Antes que nada quiero agradecerles a las personas que se toman el tiempo de leer, esta es una historia bastante vieja que por una cosa u otra siempre la dejaba para "más tarde" y ese "más tarde" se convirtió en un "algún día" que tardó más de lo planeado en llegar.
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Ni siquiera yo sabía que una persona podía durar más de dos horas llorando sin parar sin deshidratarse. Me encontraba bastante triste ¿lo extrañaba tanto que incluso en mis sueños sufría por él? Esto realmente no podía seguir así, o de lo contrario me volvería loca.
No paso mucho tiempo antes de Butch llegara a casa, y al verlo quise morirme, ¡TODO ERA CIERTO! Estaba muy molesta, el pobre de Butch llegó con la cara hinchada y un ojo morado.
-Quita esa cara, debiste ver cómo quedó él-Su respuesta me molestó mucho más. Mire a Boomer tan feo que unas horas después me sentí mal por ello, él solo intentaba cuidarme. Pero en ese momento estaba muy frustrada, no sabía por qué querían pretender que aquella pelea nunca había pasado.
Casi al instante recordé lo que había pasado y comprendí porque mi subconsciente y mis amigos habían intentado que lo tomara como un mal sueño, o pesadilla.
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-¡ABREME!-los golpes contra la puerta se escuchaban horrible, yo intentaba no hacer mucho ruido mientras lloraba, pero estaba tan asustada que no podía dejar de llorar como un niño pequeño que intenta no hacer ruido.
-¡MALDITA SEA ABRE!-yo seguía en posición fetal en una esquina, se oía realmente enojado ¿dónde estaban Butch y Boomer? Estaba muerta del miedo, sabía que Brick podría llegar a ser una mala persona, pero no podría dañar tanto a dos hombres como mis amigos e incapacitarlos completamente.
De pronto todo se quedó en silencio por un segundo, al cual le siguió un ruido en la chapa de la puerta, claramente Brick planeaba forzarla.
-Momo, solo quiero hablar-su falso intento de calma me dejó claro que se le estaba acabando la paciencia y las ideas, quería llevarme a dónde sea que planeara llevarme por las buenas o las malas.
Yo me acerque a la puerta y casi en un susurro intenté hablar con él.
-¿Qué es lo que quieres Brick?-
-Quiero que me abras la puerta para platicar como personas civilizadas-Era obvio que mentía. Yo lo conocía mejor que él a sí mismo y ahora estaba muy enojado.
-¿Y mis amigos?-estaba preparada para tomar un plato de cerámica que estaba cerca de mí para usarlo como arma cuando Brick derribara la puerta, porque por más estúpido que suene, en ese momento estaba tan asustada que pensé que era incluso capaz de poseer súper fuerza y asesinarme.
-Momo, he cambiado-
"Mentira" contestó al instante una voz en mi cabeza.
-Verás-continuó y un susurro salió de mis labios.
"Por Dios en cuanto abra esa puerta ese hombre va a matarme"
-He pensado mucho en ti, sé que me he portado como un idiota, que jamás pude apreciarte como realmente lo mereces y –
-Basta- no quería seguir oyéndolo ni un segundo más, fuera de esas lindas palabras, ahora sabia que por él sentía miedo, miedo de creerle de nuevo, continuar enamorada de él y que las agresiones pasaran de ser algo meramente verbal a algo físico.
No iba a permitir que me hiciera infeliz.
-No.-
-¿Qué?-realmente sonó desconcertado y a mí me confundió ello, realmente parecía confundido, quería abrir la maldita puerta y tirarme a sus brazos, besarle la cara e irme con él, pero no tenía ni las llaves, las cuales eran mi mayor impedimento y la vocecilla en mi cabeza continuaba diciéndome que no, que lo lamentaría el resto de mi vida.
-Momoko, yo sé que te traté mal-su voz sonó entrecortada y esto derritió mi corazón.
-No.- Mi respuesta fue un definitivo y firme "no". No estaba dispuesta a continuar con algo tan dañino para mí y aunque Brick no se diera cuenta, también lo era para él.
Un golpe azotó la puerta, seguido de un insulto, no sé si para él mismo o para mí y allí fue cuando supe que había hecho lo correcto, el no cambiaría.
No sé exactamente cuando fue que todo se volvió negro, ni en que momento fue que Butch y Boomer regresaron, pero lo más seguro es que estuvieran a segundos de toparse, claro si es que no lo hicieron.
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Habían pasado más de un año tres meses desde el incidente con Brick, y a mí aún me costaba trabajo salir a la calle sin la esperanza de encontrarme con él de nuevo, pero no el mismo Brick por el que me fui, sino uno diferente, un chico inocente y con ganas de superarse como el que estaba en la casa hogar conmigo cuando teníamos catorce años de edad.
Quería encontrarlo y regresar a su lado, que Butch y Boomer se hicieran sus amigos y que todo funcionara como en un cuento de hadas.
Claro que había intentado comunicarse conmigo, varias veces Miyako me dijo que me había buscado en el trabajo, pero que ella siempre le decía que la única pelirroja allí era ella, pues se había teñido el cabello de un color similar al mío.
Siempre pensaba en dos cosas; ir a buscarlo para regresar con él o mudarme. Sabía que mientras más le diera vueltas al asunto más ganas tenía de justificar sus acciones y las ganas de volver con él aumentaban. Por más que quisiera estar a su lado sabía que la única perjudicada sería yo, esperaría un tiempo antes de retomar su conducta egoísta y agresiva y el solo pensar en eso me asustaba.
¿Podía uno estar enamorado de una persona a la que le tenía tanto miedo?
Tenía que hacer el intento de averiguarlo o me arrepentiría por siempre, después de todo él dijo que había cambiado. Y yo por mucho que lo negara seguía sintiendo algo por él.
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Había elegido el día más lluvioso para ir en su búsqueda y no es que no amara la lluvia, pero en estos momentos era algo molesto.
Corrí casi todo el camino hasta su trabajo y por fortuna el iba saliendo.
-¡BRICK!-le grité y me miró, la expresión de su cara cambió por completo y entonces noté que no estaba solo, alguien tomaba su mano. Y me detuve en seco, sin importarme que los automóviles tocaran su claxon.
-¡MOMOKO!-la voz de Butch a mis espaldas llamó mi atención puesto que había pánico en ella, rápidamente y temiendo que como en las películas de terror todo se volviera negro y la cara endemoniada de Brick se acercara a mí para comerme o asesinarme voltee hacia su dirección y en efecto todo se volvió negro.
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Aun no podía creerlo, todo parecía estar pasando en televisión, y que yo era él espectador, lloraba mucho, estaba abrazado a Butch, mientras que este miraba el enorme cajón negro casi con culpa. Estaba seguro que él era el que más sufría.
Rodeando el ataúd solo estábamos tres personas, Miyako, Butch y yo. Tanto la chica como yo llorábamos a mares, Momoko había sido una amiga excelente y una gran persona, que hasta el último de sus días fue maldecida a amar a una mierda de persona.
El muy estúpido se presentó, claro que el muy cobarde lo hiso desde lejos y con unos guaruras, también lo acompañaba una mujer. Cuando Butch se dio cuenta de su presencia se volvió loco y yo, yo quería asesinarlos. Miyako intentó razonar con ambos, diciéndonos que el lugar no era apropiado y que Momo no se lo merecía, que debía descansar. Eso fue poner el dedo en la llaga, pero sirvió para que nos calmáramos.
Butch se tranquilizó un poco y tomó un puño de tierra y Miyako y yo lo imitamos, justo antes de dejarlo caer sobre el enorme cajón blanco dijo:
-Tu espíritu alegre, el ya no podrá tomarlo y esa es la única parte de ti que recordaremos, nunca pensaré en ti como una persona débil, porque nunca lo fuiste-
Pensé lo mismo, ese bastardo jamás podrá dañarla de nuevo.
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