AVISO: ¡Hola, gente! Me encanta que ha tanta gente le encante mi fanfiction :D, pero debo desde ya advertiros (mayormente porque después no quiero un montón de reviews diciendo "¡Hey, esto no es como el canon!") de que como todo fan de la serie, me he ido enterando paulatinamente de lo que nos espera para la segunda temporada (no de todo, porque a pesar de todo todavía quiero sorprenderme) y aunque como todos espero tachando días en el calendario, muchos adelantos no casan ni con cola con todo lo que tengo planeado para esta historia. Y como no se me da la gana de cambiar a mi bebé, porque es perfecto y así lo amo, os digo desde ya de que esta historia VA A SEGUIR UN ARGUMENTO DISTINTO AL ORIGINAL DE LA SEGUNDA TEMPORADA Y LOS ESPECIALES.
Podéis verlo como una segunda dimensión o algo que se os ocurra, pero así están las cosas para "Traicionado por el Anillo".
SEGUNDO AVISO: Algunos lectores ya conocen este dato y lo han aceptado bastante bien, pero por si alguien necesita más tiempo para hacerse a la idea, o directamente no quiere saber nada, esta historia va a tener en su futuro parejas crack Yaoi y Yuri. Nada completamente explicito (ese tipo de escenas las escribiré como One Shoots extras para quien le interese) pero ya estáis avisados.
— TRAICIONADO POR EL ANILLO —
11
En alguna parte de la ciudad de la Moda, en un piso vacío, cuyo dueño era un anciano, extranjero oriental, que se ganaba la vida con la acupuntura y otras variaciones de curación y relajación chinesas, se encontraba una habitación que no variaba mucho de la decoración del resto de la casa y, sin embargo, era visiblemente distinta. Suelo de juncos decorado con una alfombra roja con puntos negros, puertas corredizas decoradas en rojo sangre y negro profundo, representaban aleatoriamente dragones de la buena suerte y mariquitas dibujadas al estilo místico. Abierto de par en par, un armario empotrado de puertas corredizas que no contenía una sola prenda de ropa, pero que estaba hasta los topes de la seda más fina en variados colores, esperando pacientemente a que la legítima dueña de esa habitación se sintiera tentada y los usara sabiamente para crear sus conjuntos, mientras no estaba salvando la ciudad (nunca había que dejar a un lado los hobbys, son más importantes de lo que parece). A su lado, otro armario, cerrado herméticamente, solo Ladybug podría abrirlo, escondía una sala de entrenamiento, la cual contenía un sin número de armas blancas de diferentes tipos y de diferentes civilizaciones de la antigüedad. Sin embargo eran nuevas, recién creadas, esperando a que su legítima dueña las usase con cabeza y les escribiera una historia. Por supuesto, todas ellas estaban encantadas, a pesar de sus filos pulidos, por supuesto ninguna había sido creada con el fin de derramar sangre. Cada una tenía una cualidad diferente a un arma normal, que le aseguraría a Ladybug una victoria sin pérdidas para ningún bando, si aprendía a usarlas como se debía. Excepto por eso, la estancia no era diferente a cualquier otra de una chica de quince años, amueblada con dos camas que se podrían juntar en una, un escritorio empotrado de trabajo y de estudio, exactamente igual al escritorio que Marinette tenía en la habitación de la casa de sus padres, vacío si no contabas los útiles de costura. Al lado de la puerta corrediza de entrada y cerca de la ventana, un pequeño mueble con una televisión de pantalla plana conectada a una PS4 y guardados en los cajones vídeojuegos tales como Transformers, Assasins Creed, Call of Duty, Zelda..., en fin, juegos de guerra, acción y aventuras fantasticas que eran el gusto secreto de la heroína de París, los cuales se podían jugar perfectamente recostado en una de las camas (es muy difícil dejar de lado los vicios). En la otra esquina, dos maniquíes, uno de forma masculina y otro de forma femenina, descansaban desnudos y estoicos como estatuas griegas, esperando a que Marinette probara todo tipo de conjuntos en ellos. Paredes desnudas pintadas de un tono negro profundo, pero extrañamente acojedor, estaban deseando ser adornadas con diferentes posters y fotografías de familiares y amigos de Marinette. Una parte de esa pared incluso era reversible y cuando le dabas la vuelta decubrias un espejo de cuerpo entero, encantado al igual que el de la madrastra de Blancanieves, pero este espejo era mucho mejor intencionado que el del cuento clásico. Nunca dudaba de dar conversación, consejo y ánimos cuando lo necesitabas. Básicamente una Tikki en objeto.
No cabía duda de que el Maestro Fu se había esmerado de lo lindo para ofrecerle a Ladybug el espacio de sus sueños.
Susodicha habitación se encontraba desde que había sido terminada, vacía, hasta que un brillo amarillo, casi blanco, cegador, la cubrió por entero y de repente Fu, Wayzz y Amón, quien aun llevaba en brazos a una inconsciente de manos sangrantes Ladybug, aparecierón en el centro de la habitación. El anciano trastabilló, mareado, nada más pisar el suelo alfombrado, pero el joven-no-tan joven fue más rápido y fue capaz de cargar a la joven heroína inconsciente con un brazo y evitar la caída del bajito anciano con la otra.
— Uff, me estoy empezando ha hacer viejo para esto..., parece que ahora siempre dependo de los Chat Noir para que me ayuden a levantarme —rió un poco aunque no tenía ganas.
— Que me va a contar, pasar la barrera de los 100 años siempre es duro —comentó el espíritu, ayudando al Guardián de los Miraculous a levantarse—, pero yo me lo tomé como una segunda adolescencia, así que... realmente no lo hizo mejor.
— Bastet puede jurarlo —el Maestro estaba enterado del estado de rebeldía en extremo de la crisis de los 100 de Amón (se lo hizo pasar bien "lindo" a su madre). él lo sabía todo. Contempló a Ladybug, pálida como la cera, mientras era recostada de forma delicada en una de las camas, haciendo que algo de sangre se salpicase en el traje de Chat Noir—. Wayzz, trae alcohol desinfectante y vendajes, rápido.
— ¡En seguida, maestro! —el kwami tortuga desapareció de la habitación rápidamente.
Fu se quedo mirando al héroe gatuno con aire de duda por un segundo.
— Adrien no está mirando —le aseguró— y yo sé bien que quién está ahí es Marinette Dupain-Cheng.
Fu asintió.
— Tikki, destransfórmala —ordenó Fu y la kwami mariquita tuvo que atender al llamado, saliendo de los pendientes.
En cuanto Ladybug fue destranformada y una Marinette inconsciente quedó al descubierto, toda la decoración del cuarto pasó a ser de colores rosa suave y blanco, en lugar de rojo intenso y negro.
— ¡Marinette! —chilló Tikki en cuanto salió y se aferró al brazo de su portadora inconsciente— Te pondrás bien, ya veras que sí.
— Puedo curarla de forma instantanea —aseguró Amón, en cuanto Wayzz volvía con lo pedido—, pero necesito el anillo y debo salir de este cuerpo para ello.
Después mantuvo en alto las manos de la joven mientras el Maestro procedía ha hacer la cura.
— ¿Entonces? —Tikki se envalentonó para mirarle a los ojos sin pupilas. Deseaba preguntarle que había sucedido con Adrien, que sería tan grave para que precisamente él decidiese intervenir.
— Obviamente no tengo ni idea de como salir —dejó escapar Amón en un tono extrañamente orgulloso—. Si no ya lo habría hecho.
Un silencio repentino que cayó como una losa, hasta que Tikki comenzó a gritar.
— ¡¿POSEES UN CUERPO SIN TENER IDEA DE CÓMO SALIR DESPUÉS?! ¡¿ESTÁS MAL DE LA CABEZA?!
— Adrien liberó inconscientemente el Unlucky Sin después de que tu amada portadora lo dejase tirado —anunció el espíritu con voz de hielo. Tikki calló enseguida, presa del pánico que se reflejaba en su pequeño rostro—. Era necesaria una actuación rápida. Yo si sé como mantener el poder a raya, él no, imagina lo que habría sucedido.
Hablas de mi como si fuese una mala compañía, Qat Asud —escuchó la horripilante voz del Unlucky Sin dentro de su mente—. Es ella la que te está alzando la voz como si no fueses un gran príncipe del desierto, no yo.
Tiene motivos —no tardó en asegurarle Amón—. Ahora calla.
Hmm, me gustaba más cuando decías lo mismo hace 5.000 años, pero completamente asustado. Ahhhh, que dulces tiempos. Tu odio hacía los demás era delicioso, ¿por qué no me dejas probarlo de nuevo?
Amón decidió fingir que no lo escuchaba, aunque no era una tarea tan fácil como podría parecer.
Desvío la mirada, aunque nadie tuviera manera de saber que lo hacía, y vió al Maestro Fu a punto de vendarle las manos a Marinette.
— ¿Pero qué dije hace un momento? —su voz tronó en todo el edificio, Fu, quien recibió una atención venenosa, y los dos kwami se le quedaron mirando— ¡No malgastes esas vendas! Ah, dichosos jóvenes... —se frotó las sienes de ese cuerpo que no le pertenecía, pensando en como curar a la joven. Había otra forma de liberar a su descendiente de su propio control, tendría que tomarla. Le iba a doler, pero iba a sufrir de todas formas.
— Tapaos los oídos —advirtió Fu a los dos kwami.
— ¿Por qué, Maes...? —antes de que la mariquita y la tortuga pudieran terminar la pregunta, Amón arrancó el anillo de la destrucción del dedo de Chat Noir.
Mientras la figura del joven modelo se hacía visible, un grito desgarrador, salido de la garganta del joven Agreste, quien cayó inconsciente en la otra cama, llenó la estancia. Entre su cabello rubio, ligeramente empapado en sudor, se podía vislumbrar un rostro puro, tranquilo y sereno, inconsciente de la magia negra que le había arrastrado hasta esa deplorable situación. Así era bastante fácil confundirle con una Bella Durmiente versión masculina. De haber estado Marinette consciente, seguro que se habría desmayado de nuevo con un gran sonrojo, ante la idea fugaz de despertarle con un beso de amor verdadero.
De pie ante él, se alzaba un alto y musculado joven de 17 años. Su color de piel del tono del café amargo, excepto en la gran marca de una vieja cicatriz que había dejado una herida grave, rosa pálido, en su estomago. En su casi desnudez, solo estaba cubierto únicamente en su parte inferior por una toga de estilo egipcio, del color de los esclavos, y un cabello suelto tan negro como el interior de una pirámide, un tono lleno de misterio y trampas, estaba cortado de cualquier manera a la altura de sus hombros anchos. Sin duda se lo cortaron así para deshonrarle, pero ese era un detalle del que no te darías cuenta fácilmente, pues sus felinos ojos verdes profundos y dilatados, sin duda te robarían el aliento incluso más que sus orejas de gato, que no dejaban de moverse de un lado a otro, captando su nuevo entorno desconocido. Y por si con eso no fuera suficiente, levitaba.
Amón, la noche, la destrucción, el bastardo, el semidiós, el no deseado, el maldito, el bien escondido dentro del mal, el gato amante del viento, el enviado de las profundidades del Nilo, el hijo de Bastet, estaba...
— ¡Estoy vivo! —exclamó el joven cuya sola presencia descolocaba. Y no solo porque era bien raro ver a un chico del antiguo egipto dentro de una habitación de decoración chinesa. Sin embargo a Amón no le importaba eso, estaba exultante y casi lloraba de la alegría— ¡Despues de 5.000 años, estoy vivo!
Bien, en realidad no estaba vivo, no del todo, pero por primera vez en siglos, había recuperado su cuerpo o, al menos, una copia de este, ya que el anterior ya era una masa putrefacta envuelta en vendas en lo más profundo de alguna pirámide.
— Amón, me alegra ver que vuelves a ser tú —la voz de Tikki captó su atención. La kwami no mentía, nunca mentiría, pero...—, pero mi portadora...
El kwami de color verde, por su parte, estaba demasiado ocupado soltando lágrimas silenciosas de felicidad viendo a Amón revivido, como para abrir la boca y decir otra cosa que no fuera "¡ALELUYA!"
— Claro —el semidiós hizo girar el Miraculous, ahora completamente blanco, entre sus dedos y miró de nuevo a Fu.
— Nieto de Yang, mejor llévate a mi descendiente de aquí —sonrió de forma ladeada mostrando sus colmillos afiliados—. A no ser, claro, que quieras que la joven Cheng le vea y lo descubra todo.
— No en estas circunstancias —el anciano asintió al cuasi espíritu y observó a su kwami, quien lagrimeaba como si le hubiera tocado la lotería.
Plagg seguro montará una fiesta y no dejará a Amón escapar, en cuanto el Miraculous vuelva a estar en el dedo de Adrien y pueda ver con sus propios ojos que su primer amo había vuelto.
— Wayzz, ayudame a llevar a Chat Noir a su habitación.
El kwami asintió a la vez que se secó los ojos y se acercó a su portador. Ambos se fusionaron con una luz verde oscuro.
Fu lucía como un héroe tortuga ahora y aunque los años seguían pesándole, pudo cargar al muchacho y llevarselo hasta la habitación que había creado especialmente para él, al igual que lo había hecho para Marinette. El pobre rubio necesitaba descanso, mucho, pues todo el esfuerzo físico que había hecho Amón con su cuerpo repercutiría en él. Además de eso, necesita conversar largo y tendido con la almohada, para hacer honor a su mala suerte, no le esperaban días precisamente luminosos.
— ¿E-estas seguro de qué puedes...? —comenzó a preguntar Tikki, nunca antes había escuchado hablar de que el portador de la destrucción pudiera sanar, eso era cosa de las Ladybug's.
— Ay, mujer de poca fé. Tan solo observa y llora.
Amón tomó las manos pálidas y heridas de Marinette entre sus manos de ébano, de forma tan delicada como si estuviera desplazando un carísimo jarrón Ming y posó el Miraculous de la destrucción encima de uno de los cortes, apretando ligeramente contra la carne abierta, una durmiente Marinette soltó un quejido de protesta.
— Dependo de que el poder de Mi Señora arregle lo que fue roto —susurró de la misma forma que lo habría hecho un religioso recitando su salmo favorito del libro sagrado—. Nunca dañes la mano que te protege...
El Miraculous anular comenzó a brillar a la lumbre de un tenue rojo, ante los desorbitados ojos azules de la Kwami. Amón pasó el anillo por todo el corte, el cual se fue cerrando a su paso, hasta que la piel y los músculos de la joven de cabello negro azulado lucieron como si nunca hubieran sido dañados debido a un gran esfuerzo. El primer Chat hizo exactamente lo mismo con la mano restante y en cuanto el último corte desapareció curando del todo a la joven heroína, el Miraculous de la destrucción dejo de brillar en rojo.
— Está fuera de peligro —aseguró el único varón de la estancia y solo entonces Tikki se dio cuenta de que había estado tenso, cuando le vio soltar un suspiro de alivió—. Solo hay que dejar que se recuperé del shock, es su primera vez corriendo tanto riesgo.
No lo preguntó, lo afirmó.
— Gracias... —comenzó Tikki, ante todo educada— Muchísimas gracias, Amón pero, ¿qué fue eso? —le preguntó.
Amón le sonrió de forma felina.
— Un pequeño secreto entre My Lady y yo. Nosotros creamos los Miraculous para nuestros descendientes, tal y como debíamos hacerlo. Pero hicimos un poco de trampa, fui yo quien creó los pendientes que luce ahora tu portadora, mientras que My Lady forjó el anillo —confesó, ya no tenía caso ocultarlo—. Por eso en estado de reposo el anillo es de un blanco inmaculado, mientras que los pendientes de Ladybug lucen el color negro de la corrupción. Mí color. Es una firma tan obvia, que pasa desapercibida.
— ¿Creasteis el Miraculous del otro? —la kwami mariquita estaba que no se lo creía, haciendo grandes esfuerzos por no elevar la voz. Las bases de lo que por siglos había creído cierto, resulta que no lo era— ¿Por qué?
La mirada verde profunda de Amón se hundió todavía más en los malos recuerdos.
— Ambos estábamos de acuerdo en qué teníamos que evitar en la medida de lo posible de que a nuestros descendientes les ocurriera lo mismo que a nosotros... —giró la cabeza de un lado a otro— Fuimos elegidos para complementarnos en batalla, así que tanto yo, como My Lady, e incluso todos y cada uno de nuestros sucesores, somos increíblemente débiles solos. Por eso decidimos crear los Miraculous de esa manera: si se daba el caso de que fueran separados, cada uno tendría una parte del poder de su compañero en el Miraculous, para salir del apuro. Lo que acabo de hacer ahora, por ejemplo, no se compara en nada al alcance que tiene el Lucky Charm, pero ha curado sus heridas y eso ha sido suficiente.
Tikki le ponía su máxima atención, maravillada por esa fuerte confesión.
— Eso es... increíblemente inteligente —alabó.
Amón le pulsó un bracito con un dedo, en una adorable versión de un puñetazo amistoso en el brazo.
— Por supuesto que lo es, se le ocurrió a My Lady, después de todo —sin embargo, los ojos del hijo de la diosa Bastet seguían notándose algo perdidos.
Tikki estuvo segura de que no le había contado todo, porque, ¿de qué serviría esa estratagema, si luego nadie más la sabia y por tanto la información nunca podría llegar a sus descendientes? Pero decidió no sobrepasar la línea preguntado. Todo el mundo tiene derecho a tener íntimidad.
— Hmm —ese quejido salido de los labios de la humana los sobresaltó a ambos tanto como los ilusionó.
Lenta, tentativamente, Marinette le enseñó el azul de sus ojos al mundo y lo primero que vio fueron los ojos felinos de Amón a su frente.
— ¿Chat? —preguntó tentativamente, con voz pastosa, sus últimos recuerdos todavía no volvían a su cabeza.
Amón hizo una mueca.
— Lo siento, error, no se lleva el premio. Inténtelo de nuevo más tarde —el semidiós soltó esa ocurrencia, esperando poder suavizar la tensión del momento.
Esa voz... Marinette fue procesando todo lentamente. Volpina en las noticias. Chat secuestrado. Notre Dame haciéndose pedazos. Una voz fantasmal. Dos ojos verdes sin iris ni pupila...
— ¡¿QUIÉN ERES TÚ?! ¡¿POR QUÉ TE PARECES A UN GATO?! —chilló alarmada Marinette, levantándose bruscamente y quedando sentada en la cama, fue alejándose de Amón con ojos desorbitados hasta que su espalda chocó contra la pared. Entonces, su cara se volvió roja como la grana al verle por entero y se tapó los ojos en vergüenza— ¡¿SE PUEDE SABER POR QUÉ NO ESTAS VESTIDO DE CINTURA PARA ARRIBA?! ¡¿DÓNDE ESTAMOS?! ¡SOCORRO, POLICÍA, FUERZAS ESPECIALES, LADYBUG!
Estaba tan asustada que ni recordaba que ella era Ladybug.
Se sintió fuertemente insultada en cuanto notó que el desconocido estaba haciendo esfuerzos titánicos por no reírse de ella en su cara.
— Tranquila Marinette, es un amigo.
— ¿Tikki? —la chica se notaba visiblemente más segura al escuchar la voz de se kwami. Fue separando las manos de su cara hasta ver a Tikki a su frente.
— Estoy aquí, Marinette, estas segura aquí, no debes temer —le aseguró con una sonrisa.
La peliazul asintió, todavía temblando un poco, pero cada vez menos.
— Vaya, tienes unos pulmones portentosos, Mi Señora.
La chica miró tras su kwami y le devolvió la mirada al desconocido mutante semidesnudo, a quien se le habían resbalado unas cuantas lágrimas delatoras de los ojos, por aguantarse la risa.
— ... ¿Gracias? —realmente no sabía como tomarse eso. Entonces, se le encendió la bombilla. Su cara reflejaba entre alarma y admiración— ¿Tú eres Amón? ¿El primer Chat Noir?
Él sonrió.
— Corrrrrrrecto.
Ella miró hacía todas partes.
— ¿Dónde estamos? —realmente le gustaba el sitio, aunque le habría gustado más saber lo que era.
— En la casa del Maestro Fu —contestó Tikki—, en la habitación de Ladybug. Es decir, tu habitación.
Marinette estaba cada vez más perdida. ¿Su alter ego tenía una habitación? Sin duda, tenía que estar alucinando e imaginadoselo todo.
Primero fue Rapunzel, ahora Aurora. ¡Parece ser que no soy capaz de sacarme el vicio de comparar a nuestro "angelito" de las revistas con todas las princesas Disney (Menos Mulan. Adrien no es Mulan. Marinette es Mulan. Adrien jamás será Mulan)! XD Vote for Adrien Agreste for the new Disney Diva of the year! *u*
Hasta ahora le estado dando mucha cámara al resto de personajes, pero es una especie de compensación porque a partir de ahora Adrien va a chupar mucha cámara bbs xD
Sí, el Unlucky Sin es más que un poder, es un ser vivo. Un verdadero parásito. Adrien está jodido y todo por culpa de un malentendido (¡Hey, rimó...! Mierda, cada vez me voy pareciendo más a Apolo, tengo que dejar de leer tantas veces su libro)
Pd: ¿Qué os parece la habitación diseñada al más puro estilo Lady-cueva? ¿Cómo os imagináis que será la habitación de Chat Noir? ¿Algun alma caritativa le regalara ropa a Amón? Nahhh, a quien engaño, ese sensual no la necesita (?)
