Kon'nichiwa...
Bueno aquí esta el segundo capitulo de este fic... justo despues de uno de los mayores sustos de mi vida, gracias a Dios no paso nada grave...
quiero darles las gracias por todos sus comentarios y también a las que lo agregaron a favoritos... ja mas me imagine que esta historia pudiera llegar a tener mas de comentarios en el primer capi... eso me emociono mucho y me hizo ponerme a escribir como loca, y ya tengo escrito tres capis mas... y ya que no puedo contestar lo reviews de las que los ponen como invitadas aquí pongo sus respuestas:
Mnica: si creo que me pase con lo que le dijo Inu, pero ya veras como el va a ir cambiando de actitud con ella; delilah: me alegra que te haya gustado el primer capi, si son muchas las personas que se dejan llevar por las apariencias y por eso me nació hacer esto, por que muchas veces encontramos lo que buscamos donde menos lo esperamos; Rinnu: gracias por tu comentario, ya vez aquí esta la conti; Guest: bueno, ya vez aqui esta la conti, no se si fue tan rápido como querías, pero aquí esta espero te guste...
Espero que este capi también les guste...
ya saben que los personajes de Inuyasha no son mios, son de la princesa del manga Rumiko Takahshi
si
Capítulo 2 Conociéndote mejor
Veía pasar a la gente desde la ventana de su apartamento, llevaba solo una semana con su nuevo trabajo y ya se sentía cansada de este, pero si quería continuar con sus estudios universitarios, debía persistir, no le quedaba de otra… –tienes que empezar a cambiar esas ropas… aquí no queremos patitos feos- esas palabras dichas por su jefe cuando la conoció, de verdad que le habían dolido, y no sabía por qué, si ya las había escuchado con anterioridad provenientes de otras personas y no entendía por qué sentía esa ligera punzada en su pecho cada vez que recordaba cuan él se las dijo.
-No debes mortificarte por eso Kag- susurro al juntar sus piernas y doblarlas –igual es lo que todo el mundo piensa de ti- añadió, seguido de un ligero suspiro –solo que el patito feo al final se convirtió en un cisne- acoto tristemente volviendo a suspira y hundiendo su cabeza entre las piernas, entonces salió de sus pensamientos al escuchar el sonido de su celular, levanto la vista y cogió el móvil que reposaba al pie de ella vio de quien se trataba y volvió a suspirar resignada, hoy iba a salir a con Sango y los demás muchachos, la chica le había dicho que tratara de ponerse bonita "ja… como si eso se pudiera lograr".
-¿Ya estas lista?- oyó que pregunto una voz que conocía perfectamente.
-¿de verdad tengo que ir?- pregunto con pesar la chica –es que yo no quiero hacer un mal tercio- añadió esperando que Sango la entendiera un poco.
-¡no vas a hacer ningún mal tercio!- contesto la chica al otro lado de la lineo, Kagome suspiro por enésima vez – es una salida de amigos Kag- explico anticipándose a la contestación de la azabache –en diez minuto paso por ti… ya verás cómo te vas a divertir-
-pe…- no pudo continuar con su réplica, porque el sonido al otro lado le indico que su amiga le había colgado, suspiro de nueva cuenta y se encamino a su dormitorio, no hacía falta que intentara arreglarse, así que se recogió el cabello y se hizo una trenza, busco en su guardarropa y se puso un buso que le quedaba ancho, ese era su favorito y por eso el color negro de este ya parecía gris, pero eso a ella no le importaba, se miró en el espejo y dio un resoplido que hizo que su flequillo se levantara –de verdad Kag… tú no tienes arreglo-.
Alcabo de unos minutos ya se encontraban ella y Sango en la zona de comidas de un centro comercial, estaban esperando a que llegaran Eri (una de sus pocas amigas) y Miroku con sus amigos, para luego ir a ver una película de terror que estaba de moda y después a un bar a tomar algo, había soportado durante todo el camino el sermón que le dio su amiga por no haberse arreglado, para que al final acabara aceptando que ella no tenía remedio.
-¡hola chicas!- dijo Eri acercándose a la mesa donde estaban sus amigas, esta era una chica linda, tenía el cabello corto, los ojos color avellana, labios finos y piel de porcelana y su cuerpo no era exageradamente voluptuoso, en sí, ella ere una mujer bonita y no tenía que empeñarse en serlo.
-¡Hola Eri!- saludo Sango.
-¿Cómo has estado?- pregunto Kagome.
-bien… la semana pasada estuve un poco enferma, pero ya se me pasó-
Estuvieron hablando un poco hasta que Sango se levantó de la mesa cuando vio venir a su novio, con sus amigos; Kagome, que estaba de espaldas a la escena volteo lentamente para saludar a su casi cuñado cuando lo vio ahí, estaba vestido con una polo blanca y un blue jean, tenía esa pose sensual el sabia poner y su cabello estaba suelto.
-¡hola Kag!- escucho el saludo de Miroku.
-¡hola!- ambos se dieron un beso en la mejilla y ella dedico una sonrisa.
Inuyasha la miraba detenidamente, pensó que tal vez hoy podría verla mejor arreglada y un poco maquillada, pero esa chica parecía odiar el maquillaje, porque ni siquiera lo utilizaba para una salida entre amigos –hola chicas- dijo, para poder acercarse y mirarlas detenidamente, empezó a comparar a Kagome con las otras dos chicas, mientras que Sango y Eri estaban vestidas de una forma que él llamaba adecuada para una mujer, ella vestía esas ropas anchas y que al parecer eran viejas, su peinado era el de una niña de primaria y pues esas gafas eran como las de Betty la fea, en definitiva, ella era todo lo que lo no deseaba en una mujer, solo había una cosa que le gustaba de ella y esa era su sonrisa.
Pasaron las horas y salieron del cine, se había dado cuenta que Kagome no era una mujer que se asustara fácilmente, no la había oído gritar ni dada por el estilo y eso no lo asombro, porque pensaba que una mujer como ella, para vestirse así, era porque no le tenía miedo a nada y eso era en parte cierto, lo que no sabía el ojí dorado, era que ella había preferido cerrar los ojos y no ver la película, pues no quería hacer el ridículo delante de su jefe.
Llegaron al bar, donde había poca gente, pues era de eso en donde te puedes tomar uso cócteles y charlar con tus amigos y eso hicieron, charlaron de todo un poco he Inuyasha descubrió en Kagome una mujer inteligente (aunque ya lo había descubierto a lo largo de la semana), que no le importaba mucho lo que dijeran de ella, que había perdido la fe en el amor y que a la fuerza aprendió de la vida, que para lograr las cosas tenía que sacrificarse, eso lo impacto un poco, ya que creía que ella era una mujer sin expectativas y por eso se vestía de esa forma.
Kagome por el contrario, estaba anonadada con ese hombre, sabía que era una persona de mundo, no solo por las revistas y de mas, lo había escuchado de Miroku, pero, descubrir ese lado un poco menos serio de él, la había impresionado, durante la semana solo habían hablado de trabajo, ahora que podían hablar fuera de él era como conocer a un Inuyasha diferente, uno al que le daba igual las cosas y que le restaba importancia al cotilleo de la sociedad en la que él se movía y eso la deslumbro.
Al terminar el día todos se dirigieron a sus respectivas casas, Eri se fue con Kagome para quedarse las dos juntas, ya que la muchacha vivía un poco lejos y ya era tarde.
Llego su enorme departamento, que quedaba en uno de los más lujosos edificios de Tokio, arrojo su chaqueta a un lado del sofá y se dispuso a tomar un trago de whiskey, pensaba en todo y en nada a la vez, haber podido hablar con su secretaria como lo hizo el día de hoy, le había abierto un poco la mente; se dirijo a su cuarto con la copa aun en la mano y la puso sobre su mesita de noche, sin duda estaba algo casado y mañana tenía una cita con su última conquista, aunque no podía sacarse de la cabeza la sonrisa que su secretaria le dirigió a su hermano cuando lo vio, eso le había causado un sentimiento de celos y por eso la había comparado con su cuñada y la amiga que las acompañaba, sonrió cuando ya estaba recostado en su gran cama.
-al final del cuento el patito se convierte en cisne…-
Continuara...
bueno, bueno...
espero que les hay gustado este capi...
si tienen una queja, duda, reclamo, sugerencia o si simplemente les gusto... dejen un lindo, sensual y hermoso review
espero que nos podamos leer el viernes, Sayōnara...
