Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.
Escrito en el móvil, errores son sin querer.
Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.
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Capítulo 20 Un millón de veces.
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En el hogar de los Jehoahaz Abraham.
El pequeño azabache abre los ojos con pereza y levemente confundido. Contempla el techo durante algunos segundos sin mover el cuerpo.
-Ah, me lleva. Seguro parezco imbécil. ¿Qué rayos me ocurre? Cada que uso magia me siento peor. Solomon dijo que tenía la protección del rukh, cuando me la dio todo volvió a la normalidad, como cuando era un magi. Pero ahora, ¿no funcionó? ¿O solo es cuestión de que me acostumbre a este mundo? Además no me agrada para nada que se haya olvidado de mi. Afortunadamente fui capaz de restablecer su memoria. Pero su amnesia no tiene razón de ser. ¿Acaso la bruja se dio cuenta de que soy yo? Mmm odio admitirlo pero no se parece nada a la mujer loca que recuerdo. La sonrisa que tenía al mirar a Hakuryuu era auténtica. Si como no. Anda Judal que vuelvan a engañarte, sigue así y terminaras siendo su esclavo nuevamente. Ya perdí a Kougyoku una vez, no permitiré que ocurra nuevamente y me vale lo que tenga que hacer.
Un fuerte instinto protector se apoderó de su alma pero su fatigado cuerpo se negó a seguir sus instrucciones, así que simplemente volvió a dormir. Una gran cantidad de rukh dorado le rodeó y trato de entrar en su cuerpo. La mayoría fue rechazado, pues ya no cuenta con la habilidad de un magi, al menos no por completo. Pero algunos si lograron su cometido recuperando parte de la energía que de no restablecerse pondría su vida en peligro.
El niño sintió que alguien picaba sus costilla con ternura pero insistencia.
-¿Mamá?
-Eres un flojo de primera-sonrió.
-¿Tiene mucho que me dormí?
-Lo suficiente como para no ir al comedor.
-¿Ya cenaron?
-Claro que no. Te estamos esperando.
Se sonrojó emocionado y se levanto con animo de tener un poco de una de las cosas que le robó Al Thamen: convivencia familiar.
Durante la cena todo se desarrollo en completa calma y normalidad. Disfrutaban de unas ricas crepas hechas por Solomon.
-Vaya que te quedaron bien-su esposa sorprendida.
-La receta en el libro era bastante buena.
-No siempre es así de sencillo. La frescura de los ingredientes, la humedad entre otros factores alteran mucho el resultado. Me ha pasado muchas veces.
-Quizá no pones atención. Eso o te comes las cosas antes de tiempo-sonrió.
-¡No es algo que debas decir con esa cara!
El peli azulino le miraba divertido, cuando se trata de Sheba suele dejar de lado su personalidad seria. Como si solo ella pudiera liberar a su yo real, pero hay otra persona que consigue lo mismo. Y que en este momento mira con un rostro paternal. Pero es imposible no observar a Judal. Con sus pequeñas manitas coge el tenedor y come las crepas de durazno, las que han sido especialmente preparadas para él. Lo curioso del caso es que este ni pregunta. Las toma de manera inconsciente conocedor de que son suyas o una manía del mundo anterior. Sus ojitos tienen lindos destellos y sus mejillas rosadas delatan la felicidad en su alma.
-¿Te gustó?-su progenitor.
El interrogado sonrió. Cuando se trata de su gran adicción no tiene tiempo para otra cosa. Pero la respuesta no es necesaria, pues ya la ha dado con ese apetito voraz. Cuando terminó la cena ayudó a su madre a secar la vajilla y subió a su habitación para hacer la tarea, también necesita estudiar porque dentro de poco tiene examen y por andar visitando a su amada en sueños no ha pasado la mirada por sus notas. Sonríe de lado.
-Nah, no es como si me hiciera falta de todos modos.
Siempre ha sido inteligente y de buena memoria, bueno suele ser algo distraído con las cosas que no le interesan y estas simplemente pasan de largo por su vida como si no existieran. Sin embargo la escuela es algo en lo que pone su empeño porque es divertido estudiar sin que te castiguen, torturen o amenazen a cada rato. Y más aún cuando su madre le recibe con la más hermosa sonrisa cada que llega con la calificación perfecta. Mueve sus piecitos divertido al tiempo que realiza un ensayo. El tema abierto, puede escribir de lo que le venga en gana. Coge el lápiz con decisión e inicia la faena.
"Los beneficios de iniciar una guerra."
Borró la frase, lo último que desea es que le manden con ese extraño sujeto de nombre psicólogo...otra vez.
"Los beneficios de comer durazno."
Si, claro. Que el mundo se entere de su gran debilidad. Además no es como que les preste atención todo el tiempo. Suspira y mira ahora con fastidio el papel. ¿No podían dejarle algo más sencillo? Es decir, las multiplicaciones son mucho más fáciles de resolver. Siempre que tiene este tipo de deberes le cuesta horrores. Para el no es agradable abrir su corazón. Tantos años aislado del mundo sin cariño o contacto con alguien que le ofreciera una sonrisa amorosa, no es como que pueda culparsele.
"-Judal-chan..."
Esa voz aguda ahora infantil que de tanta calidez llena su corazón le inspiró en tal medida que volvió a sus labores con la más maravillosa sonrisa que haya puesto el día de hoy.
"La princesa más torpe del mundo.
No recuerdo muy bien cuando ocurrió pero caminaba por el palacio hasta que me encontre frente a una puerta. No sabía lo que había al otro lado pero algo me incitó a pasar. Cuando entre a la habitación me topé con una bola de pelos que resultó ser una niña. Quizá si yo hubiese sido otra persona habría corrido asustado, pero me recordaste tanto a mi que dolió. Si, mi apariencia puede ser pulcra, pero estoy tan descuidado como tu. Me miraste extraño con el único ojo que no escondía tu cabello.
-¿Qué sucede vieja?
Fue lo primero que se me salió. Nunca le dije de esa manera a nadie, temblaste me sentí mal. Creí que llorarías pero me sorprendió ver que me lanzabas el jarrón que tenías al lado. Sonreí, es evidente que no eres la frágil mocosa que creí eras. En ese momento te llevaste toda mi atención. Tuve que retirarme pues salí del sitio que ocupo con frecuencia sin pedir permiso y no quería problemas. Nuestros encuentros se llevaron acabo infinidad de veces y desarrollamos lo que puede ser considerado como una amistad. Aunque más bien me encantaba hacerte enojar. Era divertido que ocho de cada diez veces me lanzabas algo, con ese brazo bien podrías abofetear a tu madrastra y dejarla inconsciente para conseguir tu libertad. Judal-chan fue el apodo cariñoso que me diste y que permiti usaras porque me hacia sentir especial. Estuvimos alejados mucho tiempo porque tenía trabajos de los cuales ocuparme. Cuando volví a visitarte te lanzaste tan fuerte a mis brazos que caímos y golpeé mi cabeza contra la puerta, el dolor fue intenso y tenía la intención de gritarte muchas cosas, pero las lágrimas que corrían por tus mejillas me hicieron comprender que me extrañaste tanto como yo a ti.
-Creciste mucho Judal-chan.
-Tu estas igual de enana.
-¡Ah!
Te enojaste pero fue la expresión más tierna que te he visto. Platicamos el resto del día y luego me retiré a mi habitación.
Varios días después te vi llorando recargada de un árbol. Estabas de espaldas a mi y para no hacer ruido me acerqué con mi magia de levitación.
-¡Ey!
-¡Aaah! ¡Me asustaste Judal-chan!
No le di importancia, era el punto.
-¿Qué sucede?
-Gyokuen.
-¿Te hizo algo?-sentí la sangre hervir en mi interior.
-Se burló de mi. Dice que nadie espera algo de una persona tan torpe. Pero lo que más me irrita es que ensució el recuerdo de mi madre. El que haya sido una prostituta no la hace menos que los demás.
-Animate, al menos tu madre tuvo una hija como tu, lo hacia por necesidad. Esa bruja abre las piernas por poder. Es del tipo de mujer que me da asco. Hay maneras distintas de conseguirlo.
-¿Cómo?
-Como lo haces tu. Con esfuerzo. ¿O crees que no me doy cuenta de las horas que pasas en la biblioteca tratando de adquirir conocimientos? Pero eres terrible para eso.
-¡Oye!
Extendí mi mano y sonreí. Estoy mal de la cabeza. Estoy a punto de hacer algo que me prohibieron. Gyokuen me dijo que guiara por un laberinto a Kouen, Hakuryuu y Hakuei pero nada más. El imperio debe tener más poder pero solo ellos son dignos. ¡Que se joda! Ante mi esta la mejor.
-¡Vayamos a Vinea!
El único laberinto de djinn de agua que levanté, por alguna razón me recuerda a esta mocosa. No lo dudó un solo segundo y fuimos sentados en mi alfombra. Salimos con un poco de comida y una espada ella y mi varita yo. De acuerdo, fue estúpido. Incluso cuando ayudé a Kouen no estábamos solos, pero fue la emoción del momento. Sin embargo algo me sorprendió, tengo magia ilimitada pero lo que hice no tiene nombre, estoy seguro que de ser un poblado no habrían quedado ni las cenizas de el.
-¡Oh! ¡¿Lo has visto vieja...?!
Dije emocionado, pero luego pasé a la sorpresa. Quedé inmóvil al contemplar a la grandiosa mujer ante mi. Tu rosado cabello se mecía en el aire como si fuera el más letal fuego que incinera al enemigo. Dabas giros hermosos con cada estocada de tu arma. Tan certeros y limpios, la expresión en tu rostro simplemente fenomenal. Decisión era lo único que reflejaba. Partiste al último por la mitad y me sonreíste de una manera que lo único que inspiró en mi fue admiración. Me acerque y me arrodille en señal de respeto. Si, yo que no me humillo ni reverencio a nadie.
-Mi gran y único candidato a rey. La mejor.
Te sonrojaste para luego dar un suave golpe en mi cabeza.
-¡No estés jugando! Ja ja ja.
Reiste nerviosa creyendo que era broma cuando yo iba muy enserio. Continúamos y la preocupación en mi desapareció. ¿Cómo la tendría si tengo a la misma diosa de la guerra junto a mi? Por fin llegamos ante el djinn, estábamos hechos polvo, y cubiertos de sangre y lodo, pero Vinea vio en ti lo mismo que yo y te reconoció. Volvimos al imperio. Te llevé a tu habitación y yo me enfrenté a mi destino.
-Has sido un niño malo.
Me dijo la bruja. Me dieron el peor castigo de toda la vida. Incluso estuve a punto de morir, grite tantas veces y con tanta fuerza que me quedé sin voz. Pero estaba feliz. Porque sin importar lo que esa desgraciada hiciera podría quitarte lo que ya te di. Porque no importa si nadie puede verlo. Eres lo mejor que me pasó. Contigo iré hasta el fin del mundo y acabaré con todo incordio que se atraviese en tu camino. Porque quizá desde ese día me enamoré de ti. Si, aún entre lodo y sangre brilla ese enorme poder y carácter que te esfuerzas en ocultar. Porque eres sencilla y no necesitas andar presumiendo. ¿Pero te digo algo? Soy un mago de la creación, no puedes esconderte de mi. Y quiero gritar al mundo lo maravillosa que eres, aún si tu no lo deseas. ¡Me vale tu opinión!"
Dejó el instrumento de escritura a su lado y sonrió.
-Mmm ahora que lo pienso también Koumei y Kouha consiguieron tomar algún laberinto. Aunque ahí ya no fue responsabilidad mía, estos djinn y sus cosas. Por si fuera poco Hakuryuu siempre se hizo del rogar. Al menos le ayude a tomar Belial...o más bien lo hicimos a la fuerza. Comienzo a darme cuenta de que todo lo hago así, soy un asco, pero tu me quieres, ¿verdad?
Al día siguiente entregó la tarea ante la sorprendida maestra que le regañó por el uso inadecuado del lenguaje, o lo que es lo mismo harta grosería. Nah ni era para tanto, pudo haberlo escrito peor. Terminó poniéndole seis porque dijo que le faltaba explicar términos como djinn, laberintos y que fue confuso porque no entendía partes como quién era la bruja. Pero eso no importó al antes oráculo, porque el escrito entre sus manos es un secreto entre el y la única mujer que ama por y para siempre.
...
En la mansión de los Ren una semana después.
Kougyoku cepilla su cabello con dedicación, con un poco de suerte Judal le visita en sus sueños y nada mejor que halague su cabello.
-Mmm, ahora que lo pienso Judal-chan rara vez dice algo sobre mi apariencia...a no ser por esa costumbre que tiene de decirme vieja. ¡No lo estoy solo tengo seis!-rió un poco-será porque es muy lindo y solo se fija en el interior. Que extraño es encontrar a alguien así. Supongo que tengo mucha suerte. Aunque al menos yo si pongo detalle a toda su anatomía.
Dice orgullosa cuando la realidad es que siempre se pierde en esos brillantes rubíes de los que casi nunca aparta la mirada. A lo más que llega son sus labios, bueno, salvo esa vez que le vio desnudo mientras este tomaba un baño en el río y su vista se desvío un tanto más abajo...¡a su abdomen y fue accidental al dar la vuelta que no se piense mal! Cubrió su rostro con las manos y empezó a reír nerviosa.
-Creo que lo mejor será ir a desayunar o se me hará tarde para ir al colegio.
Salió animada de su habitación y pronto se encontró con Hakutoku que le sonreía.
-¡Buenos días tí...papá!
-¡Que bruta casi le digo tío. Esto de las distintas realidades me hace bolas! ¿Cómo le hace él? Conociéndole seguro que ignora a medio mundo, y aún así me pone atención ¡soy tan afortunada! ¿Qué verá en mi? Odio admitirlo pero todas mis hermanas en Kou eran mucho más bonitas y Hakuei...mmm jamás me había puesto a pensar en ello. Siempre está pegada a mi querido hermano Kouen y eso me pone celosa. Pienso que merece a alguien mejor. ¿Será que por eso en este mundo tampoco me cae bien? Tengo la impresión de que algunas cosas se repiten. ¿Serán almas similares? Creo que debería comentarselo a Judal-chan.
-¿Sucede algo?-el mayor-¿volviste a olvidar tu tarea?
-No.
-¿Y la mochila?
-¡Ah!
-¡Soy todo un caso nada más pienso en él y se me olvida todo lo demás!
-¡Voy por ella!
El oji celeste la miraba con ternura al tiempo que sonreía. Escuchó unos pasos que son fácilmente identificables tras de si, se viró para encontrarse con su esposa.
-Así que has vuelto del viaje de negocios.
-¿Eh? Si, ¿por qué tan serio? No te vez feliz. ¿Y mi beso luego de estos días?
El suspiró, se ve tan sorprendida con su actitud que bien podría convencerle de que esta equivocado si no estuvieran las pruebas en su oficina.
-¿Por qué?-dijo al fin.
-¿De que hablas?
-¿Porque escondiste contratos? Sabes que tienes entera libertad para elegir. No hay necesidad de hacer algo así.
-No es verdad. Llevo las cuentas de la empresa con mucho cuidado y transparencia. Es el legado de nuestros hijos.
-Pienso lo mismo y por ello es que estoy preocupado. Sabes que te amo, que confío en ti. ¿Por qué tu no?
-Estas siendo injusto.
-Encontré documentos de negocios a espaldas de la empresa.
-Pudo ser un error.
-Tienen tu firma.
-¡Es una falsificación!
-¿En verdad crees que caeré con una excusa como esa?
-¡Pero...!
-No Gyokuen, siempre nos vi a ambos como un equipo, pero quedó claro que tu no y no puedo confiar la educación de mis hijos a una persona como tu.
-¿Me estas corriendo de la casa?
-No, tienes tanto derecho como yo de vivir aquí, pero quiero el divorcio. No tendrás más poder sobre las acciones o dinero de la empresa porque no quiero que tomes lo que pertenece a ellos.
-¡Ya volví papá!
-¡Que bien!
Le tomó en sus hombros y bajó al comedor. La mujer no expresó comentario alguno. Simplemente no entiende lo que está pasando. ¿Acaso esas lagunas son tan graves como para que no tenga idea de lo que está haciendo? El sonido de la puerta le hizo reaccionar, Hakuyuu se había ido con sus hermanos para llevarlos a la escuela, y Hakutoku hizo lo propio con Kougyoku rato después.
-¿No se supone que mi pequeño Hakuryuu debería estar con mi esposo?
Caminó rápidamente en dirección a la alcoba de este. Se adentró lentamente y le miró dormido. El brazo que se rompió la ocasión de las escaleras aún está herido. Se sintió triste y tomó asiento a su lado.
-Hakuryuu.
Le remueve con suavidad. Quiere platicar un rato. Necesita tanto un poco de comprensión y lo anhela con el alma aún sabiendo que no le tiene el aprecio que quisiera. Este abre sus ojos lentamente y luego da un brinquito.
-Tranquilo soy yo.
-Ese es el problema. ¿Acaso quieres deshacerte de mi?
-Soy tu madre, nunca haría algo como eso.
-¿Enserio? El incidente de las escaleras fue el primero de muchos, estoy seguro.
-¡Ya te dije que fue accidental!
-No confío en ti y no me cansaré de repetirlo.
-Solo quería un poco de comprensión.
-Viniste al lugar equivocado.
Con el corazón roto en miles de fragmentos la azabache se puso en pie, se dirigió a la puerta y puso el seguro.
-Es hora de quitarnos las máscaras mi pequeño Hakuryuu.
El menor se encogió en la cama como buscando protegerse del peor enemigo posible: su madre, la mujer que le dió la vida.
...
Con los chicos.
-¡Ah!
-¿Qué ocurre Hakuren?-su hermano mayor.
-Se me olvidó decirle a Hakuryuu que le traeré medicamentos.
-¿Todavía le duele?
-Supongo, se rompió el brazo. Por eso se quedó hoy a descansar.
-Creí que papá le llevaría al colegio y no lo recetes tu.
-Pero.
-Ah, bueno si te tiene más tranquilo ve a verle, pero debemos llevarle al médico. Yo llevaré a nuestros hermanos a la escuela, te estaré esperando para que vayamos a la empresa.
-¿No confias en mi?
-En cuestiones de trabajo no tengo quejas, eres eficiente. Pero tiendes a distraerte con facilidad en otras cosas.
-¡No digas eso delante de nuestros hermanos! ¿Qué van a pensar?
-Que es verdad-Kouen.
-¡Qué eres divertido!-Kouha.
Koumei solo les miraba con algo de apatía.
-Será mejor que se vayan o llegaran tarde.
-Te estaré esperando, iré por ti si te tardas.
-¡No lo haré!-gritó agitando la mano y le perdieron de vista.
Hakuren casi corrió con la enorme sonrisa que le caracteriza en el rostro. Abrió la puerta y la cerró tras de si, pero un potente grito sacudió hasta la última célula en su cuerpo.
-¡Hakuryuu!
No se lo pensó dos veces para correr en dirección a su cuarto. ¿Qué ocurría con su adorable hermano? ¿Tuvo un accidente por culpa del brazo herido? ¿Un ladrón se metió a la casa? Bueno, en cualquiera de los dos casos estaba él para auxiliarle. Trató de abrir pero han colocado el seguro. Dio una gran patada y la hecho abajo. La sangre se congelo al ver como su madre amenazaba a su hermano con un abre cartas, el pobre lloraba aterrado en un rincón con una herida profunda en su hombro.
-¡¿Qué significa esto?!-furioso.
Lo siguiente que supo es que estaba tirado en el suelo, mareado y tenía un increíble ardor en la garganta. Llevó su mano solo para darse cuenta de que tenía una cortada que no dejaba de sangrar.
...
En el colegio.
Hakuyuu llevaba cerca de veinte minutos esperando a su hermano. Es un hombre de increíble paciencia pero conoce de sobra el carácter ligero del otro.
-Supongo que tendré que ir por el, seguro se puso a platicar con Hakuryuu. No quiero que papá le reprenda otra vez.
Caminó con su acostumbrada elegancia pero con rapidez. Tenían mucho trabajo en la oficina. Llegó luego de un rato, le pareció extraño que todo estuviese tan tranquilo.
-¿Hakuren, Hakuryuu?
Pero no obtuvo respuesta alguna. Subió las escaleras con dirección al cuarto del más pequeño, una vez ahí corrió pues Hakuren estaba tendido en el suelo.
-¡Por dios!
Se alteró y se colocó a su lado dándose cuenta de que había muerto.
-¿Qué pasó aquí? ¿Y Hakuryuu?
Se volteó lo suficientemente rápido para esquivar una certera estocada a su cuello, sus ojos se abrieron a máxima capacidad.
-¿Tu? Pero...¿por qué?
-No debieron venir. Yo podía hacerme cargo de todo. ¿Por qué siempre tienen que estar en el lugar equivocado? Me obligan a hacer lo que no quiero.
-¿De que hablas? No entiendo.
-No es necesario. Pronto acabaré con esto.
-¡No es un juego maldición!
Fue atacado nuevamente y se defendió tan bien como pudo pero al parecer tenía técnicas maravillosas, como si estuviese frente al mejor espadachín del mundo. Aún herido de gravedad alcanzó a coger su celular y llamar a su padre.
-¡Enloqueció!
Fue lo que escuchó Hakutoku para ser seguido de un potente grito y luego el más sepulcral silencio. Aún no llegaba al colegio, no podía simplemente abandonar a Kougyoku pero tampoco quedarse de brazos cruzados.
-Lo siento pequeña, creo que hoy no irás a la escuela.
Llamó a la policía y llegó al lugar. No lo dudó, entre más dejara pasar más posibilidades había de una tragedia. Le pidió a la peli rosa que se quedara en el auto y el entró a toda prisa.
-Estoy seguro de que es consecuencia de lo que dije esta mañana. Pero no creí que tomara las cosas así de mal. Al menos espero que no los haya lastimado...
Casi cayó al suelo al tropezar con algo. Tuvo que reprimir un grito, un mar de sangre y Hakuyuu en el, no tiene caso intentar reanimarle, la mirada en su rostro indica que es demasiado tarde. Lleno de furia se dirigió a las habitaciones del piso superior. Una a una las revisó con extrema cautela, cuando llegó a la del menor de todos su corazón se rompió por segunda vez en esta ocasión al encontrarse con Hakuren en igual condición a su hermano mayor.
-¡Hakuryuu!
Recordó que se sentía un tanto indispuesto y por lo tanto en casa. Si no estaba en la cama...
-¡HAKURYUU!
Le llamaba con insistencia pero nada. Revolvió el sitio entero pero no obtuvo resultados. Bajó corriendo las escaleras estando a punto de caer un par de veces por fortuna iba cogido del pasamanos. El corazón se le subía a la garganta, sus manos sudaban con insistencia, un escalofrío recorriendo su espina y el cuerpo contraido de terror. ¿Cómo es que todo terminó de esta manera? Ha perdido a dos de sus hijos. Si también le pierde a el...
-¡Hakuryuu!
-¡Papá!
El grito de este le indicó más o menos su posición hasta la cocina. Una vez ahí vio a Gyokuen sentada en el suelo presumiblemente inconsciente. Se arrodilló para verificar su estado quedando frente a ella. Pronto sintió un cuchillo clavarse con éxito en su corazón por la espalda.
-Las cosas no debieron ser así. Pero supongo que te enviaré con tus hijos para que no sufras.
Recibió una grotesca sonrisa de quien menos imaginó y que se grabó para acompañarle a la otra vida.
...
Kougyoku esperaba ansiosa en el vehículo. No entendió lo que ocurría. Su padre nada le contó pero estaba visiblemente alterado. Quería entrar y cerciorarse por si misma de la situación pero decidió confiar en el y contenerse un poco más. Su rostro estaba casi pegado al vidrio como si con ello pudiera ver el interior de su hogar. Luego de un rato escuchó gritos, era su padre que buscaba a Hakuryuu. Comenzó a entrar en pánico pero si la situación es peligrosa solo sería una distraccion. La voz del pequeño azabache hizo eco y después nada. ¿Todo habría salido bien? Bajó del coche pero no dio un solo paso más, tenía la esperanza de que Hakutoku saliera y le dijera que todo era un mal entendido. Pero esta se vió destruida en cuanto el fuego hizo aparición. Era la peor pesadilla de la historia. De un día o otro nada tenía.
-¡Papá, Hakuryuu-chan!
Se alarmó y contra todo instinto de preservación entró. Corrió lo más rápido que sus piernas le permitieron. Se escuchaba el sonido de las sirenas de patrullas, ambulancias y los bomberos. Pero no se retiró, no hasta encontrarles. Sin embargo nunca ha tenido la mejor suerte del mundo, se encontró con Gyokuen que reía como maniática.
-¡Les dije que no era mi culpa! Ja ja ja ja.
El pavor se apoderó de ella y corrió en la dirección contraria sin detenerse hasta chocar con algo.
-¡Por dios Hakuryuu-chan!
Este tenía una herida en su hombro que no dejaba de sangrar y que seguramente era la causa de que estuviese inconsciente. Le removió pero no despertaba, el fuego comenzó a rodearlos al igual que el humo que se metía a sus pulmones cual si fuera ácido quemando todo a su paso. Terriblemente doloso. El primer impulso de cualquier ser vivo: escapar. Pero jamás abandonaría a su hermano, sin embargo con su pequeño cuerpo nada pudo hacer, se mareó y pasados algunos minutos perdió el sentido. Quedando uno al lado del otro.
-Judal...chan.
...
El oji escarlata estaba en casa pues su profesora tenía gripa y no le daría clases, pero eso si, les dejó un buen de tarea.
-Mendiga vieja. ¿Se va a tomar toda la vida o qué?
Aún así coloreaba divertido algunos dibujos, en el otro mundo nunca hizo algo así. Es más no estaba siquiera seguro de que el poderoso imperio Kou tuviese crayolas. Gustaba de derretirlas ayudado de una vela haciendo un batidillo de aquellos. En más de una ocasión Sheba le regañó. Pero no podía contenerse le gustaba lo sencillo que era destruir un material en apariencia resistente. Aunque igual si los tomaba entre sus manos los partía por la mitad; vicios de su anterior vida. Pero desde que se encontró con Kougyoku ha estado más tranquilo. Siempre le sucede, es como si llenara su vida de luz y para nada es algo que le moleste. Llena su corazón de esa calidez que le encanta y que provoca un curioso cosquilleo en sus tripitas. Ah no, esa es hambre, se pone en pie para ir por algo de comer.
-Judal-chan...
Escuchó la voz de la mujer que ama, se giró rápidamente.
-¿Kougyoku?
Sintió que estaba atrás de él, pero ahí no había nada.
-¿Sería mi imaginación? Al cuerno, aún si lo es primero me aseguro de que la vieja esta bien. Voy a llamarle...ah no tiene móvil y olvidé preguntarle el de su casa. Bueno para algo soy un magi.
Repiró hondo y concentró el rukh a su alrededor, sintiendo la energía de la peli rosa. Al encontrarla utilizó su círculo de transporte mágico y llegó al lugar. Pero se sorprendió al ver que la mansión se incendiaba. Su rostro perdió todo color pues el rukh le indicaba que la chica estaba en en interior.
-¡Rayos!
Entró y corrió sin descanso hasta la cocina, encontró en el piso a Kougyoku y Hakuryuu, pero antes de llegar a ellos una enorme viga cedió al peso y cayó en dicha dirección, el ex oráculo creó un borg que les protegió y luego lanzó un hechizo que la destruyó en miles de particulas irreconocibles.
-Ah~ -Emitió un leve quejido y trastabilló-creo que no me siento bien. Ni que hubiese usado tanta magia.
Se acercó al par y se dió cuenta de lo evidente. No podría cargarles a ambos y no contaba con mucho tiempo. Ese lugar caería en nada. Concentró su energía por si había alguien más en el sitio, no encontró ninguna presencia, si había ya estaban...dejó el asunto de lado y empleó su magia para envolverles en un borg y llevarles con él. En ese instante la mansión le pareció más grande de lo que era, se sintió mareado y notó que su nariz sangraba.
-Me lleva, es tal y como lo sospeche no poseo la misma cantidad de magoi que antes. Si me exijo más podría...no...¡muevete estúpido cuerpo! ¡Aún si llego al limite tengo que salvarlos a los dos!
Su vista se nublaba cada vez más, llegó al punto en que casi no veía nada, bueno el humo tenía gran parte de la culpa. La sangre comenzó a emanar de sus orbes y oídos clara señal de la falta de magoi. Y es que no solo les transportaba fuera sino que les protegia de vigas, pilares, restos de paredes colapsados e incluso la explosión del tanque de gas.
-Un incendio es más peligroso en este mundo que en el otro. No...creo...llegar a la salida...
-Judal...chan...
En sueños la chica le llamó y solo eso hizo falta para dar hasta lo último que tenía. Se alejó lo suficiente para que no fuera peligroso. Mucha gente comenzó a bajar de los vehículos de emergencia. Alguien le tomó en brazos pero se desmayó y no supo más.
...
En casa de los Jehoahaz Abraham.
La peli rosa pelaba algunas manzanas con mucho cariño.
-No es bueno que siempre este comiendo duraznos. Hay otras frutas, bueno la verdad es que siempre he querido hacerle unos conejitos y con los melocotones no me salen, siento que parecen lagartijas, ¿por qué?
Frunció el ceño molesta y se cruzó de brazos para después continuar con la labor. Cuando finalizó subió a la habitación y no le encontró.
-¿Otra vez escapó? No lo creo, la ventana esta cerrada normalmente sale por ahí y su dibujo está a medio colorear con lo que le gusta. Mmm...
Le buscó por toda la casa creyendo que le gastaba una broma, en ese sentido es igual a su padre si no es que peor. Pero comenzó a sentirse inquieta al darse cuenta de que dicha posibilidad era casi nula. Corrió por su móvil para llamar a su esposo pero justo cuando lo tenía en la mano sonó el timbre.
-¿Bueno?
-Sheba, hola soy yo.
-¡Ugo! ¿Qué ocurre?
-Judal llegó en una ambulancia hace rato. No quiero decir mucho, mejor cuando estés aquí. Lo único que si puedo asegurarte es que su vida no corre peligro.
-¡Oh por dios! ¡Gracias por avisar!
Colgó y enseguida llamó a su marido.
-Es poco común que...
-Nuestro hijo está en el hospital donde trabaja Ugo, volvió a escapar. Debí cuidarlo mejor snif snif.
-No te alteres. Entiendo que es complicado pero debemos ser fuertes por él. Te veo ahí.
-De acuerdo.
Salió de casa a toda prisa, subió a su auto y se encaminó al nosocomio. En el lugar ya estaba Solomon que conversaba con el peli celeste, se acercó a paso veloz.
-¿Cómo se encuentra?-nerviosa.
-Oh Sheba, como decía estuvo en un incendio pero...
-¡¿Se lastimó?!
-Afortunadamente no tiene un solo rasguño, no entiendo como es posible. Pero si tiene anemia, ¿cómo te lo explico? Sus ojos, oídos y nariz sangraban.
-No puede ser-emitió abatida.
-Pero estará bien, no fue una cantidad considerable aunque no entiendo lo que ocurrió, le hicimos algunos estudios pero no hay nada anormal. Sin embargo no despierta. Es como si estuviese en verdad cansado.
-¿Qué haremos?
-Lamento decirte esto, pero no hay más que esperar. Hice cuanto estuvo a mi alcance, pero prometo continuar revisando los estudios por si acaso. No me rendiré.
-Contamos contigo-el padre.
El mayor asintío y se retiró a su oficina.
-Soy la peor madre del mundo.
Fue abrazada y su frente besada con cariño.
-Lo has hecho bien. Solo es un poco travieso y es hábil para escapar, no por nada es mi hijo.
-¡Solomon!
-Es una pequeña broma, sonríe. Debemos ser fuertes por y para el. No quieres que lo primero que vea sean tus lágrimas o un reproche, ¿cierto? Te aseguro que la ha pasado mal. Además aún esta vivo, hay esperanza.
-Si.
El mayor le llevó a la habitación que le fue indicada por Ugo y tomaron asiento para cuidarle, después de todo son una familia. Pasaron de esa manera varias horas.
La peli rosa cabezeaba una y otra vez, el cansancio terminó por vencerla y se quedó dormida. Solomon se levantó del sillón y la recostó cuidadosamente cubriendola con su abrigo. Se acercó para mirar a su hijo que solo dormía. Su corazón se estrujó dolorosamente. Pasó su mano por la frente retirando algunos cabellos del fleco para apreciarle. Tan inocente, tan vulnerable. ¿Por qué le ha ocurrido algo así?
-Pequeño magi.
Dijo sin darse cuenta, no tenía mucho tiempo por lo que solamente pudo recuperar su magoi. Luego de ello miró confundido a su alrededor.
-Es extraño, tengo la impresión de que hacia algo.
-¿Pa...pá?
-Buenos días-sonrió.
-¿Eh? Creo que es de noche-miraba en dirección a la ventana.
-Has despertado, es por costumbre.
-Siento si te preocupe, pero tenía que salvar a alguien importante.
-¿Es la niña de cabello rosado?
-¡¿Cómo está?!-se sentó de golpe pero un mareo le dejó recostado nuevamente-ah.
-Tranquilo, aún no te recuperas. Y ella esta bien.
-¿Y Hakuryuu? Es el otro niño.
-...quizá sea mejor si te lo digo más tarde.
-¡Por favor!
-Aún lo están tratando. Me temo que la mitad de su cuerpo salió herido en el incendio.
-¿Le ocurrió lo mismo que en el otro mundo? Son demasiadas similitudes.
-¿Saben que lo ocasionó?
-Parece que su madre. Se la han llevado para realizar algunos estudios, pero todo parece indicar que enloqueció.
-Al menos podrán vivir en paz con su padre.
El gesto del mayor le indicó que aún había algo de lo que debía enterarse.
-¿Pero...?
-Su padre y sus dos hermanos mayores murieron.
-¿Eso quiere decir que...estarán solos?
-No, parece que tienen otra hermana y tres hermanos más. Hoy conocí al mayor de ellos, se llama Kouen y es bastante maduro para su edad aunque aún es un joven.
-¡¿Y él se hará cargo de todos?!
-Parece que los Saluja serán sus tutores. Pero si, el tendrá que hacerse cargo de la empresa de su familia. Parece que Anise le enseñará y le di mi número por si necesita ayuda. En Kou o su familia. También le dije que podrían venir a vivir con nosotros pero es muy orgulloso.
-No cambia.
-¿Ya lo conocias?
-Algo así...
-Es incluso peor que aquella vez. En ese mundo al menos Koutoku les cuidaba por decir algo y al menos la bruja fingia, pero de esta manera estarán solos contra el mundo. Solo espero que Hakuryuu no le guarde rencor a Kouen, bien podría culparle por no salvar a sus hermanos, tengo que hacer algo...pero no...
Y volvió a quedarse dormido. Ha gastado demasiada energía y han sido muchos acontecimientos de golpe. Por lo menos Gyokuen no podrá ponerles un dedo encima. Necesita acercarse a la familia, siempre les protegerá como el sacerdote que fue y porque no quiere que se pierda la sonrisa que tanto disfruta contemplar.
-Kougyoku.
...
En la mañana despertó la peli rosa.
Se sentó rápidamente al recordar que estaba rodeada por el fuego.
-¡Aaaaa!-gritó asustada.
-¡Ah me espantaste!
-Lo lamento Kouha-onisama.
-¿Cómo te sientes?
-Con un poco de náuseas. ¿Y Hakuryuu-chan?
-Aún no despierta. Estuvo en cirugía.
-Pobrecito.
-Al menos se salvó. Ah si, el niño que les ayudó también ha despertado. Hace rato le oí decir un montón de groserías.
-¿Cuál niño?
-Oh que tonto. Seguro estabas inconsciente.
-Quiero darle las gracias.
-¿Puedes caminar?
La niña asintío, el le dio la mano y la llevó a la habitación de Judal.
-¡Ya les dije que no quiero otra maldita inyección! ¡Que no tengo nada joder!-su mirada se clavó en la linda niña, corrió a ella aventando sin notarlo a la pobre enfermera que al menos ya no tendría tétanos pues se clavó la aguja en su lugar. Tomó a la oji fiusha en sus brazos con tanta ansiedad que parecía querer partirla por la mitad.
-Eres una tonta, creí que te perdería otra vez.
Ella balbuceó y tembló visiblemente.
-¿Q-quién eres?
El azabache no la miró, creyó que había escuchado mal hasta que se repitió la interrogante.
-¿Por qué siempre me haces lo mismo? Eres muy cruel.
-Ah yo...lo siento...gracias...no sé que te quiero decir...
-¿Podrían dejarme solo? Estoy algo cansado.
-Ah pero...
-Kougyoku, es lo mejor.-dijo su hermano llevandola consigo.
-Ahora si te voy a inyectar niño-articulo la enfermera realmente furiosa pues no es la primera vacuna que recibió, una más y llena su cartilla de nueva cuenta.
-Haz lo que quieras.
Dijo el oji escarlata para tirarse en la cama sin interés alguno. Estaba tan deprimido que ni las lágrimas escapaban para darle alivio.
Durante un par de días continuó internado en el hospital al igual que Hakuryuu que no despertaba y Kougyoku de quien monitoreban su estado. Sheba y Solomon estaban preocupados pues su hijo rara vez hablaba y no tenía ganas de comer. El peli azulino tuvo que ir a la empresa para arreglar algunos problemas, así que solo se quedó su madre.
-Iré por algunos duraznos mi amor. Te harán bien.
Pero no recibió respuesta, el chico le daba la espalda aún si no era su intención ser grosero.
-¡Eres un idiota Alibaba! Esta era tu oportunidad de decirle que te gusta.-escuchaba voces provenientes del pasillo.
-¡No me molestes Kassim! ¡Es muy difícil! Kougyoku es muy bonita y me pone nervioso.
Algo en el corazón del ex oráculo se activó, se puso de pie y caminó lo más rápido que pudo para ver al insolente del que ubicó la voz. No con la suficiente velocidad para reclamar, pero si para verle por la espalda y perderle a la distancia.
-Reconocería ese estúpido cuerno en donde fuera. Púdrete estúpido unicornio. ¡Kougyoku es mi novia! ¡Bien aún si tengo que hacer que me recuerdes un millón de veces lo haré porque te amo!
Poco después llegó Sheba con los frutos que devoró aunque le provocara náuseas por el tiempo que lleva sin probar alimento, y durmió para recuperar energía, pues por la noche tiene una muy importante visita que hacer.
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Notas finales.
Ja ja ja me ha quedado algo larguito y no llegué a donde quería XD, le hubiese seguido si no estuviera atrasada con mis otros fics, mala idea subir más de uno pero magi siempre tiene algo que bueno XD simplemente no me puedo detener a menos que me quede dormida mientras escribo y que ocurre con bastante frecuencia XD. Muchas gracias por su apoyo, los amo a todos y cada uno de los que leen. Viva magi! Por mucho mi manga favorito en la vida y que a este paso me llevara al más allá XD.
kirara213.-Oh será la venganza más cómoda de presenciar, y por ahí un refresco XD. Oh si, la segunda o más bien la primera vez que Solomon intentó asesinar a Judal, pobrecito T.T Oh si, siempre me ha parecido muy lindo el hecho de que Hakuryuu sepa cocinar! Oh si, que Kougyoku recuerde a Judal fue lindo, pero luego lo volvió a olvidar, ánimo Juju! Gracias por comentar! Eres super genial! :)
Laraju.-Oh si, es que me gusta mucho jugar con el misterio, por eso yo también me hago bolas y lo tengo que volver a leer XD. Si son muy lindos :) Gyokuen, en el capitulo de hoy...O.O que trabajo me cuesta no decir nada! Ja ja ja mi tiempo anda igual necesitamos más horas en el día! O que santa me regale más velocidad para escribir. Espero te guste la conti y gracias por el apoyo. Suerte con tu fic que amo con el corazón.
Gracias a todos por su apoyo! Y para los fans del JuKou les recomiendo Huyendo del destino de Laraju, a mi me encanta. Nos vemos la próxima! Y gracias por la paciencia.
