Ya llego la a que estaba ausente… de nuevo
Se que he demorado muchisissisisisimo sin actualizar, ya son como 3 años?... solo les quiero pedir me perdonen, al principio la inspiración me abandonó totalmente, luego no tenia tiempo y escribía de apoquitos, después mi pc se daño y perdí lo que ya había hecho y por último sufri una perdida y no tenía ganas de nada, hasta el fin de semana pasado, cuando comencé a escribir de nuevo.
Agradezco a todas las que han dejado sus reviews, y a las que simplemente leen pero no comentas y ponen la historia como favoritos o en alertas, estoy muy contenta porque la historia a llegado a los 50 reviews…
Recuerden que los personajes de Inuyasha no sean míos, son de la gran RUMIKO TAKAHASHI, espero que les guste este capi y bueno… ahora si a leer!
Capítulo 9 El Principio De Los Sentimientos
Al escuchar esa voz se tensó, volteo lentamente y por un instante vio algo parecido a los celos en sus dorados ojos pero eso no podía ser posible, pensó que tal vez podría ser producto de su imaginación.
-Buenos días Señor Taisho- lo saludó y se levantó de su asiento.
Inuyasha no pudo evitar quedarse mirándola fijamente, esos ojos chocolates que veía detrás de los enormes lentes lo atraen cada vez más, eran como un imán para el y no sabia porque, solo sabía que cada dia las ganas de besar a esa mujer eran más grandes y de solo pensar que ella tuviera un novio le enervaba
-además… con todo respeto señor…- le oyó decir - no creo que a usted deba interesar si yo tengo un novio- le dijo con toda la seriedad posible
-Creo que me interesa- le contestó, ella lo miró asombrada y luego el sonrió de lado, como tramando algo, luego la tomó de la fina cintura acercandola a el y añadió en un susurro cerca de su oído -no puedo permitir que mi secretaria permanezca distraída mientras estamos trabajando… si es asi, tendre que hacerle volver a Tokio- y luego la delicadamente, ver el sonrojo en el rostro de la joven no tuvo precio y sonrió más ampliamente, no sabia porque pero estaba muy seguro de que esa reacción solo se la podía causar el.
-Pa… para que lo sepa señor Taisho- empezó a decir la azabache nerviosamente -yo no tengo…- vio como él estaba expectante como si supiera lo que ella la iba a decir, entonces decidió no darle ninguna explicación, total él nunca sería más que su jefe, de eso estaba totalmente segura -yo no tengo porque darle a usted detalles de mi vida privada y usted sabe que soy perfectamente capaz de concentrarme en lo que sea- la sorpresa no se hizo esperar en el rostro de su jefe y cuando él iba a contestar vio venir al conductor del carro que el día anterior los había llevado hasta el hotel -creo que ya han llegado por nosotros- dijo y se fue dirigiéndose al chofer una radiante sonrisa.
Se quedó bastante perplejo con su respuesta, pues aunque inesperada, le dio a entender que su respuesta era un no.
-¿Viene Señor?- escuchó que ella decía sacándolo de sus cavilaciones y movió la cabeza afirmativamente para seguirla al auto que los esperaba en la puerta del hotel.
Ya era tarde y ellos aún se encontraban en la oficina mirando algunos balances de la nueva compañía, llevaban trabajando sin parar horas y Kagome se encontraba exhausta, pero el ambiente de trabajo había sido bastante ameno y muy agradable, debido al aura de buen humor que rodeaba a su jefe desde la mañana, no sabía porque, ella pensó que con su tajante respuesta iba a lograr ponerlo furioso, ya que prefería verlo así que siendo cordial y amable, pues con este comportamiento le hacía sentir cosas que realmente no quería sentir.
-¿Kagome?- fue sacada de sus pensamientos con solo la de su nombre
-¿Señor?-
-Llevo llamándote como diez minutos y no me prestas atención- le recrimino su joven jefe con una sonrisa burlona en su bello rostro "un momento Kag… ¿desde cuando piensas que su rostro es bello? Seguramente se estaba volviendo loca por las largas horas de trabajo
-Lo siento Señor Taisho, estaba concentrada en estos documentos-
-Has trabajado mucho hoy- le dijo acercándose lentamente a ella -y creo que yo también- se detuvo en frente del escritorio de una Kagame que lo miraba extrañada -qué te parece si dejamos estos- le quitó los papeles de la mano y los puso a un lado -y nos vamos a cenar-
-Yo... pe… aun no acabo y e…-
-Dejalo Kagome… mañana podemos continuar con eso…-
-Pe…-
-Nada de peros, además la empresa invita- le sonrio para despues tomar su abrigo y salir de la oficina que estaba compartiendo con ella; Kagome suspiro, guardó los informes en un lugar seguro y siguiendo los pasos de su jefe salió de aquel lugar, después de todo una simple cena pagada por la empresa no era una cita…
La cena fue muy entretenida, hablaron de muchas cosas, de sus vacaciones cuando niños y cosas así, temas cotidianos pero muy superficiales, de vez en cuando Inuyasha intentaba hacerle preguntas mas personales a Kagome, pero ella siempre las evadía, era como si no quisiera dejarlo entrar más en su vida y eso realmente le frustraba, el queria conocer mas de la verdadera Kagome, de esa chica inteligente que se ocultaba detrás de esos enormes lente y grandes sacos y horrendas faldas, no entendia por que, pero ella tenía un nose que que despertaba su más primitivos instintos, era como si quisiera esconderla del mundo y protegerla de toda maldad
-Entonces Souta empezó a temblar de miedo al no poder bajar del árbol- dijo entre risas la muchacha
-y qué hiciste entonces- le preguntó maravillado con el sonido de su risa
-nada- dijo con simpleza -al final le dije que saltara, porque yo no iba a ir por mis padres… entonces él lo hizo…- añadió volviendo a reír, Inuyasha sintió que quería escuchar esa risa por el resto de su vida -nunca me hacia caso, pero ese dia si... - se carcajeo mas fuerte -se rompió el brazo y tuvieron que ponerle un yeso que lo privó de ir a la piscina por el resto de verano-
-Y tus padres ¿que hicieron?-
-Castigarme- dijo alzando los hombros, como si eso fuera lo más normal del mundo -me dijeron que no debí de haberle dicho que saltara, que yo tenía que haber buscado a un adulto para que lo bajaran del árbol, pero después de un par de días, Souta les dijo que yo no había tenido la culpa, que en primer lugar intente evitar que subiera y como no me escuchó había pasado lo que había pasado-
-Te quitaron el castigo… ¿verdad?-
-Sip-
-Por lo que me cuentas tu hermanito es un gran chico-
-Es el mejor- dijo ella y dio un gran suspiro -en fin, aunque a veces me molesta demasiado, en el fondo yo se que me quiere, como yo lo quiero- Kagome se silenció automáticamente, su sonrisa se borró de su rostro, había revelado más de lo que quería entonces recordó lo que Sango le había dicho "no quiero que salgas lastimada Kag… Inuyasha no es de los que se enamoran" y si ella no quería enamorarse de él, debía de mostrarse distante.
-Lo extrañas…¿verdad?-
-Eso no…-
-Su cuenta Señor- la interrumpió el camarero antes de que ella le contestara de mala manera, y no era para menos, estaba preguntado mucho sobre su vida privada y ella no quería contarle más de lo necesario, después de todo él no era más que su jefe y tenía que tener eso muy claro… pero, existía algo en su brillante mirada ámbar, esa que nunca había visto en los ojos de un hombre, o no al menos dirigida a ella, una mirada que le hablaba de ternura y fascinación, dos cosas que jamas llego a despertar en nadie del sexo opuesto que no fuera su padre, nadie, ni siquiera su ex, la había mirado así y eso le inquietaba, y le hacía sentir miedo, no quería ilusionarse, no quería enamorarse de él y que luego la botara como si fuera algo de usar y tirar, por eso debía protegerse a toda costa.
-Creo que ya es hora de irnos- dijo Inuyasha después de que el camarero se fuera
-Si… es cierto, mañana tenemos que continuar con el trabajo-
Ambos se levantaron de sus asientos y salieron en silencio del lujoso restaurante.
Algo le había pasado a Kagome en el restaurante, y él creía saber qué era, pues su semblante cambió cuando le hizo esa pregunta sobre su pequeño hermano, ella se puso seria y volvió a levantar esa muralla que había construido, o intentado construir, alrededor de ellos, el camino de vuelta al hotel transcurrió en un tenso silencio, el ambiente ameno del restaurante y la oficina había quedado totalmente atrás y el no sabia como arreglarlo, pero de algo si estaba seguro, y era que ella le había dejado ver una parte de que hasta ahora le había sido totalmente desconocida.
Al llegar al hotel juntos bajaron del auto en completo silencio, el frío era realmente calador así que entraron rápidamente en el ostentoso edificio, se dirigieron juntos al ascensor y esperaron.
-Yo-
-Yo-
Hablaron al mismo tiempo volteando a verse, Inuyasha vio como un leve sonrojo teñía el rostro de la azabache y le desviaba la mirada.
-¿Me ibas a decir algo?- le preguntó
-Si, no… no es solo que… yo…- estaba nerviosa, y eso era claro, la cuestión era ¿por que?
-Tranquila, no tienes que contármelo ahora- le dijo justo cuando las puertas del elevador se abrieron, entraron en el he Inuyasha oprimió los botones de este para que empezara a subir, el silencio volvió a ser incomodo, y solo fue interrumpido cuando llegaron al piso de Kagome él hizo el amago de salir con ella pero fue interrumpido.
-No es necesario que me acompañe Señor Taisho-
El se quedo quieto y la vio salir, entonces algo lo hizo reaccionar y salió detrás de ella, la tomó del brazo justo cuando llego a su dormitorio, la hizo girar hacia el quedando a solo unos centímetros de su cuerpo.
-Que necesita Jo…-
-Si me vuelves a llamar Señor o Joven… no respondo de mi Kagome- ella se le quedó mirando muy sorprendida, era la primera vez que su jefe le hablaba de esa forma tan íntima y eso le hizo erizar toda la piel -Llamame Inuyasha ¿quieres?
-Pe… no es correcto- replicó
-A Miroku… siempre lo llamas por su nombre- contraataco
-El es mi amigo- le respondió intentando soltarse de su agarre.
-Kami… ¿y es que acaso tu y yo no podemos ser amigos?- le pregunto casi indignado acercandola mas a el.
-Yo…-
-Pero la verdad es que yo no quiero ser solo tu amigo- le dijo en un susurro, pasando de ver sus ojos chocolate a mirar sus delicados labios y viceversa.
-Yo…- no sabia que responder a eso, pero no hizo falta, porque el peli plata puso fin a la distancia que separaba sus labios.
Continuará...
Hasta aquí el capi de hoy, prometo publicar muy pronto el próximo, aprovecho para contarles que a este fic no le queden más d capitulos asi que espero poder terminarlo máximo en Diciembre.
Este capítulo va dedicado a mi abuelito materno José Antonio Páramo Galeano (1943-2016)… Te extraño un monton mi Gordis!
