— TRAICIONADO POR EL ANILLO —
5
Volpina no tenía la intención de causar ningún desperfecto, no hasta que apareciera Ladybug. Sin embargo, le encantaba ver a la gente gritando, alejándose de ella con horror. Se imaginó a su enemiga con la misma expresión de horror en el rostro, suplicando por una clemencia que nunca le daría, y tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no relamerse los labios del gusto. En el interior de su guarida, Hawk Moth podía ver todo lo que la chica imaginaba en su mente, y él no tuvo ningún reparo de regocijarse con esa imagen mental, deseando cada vez más que sucediera en realidad.
— ¿Dónde estás, Lady, Ladybug? —preguntó Volpina al aire, caminando entre los edificios, en busca de la figura de látex rojo y negro de su enemiga entre ellos. Desde abajo, la reportera Nadia Chamac y su ayudante de cámara seguían a la villana de los tejados, tratando de obtener el mejor plano posible. Un poco más lejos y mucho mejor escondida, se encontraba Alya, grabandolo todo con su móvil, esperando espectante a que los héroes de París aparecieran— Vamos, pórtate bien y sal ahora. ¡Tal vez así me apiade de tu cabeza!
Entonces, detras de si, notó como un par de pies aterrizaban en el mismo tejado. Volpina se dio la vuelta esperando ver a Ladybug, sin embargo no sintió ni un poco de decepción al ver a Chat Noir, de hecho verle solo le alegró el día. Un sentimiento que se notaba que el gatito no compartía, solo había que fijarse en su ceño ligeramente fruncido, tan impropio de él.
— Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? ¡Un lindo gatito!
— Lo siento, Ladybug no se encuentra ahora, ¿desea dejarle algún mensaje? —se burló él poniendo voz de secretaría.
Volpina sonrió sardonica dándose completamente la vuelta para encarar al héroe felino.
— La verdad, sí —contestó ella, y en menos de un segundo solo un par de centrimetros la separaban de Chat.
El chico inconscientemente dio un paso atrás, casi se cae por el borde del tejado, si no fuera porque Volpina lo agarró del brazo a tiempo, por ordenes de Hawk Moth.
— ¡Le quiero vivo y de nuestro lado! —le recordó el hombre dentro de su mente.
— Dile a Ladybug que espero que no le importe demasiado que le quite a su gatito —dijo ella con una voz seductora que hizo que los pelos de la nuca de Chat se erizasen en alarma.
Con expresión asqueada, utilizó su bastón para alejar al akuma de él de forma brusca.
— ¿Qué no te enseñaron lo que es el espacio personal? —preguntó el gato, poniendo posición de ataque. No quitaba sus ojos de la flauta de la chica, sabía que esa era su arma y que debía quitársela cuanto antes si no quería que pasará algo malo.
— Amo a los chicos que se hacen de rogar —contestó Volpina simplemente—, pero los rubios de ojos verdes sin duda son mi perdición.
Y no era una mentira, pues en un primer momento Adrien le había atraído justo por eso, pero a la larga el modelo se le hizo muy plástico y aburrido. Sin embargo, mentiría si no dijera que desde un primer momento Chat Noir le hizo tilín con su decisión en la lucha y su personalidad burlesca. En cuanto venciera a Ladybug tenía muy claro que reclamaría al chico como bien merecido premio.
— Recuerdame que me tiña el cabello entonces —comentó el joven irritado, si así era como se sentía Ladybug cada vez que él le coqueteaba entonces entendía perfectamente porque siempre se hacía la sorda.
— ¡No es momento para ponerse a ligar! —gritó Hawk Moth en la mente de Volpina, en seguida un agudo dolor de cabeza invadió a la chica, momento de debilidad que Chat aprovechó para abalanzarse sobre ella y quitarle la flauta— ¿Qué no ves que solo quiere hacer tiempo hasta que aparezca Ladybug? ¡Atácale ahora!
El dolor de cabeza dejó de nublar la mente de la chica justo en el momento perfecto para hacerse a un lado, un segundo antes de que Chat pudiera agarrar la flauta. Sorprendido por el movimiento de ella, el chico no tuvo tiempo de reaccionar y cayó de bruces sobre el tejado, justo en la posición en la que solía caer siempre, con el trasero en pompa.
Volpina se permitió disfrutar de la vista unos segundos, mientras agarraba su flauta.
— ¡Me gustan más los gatos que se están quietecitos! —gritó irritada por el ataque sorpresa y comenzó a tocar su flauta.
Todo tipo de "armas arrojadizas" aparecieron a su alrededor, que en realidad no eran otra cosa que pelotitas que si le alcanzaban, no le causarían más que unos moratones. Pero Hawk Moth le había dejado en claro que no quería a Chat Noir herido de ninguna forma, así que no se le ocurría otra cosa.
Desde el suelo, Chat no lo pensó dos veces para hacer girar su bastón a modo de escudo. Estaba tan ocupado intentando no salir herido, que ni cuenta se dio de que todo lo que Volpina creaba en su contra no desaparecía al chocar con el bastón, si no que rebotaba.
Así empezó la batalla entre el gato y la zorra, donde Chat Noir, protegiéndose con el bastón, intentaba llegar hasta el instrumento, sin que Volpina tuviera oportunidad de quitarle el Miraculous, pues nada sabía de que no era el Miraculous lo que el akuma quería de él. Mientras que Volpina trataba de hacer que se quedará quieto en un sitio por las buenas, pero pronto la paciencia de la villana se acabó. Por lo que con su flauta hizo aparecer una cuerda que el héroe no pudo esquivar, quedando amarrado e inmóvil. Su bastón había resbalado de sus manos y ahora yacía a su lado, sin ser capaz de cogerlo.
Aun así, para sorpresa de Volpina, el felino comenzó a reír mostrando los dientes.
— ¡Que gracioso! Te crees que puedes pararme con una cuerda fal... —se detuvo al ver que la cuerda no desaparecía como la ilusión que se suponía que era, además de que podía notar perfectamente el apretón que le daba a su cuerpo— ¿...sa? ¡Es auténtica! —exclamó horrorizado.
Comenzó a sacudirse para intentar quitársela de encima, a sabiendas de que no serviría de nada, pero estaba nervioso y no podía quedarse quieto. Aparte de eso, se dio cuenta de que tal y como estaba amarrado no podía doblar la mano para romper la cuerda con su Cataclysm. Estaba atrapado.
— Ladybug, ven pronto —susurró, sintiéndose inútil.
Y no era el único que empezaba a echar en falta a la heroína.
— ¡Perfecto! —exclamó el villano en la cabeza de Volpina— Ahora usa a Chat Noir de carnada para Ladybug, venga.
Volpina se acerco de nuevo al felino, haciendo caso omiso de nuevo al espacio personal. Ambos pares de ojos verdes chocaron, parecía que chispas retadoras salían de ellos.
— Ahora eres mío —puntuó la villana en tono amenazante, intentando que se volviera sumiso ante ella.
Pero el felino no se acobardo.
— Disfrútalo mientras te duré —contestó y con esas palabras le lanzó una patada a la villana, quien no se lo esperaba y perdió el equilibrio durante unos segundos.
Chat trató alejarse de ella a saltos, pero Volpina pronto se incorporó con una cara de enfado en el rostro que hizo a Chat tragar saliva del miedo.
— ¡Me colmaste la paciencia, dichoso gato! —con su flauta creó un enorme grillete que apresó a Chat por el abdomen, como si no fuera suficiente con la cuerda.
Después lo tomó de los hombros y descendió en picada con él, haciendo que el chico no pudiera evitar soltar un pequeño grito.
Sin embargo, callerón de pié, justo en frente de los reporteros, los cuales estaban temblando.
Volpina miró a los ojos de la mujer con malas formas, lo que hizo que la señora Chamac se encogiera en el sitió.
— ¡Tú —exclamó—, quiero mandarle un mensaje a Ladybug!
Nadia asintió tragando saliva y le puso el micrófono cerca.
— Me estoy empezando a impacientar Lady Cobarde —comenzó—. No es bueno hacer esperar a nadie. Además —añadió, acariciando el rostro de Chat de forma delicada y, sin embargo, posesiva—, si tardas lo suficiente, no me hago responsable de lo que le pueda pasar al gatito.
El felino inmediatamente se puso pálido, entendiendo el doble sentido de las palabras de la villana. Después su rostro se volvió tan rojo como el traje de su Lady, temiendo por su inocencia.
— ¡Ven rápido, Ladybug! —exclamó de forma más aguda de lo que hubiera querido.
— Que asquerosa —susurró Alya para sí, en su escondite—. ¿Dónde estás, Ladybug?
Mientras, en la otra parte de la ciudad, donde se encontraba la panadería Dupain, los ciudadanos no notaban el caos que causaba Volpina. Marinette tampoco, quien a pesar de que aun se sentía un tanto herida, se vio obligada a ocultárselo a sus padres. Mientras el matrimonio interracial trabajaba en la panadería, la hija hacía la tarea que le había encargado su madre de bajar algunas cosas del ático.
La joven justo estaba bajando las escaleras del salón con una enorme caja que apenas la dejaba ver por donde iba, con mucho cuidado de no tropezarse. Por cascualidades de la vida, la tele del salón estaba encendida en el canal de las noticias, pues la familia se había olvidado de apagarla antes de comenzar a trabajar de nuevo.
Me estoy empezando a impacientar Lady Cobarde. No es bueno hacer esperar a nadie.
Dicho y hecho, Marinette tropezó en cuanto llegó a sus oídos la voz de Volpina, haciendo que se hiciera solo un par de moratones al caer de las escaleras por segunda vez en el día.
— ¡Marinette! —exclamó Tikki— ¿Te encuentras bien?
Pero la chica no escuchó a su kwami, su mirada acuosa estaba fija en la televisión, donde Volpina tenía apresado a su compañero.
— No —susurró—. No puede ser... ¡Tan pronto no!
Sí tardas lo suficiente, no me hago responsable de lo que le pueda pasar al gatito.
¡Ven rápido, Ladybug!
La cara de sorpresa de la joven fue sustituida por una de enojo.
¡Nadie. Tocaba. A. Chat. Noir!
— Maldita sea —se puso en pie con un poco de dolor, pateando sin querer la caja volcada a su espalda, de la cual salió una foto en blanco y negro de los que parecían ser unos Ladybug y Chat Noir anteriores a esa época. Pero Marinette no se dio cuenta—. Aguanta un poco más Chat, ya voy. ¡Tikki, puntos fuera!
El salón se inundó de luz roja y un segundo después Ladybug usó su Yo-Yo para salir por la ventana, esperando no llegar al lugar demasiado tarde.
