Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.

Escrito en el móvil, errores son sin querer.

Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.

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Capitulo 9 En mis manos.

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En el mundo de estudiantes.

La peli rosa había subido al tren y justo al cerrarse las puertas tropezó con un apuesto joven de largo cabello morado y ojos color miel, quedó impresionada al observar a semejante galán; sin embargo quiera o no admitirlo le compara inconscientemente con Judal dando la victoria a este último.

-¿Le hice daño señorita?-pregunta nuevamente el joven de unos diecisiete años.

Ella concentrada en sus pensamientos no le pone ni la más mínima atención, hasta que este le toma de la mano de forma galante y da un suave beso en ella. Las mejillas de la chica se colorean de un intenso carmín esta furiosa con el atrevido. Este mal entiende las señales pensando que es una inocente joven virginal avergonzada; la mitad de ello es cierto, no la mitad que a él conviene. Como si su cuerpo fuera manipulado por el rey de los avernos siente el fuerte impulso de besar a opinión suya tan deliciosos labios. Toma a la oji fiusha de la cintura, la que forcejea pero el hombre le gana en poder muscular, ni loca se da por vencida, no regalara un beso suyo sin pelear. Con la poca movilidad que el hombre le permite busca en su bolso cada vez con más velocidad pues el enemigo esta a solo centímetros de su objetivo; incluso puede sentir su aliento sobre su rostro. Un poco más y lo logra un poco más y...se oye un sonido, como el que se produce cuando uno utiliza insecticida o aceite en aerosol.

-¡AAAAAAAAA!

El grito del peli morado que soltó a su presa para intentar dar alivio a sus ojos. Kougyoku se dispuso a huir del sitio lo más rápido que pudo, abriendo la puerta que conecta con otro vagón, sin detener su camino hasta que llegó al de hasta adelante. Volteó un par de veces para asegurarse que el enfermo pervertido sexual no le seguía. La última vez que logró visualizarle se retorcía de manera cómica en el sitio al tiempo que tocaba sus orbes, luego nada. Se recargo de la puerta y se dejó caer al suelo nerviosa, un poco más y no la libra.

-¡Gracias Kouha-onisama! Si no hubiera sido por el gas pimienta que me diste en aquella ocasión no habría podido escapar de ese hombre.

Reviso la lata notando que se había agotado una parte importante de esta, quizá deje ciego al sujeto, pero si sucede muy su culpa por andar de mañoso, a lo lejos se escuchaba que la gente tocia, seguramente consecuencia de lo mismo, pero igual culpa suya por no intervenir en el instante en que una señorita necesita auxilio. Aunque igual de haber estado menos nerviosa le hubiera golpeado con las habilidades que tiene en artes marciales. Llega a la siguiente estación y se baja al anden, deja pasar un par más de vehículos para asegurarse de no encontrarlo. Una vez se sintió a salvo subió a uno y se dirigió a casa. Todo el camino estuvo nerviosa, pero dicho sujeto no se apareció.

Llegando a su destino bajo y salió de la estación, camino a su casa que estaba a unas cuantas cuadras pensando en que el hogar de Aladdin está un poco retirado del colegio, da la vuelta y vislumbra el propio. Camina un par de pasos más y alguien le toma del hombro. Por reflejo sujeta la muñeca de la persona y lo avienta lejos, contempla al sujeto en cámara lenta mientras vuela sobre ella en dirección a la pared donde lo ha lanzado y solo ve como se estrella con éxito rotundo.

-¡Koumei-onisama!

Corre para brindarle auxilio, este mueve el cuello para quitarse lo aturdido, en parte por el buen costalazo que se dio y también por la pereza que parece compartir cuerpo con él las veinticuatro siete. Toca su cabeza como revisando si todo esta en su lugar y se pone de pie.

-Lo siento.

La joven apenada y sonrojada no sabía ni donde meterse, el pecoso le sonrió y dio una ligera caricia en su cabello rosado.

-No te preocupes hermana, ha sido responsabilidad mía, ya debería entender que asusto a la gente cuando me acerco de esa manera, al menos no hiciste lo que Kouha la última vez.

-¿Qué hizo?

-Me lanzó unas tijeras, afortunadamente durante mi intento de evadirlas tropecé y estas terminaron por clavarse en un poste.

-Uh.

-Si.

Los dos temblaron un poco rememorando algunas extravagancias del chico, muy normal no es, hasta podría decirse que es un tanto sádico. Pero igual lo quieren y de no haber sido por él quién sabe lo que el sujeto controlado por las hormonas hubiera hecho.

-Vayamos a casa-dijo el mayor.

-¿Seguro que estas bien?

-No sería la primera vez que ocurriera algo así ay ay ay.

-¿De veras?

-Si.

La menor solo veía como unas lágrimas salían de los ojos del pecoso, pero si el no tiene deseos de admitir el dolor, no será ella quien le ponga en evidencia.

...

Luego de dejar a su amiga en la estación Aladdin volvió a casa.

Subió de inmediato a la habilitación de su hermano y tocó la puerta, no recibió respuesta así que insistió. Tenía algo muy importante que discutir con él y no se iría hasta lograrlo. Por fin el azabache harto de tanto escándalo abrió y le miró con fastidio.

-¿Qué rayos quieres enano?

-¿Cómo sabías el nombre de Kougyoku?

-Tu me lo dijiste ¿ya no lo recuerdas?

-No, te dije que tenía una amiga, pero nunca mencione su nombre de eso estoy seguro.

-No le des importancia.

-No le des vueltas al asunto, se quien eres. La pregunta es ¿te has dado cuenta de quién soy?

-¿Qué cosas más extrañas dices? Eres mi hermano y punto-se giraba de vuelta a su cama.

-¿Te suena el nombre de Alma Toran?

El azabache se acercó rápidamente y le tomo de los hombros mirándole con sorpresa.

-¿Enano?

En ese momento el menor se dio cuenta de que no se dirigía a él como su pariente, sonrió.

-Así es Judal-kun.

-Con razón me dices así, ya se me hacia raro que no me dijeras hermano o algo así.

-Siempre tuve la sospecha de que podías ser tú, el que ahora seamos familia no cambia la situación.

-Ya veo ¿puedes usar magia?

-Si-sonrió.

-¿Qué tanto?

Ante tal pregunta el peli azul le miró extraño.

-Lo normal, incluso tengo la sabiduría de Solomon...¿acaso tú?

-¡Rayos!-dio un golpe a la pared-creí que era culpa de este estúpido mundo, ya me parecía raro que pudiera ver el rukh pero no tocarlo como antes, mi magia esta limitada, bastante. Bueno al menos aún soy capaz de usar una cantidad mayor a un mago común, pero si llegó a utilizar una cantidad considerable me agoto e incluso en una ocasión me desmaye debido a ello.

-No deberías usarla mucho entonces, podría ser peligroso.

-¿Crees que no lo sé? Lo que no entiendo es por qué me pasa.

-Quizá sea culpa de lo que ocurrió en aquel mundo.

-¡Me lleva! Si tan solo no me hubiera descuidado.

-No había forma de que pudieras prever lo que ocurrió.

-Pero por mi culpa ella.

-¿Por eso cuidas a Kougyoku? Tu mismo lo dijiste que la conociste en un callejón y le visitabas en sueños, pero no es verdad, tu ya sabías quien era. Si no puedes usar magia ¿no es arriesgado lo que estas haciendo?

-Dije que no podía usar mucha no que no pudiera, además estoy preocupado porque algo le ocurra, tu que eres un magi deberías haber notado que está haciendo su movimiento.

-Si, justo hoy vi rukh negro en su hombro, pero logré convertirlo en dorado...¿crees que aún quiera...?

-Estoy seguro. ¿Los otros magi están aquí?

-No, en esa ocasión solo yo los seguí...bueno no estoy seguro me parece que Sinbad-ojisan y Alibaba-kun también, pero todo fue muy rápido y no estoy convencido del todo. He intentado preguntarle a mi amigo si recuerda algo, claro no directamente pero no lo parece. Sin embargo su rukh, estoy seguro de que es él y eso me confunde. He llegado a pensar que solo yo, bueno y ahora tu lo recordamos porque Kougyoku tampoco parece saber, es probable que se deba a que somos magi y estamos conectados en gran medida al rukh, ellos nos protegen como siempre.

-¡Que fastidio es tan complicado!

-Pero no podemos distraernos si queremos protegerla, seguro lo has notado pero el destino se está torciendo, estoy seguro de que se debe a esa persona.

-¿También está aquí?

-Sospecho que si.

-Esta vez si le voy a partir la cara, no puedo perdonar lo que hizo.

...

En el mundo de magi.

Luego de la batalla que tuvo lugar entre el oráculo y el rey de Sindria, ambos quedaron inconscientes y se precipitaban en dirección al suelo; siendo la maga de agua que a duras penas despierta detuvo la caída de ambos con un hechizo. Una vez a salvo se dispuso a curar al monarca. Mientras algunos soldados que recién llegaban al sitio tomaban en custodia al sol negro que no opuso la menor resistencia pues continuaba dormido. Lo llevaron a una celda, lo encadenaron y quitaron su mediador. No es que lo tuvieran secuestrado o quisieran convertirlo en esclavo, era simple precaución; por lo menos hasta que Sinbad les dijera que hacer.

...

La octava princesa miraba con nostalgia el cielo, habían pasado un par de días de la declaración del magi y no le había vuelto a ver. Incluso su familiar comenzaba a sentir remordimientos cuando no ha hecho nada en realidad.

-Princesa, no me gusta verla así ¿por qué no sale a dar un paseo?

-No tengo ánimo, estoy preocupada no he visto a Judal-chan.

-Seguramente esta en alguna de sus misiones.

-Se fue sin despedirse otra vez-suspira.

-Siempre hace lo mismo ¿por qué le preocupa que le salude antes de irse?

-Porque tengo el presentimiento que de un día a otro lo dejaré de ver.

-Eso no va a pasar, seguramente es idea suya, mejor acompáñeme.

-¿A dónde?

-A tomar sus lecciones.

-Hoy no tengo ganas.

-No puede evadir las responsabilidades que conllevan el ser un miembro de la realeza.

-Tienes razón.

La chica le siguió en silencio, pues si bien es cierto que su humor no es el mejor en este momento tiene un deber que cumplir.

Aunque por primera vez en la vida el azabache no actuaba por un deseo egoísta, en esta ocasión fue impulsado por su instinto protector que aunque no lo parezca tiene. Pero la joven se ve tan preocupada que contagia el sentimiento. Al menos por hoy se ha propuesto distraerla. Sigue pensando que no quiere verlos juntos por el bien de sus sueños políticos, pero tampoco es que sea un hombre con el corazón de piedra y ella comienza a conmoverlo.

...

El rey de Sindria despierta luego de tres días, intenta ponerse de pie pero el dolor recorre su cuerpo entero, mira a la peli aqua sentada a su lado sobre una silla.

-Mi rey ¿cómo se siente?

-Para serte sincero me duele todo.

-No es para menos, esta vez Judal se pasó del limite, parecía que en verdad quería asesinarlo.

-Sus razones tendría ¿cómo está Jafar?

-Bien, sus lesiones no eran tan graves, pero le pedí de favor que reposara, Hinahoho le vigila solo por si acaso.

-¿Y Judal?

-Continúa dormido por el poder de Zepar, pero le quitamos su varita.

-¿En dónde está?

-Me parece que algunos guardias le llevaron a un calabozo y le tienen encadenado.

El mayor se levantó del lecho con todo y el dolor que eso significó.

-¡No puede hacer esto! ¡Sus heridas son graves! ¡Si me mueve podría morir!

-Necesito ir con él, quiero entender la razón de su enojo.

-Pero ya lo sabemos, está loco.

-Es solo un joven incomprendido, pero dijo algo que no me saco de la cabeza.

-¿Qué fue?

-Que me metí con lo único que le importa.

-¿Y qué es?

-Eso quiero saber, además...

-¿Si?

-Me molesta que lo hayan encerrado; el fue prácticamente esclavizado por la organización, no sabes lo horrible que puede ser algo así. El sentimiento de no poder caminar o incluso respirar con libertad es algo que no deseo a nadie, ya lo viví y por eso lo entiendo, no puedo desviar la mirada cuando hacen algo que le puede traer tan malos recuerdos. No quiero que exista más odio en el planeta, quiero eliminar las guerras para siempre. Judal también es un habitante de este mundo y un magi, por eso quiero entenderme con él.

-Lo siento.

-No es tu culpa, no debí enojarme de esa manera por lo ocurrido con Jafar. Si tengo la intención de unificar a todos los pueblos, imperios y reinos tengo que madurar.

Los dos llegaron a donde el chico, por alguna extraña razón Sinbad sintió una punzada en el pecho. Ver al oráculo encadenado y tan indefenso le hizo sentir mal, peor de lo que imaginaba. Se acercó a él y retiró todo efecto de Zepar, pero el oji rubí no despertó.

-¿Qué sucede?-Yamuraiha.

-No lo sé, debería despertar.-removió al joven de los hombros-Judal, Judal.

Pero no había respuesta, revisó su estado constatando que tenía algunas heridas por suerte no severas, por fortuna el rukh hacia su trabajo y comenzaba a curarle ¿entonces por qué? El menor abrió los ojos y le miró con burla, sin embargo no es su expresión habitual.

-Gracias Sinbad, has logrado debilitar a Judal, ahora le tengo en mis manos.

-¿Quién eres?

-Una parte de ti ya lo sabe, no te hagas el tonto.

El rey se tenso y abrió en demasía los ojos.

-Arba...

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Notas finales.

Bueno, hasta aquí el capitulo de esta semana. Como siempre un beso y un abrazo enorme a todos los que leen y a los que comentan, creo que ya más o menos se pueden dar una idea de por donde va la historia, espero siga siendo de su agrado XD, hay por dios tengo un buen de sueño ja ja ja. Seguro parezco loca, después de todo soy yo (?.

Irara.-Sip no fue el culpable XD, la respuesta en próximos capítulos (? Jujujuu. Con respecto a Aladdin seguro te quitas la duda el capítulo de hoy, igual con respecto a si lo puede usar. Y de la teoría de que Aladdin creó este mundo también te dejo con la duda XD, MUCHÍSIMAS GRACIAS POR EL APOYO Y QUE TENGAS UNA GENIAL SEMANA!

Gracias a todos los que leen y a los que comentan, los amo! Hasta la próxima!