Kon'nichiwa chicas!
Se que algunas me van a querer matar por actualizar hasta hoy... pero es que tuve una semana demasiado ocupada y muy baja de nota y no tuve la inspiración suficiente, pero para compensarlas hice que este capi fuera un poco mas largo de lo habitual, espero y sea de su agrado!
quiero darles las gracias a todas las que comentaron, las que lo hicieron como usuario ya tienen su respuesta y aquí va la misma para las que lo pusieron como invitados: dhk: jajajaja si que me has hecho reir con tu review jajajaja yo creo que todas queremos tener un jefe tan sexy como Inu... pero weno... la vida es injusta...
Ya saben que los personajes de Inuyasha no son míos, son de la princesa del manga Rumiko Takahashi
Espero que este capi también les guste...
Capítulo 4 Carácter
El verano ya estaba empezando a dar paso al otoño, y todo en el gran conglomerado económico estaba casi de cabeza, pues estaban a punto de firmar un gran contrato que los llevaría a ser la multinacional más importante del planeta, Kagome vía entrar y salir gente de la oficina de su jefe, quien le había ordenado que no dejara pasar a nadie que no tuviera una cita previa pues estaba lleno de trabajo y no quería ser interrumpido. En el tiempo que llevaban trabajando juntos él había seguido insistiendo en conocer más de ella, tanto así que por lo menos una vez a la semana él la llevaba a casa o salían con Sango y Miroku a algún lado, claro está que ella procuraba poner alguna excusa para no salir a fiestas y discotecas lo que cerraba las opciones a comidas e idas a cine, pero él no había desfallecido aunque Kagome le cerrara las puertas, ahora ella estaba como siempre sentada al frente de su escritorio digitando unos datos que Inuyasha le había pedido...
-¡buenas tardes!- escucho que dijo una voz chillona, levanto su vista para fijarse en la hermosa mujer que estaba en frente de ella, medía aproximadamente uno con sesenta y cinco, sus ojos fríos eran color chocolate, su piel blanca parecía de porcelana, llevaba puesto un bonito vestido rojo que enmarcaba perfectamente todo su bien formado cuerpo y su cabello negro y liso estaba suelto.
-Si diga- contesto Kagome al dejar de hacer lo que estaba haciendo –en que le puedo servir- añadió cortésmente.
-¿esta Inuyasha?-
-¿tiene cita?- respondió a la pregunta con otra, aunque sabía que eso era de mala educación.
-no creo necesitar una- dijo la mujer con un tono autosuficiente, mientras se dirigía a la oficina del joven empresario, pues había entendido la repuesta de la secretaria como un sí, Kagome se paró rápidamente y se interpuso entre ella y la puerta, evitando que esta fuera abierta.
-lo siento señorita… pero sin cita no la puedo dejar pasar- expreso la secretaria, sintiendo como la fría mirada la recorría toda, de arriba abajo, hasta detenerse en sus ojos, ahí fue cuando vio la expresión desdeñosa y casi de asco con que aquella dama la miraba, entonces esa mujer la tamo del brazo fuertemente e intento empujarla, Kagome hizo gala de su fuerza y no se dejó quitar del camino.
-¡déjeme pasar!- grito furiosa la mujer intentando quitar de su camino a la chica
-¡no la puedo dejar pasar!- exclamo –si no tiene cita para ver al Señor Taisho-
La mujer respiro profundamente para intentar calmarse -¿es que usted no sabe quién soy yo?- pregunto mirándola de esa manera tan inquisidora, como si Kagome pudiera saber así quien era ella.
-usted puede ser la mismísima reina de Inglaterra, pero sin una cita previa, no la puedo dejar pasar- objeto la chica, lo cual hizo enfurecer más a la otra.
Inuyasha estaba en una reunión muy importante con su contador Kouga, estaban revisando los pros y los contras de firmar el contrato con los americanos cuando escucho un barullo afuera de su oficina, él y el contador intentaron concentrarse en lo que estaban haciendo, hasta que los gritos haya afuero los hicieron parar "con ese ruido nadie puede concentrarse", los dos se pusieron de pie y miraron hacia la puerta.
-Iré a mirar que pasa- dijo el albino con parsimonia mientras se disponía a salir, Kouga asintió y siguió revisando los documentos que tenía en sus manos.
-¡a mi ningún patito feo me viene a decir lo que puedo y no puedo hacer!- escucho que Kykio le decía a su secretaria que estaba de espaldas a él, vio como la chica se estremecía ante dichas palabras, su cabeza se agachaba y sus manos se hacían puños.
-Yo podre ser muy patito feo y todo lo que usted quiera…- empezó a decir una enfurecida Kagome –pero al menos tengo más cerebro que usted- añadió levantando su rostro y reatándola con la mirada –si no entiende que no la puedo dejar pasar por que el Señor Taisho está en una reunión muy importante , no es problema mío-
Al parecer ninguna de las dos se había percatado de la presencia del ambarino y estando este detrás de Kagome no pumas que apreciar cómo se enfrentaba está a la que había pretendido hacer su novia, vio como el rostro de Kykio se desfiguraba de la rabia y levantaba una mano para darla a Kagome una cachetada, estuvo a punto de intervenir, pero su secretaria fue más rápida y la detuvo antes de que esa mano llegara a tocar su rostro.
-no se atreva a tocarme o si no llamo a seguridad… ¿y no querrá que la saquen de aquí escoltada y armando todo un escándalo verdad?-Kykio se puso pálida ante esas palabras, Kagome sonrió al ver esta reacción, pero luego su sonrisa cambio al ver una en los labios de la mujer enfrente suyo, su mirada siguió el mismo camino que la de ella y fue justo en ese momento cuando todo se le vino abajo.
-¿Viste cómo me trato amor?- pregunto Kykio posicionándose al lado de él, Kagome bajo de nuevo su mirada "no puedo creer que haya tratado así a la novia de mi jefe" se recrimino así misma, pero la verdad es que le había dado mucha rabia lo que esa mujer le había dicho y tubo ese impulso de defenderse, por eso volvió a levantar su cabeza y miro con seguridad a la mujer que se aferraba fuertemente del brazo del chico.
-solo puedo decir que ella empezó- dijo y luego se dio media vuelta
Inuyasha se zafó del brazo de la mujer y la miro recriminándole –yo vi todo Kykio- le dijo y la chica no puedo escondes su asombro -quiero que te vayas – añadió y la sonrisa se Kykio se esfumo.
-pero cari…- iba a protestar la chica, pero fue interrumpida.
-¡que te largues!- exclamo iracundo Inuyasha señalándole el camino de salida a la que por poco y fue su novia –y no creas puedes venir a tratar a MIS empleados ¡Ahora VETE!- ante esto la pelinegra tuvo que salir casi que corriendo del edificio, pues no aguantaba tal humillación.
-¿estás bien Kagome?- pregunto intentando acercarse a la chica pero esta se alejó de él y le dio la espalda volviendo a su puesto de trabajo -¿Kagome?- esta vez se posiciono frente al escritorio que ella ocupaba haciendo que ella levantara la vista, lo miro fijamente con rabia contenida.
-estoy bien señor- contesto –después de todo… lo que ella dijo no es mentira ¿verdad?- añadió –no tenía por qué defenderme… yo sé hacerlo sola, como vio- expreso bajando su vista y volviendo su mirada al ordenador.
-bien- contesto Inuyasha enojado volviendo a su oficina.
Ella no volteo a mirar en ningún momento a el despacho, prefirió concentrarse en su trabajo, ya que debía terminar ese informe para antes de irse, aunque no podía sacar de su mente las palabras que esa mujer le dijo, ya las había escuchado en su jefe y saber que esos dos tenían una relación le enervo, porque seguramente Inuyasha le había hablado a Kykio de ella y le había dicho que su secretaria era un patito feo, eso fue lo que más la saco de casillas, pues no lo había creído capaz de hablar de ella hasta ese momento y eso la decepciono "¿qué esperabas Kag?¿ Que no dijera que tenía un patito feo por secretaria a su novia?" pensó y dio y sonoro supero antes de volver a teclear.
Inuyasha había decidido continuar con la reunión que tenía en ese momento, pero no podía sacarse de la cabeza la mirada llena de ira que le dio Kagome cuando intento hablarle, ella mal interpreto todo seguramente y ahora estaba creyendo que el hablo de ella con Kykio, lo cual era una completa mentira ya que no le gustaba hablar de su trabajo con sus conquistas y monos hablaría de sus empleados, además no tendría por qué hablar de ella con nadie, si acaso solo con Miroku o con Sango, pero era cuando ellos iban a salir y ella no se aprecia porque o tenía que estudiar o por cualquier otro motivo.
-Kefh…- miro Kouga que le estaba hablando sobre unos estados de cuenta de la empresa americana –será mejor que dejemos así Kouga- lo interrumpió –mañana continuamos-
-Está bien Inuyasha- le dijo el ojí azul que también era si amigo –entonces mañana a primera hora vendré- se levantó de su asiento y salió de su oficina no sin antes inclinarse para despedirse de su jefe y amigo
Tomo el teléfono y marco el número de la extensión que le pertenecía a Kagome, escucho como este timbraba tres veces y suspiro, seguro no quería hablar ahora con él y eso lo entendía.
-me necesita Señor Taisho- la voz de la chica sonó cortante y apagada, lo que le indicaba su mal genio.
-quiero que vengas a mi oficina inmediatamente- le contesto, luego hubo un silencio incómodo y escucho como le contestaba con un ya voy y después el pitido que le indicaba que ya había colgado.
"ahora si me va a echar" se decía Kagome una y otra vez mientras caminaba lenta mente a la oficina de su jefe, todos sus compañeros la miraban casi con pesar, pues intuían lo que le podría pasar, pero ella antes de entrar levanto su rostro, se puso derecha y con una altives inusitada entro en el enorme despacho.
-¿me necesitaba señor?- le dijo tan pronto abrió la puerta.
-cierra la puerta por favor- ella la cerro de inmediato y él le hizo el ademan de que se acercara y tomara asiento, le hizo caso hasta cierto punto, pues se acercó al él pero no se sentó, si la iba a despedir, sería mejor que lo hiciera de una vez y sin rodeos, la contemplo por uno segundos, su pose rígida, su cabeza levantada y su mirada chocolate, se le veía segura de sí misma y eso lo intrigaba, en los meses que ella llevaba trabajando para él nunca la había visto así –siéntate Kagome… tenemos que hablar-
-Si me va a despedir será mejor que lo haga de una buena vez- le dijo ella sin hacerle caso.
-no te voy a despedir por lo que paso hoy…- le dijo y pudo observar como los hombros de ella se relajaban, eso le dio a entender que si estaba nerviosa, aunque lo ocultaba muy bien –no puedo despedir a alguien solo por defenderse- añadió y puso una sonrisa torcida al ver como ella abría sus ojos –solo quería disculparme por lo que dijo Kykio…-
-no tiene por qué hacerlo…- le respondió –después de todo… no es mentira ¿o sí?- añadió mirándolo fríamente.
La miro con asombro, hace un tiempo hubiera dicho que no era mentira, pero ahora no sabía que responderle, ella solo pudo mirarlo con algo de decepción, pues su silencio le daba a entender que así era –si no tiene nada más que decir… me retiro señor- se dio media vuelta y salió de la oficina, para seguir con su trabajo.
Ya era la hora de la salida y estaba a punto de terminar el informe cuando escucho como se abría la puerta de su jefe, levanto levemente su vista para verlo ahí parado mirándole detenidamente, un leve sonrojo se apodero de ella y volvió a ver su trabajo; se acercó lentamente y se puso justo en frente de ella.
-¿te llevo a tu casa?- le pregunto, esperaba que ella le dijera que sí, pero la mirada que ella le dio lo dejo helado.
-no gracias-
-vamos Kagome, déjame llevarte- le insistió.
-he dicho que no- le contesto ella en tono frió –además no voy para mi casa… hoy tengo que ir a la universidad-
-perfecto- le dijo –tu universidad me queda de paso, te puedo llevar y charlamos u poco-
-ya le dije que no… señor- no era que siguiera de mal genio con él, es que de verdad no podía permitirse ilusionarse con él y si seguía dejando que el la llevara a su caso o a la universidad, terminaría enamorada y eso era lo que menos quería, miro sus hermosos ojos dorados y vio algo por un instante le pareció ver algo parecido al dolor en ellos, pero luego borro ese pensamiento –no quiero ir con usted- entonces ella se levantó de su puesto, se puso la chaqueta y se colgó su mochila al hombro lo miro seriamente y le dijo –hasta luego señor Taisho… que descanse- y se fue dejándolo con la palabra en la boca.
Ella podría ser un patito feo, pero había aprendido que el serlo no implicaba ser débil, ser un patito feo había hecho que su carácter fuera mucho más fuerte.
Continuara...
Hasta aqui el capi de hoy y... ¿que tal les parecio?
Si les gusto o si por el contrario tienen alguna queja, duda o inquietud... no duden en dejar un bello, hermoso y sensual review que yo siempre los leo todos, pues ellos son mi mas grande fuente de inspiración...
espero que nos podamos leer el mates o si no el viernes de la proxima semana, Sayōnara...
