pasando las manos por mis brazos. Cuando nos separamos, ella me miro a los ojos por unos segundos y yo le sonreí.
—¿Qué es lo que ves en mí?
—Espero que lo mismo que tú mi… Una oportunidad para ser feliz — Ella sonrió — Y además, eres muy buena besando.
—Y espera a que tenga mi corazón de vuelta.
—¿Cómo se siente?... Quiero decir, ¿Puedes…?
—¿Sentir? — Dijo ella arqueando una ceja — Si, solo no completamente… Es difícil de explicar.
—Entonces no lo hagas — Dije tomando su mano y poniéndola sobre mi pecho — Usa el mío para ambos.
Ella sonrió negando con la cabeza mirándome con dulzura. Me beso acariciando mi mejilla y nos separamos al escuchar que alguien se aclaraba la garganta. Regina dio media vuelta y ambos pudimos ver a su hijo.
—Henry — Dijo ella apenada.
—Buenos días — saludo él — Con permiso, alcaldesa — paso frente a nosotros con las manos en los bolsillos de la chaqueta.
Mire a Regina y sus ojos se habían llenado de lágrimas, su rostro lucia triste y su mirada estaba clavada en el suelo.
—¿Estas bien? — Pregunté tomándola de la mano.
—No, no lo estoy — se lamio los labios — Pero están esperando por mí.
—Espera — dije tomándola del brazo y acercándome a ella. Le tome el rostro con mis manos y le di un pequeño beso — Buena suerte.
Ella sonrió y me beso de nuevo y después la mire entrar a la habitación.
Caminaba por el bosque intentando pensar en algo más que no fuera en Regina, pero no tuve éxito. Cada vez que parpadeaba podía ver su sonrisa y sentir su perfume.
Un fuerte viento me golpeo la cara y barrió todo el lugar, cerré los ojos y pude sentir una serie de flashbacks entrando en mi cabeza. Todo estaba ahí, el año perdido, mis recuerdos sobre Regina, absolutamente todo.
Sonreí al pensar en los días que habíamos pasado y en el hecho de que aunque ninguno de los dos nos acordáramos del otro, aun así terminábamos juntos. Camine hasta la ciudad y la busque con la mirada pero no estaba en ningún lugar. Supuse que estaría cerca de la casa de Zelena, así que corrí hacía allá y observé que Snow White y David salían del granero cercano.
Ambos me sonrieron al verme pasar y yo les respondí con un movimiento de cabeza. Entré en el granero y la observe hablando con Henry.
—Robin Hood — Dijo él con bastante emoción.
—A tú servicio — Respondí acercándome a ellos. Regina sonrió al igual que su hijo — ¿Podemos hablar?
—¿Te parece si hablamos en Granny´s?... Quiero llevar a este muchacho a comer algo, tiene mucho que contarme — Respondió ella mirando a su hijo.
Asentí y pase mi brazo por su espalda para abrazarla mientras caminábamos fuera de ahí con Henry a su lado. Caminamos hasta Granny´s mientras escuchábamos a Henry hablar sobre su año en New York, y podía notar que aunque Regina sonreía ella se sentía triste por haberse perdido todo un año de la vida de su hijo.
Cuando llegamos a Granny's Henry corrió a sentarse con Emma, Snow y David. Regina y yo pedimos dos tazas de café y nos sentamos en una de las mesas que había afuera.
—¿Así que tus recuerdos volvieron? — Preguntó ella mientras se sentaba en la silla que yo le estaba sosteniendo.
—Todos — Dije sentándome a su lado — Lo extraño es que no podía recordarte aunque fuera antes del año que vivimos en el bosque encantado.
—Debió haber sido Zelena. Su forma de tenerme separada de ti y arruinar mi felicidad.
—Pues no lo logro.
—Parece que Tinkerbelle tenía razón — Ella acaricio mi mejilla y me miro a los ojos con una pequeña sonrisa — No importa lo que pase siempre vuelvo a ti… Eres mi alma gemela.
Sonreí y acaricie su mano, que estaba sobre mi mejilla, con la mía para después acercarme y besarla lentamente, saboreando cada instante.
—Te amo — Susurré en sus labios mientras abría lentamente los ojos, y pude notar como ella me miraba sorprendida. — ¿Qué? No es ningún secreto.
—Lo sé… Lo sé, es solo que… — Ella sonrío y negó con la cabeza — Después de tanto tiempo, no pensé que sintieras lo mismo…
—Siempre te he amado Regina — Me apresuré a decir — Te amé, te amo y te amaré por miles de años. Incluso cuando muera, si hay algo más allá de eso te seguiré amando.
—Yo también te amo — Dijo ella con una pequeña sonrisa y me dio un beso en los labios — ¿Qué te parece si tú y Roland se mudan a mi casa? Hay espacio suficiente para ambos y yo no quiero estar un segundo más sin ti.
—Me parece perfecto — Respondí sonriendo — Iré por nuestras cosas y te veré allá.
—Perfecto.
Cuando llegamos a casa de Regina, Henry nos abrió la puerta con una sonrisa y Roland no espero ni un segundo para entrar corriendo a la casa y abrazar a Regina. Ella lo tomo en sus brazos y dejo que él pusiera los suyos alrededor de su cuello; entre a la casa y ella me miro con una sonrisa mientras seguía abrazando a Roland.
—¿Así que eres el novio de mi mamá? — Preguntó Henry sacándome de mis pensamientos.
—No estoy seguro de que "novio" sea la palabra correcta. Aun no se lo he pedido — Expliqué.
—Pero estas saliendo con ella… — Insistió él y yo asentí — Sé que tienes buenas intenciones con ella… Me conto todo por lo que han pasado — Mire a Henry arrugando la frente, sorprendido — Lo único que quiero es que ella sea feliz, después de todo lo que ha pasado se lo merece y sé que su felicidad va a estar completa conmigo y contigo en su vida, y yo no pienso fallar.
—No te preocupes — Puse mi mano en su hombro y lo mire. Entendía su preocupación y quería dejarle en claro que Regina estaba segura conmigo — Te prometo hacer feliz a tu mamá porque eso es todo lo que siempre he querido: verla feliz. Y en verdad hemos recorrido un largo camino para esto y no pienso dejar que nada se interponga.
Henry me dedico una sonrisa y ambos volteamos hacía el frente al escuchar los pasos de Regina acercándose a nosotros.
—Bueno, Roland tiene leche y galletas, Henry ya ceno en Granny´s, ¿Qué tal tú? — Regina me tomo la mano — ¿Quieres que te prepare algo para cenar?
—No tengo mucha hambre en realidad.
—Entonces — Ella miro a Roland quien ya se había devorado todas las galletas — Llevemos a Roland a su habitación.
—Yo puedo llevarlo — Dijo Henry encogiéndose de hombros — Su habitación está al lado de la mía y así le puedo hacer compañía mientras se duerme.
—Eso sería muy amable de tu parte cariño — Regina acaricio la mejilla de su hijo y le dedico una sonrisa.
—No hay problema.
Henry se despidió de nosotros con una sonrisa y se acercó a Roland quien salto de la silla y después tomo su mano. Ambos subieron las escaleras y pude ver como mi hijo caminaba entusiasmado.
—¿Qué te parece si yo te enseño tu habitación? — Dijo Regina tomándome de las manos y sonriendo juguetonamente.
Sonreí y me deje llevar por ella tomando de su mano. Subimos las escaleras y caminamos hasta el final del pasillo hasta la puerta de la habitación. Al entrar, enseguida pude notar que era su habitación; su aroma estaba por todos lados y todo estaba en perfecto orden. La cama estaba tendida impecablemente con un edredón color perla que hacía juego con las fundas de las almohadas.
—Bienvenido a su habitación señor Lockley.
La mire con una sonrisa y ella se acercó a mi dándome un pequeño beso. Se alejó de mí quitándose los zapatos y me miro por encima de su hombro.
—¿Quieres ayudarme — Dijo ella señalando el cierre de su vestido rojo.
Me acerque a ella y baje la cremallera de su vestido lentamente y pude ver su piel suave y su sostén color piel. Regina se quitó el vestido y lo dejo caer al suelo dejándome ver las pantaletas que combinaban con el sostén. Ella se agacho a levantar el vestido del piso y yo no pude evitar mirar su trasero, era realmente irresistible.
—Voy a tomar una ducha — Me informo ella y soltó una pequeña risa al darse cuenta que la miraba con una pequeña sonrisa — Puedes acompañarme si quieres.
Ella se mordió el labio y camino hacía la puerta del baño que estaba en su habitación. Me quite la chaqueta rápidamente y la avente en la cama, me apresure a quitarme los zapatos y los calcetines y deje caer mi pantalón al suelo. Ya levantaría todo más tarde.
Camine al baño quitándome la camisa y aventándola al suelo del baño y la pude ver detrás de las puertas de cristal empañadas. El agua caía por su cuerpo y podía ver la sombra de su escultural figura.
—¿Vas a entrar o te vas a quedar ahí parado? — Dijo ella abriendo la puerta corrediza de la regadera.
Sonreí negando con la cabeza, ella era tan perfecta que casi parecía un sueño. Me quite los calzoncillos y me apresure a entrar en la regadera. Ella estaba de espaldas y me acerque abrazándola por la cintura sintiendo su cuerpo mojado sobre el mío.
Le bese el cuello y los hombros sintiendo como el agua tibia caía sobre mí. Regina dio media vuelta y me miro a los ojos, pase mis manos por su cabello mojado y la mire por unos segundos.
—No te lo había dicho pero… — Me acerque a sus labios — Me encanta tu cabello corto. Te vez tan sexy.
Ella sonrió y me beso apasionadamente poniendo sus manos en mi cuello y sentí como mi cuerpo se encendía al instante. Me incline un poco y tome sus piernas para levantarla, ella puso sus manos en mis hombros y enredo sus piernas en mi torso mientras yo la pegaba contra el cristal de la puerta. El agua caía sobre nosotros y ella clavo sus uñas en mí en cuanto sintió mi boca en uno de sus senos. Regina se abrazó completamente a mí mientras yo la hacía mía con movimientos lentos y profundos. Escalofríos comenzaron a recorrer mi columna vertebral mientras besaba a Regina en los labios, ella beso mi cuello y le dio una pequeña mordida que me hizo gemir levemente. Podía escuchar su respiración agitada en mi oído y como apretaba los labios para evitar gemir.
Estar juntos, así de cerca, intimar de esta manera era algo que hacía que el tiempo se detuviera, era algo mágico y en verdad podía hacerlo una y otra vez.
Al día siguiente todos estábamos reunidos en Granny´s después de que el portal de Zelena se abriera y Emma callera en el, pero al parecer nada grave había pasado y Snow y David habían decidido anunciar el nombre de su hijo. Era el príncipe Neal, en honor al hijo de Rumplestilkin que resultó ser el padre de Henry. Regina y yo caminamos al fondo de Granny´s para conseguir un lugar donde sentarnos.
—¿Robin? — Escuche que me llamaban. Era una voz conocida.
Cuando di media vuelta, la vi allí de pie, frente a mí, mirándome con los ojos llenos de lágrimas.
—Marian.
Ok, he llegado al punto de la historia en que no me apegare del todo a lo que pasa en la serie. Yo tenía una historia planeada antes de que todo lo que paso en la serie pasara y pienso apegarme a ella. Claro tomare solo algunas partes pero la mayoria lo voy a hacer fiel a mi historia. Así que si estan interesados en continuar leyendo haganlo y diganme en los comentarios que les hubiera gustado a ustedes que pasara en la serie a Robin y Regina.
Gracias por leer. Hasta la próxima.
