EN ESTA HISTORIA EN PARTICULAR TODO ESTA NARRADO DESDE LA PERSPECTIVA DE LINCOLN


De noche en la ciudad

La vida es difícil nunca sabes a donde te llevaran las calles, yo no quería esto para mí, yo no quería ser así pero cuando la vida te da la espalda te das cuenta de que realmente no tienes muchas opciones, ahora como anima en pena vago por los callejones en búsqueda de una víctima.

A lo lejos escucho los pasos de un pobre tipo que tuvo la desgracia de toparse conmigo, camino hacia el con calma asegurándome de cubrir mis pasos entre los ruidos de la noche.

Ya lo veo, camina de manera torpe y parece desorientado, parece no haberse dado cuenta de mi presencia.

-oye amigo-grito tratando de llamar su atención, finalmente voltea, su aspecto es devastador, su piel esta horrendamente pálida y enfermiza, sus ojos se ven vidriosos y amarillentos y de su boca grotescamente abierta sale una espuma amarillenta de olor asqueroso.

Durante unos segundos al verlo directamente de frente siento una repentina lastima mesclada con un profundo temor, saco mi pistola con la mano temblando y le señalo con ella, mas para protegerme de él que para intimidarlo.

-¡saca la lana!-el tipo no reacciono, parece que las drogas no lo dejan entender lo que está pasando, empieza a caminar hacia mí con pasos lentos y mal acompasados.

-¡párate! ¡Párate ahí guey!- los gritos no parecen tener ningún efecto en el.

-¡que te detengas!-el miedo recorre mi espalda y antes de que me diera cuenta un reflejo involuntario en mi mano hace que apriete el gatillo, el martillo golpea la bala haciéndola volar por el aire hasta estrellarse veloz en el pecho que aquel pobre sujeto que de inmediato cae al suelo completamente desangrado.

Demonios esto no debió terminar así, debí saberlo asaltar a alguien intoxicado nunca es buena idea, me acerco a él y lo único que veo es lo que ya sospechaba, está muerto, ya no hay nada que yo pueda hacer, esta es mi fin, si me encuentran esta vez terminare en prisión por años o tal vez en la silla, debo tranquilizarme quizás no sea tan grave por el aspecto de este tipo probablemente allá sido un vago sin oficio ni beneficio, puede que nadie lo extrañe, incluso puede que nadie se dé cuenta de que ya no está y si lo encuentran no habrá nadie que lo reclame y seguramente terminara en un archivo olvidado de la policía como tantos otros.

Me acerco a él para revisarlo y ver si al menos tenía algo de remoto valor en este mundo, le levanto los brazos y empiezo a revisar entre sus ropas, no parece haber nada, estoy tan concentrado en esto que no me doy cuenta de que el brazo de el muerto se empieza a levantar y cuando menos lo pienso el salta sobre mi derribándome en el suelo haciendo que mi arma rodara por el callejón, el maldito hunde con fuerza sus dientes en mi brazo haciéndome sangrar y retorcerme de dolor, lo golpeo con fuerza en el rostro pero no parece tener intenciones de soltarme, trato de levantarme pero tampoco funciona.

esta sobre mi aplastándome con gran ira, el dolor incrementa siento que está tratando de arrancarme el brazo, me arrastro con las fuerzas que me quedan hasta donde quedo mi arma, era casi imposible alcanzarla pues estaba muy lejos de mi pero con la desesperación que tenia no me importo y con un gran impulso logre tocarla con la punta del dedo al tiempo que soltaba un horrible grito de dolor, finalmente empiezo a tomarla lentamente, a aferrarme a ella como única esperanza de vida, al ya tenerla rápidamente la llevo hacia su cabeza y jalo nuevamente el gatillo con toda la determinación que la desesperación te da, sus sesos vuelan por el aire cubriendo la basura y las manchas de aceite que hay en el suelo.

me quedo en el suelo retorciéndome en el suelo tomando el pedazo de carne que me colgaba de el brazo, gritando de pena y horrendo dolor, me acomode lo que quedaba de mi brazo en la mugrienta camiseta que de inmediato se impregno de sangre, trate de levantarme pero el dolor y el mareo me lo hacían imposible la pérdida de sangre me había afectado, como pude me puse en pie, no podía dejar de temblar, una repentina fiebre me cubrió el cuerpo empezando por el brazo pero rápidamente cubriendo el resto de mi, una intensa nausea me lleno haciendo revolver mi estomago y un fuerte dolor de cabeza me amenazaba con partírmela en dos, además la herida no dejaba de sangrar.

De pronto tuve una terrible idea, acaso será que realmente aquel sujeto no estaba drogado, que tal si en realidad hubiera estado enfermo, que tal si me lo hubiera pasado, que pasaría si me hubiera pegado alguna enfermedad peligrosa o algo, tengo que ir al hospital, una fuerte sensación me recorre la espalda y me retuerce sin que yo pueda hacer nada, mi cabeza se inclina y empiezo a dar fuertes arcadas para después expulsar por mi boca un liquido negro y rojizo de olor penetrante, las arcadas empeoran cada vez mas hasta derrumbarme al suelo.

Me levanto de entre el charco de sangre y podredumbre con suma dificultad y empiezo a caminar pero cada paso es una agonía, quisiera gritar pero sé que sería en vano pues no hay ni un alma en kilómetros que pudiera oírme, o eso pensaba pues a lo lejos escuche como un bote basura caía.

-¡Hola! ¡Ahí! ¡Alguien ahí ¡ ! necesito ayuda!-grito pero nadie me contesta,

Probablemente se halla asustado o tal vez le este gritando a una rata, la sensación de vacío me desanima, me siento acabado pero de nuevo un sonido me devuelve el ánimo, son unos pasos que se acercan desde el fondo del callejón.

-oigan, ¡aquí por favor! ¡Necesito ayuda!

A lo lejos los veo caminar pero noto algo extraño en ellos, caminan lentamente y con dificultad justo como lo hacia el cadáver junto a mi antes de que le metiera una bala entre los ojos, al caminar dejan escapar horribles gemidos agonizantes, su aspecto desgastado y grotesco me hace sentir horror de solo mirarlos.

-¡¿Qué quieren?!-les grito pero ellos tampoco responden

-¡Aléjense de mí!

Saco mi pistola y les apunto con ella pero esto no parece impresionarlos, les señalo lo mejor que puedo pero el mareo afecta mi puntería, disparo un par de veces pero solo le doy al suelo, un fuerte espasmo me hace retorcerme nuevamente ahora con más fuerza que antes las arcadas son tan potentes que me hacen tirar mi arma, ahora el vomito que sale de mi boca es rojo intenso y es acompañado de un dolor aun más profundo.

En cuanto me recupere me doy cuenta de que estas grotescas criaturas me están rodeando, rápidamente una de ellas me salta por detrás y me muerde el cuello provocando que me caiga al suelo, al ver este acto de canibalismo los demás monstruos se excitan y se abalanzan sobre mi hundiendo sus dientes en mi, abriéndose paso entre mis viseras con sus garras, doy un grito desgarrador que resuena en la noche como epitafio final de esta horrible historia que fue mi vida.