Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.

Escrito en el móvil, errores son sin querer.

Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.

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Capítulo 18 El inicio del juego.

En el mundo de magi.

La primera princesa imperial hace acto de presencia con su ya conocida e insoportable sonrisa.

-¿Qué ocurre Sinbad-dono? No se ve muy bien.

-Supongo que debo darle las gracias a tu hermano.

-Oh, así que se portó tan mal que te hizo temblar.

-Jamás logrará algo así. Yo soy el rey de los siete mares.

-Por favor, ¿A quién quieres engañar? Al menos no conseguirás nada de mi. Solo hace falta mirarte para notar que sacudió tu interior.

-¿Tanto se nota?

-Si lo que te preocupa es que tu orgullo y autoridad se vean afectados no tienes de que preocuparte, como magi noto cosas que la mayoría de los humanos no.

-Pero sí alguien en tu misma situación, como Aladdin o Judal y eso tampoco sirve a mis intereses.

-¿Qué quieres pedir?

-¿Qué tanto apego tienes por tu hermano, o hijo o lo que sea de ti Hakuryuu?

-Es todo a la vez. Y no tienes porque saber lo que siento por el.

-Entonces no puedo confiar en ti.

-Podrás convencer a otros con ese discurso, no a mi. ¿Quién te crees que soy? No has bajado la guardia y sé que entiendes que lo mismo se aplica a mi. Habla sin rodeos, a menos que tu intención sea aburrirme y ponerme de mal humor.

El peli morado suspiró y le miró con recelo. Arba es una mujer imposible de mantener bajo control. Pero estaba al tanto en cuanto aceptó su ayuda.

-Quiero que le convenzas de unirse a nosotros. Tiene un gran talento, no me gustaría que se perdiera.

-Así que vas a asesinarlo en caso de que te estorbe.

-No dije eso. Le tomé aprecio durante su estadía en Sindria.

-Te has de creer que soy como la bola de inútiles a los que llamas generales. Esos idiotas que siguen toda orden tuya como si fuera una verdad absoluta. Los entendería si fueras alguien tan maravilloso como nuestro padre. Pero no eres más que un simple humano. A la gente como tu es a los que más odio. Solo necesito encontrar la manera de traerle por completo y me serás completamente inservible.

-Ya veo. No comparto tu opinión pero es lo de menos.

-Aún no sé si me importa. El día del incendió dejé vivir a Hakuei porque era mi siguiente contenedor, por lo regular lo hago con las mujeres. Pero nunca he logrado comprender porque dejé vivir a Hakuryuu, ¿es que acaso es algo importante para mi? No me lo había preguntado jamás, podría ser. Después de todo es el primer hijo que tengo siendo yo.

-Supongo que realizaré una visita al imperio. Además tengo que castigar a Judal, ha sido un niño muy malo.

-Eres una mujer perversa. Justo cuando pienso que tienes un poco de corazón.

-Los sentimientos son inútiles, a la larga no hacen más que causarte dolor.

-Eso es verdad. Este mundo esta lleno de sufrimiento. Por eso alguien debe guiarles a un futuro prospero y duradero.

-Y ese serás tu.-con ironía.

-No hay nadie más capacitado.

La azabache se dio la media vuelta y se retiró del lugar.

-Cada vez la entiendo menos, si no tenemos los mismos objetivos no se que está haciendo aquí. ¿Por qué vino? ¿Acaso me está vigilando o hay algo que no he notado? ¿Será que le interesa el poder que tiene David? ¿Aquel que robó de Ill Irah?

-¿Continuas hablando solo?

-Ya vas a comenzar, suficiente tengo con soportar a Arba.

-¿Y qué querías? Todo lo estas haciendo mal.

-Ese es mi problema.

-Oh, así que dejaras que ese mocoso te torture con sus pesadillas y tu vas a perdonarle como si nada hubiera ocurrido. Eres un rey, ¿o no? Si alguien se niega a cumplir una orden castigalo, si se opone a tu autoridad destruye. No hay más.

-Si claro, y ese método fue efectivo en tu caso. Solomon te derrotó.

-¿Lo hizo? No Sinbad, el solo me ayudo a estar a unos cuantos pasos de mi objetivo.

-Y supongo que atrapado en mi cuerpo puedes incluso saborear la victoria.

-Alguien tan simple no entendería jamás. Por eso es que no puedes avanzar. Te quedarás mirando sin poder hacer nada, pero no yo. Voy mucho más allá de lo que cualquiera haya podido.

-¿Y así se quejan de mi? No hay mejor opción que yo. Tu simplemente estas loco.

-¿Acaso hay alguien cuerdo en el mundo? No seas ingenuo, en mayor o menor grado pero todos tienen en su interior esa pequeña chispa que les lleva a la guerra. Que les conduce a destruirse los unos a los otros. Me aseguraré de estar en el bando de los ganadores, después de todo ellos son quienes escriben la historia. Si se me da la gana puedo incluso enterrar lo sucedido de Alma Toran.

-¿Incluso si Solomon queda relegado al olvido?

-Hace mucho que está ahí, son los djinn y Aladdin que aún persisten en imponer su autoridad. Es el régimen del pasado, sus reglas son obsoletas, deben perecer.

-¿Aún si su vida llega a su fin?

-¿Y eso qué? Si no me importó con Solomon, ¿Por qué lo haría ahora?

El menor cerró sus puños furioso.

-Solo eso me faltaba,-David- eres el primero en decir que lo harás todo por el beneficio de un nuevo mundo y no puedes evitar llenarte de dudas. Un líder así no sirve en ningún lugar. Aún mi hijo por muy ingenuo que fuera se mantuvo firme a sus ideales. Pero tu solo inspiras lastima. Quieres volar cerca del sol y temes quemarte.

-¿Y que harías tu?

-Me alzaría sobre lo más alto, sin importarme el convertirme en cenizas. Esa es la verdadera determinación.

El oji miel se quedó meditando sus palabras a detalle. No puede negar que todo cuanto dice ese sujeto esta lleno de sentido, pero una minúscula parte de su alma se niega a obedecer o confiar en el. No quiere lastimar a un inocente, no quiere crear un mundo cuyas bases se hayan cimentado en sangre. ¡Por dios que hasta está preocupado por Judal!

-¡¿Qué hice?! ¡Si Hakuei logra convencer a Hakuryuu no habrá vuelta atrás! No quiero el sacrificio de nadie más. ¿Acaso perdí a mis amigos para destruir a la primera todo cuanto me ayudaron a conseguir? ¿Es así como me imagine el futuro? ¿Una espiral de odio, resentimiento y mentiras?

-Así que abandonarás tus objetivos.

-No, ahora lo veo más claro que nunca, como antes. Como todo debió ser.

-¿A dónde vas?

-No preguntes lo que ya sabes. Y no intentes detenerme.

-¿Por qué lo haría? Cuando fracases serás todo mío.

-Así que solo esperas mi derrota.

-Igual que siempre.

Sinbad se equipó a Baal y salió a toda prisa rumbo al imperio Kou.

...

En el país de Hakutoku.

Los príncipes y magis se quedaron de silencio algunos minutos. Judal comenzó a mover uno de sus pies de manera maniática, si, la poca paciencia a su disposición estaba llegando a su límite.

-Eso quiere decir-el hijo de Solomon-¿qué no podemos reclamar nada a Sinbad ojisan? ¿Aún cuando estuvo a punto de asesinar a Judal-kun?

-Eso me temo Aladdin-dono.

-¡Me lleva! No sé de que rayos hablan y poco me importa. Pero ese idiota en verdad se paso esta vez. No me interesa lo que hizo pero tiene intención de involucrar a la vieja y eso si que no lo voy a permitir.

-¿Cómo lo sabes?-el segundo príncipe.

-Lo escuche por ahí y no voy a andar explicando. Odio que me interroguen.

-Nadie lo hace.

-Más razones para no iniciar-bufó.

-Que infantil-el dueño de Amón.

-Nadie pidió tu opinión chillón.

-¡¿Qué como...?!

-Hakuryuu se va de la lengua con el alcohol.

-¡Judal!-el cuarto príncipe.

El rubio tomó del ropaje al oji celeste y le removió con violencia.

-¿Qué no se supone que somos amigos?

El menor le tomó de los brazos en un intento de liberarse.

-¡¿Y me lo dice el que robó el amor de Morgiana-dono?!

-¡Pero si escuchaste quien me gusta!

-¡¿Y eso qué?! ¡Estoy seguro de que me rechazó por tu culpa!

-¡Ya callense! ¡¿Qué no ven que Kougyoku está dormida?!

-Pero tu también lo has hecho Judal-kun.

-¡Deja de meterte en lo que no te importa enano de mierda!

-Uh, ¡Alibaba-kun!

El pecoso miraba de un lado a otro mareado con tantos comentarios a la vez, Yunan sonreía como si fuera una convivencia entre amigos y Morgiana se había perdido convenientemente la mitad de la conversación, aquella donde Hakuryuu le declaraba nuevamente su amor, suspiró y se acercó a ellos al igual que el oráculo que harto decidió silenciarlos de manera "pacífica" así lanzó el primer puñetazo con destino al esgrimista pero este le esquivó valiéndole gorro el entorno y terminó por estrellarse en el estómago de la fanalis. Con la fuerza de Judal fue indoloro pero si la hizo enojar. Frunció el ceño, se puso en posición y repitió el movimiento del joven. Rápidamente Aladdin le protegió con su borg pero tropezó y se llevó de corbata al esgrimista que a la vez lo hizo con Hakuryuu y sin saber como terminaron todos hechos bola. En ese instante entró el primer príncipe imperial que les miró con severidad.

-No es momento de estar haciendo estupideces.

-A mi ni me digas-el oráculo-estos que solitos se andan matando.

El pelirrojo se acercó a los jóvenes y ayudó a poner en pie a su hermanastro importandole poco el haber pisado a Alibaba, luego de ello ofreció la mano al peli azul y tiró con fuerza de ella para atraerle hacia si sonriendo de manera perversa.

-¿Me revelaras los secretos del mundo?

El pequeño magi tembló pues ese hombre le inspira terror desde el momento en que lo conoció. Se zafó como pudo y fue a esconderse entre las sábanas, donde aún dormía placidamente la octava princesa. Se sonrojó apreciando el dulce aroma de la mujer que ama sin atreverse siquiera a tocarla. Pero solo eso hizo falta para que Judal le jalara de la trenza con intención de lanzarlo por la ventana. Para su fortuna Kouen le salvo.

-No puedes asesinarlo, hay muchas cosas que quiero saber.

-Entonces que deje de estar de pervertido. A menos que quiera terminar convertido en puré.

-¿Cómo que puré? Se vería más lindo con unas cuantas lanzas de hielo en el cuerpo-el tercer príncipe que recién llegaba.

-No me ayudes Kouha-kun.

-¡Eres un maldito enfermo! ¡Me largo!

El peli rosa se acercó para saludar a su amigo y decir en voz baja:

-¿Ves? Así de fácil es convencerlo de que no te haga nada.

-¡Gracias!

-¡Un placer niño mugriento!

-¡Que es Aladdin!

...

-Han pasado tantas cosas y estos con sus idioteces, aunque debo admitir que me hacen reír mucho, gracias a ellos me relaje un poco. Pero aún estoy nervioso, no puedo evitar sentirme así, ese sueño no me gustó nada. Maldito Sinbad, si llegas a poner un solo dedo en la vieja me aseguraré que lamentes el hecho de haber nacido.

El rukh negro a su alrededor se inquietó.

-Así que estas deseando iniciar una guerra, algo natural en ti.

El azabache giró rápidamente.

-¿Hakuei? ¿De que rayos hablas?

-Vamos, no tienes que mentir, soy quien más te entiende. No por nada me encargue de tu educación por tantos años. Bueno-sonrió-aunque no directamente. Ahora tengo algo importante que preguntar. ¿Te has estado portando mal mi pequeño Judal?

El oji rubí la miró a detalle, pronto un sudor frío recorrió su espalda.

-Arba.

-Así es.

-¿Por qué?

-Oh, no creíste que mi hijo y tu me habían eliminado por completo, ¿oh si?

-P-pero no debería ser posible.

-Oh entonces lo hiciste. Eres muy tierno-se acercó a el y le dio una patada que le tiro al piso y le hizo rodar varias veces hasta golpearse contra la pared.

-Vengo a cobrarme la que me hiciste.

-¿Cómo es que la desgraciada continúa con vida? Parece un maldito parásito. Sin Hakuryuu estoy perdido, no creo poder derrotarla yo solo. Pero si la dejo ir podría lastimar a Kougyoku. Seguramente quiere que vuelva a servirle como su maldito esclavo. Ya no, estoy cansado de que otros decidan por mi. Aún si muero por oponerme lo haré en libertad...no, si muero, ¿qué será de la vieja y su familia? Yo soy el oráculo de Kou, el único que puede proteger al imperio.

Se puso en pie con el dolor que ello le significó y sonrió con rabia a la grotesca mujer.

-Lo siento por Hakuryuu porque ahora si perderá lo último que le queda de familia.

-Oh, así que tienes ganas de enfrentarme. Así es más divertido, quiero escuchar tus gritos, tus lágrimas, las suplicas.

-Te vas a quedar con las ganas asquerosa bruja.

-Después de todos estos años y te diriges a mi de esa manera, romperas mi corazón.

-Como si un engendro tuviera.

-Pero tal parece que tienes.

-¡No me compares contigo!

-¿Por qué no? Tu y yo somos los seres más parecidos en el mundo, incluso de otros. ¿O acaso piensas que eres alguien como Aladdin? No Judal, a los seres como tu y yo nos esta prohibido el amor.

-Solo estas amargada.

-Tal vez, pero al menos entiendo mi lugar y no me ando haciendo sueños que no llegaran a ningún lado. No tienes futuro con nadie.

-Me vale tu opinión. Aún si fuera verdad construiré un camino aunque sea a la fuerza.

-¿Aún si destruyes a los que te brindaron ayuda?

-¿Ah si? ¿Cómo quien se supone que me importe?

-No sé, Aladdin, Hakuryuu, Kouen...¿Kougyoku?

-Bueno si pasa, pasó y punto.

-No eres sincero, te mueres de miedo.

-Quizá antes, pero ya no tienes poder sobre mi. Alguien me enseñó cosas muy importantes.

-¿Y si fuera mentira?

-¿Qué vas a saber?

-¿Y si te dijera que Kougyoku no te ama?

-Diría que eres una mentirosa. No me harás dudar.

-Vaya, parece que al fin has madurado un poco. Entonces hagamos las cosas de la forma divertida.

-Mi favorita.

Hakuei tomó con fuerza el báculo, Judal su varita. El rukh revoloteaba con violencia.

El primero en realizar un conjuro fue el oráculo que le atacó con una lanza de hielo, su enemigo la destruyó con su borg.

-Esta no puede ser toda la magia que tienes.

-Quizá si, quizá no.

-Deja de estar jugando.

-¿No haces tu lo mismo?

-Parece que lo que hizo el enano sirvió, no quiero ni imaginar que hubiera ocurrido de haberme encontrado con ella sin magia.

Una lanza más que fue evaporada con magia de calor creando una espesa neblina que el chico aprovechó para lanzar un rayo, de nueva cuenta la mujer se defendió con su borg.

-Desgraciada, incluso a mi me habría costado detenerlo. ¿Cómo puede ser tan poderosa? Ah si, se me olvidaba que es una magi, con razón ni la madre del enano pudo derrotarla, aunque también lo era, pero ni loco me detengo aquí. ¡Ey viejo!-no hubo respuesta-No te hagas que bien que andas por ahí anciano de Magnostad. Supongo que no tienes ganas de ayudarme pero si no hacemos algo esta vieja lo destruirá todo. Me parece divertido cuando lo hago yo no otros.

-¿Tienes el cinismo de pedir mi ayuda cuando me retienes en contra de mi voluntad?

-Deberías estar agradecido, si no fuera por mi estarías vagando por quien sabe donde.

-Era lo que deseaba, tengo que pagar por los crímenes que cometí.

-Yo también me equivoqué, fui una estúpida marioneta en poder de Al Thamen, pero ponerme a llorar no resolverá nada. Si tanto deseas enmendar tu error comienza por ayudarme a partirle la cara a esa vieja. Ella es la verdadera líder de la organización, la que te metió en esa situación.

El azabache dejó de escuchar la voz en su cabeza, pero sintió la energía fluir en su interior al igual que miles si no que millones de conocimientos.

-¡Thalg Al Salos!

-¡Har-har Infigar! ¿Seguimos jugando Judal?

-¡Asfal Riff!

La mujer le detuvo con su borg de nueva cuenta.

-¡Flash!-el chico.

-Estoy cansada de estos conjuros tan sencillos, vamos esto no puede ser todo lo que tienes. Hace mucho que no peleo, divierteme antes de que acabe contigo.-fue ignorada-bien, ya que no quieres ¡Bararaq Inquerad-Saiqa!

-¡Ill-Ramz Al-Salos!

La energía chocó provocando un fuerte estruendo, tan intenso que les hizo volar a ambos por el cielo. Judal se dio un fuerte golpe en la cabeza pues su borg quedó dañado por la explosión; la oji celeste sufrió el mismo resultado y encima se rompió un brazo al golpearse con un pilar.

-Esto no se quedará así mocoso, tu eres mío.

-No soy un objeto.

La vista de ambos se nubló debido a la sangre que entorpecía la vista. Sin embargo el rukh hizo pronto su trabajo y en cuestión de segundos continuaron con la batalla.

-¡Judal! ¡Hermana!-exclamó el cuarto príncipe que al igual que los demás fueron a ver lo que ocurría incluida la octava princesa.

-¡Judal-chan!-gritó alterada a nada de lastimar su garganta por ello.

-¡¿Por qué mi hermana está luchando contra Judal?!

-Me temo que no es onesan-el peli azul-es Arba.

-¡¿Cómo es posible?!

-¡No lo sé! Pero no podemos dejar a Judal-kun solo, podría morir.

El pequeño uso su magia para levitar al tiempo que atacaba a la princesa con algunas bolas de fuego.

-Así que también vas a estorbar. Igual de arrogante que tu padre.

-No quiero hacerte daño, ellos te querían mucho. Eras una persona en la que confiaron y a quien veían como una amiga.

-Si claro, por eso decidieron dejarme atrás formando una relación. Tu eres la más grande prueba de ese pecado.

-¿Eh?

Un potente rayo envió al niño con dirección al suelo, pero la rápida reacción del primer príncipe que se había equipado a Astaroth le salvó de ello.

-¡Koumei!-emitió este.

-¡A la orden hermano!

Todos se equiparon a sus djinn mientras los magi hacían lo propio con su magia. La pelea se prolongó bastante, todos los candidatos a rey estaban al limite. Incluso Judal les pidió más de una vez que se retiraran pero son tercos como ellos solos. Lo peor es que Hakuei no retrocedía ni un poco. Incluso la magia de Belial parecía un juego para ella. Se formó una neblina provocada por el impacto de las magias de Judal y Aladdin cuando el enemigo les evadió. El sacerdote miraba histérico en todas direcciones, cuando al fin se disipó logró avistar a Hakuei que parecía desorientada. Sonrió con malicia invocando su lanza para atravesarla con ella. Estaba a nada de lograr su objetivo y esta nada más no se defendía. Demasiado fácil.

-¿Judal-chan?-dijo cuando el acero se detuvo a solo centímetros de su cuello.

-¿Vieja? Pero...¡esa maldita! ¡Creo una ilusión! Casi te asesino pensando que eras ella, es bueno que hablaras.

La peli rosa alzó su mano para tocar la mejilla del magi que lloraba lleno de rabia y frustración, estuvo a punto de hacer realidad el sueño donde su amada moría. Pero Kougyoku no llegó a tocarlo, su cuerpo convulsionó, alarmado su novio la tomo en brazos, incluso su equipo djinn se disolvió.

-¿Qué ocurre?-le preguntaba mientras le removia con suavidad.

-Lo siento Judal-chan, si solo no fuera tan torpe.

-¿De qué hablas? No es gracioso.

Pronto el azabache sintió humedad en el brazo que apoyaba sobre la cintura ajena. Llevó su mano ante sus ojos para notar que era sangre. No lo podía creer.

-¿Kou...gyoku?

La menor no dijo más y cerró los ojos, el de orbes carmín fue incapaz de reaccionar al menos hasta que la niebla desapareció por completo dejando ver al rey de los siete mares que empuñaba una espada manchada de sangre. Fue el quien le atacó pensando que era Arba.

-¡TU! ¡SIEMPRE TIENES QUE SER TU! ¡LA MUERTE NO ES CASTIGO SUFICIENTE!

La voz del joven era extraña, estaba fuera de si. En cuestión de segundos ha perdido a la única mujer que amó. Una enorme cantidad de rukh negro se concentró a su alrededor. Incluso mayor a la vista en Magnostad, los presentes trataban de hacerle entrar en razón, pero sus palabras no llegaban al destinatario. Arba miraba desde una posición segura como se desarrollaban las cosas.

-Así es mi pequeño Judal, cae por completo en la depravación. Elimina esos sentimientos inútiles. Conviertete en el sacrificio perfecto para nuestro padre. Cumple con tu propósito en la vida. ¡Oh amado padre!

Reía invadida por la locura sin que nadie lograra percatarse de su presencia. El sacerdote aceptaba esa energía en su interior, gritaba como loco. Y por más que trataron de acercarse a el fueron heridos severamente. Quería destruirlo todo, un mundo sin Kougyoku no vale la pena.

-Mira esa flor Judal-chan, se ve muy bonita.

-¡El agua está helada! ¡Es genial!

-¡No me pondré gorda si como mucho!

-¡Me encanta que te gusten tanto los duraznos!

-Te amo.

A su mente llegaron frases que alguna vez le dijo la princesa. Eso le hizo entrar en razón. La abrazó con fuerza pero sintió su corazón romperse al notar que su siempre cálida amiga y más estaba fría.

-Eres una tonta, ¿cómo se te ocurrió dejarme? Abre los ojos por favor...vuelve a decirme que no estas vieja, platica de cosas absurdas, sonríe para mi...por favor...

Esperaba ansioso alguna clase de milagro, pero este nunca llegó.Hakuei le miraba furiosa.

-¡No puedes dejar las cosas así! Se supone que lo destruyas todo, que elimines a cada criatura del mundo de Solomon. ¡Judal!

Pero el oráculo no sentía deseos de hacer nada, ni siquiera mover un dedo, estaba agotado. Sentía que en cualquier momento caería en dirección al suelo sin poder invocar su borg, un golpe así seguro le mataría pero al menos estaría con Kougyoku.

-Pero mi rukh es oscuro, ¿Eso quiere decir que no podré verla de nuevo? ¿Jamás?

Y entonces si le invadió la angustia. Saber que su novia ha muerto duele, pero que estén lejos por toda la eternidad es insoportable. La idea le llena de terror y nuevamente se reúne una gran cantidad de rukh negro. Aladdin trata de purificarlo empleando la sabiduría de Solomon, pero esta es rechazada y devuelta en forma de un violento golpe que casi le hace perder el sentido en pleno aire.

-¡Judal-kun! ¡No puedes seguir así!-gritaba al borde de la histeria.

Los demás no estaban mejor. Los príncipes de Kou estaban dolidos por el fallecimiento de su hermana pero aún había un mundo que salvar. Aunque es una realidad que ante la actual situación poco pueden hacer. Un enorme agujero se formó en el cielo.

-No puedo destruir este mundo porque es el lugar que amabas y que siempre protegiste, pero no me pidas que renuncié a ti porque no puedo. Si este mundo me impide seguirte por sus normas buscaré uno donde no tenga ese problema.

-¡Judal!

El cuarto príncipe trataba de acercarse pero una especie de barrera le impidió el paso. El vórtice se hizo cada vez más grande hasta que el oráculo en compañía de su amada se adentró en el.

-¡¿Está loco?!-el esgrimista-¡¿Qué acaso se suicidó?!

-No Alibaba-kun, es una especie de portal a otro mundo. Algo muy parecido a los que hay en los laberintos.

-¿Por qué hizo algo así?

-Porque no quería dejarla sola. Porque la ama. ¿No harías tu lo mismo? Porque yo si, lo siento, pero no puedo dejarlos solos, Judal-kun podría crear un enorme problema. Espero que puedas convertirte en un gran rey. Estoy seguro de que lo harás bien. Lamento no haberte apoyado más. Espero que seas muy feliz. Aunque sea una vez acuerdate de mi como siempre lo haré yo.

Y sin darle tiempo a reaccionar se acercó al portal, pero Aladdin no fue el único, Sinbad y Alibaba le siguieron aunque los dos mayores no entendían del todo su proceder. Sin que nadie lo notara Hakuei entró al portal y luego de ello se cerró para siempre.

...

En el mundo de estudiantes varios años antes de la actual situación.

Un pequeño niño azabache va caminando molesto por la calle, unos chicos mucho más grandes se habían burlado de su extraño color de ojos. Como consecuencia se los surtió pero aún así no le quitó el mal sabor de boca.

-¿Qué tienen de malo? Esta bien, no son comunes, o más bien creo que soy el único. Incluso los de mis padres son normales.

Cubrió sus orbes frustrado a punto de llorar pero gracias a su orgullo se tragó el coraje.

-Nada más los vuelvo a ver y les doy en toda su...

-Ja ja ja ja.

Una agradable y por alguna razón nostálgica risa llamó su atención. Caminó por inercia hasta llegar a un parque en donde una niña casi de su edad jugaba en un cajón de arena. Se acercó casi como hipnotizado, estuvo a nada de saludarla cuando por culpa de un descuidado movimiento la pequeña cayó de cara y de lleno al punto en que casi se enterró en el sitio cual pallillo en el arroz.

-¡Ja ja ja ja ja!

El azabache que se partía de la risa.

-¡Vaya que eres torpe vieja!

-¡No lo soy! ¡Apenas tengo seis!

-Pues muy joven no eres.

-¡Odioso!-se giró pero el niño se movió hasta quedar frente a ella, entonces la peli rosa repitió el movimiento, y eso continuó varias veces.

-¡Déjame en paz! Papá dice que no debo hablar con extraños.

-Me dijiste tu edad, ¿No crees que es algo tarde para ello?

-¡Oh no! Soy una mala hija-a punto de llorar.

-Me llamo Judal, así ya no seré un desconocido. No habrás roto las reglas.

-Y-yo soy Ren Kougyoku.

-Vaya que eres confiada. ¿Y si soy un violador?

-¿Qué es eso?-ladeó la cabeza.

-Yo tampoco sé que es. Lo dije porque si, se me salió. Es extraño, siento que la conozco de algo.

-¿Judal-chan?

Con esa frase algo en el corazón del pequeño se activo, despertó o lo que haya sido. Dejó salir las lágrimas y abrazó a la niña que temblaba sin entender la razón de la muestra tan efusiva de cariño.

-¡Eres una tonta! ¿Cómo pudiste dejarme? ¡Esta vez te lo prohibo! ¿Me oíste?

-S-si.

-No entiendo de que habla. ¿Cuando se supone que lo dejé? Mejor no llevarle la contra, da miedo. Pero también parece alguien muy amable.

-¡Es hora de irnos Kougyoku!-le gritaba alegre a lo lejos Gyokuen.

El mirarla le provocó escalofríos a Judal que de inmediato tomó una posición defensiva.

-Hola pequeño, ¿te has perdido?

-No-contesto seco.

-Tengo un hijo más o menos de tu edad, se llama Hakuryuu. Si un día coincidimos sería genial que jugaras con él, es muy serio y no tiene amigos.

-No se si venga otra vez, no vivo cerca.

-Oh es una lastima. ¿quieres que te lleve a casa?

-No.

-Pero te vas con cuidado.

La mayor tomó de la manita a Kougyoku y luego de despedirse se fueron. El niño les miraba con recelo o más bien a la mujer.

-Maldita, nunca más volverás a engañarme con esa estúpida sonrisa. Ya sea que te muestres como Arba, Gyokuen o Hakuei conozco todas y cada una de tus formas, no me tomarás por sorpresa esta vez. Ahora que lo pienso, ¿por qué esperar? Lo siento por Kougyoku pero le haré al mundo un favor. Solo espero que mi magia funcione en este lugar, hasta ahora no recordaba que podía usarla.

-¡Thalg Al Salos!

Pero nada apareció.

-Que mal, pues parece que no puedo usar el rukh o aquí no hay.

Algunas aves doradas volaron frente a él provenientes del par que aún era visible.

-Que raro parece que si existe el rukh. ¿Entonces que sucede? A lo mejor ya no soy un magi. Bueno tal vez si lo hablo con...si claro no tengo con quien. Pues ya ni modo, tarde o temprano entenderé la razón. Esa energía ¿era de Kougyoku o de la bruja? Como sea, esta vez no me dejaré confundir.

El azabache se retiraba en la dirección contraria cuando sintió mucho frío de repente, se giró y sus ojos se quedaron clavados en la oji celeste que cargaba muy animada al pequeño Hakuryuu.

-Aún si no es el mismo que conocí le protegeré de ti. A todos los que haga falta. Esta vez soy yo quien tiene el control de su vida. Vas a pagar todas y cada una de las que me hiciste, al igual que Sinbad si llego a verlo en este mundo. Y me vale que supliquen por sus vidas. Ustedes no tuvieron piedad no tengo porque tenerla. Ha iniciado nuestro pequeño juego. Ha comenzado la guerra.

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Notas finales.

Bueno, pues a partir de ahora la historia se centrará en el mundo de estudiantes desde que Judal recordó y de ahí hasta la actualidad. No desesperen que no falta mucho para llegar a la escena del auto de Solomon-David y Judal o eso digo yo XD.

Irara.-Ja ja ja si y soy medio perversa con los personajes aunque no me guste. Como bien dije el drama es lo que se me da más natural XD y aún sufrirá. Oh con el paso de los capítulos irás entendiendo mejor las cosas, es que mis historias casi nunca son lineales ja ja por eso hasta yo me hago bolas XD. Cuídate mucho y gracias por comentar.

kirara213.-No llores! Esperemos que este bien! Oh si, me gusta esa parte medio retorcida de Hakuryuu, es muy sexy :). Oh siempre eres muy amable, espero que te guste la continuación! Gracias por el apoyo! :) cuídate mucho y que tengas una semana super genial!

Muchas gracias por el apoyo, nos vemos la próxima!