Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.

Escrito en el móvil, errores son sin querer.

Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.

.

.

.

Capítulo 21 Un aliado, uno de verdad.

.

Luego de que le dieran de alta Judal volvió a casa y ahora está en su cuarto. Recostado dando la espalda al mundo, con el cuerpo tembloroso y mejillas sonrojadas. Pero que su frágil apariencia no engañe, por dentro hierve de furia a más no poder.

«-Maldita sea, estoy seguro de que la bruja de Arba tiene que ver con que Kougyoku me olvidara. Ni creas que con ese gastado disfraz de Gyokuen engañas. Tendría que ser estúpido como para caer. Que bueno que las cosas no te han salido como lo esperabas. Estas donde una loca debería. Sería bueno que corrigieran la espantosa personalidad que tienes. No estoy seguro de que Hakuryuu logre perdonar lo que hiciste pero eres el único familiar que le queda. Bueno a parte de sus hermanastros. No sé como se lleve con ellos en este mundo pero en el otro siempre guardo distancias. Ah como me fastidia toda la situación. Si tan solo pudiera liberar un poco de estrés, no estaría mal escaparme un rato. Por desgracia ya les preocupé lo suficiente y no es mi intención matarlos de un coraje.»

Miraba hastiado todo cuanto tiene a su alrededor, pero siendo las mismas cosas de toda la vida no le halló el menor interés.

Fue entonces que se puso de pie y salió por la ventana para trepar por la enredadera y subir al techo. Ya comenzaba a meterse el sol, por lo que el cielo adquirió un hermoso tono rojizo que le hizo rememorar a la mujer que tanto ama. Sintió su corazón latir con velocidad. Kougyoku no le recuerda y es posible que aunque lo haga le olvide de nueva cuenta. Y este ciclo se repetirá hasta que no localize la raíz del problema. Y por alguna misteriosa razón le vale. En este instante se siente afortunado de haberla conocido, de estrecharla entre sus brazos, sintiendo como su alma se conectaba con la princesa. Siente el fuerte impulso de cantar, lastima que nunca en su vida lo haya hecho. Sabe que es un conjunto de rimas o algo por el estilo. Cuando se lo enseñaron en el colegio no puso la más mínima atención. Y aún así el intenso sentimiento de querer desfogar su espíritu le inunda, ¿pero qué hacer? Lo medita algunos minutos sin llegar a una respuesta. Tanto así que el día dio paso a la noche y a esa hermosa luna. El brillo que resplandece en la oscuridad. Porque sin importar lo pequeña que pueda parecer su luz esta termina por vencer, no se deja dominar por ella, es libre.

Y entonces llega al ex oráculo la inspiración. Si no puede decirlo, dejara que su cuerpo se haga cargo. Comienza a bailar moviendo sutilmente su pies, sin despegarlos mucho del suelo, como una pluma que volace por el cielo. Un pequeño giro para luego doblarse hacia adelante y rozar el suelo con las puntas de sus dedos, alza las palmas a la bóveda celeste con expresión sublime. Vuelve a girar y da un par de saltos apenas recargando su peso, levanta una pierna contorcionando el cuerpo hacia atrás, vuelve a la posición original quedando estático algunos segundos, esperando el momento indicado. Y de súbito su danza se vuelve fuerte, violenta. Con rápidas estocadas imaginarias, derrotando a los enemigos que amenazan su amor, cubriendose con el líquido escarlata de los indeseables que solo habitan en su mente. Sonríe de forma maniática y aún así tan bella que parece un ángel de la muerte. Letal y hermoso como el solo. Continúa con una risa perversa, que no es otra cosa más que el canto de su alma. ¿Qué si parece no estar muy bien de la cabeza? No es como que le de mucha importancia luego de lo que le hicieron sufrir Al Thamen, la bruja que tenían por líder, Sinbad, Hakuryuu en su momento y el resto de seres a su alrededor. Si estuvo en el la opción de destruir un mundo puede tenerla para hacerlo con otro. Y con esa capacidad proteger e incluso robar lo que tanto ama. Cuando su respiración se agita un poco cesa toda actividad y baja cuidadosamente ayudado de su magia para entrar a su alcoba. Puede ser que con la cantidad tan disminuida que posee de magoi no haya sido prudente tanto ejercicio. Pero necesitaba despejar su mente. Y más aún liberar la tensión que ata a su corazón con cadenas invisibles que le hacen sangrar. Porque al fin encontró el coraje para enfrentar a su novia sin ponerse a llorar. Porque sin importar cuantas veces intenten apartarla de su lado esa chica es de él.

-Y yo soy todo tuyo-articulo con una sonrisa entre pícara e inocente.

Recostado en el lecho que a últimas fechas se ha convertido en su confidente, y mejor aún gran aliado. Cierra los ojos y realiza la magia que solo el ex sacerdote puede emplear.

...

Kougyoku está destruida. Se había acostumbrado al hecho de saludar todos los días a su padre, a ser consentida por sus hermanos mayores y jugar con los demás. A comer los deliciosos guisos de su madre, y ahora...no tiene nada. Es la segunda vez en la vida que pierde a una familia. Bueno, a su padre biológico rara vez le vio por lo que no recuerda un solo detalle de el. ¿Sería pelirrojo como ella? ¿No? ¿Y su madre? De ella si que nada sabe. Toma asiento sin prestar atención a su alrededor, sin notar que está dentro de un sueño. Aprieta con fuerza su falda, como si le recriminara todo cuanto pasa. Sus ojitos se llenan de lágrimas, está a punto de llorar pero se contiene. Si hay algo que le enseño Hakutoku es a enfrentar las adversidades con valentía y coraje. Es una verdad que se grabó con fuego en su ser. Pero se siente tan mal. Se pone de pie y corre sin destino fijo. No sabe que hacer pero no puede detenerse. Cierra los ojos por pura inercia y...¡SPLASH!

-¡Waaaaaaaaahh!-cayó a un lago sin remedio alguno mojandose hasta el pensamiento.

-¡Ja ja ja ja!-una molesta voz ronca que obviamente se burlaba de su condición.

Alzó la mirada furiosa al saber su orgullo dañado. Sentado sobre la rama de un árbol, un niño con mirada intensa de color escarlata.

-¿Pretendes imitar a un pez?

-¡Grosero!

El niño bajó con elegancia y se acercó con una enorme sonrisa un tanto perversa que asustó a la pequeña que inconscientemente se hacia para atrás en un intento de hacer distancia.

-¿Q-qué?-nerviosa.

-Nada, solo miro sin interés en particular.

-Ah ya veo.

Bajó la mirada pensando en como escurrir su vestido. Cayó en la cuenta de que primero tenía que salir de ahí. Levantó el rostro y...

-¡Waaaaaaaahh!

Un par de ojos carmín justo enfrente de ella pues Judal se ha metido al agua.

-¡Me asustaste!

-Ja ja ja si ya me di cuenta, justo era mi intención.

-¿Por qué? ¿Me odias aunque ni nos conocemos?

-En primera si nos conocemos, eres mi novia...

-¡Uo!

-No interrumpas. Y en segunda te amo, si no fuera por eso no estaría insistiendo con mantenerte a mi lado.

-Pero...

-Que no interrumpas pues. Escucha, me has olvidado muchas veces y comienzas a fastidiarme. ¿Por qué no puedes ser menos torpe?

-Pero yo...

-¡Que no me interrumpas!

-¡No me grites Judal-chan!-lanzó la más potente bofetada que haya dado nunca, pero esta fue interceptada por el azabache que parecía reírse de su existencia.

-¿Me has recordado, otra vez?

-Lo siento Judal-chan. Seguro estas cansado, deberías olvidarte de mi y continuar con tu vida.

Bien, el podría soportar miles de cosas como lo ha venido haciendo, pero lo que acaba de decirle si que no. Ha provocado la enorme furia en su corazón. Justo como la de aquel día en que cayó en la depravación.

-¡¿Estas loca maldita?!-le sostuvo de los brazos con fuerza.

Kougyoku quedó pasmada, no reaccionó un par de segundos, jamás le ha llamado de semejante manera. Su corazón se estrujó, sentía que lloraría en cualquier momento. Alzó los brazos, los colocó en los contrarios y comenzó a removerlo con fuerza.

-¡Eres un patán! ¡No puedes entender que solo estoy preocupada por ti! ¡No quiero verte atado a nuestra relación!

-¡Muy mi problema! ¡No lo decidas!

-¡Y tu tampoco lo hagas por mi!

-¡Terca!

-¡Obstinado!

-¡Idiota!

-¡Tonto!

-¡Torpe!

-¡Histérico!

-¡Apretada!

-¡¿Ah?! ¡¿Cómo me has dicho?!

-¡Y encima sorda!

-¡Y tu muy perfecto!

Los dos destilaban odio por cada uno de sus poros. A eso le siguió una "intensa" batalla en donde Kougyoku jaló del pelo al niño y el golpeó suavemente su frente. Ahora respiraban agitadamente con una sonrisa compartida.

-Siempre se me olvida...que tienes un horrible carácter-el mayor.

-Y lo dices tu.

-¿Recuerdas la cara de Hakuryuu la primera vez que nos vió hacer algo así?

-Oh si, de verdad se asustó.

-Y luego fue de chismoso con Hakuyuu.

-Cierto, siempre me quedé con la duda de que te dijo.

-"Judal no deberías maltratar a Kougyoku. ¿Qué tal si un día se vuelven pareja?" Ahora que lo pienso asusta. Era como si pudiera ver el futuro.

-Extrañaba jugar contigo.

-Mira que tienes a todos bien engañados. Si vieran que no eres la mujer más femenina. Aunque es por eso que me gustas, no quiero a alguien que se la pase sentada en un rincón llorando sus penas, o esperando a que la salve "el príncipe azul" y sea pura sumisión. Eres divertida e interesante. Aunque vaya que has aprendido trucos sucios, jamás habías tirado de mi cabello.

-Ah, es que a Alibaba-chan le gusta ver las peleas en la tele. Aunque no las miro mucho porque no me visita muy a menudo.

-Oh, ¿así que le debo al unicornio idiota que mi novia sea tan sexy?-dijo por lo bajo.

-¿Dijiste algo?

La expresión del peli negro cambió de súbito volviendose mucho más madura aunque agresiva.

-Escucha muy bien Kougyoku. Estoy seguro de que aún cuando muestras esa enorme sonrisa estas triste por lo ocurrido a tu familia. Siempre has sido fuerte y buena para esconder el dolor. Pero no estas sola, nunca lo estas. Siempre estaré a tu lado, te seguiré a cualquier destino y dimensión. Si quieres pensar que soy un acosador adelante, pero no me detendrás jamás.

La peli rosa se aferro al pecho del otro dejando escapar varias lágrimas.

-Antes me sentía así porque no te recordaba. Pero cuando lo hago se llena el vacío en mi corazón-sonrió-gracias por quererme Judal-chan.

-Yo digo que me embrujaste pero qué más da.

La pequeña rió, como si no supiese que es una de sus tantas bromas. Porque a pesar de ser muy abierto con ciertos temas e incluso descarado, es tímido para el amor.

Se abrazaron por varios minutos, no saben a ciencia cierta cuántos, pero sin duda no los suficientes.

-Tengo que irme Kougyoku, si necesitas algo o quieres hablar solo piensa muy fuerte en mi, haré que ese perezoso rukh se ponga a trabajar. Tanto como que soy el oráculo del gran imperio Kou.

-¿Cuenta si estamos en otra vida?

-Detalles más, detalles menos. No te fijes-depositó un beso en la frente de la niña y sonrió-es lo más que tendrás por ahora, no me interesan las mocosas. Si quieres más apurate a crecer.

-¡Tu también lo eres!

El peli negro se marchó no sin antes sonreír, Kougyoku llena su existencia de color y felicidad y lo mismo se aplica a ella. Si no fuera por su presencia sin duda se habría rendido a la desesperación. Es por él que puede enfrentar ese terrible sufrimiento de no tener más al hombre que veía como un padre, y sus dos admirados hermanos.

...

Las cosas no fueron sencillas con los Ren, cada que se reunían para comer o realizar actividades juntos se hacia un ambiente tenso y pesado. Echaban de menos a los mayores, sus bromas, consejos, sabiduría, todo. Pero Kouen jamás se rindió, si alguien podía ser la cabeza de los Ren era él sin duda. A pesar de su corta edad posee un temple envidiable, un fuerte carácter, gran valentía y don de líder. Anise le apoyo brindandole consejos para sacar adelante a la compañía, pero fue el mismo que con sus conocimientos y esfuerzo se hizo respetar aún más que el mismo Hakutoku; siempre pensando en proteger lo que corresponde a sus hermanos y evitando por todos los medios que los miles de empleados que dependían de la empresa terminaran en la calle siendo este el mejor de los casos. Es alguien único, se mantiene al frente del negocio a la vez que continúa con sus estudios y aún así se da el tiempo para convivir con sus hermanos y amigos de estos que suelen visitarlos, entiendase por Kassim, Mariam y Alibaba. Siendo este último quien desarrolló terror casi patológico por ese demonio. En opinión suya algo de lo más normal. Ahora está en compañía de su amiga en su habitación.

-¿Que Kouen no duerme?

-Claro que si Alibaba-chan.

-¿Y cómo hace de todo?

-Porque mi hermano es genial.

-Siempre lo has admirado mucho, ¿cierto?

-Es un gran hombre después de todo. Me gustaría ser tan confiable como el.

-Yo pienso que ya lo eres, siempre que tengo problemas me ayudas. ¿Recuerdas al chico que me molestaba en el parque y que asustaste? De verdad creí que lo golpearías.

-Ja ja ja ja-risa nerviosa.

«-Creo que se me está pegando el mal genio de Judal-chan.»

-¿Kougyoku?

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-Ah si.

-¿Es malo si convives con alguien y por ello adquieres características suyas?

-¿A qué te refieres?

-Ya sabes. A la poca paciencia que a veces tengo.

-Mmm-meditando-no quiero ser grosero pero a pesar de que eres muy linda sueles perder la paciencia muy feo.

-¡Ah!-indignada.

-¿Ves? Pero no pienso que sea algo negativo. Expresas con más facilidad tus ideas. No eres de las que se quedan calladas. Recuerdo que cuando te conocí daba la impresión de que todo te daba miedo. Como si creyeras que no merecías nada o pensaras que podrían castigarte por cualquier error. Estoy muy seguro que el cambio que tuviste tiene mucho que ver con tu familia, pero no creo que hayan sido los únicos. Si te soy sincero me hubiera gustado mucho ser quien te diera la libertad. Que te hiciera sonreír desde el fondo de tu alma. Pero nunca he tenido una suerte envidiable. ¿Sabes? Siempre he querido decirte algo...Kougyoku...

-¿Si?

-Tu me...

De pronto resonó un tremendo relámpago que les hizo pegar un brinco.

-¡¿Es enserio?!-el rubio-si estaba bien soleado.

-Seguro tienes frío Alibaba-chan. ¡Iré a preparar un chocolate!

-¡No espera!-alargó el brazo para detenerla, por desgracia no lo consiguió.

«-¿Por qué siempre tengo tan mala suerte? ¿Cuántas veces he querido decirle que me gusta. Esto ya parece burla del destino, pero no me rendiré. ¡Eso jamás!»-decidido.

...

En el hogar de los Jehoahaz Abraham.

El peli negro estaba recostado en el lecho boca abajo con el rostro casi clavado entre las sábanas.

-Aaaahh~ -largo lamento cual alma en pena.

«-No puedo creerlo, gasté más energía de la que tenía contemplada. Pero fue una suerte que Kougyoku pensara inconscientemente en mi con tanta fuerza, y luego mezcló la conversación que tenía con el inútil de Alibaba. Es un aprovechado, ella es mi novia. No permitiré que la alejes de mi lado. Si ella te elige está bien, pero lucharé porque no tengas ni la más mínima oportunidad unicornio del demonio. Ah me lleva incluso tengo náuseas. ¿Qué carajo ocurre con mi magia? Para variar estoy solo en todo esto. Bueno, en realidad no es muy distinto a como ha sido siempre. Aunque me gustaría que el enano estuviera por aquí, así al menos tendría a alguien con quien intercambiar información...supongo que solo me queda esforzarme más...a todo esto...¿qué ha sido de Gyokuen? Desde que la encerraron en el manicomio la vigilo y no ha usado ningún hechizo. Aunque si parece bipolar, discute con quien sabe quién, ¿ella misma? Suponiendo que fuera el caso...¿quién borró la memoria de Kougyoku? Por más que intento localizar la energía no le hallo. Solo hay una persona que podría hacer algo así y esa es Arba, en este caso Gyokuen...¿o estoy mirando en el sitio incorrecto? ¿Sheba? Cuando se enoja con papá si que parece desquiciada. Uy nada más me oyera expresarme así de ella me castiga. Aunque con todo la quiero mucho.»

Una vez más llega ese silencioso agradecimiento de tener por fin una familia.

...

Judal caminaba de pésimo humor porque otra vez un par de chicos se burlaron de su color de ojos, no entiende porque siempre la agarran contra el, es decir los Ren también tienen un tono curioso. Aunque pensándolo bien es mejor atraer la atención a su persona a que le hagan alguna grosería a Kougyoku porque entonces si que podría medio matar al o la desdichada que se atreviera. No es como que haga diferencias entre hombres y mujeres y al menos Gyokuen demostró ser lo suficientemente hábil como para darle la golpiza de su vida cuando ayudó a Hakuryuu a asesinarla. Oh si, solo un tarado subestima a una chica, porque Kougyoku también le ha dejado uno que otro morado cuando se ponen a jugar. Si, más parece que tiene un amigo a una novia. Pero es lo que le encanta y vuelve loco. A su lado puede ser auténtico, no necesita mostrar una falsa cara porque acepta la totalidad de su ser. Es la grandiosa chica que le enamoró con su destreza con la espada. Es casi seguro que desde que le admiró de esa manera en Vinea flechó su corazón. ¿Por qué siempre esconde sus talentos? ¿A qué le tiene miedo? Es algo que a pesar del tiempo no ha podido entender.

-¡Ah!

El grito de una mujer que sin querer aventó al ir muy metido en sus pensamientos, y así pasó de largo sin atender el asunto. Desde la mañana está algo distraído, inquieto, alterado quizá sean todas juntas.

Llega a casa y le sorprende ver a Solomon y Sheba ahí. ¿No se supone que tendrían que estar ocupados con asuntos de Alma Toran? ¿Qué estos no trabajan o que?

-Hola-saludo con normalidad.

-Bienvenido Judal-el peli azulino.

-Hola mi amor-su madre.

Caminó a la cocina en busca de un durazno y volvió con intención de subir por las escaleras pero sintió un par de miradas que se clavaron en su espalda. Es claro que quieren hablar. ¿Sobre qué? Estos últimos días se ha portado bien, bueno ni tanto pero cada vez esconde mejor sus travesuras.

-Siéntate cariño-la peli rosa tocando el sillón donde está situada, Solomon les sonríe recargado en la ventana.

El niño se encogió de hombros e hizo lo dicho. Comenzó a ponerse nervioso por el silencio de los mayores. Total si tienen algún problema que lo digan.

-Judal-por fin Sheba se digno hablar, poseía una sonrisa radiante como pocas veces-¿te gustaría tener un hermanito?

-¿Por qué no? Supongo que sería algo bueno.

«-Sirve que les distrae cuando me escape para ver a Kougyoku. Aunado a eso jamás tuve hermanos y me da mucha curiosidad.»

-No sabes lo mucho que me alegra. Porque en algunos meses tendrás uno. Le traerá la cigüeña.

Si como no. Su apariencia física puede que no ayude pero bien que sabe como se embaraza a una mujer. Bueno, al menos en teoría. Siempre le fue fiel a Kougyoku y nunca hicieron el amor. Genial, ahora se siente patético. Bueno, lo importante es fingir que nada sabe.

-Oh así que vendrá mi...mi...mi...-ni el esperaba trabarse con la palabra- el enano pues.

-Ja ja ja-Solomon-supongo que llevarán una relación interesante.

-¿Ya tienen el nombre?

-¡Aladdin!-la chica con máxima alegría.

El peli negro abrió los ojos desmesuradamente. Para ser una coincidencia es enorme. Aladdin el enano al que gustaba de molestar y al que considera su más grande rival será su hermano. ¿Tendrá algún significado o es un simple capricho del destino? Al menos será divertido. ¿Qué tanto puede joderle la existencia?

Esa misma noche visitó los sueños de Kougyoku para darle las buenas nuevas.

-El enano será mi hermano.

-¡Eso es genial Judal-chan! ¡Debes estar muy feliz!-el rostro del mayor se ensombreció-¿qué sucede?

-Si te soy sincero me siento inseguro.

-¿Por qué?

-¿Y si al llegar el enano me hacen a un lado? Ya sabes todos dicen que es más adorable, amable, tierno y entiende mejor los sentimientos que yo. Además el si es su hijo, yo solo soy un farzante. ¿Y si me envían lejos para no causar molestias? ¿Y si...?-entró en pánico.

-¡Tranquilizate! Eres maravilloso, además en este mundo Sheba y Solomon si son tus padres. No hay razón para que te sientas desplazado por Aladdin-chan. Es muy cierto todo lo que dices de el, pero si alguien se ha ganado mi corazón ese eres tu. ¿No te basta con ello?

-Tonta-bajó la mirada.

-¡¿Ah?!-ofendida.

-¿Cómo es que siempre sabes que decir? Tienes razón si se lleva todo lo que tengo solo es cuestión de recuperarlo. ¡Es la guerra enano!

-¡No es lo que quería...!

-¡Vamos!-le cogió con suavidad de la muñeca.

-¿A dónde?

-¡A volar! ¡Me siento genial!

Mostró una inmensa sonrisa que dejó a la niña en blanco y a su corazón latiendo con velocidad. ¿Cómo puede decir la gente que su novio no es dulce y tierno si es capaz de poner expresiones tan sinceras? Si en sus manos estuviera le diría a cada persona en la faz de la tierra lo magnífico que es el chico y lo completa que le hace sentir al darle su cariño. Porque si uno está contento el otro también. Porque las cicatrices, pena y dolor no existen cuando van tomados de la mano.

...

En la oficina del presidente en Kou.

El pelirrojo revisa varios documentos con su característico ceño fruncido, al menos lo es desde que se vio sometido a tanto estrés, en el pasado solo era un joven terriblemente serio.

-¿Hay algo que no entiendes?-Anise.

-Oh, no te preocupes es solo que pensaba en algunas cosas pero carecen de importancia.

-¿No quieres ir a casa? Deberías descansar.

-Prometo hacerlo más tarde. Pero ahora quiero aprender de ti. No sabes lo mucho que agradezco tu ayuda. Balbad es nuestra competencia y aún así nos ayudas tanto. No planeo hacerte perder el tiempo.

-No seas tan estricto contigo mismo-sonrió-mi esposo es quien por ahora se hace cargo de todo. Además me encantaría que ayudaras a Ali cuando inicie en esto de los negocios. Sería fácil que lo hiciera en Balbad pero quiero que sepa que en la vida se debe trabajar duro para obtener algo.

-Vaya que eres estricta.

-Después de todo es mi amado hijo.

-¿No te da miedo que lo sabotee? ¿O le trate mal?

-Para nada, sé que eres justo y recto. Confío en ti.

-Me lo pones difícil.

-Ja ja ja lo sé~.

-No quiero que luego se quejen si llega a casa llorando.

-Así tienes a todos aquí. Con el nivel de documentos que firmas les obligas a mantener un casi demoniaco ritmo. Siendo honesta me sorprende que nadie haya renunciado.

-Kou está cimentada en el orgullo, fidelidad y esfuerzo de todos los que la conforman, siempre ha sido así. Mi tío fue un magnífico dirigente admirado por todos, me incluyo. Si el podía nosotros también.

«-Dudo que todo el mérito sea suyo. Tu eres alguien digno de seguir. Si no fuera porque eres indispensable aquí me encantaría llevarte a Balbad para ocupar un puesto importante. Será interesante ver la rivalidad que habrá entre tu y mi hijo en un futuro. No puedo esperar.»

El resto del día guardaron silencio, aunque la oji miel no borró nunca la enorme sonrisa en su rostro. Se hizo amiga de los Ren cuando intentó ayudar a la pequeña en desgracia. Jamás imaginó recibir más de lo que a opinión suya da. Son maravillosas personas, por eso merecen grandes cosas.

«-Sería genial que Ali por fin se le declare a Kougyoku. Pero es lento como el solo. Ni Rashid ni yo somos así. ¿De dónde lo heredó?»

Hay cosas en la vida que no tienen explicación.

...

En el sitio donde tienen recluida a Gyokuen.

Esta camina nerviosa de un lado a otro de su diminuta habitación. La cama, silla y escritorio son todo cuanto tiene de compañía. Ni una hoja en donde escribir, o una pluma, un lápiz o crayola cuando menos. Ni que fuera a hacer qué. Se tira en el lecho mirando todo con fastidio. De la ropa no se queja, siendo de algodón le mantiene caliente pero es lo de menos. Muerde furiosa su labio hasta hacerlo sangrar. Esto debe ser una broma. No esta loca, bueno quizá tenga trastornos de personalidad pero no fue ella quien asesinó a su familia. ¿Qué ganaría al hacerlo? Amaba a Hakutoku y sus dos hijos mayores eran su orgullo. Hakuryuu su adoración y Kouen, Koumei, Kouha y Kougyoku pequeños que habían llegado a su rutina para sacarle brillo y calidez. ¿Por qué destruir su felicidad? Aún recuerda a su esposo, ahí tendido en el suelo con la piel...

-¡Ungh!

Un fuerte espasmo provocado por las náuseas que casi le hacen volver el estómago. Se pone de pie para mirar por la ventana encontrándose con los barrotes. Tan cerca y a la vez que está de conseguir su libertad. Tiene que salir. No puede perder el tiempo. Ella no es la responsable de esa tragedia se repite una y otra vez que debe detenerle. ¿Detener a quién? ¿Por qué parece que su mente le juega sucio? Nunca antes había tenido problemas, siempre fue alguien que tenía control sobre si misma, o lo era hasta el día que lanzó a su hijo menor por las escaleras. Le vio girar varias veces de manera violenta. Hoy día aún le parece increíble que haya sobrevivido. Se convenció de que era un accidente pero ya no está muy segura. ¿Por qué querría matarlo? Es cierto que a partir de ahí tuvo una que otra laguna, olvidaba acontecimientos de su rutina pero nada más. No les asesinó y menos incendió la casa. ¿O lo hizo y no se acuerda?

-¡Saquenme de aquí!

Emite cual si fuera plegaria, una que no será respondida. Un crimen merece un castigo, es algo tan elemental como respirar. Es consiente de ello pero aún así todo le parece tan extraño. Tan "acomodado" por decir algo, para hacerle ver como la responsable. Gyokuen no es una mujer estupida. Si se hubiera visto acorralada hallaría la manera de salir "limpia" de todo ello. Bien, Hakutoku encontró documentos alterados con su firma, pero solo un idiota se hace cargo del problema el mismo día que se lo informan. Así cualquiera le tomaría como la mente maestra. No, precipitarse no es su estilo. Es más de pensar y analizar a fondo las cosas.

«-¿O en verdad estoy enloqueciendo? ¿Acaso no me reconozco a mi misma? No quiero pensar que quizá si soy la responsable. Nunca quise hacerles daño, en verdad los amé. ¡Lo siento tanto!»

-¡Ja ja ja ja ja!-del llanto pasó a la más intensa risa, se sentó sobre la cama apoyando su espalda a la pared y sonriendo como si le hubieran contado el mejor chiste del mundo-esto no ha acabado. Puede que parezca que estoy derrotada, pero cobraré venganza, esta es un platillo que se sirve frío y yo tengo mucho tiempo ahora que me han encerrado en este lugar.

Si, rendirse no es algo que esté en el diccionario de un miembro de la familia Ren. De su cuenta corre que le saquen, o en el peor de los casos escapar. ¿Cuándo ha necesitado que le ayuden? No, esto en definitiva es algo que debe resolver sola. Es personal, le han hecho enojar como nunca.

Y con dicha resolución algo en su alma se fusionó, ya no es la débil mujer con el psique dividido, está vez es un ser completo que está bien consiente de sus acciones. Que el mundo se prepare porque le toca mover la pieza.

...

Kougyoku regresaba de la escuela en compañía de Hakuryuu, pero este se ha vuelto aún más serio desde el percance. De esperar considerando que con ello fue el más afectado.

Nunca se queja pero el dolor debe ser increíble, por si fuera poco su madre es la responsable, así que este se culpa.

-"Sospechaba que estaba perturbada."

Dijo apenas salieron del hospital y desde ese día rara vez escucha su voz. Su mirada perdió brillo y ya ni siquiera toca los utensilios de cocina, con lo mucho que le gustaba preparar platillos.

«-Si tan solo Hakuei estuviese aquí al menos tendría con quien hablar. Es una lastima que en este mundo no tenga una hermana, con la falta que le hace. ¡Que tonta! ¡¿Y qué soy entonces?!»

-Si me necesitas estaré haciendo la tarea en mi habitación-dijo el oji celeste educadamente.

-¡Nada de eso!-alzó la voz de sobremanera ganandose una mirada sorprendida de este, bueno por lo menos reacciona-¡no has sacado todo ese dolor en tu corazón!

-Estoy bien.

-¡No es verdad! ¡Todos entienden lo que te ocurre! Pero no permites que nos acerquemos.

-No quiero complicar más la situación.

-¡No lo digas!

-Pero...

-¡Cállate y ven conmigo! ¡Debes obedecer a tu hermana mayor!

-Ah-nervioso.

-¡He dicho!

Como el niño no parecía querer moverse del lugar la peli rosa le arrastró a la cocina dejando las mochilas en un sillón con el que se toparon en el camino. Kougyoku no se echaría para atrás así que decidió rendirse. Lavaron sus manos y se pusieron a hacer galletas. La masa fue bastante sencilla cortesía de Hakuryuu pues la mayor ni idea tenía ni idea de como se hacia, para su sorpresa no es muy distinta de la base para pay. Agregaron un poco de cocoa a esta para hacerlas de chocolate, él dio las indicaciones para ello.

-No pongas mucho porque puede quedar amargo-dijo con seriedad.

A tal nivel que la peli rosa tomaba aterrada la bolsa, como si tuviese el más potente veneno en sus manos. Comenzó a temblar.

-¿Y si lo arruino?-con lágrimas en los ojos.

-Le ponemos un glaseado así que no te preocupes.-sonrió por primera vez desde la tragedia.

Eso alivió un poco el corazón de su hermana que en un torpe movimiento dejó caer la bolsa entera.

-¡Ah!

-Bueno, no pasa nada. Es de buena calidad, no saldrá amarga...no tanto.

-¡Lo siento Hakuryuu-chan!-parecía niña regañada.

-¡Ja ja ja ja ja!-la pequeña estaba sorprendida, incluso en el mundo donde eran príncipes pocas veces le vio así, debía estar muy estresado-lo siento, no era mi intención ser grosero. Pero es que me sorprende que te preocupe tanto algo así. Además si no salen muy bien siempre se las podemos regalar a Kouen-dono, le gustan mucho las cosas amargas y picantes.

-Oh es verdad.

El peli negro le sonrió y pusieron manos a la obra. Hakuryuu estiraba la masa con ayuda de un rodillo mientras su hermana usaba los cortadores. Los pusieron en una charola enharinada y los metieron al horno.

-Uf-la de ojos arándano-pensé que era más fácil.

-Lo es mmm...tienes cocoa en la ropa.

-¡Por dios mi uniforme!

-Ve a tomar un baño, yo cuidaré las galletas.

-¡Gracias!

Salió corriendo a toda prisa ante la cálida mirada del otro, espera haberle ayudado a sentirse un poco mejor. Tomó una ducha y secaba a conciencia su largo cabello con una toalla, pero un fuerte mareo que casi le hace caer le invadió.

-No me siento muy bien...

Llegó como pudo a la cama y se desmayó.

«-Judal-chan...»

...

El ex oráculo preparaba un jugo de naranja para su madre, que no se diga que no es detallista. Sin embargo hábil para ello no es así que abandonó la misión y simplemente partió un par, las colocó en un plato y se las llevó a Sheba que le sonrió con ternura al contemplar que el niño era más jugo que humano.

-Deberías tomar un baño amor.

-Que flojera, pero será lo mejor no quiero andar pegajoso.

-¿Te ayudo?

-No, será mejor que descanses. Pareciera que el condenado enano tiene hambre todo el tiempo.

-Tiene buen apetito.

-¿Fui igual de fastidioso?

-Ninguno lo es, pero en tu caso no dejaba de comer duraznos. Supongo que será mi culpa que te gusten tanto.

-No, siempre ha sido así.

-¿Siempre?

-No me hagas caso, ya me voy que esta cosa comienza a entrar en mis ojos.

-De verdad se te da mal.

-¡Ah!-ofendido sin saber que decir y menos cuando su frente fue besada.

-Gracias por esforzarte mi pequeño Judal.

Por un segundo quedó paralizado de puro terror, esa es la manera en que le llamaba Arba para luego sonreirle y destruir la poca confianza que lograba forjar. Miró a su madre preocupado. Pero ese rukh dorado que solo el puede ver y esa enorme sonrisa le brindan tranquilidad inmediata. Se despide de ella, sube a su cuarto y limpia a conciencia su cuerpo. Luego se pone a estudiar, normalmente no le hace falta pero no quiere arriesgarse. Desde que visita a Kougyoku se la pasa durmiendo mucho, no es bueno hacer el vago. Quince minutos más tarde ya acabó con las labores.

-Soy un exagerado-recuerda lo acontecido con su progenitora-y paranoico. Si le contara a Kougyoku seguro se burla de mi. Mmm como que ya me dio hambre, voy a ver si hay algo de comer.-se levanta y encamina a la puerta.

«-Judal-chan...»

La voz sonó débil por lo que se tensó y sin pensarselo dos veces fue a visitarle en su mente valiéndole gorro el haber caído al suelo por las prisas.

Caminaba por una verde pradera rodeada de hermosas flores, el sitio le es familiar pues es donde suele reunirse con su novia. Pero algo va mal, hace mucho frío, aún con el sol en pleno apogeo. A la distancia visualiza una bolita rosa. Ríe ligeramente al notar que Kougyoku está bien y hace sus ya clásicas coronas de flores, se acerca y una vez tras ella cubre sus ojos a modo de travesura. La pequeña da un salto y se estremece.

-¿Quién soy vieja?-emitió dando más pistas.

-No sé-sonó realmente angustiada así que le soltó y se puso frente a ella molesto.

-¿No recuerdas mi voz?-negó-¿mi nombre?-misma respuesta-esto no puede ser.

Fastidio ya no es una palabra que describa su sentir. Alguien le borra la memoria a su novia y no tiene ni la menor idea de quien es, porque ha tenido bien vigilada a Gyokuen. Razón para que esté tan agotado y le consta que no ha usado un solo hechizo, es más ¿siquiera tiene magia? Tiene ganas de partirle la cara a quien está detrás de todo esto ojalá le tuviera cerca. Suspira e intenta calmarse, la niña no tiene la culpa de los pensamientos sicopatas que se agolpan en su ser. Repite el ritual que ha realizado mas de una vez y que consiste en platicar y jugar con ella un rato. Como cada vez que pasa esta le mira interrogante, expresión que para nada le agrada. Es un extraño para la mujer que ama. Besa su frente para hacerle recordar pero algo pasa, algo que nunca ha ocurrido. Kougyoku pierde el conocimiento y cae al pasto sin que pueda cogerla a tiempo. Asustado se acerca solo para notar que esta fría, demasiado. Revisa su pulso y respiración, al menos con estas no hay problema. Pero su temperatura no aumenta sino todo lo contrario, le remueve histérico pero no recibe respuesta.

-¿Qué rayos pasó? Estaba bien hasta que yo...¡Ah!

Retiró el conjuro lanzado en su totalidad, no estaba seguro de que sirviera pero no tenía otra opción. Le miró angustiado por espacio de algunos segundos hasta que advirtió movimiento en su mano.

«-Funciona...pero...¿eso quiere decir que no puedo hacer que me recuerde? ¿Lo nuestro se acabó para siempre?»

La peli rosa abrió los ojos y se sentó con trabajo.

-Lo siento, creo que me dormí.

-...

-¿Estas bien?

-¿Sabes quien soy?

-No.

-No importa si no me reconoces, eres importante para mi. Pero siento que a mi lado no serás feliz. Siempre he sido egoísta y voluntarioso pero a ti en verdad te amo, no quiero que te metas en problemas por mi culpa. Supongo que este es el adiós.-tocó con suavidad su mejilla.

«-Aún así encontraré a la persona que te hace esto, pero forzarte a recordarme solo dañará tu salud. Lejos estarás mejor.»

El mayor intentó levantarse para irse pero la peli rosa se agarró fuerte de su playera.

-No...-expresó esta.

-¿Eh?

-No sé quien eres.

-Estoy al tanto.

-Pero no quiero que te vayas.

-¿Eh?

-Hay un vacío aquí-apuntando a su corazón-te necesito y no entiendo la razón.

-¿Enserio?-ansioso, ella asintío y la tomó con entusiasmo entre sus brazos-eres tan tonta, escucha, es malo para ti que estemos juntos pero prometo encontrar una solución al problema, no se cuanto tiempo me lleve; podría ser mucho. ¿Me esperaras?-la niña afirmó-Bien, entonces asegurate de crecer que no me gustan las mocosas.

-¡¿Por qué siempre me molestas?!

Esa sola frase le lleno de ánimos, dijo siempre eso indica que en alguna parte de su corazón y mente aún continúa presente, y eso es suficiente para el...por ahora.

...

Han pasado varios meses desde que Judal no ha visitado más a Kougyoku. Aunque continua vigilandola en caso de encontrarse en peligro. Es tan difícil no tener contacto con ella y más cuando la ve en compañía de Alibaba. Vaya que eso le pone celoso, hasta ganas de hacerle algo le entran, pero entiende que sería ella la más afectada de ocurrir algo así.

Se la ha pasado hablando con el rukh, estudiando, buscando alguna solución para el problema de su novia, pero resulta que es un conjunto de órdenes más complejas de lo que imaginó. Frunce el ceño y continúa en lo suyo, cada día le cuesta más trabajo, solo no se rinde por ella. Pero duele tanto.

-¡AAAAAAAA!

Un desgarrador grito le asustó y se tenso al reconocer la voz de su madre. Bajó rápidamente para saber que lo había provocado y la encontró doblada sobre si misma en compañía de Solomon que ya le tenía en brazos. La expresión de Sheba es confusa mitad dolor y la otra parte ¿furia? Si, pareciera que golpeará al primer infeliz que se cruce en su camino.

-Oh Judal-el peli azulino-llegas en un buen momento, vamos al hospital.

-¿Mamá se hizo daño?

-Algo así, supongo que comió mucho.

-¡Solomon!-la aludida.

-Lo importante del asunto es que también iremos con la cigüeña, Aladdin viene en camino.

Luego de dicho comentario el peli negro le siguió en automático. Estaba anonadado. ¿Tanto tiempo ha pasado? Se ha concentrado tanto en encontrar cura a la amnesia de Kougyoku que no ha prestado atención a su vida. No le extraña que estuviese al límite. Además ha sido todo tan repentino que se enteró un día que tendría un hermano y al otro ya va a nacer. Sus pensamientos son todo un caos pero pronto algunas mariposas doradas le rodean como buscando animarle, nada más y nada menos que rukh. Y no es suyo puesto que continúa siendo oscuro. Por si fuera poco es una gran cantidad, más de la que posee. Quizá sea porque es Aladdin pero se parece mucho al magi enano que le gustaba fastidiar. Si lo es o no no importa, lo hace el hecho de tiene más magoi a su disposición, de una u otra manera les tiene que obligar a cooperar.

...

Llegan al hospital.

-¡Solomon!-les saluda un hombre peli celeste.

-Ugo, Sheba ya...

-Lo sé, ya tengo todo listo para que le atiendan, ve con ella yo cuidaré a tu hijo.

-Gracias.

El peli azulino hizo lo propio despidiendose del menor con una caricia en su cabeza.

El infante se quedó entonces en compañía de ese sujeto de expresión tonta que estuvo a punto de asesinarlo una vez. Bien, ocurrió en otro mundo pero cuenta. Tomó asiento apartado de este. Pretende ignorarlo pues tampoco es que quiera causar problemas. La situación ya es complicada por si misma.

-¿Te cuento una historia?-dijo el mayor muy animado.

-Seguro son puras tonterías. O me enseñaras porno.

Oh si, porque el vio los recuerdos del cuarto magi y de como fue el guardián del palacio sagrado quien le facilitó ese tipo de literatura por así decirlo. Es a él a quien culpa directamente de lo pervertido que es Aladdin. Volteó a mirarle solo por curiosidad notando que estaba bien colorado y con la boca abierta en señal de sorpresa. Casi parecía que iba a llorar, sin duda es idéntico al amigo cobarde y tímido del rey Solomon que vio en Alma Toran. Lo peor de todo es que su sola existencia le irrita de sobremanera. Si ese sujeto no le hubiera hecho un magi, Al Thamen no le hubiera secuestrado y asesinado a su familia. No habría tenido que convertirse en una marioneta por veinte años, y lo más importante de todo no habría tenido la oportunidad de conocer a Kougyoku que es una princesa. De acuerdo, le odia pero una diminuta parte de su alma agradece la oportunidad.

-Bien, te escucho.

Solo en esta ocasión será amable, pero estarán a mano que quede claro. Ugo sonrió, le colocó en sus piernas y comenzó a detallar varias formulas químicas. ¿Qué parte de eso era un cuento o tan siquiera divertido?

«-Se me hace que está bien borracho.»

Pensamientos de Judal que de a poco cerraba los ojos. A pesar de ser un magi jamás fue muy afín de encerrarse a estudiar, es muy probable que sea culpa de la organización que le convenció de que era más por obligación que gusto. Si, no es como Solomon al que le pones un libro enfrente y no lo suelta hasta que se lo termine. O no, el pequeño es más del tipo que se sentiría ofendido de recibirlo como presente. En definitiva le traen malos recuerdos. Aunque no es eso lo que siente en compañía del médico, parece aburrimiento pero es distinto...¿paz? No fue capaz de analizarlo a fondo ya que se entregó a los brazos de Morfeo sin poder evitarlo.

...

-Judal-le removía su padre tocando con suavidad su mejilla.

-¿Eh?-le miró algo aturdido.

-Alguien quiere saludarte.

Sintió que su dedo índice era rodeado por una manita. El culpable un niño de intensa mirada cobalto que le sonrió como estúpido.

-¡Daada!-el bebé con voz aguda.

«-¿Qué carajo me dijo? ¿Acaso se está burlando?»

-¡Upaa!

-Aladdin dice que te quiere mucho-emitió Sheba agotada pero con una enorme sonrisa.

-¿Es eso cierto enano?

El menor estrujó su dedo con más fuerza como si le estuviera brindando una respuesta afirmativa, era así o tenía intención de partirlo a la mitad. Pudo observar a detalle como el rukh negro y blanco comenzaron a bailar reconociendose y aceptandose mutuamente. No pudo contener el llanto y eso le hizo sentir en verdad patético, pero por primera vez en la vida tenía un aliado, uno de verdad.

Luego de ello dio un pequeño golpe en la frente de Aladdin que abrió sus ojitos desmesuradamente por la sorpresa.

-No te sientas especial, tienes que obedecerme que soy el mayor.

Emitió con la mayor altaneria, petulancia, orgullo y...cariño del que es dueño. Ironías del destino que ha convertido a su mayor rival en su máximo aliado para recuperar el amor del ser en el que no ha dejado de pensar un solo instante.

«-Espérame Kougyoku, te salvaré así tenga que destituir el mundo entero.»

.

.

.

Notas finales.

Bueno, eso de no tener internet ni computadora me dificulta subir los capítulos pero no dejo de escribir, así que hubo doble actualización :) gracias por el apoyo! Nos vemos la próxima!