El sueño de Leni
La mirada de Leni se volvía cansada, sus ojos pesaban, llevaba varias horas despierta, el sol ya casi había salido, aun cuando el cansancio era insoportable ella se negaba a dormir, el miedo a lo que pasaría si lo hacia la mantenía despierta, pero los ruidos de la noche, suaves y pacíficos no parecían ayudarla, lentamente sentía como la serena calma que la rodeaban empezaba a arrullarla obligándola a bajar la cabeza hasta tocar la mesa, por un breve instante se sintió caer en el vacío pero al recuperar el sentido repentinamente se levantó como si hubiera sido impactada por algo.
Al sentir esa repentina ansiedad no pudo quedarse más sentada y mejor decidió caminar de un lado a otro por la cocina para mantener su mente activa, luego fue al fregadero para tomar un poco de agua, tomo un vaso de la alacena y comenzó a llenarlo cuando sintió repentinamente una mano que la tomaba firmemente del hombro lo que la asusto haciéndola apretar el vaso fuertemente rompiéndolo en su mano, volteo repentinamente tratando de ver quien la había aterrado tanto solo para ver a su madre quien a su vez miraba con consternación su sangrante mano.
Mientras le vendaba la mano y bebía un poco de café su madre aprovecho para hablar con ella seriamente.
-Amor, enserio me preocupas, estas durmiendo muy poco
-No quiero dormir, no quiero-dijo enfadada y somnolienta
-¿Por qué no? es acaso por ese sueño
-No claro que no
-¿Otra vez no te deja en paz cierto?
-Ah, tal vez-contesto con apatía
-¿Podrías decirme cómo es? ¿Porque te tiene tan asustada?
-Es que no lo recuerdo bien, solo recuerdo una habitación negra y una niña de ojos extraños y verdes y. . . y también un cuarto oscuro y abandonado
-Querida es solo un sueño, no puede hacerte daño.
-¡CREES ACASO QUE NO LO SE!-dijo furiosa-pero este sueño es distinto a todos los demás, es extraño ajeno y perturbarte, es como si algo no estuviera bien, como si algo no estuviera bien en mí.
-Leni mañana quiero que me acompañes con el doctor William, necesitas ayuda.
-¡No quiero ir con el sicólogo, no estoy loca!
-No es eso, es que no puedes seguir sin dormir, no puedes seguir teniendo miedo cada noche
Leni quiso protestar pero al ver la clara angustia en los ojos de su madre no pudo hacer otra cosa que aceptar
-Aun así no quiero pero está bien lo hare-al decir esto le dio un sorbo a la taza de café, lentamente la cálida sensación del agua caliente recorriendo su garganta la empezó a llenar de una paz tranquilizadora, su cuerpo se fue relajando paulatinamente, al mismo tiempo que un extraño mareo la iba dominando.
-Me siento rara mama.
Su madre se fue acercando y con total serenidad le dio un dulce beso en la frente
-Lo siento querida
-¿Que. . . que le pusiste al café?
-Es por tu propio bien
Lentamente su visión empezó a fallar, con cada segundo que pasaba se sentía más cansada, pronto llego el momento en que no pudo más y se termino por desplomar sobre la mesa bruscamente ante la mirada de su angustiada madre.
De sobresalto Leni se despertó envuelta en una oscuridad profunda y fría, su corazón se encontraba acelerado y un gran pánico se sentía en su interior, volteo rápidamente a todos lados tratando de saber en dónde estaba, no sabía cuánto tiempo o en donde había terminado por caer dormida y el temor que eso le producía le era demasiado intenso, lentamente empezó a reconocer aquello que estaba a su alrededor, era su habitación, estaba simplemente en su habitación, sin pesadillas, sin niña de ojos verdes ni aquel cuarto oscuro al que tanto temía, solo ella y su pequeña habitación, después de todo había sido una noche tranquila, tal vez su madre tenía razón, tal vez todo estaba simplemente en su cabeza, esta idea la verdad no la reconfortaba, realmente será que se estaba volviendo loca, en este momento estaba demasiado cansada como para pensar en ello, se recostó pesadamente en la cama y luego tomo su manta para cubrirse con ella pero al hacerlo algo realmente bizarro paso, el pedazo de tela se embarro sobre ella como si fuera algún tipo de grotesco liquido negro, trato de quitarse esta grotesca masa de encima pero mientras más luchaba mas se iba hundiendo en ella, era como si su fuerte abrazo se empeñara en cubrirla por completo asfixiándola, al final no pudo continuar mas y termino por sumergirse en la espesa oscuridad que la rodeaba.
Sentía que caía, no sabía hace cuanto lo estaba haciendo pero no parecía mucho, en momentos parecía hacerlo a toda velocidad pero en otras ocasiones creía hacerlo muy lentamente casi como si flotara igual que una hoja en el viento. finalmente toco el suelo, lo hizo con tal fuerza y violencia que creyó que el suelo la despedazaría como lo haría con una figura de simple porcelana pero esto no fue así, el golpe no la había afectado en lo más mínimo al grado de ni siquiera haberlo sentido y sin ninguna dificultad se levanto con completa naturalidad.
Camino entre los blancos pasillos sin estar plenamente segura de en donde se encontraba pero aun así tenía un raro sentimiento de familiaridad.
-A ya se-dijo al reconocer el jardín de niños al que solía ir en su infancia.
Siguió por entre los pasillos que parecían ser más grandes de lo que se veían pues por más que avanzaba no llegaba a ninguna parte hasta que sin que se diera cuenta el ambiente cambio, ya no estaba en un pasillo ahora se veía en medio de una habitación, un salón de clases pudo deducir por las pequeñas mesitas en el que servían de pupitres a los niños, pero en ella no había niños solo una pequeña y solitaria niña dándole la espalda a Leni mientras se peinaba inocentemente el cabello, se acerco a la niña quien por alguna razón le resultaba extrañamente perturbadora.
-Hacia mucho que no venias- la niña dejo de jugar con su cabello por un leve momento toda su postura tomo una inusitada seriedad que aun sin que diera la cara resultaba bastante atemorizante- es que acaso ya no quieres jugar conmigo.-dijo al voltear mostrando así su desfigurado y carcomido rostro, su piel estaba arañada a tal grado que su carne viva se hallaba expuesta desde los ojos hasta la barbilla, sus ojos se hallaban desorbitados como si fueran a salirse de sus cuencas y sus dientes estaban al aire en una mueca perversa que se parecía a un lobo mostrando sus colmillos para atacar.
Un grito de terror puro salido de la garganta de Leni inundo la habitación mientras comenzaba a correr, salió por la puerta a toda velocidad hasta pero al cruzarla no salió al pasillo si no a una habitación a oscuras, no reparo en la oscuridad pues estaba más preocupada de que la horrenda criatura con la que se había topado hace unos momentos la estuviera siguiendo y continúo su huida hasta que fue bruscamente detenida por una pared de piedra.
camino con gran miedo por ella tratando de encontrar una puerta, de pronto algo toco su mano, por desgracia no era aquello que estaba buscando, era una sustancia viscosa y desagradable, se llevo su mano a la cara para ver qué cosa era y aun en la oscuridad pudo ver claramente su inconfundible color carmesí, se trataba de sangre.
De la impresión cayó al suelo con otro grito de horror atrapado en la garganta, se alejo a rastras por el suelo. En medio de las penumbras de la habitación pudo ver que toda la pared estaba cubierta por la sangre, el miedo la paralizo y sin poder siquiera desviar la vista se quedo quieta frente a ella por varios minutos.
Mientras se alejaba de la pared su temor aumentaba, el hecho es que en medio de la habitación la oscuridad reinaba por completo y no había un solo punto de referencia al cual aferrarse, siguió andando sin rumbo por mucho tiempo mientras sentía que la oscuridad y la desesperación empezaban a consumirla.
extrañamente Leni empezó a ver unos pequeños rayos de luz muy delgados flotando en el horizonte, la esperanza de poder salir la volvieron impulsiva y con la fuerza que todo su temor le daba fue hacia ahí sin preocuparse de si se podría tratar de una cruel trampa.
Al llegar a la débil luz del horizonte vio que solo se trataban de unos pocos rayos de sol que flotaban en el suelo de manera rítmica casi hipnótica. Por más que busco no pudo encontrar la fuente de la luz, así que decidió seguir adelante para tratar de ver si llegaba al final del calabozo.
Lentamente conforme a su paso se dio cuenta de que el ambiente una vez mas estaba cambiando, tanto las sombras como los rayos de luz que iban aumentando de tamaño se transformaban de manera errática, una vez más confundida y sin darle crédito a sus ojos se dio cuenta de que había terminado en medio de un espeso bosque.
El bosque a pesar de seguir siendo menos oscuro y siniestro que la oscura habitación en la que se vio atrapada hace unos instantes no dejaba de ser aterrador. Habia algo en esas encrespadas ramas secas que la rodeaban que en realidad la estaban poniendo demasiado nerviosa.
Después de un rato termino en un claro entre los árboles, ahí todo se veía mejor, una cálida luz bañaba todo a su alrededor cubriendo el ambiente de una inusitada belleza, Leni quedo perpleja por la hermosa escena que incluso llego a olvidar el miedo que anteriormente había sentido.
Repentinamente una inexplicable fuerza la obligo a voltear a su derecha, ahí vio a un par de niñas jugando junto al rio tranquilamente, la pequeña de la derecha era una desconocida para ella pero al ver a la otra niña su corazón se acelero súbitamente, no podía dar crédito a sus traicioneros ojos, se trataba de ella misma a los 8 años, se sintió tan impactada no solo de verse ahí misma con aquella desconocida si no también del hecho de que su versión infantil permanecía completamente indiferente a su presencia como si simplemente no estuviera ahí.
-Vamos a jugar a las escondidas ¿si?-pregunto la pequeña Leni a su compañera de juegos
-Está bien, tu cuentas-contesto ella con entusiasmo.
Rápidamente la menor de las Lenis se volteo y comenzó a contar mientras su amiguita empezó a correr para esconderse, mientras su yo infantil contaba con dificultad, Leni fue a seguir a la otra niña impulsada una vez más por aquella fuerza misteriosa. La infantil creatura camino sin descanso por el bosque hasta que por accidente se topo con una puerta que se hallaba puesta en el suelo, con gran dificultad levanto la puerta de madera que la llevo a una bodega subterránea abandonada muchos años atrás.
Creyó haber encontrado el escondite perfecto y en ella se instalo escondiéndose detrás de un mueble abandonado cubierto por una sabana carcomida, se quedo quieta tratando de no hacer el menor ruido, y ahí permaneció, los minutos pasaron lentos y nada ocurría, Leni veía como la sonrisa del rostro de la niña se desvanecía hasta que bajando por las escaleras su joven amiga apareció.
A pesar del miedo y la desesperación la joven Leni entro en aquel oscuro y mohoso sótano para buscar a su amiga.
-¿Mónica estas aquí?-dijo preocupada la pequeña
-¿Mónica?-al escuchar aquel nombre viejos recuerdos de su lejana niñez empezaron a revolotear por su mente.
-Mónica tengo miedo, yo ya no juego-insistió pero su amiga empeñada en ganar la competencia no respondió
en un instante una voz femenina ajena a aquellas que en la habitación se encontraban resonó en la bodega asustando a las tres al unisonó, mas sin embargo no había motivo de alarma pues se trataba de la madre de Leni que a ella la llamaba, la niña rubia salió corriendo en su búsqueda pensando que entre ellas dos podrían encontrar a Mónica quien a pesar de su creciente nerviosismo no había decidido salir de su escondite todavía, con una gran velocidad la joven niña subió la escalera de madera podrida y salió de el oscuro sitio donde aun su contraparte y la pequeña niña observaban todo pasmadas, mas antes de irse la joven rubia cerró las puertas de madera tras de sí encerrando sin saberlo a su pobre amiga tras ella.
-pensé que no había nadie-susurro Leni aun no muy segura de si lo que estaba pasando era real o no.
Mónica ahora presa del pánico corrió hasta la puerta y en vano intento abrirla pero era demasiado pesada para ella, grito y pateo pero era inútil las fuertes placas de gruesa madera cubrían sus suplicas, lloro y rogo sin resultados hasta que presa del miedo y el cansancio callo en el suelo sin poder moverse mas
La atmosfera de la habitación cambio, se empezó a volver más densa y siniestra, las fuertes estructuras de madera comenzaron a pudrirse a gran velocidad y el polvo y la tierra se empezaron a juntar cada vez más, era como si los estragos del tiempo se hubieran acelerado en aquel lugar como si muchos años hubieran pasado en tan solo unos segundos.
El cuerpo de Mónica comenzó a adelgazarse cada vez más hasta que en él no había más que huesos sobre aquel corroído vestido blanco.
Leni se acerco a ella con temor solo para confirmar lo que ya temía, Mónica había muerto y había muerto por su culpa, ahora era capaz de recordarlo todo, Mónica, su mejor amiga de la infancia aquella que un día había desaparecido mientras jugaban en el bosque, aquella a quien habían buscado por años se encontraba ahora en sus brazos muerta.
-al fin me encontraste-dijo una voz en el fondo de la habitación haciendo que Leni se levantara de golpe, volteo y con gran sorpresa y abrumadora incredulidad vio que se trataba de Mónica, no del cascaron vacio y sin vida que había sostenido entre sus brazos segundos antes si no de Mónica completa y vivaz justo como la recordaba, al verla ahí de pie sonriéndole no pudo evitar que las lagrimas se escaparan por sus ojos.
-Mónica. . . -dijo entre sollozos- como pude hacerte eso... lo siento tanto, no sé si podrás perdonarme
-no te preocupes, si te perdono, no eres mala amiga, solo muy mala para jugar este juego
Leni corrió y abrazo a su antigua amiga con gran fuerza pero a la vez con un gran cariño -y ahora te toca esconderte a ti
-no Mónica debemos ir a casa ahora-dijo Leni tomándola de la mano y llevándola a la puerta
-pero acabas de llegar-dijo la niña con un tono chillón
-lo sé pero ya llevas mucho aquí
-pero. . . pero no quiero
-pero debe ser así
-dijiste que seriamos amigas para siempre-dijo jalándola de la mano en dirección contraria
-siempre lo seremos, pero ya es hora de que las dos sigamos con nuestras vidas
-no-dijo resistiéndose a salir- no quiero, ¡NO QUIERO!, ¡NO PERMITIRE QUE ME VUELVAS A DEJAR SOLA!-grito con una voz espectral y cavernosa
Inmediatamente después una gran fuerza empujo a Leni estrellándola con la pared.
-¡NNOOO!-grito Mónica haciendo que toda la habitación temblara para después clavar en Ángela sus ojos verdes que ahora relucían como los de una serpiente esperando atacar.
con una anormal velocidad Mónica salto sobre Leni subiéndose en su cabeza arañándola con ferocidad, la rubia cayó al suelo en donde batallaba para quitarse a la niña de encima, en su desesperación le asesto un codazo en la cara e hizo que la ojiverde rodara por el suelo, aprovechando esto se levanto y aun con las heridas frescas chorreando sangre comenzó a correr hacia la puerta casi estuvo a punto de llegar cuando Mónica salto en su espalda y la hizo rodar por las escaleras hasta caer al duro y frio piso de tierra, con Leni sometida bajo ella Mónica levanto su mano sobre su desfigurada cara como si fuera un gato a punto de dar la estocada final con su garra.
el final para Leni parecía seguro, Mónica no dudaría en matarla para poder conservarla ahí y no tener que seguir estando sola nunca mas pero justo en el segundo en que la zarpa de la niña de los ojos verdes se disponía a descender y darle fin a la rubia algo aun más siniestro y extraño paso.
Una fuerte voz resonó en el ambiente justo como la vez anterior, era su madre llamándola esta vez desde el mundo real tratando de hacer reaccionar a su hija, todo a su alrededor se empezó a desmoronar como la escenografía en una obra que ya ah terminado, las piedras de las paredes se desmoronaban a su alrededor y caían al piso que a su vez se cuarteaba alrededor de las chicas creando un gran abismo entorno a ellas.
El mantener el equilibrio en estas condiciones era imposible y finalmente Leni termino por caer en la oscuridad pero antes de que las tinieblas se la tragaran por completo Mónica salto hacia ella y la tomo con fuerza por la cintura
-¡te lo dije!, ¡es tu turno de esconderte!-grito mientras las dos se perdían en las profundidades de aquel aterrador acantilado.
En medio de la habitación de Leni su madre la agitaba frenéticamente en un intento desesperado por despertarla
¡Leni!, ¡amor! ¡Despierta!-gritaba angustiada
-¿eh que pasa?-pregunto la chica somnolienta mientras abría perezosamente un ojo
-mi vida, que bueno que te despiertas, llevabas tres días dormida-dijo abrazándola
-lamento haberte preocupado-dijo sin afán
Durante un momento ambas continuaron disfrutando de su cercanía sin decir nada hasta que la chica recostada en la cama se atrevió a romper el silencio
-mama acerca del doctor. . .
-descuida no tienes que hacerlo si no quieres
-quiero hacerlo-dijo sonriendo- no quiero que te sigas preocupando por mí, ahora todo estará bien-dijo abriendo completamente sus ojos verdes.
