Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.

Escrito en el móvil, errores son sin querer.

Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.

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Capitulo 6 Declaración de amor.

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En el mundo de magi.

Princesa y sacerdote se miraban sin emitir comentario alguno, ni como en tremenda situación bochornosa, pronto la peli rosa se giro y cubrió sus ojos con ayuda de las largas mangas de su ropaje, aún así podía advertirse el rubor gracias a sus oídos que estaban coloreados de un rojo furioso.

-¡Por dios Judal-chan eres un pervertido!

-¡¿Yo?! ¡No estoy dando espectáculo vieja! ¡Fuiste tu la que decidió espiarme!

-¡Lo no hacia! ¡Fue un accidente!

-Si como no, mucha casualidad.

La chica le encaró, de sus orbes rosados comenzaron a salir las lágrimas, un poco porque su querido amigo parecía no creer en sus palabras y otro poco porque estúpidamente decidió admirar al joven que debido a la emoción del momento olvidó que estaba desnudo, genial, ahora si se veía como una pervertida.

-Judal-chan.

El oráculo suspiró.

-No tiene caso vieja, eres muy torpe, si en verdad hubieras querido verme supongo que habrías estropeado tus planes, solo esta vez voy a pasarlo por alto pero...

-¿Pero?

-¡Date la maldita vuelta y deja de mirarme!

-¡Ah!

Esta vez hizo más que solo darse la vuelta, corrió alejándose como diez árboles, ella misma los contó, y una vez ahí se tiro al suelo recargada del tronco, su respiración era agitada debido al trauma, pero había otro sentimiento...por primera vez vio a su pequeño y lindo amigo de otra manera, pero no alcanzó a entender muy bien lo que pensaba, eso o decidió engañar a su corazón sospechando que no tenía oportunidad alguna con el, no pudo contener el llanto, se sentía patética. Ella la conquistadora de un laberinto, ama de Vinea y general del ejército imperial de Kou, y ahora siente que no es nada, se pone de pie y frustrada da un puñetazo al tronco, lo que ha lastimado su mano y le ha hecho sangrar un poco.

-¿Qué haces?-le pregunta una voz ronca.

Era el azabache que ya había logrado ponerse toda su ropa.

-Nada-expresó desanimada.

-Debemos volver al palacio, estamos un poco lejos y comienza a oscurecer.

-Supongo que tienes razón.

-¿Qué es eso?-dijo el mayor señalando la mano herida.

-Ah...yo...¡Me caí!

-No es bueno que seas tan torpe, debes tener más cuidado.

-¡Ya lo sé! ¡No lo hago a propósito!

Para su sorpresa el oji rubí se arrodilló y tomo su mano con suavidad depositando un tierno beso y algo de magoi, pronto ya no había señales de la herida.

-Espero que ya no te duela, cuando me lastimo me dan ganas de golpear al primero que me dirija la palabra.

-Quizá eres un poco exagerado.

-Yo digo que no, además no tiene caso discutir, tengo hambre.

-Regresemos al imperio-menciona la chica con una sonrisa.

El oráculo le tomo en sus brazos y emprendió el vuelo.

-¡¿Q-qué haces?!

-Así llegaremos más rápido, por una vez déjate consentir vieja, sirve que no utilizas tu magoi, pues no te vez en muy buenas condiciones que digamos y no quiero cargar contigo si terminas por desmayarte.

-Pero te vas a cansar.

-¿Se te olvida que soy un magi?

Le sonrió de manera perversa, la princesa no dijo más se aferró con fuerza al cuello del joven mientras el continuaba levitando, era agradable la brisa del viento que mecía con suavidad el largo y hermoso cabello del sol negro, a ella llegó un reconfortante aroma a durazno que dicho sea de paso provenía del chico. La ligereza del ambiente y la calidez del cuerpo ajeno le brindaron el descanso que tanto le hacia falta y terminó por quedarse dormida, sabe que no hay lugar más seguro que los brazos de su querido amigo.

...

Cuando la octava princesa despertó estaba en su cama, no había señal alguna de su acompañante, sintió un poco de tristeza, pero sus ojos se posaron en una canasta de fruta que estaba a un lado suyo junto a la cama. Se acercó para notar que lejos de ser frutas, era de un solo tipo, durazno. Encontró una nota y la leyó.

"Por si te da hambre vieja, más te vale que los disfrutes porque son mis favoritos y no suelo compartirlos, tampoco quiero que en un arranque de torpeza te ahogues con ellos porque luego no me deshago de los pesados de tus hermanos."

La chica sonrió ¿Por qué Judal nunca podía ser sincero y decir un simple "estoy preocupado porque no has comido"?

El magi caído es una persona complicada de entender y tratar, pero el siempre se ha preocupado por su bienestar, incluso le acompaño a conquistar un laberinto, le ha salvado la vida en más de un sentido convirtiéndose en un importante amigo, de pronto se sonroja y recuerda la escena del río, es probable que no quiera continuar siendo su amiga, quiere convertirse en algo más, llegar a cada rincón del corazón de ese hombre, provocar que solo pueda pensar en ella, por primera vez tiene deseos de ser egoísta.

...

En la biblioteca.

Un hombre da vueltas de aquí para allá, para ser más concretos Ka Kobun, el ha visto a la princesa llegar en brazos del magi que se veía contento con la situación, incluso sonreía con...sintió un escalofrío, dulzura. Increíble pensar que pudiera poner ese tipo de expresión.

Si la experiencia que tiene en la vida no le engaña esta casi seguro de que el sacerdote comienza a tener sentimientos amorosos por Kougyoku, eso si no los tiene ya, pero el como su fiel familiar no puede darse el lujo de dormirse en sus laureles. Si el amor entre ellos se concreta ¿qué pasará con sus sueños de ser el tutor del príncipe heredero? Sin importar lo que tenga que hacer y cuanto deba mancharse las manos e incluso ver pisoteado su orgullo, debe impedir esa unión lo más rápido posible.

...

Una vez el oráculo llevara a la peli rosa a su habitación y le dejara algo para comer se retiró a la propia, sin más se tiro en el lecho.

Había fingido estar en perfectas condiciones con la menor, pero después de semejante viaje y las labores desempeñadas estaba cansado y de mal humor, sin embargo su orgullo le impidió mostrar sus dolencias a la oji rosa. Cerró los ojos y a él llegó el delicado aroma de la joven, que diferente era del de las mujerzuelas del rey de Sindria, incluso si tuviera ganas de tomar un baño no lo haría porque quiere que ese aroma se quede en su cuerpo por siempre. De la nada se pone a reír.

-Ja ja ja debo estar mal de la cabeza ja ja ja no puedo creerlo, creo que estoy enamorado.

Varios años de convivencia, miles de acciones de su parte para proteger a la chica, y solo ahora se da cuenta de que todo cuanto hizo fue debido a que la ama.

...

Los últimos dos días el sacerdote se la pasado en la biblioteca leyendo, algo que aborrece con cada célula de su ser, pero busca ayuda, quiere encontrar algo que le facilite el confesar su sentir a la princesa, ahora está de peor humor que de costumbre, el amor es tedioso, con razón Kouen continúa soltero, seguiría su ejemplo sino fuera porque no deja de pensar en la chica. Pero ningún libro o pergamino le ayudan. La mayoría hablan de guerras, otros tantos de conocimientos de todo tipo y los que si hablan de romance han resultado tan complicados de entender que ni comparación tienen a la magia de transferencia. Dar indicaciones al rukh de miles de órdenes es sencillo, claramente el amor no.

Desesperado comienza a ver mermado su orgullo, quizá si decida pedir consejo.

Hakuei no es una buena opción, cualquiera notaría que está enamorada del primer príncipe y nada más no ha logrado avances al respecto. Kouen, bueno digamos que con la cara que se carga continúa más solo que una cabra, además el asunto es con su hermana, lo más seguro es que intentará protegerla de un desquiciado como él y no lo culparía. Koumei, ese siempre resulta difícil de entender y lo más importante de todo...tremendamente aburrido, con decir que en sus conversaciones si no se duerme uno lo hace el otro. Kouha, con esa personalidad tan retorcida...no, pedir consejo suyo no está a consideración.

Así que la última y desesperada opción que le queda...el cuarto príncipe.

Abrió de una patada la puerta asustando al pobre chico que de inmediato recobró la compostura.

-¿Qué se le ofrece sacerdote-dono?

-No me digas así, creí que ya teníamos más confianza ¿o qué no se supone que eres mi candidato a rey? ¿O ya te dio amnesia con el asunto de Belial? Desgraciado malagradecido.

-Claro que no lo olvidé, solamente estoy siendo un poco considerado ¿y bien?

-¿Alguna vez te has enamorado?

El menor le miró con sorpresa.

-¿A qué se debe la pregunta?

-Si o no, punto.

-Ah-suspiró-de Morgiana-dono.

-¿Y?

-Me rechazó, estoy seguro de que a ella le gusta Alibaba-dono.

-Entonces no necesito tu ayuda.

-¡Oye abrí mi corazón! Me parece que lo más justo es que me digas que te pasa.

El oráculo se sentó fastidiado a un lado del príncipe para terminar recostándose en el lecho de este, cruzando los brazos por detrás de la cabeza.

-Creo que también estoy enamorado.

-¿Del rey Sinbad?

-¿Qué? ¡No!

-Es que como siempre andas persiguiéndolo para convertirlo en tu candidato a rey.

-A ti también y no te me antojas.

-¿Entonces?

-Creo que me gusta la vieja.

-¿Quién?

-Kougyoku pues.

-Más te vale tratarla como se merece, es mi querida hermana.

-Por eso quería pedir consejo-frunció el ceño.

-Vaya, no es común que pongas de lado tu orgullo.

-No lo pongo de lado, solo tengo otras prioridades.

-¿Y qué necesitas?

-Que me digas como declararle mi amor.

-Bueno, cuando lo hice con Morgiana-dono, simplemente se lo dije y la besé.

-Uh-le miró con cara de asco-pareces pervertido.

-¡No lo soy! Además pienso que es una buena idea-hizo berrinche.

El sacerdote se puso de pie.

-¿A dónde vas?

-A seguir tu consejo, eso si, te advierto que en donde me rechace te meto una estaca de hielo por el trasero.

-Como si fuera a dejarte.

-No estoy pidiendo tu permiso.

...

El sol negro salió en busca de la joven siguiendo el rastro del rukh para que este fácilmente le indicara su posición. Llegó al cuarto de esta y tocó la puerta, si iba a declararse debía ser educado, aunque igual no es lo suyo y termino por entrar sin siquiera recibir la señal de que podía hacerlo, por suerte la peli rosa está más que acostumbrada a su actitud.

-¿Qué sucede Judal-chan?

-Tengo algo importante que decirte-le miró con seriedad.

-Te escucho.

El azabache la tomo de la cintura con una mano y de la muñeca con la otra, estaba más que decidido a unir sus labios en un dulce y apasionado beso, pero a solo unos centímetros de su objetivo se quedó paralizado, los hermosos orbes fiusha de la princesa le miraban con intensidad, y las mejillas sonrojadas que admiraba no ayudaban mucho a disminuir la vergüenza de la que ahora era víctima. Sin tener la intención la soltó por lo que terminó cayendo de sentón y emprendió la huida completamente apenado.

Entró de manera brusca en la habitación del hijo de Hakutoku y se lanzó al lecho para esconder su rostro entre las sábanas, el otro le miraba ansioso.

-¿Y? ¿Cómo te fue?

-¡Es muy difícil! ¡¿Cómo pudiste hacer algo así?!-sonaba molesto.

-En realidad no lo pensé, solo lo hice.

-¡Eres demasiado apasionado!

Hakuryuu sonrió.

-¿Quién lo diría? Resultaste ser alguien muy tierno a la hora de declarar sentimientos.

-¿Y qué rayos esperabas? ¡Siempre estuve bajo la vigilancia de Al Thamen! ¡Jamás creí que tuviera que hacer este tipo de cosas!

-Ah yo...

El mayor le encaró rápidamente.

-Ni se te ocurra sentir lastima por mi o te aseguro que será el último atardecer de tu vida.

El sacerdote le miró con furia, desde que la organización no existe Hakuryuu ha terminado por acostumbrarse a la paz. Suele olvidar que Judal es una persona que se deja llevar fácilmente por sus emociones, las que difícilmente tienen algún tinte pacifista por no decir que nunca, pero si se pone a pensar, hace tan solo dos minutos tenía la impresión de que no miraba otra cosa más que a un niño, uno muy perdido y que necesita la ayuda y guía de alguien, y él quiere ser la persona que pueda brindarle algo de felicidad al magi que tanto creyó en el, alguien que incluso puso su vida en riesgo sin pensarlo dos veces, alguien que jamás le daría la espalda, y por esa razón el tampoco lo hará.

-¿Por qué no le das algún pequeño detalle?

-¿Como qué?

-A mi hermana le gusta mucho hacer coronas de flores.

-Mala idea, soy pésimo con eso, Kougyoku intentó enseñarme varias veces hasta que nos dimos por vencidos.

-¿Ella también lo dio por perdido?

-De acuerdo, me fastidie y termine botándolo todo ¿feliz?

-¿Y no puedes hacer algo con tu magia?

-No se me había ocurrido, no sé.

-¡Pues inténtalo! ¡No pierdes nada!

-Supongo.

El oji escarlata se dispuso a realizar un hechizo, lucía tranquilo pero en realidad estaba nervioso, es probable que esta sea su única oportunidad para declarar su amor a la joven y no está seguro de poder hacerlo, aún así pone todo su esfuerzo y concentración en realizar algún presente. Originalmente pensó en una corona de hielo, magia que es su especialidad, pero pronto desistió, pues es un material delicado que terminará por deshacerse en poco tiempo, y es algo que no quiere, este será el primer presente que entregue a la chica en donde deposite todos sus sentimientos, tiene que ser algo especial. Da cientos, no miles de órdenes al rukh, también está utilizando magia del tipo que no suele emplear, lo que complica aún más la labor, pero ¡que se joda el rukh! Aún si se resiste es un magi y de ahí no se va sin conseguir lo que quiere, cuando ante sus ojos aparece el objeto que busca sonríe, y su candidato le mira interesado.

-No sabía que se podía crear metal con ayuda del rukh.

-Teóricamente puede crearse de todo, aunque es una magia más complicada llamada alquimia, el idiota de Yunan sabe más que yo respecto a eso, así que si quieres detalles vas y le preguntas a él. Pero al menos entiendo un poco.

Los dos se quedaron mirando una bella sortija de oro blanco, bastante sencilla pero igualmente hermosa.

-Espero que le quede-dijo el oji celeste.

-Uh no pensé en eso, yo también lo espero.

-Buena suerte, espero que no tengas ningún problema.

El mayor se retiró y de nueva cuenta fue al aposento de la peli rosa, entró como toda la vida.

-¿Está todo bien Judal-chan?

-Después de lo que pasó en el río...

-¡Lo siento no era mi intención el verte desnudo!

-¡¿Qué no te gusta lo que ves?! ¡¿Acaso prefieres a alguien como el rey idiota?! ¡Ese anda toda la vida desnudo rodeado de mujerzuelas!

-¡No es lo que quise decir! Es solo que...

-¡Me gustas!

-¿Eh?

La menor le miró con los ojos bien abiertos sin saber si lo que el azabache decía era enserio o una de sus bromas.

-¿Es enserio?-le interrogó temerosa.

-Claro que voy enserio, siempre me has gustado, es solo que no me había dado cuenta.

-Oh Judal-chan.

La oji fiusha comenzó a llorar.

-No me salgas con que no me amas vieja.

-¡Claro que no idiota!

Esta vez quien le miró con sorpresa fue el joven, pues Kougyoku no suele decir groserías.

-Yo también...me di cuenta de que me gustas.

El magi corrió y tomo a la joven de la muñeca y le puso de pie, ambos estaban sonrojados y sus corazones latían con violencia.

-Kougyoku.

Su solo nombre de labios del ser amado le hizo estremecer.

-Judal-chan...

-Te amo-sacó el anillo y lo colocó en el dedo de la princesa, por fortuna era de su medida.

-¿Qué significa?

-Que te estoy entregando mi corazón, es mi primer regalo para la chica que amo.

La tomo de la cintura y unió sus labios en un dulce beso. El azabache delineó con su lengua la boca ajena hasta que pudo adentrarse en ella. Realizaba movimientos que eran mezcla de dulzura, erotismo y ¿por qué no? Inocencia, cada caricia era como una palabra de amor para la peli rosa que pasó sus brazos por el cuello ajeno para intensificar las sensaciones en su cuerpo, el calor subió al rostro de ambos, que estaban avergonzados y excitados a la vez. El tiempo se hizo irrelevante entonces, era una sensación extraña y desconocida para los dos, pero ninguno tenía miedo pues era como sentirse apoyado por alguien, de alguna manera resultaba misterioso.

-Te amo Judal-chan.

-Te amo vieja.

-¡No me digas así, matas el momento!

-Oh bueno-hizo un mohín-te amo Kougyoku.

El azabache recostó a la joven en la cama y comenzó a besar su cuello, retirando con un suave roce todo adorno que estorbara en su camino.

-Ah~

La chica sentía que se derretía de placer, y eso que Judal aún no había hecho gran cosa. Pero como si fuera burla del destino, en ese momento entró el tercer príncipe que les vio en tan comprometedora escena.

-No me voy a enojar, si terminó saliendo con Kougyoku, Kouha se convertirá en mi cuñado, no puedo hacer algo que lastime a la vieja.

El peli rosa se acercó de manera sensual y se sentó a un lado de la pareja que continuaba en la misma posición, es decir Judal sobre Kougyoku.

-Por mi no se detengan~-dijo con una enorme sonrisa.

-Hijo de tu...¡Eres un enfermo!

Tomo su varita y se puso a dar persecución al entrometido, la octava princesa se quedó recostada en el lecho, con la respiración entrecortada y sorprendida por lo que estuvo a punto de hacer, es algo que jamás creyó le pasaría en la vida, pero el magi doblega su fuerza de voluntad, lo que se atrevería a decir es mutuo, pues mientras le tocaba, le vio expresiones que jamás había admirado, y que en realidad a nadie mostraba, solo a ella, y eso la hace sentir especial.

...

En el otro mundo.

Ha pasado un mes desde que la peli rosa tiene sueños donde se aparece ese joven de cabello azabache, llegados a este punto esta confundida. No sabe a ciencia cierta que pensar de él. En algunas ocasiones es el príncipe azul en su caballo blanco, y en otras es un mocoso infantil que se le pasa burlandose de ella. Pero igual se ve lindo cuando sonríe, como si lo hiciera desde el fondo de su corazón, aunque sabe que ese joven solo existe en sus sueños, no puede dejar de soñar con encontrarlo, desea más que nunca volverlo a ver.

Se dirige como de costumbre al colegio, al parecer el día de hoy no asistió Alibaba que sufre una pequeña indigestión por andar comiendo lo que no debe, pobre unicornio de la mala suerte, parece que la atrae con ese lindo cuernito que tiene en la cabeza, las clases se desarrollaron de manera cotidiana.

-Esta vez les dejaré un trabajo que deberán realizar en parejas-dijo la maestra.

Ya que no estaba el rubio Kougyoku y Aladdin se sonrieron de manera cómplice.

La peli aqua dio las lecciones y posteriormente les entregó algunas copias que tenían los problemas matemáticos que tendrían que entregar al día siguiente, todos se retiraban del aula a excepción del peli azul y su amiga que solo de leer el documento quedó pasmada.

-¿Qué ocurre Kougyoku?

Pero esta no emitió comentario, por lo que lleno de curiosidad el menor decidió echarle un vistazo al papel.

-Ja ja ja-río de manera nerviosa-parece que Yam-san está ansiosa por saber hasta donde podemos llegar.

-O intenta tener menos pupilos después del suicidio colectivo al que nos está orillando.

-No te preocupes, no es para tanto.

-¿Recuerdas que dijo que este trabajo valía el ochenta por ciento de la calificación del semestre?

-Uh...supongo que necesitamos ayuda.

-Mis hermanos estarán en casa hasta muy tarde, tienen cosas que hacer en la empresa.

-Pues si quieres podemos ir a la mía, mi hermano es algo flojo pero muy inteligente, estoy seguro de que si logramos convencerlo nos ayudará.

-¿Y si no quiere?

-Conozco su punto débil-sonrió-lo hará.

-¿Es pornografía? ¿Algo ilegal? ¿Una doble vida?

-No, ama los duraznos, estoy seguro de que antes de que llegue nos dará tiempo de preparar una tarta.

-¡Que lindo! Pero no creo que un chiquitin pueda ayudarnos con la tarea.

-De hecho es mi hermano mayor.

-Uogh...

La chica tenía curiosidad por la persona que tenía esos gustos y decidió tomarle la palabra a su amigo.

En el camino platicaron de varios temas, aunque de una u otra forma terminaban diciendo algo de Alibaba y de como los hacia reír...con sus tonterías.

Cuando llegaron al sitio el peli azul le ofreció un jugo a su amiga, dejaron sus sacos en el ropero y se dispusieron a preparar el postre.

El lugar se lleno rápidamente de harina, que en su mayoría cubría el rostro del oji azul, su amiga le limpio con un paño húmedo, el contacto hizo sonrojar de manera encantadora a Aladdin, pero Kougyoku lo atribuyo a su imaginación. Se pusieron a leer el documento respondiendo lo poco que entendían, cuarenta y cinco minutos después sonó la campana del horno.

-¡Esta listo!-dijeron al unísono.

Lo sacaron y colocaron en la mesa, en ese instante se abrió la puerta.

-Justo a tiempo-mencionó el peli azul.

-¿Qué huele tan bien enano?-alzó la voz el recién llegado.

La chica dio un pequeño salto en su sitio, estaba más que segura de que conocía esa voz, por lo que decidió salir de la cocina para saciar su curiosidad.

-¡Tú!-gritó la oji fiusha a penas vio al azabache.

-¡Vieja!-expresó más que feliz el aludido.

-¿Se conocen?-interrogó Aladdin desconcertado.

Notas finales.

Ja ja ja parece que esta semana todos los capítulos me quedaron más largos, y eso que ya me andaba muriendo, bueno más o menos XD.

Laraju.-Ja ja ja, creo que será mejor dejar el asunto de las sandías por la paz XD. Muchas gracias por tu apoyo y espero que te guste la continuación! Oh si, siempre intento dejar el capitulo en algo interesante para que los deje picados XD.

Nos vemos la próxima! Muchas gracias a los que continúan leyendo la historia, que dicho sea de paso a ver cuando logra aparecer Sinbad XD.