Declaro que los personajes de Candy Candy no me pertenecen nyo sólo los tomo prestados para crear una historia para fines de entretenimiento.
Una Flor para Escocia.
Capítulo VI.
Mientras terminaba el baño, Patricia y Bonnie llegaron con un surtido completo de artículos de tocador para una dama escocesa. Era parte del ajuar que Candice aceptó de lady Elroy para evitar desaires innecesarios, como había aconsejado su madre. Llevaban cepillos para oscurecer pestañas y cejar, polvo de arroz y una taza de porcelana con colorete francés.
Dorothy la vistió con una sobrefalda rayada verde, un corpiño de seda y unas medias de hilo escocés. Fuera lo que fuera la Audiencia, era una ocasión de importancia y Marie-Rose le había aconsejado vestir apropiadamente.
La audiencia resultó llevarse a cabo en el salón comedor donde habían cenado el día de su llegada. Sin embargo, ahora le parecía diferente. Las mesas, bancos y taburetes estaban colocados de manera distinta; contra las paredes y la mesa principal fue reemplazada por una sólida silla tallada en madera oscura cubierta por el tartán de los Andrew.
Un joven gaitero probaba una gaita entre suspiros y resuellos. Cerca de él se encontraban quienes eran los miembros más íntimos del personal de William; George, a quien ya conocía, Anthony, el poco social sobrino, lady Elroy y un joven más que hasta ese momento le pareció no haber visto antes; Alister Cornwell.
Candice quedó inquieta por este último joven de cabellos castaños y anteojos extraños. Resultó ser primo-hermano de Archibald Cornwell, algo que no se esperaba. Su padre conocía desde hace tiempo a la familia de Archibald, por el parlamento, pero nunca supo que tenía un primo-hermano y que además fuera escocés. Le pareció extraño que su madre jamás mencionara nada de esto.
Pero apenas tuvo tiempo de meditar cuando el gaitero comenzó a tocar seguido por un chillido desgarrador que finalmente se convirtió en algo similar a una melodía. Había unas treinta o cuarenta personas presentes, todas mejor vestidas que los comensales en el día del banquete.
Todas las miradas se volvieron hacia ella cuando hizo su entrada acompañada del brazo de su esposo. Al cabo de una pausa para que la música cobrara ímpetu, William tomó asiento luego de invitar a Cadnice a hacer lo mismo a su lado.
Los Andrew, el lord y su sobrino, iban ataviados con un atuendo ceremonial: faldas escocesas verdes y casacas de buen corte, la de William de color bermejo. Ambos llevaban el tartán cruzado sobre el pecho asegurado en un hombro con un gran broche de piedras preciosas.
Candice no hizo más que mirar detenidamente la figura imponente y elegante de su esposo, pensó que debió cambiarse en el transcurso del día, tal vez, con ayuda de George, porque ella no recordaba haber puesto ningún tartán de gala por la mañana sobre sus hombros. Levantó las manos luego de escuchar por unos momentos la música de la gaita y la melodía de extinguió, entonces comenzó a Audiencia.
Candice se enteró pronto que esa era la ocasión regular en el que el Señor del castillo impartía justicia entre sus arrendatarios, atendiendo casos y revolviendo disputas, tal y como le había dicho antes, William. Había un orden del día; el escribiente, que era Alister, leía los nombres en voz alta y las distintas partes se adelantaban al llegarles el turno.
Si bien algunos casos se presentaban en inglés, la mayoría de los procesos se realizaban en gaélico. Situación que incomodaba en cierto sentido a Candice por la poca fluidez que tenía, no obstante, no se amainó como pretendía lady Elroy.
La presentación de Candice ocupaba la quinta posición, una cuidadosamente calculada para indicar a todos los reunidos la importancia de su presencia en la Audiencia. Durante la presentación oficial de Candice como extensión directa del patriarca se habló en inglés.
Entonces Alister, el escribiente habló
-Al clan Andrew –comenzó - informamos de la indulgencia que nuestro Señor, William Andrew, ha tenido para con vuestra señora, Candice Andrew, para su participación y toma de la palabra en las Audiencias que se celebren de ahora en adelante, respetando la palabra y las leyes de nuestro clan.
Entre murmullos aceptaron toda la introducción de Candice, aún con las muecas de reticencia que mostraba lady Elroy. Luego pasaron a los siguientes asuntos. A lo largo del pasillo central del gran salón se armó un alboroto.
Un hombre fornido se adelantó al centro arrastrando del brazo a una joven, calculaba Candice de la misma edad que Annie, rostro bonito y fruncido y largo cabello negro recogido con una cinta. La joven avanzó temblando y permaneció de pie frente a William y a Candice, pero a ella la miraba más suplicante.
El hombre reprendía en gaélico agitando sus brazos y señalando de vez en cuando a la joven de manera acusatoria.
Candice entendía a penas un poco, debido a las formas incorrectas que empleaba el hombre para expresarse.
Por lo que estaba escuchando, Candice comprendió que la chica frecuentaba jóvenes en contra de las órdenes paternas y quería que el patriarca la castigara por desobediencia.
Candice estaba atenta a la evaluación que hacía William luego de escuchar la historia del padre. Miró a padre e hija y escuchó al lord hablar con lady Elroy primero, y luego a volvió su atención a Candice, que le miró con atención.
Él le explicó que en este caso no había necesidad de intervenir, la resolución era evidente, las reglas eran las reglas, sólo pedía su consentimiento ya que era parte del consejo, quería su respaldo también.
Ella sólo preguntó
-¿cuál es el castigo?
- ¿cómo que cual? –dijo Elroy exasperada con la pregunta tan tonta de Candice –azotes, por su puesto.
Esto a Candice le pareció una barbaridad, William lo pudo ver en sus ojos, pero era el castigo que merecía.
-Es esto o el repudio, Candice –intentó explicarse –y no puedo emplear a cada joven que venga como tu doncella para evitarle el castigo.
Candice, entendía que las reglas eran las reglas, ella misma lo sabía mejor que nadie, sin embargo, no podía dejar de condolerse por la suerte de la joven. Le recordó tanto a su hermana Annie, a quien ya extrañaba.
Con un gesto de impaciencia lady Elroy urgió a Candice asentir para no alargar más la Audiencia pues había otros deberes que atender y ella, con un nudo en la garganta, consintió con una sensación de desconsuelo, pensando que podía haber hecho algo más para evitar semejante castigo.
William autorizó la sanción. Dos guardas cogieron los brazos de la aterrorizada chica y volvieron su espalda al patriarca. La joven comenzó a llorar, pero no habló. La multitud observaba con intensidad, cogieron un cinturón de cuero que entregaron a William.
Éste se levantó de la silla para ejecutar el castigo hasta que de repente, desde el lado derecho de la silla del patriarca, se elevó una voz en gaélico.
-Yo recibiré el castigo en su lugar –dijo el joven sobrino del lord, Anthony.
Candice y Elroy lo miraron sorprendidas, mientras que William lo veía con el ceño fruncido. Candice pudo percibir la tensión en su mano mientras sostenía el cinturón de cuero.
-Tan sólo eres el recaudador, Anthony –habló William con un tono áspero y severo que no pasó desapercibido por Candice- no eres parte del consejo.
Los murmullos comenzaron nuevamente
-Pero soy parte del clan Andrew –se defendió –y puedo tomar su lugar, -continúo elevando la voz más de lo que parecía necesario- como Patriarca, TÍO, debes discutirlo con el consejo
-Anthony, ¡qué barbaridad es esta! –soltó lady Elroy al percatarse de la severidad con la que William miraba a su sobrino - ¡por favor, ¡cómo es posible! ¡No permitiré que una espalda Andrew sea maltratada de esta manera!
-Es mi derecho y mi decisión
- ¿tú, tomando decisiones? –habló con ironía
-Sí, tío, yo tomando decisiones – le sostenía la mirada
-Pues vaya que se te da mucho asistir a mujeres necesitadas, ¿no te parece?
-¡William! –advirtió Elroy –no es prudente, ejecuta el castigo y terminemos con esto
-Sí, tío Albert –dijo en tono de burla, incluso Candice pudo percibir la sorna en su voz – ejecuta el castigo, ya no esperes más - Todos lo vieron levantarse para quitarse el tartán y la camisa –no permitiré que otra inocente muera
-¡Anthony! –Elroy se escandalizó.
Todos en el salón especulaban y murmuraban. Candice no atinaba a comprender bien a bien qué era lo que sucedía. Sólo entendió que había algo entre el lord y su sobrino Anthony. Y fuera lo que fuera, parecía ser algo muy grave, pues se evitaba su mención y generaba la furia en el temperamento de William. Aunque intuía que podía ser…
-¿Cómo te atreves? –embistió con furia hacia el joven
-¡William, basta! –insistió Elroy -¡Mesura, por favor! ¡no es ni lugar ni momento!
Candice quedó presa de la sospecha, mientras todos en el salón miraban expectantes al patriarca y al lord. Alister se acercó a Anthony para jalarlo del brazo y susurarle un "debes tranqulizarte, así no" que Candice alcanzó a escuchar.
Sintió el desasosiego del que era preso William y quiso hacer algo para solucionarlo, pero se encontraba impedida; no sabía qué hacer. Patricia percibió su intención de intervenir así que la sostuvo de un brazo para evitar que se involucrara. "Problemas famliares, señora" dijo ella.
-Entonces, también son míos –contestó Candice mirando con enojo la mano que la detenía, por lo que Patricia la apartó disculpándose de inmediato.
Cuando se vio libre Candice se levantó y caminó hasta William, lo tomó del brazo y le dijo algunas palabras que sólo él pudo escuchar. Con la mano hizo una seña a Alister y éste acudió pronto para luego anunciar a todos que el castigo de la joven será discutivo con el consejo y se dará a conocer en la próxima audiencia. Pocos estuvieron satisfechos, pero William determinó que esa sería su última palabra.
La audiencia terminó con muchos casos insatisfechos, el mal humor no se hizo esperar. Incluso de lady Elroy que no soportó la osadía de Candice para ordenarle a William detener la audiencia. Eso nunca pasaba.
-¿qué fue lo que te dijo? -interrogó Elroy una vez solos
-¿quién?
-Candice
-Exactamente lo mismo que tú, abuela, prudencia.
Pero Elroy lo miró con suspicacia. No era posible que escuchara las palabras de Candice más que las de ella que tanto lo había cuidado desde la muerte de sus padres.
Resopló con molestia y salió del salón excusandose de otros deberes. Pero lo que no sabía era que William no habría suspendido nada si no fuera porque por primera vez Candice lo llamó por su nombre: "Por favor, ten un poco de serenidad, William"
Sonrió para sí mismo recordando las palabras de su esposa. No sólo lo había llamado William, sino que pudo notar en sus ojos la confianza que empezaba a ganarse poco a poco.
Los acontecimientos de la Audiencia fueron comentados a lo largo del día por todos los sirvientes y miembros del clan Andrew. Lady Elroy pidió estrictas medidas para evitar que esto se extendiera fuera del castillo.
Marie- Rose se había enterado por una de sus doncellas y corría preocupada rumbo a la habitación de su hijo. Desde la muerte de Keira no había vuelto a sentirse angustiada. Pero cuando llegó no encontró a Anthony, sino a su ayuda quien le informó que el joven había decidido ir a los jardines y le pidió preprar todo para ocuparse de las rentas. Por lo que decidió entonces hablar con su hermano.
Por los pasillos del castillo Candice caminaba pensativa seguida de Dorothy y Bonnie, abía mandado a Patricia a las cocinas por una bandeja de té para William.
Luego de la Audiencia había querido hablar con él, pero George le dijo que estaba ocupado con Lady Elroy discutiendo, justamente, lo sucedido en la Audiencia. Así que decidió caminar un poco mientras el servicio estaba listo, eso y porque sospechaba que Patricia era una chica muy extraña que ocultaba más cosas de las que debía.
Por otro lado, Dorothy, que era su doncella de confianza y con ella discutía las mejores formas de aventurarse a realizar tal o cual cosa, le había sugerido, hablar directamente con el lord o avisar a su padre, el conde, sobre estas faltas de respeto que ni siquiera la dejaron hablar, pero Candice se rehusaba a pedir ayuda a su familia.
Su madre muchas veces le había dicho que el éxito o fracaso de un matrimonio se debía a las capacidades de la mujer. Ya la condesa había demostrado ser capaz de mantener el control de su castillo, entonces ella no podía escribir a sus padres quedando ella como una mujer incapaz de regir en su propio castillo.
Suspiró, aún pensativa hasta que Bonnie atravesó su mirada. Era una chica que había demostrado ser sincera y cariñosa con ella. Así que a ella específicamente preguntó si sabía algo de lo que ocurrió en la Audiencia. Pero la joven doncella apenas estaba enterada de nada.
-Sólo conozco de los rumores, mi señora- dijo afligida por no poder aclarar nada- fuera del castillo se cuchichea de todo, nunca nadie está seguro de nada
-No importa que así sea Bonnie –dijo Candice- aun así son rumores, cuéntame de ellos, del que más se hable
-Bueno, del que más se habla es de la muerte de la antigua señora, Keira –recordó Bonnie –era una mujer en realidad uraña, pero muy festiva cuando la rodeaban gente de su edad
Esto a Candice le pareció extraño, por lo que Bonnie aclaró –La señora Keira era gran amiga del sobrino del señor y del señor escribiente. Cuando ella murió el señor Anthony se vió muy afectado y acusó públicamente al señor William de haber asesinado a su esposa.
-¡Por dios! ¡Cómo es eso posible! –exclamó Dorothy alarmada
Candice también se vio sorprendida pero procuró no demostrarlo, ahora más que nada debía tener la cabeza fría y comprender que lo que contaba la chica era un "rumor"
-¿lo acusó ante la Audiencia?
-No, señora, por eso digo que apenas intuyo lo que sucede–se encogió de hombros- nadie sabe exactamente donde pasó, unos dicen que fue en los establos, en el salón, en los jardines o en el castillo. Otros más dicen que nunca sucedió y que la señora huyó.
-Señora, debe escribir de inmediato a su madre, la condesa, e informarle de esta noticia –dijo Dorothy mirando impaciente –seguro que si su padre se hubiese enterado habría evitado la boda.
-No Dorothy –respondió Candice –antes debo hablar con el lord
-Pero señora ¿y si es verdad que asesinó a su esposa?
-¡No! – intervino Bonnie- ¡señora Candice, hable con él, escúchelo! –lo defendía-el señor William es un gran hombre que se preocupa por su clan, es justo, honesto y de buen corazón. No lo juzgue sin conocer todo lo que sucedió
-Bonnie, querida –sostuvo sus manos- eso es exactamente lo que quiero hacer, no juzgarlo, pero necesito saber todo y ni él ni nadie se ha ofrecido a aclararme las cosas.
-¡Patricia! –recordó Bonnie- ella debe saber, señora
-¿Patricia?
-Sí, ella fue doncella de la antigua seño…
-¡Bonnie!
Las tres mujeres giraron hacia la mujer que sostenía el servicio de te en sus manos temblorosas. Había gritado evitando que la muchacha dijera algo más, pero ya había sido demasiado tarde. Aunque Candice disimuló no haberlo escuchado.
-Patricia, qué bueno que llegaste –dijo Candice guardando sus sospechas para más tarde- vamos a dejar esto al lord.
Y así caminaron rumbo al estudio donde se encontraba William discutiendo, ahora con Marie-Rose.
-Por favor, hermano, discúlpalo. Aún es joven
-¿joven, Marie? –contestó exasperado y ya harto de todo- Anthony tiene ya veinte años.
-La misma edad que Candice –dijo intentando salvar, nuevamente a su hijo- tú mismo has dicho que ella aún es muy joven, comprende que no sabe lo que hace
-Por favor, Marie, no metas a Candice en esto –dijo aún más enfadado- ella es una mujer madura para su edad y Anthony …
-mi Anthony es un muchacho inexperto
-¿tan inexperto como para asistir a una mujer ca…
-¡Albert, no! –lo calló ya con lágrimas en los ojos – ¡no lo digas por favor! ¡ya lo habías perdonado antes, perdónalo ahora!
- Marie –devolvió la mirada de congoja a su hermana –no me pidas eso, por favor
Pero al otro lado de la puerta estaba el joven Anthony, más que ofuscado iracundo. Apenas podía soportar ver a su madre suplicar por él ante Albert. Se dijo que jamás le perdonaría la humillación por la hacía atravesar a su madre.
Había pensado ir a hablar con su tío, como se lo había aconsejado Alister y ofrecer la disculpa por la impertinencia, ya una vez le perdonó la vida, a demás él era el Patriarca. Pero luego de escuchar a su madre abogar en su nombre no soportó la idea de tener que jurar lealtad a Albert en la próxima Audiencia.
Aspiró fuerte y dio la media vuelta chocando con Candice y sus damas en el húmedo pasillo. Desde que Albert la había presentado ante el clan no se había topado de frente con ella. La había querido evitar, la odiaba también por querer suplantar a la bella Keira. Candice, aunque hermosa, jamás podría ocupar el lugar de la primera y verdadera matriarca.
-Anthony –saludó Candice inclinando su cabeza – veo que viene del estudio de mi esposo –dijo con suspicacia –espero que todo haya quedado resuelto.
El joven rubio la miró intrigado por la impenetrable mirada esmeralda de la joven, luego pasó revista a Patricia que aún sostenía el servicio de té. Candice lo notó y miró a la castaña ocultar la mirada
-Llevo un poco de té para William, y calmar los ánimos –se aventuró – tal vez quiera acompañarnos
-¿William? – dijo con sorna – ¿Sabe,señora, que William sólo lo llaman sus empleados y personas que tienen poco trato con él? Albert lo llamamos el resto de la familia, es un gesto que sólo lo permite a las personas importantes, como su difunta esposa, ¿qué no se lo dijo?
El gesto desdeñoso la descolocó pero volvió pronto a retomar el temple necesario para sortear la afrenta
-Desde luego que lo hizo – sonrió como su madre le había mostrado, con reticencia y elegancia –Pero fui yo quien decidió llamarlo William; empezamos aquí una nueva vida y hemos decidido hacerlo a nuestra manera. –concluyó con aire de grandeza. Pensó que seguramente su madre habría estado orgullosa de tanta altanería que en otras circunstancias no emplearía.
Pero había algo en la mirada del joven rubio que la hacía estremecerse y no era precisamente una sensación agradable. No obstante, procuró no demostrar miedo ni turbación.
El joven, por su parte la miró serio, a ella le pareció que fue por un largo tiempo, aunque en realidad fueran tan sólo unos segundos, hasta que escucharon el picaporte moverse. Entonces Anthony la tomó repentinamente del brazo para acercarse a su oído
-Será mejor que tengas cuidado, Candice –dijo percatándose de la tensión de la joven –no conoces sus maneras de hacer las cosas.
Ella miró con turbación su rostro y le pareció ver un fuego alimentado por algún odio irracional que no pudo comprender. Sintió que el amarre en su brazo apretaba cada vez más hasta que ella misma hizo una mueca de dolor al mismo tiempo que se encontraba con la mirada azul de William cruzando el umbral luego de Marie-Rose.
La sangre se le subió a la cabeza e iracundo caminó hasta llegar a Candice y colocarse a un lado de ella mirando severamente la mano de Anthony sobre el frágil brazo de la joven.
-Te voy a pedir que sueltes a mi esposa – dijo en tono grave. Marie-Rose se apresuró a tomar a Anthony del hombro para motivarlo a irse y evitar que el enojo de su hermano mermara aún más la endeble relación que había entre ambos.
Anthony, por su parte frunció el ceño notablemente irritado, quiso decir algo más, lo que sea que pudiera despertar la ira en su tío, tenía deseos de hacerlo explotar, llevarlo hasta las últimas consecuencias y que pagara por todo el mal que había causado.
-No tienes que pedirme nada, tío – dijo soltando el brazo de Candice y cogiendo la mano de su madre para ponerla sobre el brazo – seguramente será ella quien acuda a mí por ayuda – volvió la espalda a William y a Candice para empezar caminar – como lo hizo Keira…
-¡Anthony…!
-¡No, William! –esta vez fue Candice quien detuvo a su esposo –He traído un poco de té, por favor, toma una taza conmigo- dijo cuando obtuvo toda su atención.
-¿estás bien? ¿te ha hecho daño? –preguntó angustiado al darse cuenta del enrojecimiento en la piel
-Está bien, no dejará marca, a penas ha sido un apretón
-Lo siento, Candice –acarició su mejilla esperando que ella entendiera a lo que se refería
-¿Tomamos el té? Es una infusión para tranquilizar el ánimo
William sonrió y comprendió que Candice había entendido y aceptado su disculpa. Aunque aún no olvidara que tenía una conversación pendiente con ella, para aclarar todo respeto a Keira, no deseaba que Candice se formara una idea equivocada de él, como seguramente ya la tenía debido al comportamiento de su sobrino.
En el salón Candice tomó asiento frente al sillón donde estaba sentado William mientras ambos veían a Patricia y Bonnie servir el té. Dorothy, en cambio, esperaba a que ambas terminaran para hacerlas salir de la habitación y cuando lo hicieron, el silencio gobernó la estancia por un par de minutos.
Desde su lugar Candice veía por los grandes ventanales. Era un cálido día escocés, lo cual quería decir que la bruma no era tan intensa como para considerarla llovizna, aunque para Candice así fuera.
La intimidad que había empezado a formarse entre ellos en los últimos días parecía haberse esfumado. Ella sintió la incomodidad de no saber exactamente con qué palabras romper el silencio tormentoso; mientras William procuraba no apartar la mirada de los elegantes movimientos de Candice mientras tomaba de su taza. Le parecía que era la mujer más hermosa del mundo.
Tras el silencioso té, William decidió empezar a romper la tensión con frases ocasionales y corteses aunque intuyó muy bien que Candice no era de las que se conformaban con un halago por su vestido mientras había temas más importantes que discutir.
-Espero...-cambió William el rumbo de la conversación- que nada de lo ocurrido te haya resultado gravemente ofensivo -continuó sin apartar su mirada de los inquisitivos ojos esmeralda - todo lo que ha ocurrido se debe a otros asuntos que ahora mismo son viejos...
-y que no han sido olvidados - la miró sorprendido.
Candice se disculpó por la interrupción
-No tienes que disculparte, soy yo el que lo está haciendo -dijo tomando ahora él un sorbo de su taza - y tienes razón, Candice, son asuntos que no obstante el tiempo, no han sido olvidados.
-Asumo que tienen que ver con su primera esposa...- se aventuró a sus sospechas
-¿su? -contestó afectado por el tratamiento lejano que volvía a darle Candice
-¿disculpe?
-Candice, ¿qué sucedió con el William? hace un rato me llamaste William -llevó su mirada a sus finas manos apenado por lo que estaba diciendo - pensé que habías olvidado el usted.
Candice no pudo evitar removerse incómoda. Ya no podía disculpar su mirada desviada con la taza de té porque se lo había bebido todo. No sabía qué contestar, lo cierto era que no se había percatado que en la Audiencia lo llamó William, pensó que sólo lo había hecho cuando habló con Anthony.
-Era necesario
-¿Quiere eso decir que en frente de todos me llamarás William y en la intimidad me tratarás de lord?
La miró serio, ella sintió que el poder de su mirada quemaba como si fueran los rayos de sol londinenses que ahora mismo había empezado a extrañar. Así eran las tierras escocesas, como aquellos ojos azules que buscaban siempre la forma de atravezarla y aferrarse a ella.
-No pensé que fueras una mujer de apariencias -soltó con hostilidad levantándose bruscamente
-No es así - se defendió levantándose también, para alcanzar su mirada -Debo admitir que en un principio pensé en guardar las apariencias de la forma más estricta posible, pero no puedo hacerlo, no soy así. -caminó hacia el ventanal y volvió la cara para verlo de frente otra vez- Por el contrario, estoy siguiendo el consejo que mis padres me han ofrecido; aprender a ser feliz con mi esposo.
Entonces William comprendió el esfuerzo que también hacía Candice. Entendió que George tenía razón, para ella no era fácil.
-Candice, perdóna..
-No más disculpas, por favor
Esta vez fue ella quien soltó con hostilidad, de algún modo se dio cuenta que estaba cansada de sentirse atrapada e incómoda cada vez que se encontraba a solas con él.
Excepto las noches de descanso que aún mantenía su palabra de no tocarla, mientras estuviera a solas en la misma habitación que ese hombre sentía un gran desasosiego.
-No ha sido fácil para mí. Aún no siento que me sea posible hablar con facilidad y la suficiente confianza.
-Ha sido mi error, Candice y te prometo que lo remediaré. Pero te voy a pedir que cuando llegue el momento, avísame cuando te sientas cómoda conmigo.
-De acuerdo... -contentó al cabo de un momento
-Y contestando a tu pregunta - volvió a sentarse - sí, asumes bien
Empuñó la tela de su vestido, había acertado. Pero William no la dejó continuar con sus inferencias
-Tiene que ver con Keira, así se llamaba mi primera esposa -dijo con la quijada tensa -pero todo lo que tiene que ver con ella es parte de un episodio desastroso en mi vida.
Candice volvió a tomar asiento frente a él.
-Pero antes de contarte, quiero que sepas que mi matrimonio con Keira ni siquiera pudo considerarse un matrimonio -se detuvo para medir sus palabras y saber si Candice podía entender lo que decía sin necesidad de ser explícitamente claro, pues a pesar de todo, era un caballero y no iba a dar más detalles de los necesarios
-Nunca me había sentido tan atrapado como cuando desposé a Keira -desvió la mirada hacia el ventanal.
Candice comprendió la incomodidad y quiso disculparse por hacerlo sentir así, pero necesitaba saberlo. Quería que todo ese asunto de la antigua señora quedara aclarado, la felicidad y tranquilidad de su matrimonio lo demandaban, así que, con cierto pesar en su corazón, decidió no recular y animar a William a contarle.
-Lamento oír eso -dijo con timidez - un matrimonio no debe ser un tormento. -levantó la mirada - y lamento hacerte revivir este episodio, pero es importante si queremos que nuestro matrimonio funcione
-Y quiero que así sea, Candice -se hincó sobre su rodilla para tomar sus manos entre las suyas - quiero tener tu confianza, que no haya nada que se interponga entre nosotros. Quiero que confíes en mí, protegerte y proveerte todo lo que necesites...
-Yo -interrumpió - yo sólo quiero que seamos honestos el uno con el otro -lo miró a los ojos, otra vez ese mar atormentado y necesitado de paz - nuestra unión es para toda la vida y quisiera poder compartirla plenamente, de otro modo...será tormentoso para ambos.
William besó casi con desesperación y anhelo las manos de Candice. Hasta que fueron interrumpidos por los toques en las puertas. Era lady Elroy que se estaba anunciando acompañada de George, por lo que William tuvo que volver a tomar una postura más decorosa que no escandalizara a la abuela.
Mientras George aclaraba su garganta sugiriendo las manos entrelazadas de él y Candice. No se habían percatado, pero cuando escucharon los picaportes abrirse, se levantaron prestos sin soltarse de las manos. Esto no pasó desapercibido por lady Elroy que decidió pasar por alto este gesto poco apropiado para el lugar de trabajo de William "¿qué se cree esta niña? Es la esposa no una cualquiera"
-¿se le ofrece algo abuela? -preguntó con caballerosidad soltando despacio la mano de Candice.
Dorothy y Bonnie entraron justo detrás y ahí permanecieron de pie. Candice pudo notar la ausencia de Patricia e intentó preguntar a las dos doncellas por ella, sin embargo, ambas negaron encogiéndose de hombros. No tenían idea de dónde pudo haberse metido.
-Necesitamos hablar sobre Anthony -miró a Candice que no se movía de su sitio -a solas
-Abuela...
-William, esto es un tema familiar muy delicado
-Lo que me concede la osadía de quedarme a formar parte de la discusión -dijo Candice volviendo a tomar asiento -Bonnie, por favor, busca a Patricia y dile que nos traiga otro servicio -dijo evitando darle la palabra a lady Elroy
-Claro que sí, señora
-No hace falta que pidas el té, Candice -caminó la anciana mujer para sentarse en el sillón que había ocupado William- ni tampoco que te quedes, no estamos en Londres, querida.
-¡abuela, por favor! Evita este tipo de palabras a Candice -intervino William -es mi esposa ahora y te guste o no, ella se queda.
Elroy frunció el ceño y Candice la miró con la barbilla en alto. Debía admitir que William había estado defendiendo apropiadamente su lugar como esposa.
-Muy bien, si así lo deseas -retomó la calma - Entonces supongo que Candice conoce todos los detalles del asesinato de Keira
-¡Abuela!
-¿asesinato? -Candice volvió a perder el piso. La palabra "asesinato" cayó como un balde de agua fría sobre ella. "Asesinato" significaba que parte del rumor que Bonnie le contó era verdad. La antigua señora había sido asesinada, pero se negaba a creer que William fuera el asesino, él no parecía un hombre violento. O tal vez era la ilusión que ya había empezado a formarse de él, pero pensó que William era incapaz de maltratar a alguien, menos matar a una mujer.
-Veo que no lo sabe... -miró con saña a la joven
Candice intentó retomar el control de su porte y llevó la vista a William que la miraba preocupado
-Aún no lo sabe, abuela y te pido que por favor no digas nada -dijo esto sin dejar de mirar a Candice -es algo que me corresponde aclarar a mí
-Por supuesto, hijo, estás en todo tu derecho -sonrió con complacencia. Había tomado nuevamente el mando - Puedes hablarlo con Candice cuando quieras, pero ahora es urgente que hablemos tú y yo de Anthony. Candice no conoce aún a la familia y no podrá emitir una opinión adecuada.
William parecía sopesar las palabras de su abuela y aunque Candice ya se había percatado de las intenciones de Elroy de sacarla a toda costa de la conversación, pensó que sería mejor no poner entre la espada y la pared a William. Ya hablaría con el en su habitación.
-Entiendo lo que dices abuela, sin embargo, quiero que Candice se quede
-Pero, William, hijo...
-Está bien, William, debo ocuparme de otras cosas.
Corrió para alcanzarla y abrir las puertas él mismo. La miró sonreírle y pensó que eso era todo lo que necesitaba para el resto del día.
-Candice, por favor, espérame
-así será
Esa pequeña conversación, aunque confusa para Elroy, fue entendida plenamente por ellos.
Candice salió del estudio seguida de Dorothy a quien preguntó por Patricia. La chica le explicó que luego de servir el té dijo que tenía que regresar a la cocina porque había olvidado su delantal.
-¿desea que mande a buscarla?
-No Dorothy, no es necesario. Prefiero que busques a Bonnie y vayan juntas al jardín de las rosas
-Sí, mi señora
-Ah¡ y Dorothy...vengan sin Patricia, pero si llegan a encontrarla mandala a hacer alguna diligencia.
CONTINUARÁ...
respuesta a comentarios:
Chicas, agradezco sus comentarios y sugerencias. Por favor no dejen de escribir su review, es importante para mí. Aquí contesto algunos de sus comentarios y eventualmente espero ponerme al corriente en todos.
Elsy82: Hola! Muchas gracias por tus comentarios. No te pierdas las siguientes intervenciones de Elroy y lo que falta de su madre y Annie..por favor continua leyendo
Sari: Gracias por su comentario, por favor no dejes de leer la historia, a mime encantó escribirla.
Jahzeel: por favor contiua leyendo, y espero que sigas disfrutando de cada capítulo como yo lo disfruté escribiendo
Gabriela Infante: las oportunidades uno se las gana…ya verás las respuestas de Candy cuando su inglés corazón, como tu dices, se ablande por completo.
Stormaw: gracias por tus comentarios. Pronto se sabrá lo de su primera esposa…fuerte
Isasi: asi es Candy, con ideas firmes, por favor continua leyendo y gracias por tus comentarios!
Cokieandrew: muchas gracias por su comentario! Es mi intención hacer visible la realidad escocesa para comprender por todo lo que atraviesa y sortea nuestra rubia heroína. Por favor contiua leyendo que yo continuaré actualizando!
: Gracias por dejar tu comentario. Espero que disfrutes el siguiente capítulo.
