Capitulo 5
El tiempo pasa rápido cuando no hay penas que nos aflijan. Al menos no de las grades y dificiles de cargar. Las pequeñas y cotidianas van corriendo al igual que los días, y cuando nos detenemos a mirar atrás, vemos que las fuimos dejando en el camino, como petalos de flores marchitas.
6años habían pasado ya, entre algunas privaciones es cierto, pero siempre rodeadas de amor y tanta felicidad como les era posible sentir.
Akiha (desde hace mucho ya, Tamashii) cumplió la promesa que le hiciera a su hija. Se recuperó lo más que pudo, consiguió empleo en un taller de costura, y junto con tía Megumi procuraron una mejor casa para la pequeña Haruka, que crecía rapido como la hierba en verano.
Asi es como cuando la pequeña celebraba su primer cumpleaños, se hallaban ya instaladas en una casita humilde y diminuta a unas pocas cuadras de las vías de Ginza. No era lujosa pero tenía dos cuartos, una sala pequeña. chimenea, un patio trasero con una pequeña huerta, un cerezo y un columpio en sus ramas. Eso bastó para hacer las delicias de la inquieta chiquilla, que pasó su primera infancia saltando, trepando arboles y cazando ranas en un estanque cercano.
Cuando un tren pasaba, daba la sensación que lo hacía por el medio de la sala. No podían poner adornos en las paredes porque todo se caía, y ni que hablar de la vajilla... tenian que guardarla en canastos de mimbre para evitar que caiga de las alacenas. Asi descubrieron por qué el alquiler era tan bajo... pero luego de un tiempo el sonido del tren se les hizo tan familiar que no molestaba. Incluso lo utilizaban como reloj y despertador. A la edad de 4 años la pequeña Ruka, como la llamaban en su hogar, ya era capaz de leer y escribir palabras largas, todo un prodigio si se comparaba con sus compañeros de juegos, q apenas sabian hablar adecuadamente.
Pasaba las noches de verano contemplando las estrellas, y sabía los nombres de la mayoría de las constelaciones. Tenía una naturaleza muy curiosa y no mostraba mucho sus emociones, salvo a su madre y a su tía Megumi, que eran las dueñas absolutas de su corazón.
Por esta razón algunos niños a considerban antipática y no querían trato alguno con ella. Ecepto Toru* y Momo**, sus dos mejores amigos.
Momo tenía la misma edad de Haruka, era bajita, regordeta y pecosa. Bastante miedosa, por lo que admiraba enormemente el valor de Haruka. Su audacia y determinación. Toru tenía 8 años y constantemente estaba metiendose en problemas por su voráz apetito que nunca se saciaba. sin importar cuanto comiera, siempre podía comer más. A pesar de eso era tan delgado como un alambre y tenía gran agilidad para trepar arboles... sobre todo si se trataba de treparlos para robar fruta. por tal causa casi siempre terminaba castigado, pero sabía que si eso sucedía sus amigas le llevarían sabrosos dulces a escondidas, asi que usualmente no le importaba.
Cuando terminó el verano llegó el momento que Haruka había esperado por años, ingresar a la escuale que en visperas de tan agradable acontecimiento, había sido llevada a la ciudad a comprar algunos utiles escolares, una falda y una camisa, pues ni mamá ni tía Megumi podían pagar más de un uniforme. Muy temprano en la mañana madre e hija tomaron juntas el tren, mientras Megumi las despdía desde el anden, vostezando.
-Quisiera que tía Megumi viniera con nosotras mamá...-
-Bueno Ruka, sabes que Tía trabaja muy duro toda la noche, asi que debe descansar...-
-Si mamá lo sé, pero igual quisiera que no trabajara tanto hasta los sábados que tu descansas...-
-Hay que trabajar para poder sostenerse chiquita, por eso es importante que estudies mucho, para ir a la universidad y...-
-Oh yo no iré a la universidad mamá... seré rica y asi tú y mi tía no tendrán que trabajar tanto...-
Tamashii rió ante las ocurrencias de su hija- Y como serás rica sin estudiar y trabajar?-
-Correré... rápido como el viento!...-
-Ay mi pequeña Ruka!... tienes la cabeza llena de pajaritos! donde has visto que alguien gane dinero por correr?...-río nuevamente, haciendo que Haruka se sintiera ofendida- si cambias esa cara de mirin*** te compraré una paleta cuando lleguemos al centro de tokyo, decuerdo?- sin poder ocultar su satisfacción aceptó fregando sus manitos una con otra ante la idea de saborear el dulce.
Tokyo la maravillaba. Sabía de una manera u otra que algún día viviría alli. Lo presentía. Con infantil fascinación recorria las vidrieras, corriendo entre la gente como solía hacerlo en el mercado del Ueno, manteniendo a su madre en constante sobresalto a su madre que intentaba seguirla lo más cerca posible.
Luego de conseguir la tan ansiada paleta en un puesto callejero, se dirigieron a un almacén de ropa escolar, donde evendían ropa de segunda selección. Allí en una camisa, una falda, un par de calcetines largos y un sueter se fueron los ahorros constantes de amabas mujeres, pero la felicidad de Haruka valía ese sacrificio y muchos más.
Sus infantiles ojitos no se daban cuenta de que el ruedo de la falda estaba mal hecho, o de que el cuello de la camisa estaba torcido y no tenía el moño que terminaba el lazo... solo abrazaba las prendas que le parecían maravillosas, repitiendo una y otra vez -mi uniforme es hermoso! Gracias mamá! Gracias!-
Tamashii sonreía pero por dentro sentía una rabia q la dominaba -"merecías un uniforme de primera calidad... una casa que no gotee cuando llueve... merecías haber ido a la mejor escuela y poder comer postre todos los días... era tu derecho, porque me pertenecía parte de una enorme fortuna... pero algún día podrás tener todo lo que mereces mi pequeña..."-
Con un poco d ingenio, aguja e hilo el uniforme quedó mejor que si fuera de primera. Tía Megumi sacrificó una de sus mejores bufandas de seda para que Tamashii hiciera el moño, y luego que cociera los escudos del colegio en la camisa y el sueter nadie se hubiera dado cuenta que salió e una tienda de baratas.
Llegó el tan ansiado primer día de clases. La mezcla de emociones llenaba la pequeña sala de la casa, donde la madre trataba de trenzar el largo cabello de su hija sin exito, ya que esta, poseida por la exitación bailaba, se retorcía y se movía para todos lados.
-Quieta Haruka!... no puedo peinate!... basta me oyes?, basta!-
-Vamos Ruka... obedece a tu mamá... o no iré a buscarte a la salida...- dijo Megumi entre bostezos, mientras trataba de decidir cual de los dos abrigos que tenía se veía menos gastado
-No, no tía! lo prometiste!...-
-Y tu prometiste quedarte quieta hace media hora... si sigues sacudiendote como si bailaras un twist jamás estarás lista a tiempo-
poniendo su mejor cara compradora sonrió enormemente
-Entonces bailaremos cuando regrese verdad que si tía?-
-Asi es... ahora iré a dormir... y obedeces a tu mamá he?- la pequeña asintió dandole un abrazo al pasar.
Y asi fue como a las 7:30 am madre e hija tomaron el tren nuevamente, esta vez con dirección opuesta al centro comercial de Tokyo, para bajar 10 minutos después en la estación de Tawaramachi****. Era primordial para Tamashii que Haruka memorizara el trayecto ya que, a partir del día siguiente debería ir sola a la escuela cada día, porque ella debía trabajar. Megumi se había ofrecido a llevarla, pero Tamashii pensó que era un peligro más grande aun para Haruka, ya que podía quedarse dormida y por ende, dejaría de todas formas a la niña sola. Además, Haruka siempre demostró ser mucho más madura para su edad, y era una chiquilla muy inteligente y despierta.
Al sair de la estación, Tamshii le señaló
-Mira bien Haruka, porque mañana vendrás sola... debes salir hacia tu dercha, si comprendes verdad?
-Si mamá
-y cual es tu derecha?
-La mano con la que escribo...
-Muy bien... saldrás por aqui y esperarás que el transito se detenga para cruzar la calle, eso es muy importante. Espera a que el oficial de trancito te dé el paso.
-Si mamá
-Bueno... no olvides nada en el tren, tienes que sostener bien tu caja de Bento***** , y también tu maletín, pues sabes que si pierdes la caja no comerás nada hasta la tarde, y si pierdes el maletín no podré comprarte otro, ni lápices, ni cuadernos, comprendes?
-si mamá, cuidaré mis cosas, lo prometo
-Una vez que cruces caminarás derecho dos cuadras, alli verás otros oficiales de trancito, debes obedecerlos... y asi llegamos a la escuela, ves?
-Si mamá, la veo... es hermosa! y que grande!... ya puedes irte, adiós mamá!..- emocionada salió corriendo sin dejar siquiera que le diera un beso.
Tamashii regresó llorando. Era como una especie de señal, pensó... Haruka había nacido para ser libre e independiente, y a tan temprana edad ya había decidido soltar su mano... .
