Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.

Escrito en el móvil, errores son sin querer.

Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.

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Capítulo 16 La persona que está detrás de todo.

Hakuryuu había llevado al sol negro a su habitación recostandole en la cama para permitirle el descanso. No pasó mucho tiempo cuando al fin se quedó dormido. Le pidió a Kougyoku que le acompañara a la propia para poder platicarle la historia que desea saber sin molestar al magi. Pero se negó argumentando que estaba débil y que de abandonarlo así algo podría pasarle. El oji celeste creyó en sus palabras, pero la realidad es que la chica comenzaba a tener un sentimiento de posesión con su pareja. Por dejarle solo le han pasado tantas cosas, no cometerá el mismo error dos veces.

-Debo proteger a Judal-chan de todo aquel que quiera dañarlo. Solo conmigo estará a salvo. No puedo confiar esta tarea a nadie más.

-¿Kougyoku?-su hermanastro.

-Estoy bien, necesito que me cuentes la historia.

El oji celeste le analizó un instante, se comporta de manera poco común. Pero quizá sea entendible con todo lo que está pasando.

-Bueno, supongo que no tenemos las horas para comentarte todos y cada uno de los pormenores pero al menos los más importantes y que corresponden a Arba si.

De esa manera se dispuso a darle cada detalle relevante de la historia de Alma Toran.

En un pasillo del mismo palacio.

El pequeño magi miraba confundido a su candidato, tenía algo extraño. ¿Pero qué? El rukh a su alrededor no se comporta distinto. ¿Sería solo su imaginación? No, esta bien seguro de que no es el caso.

-¿Qué sucede Alibaba-kun?

-Nada.

-¿No confiaras en mi?

-No es eso, de verdad que todo esta bien.

-Si lo estuviera no tendrías esa expresión.

El rubio suspiró derrotado cambiando a su actitud natural.

-No puedo mentirte, siempre te das cuenta de las cosas. ¿Cómo lo haces?

-Eres mi mejor amigo. Eso es suficiente.

-Tienes razón. Eres la única persona que ha estado a mi lado. Que me apoyó e incluso me ayudaste a completar un laberinto. La verdad es que yo...también estoy enamorado de Kougyoku.

-Alibaba-kun...-sus ojos se llenaron de lágrimas contenidas-lo siento, por mi culpa te enteraste de...

-No, nunca tuve una oportunidad con ella. Antes era Sinbad ahora es Judal. Quiero pensar que si es feliz todo esta bien...

-¿Pero?

-Me preocupa la actual situación de Judal. Si es verdad que Al Thamen tiene intenciones de utilizarlo para invocar a Ill Irah terminaría por ponerla en peligro.

-Pero si los alejamos solo los haríamos sufrir.

El oji miel removió sus hebras doradas desesperado y casi al borde de la histeria.

-¡No se que hacer! ¡Estoy confundido! ¡¿De acuerdo?! ¡No tengo todas las respuestas! ¡Deja de esperar tanto de mi!

El peli azul le dio un bastonazo en la cabeza.

-¡Ay!

Se quejó por tremendo golpe que le removió hasta las ideas y que casi le parte el sitio herido.

-Tranquilizate, entrando en pánico no resolveremos las cosas. Ambos la queremos, entonces busquemos su felicidad.

-Tienes toda la razón.

Aún así se sobaba adolorido.

-Entonces vayamos a contarle todo.

En la habitación del oráculo.

La octava princesa repasaba las palabras del oji celeste una y otra vez. Le parece increíble que esa mujer les haya visto la cara, que incluso tuviera la sangre fría necesaria para acabar con su familia. Porque si bien Gyokuen y Arba son dos personas distintas eso no indica que Hakuren y Hakuyuu no fueran sus hijos. Lo que es peor ¿En dónde esta ahora que continúa ejerciendo su poder en las decisiones que se toman en el imperio? Incluso planea utilizar a uno de los magos de la creación para cumplir sus objetivos. ¿Cómo es eso posible? ¿Cómo logró hacer que Judal se quedase sin magia?

-Si es verdad lo que dice Hakuryuu-chan, ni siquiera con el poder de mi contenedor de rey podré hacer algo. Solo soy un simple humano, Judal-chan tampoco pudo evitar que esto le ocurriera. Necesito poder, deseo protegerlo pero no tengo manera alguna de hacerlo. ¿Debería tomar otro laberinto? Sinbad y mi hermano lo hicieron. No, el que lo consiguiera fue solo suerte y porque Judal-chan me ayudó. Pero no podrá hacerlo esta vez, estaré completamente sola...así me siento. Una persona contra el resto del mundo. ¡Es tan injusto! ¡¿Cómo se supone que peleé contra un ser prácticamente invencible?!

-¡Onesan!

La voz de Aladdin le sacó de sus pensamientos. Pero le miraba atónita sin atreverse a decir un solo comentario. En completo silencio con los ojos desmesuradamente abiertos.

-No tengo idea de lo que estas pensando, pero supongo que te preocupa la situación de Judal-kun. Si nos das la oportunidad estamos dispuestos a ayudarlos. No están solos, los amigos se apoyan y eso somos ¿o no?

La chica miró a los tres jóvenes frente a ella y luego al sol negro. No pudo contener las lágrimas que casi la asfixiaban y las dejó salir para dar tranquilidad a su alma.

-Si-asintío y luego bajó la cabeza aferrándose al ropaje del magi que le consoló con suaves caricias a su cabello.

-Todo estará bien.

-Aladdin tiene razón. No puedo pensar de esta forma. Judal-chan es libre de hacer lo que quiera. Si lo vigilo a cada momento no estaría haciendo algo distinto a lo que ha hecho Al Thamen toda la vida. Perdóname por pensar así. Ya no voy a llorar, hacerlo no va a solucionar las cosas. Quiero convertirme en una persona en la que puedas confiar. A la que acudas cuando veas que todos los caminos se han cerrado. Veras que pondremos ser felices.

En Sindria.

El rey lee algunos documentos con una seriedad que casi nunca se ve en su rostro.

-Sin-el visir.

-¿Qué ocurre Jafar?

-¿Por qué se fue Alibaba-kun?

-Supongo que quería hablar con Aladdin.

-¿Ah si?

El peli morado se encogió de hombros.

-¿Qué ocurre contigo?

-Nada, actuó como siempre.

El albino se acercó y golpeó con fuerza el escritorio provocando que todo se simbrara, su expresión era bastante sombría contrastando con la sonrisa que le ofrece su rey.

-Ya no te reconozco.

-Sigo siendo el mismo de siempre. Además tu mismo lo dijiste, que siempre y cuando no me convierta en un hombre aburrido estarías dispuesto a seguirme.

-Se lo que dije. No hay necesidad de que me lo recuerdes.

-Entonces no me hagas hacerlo.

-¡Deja de joder!

-Cuida tu lenguaje Jafar. Ya no eres más ese niño. Ahora eres el visir de Sindria. Si me disculpas tengo cosas que hacer.

Se puso de pie y se encamino a la puerta para perderse en la distancia, dejando al pecoso molesto y frustrado. Quería enterarse de lo que ocurrirá y nada consiguió a no ser más dudas.

Por su parte el rey de los siete mares continuaba con su caminar por el corredor de su palacio.

-Las cosas ya no te están saliendo como quieres David.

-Eso es algo que no te concierne.

-Si claro, estas en mi cuerpo. ¿Pretendes que me quede callado viendo como lo echas todo a perder? Yo también tengo mis propios planes.

-Ah si, muy interesante. Algún día cuéntamelos.

-Tu no lo entiendes.

-Eres tu quien no lo hace.

Continuaban una discusión en la que ninguno estaba dispuesto a ceder. Cuando se hizo una luz ante ellos que les deslumbró por algunos segundos. Luego de ello pudieron divisar a Ren Hakuei.

-¿Qué haces aquí?-emitió el rey sin disimular ni un poco su tono hostil-no eres bienvenida después de lo que hiciste.

-¿A qué se refiere Sinbad-sama?

Se acercó y se hizo espacio entre los brazos del mayor que la retiró de un brusco movimiento. Ella le miró consternada.

-¿Qué ocurre? ¿Por qué me trata así? Creí que era aliado de mi hermano y yo solo quiero ayudar.

-No soy estúpido. ¿De verdad crees que no me he dado cuenta de quién eres? ¿Arba?

La aludida tembló asustada para luego cambiar de actitud y mostrar su característica sonrisa grotesca.

-Vaya que eres preceptivo. Pero estamos en la misma situación. ¿No es así David?

-¿Cómo es que...?

-Por favor, soy una magi de Alma Toran. ¿De verdad pensaste que pasaría inadvertido para mi?

-En ese caso no tengo razones para disimular. Quiero que te hagas a un lado. No voy a permitir que te hagas del control de este mundo.

-No lo quiero, de nada me sirve. Yo solo quiero que mi "padre" pueda recuperar todo lo que le robaron.

-No acomodes los hechos a tu conveniencia. Tu más que nadie debería saber los alcances de Ill Irah y lo que podría suceder con este mundo de invocarlo exitosamente.

-Lo que ocurra después me tiene sin cuidado, yo vivo por y para el. Y no voy a detenerme hasta cumplir con mis objetivos.

-No permitiré que lo hagas, así tenga que asesinarte en este momento.

-No tenemos porque ser enemigos.

-¿De que hablas?

-No fijas, soy consiente de que "padre" está dentro de ti. Podrías usar ese poder en tu beneficio. Déjame trabajar para ti.

-¿Así que para ti soy esa persona?

-Desde que David te posesionó ha sido así. No veo porque sea distinto ahora.

-¿Estas dispuesta a poner en riesgo tu vida por mi?

-Y más que eso.

-Me parece bien. Tenemos que ponernos de acuerdo.

El monarca se dirigió a su habilitación siendo seguido por su ahora cómplice. Los dos sonreían sin que el otro lo notara.

-Eres una mujer muy tonta Arba.

-Has sido un ingenuo Sinbad.

La supuesta alianza que no es más que un par de enemigos disimulados.

En la habitación del sol negro.

-Entonces...¿Qué está pasando?-la octava princesa.

Parece que Al Thamen quiere tomar el cuerpo de Judal para invocar a Ill Irah.-el esgrimista.

-¿El ser que combatimos en Magnostad?

-Si.

-¡Pero si en esa ocasión apenas fuimos capaces de hacerle frente! Es injusto que quieran acabar con la vida de Judal-chan. ¡Es la víctima en todo esto!

-Lo sé, calmate. Jamás dije lo contrario.

-¿Y qué haremos?

-Lo más importante es recuperar su magia.-el peli azul.

-¿Se puede?

-Debería ser posible siempre y cuando logre encontrar la secuencia de órdenes que le dieron al rukh. Pero será complicado y es posible que me tarde. Pero se que el mismo rukh me ayudara.

-Cuento contigo, eres el único que podría hacer algo así.

-¡Sabiduría de Solomon!

Su máximo hechizo, con el que posee el mayor conocimiento de la historia y también...el más peligroso.

Aladdin se queda dormido a un lado del oráculo. Todos les miran con la esperanza de que pueda volver con una solución.

En la biblioteca de Kou.

El segundo príncipe revisa como siempre infinidad de documentos. Ahora que la emperatriz no esta, su cabeza se llena con miles de incertidumbres. ¿Quién será el nuevo emperador? Tanto Kouen como Hakuryuu tienen los mismos derechos de ser el sucesor. Siempre creyó que se desataría una guerra por el poder y más considerando que el hijo de Hakutoku les guardaba rencor por la muerte de su familia. Pero parece que ha cambiado de actitud e incluso se ha ofrecido a ayudarlos en todo cuanto está a su alcance. Le parece muy sospechoso ese afán de protección que ahora tiene. Podría ser una trampa o realmente esta arrepentido. Como sea, el no termina por tragarse el cuento. Por ello le ha tenido vigilado en todo momento. Acumulando estrés y trabajo al que de por si ya tiene. Cierra un momento los ojos y respira hondo. Comienza a invadirle el sueño, y dormir es lo último que puede hacer en este momento. Aún hay muchos pendientes que resolver. Balances que completar, impuestos que destinar.

Vuelve a pasar sus cansados ojos por la pila de documentos que parece más interminable que nunca y suspira. Por un momento tiene la enorme tentación de relegar una parte de las responsabilidades a Kouen o Kouha. Niega con la cabeza.

-¿En que estoy pensando? Ya hacen demasiado.

Llegan a él nuevas fuerzas y prosigue con la labor. Jala sin precaución uno de ellos y termina por hacer revoltijo y medio. Genial, ahora más trabajo. No es conveniente hacerlo cuando esta agotado pero tampoco es que tenga más opciones. Los toma entre sus manos para colocarlos en orden. Hasta que una carta que sobresale de ellos llama su atención. La abre y se pone a leer.

"Para mi amado rey.

He pasado mucho tiempo pensando en la propuesta que le hice y de la cual no he recibido respuesta. Me pregunto la razón. Espero que mi firme intención de crear una alianza entre Sindria y Kou se vea realizada. Además usted ya es consiente de lo que siento por su persona. Necesito una respuesta pronto porque mi corazón se llena de incertidumbre. No encontrará mejor mujer en el mundo que yo. Se despide esperando una carta suya.

Ren Kougyoku."

Koumei quedó helado con el documento en sus manos. A todas luces parece una broma de mal gusto. Una falsificación. Pero si hay alguien que ha visto cada documento que existe en el imperio es él. Conoce a la perfección la letra de cada uno de los miembros de la familia real. Para el no hay duda. Esa carta fue escrita por la peli rosa. ¿Pero con qué motivo hizo algo así? ¿Por qué no fue enviada? ¿Qué hace entre sus cosas? Su mente trabaja a mil por segundo. Decenas de hipótesis y cada una más inverosímil que la anterior. ¿Qué ganaba ella enviando una carta a ese hombre? Nada. Kougyoku no es de las que busquen estatus o le importe los bienes materiales. ¿Entonces? Solo conoce a una persona en el imperio Kou que este interesada en ese hombre y ese es Judal. Pero sabe de antemano sobre su mal carácter y si bien le ha rogado incontables veces a Sinbad que sea su candidato jamás se rebajaría a falsificar una carta. Y así sus ideas vuelven con su hermana. Y de vuelta al rey de los siete mares, al oráculo. ¿Qué los conecta? ¿Qué? Sus ojos se abren desmesuradamente.

-¡¿Cómo no me di cuenta antes?!-se pone de pie y toma su contenedor familiar-¡Dantalion!

A buena hora se le ocurrió a Kouen enviarle a Balbad para ser su gobernador general. Por fortuna gracias a la habilidad de su djinn puede llegar rápidamente al imperio. Solo espera que no sea demasiado tarde. Sin importar el que debe detener a Kougyoku para lo que está planeando o alguien morirá.

Aladdin continúa empleando la sabiduría de Solomon para ayudar a Judal. Han pasado algunas horas y la octava princesa se mira notablemente alterada y cansada. Por lo que Hakuryuu se acerca a ella y le toma suavemente por el hombro.

-Deberías ir a descansar.

-No puedo, necesito saber que está bien.

-Entiendo como te sientes. Pero el necesita que estés en óptimas condiciones, si te desmayas no podrás hacer mucho.

-Supongo que tienes razón.

Bajo la cabeza y se puso de pie, antes de abandonar el sitio miró por última vez al sacerdote que continuaba dormido.

-Tienes que recuperarte. Aún tenemos muchas cosas que hacer. Se que eres fuerte. Confío en ti.

Y se marchó, llegó al poco al enorme baño que tiene en su habitación y se dispuso a tomar una ducha. Se retiró todas las prendas y se metió al agua. En ese momento la sensación le fue gratificante. No quería mostrarse débil ante el chico que ama pero está francamente agotada, no ha dormido bien desde que Judal desapareció. Incluso el tenerlo de vuelta no le trajo ni un poco de tranquilidad. Pero ahora Aladdin le hizo saber que no esta sola. Sonríe con un poco de melancolía y decide creer en sus palabras. Además sabe que su amado es muy terco, no se dejara vencer con tanta facilidad.

-¿Aún continuas negandote a mis órdenes?

Una voz hizo eco en su cabeza.

-¿Quién?

-Ya te dije una y otra vez que no hay un futuro entre ustedes. Has escrito las cartas que te órdene, pero solo me enviaste una, no es lo suficiente para hacerle creer que tenemos algo entre nosotros.

-Tu y yo no tenemos nada.-le habló también en su mente.

-No me interesa. El amor no es algo que este en mis planes. Ya te lo dije y pareces o no entender. Quiero quitarlo de mi camino. Necesito matar a Judal.

-¡Ya cállate! ¡No lo voy a permitir!

-No tienes el poder para oponerte.

-¿Desde cuándo me haces esto?

-Como dudo que puedas decírselo a alguien te responderé. Desde que tuvimos ese pequeño enfrentamiento en Balbad, es solo que acabas de darte cuenta. Bueno, en realidad lo has hecho un par de veces, pero siempre borro tu memoria, no permitiré que te cruces en mi camino. Aunque tengo que admitir que te has resistido como nadie. Pero ya no hay tiempo y no tengo paciencia. Si no lo haces por voluntad propia tendré que obligarte.

-¿De que hablas?

-Quiero que asesines a Judal.

Se puso de pie y equipo a Vinea, cuando se dio cuenta ya iba volando a la habitación del oráculo. Pronto notó que no era capaz de controlar su cuerpo y las lágrimas se acumularon en sus ojos.

-¡No me hagas hacerlo!

Pero no recibió más respuestas de parte de esa voz en su cabeza.

-¡SINBAD!

Gritó furiosa lastimando su garganta pero no tanto como su corazón que se oprime al saber que si nadie la detiene acabara con la vida de la persona que ama.

-¡Alguien ayudeme!

Pero la suplica se pierde en la nada sin ser escuchada.

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Notas finales.

Bueno pues creo que más o menos ya le agarré la onda a como subir en esta página. Salvo por el hecho de que se coma algunos diálogos de vez en cuando, así que espero se haya subido mejor que como me enoja que no se suba como lo escribo XD.

Anónimo.-Hola! Que genial volver a verte! Que bueno que te haga falta leer la historia, eso me hace muy feliz :3 quién en su sano juicio termina así un capitulo? Ja ja ja creo que a estas alturas ya sabrás que me falta sentido común XD. Pero me gusta dejar dentro de lo posible con la intriga para que así tengan ganas de leer la continuación. Aunque no es mi intención hacerte sufrir. Lo siento! Y muchas gracias por el apoyo, espero que te guste la continuación.

Irara.-Uy que buena idea esa del complot! Como no se me ocurrió tchi? ;^; Oh si, sin duda buena señal no es. Y si Kougyoku con rukh oscuro, estoy segura de que con el final de capitulo me han de querer matar XD. Alibaba...pues siendo sincera era un personaje que quería mucho, pero ahora no tanto (cuestiones personales e infantiles) así que se puede esperar todo de el. Y con respecto a Koumei, ahora si sale en escena! Muchas gracias por comentar. Cuídate mucho :).

Laraju.-¿Qué si no? A saber lo que pasó. Esta página me cuesta horrores, la tecnología no es lo mío. Espero haber resuelto el problema el capitulo de hoy. Eso si, si se comió algún diálogo o palabra aún no se como resolverlo XD. Oh que bueno que te parezca que va más interesante. Espero te guste la continuación!

Anónimo.-Hola otra vez! Ja ja ja que bueno que te parezca enigmatico, y muy cierto con David y Sinbad en mis historias nunca se sabe que esperar XD.

Muchas gracias a todas las personas lindas que leen! Nos vemos la próxima! :3